VALDEVAQUEROS Y BANKIA PARA RATO.

 VALDEVAQUEROS Y

BANKIA PARA RATO

Una colaboración de mi amigo el escritor J. Rebuscá en relacion a la estúpida pretensión de construir en Valdevaqueros (Tarifa). ¿Nos salvará el viento?

“De la serie políticamente incorrecto,  un nuevo artículo. El tema daría para más pero se trata de no superar el folio Un saludo y que lo disfruten.”

Bankia para Rato

por j. rebuscá

La luz de los lumbreras de la economía que ilumina al mundo, se ha visto de sopetón eclipsada ante la novedosa propuesta planteada por D. Juan Andrés Gil para mitigar los efectos de la crisis: construir un nuevo “resort” turístico.

Han leído bien.

El creador del invento, D. Juan Andrés Gil, es el Alcalde de Tarifa, villa donde a las ráfagas de treinta nudos se las catalogan de brisas ligeras. Tal vez por esa razón ha juzgado congruente proclamar a los cuatro vientos, y a los dos mares, que su originalísima idea «será un ejemplo de economía sostenible en toda Europa» y un «ejemplo en las escuelas de arquitecturas». También, y para evitar los efectos nocivos de las posibles voces discrepantes, ha distribuido un folleto que garantiza la creación de ochocientos puestos de trabajo y ha mandado a la mismísima mierda a los ecologistas, en el contexto de unas declaraciones políticamente incorrectas aunque muy común en los Plenos.

Los ecologistas están de sobra acostumbrados a que los manden a la mismísima mierda, y eso que se empeñan bien en dar la lata para que nos limpien la de aquí, pero lo de los ochocientos puestos de trabajo no ha colado ni entre los miembros de la familia del edil, que visto cómo funciona el patio de los consistorios, serían los primeros favorecidos en esas listas que se elaboran por sorteo…

Parafraseando a Bertold Brecht ¿dónde fueron sus constructores la noche que terminaron la Muralla China? Se ignora que pasaría en la China de los mandarines pero hoy irían al INEM, víctimas de los embaucadores que manipulan en la Economía del ladrillo, unos ladrillos que a la postre resultan inútiles para tapar hoyos, como en el que nos hemos metido construyendo aeropuerto peatonales, palacios sin congresos, campos de golf urbanizables y marinas de oro hechas de cemento. Un poco de seriedad.

El trasfondo del asunto rebasa el debate ecologista, debate por el que al edil le están cayendo ostias hasta del Colegio de Geógrafos, la primera vez que se sepa que estos reparten ostias. El trasfondo es que hemos consentido que cientos de pueblerinos con ínfulas de «políticos estrella» y financiados por una caterva de expertos financieros, hayan caído en el agujero negro de la especulación y que al final todos salgan indemnes o con indemnizaciones improcedentes. El Alcalde de Tarifa es la prueba. En mitad de la tormenta se le ocurre, con total descaro, abrir otra vía de agua, ¡malas puñalás le den!, como cantaría una chirigota recordando a quien por defender la plaza recibió el sobrenombre de ‘El Bueno’

Seguimos sin aprender. Ahora es Bankia y Rato, pero mientras circulen alcaldes con poder sobre la tierra y que escapen al control de la justicia tendremos bankias para rato. Y también cientos de miles de apartamentos y plazas hoteleras vacías para generar entre ochocientos y ochocientos mil puestos de trabajo. Pico arriba o abajo. Pico y pala.

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