VENTANAS DE MANHATTAN. ROXIE MUNRO

VENTANAS DE MANHATTAN.

ROXIE MUNRO

 

Navegar por Internet a la deriva, tiene la particularidad de que de pronto, puedes encontrarte con algo inesperado. Con algo distinto a lo que, en principio, estabas buscando.

Eso es lo que me ha pasado con Roxie Munro. Que buscando algunas imágenes de Nueva York, para que adornaran mi blog estas navidades, me encuentro con su obra.

Roxie es una autora-ilustradora de libros infantiles. En su producción hay unos libros dedicados a Nueva York: Christmas Time in New York City, y otro llamado The  Inside-Outside Book of New York City) que el día que vuelva a la City, no dudaré en adquirir. Porque me encantan.

Roxie Munro, nos deleita con sus pinturas de paisajes urbanos de la ciudad; deteniéndose a veces, en rincones tan fascinantes, que la misma autora, nos obsequia con tres versiones distintas del mismo lugar. Sólo que, para entusiasmarnos mas aún con el rincón elegido, lo viste de lluvia, o con nieve; con cielos y luces distintas. Y estos rincones, adquieren dimensiones diferentes que transmiten también, estados de ánimo dispares y peculiares al que los contempla.

Ventanas de Manhattan. Edificios de mil puntos de colores brillantes y resplandecientes. Puntos- que aunque parezca mentira- esconden detrás de esas ventanas miles de historias distintas.

Puedes pasear por Park Avenue nevando o contemplar como es el Midtown lluvioso. El Woolworth y el Chrysler dibujado, pintado a mano. El Met Life o la Grand Central Terminal Station vestida de Navidad. El rutilante skyline neoyorquino desde Brooklyn. The Empire State Building.

Todo eso con un atisbo, un toque naif, que no le quita – si ese estilo pudiese o lo pretendiese- realismo y autenticidad al paisaje urbano retratado.

Que queréis que os diga. Tanto me fascina Nueva York, que igual me puede emocionar ver el Flatiron durante una nevada a través de un árbol desnudo de hojas, como poder reconocer esos enormes y característicos depósitos de agua- que al igual que las alcantarillas humeantes de las calles- te acompañan siempre por tu periplo por la ciudad; como amigos de siempre.

Un vistazo a la ciudad de Nueva York desde una perspectiva colorida y relumbrante a través de la pintura de Roxie Munro.

Me ha encantado encontrar esta referencia. Y como no podía ser de otra manera, he elaborado una presentación -con música de Cat Stevens- en Power Point para mi deleite. Para el vuestro.

Para que os sintáis la proxima vez que paseéis por la ciudad –-como dice Stevens- con la Luna y las estrellas en la cabeza. Desde el Pier 17, junto al Ambrose y el Peking, si pudiera ser.

Si queréis bajaros este trabajo, podéis hacerlo desde aquí:

https://skydrive.live.com/?cid=9b5ad4b7dbd9e872#!/?cid=9b5ad4b7dbd9e872&sc=documents&nl=1&uc=1&id=9B5AD4B7DBD9E872!2385

Que lo disfrutéis.

EL ENSANCHE DE MANHATTAN

 

EL ENSANCHE DE MANHATTAN CUMPLE 200 AÑOS

Me envía mi buena amiga Sarmale, -Cuando tendré el inmenso placer de volver a leerla – Una estupenda informacion que inserto para su lectura por lo interesante que es.

 Esta es:

La ciudad conmemora su famosa cuadrícula urbana, denostada hace dos siglos y reivindicada hoy

 Fuente: http://www.ABC.es

Nadie se pierde en Manhattan así acabe de llegar. Todo el mundo sabe que aparte de algunas ínsulas y excepciones (Central Park, West Village, el espinazo en diagonal de Broadway, etc), la ciudad consiste en una plantilla perfectamente cuadriculada. En vertical corren las anchas y potentes avenidas, en horizontal las calles más seguidas y más ágiles, todo perfectamente numerado, salvo algunas letras y nombres propios que han aparecido con el tiempo. Pero sin alterar una estructura básica que este martes 22 de marzo ha cumplido doscientos años. Y que, como el vino, parece que gana con la edad.

Fue en 1811 cuando la ciudad tuvo que organizar un plan urbano para ver qué hacía con la tierra de Manhattan recién comprada, y que se extendía de la actual calle 14 hasta Washington Heights, lo que hoy se conoce como el Harlem latino. En 1807 había sido designada una comisión de tres miembros: Gouverneur Morris, uno de los padres de la Constitución americana, el abogado John Rutherfurd y el geógrafo Simeon De Witt. Entre los tres dieron forma el Ensanche de Manhattan, mucho más contundente que el que más o menos por la misma época empezaba a cuajar en la ciudad de Barcelona.

El carácter de la ciudad

En los dos casos se aprovechaba una expansión súbita y significativa para modelar una urbe no según la costumbre y el capricho sino con un plan preconcebido. En su día algunos calificaron esto de herejía. Los promotores del plan neoyorquino fueron acusados de ser capaces de cortar las siete colinas de Roma en bloques cuadriculados si les dejaban. Parecía que el carácter, por no decir el alma, de la ciudad, podía desvanecerse.

A favor estaba la evidencia de que una estructura cuadriculada lo suficientemente desahogada favorecía la iluminación y la ventilación de los espacios, aumentando la salubridad y la calidad de vida. Incluso la comercial; hoy en día abundan los elogios y se reconoce que las espaciosas avenidas de Manhattan son imanes naturales para el comercio.

Hay que decir que el plan de Nueva York en general se cumplió mucho más al pie de la letra que el de Barcelona, donde hubo múltiples desviaciones de los designios originales de Cerdà. Este había imaginado dos avenidas diagonales atravesando la ciudad en lugar de sólo una. Y los edificios de sus famosas manzanas octogonales con chaflán tenían que tener un patio interior al aire, no construirse hasta el último milímetro, como finalmente ocurrió.

El plan de Nueva York en general se cumplió mucho más al pie de la letra que el de Barcelona

El plan para Manhattan era bastante más pragmático. Sus manzanas cuadradas con esquinas de ángulo recto garantizaban la construcción más económica de los edificios y dependían menos de la floritura modernista para alcanzar cohesión y sentido. Lo cual no obsta para que también con el tiempo hayan surgido especificidades, como las nuevas avenidas Madison y Lexington intercaladas en la numeración original, la Alphabet City en el East Village, el espacio abierto por la Universidad de Columbia y su campus, etc. Y sobre todo la apertura del inmenso pulmón de Central Park en 1853. Pero todo eso fueron expresiones de la vitalidad de una metrópoli que en breve alumbraría los edificios más asombrosos del mundo.

Nadie puede negar hoy que Nueva York tiene carácter, y que la cuadrícula original no sólo no lo desvirtúa sino que lo potencia. Hace la ciudad más asequible e inmediata, más abierta a los forasteros. Favorece su magnetismo como capital oficiosa del mundo. «The New York Times» ha decidido celebrar el bicentenario del plan publicando en su edición digital (que en breve va a ser de pago) una comparativa interactiva del mapa original de 1811 y el actual, para que los lectores se entretengan rastreando similitudes y diferencias.

Por su parte el otro gran rotativo de la ciudad, «The Wall Street Journal», ofrece una antología de sucesivos mapas históricos y/o curiosos, algunos de los cuales han dado pie a pósters muy codiciados. Destacan un poema o más bien un caligrama con forma de plantilla de Manhattan compuesto en 1997 por Howard Horowitz, una reconstrucción de 1609, de cuando la tierra pertenecía a los indios y nadie imaginaba que un día habría asfalto y rascacielos, y una audaz representación de la ciudad doblándose sobre sí misma que parece un fotograma de la película «Origen». (La foto que encabeza este post)

Asi como una imagen de la orografia de la isla de Manhattan.

 

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