LA REBELIÓN DEL BUEN GUSTO

LA REBELIÓN DEL BUEN GUSTO.

 

 

Se dice que la primera impresión es la que vale. Esta aseveración no siempre es cierta y pongo ejemplo: Cuando me encontré por primera vez con Auxi Toro, me pareció tan independiente y tan distante que apenas le concedí el beneficio del saludo. Porque entre la timidez que me atenaza ante personas extrañas, y esa disposición artística tan completa y extensa que posee Auxi, me hacía suponer -esta última circunstancia- que estaba ante una persona, ya te digo, displicente y celosa de su intimidad

El resto de convencimiento que tengo sobre la inaccesibilidad de los artistas, se diluye por completo después de las dos ultimas experiencias personales. La comentada sobre Auxi y lo reservado que yo suponía a, mi ahora buen y admirado amigo, el Poeta Juan Miguel González.

Ambos, con sus actos, me han demostrado su afecto y su cordialidad. Su sencillez. La una con sus mensajes privados (incluso los escritos en latín) y -sobretodo- con ese abrazo impetuoso y efusivo que me dio al salir de su actuación en el Teatro Echegaray después del concierto de su grupo Sólo un Momento. Me eché literalmente en tus brazos (sic). Y el otro, porque es el verdadero auspiciador de este post ilustrado y apologético.

Me llamó Juan Miguel  por teléfono para contarme como Jose Antonio Quesada – repórter y ojo suyo en las ausencias- le había descrito de una manera tan detallada y tan  estimulante el concierto del Echegaray que le gustaría escribir una “Crónica por referencias” de dicho concierto. Haciendo un  especial hincapié en la persona de Auxi Toro, que era a la que mas conocía de todos. Una amistad que dura “casi media eternidad” según sus propias palabras. Y añade también el Poeta:Posee un corazón tierno y vehemente, atemperado por esa dulce melancolía tan propia de los espíritus íntegros”.

A los tres o cuatro días -ya sabéis de mi inveterada e incontenible impaciencia- y con la excusa de tener en mi poder unas  magníficas fotos de Auxi realizadas por Kuky Pereda, aproveché para preguntarle por el cómo iba la tarea que me comentó.

Me dijo que llevaba un resfriado ausente y añorante de humos desde hacía dos semanas; y que, si era capaz, vería de hacer algo que ya tenía paseando por su cabeza. Tuvo el detalle -siempre tan generoso- de esa misma noche, quitarse cinco horas de sueño; para durante ese tiempo elaborar este precioso articulo que ahora viene a continuación, y que como digo, es el verdadero protagonista de  este post. Pagó esa dedicación con ciento veinte nocivas caladas de humo que le agradezco y recrimino.

Pero no se detiene Juan Miguel González ante la persona de Auxi Toro. Su esplendidez y dadivosidad hacen que se detenga en todo el grupo y, especialmente, en la otra clarinetista del grupo: el torbellino y compendium de disciplinas artísticas que es Ami Cumpián. La define Juan Miguel de esta manera: “… con ese laconismo un poco inglés del Grupo Bloomsbury. Esbelta y sensitiva, distante y serena, siempre me ha parecido un trasunto de los artistas prerrafaelistas.”

 Mujeres humanistas y polifacéticas, renacentistas, añado yo.

Ya no digo nada más; porque todo lo que hay que decir viene ahora a continuación; porque, además, esta entrega no me pertenece. Pertenece al hombre que transforma las volutas de humo en sublimidad.

Queda resaltar que  todas las fotos que aparecen – excepto la primera ilustración- han sido realizadas por la fotógrafa Kuky Pereda.

A modo de iniciación, inserto una música que sólo Auxi y yo sabemos el porqué.

LA REBELIÓN DEL BUEN GUSTO

Concierto de “SÓLO UN MOMENTO” en el Teatro Echegaray

 

El hombre al que quebranta una tos muy antigua, lamenta no haber podido asistir al concierto de “SÓLO UN MOMENTO”, en el Teatro Echegaray. Aunque quién sabe si envió su ectoplasma dado  la inusitada ocasión de semejante privilegio estético. Este hombre fue informado al día siguiente de la actuación de dicho grupo, por un sensible y culto espectador, José Antonio Quesada que, con ánimo sereno y penetrante, no escatimó, sorprendido, sinceros elogios a la excelente actuación y puesta en escena de tan singular y ecléctica banda.

Ya era hora de que alguien se levantara contra la larga tiranía de la mediocridad que tanto padecemos.¡Enhorabuena y ánimo!. Frente a la cochambre hegemónica de coleguillas subvencionados, ¡la insurrección de la delicadeza¡; contra la plaga de advenedizos trileros, ¡la noble apuesta por la belleza!; frente a tanta voraz ramplonería monotemática, ¡la rebelión del buen gusto!

Hace casi media eternidad que conozco a Auxi Toro y a Ami Cumpián. Ambas damas postulan no la utópica y sangrienta revolución permanente trotskista, si no la creación amorosa y diaria que aconsejaba Juan Ramón Jiménez. Auxi viene de los goliardos, de Jorge Manrique, de Quevedo, de Goya, de todos los romanticismos, de Valle-Inclán, de Artaud, del surrealismo, de Ionesco, de Gutiérrez Solana, de la copla española, de Gómez de la Serna, del fado lisboeta y de Emilio el moro. Posee un corazón tierno y vehemente, atemperado por esa dulce melancolía tan propia de los espíritus íntegros y delicados que nunca olvidan que “el niño es el padre del hombre”.

Ami, a quien conozco menos, es más evanescente, con ese laconismo un poco inglés del Grupo Bloomsbury. Esbelta y sensitiva, distante y serena, siempre me ha parecido un trasunto de los artistas prerrafaelistas, con algo de la exquisitez decadente de los hermanos Rossetti, Dante Gabriel y Cristina. Para esta distinguida dama, la filosofía del arte por el arte sigue siendo tan necesaria y cotidiana como el canto del petirrojo.

Del resto de los componentes del grupo ya iré avanzando mis daguerrotipos líricos conforme vaya adquiriendo mejor conocimiento de ellos.

El hombre al que la lluvia lo devuelve a la infancia, da gracias a la caudalosa amistad de Álvaro Souvirón, que una vez más ha hecho acopio y labor de la mejor escuela de cronistas. Espléndido su blog; contagiosas sus palabras entusiastas; evocadoras las bellas imágenes de tan inolvidable efemérides.

Gracias a todos por creer en la libertad, la justicia y la belleza, ideal impulsor de toda verdadera aventura del espíritu. Gracias por haber entreabierto la puerta para poder vislumbrar al unicornio, aunque haya sido SÓLO UN MOMENTO.

Juan Miguel González

Madrugada 28 de Octubre de 2011

 

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ANGEL IDÍGORAS. ALGO MAS QUE CARICATURAS

Cuando se creó la página Ateneo’s Alas con Secuencias de este blog, tuvo esta dos propósitos primigenios y principales: El primero, era el incluir en ella todo lo relativo a cualquier disciplina artística: Música, Literatura (Prosa o Poesía), Fotografía, Dibujo, Pintura… en fin, todo lo relacionado con la creatividad.

El segundo, consistía en juntar en un mismo espacio -para reivindicar y sacar a la luz pública mediante  Internet, la obra de gran número de amigos artistas-  que, desconociendo el medio, observaba yo que se iba quedando -su obra- distraída entre los pliegues del pasado. Además, mi pretensión, era complementarlo con la inclusión de nuevas aportaciones.

Ese segundo propósito, se ha transformado con el transcurrir del tiempo, en el primer objetivo. Y así, de ese modo, antiguos amigos se encuentran con otros nuevos (ya estos duchos en las nuevas tecnologías) en este ágora virtual que es esta página ateneísta.

Así pues, están incluidos los artistas que son amigos y que  -generosamente- me ceden sus trabajos, para que a su vez ellos, dispongan de una parcela propia y reservada para “perpetuar” de alguna manera su producción… Y después, están los que -desconociéndolos personalmente- me seducen tanto con su talento que no tuve más remedio que insertar posts elaborados con sus creaciones.

Sirvan de ejemplo la series (de pintura) que elaboré en su día -y sólo cito un par de ellos de cada estilo-  de pintores realistas (Bert Monroy, Jason de Graaf),  famosos ilustradores (Norman Rockwell o Fernando Vicente) o fantásticos dibujantes (Glennray Tutor, M.C. Escher) y pintores (Donald Roller Wilson o Fred Calleri).

Dejo las demás disciplinas aparte.

Pero hay un grupo de artistas -los malagueños- que sin ser amigos personales, yo los siento como propios. Como si fuesen amigos “no presenciales” porque  son los que, por mor de su obra, los siento muy cerca de mí. Me imagino que será por chovinismo puro y duro.

Me sucede con Andrés Mérida y me sucede con Ángel Idígoras. Me pasa, ya te digo, porque su obra me resulta tan gratificante que, de alguna manera, forma parte esencial de mis gustos estéticos personales. De mis preferencias artísticas.

Con Andrés Mérida pagué la deuda que contraje -unilateralmente- conmigo mismo; ya elaboré un post con su obra y así figura aquí, en este blog.

Con Ángel Idígoras estoy a punto de hacerlo ahora. A continuación.

Porque Ángel Idígoras (tuve el gusto de conocer a su mujer el día del Concierto Homenaje a Tabletom) ha sido -desde hace mucho tiempo- compañía habitual de mi sempiterno café descafeinado y sacarina (Un “singrasia”, se debiera de llamar en el Café Central) y el desalentador, huérfano y “jartible” pitufo con aceite y sal de mi desayuno.

Las viñetas de Ángel, siempre me hacen o sonreír o reflexionar. Puede ser -si él así lo quiere- cáustico e irónico. Pesaroso o dramático. Divertido, ocurrente e hilarante; crítico y mordaz. Puede reflejar en sus viñetas un amplísimo abanico de sentimientos y sensaciones según sea la noticia o la situación que quiera transmitir. Y lo hace con una habilidad y destreza apabullante.

Pero sobre todo me despierta, como dibujante, la admiración y el asombro hacia ese trazo justo y oportuno, equilibrado y proporcionado (Y estoy hablando de caricaturas!) que los pintores buenos -pongo solo tres ejemplos: Mérida, mi querido Antonio Abril o el propio Idígoras- poseen Ad maiorem Dei gloriam. Un prodigio de habilidad tan singular como incomprensible para este “mano de escayola” que -por no tener- no tiene ni buena letra.

Por eso, no podía abstraerme a ese deseo compulsivo que me intervenía que no era otro que el que Idígoras, formase parte del plantel artístico de este grupo de amigos que se reúnen de tertulia, para tomar café con la vida, en su Ateneo’s Alas con Secuencias. Sean presenciales o no.

Una de las causas principales  por la que elaboro dicha presentación, es la coincidencia en los gustos de cada uno; en la afinidad que tengo con el dibujante por determinados personajes caricaturizados.

Parece ser que a los dos nos encantan: Tom Waits, y Leonard Cohen. Van Morrison y Ray Charles,  Rockberto y  Tabletom, John Lee Hooker y Django Reinjardt; todos ellos componen una intima  galería -de músicos en este caso- entrañablemente familiares.

Pero hay más trabajos extraordinarios: Saca la esencia a William Faulkner y a Neruda, A Sábato y a Puccini. A Beckett, Welles y Rubinstein. Al Lengua; A Robert Louis Stevenson, a Picasso, Modigliani o a Kafka…a muchos más.

En muchas de esas caricaturas, figura el nombre de los caricaturizados; en otras no. Así que podéis jugar a adivinar quien es quien. Es muy fácil, os lo advierto, pues los parecidos son enormes.

Hay también otra recurrencia que me encanta de Ángel Idígoras, que son sus magos y payasos. Sus cómicos; el circo.

Alguna perturbación insospechada tuve que tener yo de pequeño para que los payasos siempre me causaran miedo; el Carablanca autentico terror. Por el contrario, los retratados por Idígoras solo me producen ternura. Y eso -a nivel psicológico- ya es muy de agradecer.

Pero si en algo coincidimos verdaderamente Ángel Idígoras y yo, es – sin ninguna duda- en la importancia que le damos -como síntoma vital- al humor. Si no fuese por esta circunstancia que nos interviene a los dos, ni el estaría donde está, ni yo estaría escribiendo esto sobre él. Porque seguramente, no seríamos las mismas personas.

La risa como terapia. La risa como vehículo. El humor como algo inherente a nuestras personas. El ingenio al poder!

Finalmente, por todo lo antes expuesto, he buceado por los entresijos de la red y de aquí, de allá, y de acullá, he recopilado esta nómina de caricaturas encadenadas que ahora, componen esta presentación en Power Point.

Recomiendo mucho la visualización de este pps. Atentos a los rasgos, a los trazos que definen y componen cada uno de estos retratos que a nadie deja indiferente. Son de una maestría intolerable.

Además, le he puesto una música que al maestro -si viera este trabajo, que no lo creo- le encantaría.

Podéis bajároslo desde aquí:

https://skydrive.live.com/?sc=documents&cid=9b5ad4b7dbd9e872#!/?cid=9b5ad4b7dbd9e872&sc=documents&nl=1&uc=1&id=9B5AD4B7DBD9E872%212381

Disfrutadlo. Merece mucho la pena, mientras os lo bajáis, podéis distraeros con esto:

UN ABRAZO CON CILANTRO

Foto: Kuky Pereda

UN ABRAZO CON CILANTRO


“Olvidamos la perla en el fondo del agua

olvidamos al gusano de seda

olvidamos la dulzura en los ojos

y la bondad sacramental

olvidamos todo lo que vuelve

con esta canción.

Lleva cilantro el abrazo

lleva cilantro el abrazo

y hierbabuena el mar.”

 

El incrédulo que escribe esto, no daba crédito ante lo que se le estaba poniendo delante de los ojos. Ante lo que oía y se le ofrecía. Por lo inesperado.

Pensaba, distorsionada la realidad por su desconfianza en la capacidad humana, que el concierto al que iba a asistir le reportaría, más que nada, la satisfacción del ver a los amigos encima de un escenario y, que con eso, ya estaría bien.

Pero se equivocó. El incrédulo que escribe esto, se equivocó. De cabo a rabo; porque la hora y media que duró el concierto, le pareció escasa. Muy corto el espectáculo por el cúmulo de sorpresas escénicas que configuró el recital.

Foto: Kuky Pereda

La realización y la puesta en escena que el grupo Solo un Momento desplegó en su actuación en el Teatro Echegaray de Málaga, fue espléndida. Con un mérito innegable para un grupo que, careciendo de medios técnicos de más relevancia, suplieron con una enorme dosis de imaginación, creatividad artística, y empatía hacia el entregado publico asistente, esta insuficiencia.

Al amparo de una claque femenina -desaforada y entregada hacia el prominente guitarrista Diego “Shati” Cumpìán- comenzaba el show  con la aparición de los músicos ocupando sus lugares correspondientes; para, a continuación, una vistosa entrada a modo de vernissage, consistente en una inesperada comitiva escénica con un fondo musical fundamentado en una fusión hindú-berebere con reminiscencias sonoras a  Steve Hillage y a Gong. El mantra Om Namah Shivaya a golpes de címbalos y daf bendir.

Foto:Daniel Pérez. Teatro Echegaray

Preciosa como tema de entrada. Preciosa y perfecta también como tema salida. Y en medio, todo un recital que, en ciertos momentos, tenía trazos de Burlesque, Commedia dell’arte y género lírico.

Aquí podéis apreciar ese tema llamado “Desierto”:

Solo un Momento. Desierto

El grupo Sólo un momento está formado, habitualmente,  por nueve componentes. De estos nueve, cuatro pertenecen a la familia Cumpián. Para el concierto-performance de este pasado día 20, contaron también con la presencia de una sorprendente soprano  (Auxi Matías), una excelente bailarina (Ana Iglesias) y una entrañable “corista” (la deliciosa Soledad Villalba). De estos tres colaboradores. Dos de ellos, pertenecen también a la misma familia.

En base a esa circunstancia, podemos colegir que estamos ante una de las familias más polifacéticas y creativas de esta ciudad.

La familia Cumpián detenta ese don que pocas familias, al completo, poseen: el gen de lo artístico. La disposición para el vestuario de Ami (clarinete y coros de la banda) la magnífica percusionista Lola. El guitarrista (y también letrista y compositor) Diego, y el líder y Alma Mater de la banda Fernando, que no solo compone la música de la mayoría de las canciones, sino que también crea las letras y ejerce de director de esta banda de golfos apandadores.

Pero no queda ahí la cosa respecto a los Cumpianes…Paco es un excelso poeta, y Miguel es un inestimable escritor y cantaor. Figura este, junto a Diego, como unos de mis mejores y más queridos amigos.

Foto: Archivo Gorgonzola

Se complementa el elenco con mi más que hermano Ángel Céspedes ( Teclista, Bajista, Guitarrista y Shati’s Control Manager) Tatú Corredor (Guitarras electricas y acústicas), Auxi Toro (Clarinete y Creativa- junto a Ami- del grupo) un fantástico contabajista : mi amigo Jesús Ramos (Bajo) y colaborando, Ramón Baena (Posiblemente el mejor batería de Málaga).

La actuación, repito, fue un continuo enlazar escenas donde se combinaba lo teatral con lo musical. La danza con la lírica. El universo poético con la luz, el sonido y el color. Y esa amalgama de disciplinas artísticas, nos llevó a los asistentes, a que nos pareciera un recital muy corto.

Foto:Daniel Pérez. Teatro Echegaray

Perico “Tabletom” Ramírez, supuso la sorpresa de la noche con un fantástico apoyo al tema “Vampiro” que el grupo dedicó al desaparecido Rockberto. Perico (que me hizo entrega de la púa del Concierto homenaje al barbas) es como el calcio: Enriquece la leche!

Foto:Daniel Pérez. Teatro Echegaray

Se sintieron los Sólo un Momento tan a gusto y tan acogidos por su público, que anoche me decían que hubiesen querido dar las gracias al publico uno a uno. Por el afecto demostrado, por la pasión y la por entrega exteriorizada .

Yo, también les quiero dar las gracias a todos ellos y, además -porque los quiero- un abrazo aderezado con cilantro y hierbabuena; porque es un  placer tenerlos de amigos. Mas que eso, mucho más que eso.

“Se fueron los saltamontes

y vuelve la buena música

amigo está el jardín soleado

podemos prescindir del arma letal.

 

Lleva cilantro el abrazo

lleva cilantro el abrazo

y hierbabuena el mar”

Aquí podéis ver imágenes del grupo y volver a oír su música:

Sólo un Momento. Tarabilla Mester de Disentería

Disfutadlo!!!

Foto: Kuky Pereda

…///…

ANDRÉS MÉRIDA. DENTRO Y FUERA DEL RUEDO

Andrés Mérida.

                    Dentro y fuera del ruedo.

Uno, para que negarlo, tiene sus propias debilidades. Y una de esas debilidades, en materia de pintura, es el pintor gaditano-malagueño Andrés Mérida.

Conozco el trabajo de Mérida a través de un muy querido sobrino putativo que ejerce, a su vez, de amigo del pintor y de “arramblador” de su obra. Así que conozco esta, ya te digo, de primera mano. Porque he visto sus pinturas en casa del sobrino referido -y también en la de otro familiar- colgando de sus paredes.

Bien es cierto que soy/somos los Gorgonzola, unos entusiastas de la pintura taurina.

Si a eso, le sumas el notorio amor que siente este Father hacia la vertiente pictórica del surrealismo y hacia esa forma de retratar huyendo de los cánones establecidos, poco queda ya por explicar.

La serie dedicada a la Tauromaquia de este pintor, me parece sencillamente genial. Un jubiloso muestrario de colorido sobre el albero.

Lances y posturas toreras. Chicuelinas, verónicas y naturales. Complementadas con pases de pecho, capotazos  y manoletinas. Ternas de espadas serios, patilludos, con Trajes de Luces brillantes y luminosos.

Siempre anhelé que Andrés Mérida tuviese su lugar en el“Ateneo’s Alas con Secuencias “ de este blog. Porque su presencia, dignificaría este lugar y, porque además -ya lo he dicho- es uno de mis pintores favoritos.

Por eso, guardo como un tesoro -colgado en mi Muro de los Afectos- un dibujo (huérfano de firma) realizado a ceniza y lápiz y que me fue regalado por el citado sobrino una noche que asalté su casa a punta de Matusalem 15.

Porque, aunque se sea contrario a la Fiesta Nacional -que yo, no lo soy en absoluto- no se puede dejar de admirar la belleza indiscutible y el colorido que el pintor derrama en cada una de sus escenas taurinas o en esa fantástica galería de narilargudos que conforman su camarilla de personajes y que sirven de seña de identidad de su pintura.

Me gusta observar detenidamente esas monteras toreras que son un segundo lienzo dentro del principal y a las que, ¡atención! se les debe de prestar el tiempo debido. Los guiños que hace a Vermeer, Botticelli, a Dalí o a Picasso.

Minotauros y toros de Tartessos. Los retratos singulares y estrambóticos del citado Dalí coronado por Gaudí; del Monarca enmonterado o La Gioconda cariacontecida; Van Gogh y Góngora. Todos alargados prodigiosamente hasta el límite del lienzo.

Toreros con golas. Princesas de Eboli aflamencadas que juegan con bailaoras ebrias, tristes y decrépitas. Picadores con sombreros de charro y saxofonistas aviados de castoreños. Cristos Crucificados y Yacentes; Vírgenes y Saetas dedicadas.

Asomos esporádicos a un Manhattan desde Brooklyn con yuppies cordobeses de Wall Street y gitanas caracoleadas coronadas de Libertad. Picoletos, obispos, damas medievales y toros a la luz de su propia Luna.

Todo un universo imaginario que hace muy atractivo – y aconsejable- el dedicarle un momento a cada una de las obras de Andrés Mérida. Por eso recomiendo que visitéis más reposadamente su página que por cierto es esta: http://www.andresmerida.com/es/

No dejéis de visitarla!  Es un verdadero placer.

 

Y, porque es un  placer observar la obra de este fantástico pintor, he elaborado esta presentación con imágenes robadas con la mejor intención del mundo. Aunque sea sin el permiso que, se me debe suponer, tengo de su autor.

Si queréis ver esta presentación podéis bajárosla desde aquí:

https://skydrive.live.com/?cid=9b5ad4b7dbd9e872#!/?cid=9b5ad4b7dbd9e872&sc=documents&nl=1&uc=1&id=9B5AD4B7DBD9E872%212379

Que lo disfruteis!

AMERICAN PIE. El Día que Murió la Música.

AMERICAN PIE

 “El Día que Murió la Música”

En el año 1972 Don McLean, compuso una canción que si bien lo quitó de trabajar para toda la vida, a mi pobre entender, eclipsó en cierta manera su carrera para siempre. Y eso, que después publicó 18 álbumes más; pero nunca volví a oír otra canción tan significativa compuesta por él.

(Cuando se le preguntó a McLean el significado de “American Pie”, él dijo: “Significa que jamás tendré que trabajar otra vez”.)

Desde aquel éxito, el estigma de la dichosa canción le precedía. American Pie era “La Canción” y este éxito, se transformó -sin él preverlo- en una especie de himno americano que traspasó fronteras y que perdura aún hasta nuestros días.

Canciones llevaba el álbum que contenía este tema -valga el ejemplo de “Vincent” una bellísima canción dedicada a Van Gogh- que sólo servían de comparsa al tema en cuestión y que era la estrella principal del repertorio que desgranara el autor en cualquier concierto que celebrase a partir de aquel momento.

Un estribillo pegadizo y repetitivo y una preciosa melodía; pero con una letra ininteligible para todo aquel que la escuchara fuese angloparlante o no. Esta, se transformó en una canción indispensable en el íntimo hit-parade de todo melómano que se precie.

El American Pie llegó a España y triunfó también.

No puedo sino recordar entrañablemente aquellos guateques setenteros bailando animadamente la canción de marras (que duraba ocho minutos y medio) y que servía de preámbulo para el baile pegado; para que, a continuación, las mozas descansasen sus codos separadores y dictatoriales sobre nuestros pechos al compás del Je t’aime moi non plus del susurrante Gainsbourg y de la jadeante Birkin. Aquella canción que tantos dolores de huevos nos proporcionaron a los inefables adolescentes machos de aquellos tiempos de oprobia represión sexual.

Fue en  aquella época, cuando mi buen amigo el erudito Jotapunto Rebuscá (el cual, tiene el detalle de dejar caer que -a veces- suelo ser motivo de inspiración para él) perfeccionaba su incipiente inglés traduciendo al castellano éxitos de la música anglosajona.

Así que tradujo y tradujo; y a fuerza de traducir aprendió a hablar un idioma -el inglés- que, si bien, le permitía comunicarse con las extranjeras que visitaban por aquella época la Costa del sol, no era en sí como muy ortodoxo; pues se podía soltar una frase que -a veces- en absoluto representaba lo que el quería significar.

Jotapunto se puso manos a la obra con el Bridge Over Troubled Water y… bueno… pues bien. Incluso se atrevió con el Blowin’in the Wind y mira.. Pues también bien!

Pero se le puso en el meollo el traducir literalmente el American Pie, y así lo hizo. Y cuando lo hizo y leyó la traducción, se le  quedó un poco la cara de haba.

Así que, cayó Rebuscá en ese desaliento sobre el que cabalga la apatía (sic) y abandonó el American Pie y se pasó a la música libertaria sudamericana que tantos éxitos le reportó sentimentalmente. Excepción hecha del Guantanamera en Oslo, que fue un fiasco. Un autentico desastre; aunque eso es otro “cantar”.

Pero el ponerse a traducir no solo literalmente, sino sacándole el significado “entrelíneas” que le dio el autor a American Pie, se transformó en un empeño y en una especie de empecinación que ahora por fin, al cabo de los años, ha logrado. O eso es lo que el se cree.

Porque, a mi pobre entender otra vez, Don McLean no tiene ni la más repajolera idea de lo que quiso decir con esa canción, de modo y manera que cuando se le pregunta el significado, dice…

Encontrarán muchas ‘interpretaciones’ de mi letra pero no les diré la mía… Lamento dejarlos a todos así, pero hace tiempo me di cuenta de que los compositores deben dar sus declaraciones y marcharse, manteniendo un silencio digno”.

 

Es decir, que no tiene ni puta idea.

Ahora, Jotapunto Rebuscá, ha retomado el trabajo y ha deshilachado la canción.

Desmenuza el texto, y nos da a conocer metáforas que si bien, no se si al autor le sonarán de algo, si que por ello, debiera de estarle eternamente agradecido; pues le da un sentido culto, significativo y fidedigno a un texto que describe una época norteamericana que ya -pienso yo- quisiera haberle dado el propio McLean. Compositor del One-Hit Wonder de su vida.

Las referencias a Buddy Holly y a Dylan -me identifico enormemente, entre otras muchas cosas, con su analogía del bufón y Dylan- te da una nueva e inteligible perspectiva sobre esa canción que tanto bailábamos y que tanto desconocíamos lo que decía.

Leed este texto de Jotapunto Rebuscá. Os llevará a nuevas percepciones; a matices que aclarará los que el autor, supuestamente, quiso decir.

Documentado y discernido está desde luego. Y, por supuesto, la deuda que contrajo el traductor consigo mismo hace ya muchos años, ha sido hoy felizmente saldada.

Es un placer haceros entrega de este exhaustivo estudio. Como siempre una delicia de leer. Un privilegio que figure en “Colaboraciones” del Ateneo de este blog.

Jotapunto Rebuscá amigo desde los tiempos del Chevrolet. Un Rebelde buscando causa.

Aquí tenéis el documento:

El día que murió la música

Y aquí a Don MacLean interpretando American Pie el año de su consagración:

MASHUP

MASHUP

El Mashup musical es la técnica que consiste en mezclar dos canciones que tiene en común una base rítmica o un estribillo parecido.

La mezcla de estos dos temas da origen a uno nuevo que resulta cuando menos curioso.

Mi Agente en la Sombra, he tenido la deferencia de hacerme conocer este tipo de música, y yo, lo hago con vosotros.

Estos son unos ejemplo ilustrativos de este nuevo concepto:


MANUEL SALINAS. EL POETA AVALADO

 

MANUEL SALINAS.

EL POETA AVALADO.

Tengo desde siempre una “Entente Cordiale” con mi cuasi hermano Luis Centeno -cómico de la legua y poeta indolente- acerca de los futuros amigos comunes.

Una estrategia esta, que una vez aplicada, nos evitaba muchos ratos de indagación, de sondeos y, alguna que otra vez, de suspicacias y desencuentros. Y, además, nos ahorraba un tiempo precioso, que dedicábamos a afianzar sin preámbulos, la reciente amistad acodados en la barra del bar de turno.

Se trataba de La Teoría del Aval. Esto era lo que ahora explico: Luis era- pongamos de ejemplo- muy amigo de Antonio. Y yo, a Antonio, no lo conocía personalmente.

 

Llegaba el día, el momento de las presentaciones; (Nos conocíamos sobradamente, pero de oídas) Luis nos enfrentaba el uno al otro. Me miraba a los ojos y me decía:

–         Álvaro! Este mi Amigo: Antonio! Amigo del Alma.

–         Antonio! -continuaba, mirando ahora a este- Álvaro! Este es Álvaro! Mi Hermano! … Yo os avalo!

En ese mismo momento, Antonio y yo, que sabíamos quien era Luis, nos dirigíamos a la barra del Bar El Vaticano -comprobaréis que este ejemplo es real- y empezábamos a charlar como si fuésemos amigos de toda la vida y a competir, junto al amigo común, para ver quien dejaba de pasear junto a Johnny Walker el uno o quien dejaba de navegar en el clipper Cutty Sark el otro. Para los curiosos diré que yo dejé el footing y me dediqué a la navegación con el amigo Antonio. Antonio el Maceta, para dar más datos.

Viene esto a colación porque desde hace ya muchísimos años, aplico esa estrategia y raramente falla. Porque  -es fácil-  que si tengo depositada mi confianza en un amigo, por simpatía -que apropiada palabra- me fío de el y le tengo que entregar mi amistad a un tercero que dispone de la suya. No sé si me explico; pero funciona.

 

Con Manuel Salinas me pasa eso. Que viene recomendado por alguien. Ese alguien  -JMGdP- que dispone de mi confianza y que, además, posee el don de la bonhomía y la generosidad, ya me había avalado a Manolo Salinas. Así que, sin saberlo nuestro intermediario,  ya se estaba cumpliendo la Teoría del Aval, y se le aseguraba al recomendado mi más completa entrega y disposición.

El amigo común me describía a Manolo Salinas como un poeta delicado, sutil y sensible. Una persona docta -es catedrático de Lengua y Literatura- culta, ilustrada y erudita, me decía. Amena y cordial a pesar de la astringencia del poleo menta sacarinado (Eso lo digo yo).

Conocí a Salinas en la segunda reunión en las nubes. Inmediatamente le otorgué mi aprecio y después de huir de una tormenta de decibelios indeseada, disfrutamos de una tarde divertidísima con el discurso del amigo-enlace, acerca de los majaras y de los enteraos de Málaga.

 

Cuando la reunión tocaba a su fin, pedí a Manolo -con esa displicencia con que se piden las cosas muy deseadas para que no lo parezcan- que si a él le apetecía, podría publicar yo en este blog un post con una tríada de sus poemas para que engrosara las filas de este  -cada vez mas completo- Ateneo’s Alas Consecuencias.

Me dijo inmediatamente que sí. Que pronto tendría noticias suyas. Y ya, las he tenido.

Y son noticias cariñosas y llenas de afecto. Literalmente: “Ahora sé, -ay! gorrión-, que tu compañía es “esponjosa”, por eso si alguna vez me diera por inventar una rica magdalena la llamaría: GORGONZOLA. Magdalenas Gorgonzola: grandes, horneadas, calidas, generosas y rellenas de miles de tardes de amigos y de alcoholes. Estoy seguro que contigo, oyendo esa música de la que tanto sabes y amas, van a estar muy a gusto estos versos.”

Tres poemas hermosísimos que corroboran los adjetivos que empleó el amigo común en su definición: Delicados, sutiles y sensibles:” Me perdí en el amor que es un país manchado de leyendas y de historia” dice uno de ellos para confirmar lo que digo.

 

Tengo el enorme privilegio de presentároslos. Poemas de Manuel Salinas. El Poeta Avalado.

Para acompañar estas letras, yo, correspondo al poeta poniéndole banda sonora a estas:


Leedlos! Disfrutadlos!

                                               # 01

 

ENAMORADA PALABRA

“Los que de corazón se quieren sólo con el corazón se hablan”

Quevedo

                                  

Sé luz: pon la vida en llamas.

Sé ala: abre lenta las piernas.

Sé aire: haz del cielo el mejor lugar de la tierra.

Sé alma: entra dulce en vena.

Sé sal: haz más felices los días felices.

Sé noche, y sueña que hay Dios.

Sé espejo, sé loba, sé sola,

porque te tengo eterna.

# 02

 

 

PUESTA LA MESA

 

A veces

               siento que la vida sabe a poco,

               que es inconstante,

               y con un solo verso otra vez asoma

               esa antigua fe que me alimenta,

               ese aire candeal de tinta malva

               del mundo inocente y recién hecho.

              Puesta la mesa

              todo está soñado y caliente.

 

                                                                      # 03

 

 

 

 

OH, DULCE PÁJARO DE JUVENTUD. 

Oh, Sweet bird of youth.

 

 

 

 

                                   “No hablo  de las cosas que he visto; sino de las que

                                    he soñado”.

                                                           Lord Dunsany

 

 

Me perdí en el amor

que es un país manchado de leyendas y de historia, porque tú

olías a fruta tendida y cantabas turbadoras canciones

de un festín sin fronteras.

Qué mástil, qué jarcia, qué vela desplegada podrá apacentar

ese corazón mío que ruge, amamantado con vino.

Quién recordará que es un don ebrio el curso callado del arte,

y que era abril, y que en cada ondulante trazo, en cada estival sílaba

de tu nombre, anclado sobre la hierba, late el lento perfume

de un verso absurdo, el murmullo desafiante de un baile lejano

donde alguien canta,

                         se vive solamente una vez,

 

con un erizo o una estrella de mar entre las manos,

mientras balancea las ceñidas caderas la cantante

y en la sombra de la luz suena la orquesta:

oh yeah,

                 oh, yeah,

                                      oh yeah.

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