LA WEB DE RAFAEL CASTILLEJO

Capi-Jabato

 

A veces, la Red te interviene el ánimo. De una manera precisa y  preciosa. Casi dolorosa.

 Y esto es lo que me pasa con este sitio Web. Que me emociona.

 Que te encoge el estómago; pues tu memoria se activa con recuerdos que parecían dormidos. Y eso duele.

 Con esta página de Rafael Castillejo, al que sigo desde hace tiempo y que por supuesto forma parte para siempre de Mis Favoritos, pasa eso: que se renuevan imágenes en tu mente que creías olvidadas.

 Esta es:

 http://www.rafaelcastillejo.com/

Algún familiar me dijo en una ocasión que yo al guardar latitas de Laxen Busto o Pastillas Richelet. Cuando enseño un antiguo Caleidoscopio o cuando me gasto cantidades considerables en figuras de Tintín… Me decía, sigo, que tengo un grave problema de nostalgia.

 No es así. Nostalgia es sinónimo de melancolía. Y yo no me pongo triste; aunque la remembranza tenga un componente doloroso, ya lo dije mas arriba.

  No se trata de querer volver al pasado. Se trata de recuperarlo. Y no olvidarlo.

 Si es cierto, que me da un sentimiento de añoranza y también ,porque no, de pérdida. Jamás volveremos a saborear en su plenitud  la mantequilla Lorenzana ni a contemplar su amarillo intenso y su capa de gotitas de agua sudada. Por poner un ejemplo simpático.

 Estoy feliz de tener la edad que tengo (54) y poder haberme subido al carro de las nuevas tecnologías para poder disfrutar de la esplendida colección de imágenes que te ofrece Rafael Castillejo. Un lujo para la vista. Un viaje atrás inesperado.

 Daría algo por poder tener otra vez a mi alcance, una hucha del Domund. Sea un  chino o un negrito. Volver a oler la Tómbola y su enorme surtido de baratijas que te hacían soñar. Poder tener mi colección de Indios y Cowboys que siempre acababan mordisqueados.

 Poder contemplar de nuevo las colecciones de prospectos de Cines o de almanaques de bolsillos. Esos espléndidos tomos encuadernados de TBO que aun hoy, donde quieran que estén, llevarán las huellas de mis ojos aunque pertenecieran a mis hermanos mayores.

 Pero todavía hoy, puedo estar tranquilamente sentado en mi sillón rodeado de compañía agradable. Con amigos. Con Melitón Pérez y Babalí. Discutiendo con Goliath sobre que Claudia estaba mas buena que Sigrid. Ultimando inventos con el Profesor Franz de Copenhague.

 Y tener de contertulios opinantes al Capitán Trueno y al Jabato. Al Guerrero del Antifaz y al Sargento Gorila. DDT’s y Pulgarcitos, Jaimitos y Tiovivos. Familias Ulises y Pumbys. Rue del Percebe 13.

 Álbumes de cromos con olor desvaído de Pegamento Imedio.

 Tantos personajes que me acompañaron en mi infancia y que aun hoy siguen haciéndolo.  

Cuando he viajado a  Nueva York, entro en Duane Reade, y me traigo cajas enteras de Chicle Bazooka que aunque difieren un poco en forma ( inolvidables los barriletes y las barras) si conservan todavía la forma de pastillas y la costumbre de anexar una historieta del inefable Bazooka Joe.

 Decía el Maestro Manolo Alcántara: No fueron los mejores tiempos. Pero sí los mas nuestros.

 Gracias Rafael por haber tenido la deferencia conmigo al haberme autorizado a poner tu página como enlace en mi blog.

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