TARDES DE LLUVIA CON EL NIBELUNGO

TARDES DE LLUVIA CON

EL NIBELUNGO.

Para decorar esta entrega, he decidido insertar ilustraciones de Arthur Rackham del libro de Jonathan  Swift:  Los Viajes de Gulliver.

Para que de todo haya.

Decía yo, ya hace algún tiempo, en otro post sobre una parte de mi vida pasada en Los Pinos 5, -El Quinto Pino- que una de las cosas que mas recuerdo de esa época de niñez y adolescencia eran las tardes de lluvia, leyendo en el salón de mi casa, sentado frente a la ventana.

Esa lluvia que se hacía mas patente y visible, si cabe, gracias al telón de fondo que le proporcionaba el cercano Monte de Gibralfaro, y ese Castillo que era -así lo describía- como un buque varado en un interminable mar verde de pinos y eucaliptos. O algo parecido.

Eran en esas tardes de lluvia intensa, y después de haberle dado mil vueltas a los libros de Tintín y de Asterix de mi colección, -que, mire usted por donde, aún conservo- cuando acudía a una enciclopedia que había en la biblioteca de mi casa llamada Universitas.

Esa biblioteca, que era un compendio del saber; donde al lado de la citada Universitas, estaba la sempiterna Espasa Calpe, una nutrida colección de novelas y de libros recopilados durante muchísimo tiempo, y muchos otros  cuyo autor era mi tío José María Souviron; además de eso, algunos incunables que hoy forman parte de mi biblioteca actual  y unos cuantos tomos inestimables de grabados antiguos. Recuerdo especialmente una maravilla de Mariano Fortuny.

Sigamos con el Universitas. Una de las cosas que mas me gustaba hacer -esas tardes de lluvia sobretodo- era leer en ella los relatos de los clásicos (tenían unas ilustraciones bellísimas) Edgar Allan Poe… Robert Louis Stevenson… Melville… Wilde… y muchos otros más.

También había lugar para las sagas y las epopeyas. Así que -sin siquiera pretenderlo ni buscarlo- compartí grosso modo las aventuras de Ulises y Aquiles (sí, el del talón). Navegué con Jasón y los Argonautas…temblé de miedo con el Manuscrito encontrado dentro de una botella. Conocí a la ballena blanca de Ahab y a Dorian Grey; y por llegar , llegué hasta la Isla del Tesoro. Todo eso, ya te digo, después de haber estado en la Luna y en el Tíbet con el Capitán Haddock y con Milú. Después de haberme pateado Lutecia, Córcega y Helvetia con Obelix e Ideafix; y eso, mucho antes de haber estado en Thule con Crispín y con Goliath; con Trueno y Sigrid.

Hablando de sagas y epopeyas, – que es a donde voy, después de este divagar por los laberintos del recuerdo mas antiguo- me leí la historia de Sigfrido: un imitador de Aquiles, pues también disponía de su propio punto débil, aunque este situado en la espalda. Y ya, para poner otro ejemplo mas insustancial, otro que disponía de punto débil era James Bond en Goldfinger -creo recordar- el cual es bañado en oro (como Sigfrido en sangre de dragón; como Aquiles en las aguas de la laguna Estigia) con la aviesa intención de asfixiarlo tapándole todos los poros de la piel. No creo sea necesario indicar que parte dejaron sin pintar y que salvó la vida al inefable Bond. James Bond.

No piense el que lee este coñazo, que yo era un niño repelente y lector a todas horas, no. Pero si que es verdad que la letra, la primera letra, no entra con sangre, entra con resúmenes bien elaborados y con sugerentes ilustraciones que hagan al adolescente atractiva y amena la lectura. Y yo, afortunadamente, tenia mucho de eso a mi lado.

Vuelvo a Sigfrido. El Anillo de los Nibelungos, no fue en realidad el texto que yo leí (recuérdese: un compendio) lo realmente leído fue el Cantar de los Nibelungos. Y para no faltar a la verdad, no es tampoco de Los Nibelungos sino de El Nibelungo; que en realidad era un enano que se llamaba Alberich. Casi como yo, si te fijas.

He encontrado por estos lugares de la red una ilustraciones magnificas de Arthur Rackham (Fíjate que casualidad que el titulo de una aventura de Tintín es El Tesoro de Rackham el Rojo)

Arthur Rackham es un fantástico ilustrador inglés de libros infantiles… Alicia en el País de la Maravillas… Peter Pan…y también sobre textos no tan infantiles de Poe, de Shakespeare y este que ahora nos ocupa: El Anillo del Nibelungo

No se espere nadie dibujos alegres ni luminosos y brillantes. Son mas bien oscuros y tenebrosos. Lúgubres y trágicos. Pero no dejan de ser extremadamente bellos.

Intenté por todos los medios acompañar la sucesión de imágenes del Power Point con el Sigfrido o con la Walkirias de Wagner ( autor de las cuatro óperas) pero problemas de medida me lo han impedido. No obstante, lo suplo con una pieza de Händel que tampoco le viene mal.

Si queréis bajaros esta presentación, podéis hacerlo desde aquí:

https://skydrive.live.com/#cid=9B5AD4B7DBD9E872&id=9B5AD4B7DBD9E872%212383

Que la disfrutéis.


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Una respuesta

  1. También la letra entra con una entrañable madrina que te los leía mientras desayunabas y te iba enseñando los dibujos

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