REVOLCÓN ILEGAL

14067661_593120700860944_2713973705323384163_n

Vuelve Delicia, ¡Perdón! Vuelve Leticia Bacigalupe del Campo con producción propia. Con textos paridos por esa imaginación  libre y autárquica, viene a alojarse en esta su segunda casa. Vuelve, y espero, que lo haga con una cierta pretensión de continuidad. Porque es tanto, tanto, lo que me gusta cómo escribe, que eso es lo que yo pretendo: Que su inquilinato en este sitio no tenga fin. Vehementemente –y así se lo imploro– la quiero aquí de forma permanente.

Regresa el azul asesino. Ese entusiasmado y penetrante azul inmisericorde de los ojos de Delicia, !perdón¡ de Leticia Bacigalupe del Campo. Llega otra vez, la deliciosa niña, para honrar este blog con esa prosa ardiente y apasionada que domina a la perfección. Y digo que vuelve el azul asesino, porque cuando inclina levemente la cabeza y ejerce ese parpadeo letal (sabed que abanica el aire a base de pestañeos) domeña y subyuga; mata a fuego lento y sin remisión, a todo aquel desdichado que sin haberlo previsto –ingenua e insensatamente– cae en la trampa de su irresistible, atrayente y adorable mirada.

Este es el texto que me remite y que ella misma  –cuando se lo pedí– le ha puesto este precioso título:

revolcon-ilegal

13754518_579650232207991_8867548720077985724_n

Anuncios

EL SEDOSO TACTO DE SUS PIES

12278843_486386668201015_3836052719111292269_n

© Fotografía y posado: Leticia Bacigalupe del Campo

EL SEDOSO TACTO DE SUS PIES

“No sé que prefiero, si notar
el húmedo pulso de su piel,
o si lo que quiero, es mojar,
el sedoso tacto de sus pies”
(F.G.)

12596024_507861329386882_1005410170_n© Fotografía y posado: Leticia Bacigalupe del Campo

Dolores Haze –no lo duden ustedes, ni por un momento– estaría hoy muy preocupada, enfadada y terriblemente celosa de Leticia Bacigalupe. Hoy por hoy, la Lolita de Nabokov, no podría ver a Leticia ni en pintura; porque intranquila, la Dolores, se daría cuenta de que le pueden estar echando la pata encima en cuanto al concepto de lo sensual y lo carnal en la escritura.

Leticia tiene una forma de escribir, desmesuradamente directa y totalmente despojada de las arcaicas vestiduras de la represión y de la censura que su edad, insultantemente joven, se le suponen.

Vuelve Leticia Bacigalupe a este blog. Y vuelve con esa mirada que tiene, mezcla de inocencia y sensualidad, que desarma y descompone al incauto que se pone a tiro de su vistazo. Vuelve Leticia Bacigalupe a este blog regalándonos su fresca, insolente y clara prosa. Tan directa como sugerente. Tan atrevida como atrayente. Desnudando su alma y regalándonos, porque así yo se lo he pedido, el suave tacto de sus pies.

12625739_507861326053549_1694985957_n

© Fotografía y posado: Leticia Bacigalupe del Campo

“PREFIERO LA GUERRA CONTIGO AL INVIERNO SIN TI”

Y me apetecía que llegara el frío, un sofá inquieto y a ti, desde el otro lado, verte acariciándome los pies. Serían cosas mías, la tapadera de un “abrazo” que termina en cosquillas, la curiosidad por saber si cocinas bien, recoger la toalla mojada de encima de la cama, fumarnos el tiempo a carcajadas y caladas aliñadas. Y ya no solo me apetecía el frio del invierno, si no, el frío de una pelea que me grita: “Ven, que voy a enseñarte nuestra casa”, el frío que nace en ti cuando quieres ir y venir en media fracción de segundo o matarme y casarte conmigo en el mismo día. Serían cosas mías querer de ti lo que ya conocía junto a lo que me quedara por ver. Tal vez, es aún el recuerdo que nos persigue, quien provoca nuestro tropiezo.

***

diseno-floral-retro_23-2147486730

HASTA QUE NO QUEDE NADA DE MÍ

leticia 2

©  Fotografía y posado: Leticia Bacigalupe del Campo

HASTA QUE NO QUEDE NADA DE MÍ

“Yo soy buena, pero no un ángel.
Hago el pecado, pero yo no soy el diablo.
Yo soy sólo una niña pequeña en un mundo grande
tratando de encontrar alguien a quien amar.”
(Marilyn Monroe)

“La juventud es una embriaguez continua, es la fiebre de la razón.”
(François de La Rochefoucauld.)

Leticia 4

© Fotografía y posado: Leticia Bacigalupe del Campo

Cruzar la terraza, levantar la barbilla, y verte. Agarrar con más fuerza la copa de vino que sujeta mi mano derecha, abrir y cerrar los ojos tan rápido como lo hace un recuerdo, respirar a intervalos y notar como el corazón se me ha congelado.

Estar delante de ti, saber que no dejas de mirarme la espalda, que no dejas de mirarla aunque me mueva, escuchar nuestra historia entre el ruido de la gente, retroceder nuestro olvido como si esta noche se tratase de un “ayer” que de nuevo existe, mientras siento como mi piel se va erizando tan solo de imaginarme que puedes volver a aparecer.

Y sucedes, parece que rodamos una nueva escena. Y eres tú, el chico de la camisa a cuadros quien me insinúa un hueco entre la una de la mañana y lo que me queda de vida. Y parece que soy yo quien se hace de rogar, aunque en realidad, yo sigo siendo el mismo caballo salvaje al que le gusta que le domes, entonces acepto. Acepto que me desnudes, que me arranques la ropa de forma temeraria, que antes de ponerte encima de mí, me beses los pies, que me los beses como solo tú sabes hacerlo, que me agarres del pelo y quieras que te pida que me lo hagas más fuerte, que de repente pares para decirme que soy preciosa y de nuevo sigas sosteniendo mis caderas durante un buen rato hasta que me acabe, hasta que no quede nada de mí.

Entonces acepto hacerte un hueco entre la una de la mañana y lo que me queda de vida. Claro que acepto.

© Texto: Leticia Bacigalupe del Campo

***

leticia 3

©  Fotografía y posado: Leticia Bacigalupe del Campo

***

diseno-floral-retro_23-2147486730

PEQUEÑA INOCENTE…

PEQUEÑA INOCENTE…

“En el rocío de las pequeñas cosas,
el corazón encuentra su mañana y toma su frescura.”
Khalil Gibran.

1908133_406986869474329_7227299653861291504_n© Texto, Fotografía y posado: Leticia Bacigalupe del Campo

Pequeña inocente…
¿Qué hermoso cielo construyes con tus labios entre mis piernas? Ni si quiera sabrás hacerme el amor. Un único sentido, en un sentido único, en un cuerpo adulto.
¿Qué sabes tú de eso? De mi aún no sabes nada. Tal vez te haya contado un cuento mientras te tomabas tu penúltima copa.
Tal vez tú te lo hayas creído. ¿Qué nueva mentira vas a contarme? Y ¿Qué vieja verdad voy a creerme?
Ansías volver de donde yo ya he ido y he vuelto unas cuantas veces.
Del oscuro paraíso. De la propia cárcel de tus caderas. Del enfermo revolver que nació contigo. Sin balas, sin gatillo, sin esencia. Infinito. Disparas a mi cordura. Me confundes. Te esfumas queriendo aparecer de nuevo. ¿Y qué pretendes? Te lo diré yo.
Atravesarme. Agotar mi fe. Desnudarme.
¡Malditos los ojos con los que lo haces!

(Leticia Bacigalupe del Campo)

***

elemento-decorativo-floral_23-2147486718

A %d blogueros les gusta esto: