MAXIMILIANO VII.SU SANTIDAD EL PAPA EN CADIZ

MAXIMILIANO VII.  SU SANTIDAD EN CÁDIZ.

 

 Corría ya no se ni que año. Si recuerdo que eran los años de la Movida Madrileña.

 Como ya he dicho en alguna ocasión ,mi suegra, la inefable Carmelita era gaditana de Pro. Del Barrio de la Viña.

 Por aquel entonces se nos ocurrió el desplazarnos a la Tacíta de Plata para acudir a los carnavales. Carnavales de Cádiz.

 En eso nos pusimos. Sugerimos a la abuela la idea y le encanto a la primera. A la segunda cuando le dijimos que ella no vendría… ya no le gustó tanto. La leshe!  Que te paresse!  Exclamó compungida.

 Los viajeros seríamos Santa y Pepiss, su hermana.  Maxi, el novio de Pepiss y Father. Nos acompañaban otras dos parejas. El anteriormente nombrado Girilín y su novia de aquel entonces y otra parejita mas : Afilado y su chica, Christina Oakes.

 Empezó la estrategia carnavalera. La abuela Carmelita tenía un primo lejano que vivía en Cádiz y este a su vez, un chalecito en Chicana. Estaba Juan casado con Juana. Sin descendencia.

 Así que la abuela habló con Juana y esta estuvo en todo momento encantada de que “Las niñas” fuesen a los carnavales y se alojasen con novios y amigos en er Shalé de Shiclana. Literalmente.

 Empezamos a montar la estrategia  de los disfraces.

  Father se lo hizo de Quasimodo. Con la parte de abajo del traje de tuno, un cojín en la espalda a modo de chepa que tapaba la capa negra. Una tela de picos circundando el cuello y hombros y una capucha negra rodeándole el careto. Portaba también una media mascara (mofletes y boca ) que era el vivo retrato de Felipe González. Gastaba también un ojo sanguinolento que le daba un aspecto horrible y cómico a la vez..

 

A Santa se le agenció un peludisimo disfraz de gorila con unas enorrrmes e incomodísimas extremidades. Arriba y abajo. Pepiss iba guapísima de Pierrot y Maxi, el novio de Pepiss, iba de Santo Padre. Maximiliano VII, Papa.

 Se confecciona este, un disfraz que parecía haberse comprado en cualquier tienda de objetos litúrgicos. No le faltaba ni un perejil. Incluía este , por supuesto, sotana blanca, Casulla roja y dorada, y sandalias.

 Coronaba la cabeza con una enorme y elaborada Mitra. Y terminaba la vestimenta con el Báculo y por supuesto el anillo rojo del Pescador como Pastor Supremo de la Iglesia Católica, Apostólica y Gaditana..

 

Metemos toodo esto en los equipajes junto a dos botellas de Absenta, adquiridas en Cosmópolis de calle Larios de Málaga y cuatro petacas vacías : Nos introducimos todos en los Ford Fiesta. Y arrancámos

 Hala!! Pá Cái!!!

 Llegamos a la hora prevista a Shiclana. Juan ,el primo esperaba en la puerta del sharlé. Le acompañaba el sobrino: el ínclito niño Adolfo.  Llegamos a Shiclana digo. Habíamos quedado en un bar que tenía una peculiar carta de platos.

  No se quien  habría mecanografiado la carta pero le hacia flaco favor al propietario del Bar. Y a la Real Academia de la Lengua

 Por ejemplo. Para el desayuno había escrito en una línea: Tostadas con mantequilla y mermelada. Pues bien, el redactor había decidido que, como el texto no cabía en el renglón de precios, debiera de resumir los conceptos. Así que lo puso así: Tostadas con mantulla y merlda.  Mal efecto que se dice.

 Desayunábamos por la mañana cafeses con tostadas pero haciendo especial hincapié en que se abstuvieran de untar merlda alguna. Solo mantulla.

 También había partido mediante guión -pues no cabía tampoco- la palabra ensaladilla. Quedando la relación de tapas con dos que no estaban en el menú. Ensa y Ladilla. No se yo que tal aceptación tendría la tapa de Ladilla. Pero supongo que estaría de cojones.

   Nos dirigimos ar Shalé y entramos en su gran jardín . Lleno de árboles y una piscina en medio.

 Como platos se nos quedaron los ojos. El sueño de Almodóvar: Una piscina con al menos 11 enanitos alrededor. No siete, no: Once. Juan enseñaba sus posesiones orgulloso. Arriba del tejado, oteando el horizonte siete enanitos mas. Nos iba enseñado todo dando ordenes al sobrinin al grito de: Orfito!

 El pequeño Adolfo obedecía presto sabiendo que cumplía diligentemente con la importantísima misión encomendada.

 Orfito! Decía Juan: Enciende las luces…y Orfito se iba hacia un pino que había en el jardín, sorteando enanitos, y dando un pellizco al árbol encendía un descomunal sistema de iluminación que se componía de decenas de bombillas de colores que le daban a la casa un inequívoco aspecto de casa de putas.

 Dejámos por fin a Juan y a Orfito y nos dispusimos a la ardua tarea del ponernos el disfraz.

 Nos subimos en los coches ya vestidos. Maximiliano VII pregunta con solemnidad: Estamos todosss??  Y todos respondemos al unísono TOTUS TUUS!!!!  Risa generalizada. Bushito de absenta  y … P’alante.

 Nos vamos pá Cái, pisha!

 Solo tuvimos que dar siete vueltas a toda la ciudad para poder aparcar. Lejissimo del centro por cierto. Así que nos vamos dando un paseo con dirección al Falla.

 Si bien es cierto que ,en aquellos tiempos, las normas de Tráfico no eran tan rígidas como hoy, y ya teníamos un puntito absentero de consideración. Puntazo mas bien; seámos sinceros.

 Father iba agachado como si fuese el Jorobado de Nôtre Dame. Daba rápidos bandazos por toa la calle y la gente suspicazmente exclamaba: Nós feo líolagranpuutaa! Terriblemente perspicaz, me atrevería a decir también.

 Pepiss iba monissima  de la Muerte. Santa iba dando unas altísimas zancadas pues las enormes extremidades inferiores del disfraz de gorila le impedía andar adecuada y cómodamente. Hasta el mesmo estaba del dichoso disfraz y miraba con enorme envidia las manoletinas de Pepiss.

 Y Maximiliano VII  Papa???

 Caminaba este con parsimonia y las patas abiertas; apoyado en el Báculo, impartiendo bendiciones a totus quisquem.

 Íbamos entrando en cualquier bar que encontrábamos. Daba igual que fuese bar fashion, que taberna. De flamenco o New Age. Daba igual. De todas maneras nos limitábamos a pedir unos botellines de agua mineral y sietes vasos. Girilín era y es abstemio. Desde lo de Fatêma no levantaba cabeza.

 Nos sentábamos, nos servíamos el agua, y subrepticiamente, de extranjis, vamos, nos poníamos un lingotazo de Absenta en el agua que inmediatamente se tornaba de un blanco lechoso. El Milagro de la Transfiguración del agua.

Glúglú , al coleto y pafuera!

Llegamos por fin al destino elegido: La Plaza del Tío de la Tiza.

No cabía un alfiler. Júrolo. Ni uno!

Así que Father se pone en cabeza y ayudado por su corpulencia y su aspecto entre repugnante y repugnante , se fue abriendo paso entre la multitud seguido por la pandilla absentista.

Quiero apuntar que Santa se había despojado de sus enorrmes pies y se los había endiñado a Father que los llevaba enganchados en el cinto de su disfraz. Precioso complemento donde los haya.

Logramos meternos en pleno mogollón. Una vez allí , sacamos una botella de agua de un litro y medio, bebemos un par de buches y rellenamos de nuevo con la poción mágica. El milagro blanco se vuelve a obrar.

En esto, un pitido atronador empieza a sonar en toda la plaza. Chillido insoportable. Alguien había pegado una patada a una puerta corredera de un comercio y la alarma había empezado a sonar estridentemente.

Piiiiiiiiiii-Piiiiiiiiiii!!!! , Piiiiiiiiiii-Piiiiiiiiiii!!!! , Piiiiiiiiiii-Piiiiiiiiiii!!!! , Piiiiiiiiiii-Piiiiiiiiiii!!!! , no callaba la puta! Piiiiiiiiiii-Piiiiiiiiiii!!!! , Piiiiiiiiiii-Piiiiiiiiiii!!!! ,La gente no podía soportar la chillona sirena. El ruido era insoportable, retumbante, estrepitosamente gritona.

Piiiiiiiiiii-Piiiiiiiiiii!!!! , Piiiiiiiiiii-Piiiiiiiiiii!!!! , Piiiiiiiiiii-Piiiiiiiiiii!!!! , Piiiiiiiiiii-Piiiiiiiiiii!!!!

La gente abucheaba y gritaba con mas cachondeo que ganas de que se acallase el tormento decibélico.

En esto Maximiliano VII, levanta el Báculo y encarándose a la sirena, exclama: CÁÁÁÁAÁLLATEEEEE, COOOOOÑOOOOOO!  En ese momento la sirena se para. Oh, My God!! dice el Papa interpelando a su Jefe.

Todos nos quedamos asombrados, atónitos. Father espurrea un sorbo de absenta que en ese momento libaba.

La gente mira al Santo Padre que ,tampoco daba crédito a la inesperada casualidad.

Milagro!! Se oye tímidamente en un rincón de la plaza.

Milagro! Se oye mas allá.

Milagro! Mas allá aún …MILAGRO! MILAGRO! MILAGRO!…Toda la plaza estalla en un grito unánime de MILAGRO!!!!!! MILAGRO!!!! MILAGRO!!!!  

Maximiliano VII, en un momento, se haya acorralado junto a la puerta metálica  y poco a poco  observa que se va formando una cola de cashondos mentales que solo ansiaban besar el Sagrado anillo rojo del Pescador que portaba el Santo Padre. Maximiliano VII.

Una larga cola se forma para el besamanos hasta que el Pastor Supremo exclamaa: MEQUERÉIDEÁ EN PAZ!!!!  JOERR? Ni agua.

Y aún estuvo asi media hora.

Father ante tanta emoción se va para una callejuela  a mear y para arreglarse los pantalones que ya empezaban a caérseles.

Entra en la callejuela que era una piscina olímpica de orines.

Así que sin demasiado remordimiento procede a acrecentar el nivel de las agua fecales que componían el suelo de la citada callejuela.

Cuando procede a subirse los pantalones para remeterse la camisa y para eso, se desabrocha el cinturón, oye de pronto…CHAAFFF!!! Mira hacia abajo y comprueba con estupor como los dos pies de goma del disfraz de gorila flotan en un mar de orines y de alejan flotando lentamente como si de dos barcazas funerarias se tratasen. Ahí  os dén por culo!!  dice Father a modo de epitafio.

Esto aconteció en Cádiz. La Tacita de Plata. En la década de los ochenta. Si en algo he mentido, que se me rompa la botella de Absenta.

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