PHILIPPE FARAUT. ESCULTURAS

PHILIPPE FARAUT. ESCULTURAS

A través de mi admirado Ángel Idígoras, me llega un  video interesantísimo sobre las esculturas caricaturescas de un artista francés llamado Honoré Daumier. Tengo que reconocer que tuve que ver dos veces el video, pues me causaban cierto desasosiego las primeras caricaturas que figuraban en este.

Personajes, los primeros, que a mi se me antojaban -solo me refiero a los trabajos de este artista como escultor- un poco tétricos y siniestros; muy propios de la época del  Terrour de la Revolución Francesa.

Algo lógico teniendo en cuenta que el artista nace algo así como diez años después de estos episodios revolucionarios.

A veces pienso que el caricaturista, siempre ve a la persona que tiene enfrente, de distinta forma que el resto de los mortales: con expresiones exageradas, con las facciones distorsionadas de lo que se es en realidad; y creo que,  a veces, debe de ser difícil  para él  contener la sonrisa.

La escultura caricaturesca me encanta; como anécdota, diré que soy gran amigo de otro artista: el polifacético Jose Luis “Tato” Zambrano, que tuvo a bien el realizar – y regalarme- una caricatura sobre mi persona en barro cocido y que guardo con todo el cariño que mi amigo se merece que es mucho muchísimo.

Un regalo este, que incrementa el número de muestras de cariño que conforman mi Muro de los Afectos; ese donde figuran todos los obsequios de mis amigos artistas y que es el orgullo de mi casa. De mi vida.

Pero bueno, ya he divagado suficiente, porque no voy a hablar aquí del escultor francés Daumier, sino de otro actual también francés, llamado Philippe Faraut que trabaja magistralmente -este no caricaturiza-  la arcilla, la piedra y el bronce. He visto un video que al final os pondré donde se demuestra la capacidad escultórica de Faraut.

Hay un sentimiento negativo, contra los artistas, que no puedo ocultar que no es otro sino la envidia. Envidia que es lo que siento hacia los que, con su propia habilidad, con su destreza, son capaces de plasmar en cualquier soporte trabajos que llegan a emocionarme, Cualquiera que sea la disciplina que dominen.

Faraut, Monsieur Philippe, además, diseña sus propias herramientas de trabajo y enseña a través de Internet a otros escultores a mejorar su técnica, lo cual es una suerte para estos.

Un verdadero maestro.

He elaborado una presentación en Power Point para mostrar una selección de su fantástico trabajo y , claro está, para que los disfrutéis.

Esta es la presentación:

https://skydrive.live.com/redir.aspx?cid=9b5ad4b7dbd9e872&resid=9B5AD4B7DBD9E872!2413&parid=root

Mientra os la bajáis, podéis haceros una idea de la maestría que despliega este artista en este video.

Lo dicho…A disfrutarlo!.

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EL MURO DE LOS AFECTOS

EL MURO DE LOS AFECTOS


Aquel que siga este blog, habrá alguna vez leído algo acerca de mi “Muro de los Afectos” ¿Y que es eso del Muro de los afectos? Se preguntará la mayoría.

Pues es -nada más y nada menos- que un muestrario de cariño; un repertorio de amistad y fidelidad. Un lugar privilegiado en mi guarida personal donde colgadas de las paredes -que ya son dos- están eternizadas las muestras de afecto que, en los últimos y no tan últimos tiempos, he estado recibiendo de mis buenos amigos, que son -felizmente- muy muchos.

Una sala de trofeos incruenta donde la palabra afectuosa se codea con los dibujos; la tinta con la pintura. El grabado con la fotografía. Y la prosa… con la poesía. Hasta la música, si nos ponemos.

Firmas y dedicatorias en sus trabajos que no son sino ofrendas generosas que me hacen los incondicionales y que me llenan de orgullo. De satisfacción y de honra.

De esa manera, cohabitan -todos los afectos- en una especie de comunidad de vecinos bien avenida que tienen como vínculo la amistad que a mí me pertenece.

Una reunión mágica donde Luis Centeno vecindonea con Miguel Ángel Cumpián a causa de dos preciosos poemas. También lo hacen -mientras les reprende por eso de la métrica-  con el mismísimo Juan Miguel González que recuerda a Álvaro Souvirón, en la parada del 15 preparándole su menú para la cena de cumpleaños a base de Basiliscos Tritones y Pegasos. Un Chicharro-perdiz y un boquerón indómito anchoado.


Asiste a la cena Antonio Abril. No solo con caricaturas y otros dibujos, sino, además, con la única foto íntima y personal, que he colgado y colgaré en este Muro. Si él no estuviese ”En presencia física” no estaría plenamente justificado en este Muro, el  calificativo “Afecto”

Jose Luis “Tato” Zambrano tiene también un sitio en el muro de enfrente con su trabajo. Y  no para de hablar con un Noni Gaviño: “Para mi especial amigo Álvaro, por lo que de especial tiene”. Otro cantamañanas que tuvo la poca delicadeza de abandonar este mundo sin pedirle permiso a nadie. Ni tan siquiera a sus amigos. ¡Y ya van dos!

Una foto de Brooklyn dedicada por el fotógrafo barcelonés Josep Marin  -mi Azafata`s Brother- va sumándose a estas muestras de cariño. Sin olvidar una mención especial y cariñosísima de mi Directora de la Escuela Oficial de Idiomas y un dibujo a lápiz y ceniza de Andrés Mérida que no es sino el representado de su íntimo Juan Rambla. Él, sobrino putativo que es, que es el que se lleva la parte de mi afecto y que sabe que, todavía mantiene conmigo un compromiso adquirido..

El precioso grabado de mi querido Eduardo Guille, el 9/50. Que pronto estará junto al Taillefer otoñal neoyorquino. Y un “Con cariño para mi amigo Álvaro, de Perico”. Del Tabletom Ramírez

Una pared llena de aprecio y de estima; de ternura y de consideración. Unas paredes -porque ya son dos en el mismo cuarto- y que van perdiendo el blanco porque están, poco a poco, siendo conquistadas por los agasajos que acompañan a tantos años de amistad. Muchos años de ternura que ocupan el lugar debido no solo en mi memoria para siempre, sino también, el lugar de honor que les corresponde: En mi Muro de los afectos. Una guarida muy acogedora y entrañable para compartirla con viejos amigos.

JOSE LUIS ZAMBRANO

 

JOSE LUIS ZAMBRANO

Algunas personas, están tocadas -en lo estético- por la mano de Dios. Pues lo mismo pintan que dibujan, diseñan o esculpen.

Lo mismo manufacturan  preciosas formas en un horno a temperaturas inverosímiles, que realizan joyas o increíbles abalorios; o, también -para no quedarse atrás- se acogen a los nuevos medios y hace fantásticos trabajos pictóricos con ayuda de programas como PhotoShop. Tocar todos los palos, que se llama.

No ha sido difícil hacer esta nómina de cualidades y de especialidades artísticas, pues todas se dan en mi amigo Tato, y tan solo he tenido que recorrer mentalmente sus trabajos para citarlas aquí detalladamente.

Conozco a Tato desde finales de los setenta… Hace tanto tiempo ya, que me resulta difícil pensar en mi vida si que el haya asistido, como figurante, en alguna de las etapas que han constituido ese periplo vital.

Pongamos que hablo de  treinta y tres años, que no es otra cosa que la edad de Cristo. El hijo de Aquel que le tocó con la mano que decíamos antes.

Así que, sin temor a equivocarme, podría decir que llevo con Tato toda una vida. Una vida compartida de amistad, de aprecio y de apego; de viajes, de música y de fiestas. De  un sin par número de agradables circunstancias comunes. Menos cuando se enfada, que entonces… Entonces se transforma en un cabrón malhumorado con pintas. Como todos.

Tato, en realidad es Jose Luis Zambrano; un artista completísimo que- como he dicho antes- se maneja con una innegable maestría en todas estas disciplinas.

De algunas de ellas tengo representación física -por su generosidad- en mi casa. Un pastel sobre papel que me regaló una noche eterna e inacabable en su casa de Torremolinos. Esa noche que decidimos saludar al sol -con la boca ya seca- a fuerza de charlas infinitas. Con los hermanos Cereal, por cierto.

También, ya hace un millón de lunas, me hizo una caricatura en barro- que desgraciadamente se rompió, pues tenía como columna vertebral una cuchara de café y además, no estaba cocida.

Volvió a realizarla hace unos meses y me la regaló no hace mucho una noche que vino a mi casa a cenar con su espléndida costilla. Guapísima Victoria.

Dos regalos que atesoro en mi casa y en el lado derecho de mi corazón. Ese que está mas dentro aún si cabe, porque guarda las cosas valiosas.

Tato domina -ya lo he dicho- muchas habilidades artísticas.

Tiene además unas series -a pinturas nos referimos- que poseen, innegablemente, una formidable esencia.

Ha realizado una que a mi, especialmente, me fascina. Una serie de trabajos realizados con Photoshop y que tienen como principal protagonista a Marruecos. A nuestro Marruecos.

 MARRUECOS VISION, se llama.

Y a mi, me conmueve. Porque, como soy un enamorado de esa tierra, reconozco en  estas imágenes, muchas cosas: la luz por ejemplo. Las distintas y siempre seductoras luces de Marruecos.

Porque sus trabajos, tienen la luz añil y turquesa de Chefchaouen. La cálida y ocre de la Kasbah, de las dunas y del desierto. La luz verde, blanca y luminosa de Asilah. La de la espuma que se rompe a los pies del cementerio muyahidin junto al espigón de la medina de esta ciudad de artistas. Otra vez mi querida y ensoñadora Asilah.

También reconoces en su trabajo, si sabes hacerlo, las geometrías coloristas de las alfombras. Visitas de nuevo las medinas llenas de colores y, extrañamente, vacías de gente. La de Tetuán, la de Marrakech o la de Tánger.  

Reconoces Marruecos a borbotones de té azucarado hasta el almíbar; con el regalo añadido de mil avispas no invitadas. Chuparquías de miel, almendra y sésamo.

Hay Palacios y playas. Tenerías y azulejos. Oyes, otra vez, cantar al Muecín llamando a la oración.

Se huele la canela, el comino y el jengibre; el pan recién hecho. Saboreas el azafrán, la cúrcuma y la menta. Esa mantequilla vendida en la calle sobre hojas de moreras… El cus-cús y la harira. Y el tajine de verduras sin pollo (como él sabe que a mi me gusta).

Esos mismos platos que  a veces me prepara -en un horno de carbón- en su mirador reservado entre montañas, como si estuviésemos arriba en el minarete de la plaza Uta al-Hammam de Chaouen.

Todo esto nos  muestra Jose Luis Zambrano, Tato, en esta serie que ahora presento y que me ha permitido elaborar para él en Power Point.

 Aunque -el lo sabe- que en realidad lo he elaborado para mi.

Una paleta de colores y de sabores. De olores y de miradas hacia un país que tanto él como yo amamos. Un país que Alá sabrá cuanto le queda para perder esa esencia que tanto nos gusta.

Si queréis bajaros este trabajo de Jose Luis Zambrano, podéis hacerlo desde aquí:

http://cid-9b5ad4b7dbd9e872.office.live.com/self.aspx/JOSE%20LUIS%20ZAMBRANO/JOSE%20LUIS%20ZAMBRANO.pps

Seguro que lo disfrutaréis.

Mientras se baja, distraeros con esto

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