SALT ‘N PEPPER

 

Salt ’n Pepper (By Ralph Goings)

  

Una nueva selección de pinturas del artista californiano Ralph Goings.

Y se compone -esta selección- de una serie de detalles de la mesas de los diners. Tarros de azúcar y de Tabasco. Cafeteras de brillantísimo aluminio. Servilleteros y tarros de Ketchup. Refrescos sudando de frío. Pero sobre todo, sobre todas las cosas… Sal y pimienta.

Una colección de imágenes de saleros y pimenteros que -al mirarlos- dudas si son fotografías o pinturas. Y son lo que son: Pinturas, no lo olvidéis nunca cuando las estéis viendo.

Tenía yo especial ilusión en el -en nuestros viajes a Nueva York-  sentarme en una de esas mesas. De cualquier diner. Que se nos acercara una oronda señora- como así sucedió- y tomarnos la comanda a los cuatro mientras nos servía café. Me encantaba, que queréis que os diga.

Tomó la familia Gorgonzola lo que se tenia que tomar en unos de esos sitios: Café a raudales…tostadas con bacon y huevos revueltos, zumos de naranja y yo, me permití el detalle de pedir huevos Benedict. Todo lo compartimos, como es natural.

Me tomé al menos, tres tazas de café. Y estuvimos allí sentados un rato enorme disfrutando del lugar, del pulular de gente. Del momento americano.

Cuando la oronda señora nos empezó a mirar mal por el tiempo de uso de la mesa. La llamé, le sonreí, le pedí la cuenta y le dí diez o doce dólares de propina. Al momento volvió con una cafetera humeante y me volvió a servir otra taza con una amplísima sonrisa…

Se puede ser más feliz?

Al rato, la familia me suplicó el que nos fuéramos y así, dejando atrás mil escenas de películas que estaban pasando por mi mente, me bajé de nuevo al mundo real.

Aunque el mundo real que tenía fuera del diner, no era precisamente- para mi- en absoluto real.

Seguía siendo parte de un sueño. My own american dream. Mi propio sueño americano.

Ladies and Gentlemen… Ralph Goings: Salt ‘N Pepper.

Si queréis, podéis bajaros esta presentación desde aquí.

http://cid-9b5ad4b7dbd9e872.office.live.com/self.aspx/RALPH%20GOINGS.%20SALT%20%5E4N%20PEPPER/SALT%20%5E4N%20PEPPER%20By%20Ralph%20Goings.pps

Que lo disfrutéis.

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RALPH GOINGS. BREAKFAST IN AMERICA

RALPH GOINGS.

BREAKFAST IN AMERICA

 

Otro exponente del fotorrealismo americano. Ralph Goings es un californiano que en la década de los 60, decidió ir a contracorriente y en vez de tirar para lo abstracto, decidió dirigir su obra hacia el realismo. Más aún: hacia el fotorrealismo.

Se le considera un maestro en las “Hamburger stands”  las barras de los Diners o de las hamburgueserías americanas. Con una especial predilección hacia los detalles como los tarros de Ketchup, los brillantes sevilleteros, los saleros y pimenteros…Pero eso será otra próxima entrega.

En esta presentación que he elaborado, expongo sus puestos de Hot Dogs o los típicos Diners americanos. Esos lugares donde siempre tienes gratis café (malísimo) recién hecho y vasos de agua fría.

Los Donuts y alguna camioneta Pick-up, terminan de complementar este trabajo.

Así que prepararos unos huevos revueltos con tostadas y bacon. Acompañadlos de café aguado y disfrutad de las imágenes y -por supuesto- de la música. Que no podía ser de nadie mas apropiado que de…. Adivinadlo vosotros.

Podéis descargaros este trabajo desde aquí:

 http://cid-9b5ad4b7dbd9e872.office.live.com/self.aspx/RALPH%20GOINGS.%20BREAKFAST%20IN%20AMERICA/RALPH%20GOINGS.%20BREAKFAST%20IN%20AMERICA.pps

Que lo disfrutéis

Mientras os lo descargáis, podéiS distraeros con esto:

BATTY

BATTY

                    (Y tenía Corazón!)

Y tenía corazón!  Ese es el título de un precioso cuadro de Enrique Simonet que está colgado en el Museo de Málaga. Un enorme cuadro, de casi seis metros cuadrados, en el que se refleja –a mi pobre entender- la sorpresa del médico forense al descubrir que la bella mujer, que en vida parecía carecer de sentimientos hacia los demás, tenía, al fin y al cabo, corazón.

Hay amistades y amistades.

Amistades -las más arraigadas y normales- que son las que están basadas en el roce y en el habituarse; las de toda la vida. Que no es, por cierto, el caso que nos ocupa. Y después hay amistades virtuales –estas son de nueva hornada- que se forjan de otro modo; de una manera epistolar. Y este, si que es el caso.

Se pueden tener sentimientos de amistad hacia alguien al que no conoces?  Me preguntaba. Con alguien que está -nunca mejor dicho- a un océano de distancia – y además tú, estás convencido- de que no tiene corazón?

(Porque si lo tuvieses- amigo mío- no serías merecedor de pertenecer a la clase de los replicantes. De esos que soñáis con ovejas eléctricas)

Si se puede! Y Roy Batty (Es el nick de JMM) es un ejemplo. Y eso, es un enorme mérito; por mi parte, claro. 

Porque para un humano -como yo-  que no ha visto todavía atacar naves en llamas más allá de Orión, no ha sido fácil disfrutar del beneplácito de su amistad.

Se puede dar el caso de “conocerlo” -las comillas están puestas, deliberadamente-  y  además, tener coincidencias con el en cuanto a gustos y aficiones?

Si! Se puede dar el caso.

Me dice otro amigo virtual al que sin haber visto en mi vida, aprecio sinceramente – Castle se llama- que le gusta mucho como trato a mis amigos en este blog.

Yo le contesto que aquí, en este terapéutico lugar, solo tienen cabida los amigos. Los enemigos están desterrados –irremisiblemente- en el país de Que les Den por Culo y por  eso mis disertaciones sobre ellos, sobre los amigos, son -casi siempre- laudatorias y apologéticas. Elogiosas, pa entendernos. De buen rollito.

Coincido con Batty en las suficientes cosas como para que nos caigamos bien.

 Nos encanta- por poner solo unos ejemplos- la posesión de esos relatos con dibujos que llaman Cómics, y para rizar el rizo, hacer acopio de fanzines y demás merchandising.

Incluidas figuritas. Yo más en la línea clara, el más en la de los Superhéroes.

Que le vamos a hacer, somos unos inmaduros impenitentes.

 

Coincidimos en nuestro gusto por las pelis y la Sci- Fi; También por determinada música. Y nos encanta bichear en las librerías. Alma de Strand.

Queremos más -por encima de muchísima gente- a nuestras mascotas. Las consideramos mejores “personas”. Pasamos mucho – en los foros- de bodas, bautizos, y comuniones. Amén de cumpleaños. Sólo lo estrictamente necesario, que es muy poco.

Y compartimos –sobretodo- pasión por la ciudad de Nueva York. Tanto, tanto, tanto, que el se mudó hace años a vivir a Manhattan hace ya mucho tiempo. Y desde allí me informa, a menudo. Con su permiso ad eternum concedido

Si nos damos cuenta, no he dicho ni una sola palabra lisonjera hacia Roy Batty, más que nada, porque sé que a el le molestaría mucho. Así que solo he puesto coincidencias.

Pero la verdadera finalidad de esta entrada, no era sino una excusa. Una excusa para  hacerle un regalo. Un regalo, que yo sé -porque a fuerza de leerlo lo voy conociendo- le gustará.

Porque al final de todo este discurso, me doy cuenta, -y me podía haber ahorrado todo este rollo- de que sí, de que SI tiene corazón; y a lo mejor – en una lejana e improbable vuelta mía a la City, podamos, desde el 230 Fifth, tomarnos unos Dry Martinis. Tantos  como para que lleguemos a ver Rayos-C brillando en la oscuridad cerca del Empire State. O, si tenemos suerte, de la Puerta de Tannhäuser.

Si dejan subir a Alaska, claro.

El regalo,Que lo disfrutes my friend.

UN SONETO LUJURIOSO

Un soneto lujurioso.

 

Jamás hubiese pensado que el autor de este precioso y sugerente soneto -que al final de esta entrada transcribo- pudiese ser mi amigo el ungulado. Mi buen y concupiscente amigo El Toro.

Y no será porque yo dude de su experiencia como sonetista. Ni como lujurioso, por supuesto.

Sabía yo que este experto pilonero, maestro en deslizarse hacia abajo por un cuerpo obsceno de seis cuerdas, era capaz de hilvanar  palabras y acompañarlas de una música adecuada.

Sabía yo también, pues lo conozco el tiempo suficiente  como para vivir las experiencias de dos vidas, que podía cantar -templado y afinado hasta desgañitarse-  todo el repertorio Sabiniano. Sin pasarse una palabra. Sin saltarse un solo acorde.

Y sabía yo también, que con una guitarra en la mano, pone ojos de cordero, y mata reticencias de las damas.

Sabía yo también, porque lo sé, que me he sentido capaz – y afortunado- de atravesar territorios con el; esos territorios que a veces tienen fronteras y también esos que nunca  las necesitan.

Sabía yo también – cosa que agradezco- que dispongo de su cariño y de su amistad. El de la mía.

Sabía yo también, y no sé si me repito, que en situación comprometida, El Toro, sería  perfecta compañía. Porque con el he compartido capítulos de mi vida. De nuestra vida. Y me ha enseñado mucho más de lo que el cree. Porque es un lujo tenerlo como amigo. Como preceptor.

El Toro embiste –como es reglamentario- la vida de frente y eso, a veces, lo hace vulnerable. Porque eso hoy, embestir de frente, ya no se lleva. Y así nos va.

Siempre, siempre -cuando nos encontramos- nos alegramos francamente. Porque siempre, siempre,  hemos coincidido -aún en la ausencia- cinco trastes más arriba, cinco trastes más abajo. Depende de si lo ves desde el punto de vista del tono o desde el punto de vista del mástil.

Y ahora, El Toro, me revela -y eso yo no lo sabía- un soneto lujurioso.

Un soneto mojado; empapado de pasión, y -como no-  para mayores de dieciocho años.

Y me ha encantado. Me ha gustado tanto tanto, que no me he podido resistir a hacerle un sitio en este rincón. Y por eso lo pongo. Como casi siempre, sin permiso…Y porque, como casi siempre,  me apetece hacerlo. Toro Luis. Toro Bravo.

La humedad de tu cueva, es la resaca

donde fluye y refluye mi saliva

a impulsos de la lengua, en maniaca

persecución de flujos. La abrasiva

calidez genital de tus sudores

contextura el buceo al que me incitas.

Los efluvios de olas y pudores

se unen al festín al que me invitas.

 

Mas la explosión de luz, bajará al centro

del placer contrayente del espasmo

en retorno perenne. El reencuentro

de libido perdida y entusiasmo

remite la pasión al baricentro

del lujurioso goce de tu orgasmo.

LA EPOCA DE LOS FORMATOS

 

LA EPOCA DE LOS FORMATOS.

(Y lo limitado del sitio.)

 

Un horror!! Vivimos sin duda  -afortunadamente, creo- en la época de los formatos.

 Vivimos- nada hay más que verlo- una época rica en adelantos y, casi sin darnos cuenta, estamos disfrutando, ya hoy, de un futuro que intuíamos y anhelábamos cuando éramos más jóvenes.

 Fácil es comprobarlo.

 De jóvenes, nunca hubiésemos imaginado que -como decía mi amigo Juan el Macarra en Holanda- “La leshe te la venden en cahas de sapatoh” es decir en Tetrabrik. O la coca cola te la podías beber directamente en monodosis: en recipientes- que podías abrir con un pellizco- iguales a las latas de Mortadela Mina. O Lunch que eran más elegantes.

 Impensable era que fuésemos armados- a todas horas- con un teléfono móvil encima.

 Nunca hubiésemos imaginado, digo, poder ver el cine directamente en tu casa a través de DVD y por supuesto tener a tu alcance, para -Oh Dios Todopoderoso!!!- una ingente e inacabable cantidad de palomitas de maíz que te provee un sobre deshidratado de papel metido en un pequeño electrodoméstico. Que decir de todo lo que nos proporciona Internet.

 

El futuro que soñábamos, ya es nuestro presente.

 Pero volvamos a los formatos…al horror de los formatos.

 Pongamos por caso al que suscribe y su experiencia con la música. Para hacernos una idea, es el mejor de los ejemplos.

 La música, me pilló en una época en que ya se había superado- al contrario que a mis hermanos- el formato “Single” el vinilo pequeñito de 45rpm. El disco chico. Dos o cuatro canciones por unidad como mucho.

 A mi me pilló directamente el 33 rpm. El Long Play de vinilo. El LP. Diez o doce canciones por unidad. 

Y ahí, con los LP’s, empezó mi afán coleccionista.Y acaparador, debo de reconocerlo. Recuérdese que hablo de música solo.

Empecé a comprar muy jovencito. Apasionadamente. Mi colección de vinilos, con el tiempo, empezó a crecer de una manera incontrolada. Viajaba a Londres…y me traia todo lo que no encontraba en España (Que era un mundo: Van der Graaf Generator…Gong…Gentle Giant…Van Morrisson….Peter Gabriel….Fairport Convention…). Cogía algún dinero extra…Y zas!  me iba a comprarme la música que leía (más bien intuía en su Billboard) en una revista inglesa que llegaba, raramente, a determinados kioscos de prensa llamada Melody Maker- Que gran periódico. Porque era más un periódico musical que una revista.

Así que con el tiempo me hice con una mas que destacada colección de LP’s que – como se interrumpió- solo llegó a bastante más de 2000 unidades.

Poco después, me  llegó la época del radíocassette en el coche. Oh my God. Mi Pioneer!

Así que me puse a grabar una enorrrme selección de mis discos en vinilos para poder disponer de Pink Floyd o Grand Funk en mi SEAT 600 descapotable. Flipaos nos quedábamos. Literalmente.

Un consejo: Tener un seiscientos descapotable y un Pioneer no es demasiado compatible con los cacos íolagranputas. Después de la primera mangada, nunca volví a poner esa marca en ningún coche. Ni siquiera en mi  Renault 4L negro.

Este coche tenía la particularidad de tener pintado un enorme Jing-Jang dorado en el capó y un OM en la puerta trasera.  Las contrapuertas forradas de tela de cuadritos Vichy negra y además –para más señas- tenía  un cambio de solo tres marchas. Ya hablaré otro días de las aventuras de ese coche –tal y como me sugiere mi amigo Carlos de León y Paz (Que nombre tan bonito).

Sigo que divago. Como el doctor.  

Pasa el tiempo y llega el Compact-Disc. Y empieza la fiebre compulsiva de comprar música en este nuevo formato. Empezando por la música que ya tenía en vinilos y – también- en cassette. Sigo amontonando. Se da el, caso de que tengo las mismas grabaciones en vinilo, cassette y CD. Pacagarse.

Así de esa manera, empiezo una época interminable en cuanto a pedir – a un coleccionista fantástico de música en CD’s  -Angelin, mi amigo Angelin- una enorrrrme selección para grabarla desde mi reproductor a cintas de cassette. Sobretodo Blues y música Africana. Enorme colección.

Me hago con una colección más que notable de cintas de cassette, todas espectacularmente encaratuladas con una plantilla creada por mí con el Publisher de Microsoft. Preciosa va quedando y mi casa, que siempre tiene el mismo tamaño, va presentando síntomas de asfixia. Y Santa… Santa también.

Llega otro descubrimiento a mi vida. La tostadora: La grabadora de CD’s. OH! Diossss y encima llega Emule y el formato MP3. El puto cielo.

Mierda!!! Tooda mi música – que ya tenía- estaba a mi disposición en el nuevo formato: en MP3. Toooda. Y mucha más. Así pues .tal y como decía antes y por poner un ejemplo- tengo en mi poder el Desire de Bob Dylan en Vinilo, Cassette, Cd y ahora en MP3. Santa está empezando a aborrecerme.

Y empieza- ootra vez- el gusanillo coleccionador y fetichista que desde siempre me había invadido; y empiezo – por eso de la cantidad, calidad y gratuidad- a bajarme todo lo publicado y por publicar en España. Viva la Mula!!!

Y de esta manera, así me encuentro como sin saberlo con mas de 2000 LP’s. La misma cantidad de cassettes; una cantidad muucho mas superior en CD’s…y por fin una inimaginable colección de música en MP3.

Imposible de abarcar.

Llega el DVD!!!! Marditasea!

Con la ayuda de mi suministradora de películas del Videoclub y de la grabadora de DVD’s de mi ordenador y del susodicho editor de carátulas Publisher de Microsoft, me hago una fantástica colección de películas que pasan a conformar mi videoteca particular. Y de conciertos de música.

Santa ya echa espuma por la boca. Amenaza con echarme a la calle con todo el cargamento. Ella desde luego no se va.

Así que no me queda mas remedio que confinar mi magnifica colección de películas y conciertos en las tarteras (de 50) donde se venden los dvd’s, meterlas en cajones y catalogar en carpetas, las carátulas  y -como todos los demás formatos- en una base de datos en mi ordenador.

Y a donde  me lleva a parar esta indigesta sopa de formatos? A la locura? Casi! A la separación? Casi! Al cambio de domicilio? No! Por supuesto. Que más quisiera! Me lleva a lo más indeseado para un coleccionista de Pro como es el que suscribe: Father Gorgonzola.

Un inciso: Mi gato- Gutiérrez- y su infame costumbre de afilarse las uñas en mi colección de vinilos, me obliga a guardar – casi amontonados- mi querida colección en una vitrina acristalada para dejarla fuera del alcance del maldito felino. Todavía, cree Santa, que el minino Gutiérrez se cayó el solo desde la terraza del 5º piso donde vivimos. Yastá, ya lo he dicho.

Así pues… fuera vinilos de mi vida.

La impresionante y uniformada colección de cassettes con su caratulita numerada y con los datos del disco en cuestión impresa en una preciosa Times New Roman, duerme el sueño de los justos en el trastero.

Así pues… fuera musicassettes de mi vida.

Y los compact Discs? Esos aún los mantengo en casa en una estupendas estanterías defendiéndolos a capa y espada de la pretensión de que acompañen – en su inmensa soledad- a los cassetes en el trastero – Sueño eterno de húmeda oscuridad.

Así pues…Fuera Compact Discs de mi vida.

Pero… Y los aparaticos?

El reproductor – ya lo dije- de cassetes Philips, el plato Lenco, el amplificador Nikko, el sintonizador Sony, el previo Kenwood, las columnas Bose… Pena de galeras. Todo en el trastero. Acompañando a los demás. Toûts ensemble.

Y con que me he quedado?  (O me han dejado?) Con un ordenador portátil, un disco duro externo y un sistema 5.1 de sonido. Ah! Y un puto plasma.

Toda una vida de coleccionista para esto? Y ahora el Blue Ray? Que le den mucho por el culo al Blue Ray! En cuanto entre en casa…pabajo las cd’s! Y hasta ahí podríamos llegar.

Y no hablo de mis libros…de mis cómics….de mis National Geographic…. Porque si no….Si no, me echaría a llorar. Ya casi lo estoy haciendo!

Así que un consejo para los solteros que deseen emanciparse para tener en su pisito todos sus tesoros expuestos, ordenados y a la vista. Oh preciosas estanterías de cultura!

En cuanto pase un tiempo y su vida se complemente con hijos, mascotas y demás…O se compran una casa justo a lado o que se olviden – para siempre- de sus maravillosos fetiches.

Yo por mi parte, estoy pensando seriamente en mudarme a vivir al trastero.

EL NUEVA YORK DE RICHARD ESTES

Richard Estes tiene, como pintor, dos circunstancias que a mi  -en particular- me encantan. La primera es que como pintor, está encuadrado en la corriente del fotorrealismo. Y la segunda, es que gran parte de su obra tiene como protagonista a su / mi ciudad: Nueva York.

Así que esta presentación está basada en parte de su producción neoyorquina.  Y es en esta producción sobre la ciudad de los rascacielos, donde  se observa el más particular estilo de Estes. De Richard Estes. Y que no es otro que el uso de los reflejos y las transparencias.

De modo y manera que muchas veces el tema principal de la pintura no es el objeto principal de esta, sino los edificios, los carteles,  las escenas cotidianas… que en este objeto se reflejan. Y este conjunto, conforma el Todo del cuadro.

Para mí, ha resultado un descubrimiento. Es Nueva York según la visión de Richard Estes.

Espero que os guste, esta presentación que he elaborado en Power Point, como a mí.

Podéis descargárosla desde aquí:

http://cid-9b5ad4b7dbd9e872.office.live.com/self.aspx/EL%20NUEVA%20YORK%20DE%20RICHARD%20ESTES/RICHARD%20ESTES/RICHARD%20ESTES.pps

Que disfrutéis, y podéis distraeros con el Rey Crimson mientras se descarga.

MUCHACHA DE LA FERIA DEL NORTE

MUCHACHA DE LA FERIA DEL NORTE

TERRY REDLIN


Terry Redlin. Es un  pintor americano especializado en mostrar la vida rural de Estados Unidos con una especial incidencia en la vida salvaje de la zona donde vivía. Dakota del Sur. En el Norte de los Estados Unidos de Norteamérica. Un poco lío?

Un asomo intemporal, el que hace Terry Redlin, a las labores del campo y la cotidianeidad; pero adornado de colores y luces en la penumbra. No se sabe si la penumbra de la luz que empieza o de la que acaba.

Aquí se presentan algunas obras de sus Series Americanas. Y también de otra llamada Inverness. Preciosos e idílicos paisajes que, como decía antes, pueden mostrar cualquier época temporal del paisaje country del Norte de los States.

Un viaje, esta presentación -que tiene que ser, y es-  acompañado por un blues un poco primario. Sin pretensiones en la ejecución, y ahí es donde radica su belleza. En su pureza.

Su intérprete no es otro que Ramblin’ Jack Elliot. Aunque el autor sea Bob Dylan.

Viene al pelo la letra de una canción de este, de Dylan: Girl from the North Country Fair. Muchacha de la Feria del Norte. Preciosa canción donde las haya. Dice así:

Bueno, si vas a viajar a la feria del país del Norte, 
Donde los vientos azotan la frontera, 
Dale recuerdos a alguien que vive allí. 
Ella fue una vez  mi amor verdadero.
 
Bueno, si te vas cuando caen los copos de nieve, 
Cuando los ríos se congelan y termina el verano, 
Por favor, comprueba que lleva un abrigo tan caliente, 
Como para protegerse del fuerte viento
 
Por favor, mira si su pelo es largo, 
Si rueda y fluye por sus senos 
Por favor, mira si su pelo es largo, 
Así es como mejor la recuerdo. 
 
Estoy pensando si ella me recuerda en absoluto. 
Muchas veces rezo a menudo 
En la oscuridad de mi noche, 
En el brillo de mi día. 

Así que si vas a viajar a la feria del país del Norte, 
Donde los vientos azotan la frontera, 
Dale recuerdos a alguien que vive allí. 
Ella una vez fue mi amor verdadero.

Espero que os guste.

Podéis bajaros esta presentación desde aquí:

http://cid-9b5ad4b7dbd9e872.office.live.com/self.aspx/TERRY%20REDLIN/TERRY%20REDLIN.pps

Que lo disfrutéis

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