FERIA EN MALAGA. ANTONIO RUIZ-MOLERO

Exultante y feliz se encuentra el que suscribe estos días; pues se está dando cuenta  -y de que modo- del cómo los amigos le responden y le corresponden. De una manera insospechadamente generosa. Una y otra vez. Una y otra vez. Están que se salen y eso se agradece.

Resultando que, si  todo a lo que aspiro últimamente, se me está cumpliendo religiosamente, ¡Gracias, Oh Señor del Universo!, voy a tener que poner en el primer lugar de los deseos pendientes de realización, ese  que  trata de que me toque cualquier lotería cebada de millones, que aunque sea una ordinariez y bastante pragmático, resulta muy apropiada para estos tiempos dolorosos. Que uno de romántico, tiene lo justo, que es más bien poco.

¿Y porqué digo todo esto sobre la generosidad impenitente de mis amigos ?…

Pues porque desde hace algún tiempo contemplo con asombro que si, pongamos ejemplos ilustrativos, deseo audiencia  con el glorioso poeta, va y obtengo el beneplácito de este. Que si voy, y demando fotografías al amigo bilbaíno, va este otro y me manda una retahíla de imágenes fascinantes. Y suma y sigue. Y además, porque ahora…

 

Porque ahora voy, y por tercera vez,  hablo con Antonio Ruiz-Molero –que con su fama de generoso y buen amigo- va, y acepta la propuesta, de realizar una presentación sobre la Feria de Málaga con su  impagable trabajo fotográfico. Y atiende mi petición soberanamente. Complace mi deseo.

Así que recibo, pocos días después por el medio acostumbrado, una fantástica selección de imágenes de la Feria del Centro de Málaga.

No se me desmaye el autor de la expresión descriptiva “Parrilla Humana” que no van por ahí exactamente los tiros. Por los calores y los agobios, digo. Por los sudores y el ruido insoportable. No, no va por ahí la cosa.

Tengo la inveterada costumbre de realizar alguna entrada coincidiendo con según que época. Con según que evento. Eso si!  Procuro que la entrada se salga de los cauces habituales y que componga un soplo nuevo que aporte algo diferente a dicho evento. Una mirada distinta.

Así, pongamos por caso, las entradas que he hecho de Semana Santa, o han sido mediante relatos humorísticos dedicados a La Esperanza o  al Cristo de los Gitanos o, como la última, con un precioso  y mas serio trabajo – mal está que yo lo diga- que inserté en este blog con fotos de este autor  y una música imposible, pero muy apropiada, que me proporcionó mi querido Paco Paula Marín. Amigo, que ahora está de vacaciones en la oscuridad del anonimato.

 

Ahora Antonio Ruiz-Molero, vuelve a estar de nuevo en esta su casa.

Que puedo decir de Antonio? Que es un gran, enorme, y fiel amigo?..Ya lo he dicho. Que es el paradigma de la declaración publica de amor? También lo he dicho. Que es un fotógrafo que saca los colores- literalmente- a lo que enfocan, primero sus ojos, y después su objetivo? Pues también lo he dicho. Ya lo he dicho casi todo de él!

Uno, el que suscribe, no es feriante. Demasiado feriante, digamos. Bastante muy poco feriante. O Ferista, pues no dispongo de atracción en propiedad.

 Un solo día “En la parrilla” me deja servido (y agotado) para el resto del año. Y ese día que bajo al Centro de la ciudad –a punta de pistola conyugal- salto como una liebre de local climatizado en local climatizado; pasando, eso sí, por el Hotel Larios para echarme al coleto uno o dos Dry Martini si es en la barra de abajo, tres o cuatro copas de Ron Añejo si es en la barra de arriba. Allí, en la terraza abierta a la única torre de la Catedral que nos vigila de cerca sin demasiada severidad.

Antonio Ruiz-Molero, arranca con su cámara, ángulos y visiones muy peculiares  a la ciudad en Feria que se escapan a la mayoría de los paseantes. Y estas –las imágenes – componen una colección muy sui generis del evento anual de sangre, sudor y rebujito (aquí  las lágrimas poco tienen que hacer) que tienen conferido un aspecto de luz, de frescura y de sosiego inusual, que poco tiene que ver con la realidad. Por eso me gustan.

 

Toni Molero, entiende la Feria. Mucho; y la disfruta como pocos. No podía ser de otra manera en alguien cuyo padre pone nombre y apellidos a una calle en el Real de Teatinos.

Y, como sabe bien lo que yo quiero, me manda caireles y miradas indirectas. Me manda biznagas que observan asustadas el martirio de las sardinas. Toros que, bailando con caballos, ignoran que siempre llevan las de perder. Puestos de chuches y de sombreros; coleteros de mil colores. El Madroño de La Equitativa. Plumariasy Buganvillas desde Gibralfaro.

Patios frescos con Verdiales y Malagueñas. Me manda al  Marqués de Larios, la Calle de la Bolsa y  el Pasaje de Chinitas.

 Alguna hay también, claro, de la bulla inclemente e irrespirable, pero tratadas en la lejanía; de tal manera, que no me provocan ese pánico claustrofóbico que tanto me espanta.

 

No. La Feria de Antonio Ruiz Molero, no desasosiega. Y por eso tengo el placer de ofreceros esta colección de imágenes, que él, con su acostumbrada generosidad, me ofrece con la guarnición del cariño añadido.

Disfrutad de esta presentación. Es una fiesta de amigos, un guateque. Rockberto lleva la voz. Pepillo y Perico ponen la música; la letra, corre a cargo de Juan Miguel. La imagen  particular y serena- si cabe- es de Antonio Ruiz-Molero.

Y este “arrejuntador” pues hace eso: Arrejuntarlo todo en un solo archivo. Para que así, de ese modo, pueda empezar la fiesta.

Málaga en Feria. Antonio Ruiz-Molero

 

Si queréis bajaros esta presentación, podéis hacerlo desde aquí:

https://skydrive.live.com/?cid=9b5ad4b7dbd9e872&sc=documents#cid=9B5AD4B7DBD9E872&id=9B5AD4B7DBD9E872%212160&sc=documents

Que la disfrutéis.

TONI MOLERO EN BLANCO Y NEGRO

TONI MOLERO

EN BLANCO Y NEGRO

 

Una nueva entrega de momentos robados a la realidad de mi buen amigo Toni Molero. Esta vez en Blanco y Negro. Para que el color no nos distraiga de lo que se contempla.

 Me hace llegar, tan generosamente como siempre y a requerimiento mío, una amplia y magnifica selección para que yo elija; Una tremenda putada después de todo.

 Porque me lo pone muy difícil. Me lo pone muy difícil porque tengo que desechar un determinado número de ellas y eso es un inasumible compromiso. ¡Pero que remedio!

 Algunas no son complicadas de elegir; al primer vistazo ya las has escogido. Son esas que entran por los ojos sin tan siquiera pedir permiso. Y la seleccionas. Porque son fotos que le atañen -yo lo intuyo-  sobremanera al autor, íntimamente, y por ende, a este seleccionador forzado de instantáneas.

 No tengo duda -por poner someros ejemplos- en incluir  algunos rostros femeninos. El y yo sabemos porqué. No tengo duda con una foto tomada de un edificio de la Plaza de  Basconia, porque me hace ilusión de que allí viviera la Señorita del Casco Cartaginés. Esa sensual vecina del Soler en el Camino de los Ingleses.

 

No tengo duda al escoger la foto donde aparece el amigo vestido de indiano. Inmaculadamente blanco y con la cara iluminada por el fogonazo que se produce al encender un cigarrillo. Porque no solo es una gran foto, sino porque el modelo que posa sin quererlo ni esperárselo, yo, sin ningún margen de error, sé quien es.

Tampoco tengo dudas de incluir fotos de algunas esculturas en las calles y plazas, ni de instantes de Alfombra Roja en el Cervantes. Ni tengo dudas con los cielos nubosos e inmensamente tristes porque aceptan obligadamente la ausencia del color que se les supone…

… Pero después de estas certezas, si que me surge la incertidumbre. Y ahí es donde viene lo del inasumible compromiso.

Porque queda una buena porción de la entrega primigenia. Y recae sobre mí, la enorme responsabilidad de discernir cuales son las que debiera de incluir en el trabajo y cuales no. Y eso, amigo Antonio, repito, es una putada. Una verdadera putada.

 

Porque el corazón me indica que las ponga todas. Pero la razón y la técnica, por otro lado, me obligan a descartar algunas bastantes. A descartar trozos de Málaga en blanco y negro que descansarán mas tristes aún si cabe, en una carpeta de mi ordenador, sabiendo que nunca  -por este medio- podrán ver la luz.

He puesto sin orden ni concierto todas estas fantásticas fotos de Antonio Ruiz- Molero. De Toni Molero. Todas menos una que va en su lugar correspondiente: el último; precisamente la única que el no tomó. Esa que el y yo sabemos; esa que fue tomada una noche de reencuentro, de música en directo y de brumas etílicas de cuarenta grados a la sombra de los focos. Y no de calor precisamente.

 Bueno… pensándolo bien… ¡Si!  Cuarenta grados de calor humano.

 Si queréis bajaros este trabajo, podéis hacerlo desde aquí:

http://cid-9b5ad4b7dbd9e872.office.live.com/self.aspx/TONI%20MOLERO.%20LAS%20TRES%20COINCIDENCIAS/TONI%20MOLERO%20EN%20BLANCO%20Y%20NEGRO/TONI%20MOLERO.%20EN%20BLANCO%20Y%20NEGRO/TONI%20MOLERO%20EN%20BLANCO%20Y%20NEGRO.pps

  Mientras se descarga, distraeros con esto. Es tambien en Blanco y Negro: Espero que lo disfrutéis.

TONI MOLERO. LAS TRES COINCIDENCIAS

LAS TRES COINCIDENCIAS.-

Siempre que se quiere aseverar, rebatir o puntualizar algo, se suelen usar tres razones. Siempre tres; invariablemente.

“Mirusted! Le voy a decir tres cosass…”

La primera (blablablá)… La segunda (blablablá)… y La tercera (blablablá)…. Y así, de esa manera, queda establecida la diferencia o la puntualización en el discurso.

Muchas veces dos razones son suficientes para conseguir el propósito; el objetivo. La mayoría de las veces, es suficiente incluso con una sola.

La última de las citas de la terna- casi siempre- suele ser gratuita. Para cumplir con la tradición del terceto y de paso proporcionar una ración extra de elocuencia y de fluidez dialéctica. Que oratoria tengo, ío!

Y aunque este no sea el caso, voy a usar aquí esta figura – la de las tres razones- para explicar lo que a continuación sigue; y mucho me temo que al final de esta alocución, aun me haría falta una cuarta…

… Tres coincidencias tengo con mi amigo Toni Molero. Nombre corto de Antonio Ruiz-Molero Pérez. Tres coincidencias que hacen que me sitúe cerca de él. Que hacen que, sinceramente, me caiga bien este tío. Este gran fotógrafo.

Y todas tienen que ver con el cariño. Si no con el amor. Tres coincidencias.

Estas son: Sin ningún orden de prioridad.

La Primera…

El cariño que le tiene – y le demuestra- a sus amigos. A todos.

Cuando habla conmigo se despide con un: Lo que tú quieras, Rey!!! Y yo soy el menos importante de sus innumerables amigos. No queráis saber como trata al Pery por poner un ejemplo incontestable. A todos, repito.

Sé como trata a sus amigos por el enorme poder de convocatoria que tiene en todos los ámbitos que frecuenta y que yo sigo. Cuando ejerce de periodista fotográfico. En Facebook… en Flickr… En ObjetivoMálaga…. Se llama así? Y sobre todo: en el cara a cara.

Que decir de esos anuncios optimistas matutinos, casi diarios, haciéndote llegar los buenos deseos para el jueves….para el viernes, para el finde….incluso- me atrevo a decir, y fíjate hasta donde llego- para el lunes… Bienvenidos sean los ánimos que nos infunde con sus mensajes.

La Segunda (Y la más importante)…

El amor desaforado y rendido que siente hacia su mujer, Marisy.

Y yo por que lo sé? Porque se lo declara públicamente cada vez que puede. Yo lo he comprobado al menos cuatro veces en las cuatro últimas semanas de los últimos cuatro meses, y quiero pensar, de los cuatro últimos años, que eso ya se me escapa. Y esa proclamación manifiesta, pública y notoria de amor, es cuando menos muy apreciada, valiosa y valiente en estos tiempos tan desapasionados y materialistas que corren.
Y eso, como te lo diría yo, me gusta un montón. Me gusta un montón de muchísimos montones, porque ahí es donde más coincido con el. El con la suya y yo con la mía; no nos confundamos.

Y la Tercera (Y vale, la última)…

Su amor por Málaga; por todo lo malagueño. Le encanta su ciudad y ese amor le hace ir todo el día – que pesao, afortunadamente para nosotros- cámara en ristre robándole amaneceres a las playas de Huelin; tomándole prestados atardeceres al Balneario del Carmen. Y entre esas dos luces, coger lo que le venga en gana.

Y yo- no en ese orden necesariamente- coincido totalmente con él. Por eso me cae tan bien este tío. Porque hago mía sus tres pasiones. Querencias comunes que se llama.

Para demostraros ese amor que le suscita su ciudad: Málaga, me ha proporcionado, para hacer honor a la cita primera -la del cariño profesado a sus amigos- una sarta de imágenes inusuales de Málaga.

Una serie de fotos donde se reconoce – no en todas – la ciudad desde una mirada distinta. Una mirada que a muchos nos pasa de soslayo involuntariamente. Inadvertidamente.

Y esa, es la que es la que os ofrezco en su nombre. Una mirada distinta a Málaga. Una serie de fotos donde tendréis que adivinarla.

Espero que -tal y como me ha prometido- sea esta la primera de un triunvirato de entregas.

Tantas como coincidencias tenemos el y yo. Aunque, al final, seguro que serán más.

Si queréis, podéis bajaros este trabajo desde aquí:

http://cid-9b5ad4b7dbd9e872.office.live.com/self.aspx/TONI%20MOLERO.%20LAS%20TRES%20COINCIDENCIAS/TONI%20MOLERO%201.pps

Podéis distraeros mientras os bajáis este trabajo con este espectáculo de percusión. Otra pasión del artista.

Que lo disfrutéis.

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