LAS ENGAÑOSAS APARIENCIAS

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LAS ENGAÑOSAS

APARIENCIAS.

El Dios Supremo de los cristianos, único y verdadero, si!, el mismo que ha aplicado un ERE en el Vaticano hace unos días, ha tenido a bien, en un acto de bondad infinita, el bendecirme con la toma de la sabia decisión de recorrer la Ruta del Dianbén tres veces en semana. Para los que no lo sepan, la Ruta del Dianbén, es la que recorren muchísimos malagueños para bajar los niveles de glucosa en la sangre y subir los estados de ánimo a fuerza de sudores despiadados e inagotables. Dicha Ruta -la que mi acompañante, Maese Sodis y yo hacemos- transcurre desde El Balneario de Carmen hasta el merendero de Antonio Martín. Y su consiguiente vuelta.

Hablábamos anoche sin ir más lejos Maese Sodis y este Father (Urd) andarín, de lo engañoso de las apariencias. De lo equivocado que se puede estar, si uno, frívolamente, sólo se fija en el porte externo y no indaga en el individuo; o con la debida paciencia, espera a cambiar impresiones con la persona objeto del vistazo, la observación y el juicio inmediato.

Primer caso que es el que me cuenta el querido compañero de caminata:

 “EL PERROFLAUTA”

PERROFLAUTA

Suele el Maestro Sodis, acudir semanalmente a una reunión de amigos  -ex componentes de las Tunas Universitarias de Málaga- para, con el pretexto de recordar viejos tiempos cantando, atiborrarse de cervezas y demás elixires. Bien… resulta que un día en plena cantata, se les acercó un tipo en plan solipandi y con pinta de “perroflauta” (se me perdone la licencia) para acompañado por un pito de carnaval, seguir algunas de las canciones que ellos estaban interpretando. Todo normal hasta el momento. Suele suceder.

Aconteció que el “perroflauta” contento y feliz por su interpretación y por la compañía, dijo de invitarse a una ronda de copas al grupo. Todos cabecearon al unísono como diciendo…fale, fale. Pidió una ronda al camarero. Una copa para cada uno del numeroso grupo. Pidió la cuenta. Y sacándose de su cartera una Visa Oro, pago los preceptivos 90 levros que le había costado la invitá.

VISA

¡Ojopláticos!

Siguieron cantando con brío; y al rato, el “perroflauta” repitió la operación. Otros 90 de ala. Ya todos se preguntaban  de que incauto sería la Visa que el invitante se había encontrado. Maese Sodis se levantó, y con esa enorme simpatía y empatía que el cesante del Papa le ha concedido, empezó una amena charla con el generoso. Resultado: el “ Perroflauta” era catedrático de Matemáticas en la Universidad de Málaga.

Moraleja: No os fiéis solamente en las apariencias; estas, suelen esconder debajo de ellas al verdadero individuo.

Segundo caso:

  “LO SABE. NO LO SABE”

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De los pocos programas que suelo ver en la televisión, hay uno que me agrada.

Más que nada, porque despliega una suerte de estudio sociológico muy patente. El programa es muy fresco; también está presentado por otro fresco que me cae muy simpático que denota unas enormes dosis de ingenio y de humor: Juanra Bonet. El programa: “Lo sabe. No lo sabe”. El concurso, pues es una especie de concurso, se trata de que alguien responda a las preguntas que se le hacen al elegido para concursar, con la cosa de que algunas veces el preguntado deberá, a juicio del concursante, saberlo o no saberlo. He ahí la gracia del programa y la relación con el tema de este post: Las apariencias. Las engañosas apariencias.

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Fijo está que el concursante, dependiendo de la pregunta y -basándose en el aspecto externo del respondedor- escogerá a uno u a otro.

Aquí, intervienen diversas variables. Si la pregunta es de cierto contenido cultural (Y hay que acertarla)…el elegido será señor enchaquetado de cierta edad. Si no hubiese de acertarse, se elegiría a chavalito “nini” que ni sabe ni contesta. Massomenosss; por generalizar.

Y aquí vamos otra vez a las apariencias. Porque el señor enchaquetado a ser preguntado por las Navas de Tolosa, piensa que es un plato típico guipuzcoano a base de judías y cerdo martirizado. Y falla cuando debía de acertar. Y resulta que el jovencito con pinta “jipiosa” de pelos rastafari y pantalones cagaos, contesta correctamente -en contra de la voluntad del concursante- a algo relacionado con la partícula del Bolsón de Higgins. Mas que nada porque “fueraparte” el pinta, es programador de sistemas informáticos y aficionado a la física cuántica. Además de  antisistema comprometido.

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Cosas de las apariencias.

Aunque lo más chocante de este programa, es que a veces ni la apariencias, ni los aspectos; ni siquiera la percepción, la corazonada o el presentimiento, llevan el barco a buen puerto.

Ejemplo ilustrativo.

-Pregunta: En que isla nació el cantaor flamenco llamado José Monge Cruz “Camarón”?

La chica concursante, piensa rápidamente-… Necesito un hombreee… No muy joveeen (mejor gitanooo) que tenga pinta de gustarle el flamenquitooo! Morenillooo él!

Y allá que lo encuentra!!! Vaya si lo encuentra!!! Hombre. No muy joven. Con pinta de gustarle el flamenquito. Moreno de tez.

Aquel! Dice a Juanra. El señor de jersey azul de rayas y enormes gafas!!!

Juanra sale espetao a por la victima… ¡¡¡Señor del Jersey azul de rayas y enormes gafas!!! ¡¡¡Señor del Jersey azul de rayas y enormes gafas!!! ¡¡¡Señor del Jersey azul de rayas y enormes gafas!!!..

-Perdone, señor de jersey azul de rayas y enormes gafas, esto es un concurso y podría Ud.…Blablabla…?

-Pues siiii, míííjooo. Cóoomo que nooo? A la chica concursanta, se le cambia el careto y se le descuelga el útero.

-Como se llama Ud.? Pregunta el simpático presentador.

-Oscar Wilson Garroncho para servirle a Uds. y a Dios Nuestro Señor. Mijo!  Responde.

-Y de donde es Ud., Oscar Wilson?

-De Guatemala, patrón!

(Glub, dice, para sus adentros, la concursanta.)

-Y a que se dedica Ud., si no es molestia el preguntarlo, Oscar Wilson?

– Pues no es molestia, patrón; me dedico a las  labores propias de transportes de mercancías agrícolas! Híjole!

-Bien, le hago la pregunta  (la chica -que se juega 3000 euros si el Sr. Garroncho lo sabe- está ya más que  terriblemente acojonada)

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-Esta es: Pregunta! ¿En que isla nació el cantaor flamenco llamado José Monge Cruz “Camarón”?

Oscar Wilson pone cara de haba. Mira a un lado y a otro. Y resueltamente contesta:

-Buenoo, patrón! Pues no lo sé, míjo!; me quedo así como culicagao. Yo sólo conozco a Camarón de la Barca, Míijo! Y se quedó tan panchito. Literalmente.

Juanra contrae el careto. La niña horrorizada mira, contrita y apenada al suelo y  José Monge Cruz se parte de risa en su tumba de su Isla de San Fernando.

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Lo que yo te diga…Cosas de las apariencias.

Moraleja 2: No os fiéis solamente en las apariencias; estas, suelen esconder debajo de ellas al más inesperado individuo. Míjo!!!

Nota: Tanto el caso del “Perroflauta” cómo el de Camarón de la Barca, son rigurosamente ciertos!

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SINFONITY. UNA DE MELENÚOS!

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SINFONITY

UNA DE MELENÚOS!

 

“A todo el mundo le gusta Vivaldi,

lo que pasa es que todavía no lo sabe”

A mi ya me la refanfinflan. A las apariencias me refiero. A esos condicionantes sociales que te obligan -a quien quiera, claro está- a aceptar vestimentas impuestas, indeseadas e incomodas. Y a mí ya, me la refanfinflan; a las apariencias me refiero, decía. Porque me viene ya de antaño eso de que “El hábito no hace al monje” o como decía un amigo mío: “El Hábitat no hace a la foca monje.”

Tengo que reconocerme una especial fobia a eso del traje o a la chaqueta. A ese ridículo convencionalismo de la “elegancia” implantada por las circunstancias. Aborrezco el ser un esclavo de las modas. De hecho, y para demostrar mi aseveración, carezco del llamado Traje de Chaqueta. Porque no me sale de los cohoness. Aunque, para que negarlo, tengo tres o cuatro obligadas chaquetas (amortajadas en sendas bolsas para trajes) condenadas a cadena perpetua; colgadas y desterradas en el ángulo oscuro de mi armario ropero y vigiladas muy de cerca, eso sí, por una guardia de fieles chaquetones y cazadoras.

Eso es lo que hay!

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Le decía yo el otro día a unos sobrinos míos, entre estertores producidos por la corbata, que el día que acudamos a los compromisos sociales ataviados de manera informal y casual, calzando zapatos Crocs®, habremos adelantado una barbaridad en este mundo de fastidiosa incomodidad dominado por los aspectos externos y el que dirán.

Y eso que, a los tíos, una chaqueta (impuesta para las bodas) nos duran un par de lustros bien pesados. Y si nos hemos cortado el pelo un mes y medio antes del evento, nos vale perfectamente; solo recortarnos nosotros mismos las melenillas que coronan las orejas. Ítem más: Si nos encontramos en el ágape con otro vistiendo la misma corbata, nos “suda el nípero” que se dice aquí por la parte de Sayalonga, y brindamos por la coincidencia y el buen gusto común. Chin!

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Pero una mujer… Una mujer…la pobretica…. Una mujer… Me callo!! A ver si un día os cuento mi “Teoría de la Isla Desierta” que va de pelambreras incontrolables en partes húmedas y  pubendas! Bigotes, cejas y patillas incluidas.

A lo que vamos: digo que el mundo de las apariencias, del aspecto estético, de la pinta, de la facha, de cómo queráis llamarlo, nos lleva muchísimas veces a la injusta metedura de pata. A la mas inaceptable desconsideración hacia alguien que no se rige por los cánones impuestos por los más afectados. Los cursis de toda la vida. Los enchaquetados que no se sabe si son adalides del buen gusto (que también los hay) o representantes de comercio.

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Que toca la guitarra… Que lleva el pelo por la espalda… Que viste pantalón tejano… y -Oh horreur- Que calza botas de cuero…resulta, sin lugar a dudas, que es un melenúo heavy que además de tocar la guitarra matando gatos, no se lava, solo bebe cerveza, y viola en su tiempo libre que es todo.

Ñoooresss… Ñoooreeess…. Ñooreees…No lo entendéis, ñoooreess; un poco de seriedad. Los Heavies sois los que pensáis así! Los que solo os fijáis en las marcas y en la vestimenta instaurada y constituida como formal, clásica y elegante. Y no os paráis ni un solo minuto en conocer a ese alguien, que posiblemente, leerá más, llevará una vida mucho más enriquecedora artísticamente y más plena que vuestros homólogos. Seguramente será muchísimo más libre. Más divertida su vida. Con toda seguridad.

Ahora unos guitarristas y bajistas melenúos, con barbas y con coletas, vestidos de cuero y vaqueros, se han reunido en una magnífica orquesta de guitarras eléctricas para ofrecer al mundo unas fantásticas versiones de Vivaldi, Holst y Falla en particular. De música clásica en general. Los que hayáis visto la película Crossroads de Walter Hill lo comprenderéis oyendo y viendo a Steve Vai interpretando a Paganini.

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En fin, mi amigo MAF desde el otro lado del Atlántico, me envía estos enlaces para que disfrutéis.

Antes, para poneros en situación, leed esta información:

Fuente: El Mundo.es

El vídeo mató a la estrella de radio. Internet acabó con la música. Los grupos actuales imitan a los de épocas doradas que ya no volverán. ¿Desde hace cuánto se escuchan este tipo de cosas? ¿Acaso la música no puede seguir sorprendiendo? “Como todas las artes, la música están en constante evolución”, contesta Pablo Salinas. Este malagueño, compositor y pianista, es el creador de Sinfonity, una iniciativa única en el mundo, nunca antes explorada. Y en pleno siglo XXI, ojo.

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“Somos la primera orquesta sinfónica de guitarras eléctricas de la Historia”, apunta con orgullo. “Nuestra intención es acercar la música clásica a la juventud a través de un instrumento tan contemporáneo. A todo el mundo le gusta Vivaldi, lo que pasa es que todavía no lo sabe”, asegura. Aunque pueda parecer increíble, lo cierto es que Salinas y sus socios (una orquesta mutante, que suele estar integrada por 16 guitarristas de reconocido prestigio, pero que puede oscilar entre seis y 32) son capaces de reproducir tan sólo con las cuerdas de sus guitarras obras como ‘Las cuatro estaciones’ (Antonio Vivaldi), ‘The Planets Op.32’ (Gustav Holst), ‘El amor brujo’ (Manuel de Falla) y ‘Suite Nº3 BWV 1068’ (Johann Sebastian Bach).

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“Son piezas soberbias, delicadas e inspiradoras. Algunas románticas, otras exóticas. Todos esos sentimientos conseguimos reproducirlos con la guitarra, sin ningún tipo de ayuda externa. Cada miembro de la orquesta toca de un modo diferente para imitar la música de un violín, un piano o una flauta. Para ello, tenemos trucos, como poner imanes en las cuerdas y así imitar el sonido de un arco“, revela Pablo Salinas, que en los últimos 30 años ha trabajado con todo tipo de artistas, desde Karlheinz Stockhausen hasta Mike Oldfield, pasando por Jennifer Lopez, Joan Manuel Serrat y Joaquín Cortés.

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Cuenta este melómano (“a los ocho años empecé a tocar el piano y a los 13 hice mi primera gira”), que el día del debut de Sinfonity no sabía cómo iba a responder el público. “Blanca Portillo nos encargó la banda sonora para su obra de teatro ‘La avería’. El 7 de julio de 2011 presentamos nuestras composiciones en el Festival de Mérida. La gente nos dijo que durante la actuación había cerrado los ojos y se había dejado llevar por la música. Tocamos sólo 20 minutos, pero fue un sueño”.

Desde entonces, la formación ha depurado su técnica, multiplicando las posibilidades de la guitarra eléctrica y encontrando nuevos matices. Este viernes 30 de noviembre y el sábado 1 de diciembre el grupo presenta en Madrid, en el Teatro Fernán Gómez, su último espectáculo, que dura una hora y 15 minutos. “Somos muy optimistas, porque la gente está entusiasmada. Además, recientemente ha contactado con nosotros The Happy Valley Guitar Orchestra, una estupenda formación de Massachusetts dirigida por Peter Blanchette, que sigue nuestro mismo espíritu, el de actualizar las obras clásicas. El próximo año queremos grabar nuestro disco y viajar a Estados Unidos para tocar con ellos”.

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Ahora… Oidlos. A los melenúos me refiero!

Estos son:

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