LA ABUELA CARMELITA

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LA ABUELA CARMELITA.

 La abuela Carmelita era todo un personaje. Un entrañable personaje. Le llamaba Abuela porque era la abuela de mis hijos, no porque fuese la madre de mi madre o de mi padre. Era la Madre de mi mujer. Para no liarnos: Mi suegra.

 La abuela Carmelita era Andaluza. Gaditana de pura cepa para mas señas, Y como buena gaditana poseía dos cualidades inherentes a todo gaditano que se precie. Estas eran la gracia y la “She”.

 Que qué es la “She”? La  “She” es la “Che” para el resto de los mortales. Mesplico.

 Cuando en todo el mundo el chocolate es chocolate…En Cádiz es Shocolate. Cuando en todo el mundo Concha es Concha…en Cádiz es Consha. Bueno en Argentina también es Shosho. Dejemos los ejemplos que me estoy liando.

 La abuela Carmelita no era una abuela anciana y anticuada sino que era una mujer con muchísimas ganas de vivir ,elegante y una adelantada en su tiempo ,pues en su época ya era lo que hoy se considera una Shopping – adicta.

 De hecho Se estuvo considerando en tiempos ponerle su nombre a un ala del Corte Inglés.  Hoy detenta ese honor su hija de igual nombre.

 Sigamos.

 La abuela Carmelita , tenia una gracia especial y un despiste horroroso. El que suscribe tenia a bien hacerla objetivo de sus bromas, pues sabia que no solo lo aguantaba con humor, sino que además ,sabía que esta, la Abuela, le tenia un cariño especial a el y a sus hijos. Ventajas de estar felizmente casado con la menor de las cinco hijas de la mencionada Carmelita.

 Hace ya algún tiempo, mi mujer, Santa, se fue de viaje con unas amigas a Liverpool y Leeds con la excusa de encontrarse con una amiga común allí en la Pérfida Albión.

 Se encontraba el que suscribe, en casa de una de las hermanas mayores pasando el sábado cuando de repente , Nini (Santa) llama  desde Inglaterra. Habla conmigo, Habla con nuestros hijos …Mientras la Abuela Carmelita permanecía atenta a la conversación telefónica.

 Father Gorgonzola que ve como ésta, está deseosa de hablar con su hija y mientras un cuñado ocupaba el teléfono hablando con Santa, coge Father el mando del televisor y empieza  una conversación simulada con la viajera.

 Y como te lo estas pasandoooo? Y hace friooooo? Y que tal Liverpooool? Has visto el Museo de los Beat…que? Que quieres hablar con tu madre?

 A la madre se le ilumina la cara ,su hija “Shica” quiere hablar con ella.

 Father le pasa el Mando de la Tele.

 Niniiii? Niniiiii? Nini! Que haces? Como te lo estas pasandoooo?

La leshe! No se oye ná!

 Nosotros mientras tanto nos rompíamos la caja y llorábamos de risa.

 Ella seguía…Niniiiii?? La leshe! Callarse que no se oye!!!

 Nada. Nini! Los Cashondos estos que no se de que se ríen!!!!!!

 Al otro lado Nini (Santa) y sus amigas se desternillaban  oyendo la retransmisión de mi cuñado que le explicaba la conversación que mantenía la Abuela con ella a través del mando del  televisor.

 Cuando colgamos los tres. Mi mujer, mi cuñado y mi suegra. Le explicamos el caso y pegándome en la cabeza me dijo….Er Cashondo este!!!!. Que te paréese?

 La abuela Carmelita siempre estaba dispuesta a todo. Se reía de todo.

 Poseía la Abuela Carmelita también, un don especial. Tenia el talento inexplicable de la descripción exacta de caretos con palabras que nada tenían que ver.

 Por ejemplo, había definiciones suyas que retrataban fielmente al sujeto destinatario de la frase. Y lo mas alucinante es que acertaba de todas todas con la celebrada frase.

 La leshe!. La cara de borso que tiene la gashí! Jujujujú.

 Decía en perfecto gaditano del  Barrio de la Viña .

 No se puede explicar, lo juro, pero la desdichada tenia una cara de bolso que tiraba de espaldas.

 Otra frase suya y absolutamente preclara en la definición era:

 La Leshe! Que niño mas feo! Tiene cara de pie descarso!

 No se si lo de cara de bolso o la de pié descalzo es típica de Cádiz. Pero hoy en día, cuando algún componente de la familia ve una persona con una cara algo peculiar, sabemos a ciencia cierta y sin ningún margen de error, si pertenece al grupo, cara de bolso o cara de pie descalzo. Eso hay que vivirlo. No se estudia en ninguna facultad.

 También había un caso especial. La Cabra despellejá.

 Cuando en la persona ,casi siempre era mujer la destinataria del “halago”, se daba la condición de ser fea, con los ojos un poco saltones , y  extremadamente delgada ,el piropo era…..

 Anda, ía! Que paréese una cabra despellejá! La Leshe!

 Nosotros, con una falta absoluta de generosidad, nos reíamos sin que la afectada, por supuesto, se diese cuenta. Porque la cara de cabra despellejá era de lo mas elocuente.

 Por ultimo, referenciar un caso que tuvo lugar durante una fiesta en casa de uno de los yernos de la susodicha Abuela Carmelita. Le llamaremos para despistar: Pepe.

 El Yerno, Pepe, estaba casado con la hija sucesora Shopping-adicta de mismo nombre que la Abuela.

 Tenían, y tienen en su casa, una impresionante bodega donde nos reuníamos para determinadas  celebraciones o a la tradicional cena de Fin de Año; para mas de cincuenta personas algunas veces.

 Esta bodega ,estaba surtidísima de todo tipos de magníficos vinos y un apartado de Whiskys y Rones de edades considerables. Una selección que hacía las delicias del Father que siempre tuvo predilección por los licores menores de edad. Entre 15 y 18 Years Old.

 El chispeo siempre estaba asegurado.

 Seguimos.

 La abuela  Carmelita, había enviudado hacía años. Y la soledad se le hacia insoportable.

 Yo… es que soy mu sustona! decía.

 En su última época, había vuelto al redil del Señor, mas por distraerse en la parroquia, que por otra cosa, me parece a mi. Conoció allí a un venerable abuelete que la acompañaba y que era un poco sabelotodo. Bastante sabelotodo, diría yo.

 Le llamaremos para despistar, a este insigne anciano de compañía : Don José.

 Don José era insigne porque  sabía de todo y de todo discutía y además daba lecciones a todo el mundo.

 Disfrutábamos ese día en casa de Pepe de una estupenda velada.  Habíamos comido opíparamente y mejor bebido. Chispeados.

 A los postres y durante las copas, nos reíamos contando anécdotas y haciendo chascarrillos que hacían las delicias de la Abuela que no había cosa que le gustara mas que estar en compañía de los suyos.

 Los Cashondos estos!!!! Solía decir. Que te paréese!!! Repetía incansablemente. Jujujuju.

 Entre los chascarrillos, solíamos hacer vezencuando trovas ingeniosas que hacían que nos partiéramos de risa.

 Don José, tenia una especial manía a uno de los nietos políticos de La abuela Carmelita. No le pasaba una a este. Y cada vez que el abría la boca en esta o en cualquier reunión que coincidieran, Don José miraba a Juanito, le llamaremos, con una mirada entre la displicencia y el desprecio.

 Se sucedían los chascarrillos y las trovas. Siempre bien acompañados, como era costumbre en esa santa casa, de los mejores elixires que pudiese haber.

 Don José tenía a Juanito frito. Y a Father.

 A Father como que le molestaba esa actitud de un anciano a un hombre que le tenia el respeto debido ,por la abuela;  pues  el vetusto no se lo había ganado en ningún momento.

 Llega el momento en que la abuela decide marcharse. Al mismo tiempo, Father y la familia Gorgonzola coinciden en la puerta de la bodega con animo de marcharse  también. Casualmente Juanito se hallaba junto a ellos.

 Don José le hace referencia a Father lo ocurrente que es con sus rimas y a la vez miraba desdeñosamente a Juanito que seguía la conversación con un verdadero y absoluto desinterés.

 Adiós muchacho! Me decía Don José. Muy ingeniosas esas poesías!

 Y Father le contesta irreflexivamente….Don José, como veo que le gustan mis rimas, le voy a dedicar a  Ud. una que dice así:

 Tu que te sientes poeta

Y versos compones,

Abájame la bragueta

Y agárrame  los cojones.

 Don José que se queda atónito. Juanito que no puede evitar espurrear el buche de Matusalém 15 años que esta bebiendo en ese momento. Sepulcral silencio. Y la Abuela Carmelita que exclama:

 Jujujuju. Er cashondo este!!!! Que te paréese!!!

 Ámonos ya José, questarde!!! Jujujuju..Cashondo este!!!!!!

 Y se fueron. Ella muerta de risa y el con la mosca detrás de la oreja.

 En la bodega, Juanito me prometía una botella del licor y de la edad que yo eligiese. Te l’as ganao, Tito. Te l’as ganao, me decía entre carcajadas.

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