EL OJO LUBRICO. #2

Esta Semana Santa, por culpa de las lluvias, ha resultado para mi una verdadera Semana de Pasión.

 Como quiera que no han salido casi ninguna procesión, (tampoco por eso me pego latigazos, es verdad) he dedicado estos días a mis propias Estaciones de Penitencia. De ese modo he tenido reuniones, tanto en casa de amigos como en la mía propia, el Lunes, el Miércoles, el Jueves, y el Sábado Santo. El domingo descansé aprovechando que se había ido el Santo al Cielo.

 Ahora debo de descansar de comer y de beber, o tendré que donar mi hígado a la Casa Apispara la elaboración de su afamado Patefuá al Ron.

 Viene este declaración de actividades y de propósitos a colación, porque frecuentando tantos y distintos domicilios y buenos amigos todos ellos hablaban maravillas (de lo que me congratulo muy mucho) de este mi estimado blog.

 Todos me referían muchos posts que les habían encantado: La tanda de pintores hiperrealistas…Little Nemo…el de Semana Santa con esa música tan fascinante…pero había muchos que incidían, que coincidían, en una entrega que inserté hace algún tiempo, aunque no tanto.

 El Ojo Lúbrico de Sarmale.

 Todos coincidían en dos cosas: La primera en lo terriblemente eróticos y apasionados que eran los escritos. Carnales y lascivos, decían. Muy bien escritos, continuaban.  Les encantaban.

 Lo segundo- y ya era curiosidad morbosa- era que si yo conocía a la autora.

 Cuando les decía que si, se les iluminaba la cara (con maldad, todo hay que decirlo) y esa luz se venía abajo cuando les decía que era una buena amiga pero virtual. Como si eso desmereciese de alguna manera el cariño que se puede profesar.

 Que era una amiga culta –seguía diciendo- leída y escribida; con una especial sensibilidad y, también, con un carácter terriblemente irritable si se le tocaba ahí, justo abajo.

 Con una especial predilección hacia determinados amigos, a  Nueva York, hacia sus librerías. Hacia sus teterías y bares. Que era periodista.

 Una chica, les seguía contando. Que se deshace cuando se toma tres vinos con la persona adecuada. Cuando mantiene una conversación interminable que pueda ser el prolegómeno de un texto lúbrico o no.

 Una persona que me dio en su día – ala Battymanera- el permiso para publicar sus recuerdos o sus ensoñaciones; que eso siempre lo dejaba en el aire.

 Porque todos y todas me preguntaban si lo que escribía era producto de su imaginación o de su mas intima experiencia.

 Y yo callaba. Dejando en suspenso la duda. Porque la respuesta solo le pertenece a ella. Aunque – hasta ahora – ellos creen que yo lo sé todo.

 Tenía Sarmale un cierto temor de que yo publicase del tirón toda la recopilación que me autorizó y que era la producción de dos años, según me dijo.

 Yo le quité el miedo diciéndole que me dejase a mí el tempo. Y ahora, creo, que es momento de otra entrega. Después dela Semana Santa, viene  – en este blog- la Semanade Pasión. Que aunque parezca una tontería, es verdad.

 Sarmale. El Ojo Lúbrico 2. Estáis preparados?

EL OJO LUBRICO

(De Sarmale)

#2

# 01

 

Nuestras pieles nos llaman. Nos siguen llamando, porque sólo hace falta un abrazo cotidiano para que yo me deshaga y comience a apretarme contra ti. Busco notarte. Por eso me aferro siempre más rato del que recomendaría la prudencia. Porque sé que te voy a notar, que vas a adelantar las caderas, que buscarás un sitio para poder tocarme, para poder comerme con hambre atrasada, para poder meter la mano por debajo de los pantalones, mientras yo intento abrir las piernas. Hasta que note que te estás volviendo loco, que estás perdiendo la cordura y que no sabes qué parte de mí abordar primero.

Por eso te abrazo así. Porque querría acostarme contigo todos los días.

# 02

 

Tengo retazos de todos los momentos formando un puzzle en la memoria. La manera de tocar con la palma de la mano, el momento en que tu sexo jugaba con mi sexo sin entrar, el jabón escurriéndose entre tus dedos, el calor tan soportable de finales de la primavera, esperarte durante una hora sin ropa interior para notar cómo me abarcabas entera por momentos, el ruido que hace una cremallera que baja muy rápido, el tacto exacto que revela tu dureza.

Pero todas las imágenes del mundo no serían nada sin los sonidos. Con ellos no hay retazos: los recuerdo todos.

# 03

 

A oscuras y segura hoy voy a adivinarte. Ya lo sé: querrás encender la luz, una vela, abrir la persiana. Te gusta mirarme mientras me vuelvo agua, enseñarme los dedos arrugados después de bucear un rato dentro de mí, pedirme que te mire mientras te estoy lamiendo despacito. Pero hoy no verás nada.

Quiero que se te agudicen los sentidos.

# 04

 

Me gusta la mañana. Desperezarme muy lento, arrebujarme entre las sábanas un ratito más, la sensación de duermevela tranquilita, la pereza de los diez minutos antes de levantarme.

A veces tardo más.

A veces noto cómo me voy abriendo, cómo la piel comienza a volverse caliente y autónoma y el sexo se hincha y te llama.

Y te busco.

# 05

 

Es lo único que puedo imaginar desde hace días. Que estoy encima de ti. Que cierras los ojos para sentirme. Que no puedes moverte porque has perdido la conciencia. Que soy incapaz de hablar, en esos momentos, como casi siempre. Y que se me olvida que existe el resto de tu cuerpo y que existe tu boca y que existen mis manos.

Es curioso cómo todas las sensaciones pueden concentrarse en unos pocos centímetros.

 # 06

 

 Últimamente no puedo leer. Te me apareces al primer capítulo, alguno de los personajes tiene tu cara y mi cuerpo acaba pensando en ti por sí mismo. Cuando acabo, el corazón agitado, el cigarro de después, cierto temblor en los músculos, vuelvo a retomar el libro. No habla de amor, casi, o todavía no de amor del todo. No hay siquiera una escena de sexo: Dickens no fue capaz de escribirlas nunca. Pero da lo mismo: entre Esther Summerson y el gran pleito de Jarndyce y Jarndyce apareces tú, desnudo, montado encima de mí.

Si esto me ocurre con Dickens imagínate qué me pasaría con Erica Jong.

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3 comentarios

  1. ¿Sabes qué me gusta? Que cada vez que me nombras, nombras a Batty.

    Que digo yo… mucho correo mucho correo, pero yo no me he enterado de nada… 😦

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  2. No han sido correos my love. Han sido face to face.

    Y el nombrar al Batty es con la intencion de “sugerirle” de un modo suave que está en deuda conmigo por una traduccion indecorosa que me debe.

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  3. El Batty es una monja ursulina. Te lo digo yo.

    Cierto, ha sido face to face. Yo también he tenido Semana Santa bebedora y trasnochadora y de todo…

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