LOS POEMAS HUÉRFANOS DE JUAN GAITÁN

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LOS POEMAS HUÉRFANOS DE JUAN GAITÁN

No duden ustedes de que existen sentimientos a primerísima vista, de afinidad, de inclinación y de simpatía hacia determinadas personas. No lo duden ustedes. Lo digo con esa seguridad que me proporciona el haberlo experimentado con muchos, ahora amigos, que obtenidos a través de las redes sociales, han llegado a formar parte de una consolidada cuadrilla –en muchos casos inmaterial e impalpable– más que apreciada y querida por mí. Seh! 😉
Y no se crean ustedes, tampoco, que ese aprecio –a pesar de estar condicionado ya les digo, por la distancia y por la carencia del contacto personal– deba de sufrir demérito alguno en comparación con el que disfruto de los amigos presenciales de toda la vida.

12-Naturaleza muerta con libros
Tiempos modernos son estos en que las relaciones personales han sufrido una transformación que, a mentes proclives a la estrechez y a lo pacato; a la negación de lo evidente y de lo ya, para siempre establecido, les cuesta entender.
Amigos y amigas virtuales (muchos de ellos ya, refrendados por el beso y por el abrazo; por el café y por la copa compartida) que me proporcionan momentos de compañía; de asueto y divertimento. De descanso de la rutina diaria y de un mucho de feliz e inteligente esparcimiento. Estos amigos, forman ya parte de mi congregación; una singular y atípica cofradía de “pecadores” donde la ironía, el sarcasmo y el chiste rápido e ingenioso, cabalgan por las redes desbocados y sin control alguno.

13-Cuaderno
Una ilustrada, irracional (las muchas veces) divertidísima y disparatada manada son, que no sólo me producen la carcajada; sino también, la reflexión, la admiración y la sorpresa.

Entre estos últimos está –por méritos más que evidentes– el escritor, periodista y poeta Juan Gaitán. Un tipo –ya sólo por llevar una camiseta de Dylan, me tiene ganado– un tipo digo, que cada vez que llegan esos días que vienen después del domingo (no me atrevo ni a citar su nombre) se me aparece en forma de poema huérfano de título. Un poema, tan precioso siempre, que suele arreglarme la mañana que acaba de empezar.
Esta es una nueva selección de esos poemas huérfanos que Juan Gaitán nos regala invariablemente, cada lunes (vaya, ya lo he dicho!!).
Disfrutadlos; son de una belleza incontestable.

*
Las imágenes que ilustran este post son obras del fotógrafo ruso Alexander Sennikov.

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“Quiero que las tardes dejen de acortarse.
Que los calcetines vuelvan de la lavadora.
Aprender a vivir con mi libertad.
Empezar a usar tacones,
y solo un poco de la maldad del mar.”
(María Gaitán)

15-Por la mañana, te frio
***
Sobre las prisas, los disfraces,
el aire arisco del invierno
y el sólido peso del vacío
invento días que no poseo.
Me tengo recomendado
aprender a no hacer nada,
a dejar que el tiempo solo sea
el largo paseo de la luz
tras la ventana,
contar
las olas que tropiezan en la orilla,
las placas capicúas de los coches,
las nómadas monedas del bolsillo.
Y desdeñar los días rojos del calendario.
Y leer a Salgari una vez más.

17-Libros. Te. Tarde.
***
Y pasear contigo, amor,
solo contigo.
Algunas veces el mar
se parece al verano
y murmura una canción
que no le pertenece.
Estos días de noviembre
tienen los ojos grandes
y sucede más tardía
la floración del verso.
El poema es un éxodo
un modo de deserción,
un torpe plan de fuga.
Silencio traducido.
Están de viaje los vencejos.

19-Preparando la mudanza-blg
***
Muy Temprano me habló
del hambre y de la guerra.
Maldijo alguna vez
no haber sido niño
más que un rato corto
y que la felicidad
le alcanzara ya cansado.
De él aprendí lo esencial,
a guiarme por el mapa
infalible del amor
y a sobrellevar
la íntima soledad
que cargamos todos.
Perduran en mí
sus costumbres,
sus yerros,
y la lagartija
verde de sus ojos.

21-El dia a dia-blg
***
Ahora que ya es octubre
y me embarga la desgana
de todos los octubres,
y se escucha más cercana
la tormenta, y la lluvia es
un viajero cansado
que intenta volver a casa,
ahora mi amor, escucha.
Ahora que ya es octubre
y no me quedan codicias,
y el calor es un dulce
recuerdo de la inocencia,
ha llegado el tiempo, amor,
de terminar la máscara,
de llegar hasta la linde
y alzar al azul la vela.

25-Libros sobre la silla (3)-blg
***
Con la oficialidad de los calendarios,
cual si fuese un mandamiento,
la luz ha variado.
Otoño es una palabra
levemente arisca,
del mismo tamaño
que el color gris,
un tiempo desconsiderado
que mata a los últimos jazmines,
ahuyenta a las golondrinas
y obliga a las tardes de domingo
a recuperar su condición de interminables.

26-De tinta púrpura (2)-blg
***
Adrede dejo a medias los poemas,
las cartas, la labor de nuestra casa,
distraído, amor, entre las luces y las dudas.
Tengo pendientes aun varios viajes,
algunos años de ocio merecido
y contar a nuestra hija la historia de sus alas.
Me calma confiar en que no me iré
hasta que haya concluido la tarea,
aunque sé que al final solo el tiempo sobrevive.
Será entonces, amor, cuando descubra
los secretos trabajos de la muerte,
su irremediable, estricta disciplina del final.

08


Mira, amor,
el eslabonado quehacer de las hormigas.
Levantar el poema, combatir el silencio,
es así:
Esclarecer la vida, contradecir el día,
ser pájaro o brújula para soñar el norte,
ser brújula o pájaro para idear el sur.
Y dudar.

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