JOSE MARIA ALONSO. DICCIONARIO DE LAS PEQUEÑAS COSAS # 01

   DICCIONARIO DE

LAS PEQUEÑAS COSAS, # 01

  

 

 

Me encontré casualmente con Jose María Alonso un 30 de Septiembre de 1996. Me acuerdo exactamente del día, pues era el cumpleaños de mi hijo. Y del año, porque estaba en el comienzo del Diccionario de las Pequeñas Cosas. Y si! Yo lo vi, lo tuve en mis manos y lo leí (en parte).

Sigo.

Me encontré casualmente con Chico por los alrededores de mi casa -yo salía del trabajo-  y la de sus padres: Maruja y Don Jose María. Nos dimos un montón de abrazos y de besos, pues hacia ya algún tiempo que no nos veíamos.

Así que, nos fuimos a un bar de la zona, al Drago, y tras una par de copas y mil recuerdos empezados a trompicones, decidimos irnos a mi casa y bebernos una botella de whisky a la salud y por la larga vida de quien nos viniese en gana, que eso era lo de menos.

Al final, no fue lo de menos; y poco después supe por quien debíamos de haber brindado.

Llegamos a casa. Santa se abalanzó a sus brazos. Y los niños salieron corriendo a saludarlo. Cristina más, porque más lo había conocido. Y después Alvarito. Comenzó la fiesta.

Llevaba Chico una bandolera colgada al hombro con sus cosas.

En ella portaba la cartera…el móvil….un sintetizador pequeño con teclado y con un grabador de cinta incorporado y una bonita libreta de pastas duras en la cual –con letra preciosa- Chico estaba dándole forma a su Diccionario de las Pequeñas Cosas.

Empezamos a beber copas, muchas copas, y a recordar momentos entrañables que nos habían acontecido en los años felices. Años de mil vivencias y de experiencias inolvidables.

Vino, otra vez, mi hijo al salón y salió a colación que era el día de su cumpleaños. Siete cumplía ese día.

Sin pensárselo ni una vez, abrió Chico la bandolera y  cogió el sintonizador para hacerle un regalo musical a mi hijo. (Cómo siento no conservarlo!!)

Oh! Desengaño! No tenía el cable para oír el teclado.  No podrá ser, pensé.

No hay problema, dijo mi amigo. No hay problema. A ver que podemos hacer!

Y empezó a pulsar el teclado -mudo- en un baile de dedos que a mi me parecía desordenado y caótico. Huérfano de sonido.

Así estuvo unos minutos. Oyéndose tan solo una suerte de clacs-clacs, que no llevaban a ningún sitio. Clac-clac. Clac- clac. Clac clac.

Al cabo de ese tiempo, sacó la cinta del sintetizador y se la dio a mi hijo. Felicidades! Le dijo.

Pusimos de inmediato en el reproductor del salón la susodicha cinta para oír que podría haber salido del teclado afónico.

Lo que salió fue una preciosa versión del “Cumpleaños feliz”. Una versión absolutamente original y sobretodo perfectamente medida y afinada.

Así era Jose María Alonso. No voy a reseñar más adjetivos. Así era Jose María Alonso.

Continuamos bebiendo y brindando. Yo feliz porque para mi no sólo era un placer el volver a tener en mi casa al músico, al poeta, al compositor. Volvía a tener en mi casa al amigo. Sin saber -ni nosotros, ni el- que se trataba de una despedida.

Y así, llegamos al momento en el que me enseñó su precioso bloc del Diccionario. Me leyó unos poemas primeros. De la A a la D. A  la F…no recuerdo. Después leí algunos más. Y desde aquel mismo momento, anhelé el poder tenerlo  -ya completo- otra vez en mis manos. Para conservarlo con la consideración debida, en mi biblioteca.

Una noche, no muy lejana de esos días, Jose María perdió la bandolera. Y el maldito imbécil que la encontró- que podía haberse quedado con el dinero, el móvil, la cartera…todo lo que de “valor” llevase Chico- no tuvo la decencia y el tino de tirar ese cuaderno con el DNI dentro en un buzón de correos. A este, le hubiese dado  igual; a nosotros nos hubiese dado mucho.

Pues sabes lo que le deseo a ese mal nacido hijoputa?….Pues que le den muchísimo por el culo. O que no le den, según sea el caso. Gilipollas!!!!

Menos de un año mas tarde, Jose María Alonso, tuvo la desfachatez de dejar ese trabajo inconcluso. Para siempre.

Ahora su biógrafo y amigo Joaquín Hidalgo “Quino” me ha hecho llegar catorce acepciones de tantas palabras recogidas en este espléndido diccionario. Una parte sólo, desafortunadamente.

Aconsejo- como siempre- que pinchéis al link musical que viene a continuación para acompañar el texto del maestro con música. Música de un artista que tanto a el como a mi, nos emocionaba.

Nunca pudo oír este trabajo. No le dio tiempo.

# 01

 

MUERTE

 

Muerte viene conmigo

Desnudo. Pero vestido de ti.

Contigo vine y  cuando tu quieras me iré.

Me iré fiel como el mejor de los amigos

Muerte: Tú nunca me abandonas

A veces te atiendo entre la multitud

Y a veces me murmuras, a solas

Siempre conmigo

Muerte… Oye! No me abandones nunca

Si lo hicieras,  perdería el camino

Y olvidaría tu música…

La música que, en la noche,

Casi nadie escucha.

#02

 

 

CELOS:

(Interés ardiente y activo por una causa o persona)

 ¡Tú!

Si te extraña mi mudanza…

Que hoy roble y mañana brizna de hierba seca…

Que hoy cordero y león mañana…

Ya seguro, ya incierto…

A veces osado y otras cobarde…

Igual que hay luna, sol, día y noche;

¿Como puedes sentir que  

Ni tan siquiera un instante me entendiste?

Si en cambio comprendiste

Mi vehemente sed de tí.

Y como una hermana amorosa mansamente me calmaste.

Me deseaste un momento. Admito que me has querido;

Y querer es un deber que dignifica a quien lo cumple.

Me dices que no has sentido cuando la locura reclama

Ser la dueña y anfitriona de las mentes todas.

Me cuentas que no has sentido el pavor de que otros labios,

Apenas, rozaran estos labios míos?…

Como podrás entender, sin ser yo mismo,

Tantas madrugadas blancas…

Vacias de sueño y esperanza

 # 03

HAMBRE

 

Hambre:

Hambre de fortuna…de poder…

De pan con chocolate

Hambre de silencio

Hambre:

Entraste a mi vida por los ojos…

Por mis ojos…nunca por mi boca

Y hoy, te siento en mi garganta

¿Cómo puede ser que…

Por el contenedor de la basura,

Se nos esté escapando

Día a día la cordura?

 # 04

 

 NIEBLA

 

Niebla:

Hay veces que la niebla

No empaña los cristales

Ni nubla las retinas

De unos ojos cansados de ver

Hay veces que la niebla

Se visten de neón

Y oculta, complice del sueño,

El sueño de la razón.

Y se hace nuestra, se hace tuya, se hace mía

Como una hermana dulce

Que intenta que no veas

Lo que, a veces,  se oculta

Detrás de la niebla.

Y es entonces cuando

No empaña los cristales

Ni nubla la retina de mis ojos

Ni tan siquiera en Londres

Cuando la noche está en calma

Solo nubla mansamente, a veces, mi alma.

# 05

 

 VOZ

(Grito o palabra. Suspiro o queja)

Voz:

Es tan difícil ser mudo

Como hablar o cantar

Quiza no exista un idioma

Tan temprano como el sueño.

Sin voz.

Pero sin voz, sería un sueño quieto.

Sin música,

Sin el ritmo que las mareas

Regalan cada cuarto día.

Voz:

El jilguero, el lobo, el viento…

El alma escucha… pero…

El lobo, el jilguero, tú y ellos…

Todos oímos esa voz del silencio.

 # 06

 

 ADIOS.

 

Adiós:

Muerte y vida

Anuncia la distancia

O augura el regreso

Principio y final

Pero casi siempre despedida.

Separada o rota,

La palabra resulta peligrosa

A Dios, pero eso es otra cosa,

Adiós sabe ocupar la estancia

Como si fuera la vida.

A veces, saludo invertido…

Mera cortesía.

Otras veces fe de ída

Vocablo de la agonia

Y en algunas ocasiones,

Hermano de la alegría.

Nota del escriba:

Y aquí, como es costumbre, podéis oír al poeta:

http://cid-9b5ad4b7dbd9e872.office.live.com/self.aspx/JOSE%20MARIA%20ALONSO/JOSE%20MARIA%20ALONSO.%20A%20VECES.pps

QUE LO DISFRUTÉIS.

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5 comentarios

  1. Estoy con los pelitos de punta, cariño!!! qué alegría sentir la belleza, la música, los amigos, ese whiskito, el reencuentro… y sentiros a los que hacen posible estas cosas… Chico, tú, Quino, en fin, que os quiero. Aquí estamos aunque tengamos más canas y la voz más atrofiada… pero ilusionados… Ahora voy a ver tu NY. Estuve allí con Rafa el año pasado y tengo mucha curiosidad por ver qué me cuentas… Guapo!!! besitos.

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  2. Yo también tengo los pelitos de punta, jajaja y no porque esté leyendo este Diccionario por primera vez, sino por verlo “publicado” en tu blog, y que será leído y disfrutado por muchos, cosa que hasta ahora tan sólo habíamos tenido la oportunidad de disfrutar del mismo, su familia, yo y poco mas.
    Y referente al titulo que le has dado “Diccionario de las pequeñas cosas”, ceo que te has ido un poco con Serrat, mañana cuando esté en el despacho y abra mi “maletín de los recuerdos” te lo confirmaré, aunque te adelanto que quiero recordar que le llamaba “El Diccionario de las cosas”.
    Un abrazo,
    Quino

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    • Bueno..no ha sido Serrat, sino un precioso libro que leí hace algunos años de Arundhati Roy. El Dios de las pequeñas cosas.
      Pero creo que Chico, me permitiría esta licencia por tres motivos esencialmente:
      Primero, porque la amistad no entiende de errores. Y la nuestra daba pa eso y pa más.
      Segundo, porque el libro citado es un magnifico libro. Y…
      Tercero: Porque la última invitada(la botella de Whisky en mi casa), la pagué yo y me debe una.
      Vale, hay un cuarto motivo: Porque cambiar el titulo ahora, me supondría un enorme tranajo en cuanto a enlaces y tal. Además , que quieres que te diga, me hace ilusión que la obra del poeta tenga algo mio.

      Un abrazo, Quino.

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  3. Pues me parece muy bien Alvaro, lo que si te digo es que se tiene que estar partiendo de la risa a costanuestra.
    Otro abrazo

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