TENDRE QUE ECHARLES UN TORO?

 toro

  ANÉCDOTA TUNERA  #4

 TENDRÉ QUE ECHARLES UN TOROOO…?

 Toronto/Vancouver. Circa 1988.

 Los prolegómenos:

 El viaje se estaba preparando con ilusión . Se trataba de nada menos que pasar quince días en Canadá.

 A tutiplén.

 La primera semana transcurriría en Toronto  con el aliño de conocer a Carmencita , el paradigma de la amabilidad . Después nos iríamos unos cuantos días a Vancouver a la costa Oeste de Canadá ,para volver de nuevo a Toronto. Mas bonita Vancouver, aún si cabe. 

 Nuestros amigos esperaban ansiosamente nuestra llegada, pues ellos ya llevaban casi un año por aquellos lares y estaban deseosos de compartir con nosotros aquellas tierras. Y servirnos de guías para dejarnos impresionados. Lo consiguieron por diversos motivos.

 Mi ilusión personal era enorrme. Tenia tres ilusiones en mi vida respecto a viajes a realizar.

 Nueva York, Machu Pichu en Perú y Canadá. Salvo el Andino, los otros dos destinos se cumplieron.

 Salimos desde Malaga, el grupo de amigos con destino a Toronto. El viaje transcurrió dentro de los parámetros habituales de esa compañía en los tiempos lejanos. Iberia.

 Sillones amplios……Azafatas simpáticas….Comida muy rica….Permisividad en el fumar y el beber a bordo…Poder permanecer largo rato de pie haciendo estas dos cosas ultimas a la vez…. En fin ,todo lo contrario de lo que sucede en la actualidad que para no extenderme y dar un solo dato, las azafatas parecen estar estreñías. Por no hablar del suplicio del espacio estre asientos.

Recuerdo con añoranza las petacas de medio litro de whisky Chivas Regal de cristal, y los cartones de Marlboro Light que apenas se conocían en España. Que gran vuelo!!! Todo el pasaje parecia un enorme viaje de estudios de adolescentes.

 Viene al caso la rememoranza de este viaje ,unos de los que englobaron mi experiencia vital tunera, por un suceso acaecido en una habitación de un señor mejicano que tuvo la desdicha e infortunio de invitarnos a todos a tomar una copa en su habitación. Invitación que fue efectuada absolutamente por compromiso y con una vehemencia de la que después se arrepentiría, en una fiesta  en la que casualmente coincidimos . Se arrepentiría ,insisto, tooda la vida.

 Lucho, le llamaremos así, había entablado conversación con nosotros en una fiesta que se celebraba en no se que sitio de la ciudad de Vancouver. Una ciudad preciosa que recomiendo encarecidamente su visita.

 Óraleee..manitossss! Como que no se suben después a la habitación y les echo una copa? Íiiiijole! Lo pasaremos madre!!!!

 Eso lo dijo al principio de la fiesta. Puto compromiso. El no saber que decir. Después no le echó cuentas y se olvido de la sugerencia.

 Nosotros sin embargo, NO! La guardamos en el bolsillo de los momentos aburridos. Para despues; por si hicierse falta..

 Transcurría la noche amenamente. El Johnny Walker se paseaba por la fiesta como si el fuese el anfitrión. Y bien que se le hacia caso.

 Lucho, tenia un aspecto un poco cetrino. Melancólico si cabe y con un aspecto de ser un inaguantable coñazo. Un plomo. Además detentaba lo que se conoce como “Caracoño” es decir, que se le notaba a distancia lo que pretendía de las chicas.

 Estaba obstinado en acceder a los encantos de una señorita rubia con aspecto nada inocente pero que Lucho no percibía. Los “Caracoños” no suelen ser demasiado sagaces.

 Nosotros seis, no doy nombres por no herir susceptibilidades familiares actuales, seguíamos allá y acullá por la fiesta de marras que tampoco era lo que se dice una verbena.

  Llegaba casi a su fin. En la estancia apenas quedábamos los seis tunos que aguantábamos como jabatos a que por fin se acabara el Johnny Walker de marras. Estábamos a punto de conseguirlo.

 Cuando de repente; todos los milagros suceden así, de repente, pasa Lucho por nuestro lado y nos espeta:

 Que tengan una buena velada güeis!!! Y se lanzó hacia fuera en dirección a la habitación con la semi beoda rubia que ya doblaba la boca en una extraña mueca en forma de equis.

 De repente la mirada de 12 ojos se cruzan! La sonrisa malvada se asoma y surge la pregunta del dato que Lucho jamás hubiese querido proporcionar:

 Que numeroo de habitasssión dijo que tenia el maromoo?

 25017 !!! Dijo uno de los nuestros, Juanjose Figueruelo, que tenia una especial retentiva para memorizar números de habitaciones yacentes.

 Démosle 2 minutitos…una ultima copa. Y subimos.

 La concomitancia dos minutitos y ultima copa, viene  dada por ser el tiempo que duraba un buen whisky bien servido en nuestras manos.

 Pasan los dos  minutitos y su consabida copa,  alguma mas, pues había que prever la  falta de abastecimiento en la habitación de Lucho.

 Indicar que también estaba en el grupo un hoy notable abogado al  que llamaremos Zumalacarregui, para evitar susceptibilidades como las antes descritas.

 Llegamos al piso 25. habitación 25017.

 Knock, Knock (llamamos en inglés para parecer algo así como el servicio de habitaciones). Knock, Knock…insistimos.

 Lucho que ya disponía la habitación casi en penumbra ,impetuosa e irreflexivamente va y abre la puerta.

 Áaaaandeleeee! Que onda, güey! Yyyyyyy como tu por acá, chido!

 En ese momento Juanjo Figueruelo, un águila en estas lides, pasa por delante de sus narices y se cuela en la habitación  con una sarta de cinco borrachuzos tras el en un  puro jijiji..

 El ultimo de la fila: Zumalacárregui.

 La rubia nos ve y se le abren los ojos como omoplatos que diría el mesmo Figueruelo.

 Lucho que se santigua involuntariamente y preguntaaaaa…..

 Y que les trajo por acá, güeyssss?

 Pos la copita que nos invitaste Chucho! Le contesta Figueruelo que nunca fue muy ducho, valga la repugnancia (sic)  para los nombre masculinos.

 Lucho se queda atónito.

 Nosotros pasamos delante de la rubia agradecida que estaba sentada en la cama cruzada de piernas y dos lametones morados el cuello. Con cara de que de los dos moratones no iba a pasar Lucho . O Chucho, como acababa de bautizarlo Juanjose Figueruelo, maestro, todo hay que decirlo, en el difícil arte de destrozar las palabras..

 El saqueo del Mini Bar fue inmediato. Así que todos sentados hablábamos con Lucho de lo divino y de humano .

 Pasaba el tiempo y el inefable Mejicano no sabia como echarnos de una puta vez a la calle mientras intuía que la magnifica noche que tan bien había empezado, se le estaba escapando de la manos.

 Aarf! Aarf! Aarf! Aarf! Guñi Guñi Guñi…

 Se oía en la habitacion. Pero nadie echaba cuentas.

 Lucho que se imagina lo inimaginable y empieza con la retahila

 Por favorrrr…Vayansenn……Vayansennnn….. Por Diosssss. Cuatessss…Vayansennnnn!!

 Aarf! Aarf! Aarf! Aarf! Guñi Guñi Guñi…

 Se seguía oyendo y ya alguno si que echaba cuentas.

 Peeerooo buenooo! Ïiiiijolee! Tendré que echarles un torooo…. Vayansennnnn!!

 Aarf! Aarf! Aarf! Aarf! Guñi Guñi Guñi…

 Se seguía oyendo.

 Pero ya casi todos estábamos observando que la cortina que cubría la ventana y que estaba a menos de un metro de la cama donde el mejicano nos suplicaba que abandonásemos el aposento, se levantaba parriba y pabajo al compás de la letanía de Aarfes y Guñies.

 Sabíamos que no era un fantasma, pues por debajo de la cortina asomabas dos patas peludas adornadas con unos pantalones vaqueros y unos calzoncillos caídos y unas bragas caladas a su lado también tiradas de cualquier manera.

 Tendré que echarles un toooroooo!!!!!! Dijo con un deje de desilusión Lucho. Iiiiijoleeeeee…..

 Hiiiijos de mala madre! Por que no se marchan yaaaa? O tendré que echarles un toroooo? Que puesss… Vayansen de una vessss pendejossss.

 Un gracioso, en ese momento, abre de sopetón la cortina y aparece Zumalacárregui con la Rubia espartarrá a su cintura y con la cara vuelta,la de ella, hacia nosotros con una sonrisa de oreja a oreja.

 Juanjose Figueruelo se despidió de Lucho con un: Buenooo a ver si nos vemos mañana Chucho!

 Y salimos todos de la habitación. Como si no hubiese pasado nada.

 Esto pasó, como he dicho en Vancouver. Circa 1988.

 Epilogo:

 Unos días después ,ya de vuelta en Toronto, unos de nuestros anfitriones, Nano le llamaremos así  para disimular, nos prometió junto a la encantadora Carmencita, una visita guiada por ella a Niágara Falls.

 Eso si, antes de partir nos advirtió: Estuve hace un mes y el frío era impresionante. Imaginaros que las cataratas estaban heladas y los icebergs caían por el cauce que aun estaba liquido.

 Malagueños que somos! Y desconocedores de los estragos que puede causar el frío, nos ponemos pantalones de pana y calcetas de lana. Botas altas de cuero y chamarretas del mismo material.

 Gorros, bufandas y guantes. De esta guisa nos presentamos en Niágara Falls.

 Un sol de justicia y 40 grados a la sombra nos recibieron. Una muchedumbre de patinadoras en shorts y camisetas de tirillas y negros descamisados pululaban por el lugar. Nosotros no sabíamos donde meternos .

 Aquello lindaba mas con Torremolinos que con Alaska.

 No sabíamos que caudal era mayor, el de las jodidas y licuadas cataratas o el de nuestros sudores.

 Nano: Joputa!.

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2 comentarios

  1. Cualquiera convence al manito que lo de la leyenda negra es un cuento

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  2. jajajajajajaajajjaajajajajaja de peli de Almodovar….

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