REVOLCÓN ILEGAL

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Vuelve Delicia, ¡Perdón! Vuelve Leticia Bacigalupe del Campo con producción propia. Con textos paridos por esa imaginación  libre y autárquica, viene a alojarse en esta su segunda casa. Vuelve, y espero, que lo haga con una cierta pretensión de continuidad. Porque es tanto, tanto, lo que me gusta cómo escribe, que eso es lo que yo pretendo: Que su inquilinato en este sitio no tenga fin. Vehementemente –y así se lo imploro– la quiero aquí de forma permanente.

Regresa el azul asesino. Ese entusiasmado y penetrante azul inmisericorde de los ojos de Delicia, !perdón¡ de Leticia Bacigalupe del Campo. Llega otra vez, la deliciosa niña, para honrar este blog con esa prosa ardiente y apasionada que domina a la perfección. Y digo que vuelve el azul asesino, porque cuando inclina levemente la cabeza y ejerce ese parpadeo letal (sabed que abanica el aire a base de pestañeos) domeña y subyuga; mata a fuego lento y sin remisión, a todo aquel desdichado que sin haberlo previsto –ingenua e insensatamente– cae en la trampa de su irresistible, atrayente y adorable mirada.

Este es el texto que me remite y que ella misma  –cuando se lo pedí– le ha puesto este precioso título:

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CENIZAs (de Juan Gaitán)

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Cenizas

Un bellísimo texto escrito por el poeta, escritor, articulista y … amigo, Juan Gaitán

 

“Si vais a esparcir mis cenizas entre las olas, sumergidme antes.

Tengo un viejo pacto con el agua, pero no con el viento.”

Mi fe ha sido siempre de ceniza, una fe dada a la insustancialidad, la inconsistencia, la volatilidad. La poca que alguna vez tuve se me escapó de entre las manos siendo muy chico, y ni siquiera hizo falta el soplo de una fuerte ventolera. La mínima brisa del pensamiento la aventó y luego ya no hubo manera (ni voluntad) de recoger sus átomos.

Tampoco han sido sólidas en mí las otras virtudes teologales. Es ínfimo el tamaño de mi esperanza porque me bastó con dar una vuelta por la vida para saber que hay una razón concreta para que sea solo una vez y breve. Y en cuanto a la tercera, cambio un saco de caridad por una cucharada de justicia. Para colmo de todo esto, he incurrido en causa de excomunión por dos iglesias distintas (la Católica de Roma y la del Palmar de Troya, ahí es nada), de modo que me siento libre y soberano para opinar sobre qué deben hacer mis deudos con mis cenizas una vez cumplimentado el molesto trámite de pasar por la incineradora.

Y la cuestión es que hasta ahora yo no había pensado mucho en esto. Una vez muerto no va a importarme ya cosa alguna, de modo que no me parecía necesario andar preocupado por qué se haría de mis restos y lo había dejado un poco en manos de la creatividad de mis deudos. Sin embargo, ahora que la Iglesia Católica se ha puesto a enredar con el asunto, no me va a quedar más remedio que dejar unas mínimas directrices para que no tengan, llegado el caso, remordimientos de conciencia ni causa de contrición.

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Si vais a esparcir mis cenizas entre las olas, como hice yo una mañana de enero con las de mi padre, sumergidme antes. Tengo un viejo pacto con el agua, pero no con el viento.

Si vais a depositarme bajo un árbol, buscad un tilo, que es el primero que hizo raíces en mi memoria. Si no lo encontráis me valdrá un algarrobo. Pero no me dejéis bajo una higuera, que dormir bajo ellas trae mucho bajío y presiento que la siesta va a ser larga.

Y si, finalmente, decidís que me quede en casa, que es donde siempre he estado mejor, ponedme entre los libros. Sería todo un detalle por vuestra parte que me hicieseis un hueco entre Quevedo y Onetti, dos vecinos con buena conversación.

Pero, recordad, todo esto no me importa demasiado (y menos debería importarle al buen Papa de Roma). Yo, lo he dicho alguna vez, quiero irme sin epitafios ni despedidas. Quiero ir apartándome despacio, ausentarme poco a poco y que, cuando me vaya, ninguno me eche en falta porque ya nadie me recuerde. Ser humo mucho antes de ser ceniza. Como llegué, así quiero irme. Sin memoria.

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LOS POEMAS HUÉRFANOS DE JUAN GAITÁN

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LOS POEMAS HUÉRFANOS DE JUAN GAITÁN

No duden ustedes de que existen sentimientos a primerísima vista, de afinidad, de inclinación y de simpatía hacia determinadas personas. No lo duden ustedes. Lo digo con esa seguridad que me proporciona el haberlo experimentado con muchos, ahora amigos, que obtenidos a través de las redes sociales, han llegado a formar parte de una consolidada cuadrilla –en muchos casos inmaterial e impalpable– más que apreciada y querida por mí. Seh! 😉
Y no se crean ustedes, tampoco, que ese aprecio –a pesar de estar condicionado ya les digo, por la distancia y por la carencia del contacto personal– deba de sufrir demérito alguno en comparación con el que disfruto de los amigos presenciales de toda la vida.

12-Naturaleza muerta con libros
Tiempos modernos son estos en que las relaciones personales han sufrido una transformación que, a mentes proclives a la estrechez y a lo pacato; a la negación de lo evidente y de lo ya, para siempre establecido, les cuesta entender.
Amigos y amigas virtuales (muchos de ellos ya, refrendados por el beso y por el abrazo; por el café y por la copa compartida) que me proporcionan momentos de compañía; de asueto y divertimento. De descanso de la rutina diaria y de un mucho de feliz e inteligente esparcimiento. Estos amigos, forman ya parte de mi congregación; una singular y atípica cofradía de “pecadores” donde la ironía, el sarcasmo y el chiste rápido e ingenioso, cabalgan por las redes desbocados y sin control alguno.

13-Cuaderno
Una ilustrada, irracional (las muchas veces) divertidísima y disparatada manada son, que no sólo me producen la carcajada; sino también, la reflexión, la admiración y la sorpresa.

Entre estos últimos está –por méritos más que evidentes– el escritor, periodista y poeta Juan Gaitán. Un tipo –ya sólo por llevar una camiseta de Dylan, me tiene ganado– un tipo digo, que cada vez que llegan esos días que vienen después del domingo (no me atrevo ni a citar su nombre) se me aparece en forma de poema huérfano de título. Un poema, tan precioso siempre, que suele arreglarme la mañana que acaba de empezar.
Esta es una nueva selección de esos poemas huérfanos que Juan Gaitán nos regala invariablemente, cada lunes (vaya, ya lo he dicho!!).
Disfrutadlos; son de una belleza incontestable.

*
Las imágenes que ilustran este post son obras del fotógrafo ruso Alexander Sennikov.

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“Quiero que las tardes dejen de acortarse.
Que los calcetines vuelvan de la lavadora.
Aprender a vivir con mi libertad.
Empezar a usar tacones,
y solo un poco de la maldad del mar.”
(María Gaitán)

15-Por la mañana, te frio
***
Sobre las prisas, los disfraces,
el aire arisco del invierno
y el sólido peso del vacío
invento días que no poseo.
Me tengo recomendado
aprender a no hacer nada,
a dejar que el tiempo solo sea
el largo paseo de la luz
tras la ventana,
contar
las olas que tropiezan en la orilla,
las placas capicúas de los coches,
las nómadas monedas del bolsillo.
Y desdeñar los días rojos del calendario.
Y leer a Salgari una vez más.

17-Libros. Te. Tarde.
***
Y pasear contigo, amor,
solo contigo.
Algunas veces el mar
se parece al verano
y murmura una canción
que no le pertenece.
Estos días de noviembre
tienen los ojos grandes
y sucede más tardía
la floración del verso.
El poema es un éxodo
un modo de deserción,
un torpe plan de fuga.
Silencio traducido.
Están de viaje los vencejos.

19-Preparando la mudanza-blg
***
Muy Temprano me habló
del hambre y de la guerra.
Maldijo alguna vez
no haber sido niño
más que un rato corto
y que la felicidad
le alcanzara ya cansado.
De él aprendí lo esencial,
a guiarme por el mapa
infalible del amor
y a sobrellevar
la íntima soledad
que cargamos todos.
Perduran en mí
sus costumbres,
sus yerros,
y la lagartija
verde de sus ojos.

21-El dia a dia-blg
***
Ahora que ya es octubre
y me embarga la desgana
de todos los octubres,
y se escucha más cercana
la tormenta, y la lluvia es
un viajero cansado
que intenta volver a casa,
ahora mi amor, escucha.
Ahora que ya es octubre
y no me quedan codicias,
y el calor es un dulce
recuerdo de la inocencia,
ha llegado el tiempo, amor,
de terminar la máscara,
de llegar hasta la linde
y alzar al azul la vela.

25-Libros sobre la silla (3)-blg
***
Con la oficialidad de los calendarios,
cual si fuese un mandamiento,
la luz ha variado.
Otoño es una palabra
levemente arisca,
del mismo tamaño
que el color gris,
un tiempo desconsiderado
que mata a los últimos jazmines,
ahuyenta a las golondrinas
y obliga a las tardes de domingo
a recuperar su condición de interminables.

26-De tinta púrpura (2)-blg
***
Adrede dejo a medias los poemas,
las cartas, la labor de nuestra casa,
distraído, amor, entre las luces y las dudas.
Tengo pendientes aun varios viajes,
algunos años de ocio merecido
y contar a nuestra hija la historia de sus alas.
Me calma confiar en que no me iré
hasta que haya concluido la tarea,
aunque sé que al final solo el tiempo sobrevive.
Será entonces, amor, cuando descubra
los secretos trabajos de la muerte,
su irremediable, estricta disciplina del final.

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Mira, amor,
el eslabonado quehacer de las hormigas.
Levantar el poema, combatir el silencio,
es así:
Esclarecer la vida, contradecir el día,
ser pájaro o brújula para soñar el norte,
ser brújula o pájaro para idear el sur.
Y dudar.

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EL SEDOSO TACTO DE SUS PIES

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© Fotografía y posado: Leticia Bacigalupe del Campo

EL SEDOSO TACTO DE SUS PIES

“No sé que prefiero, si notar
el húmedo pulso de su piel,
o si lo que quiero, es mojar,
el sedoso tacto de sus pies”
(F.G.)

12596024_507861329386882_1005410170_n© Fotografía y posado: Leticia Bacigalupe del Campo

Dolores Haze –no lo duden ustedes, ni por un momento– estaría hoy muy preocupada, enfadada y terriblemente celosa de Leticia Bacigalupe. Hoy por hoy, la Lolita de Nabokov, no podría ver a Leticia ni en pintura; porque intranquila, la Dolores, se daría cuenta de que le pueden estar echando la pata encima en cuanto al concepto de lo sensual y lo carnal en la escritura.

Leticia tiene una forma de escribir, desmesuradamente directa y totalmente despojada de las arcaicas vestiduras de la represión y de la censura que su edad, insultantemente joven, se le suponen.

Vuelve Leticia Bacigalupe a este blog. Y vuelve con esa mirada que tiene, mezcla de inocencia y sensualidad, que desarma y descompone al incauto que se pone a tiro de su vistazo. Vuelve Leticia Bacigalupe a este blog regalándonos su fresca, insolente y clara prosa. Tan directa como sugerente. Tan atrevida como atrayente. Desnudando su alma y regalándonos, porque así yo se lo he pedido, el suave tacto de sus pies.

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© Fotografía y posado: Leticia Bacigalupe del Campo

“PREFIERO LA GUERRA CONTIGO AL INVIERNO SIN TI”

Y me apetecía que llegara el frío, un sofá inquieto y a ti, desde el otro lado, verte acariciándome los pies. Serían cosas mías, la tapadera de un “abrazo” que termina en cosquillas, la curiosidad por saber si cocinas bien, recoger la toalla mojada de encima de la cama, fumarnos el tiempo a carcajadas y caladas aliñadas. Y ya no solo me apetecía el frio del invierno, si no, el frío de una pelea que me grita: “Ven, que voy a enseñarte nuestra casa”, el frío que nace en ti cuando quieres ir y venir en media fracción de segundo o matarme y casarte conmigo en el mismo día. Serían cosas mías querer de ti lo que ya conocía junto a lo que me quedara por ver. Tal vez, es aún el recuerdo que nos persigue, quien provoca nuestro tropiezo.

***

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HASTA QUE NO QUEDE NADA DE MÍ

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©  Fotografía y posado: Leticia Bacigalupe del Campo

HASTA QUE NO QUEDE NADA DE MÍ

“Yo soy buena, pero no un ángel.
Hago el pecado, pero yo no soy el diablo.
Yo soy sólo una niña pequeña en un mundo grande
tratando de encontrar alguien a quien amar.”
(Marilyn Monroe)

“La juventud es una embriaguez continua, es la fiebre de la razón.”
(François de La Rochefoucauld.)

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© Fotografía y posado: Leticia Bacigalupe del Campo

Cruzar la terraza, levantar la barbilla, y verte. Agarrar con más fuerza la copa de vino que sujeta mi mano derecha, abrir y cerrar los ojos tan rápido como lo hace un recuerdo, respirar a intervalos y notar como el corazón se me ha congelado.

Estar delante de ti, saber que no dejas de mirarme la espalda, que no dejas de mirarla aunque me mueva, escuchar nuestra historia entre el ruido de la gente, retroceder nuestro olvido como si esta noche se tratase de un “ayer” que de nuevo existe, mientras siento como mi piel se va erizando tan solo de imaginarme que puedes volver a aparecer.

Y sucedes, parece que rodamos una nueva escena. Y eres tú, el chico de la camisa a cuadros quien me insinúa un hueco entre la una de la mañana y lo que me queda de vida. Y parece que soy yo quien se hace de rogar, aunque en realidad, yo sigo siendo el mismo caballo salvaje al que le gusta que le domes, entonces acepto. Acepto que me desnudes, que me arranques la ropa de forma temeraria, que antes de ponerte encima de mí, me beses los pies, que me los beses como solo tú sabes hacerlo, que me agarres del pelo y quieras que te pida que me lo hagas más fuerte, que de repente pares para decirme que soy preciosa y de nuevo sigas sosteniendo mis caderas durante un buen rato hasta que me acabe, hasta que no quede nada de mí.

Entonces acepto hacerte un hueco entre la una de la mañana y lo que me queda de vida. Claro que acepto.

© Texto: Leticia Bacigalupe del Campo

***

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©  Fotografía y posado: Leticia Bacigalupe del Campo

***

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PEQUEÑA INOCENTE…

PEQUEÑA INOCENTE…

“En el rocío de las pequeñas cosas,
el corazón encuentra su mañana y toma su frescura.”
Khalil Gibran.

1908133_406986869474329_7227299653861291504_n© Texto, Fotografía y posado: Leticia Bacigalupe del Campo

Pequeña inocente…
¿Qué hermoso cielo construyes con tus labios entre mis piernas? Ni si quiera sabrás hacerme el amor. Un único sentido, en un sentido único, en un cuerpo adulto.
¿Qué sabes tú de eso? De mi aún no sabes nada. Tal vez te haya contado un cuento mientras te tomabas tu penúltima copa.
Tal vez tú te lo hayas creído. ¿Qué nueva mentira vas a contarme? Y ¿Qué vieja verdad voy a creerme?
Ansías volver de donde yo ya he ido y he vuelto unas cuantas veces.
Del oscuro paraíso. De la propia cárcel de tus caderas. Del enfermo revolver que nació contigo. Sin balas, sin gatillo, sin esencia. Infinito. Disparas a mi cordura. Me confundes. Te esfumas queriendo aparecer de nuevo. ¿Y qué pretendes? Te lo diré yo.
Atravesarme. Agotar mi fe. Desnudarme.
¡Malditos los ojos con los que lo haces!

(Leticia Bacigalupe del Campo)

***

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“POEMA 12”

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(Auguste Rodin – The Moaning Winds. N.d.)

***

“Con las pasiones uno no se aburre jamás; sin ellas, se idiotiza.”
Henri Beyle (Stendhal)

“Poema 12″

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, se despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden, y se entregan.

Oliverio Girondo
Buenos Aires (1891-1967)

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