SEGUNDO VIAJE A BOLONIA. #4

SEGUNDO VIAJE A BOLONIA.

 SEPTIEMBRE 2010

 

CUARTO DIA

 

Tenía yo ganas, le comentaba a la Teniente O’Neill, el de poder “disfrutar” de un día de viento el Bolonia. Conocer el famoso Levante. Cuando llegue… Tevanterastú !! Me decía.

 Hoy me levanto y mi deseo se ha cumplido. Un viento impenitente e inmisericorde azota la playa y lo que no es la playa.

 

Así que toca desayuno dentro de la casa, no se vayan a volar las tostadas que con tanto primor me prepara mi bien amada Santa.

 ¡¡¡Esta quiere algo!!! Pienso yo.

 Decidimos, pues, que descartada la playa en cuanto a paseos y baños, es el día idóneo para visitar en comandita las ruinas de Baelo Claudia. Everybody goes to the ruins.

 Mi anhelo secreto es ubicar el lugar donde debieran descansar los restos  arqueo-escatológicos del inefable vate piloso. Ondestarán?

 “Sorullum Imperterritum et Intemporalis Est”

(El mojón soporta sin daños el paso del tiempo)

Nos ponemos en marcha. Toda la tropa excepto los Trivagos: Shati, que aún permanece en sus aposentos. Phoskito que se haya en plena temporada de recolección micológica y Girilín que se queda en casa doblando el pareo para ponérselo a modo de tunica bajera tal si fuese Meadoba. El hermano menor de Mesala, el que se picó conduciendo cuadrigas con Ben-Hur.

 Llegamos a Baelo Claudia. Ya el ambiente de las propias ruinas y el saber que la ciudad fue destruida por un maremoto, nos pone cara de circunstancia de película de romanos. Golfus de Roma (Richard Lester, 1966)

 

El paseo es tan agradable como documentado. Placi ha hecho los deberes y además hay profusión de carteles con datos. Asquín el Foro…Asquín el Decumanus Maximus, orientada de este a oeste, y  Asquín, el Cardo Maximus (La tía mas fea de Baelo Claudia).

 El viento arrecia y la rubia de Alhaurín aprovecha para posar incansablemente en cualquier piedra que se le pone a tiro ante el babeo incontenible del su marido. El gaznápiro Travelling. De la Cala, de toda la vida.

 

Observamos las depósitos donde se guarda el Garum (una mezcla de intestinos de pescado, vinagre, sal, vino…) que era considerado en la antigüedad como la Viagra de hoy. Y del que Baelo Claudia, era, el principal proveedor de Roma y Alejandría.

 Siguen la rubia posando y el Travelling disparando y babeando. El Satyricón. (Federico Fellini, 1969)

A lo lejos observamos un nutrido grupo de turistas japoneses que, incansablemente, disparan fotos en un rincón perdido de la ciudad romana.

 Mil fotos que de pronto terminan cuando el guía al grito de… Zorulloyatá! Se los lleva camino del anfiteatro.

 Nos acercamos curiosos a ver que habría podido ser el desencadenante de semejante profusión de instantáneas.

 Quo Vadis? (Mervyn LeRoy, 1951) Nos grita Placi.

  Comprobamos absortos que no es otro, ese lugar, que el sitio donde desbravó sus intestinos el vate velloso. Entre pequeños muretes, que protege del viento el hallazgo. Y con un indicador destrozado por los saqueadores de reliquias, ahí está. Ahí.

 

Preside el lugar de referencia, el siguiente lema.

 Aquí jincó tremenda Estaca

Micaelus el de Malaca

Inerme ante un retortijón

Plantó enorme cagajón

Tras la vuelta de su Itáca.

 (MMVIII D.C).

 

 Tomamos fotos del yacimiento defecatorio y proseguimos el paseo un poco atribulados con el pensamiento en el terrible destino de la ciudad que visitábamos, No solo destruida por los elementos naturales, sino vejada y cagada por otro elemento mas natural aún si cabe.

 Finalizamos la pedagógica excursión. Esperamos que Travelling tire sus ultimas fotos a la Rubia alhaurineña que no para de posar y pensamos en ir a comer.

 Llegamos a casa algo amorcillados. Nos pegamos un somero descanso, pues esperamos ansiosos la llegada de Titi. La aburrida Titi.

 Llega la interfecta. Acompaña su llegada con un regalo para Father. Este es: Una botella de ginebra Hendrick’s, 16 botellines de tónica Fever Tree y un enorme pepino holandés que suscita no pocos comentarios maledicentes.

El regalo me es arrebatado de inmediato. La rubia posa junto a la botella y el Travelling le hace una foto, e inmediatamente, se pega un chupito para probar el elixir.

 Llamamos al restaurante  El Refugio. Intentamos reservar mesa para 12. La antipatiquísima señora (la primera antipática que encuentro en Cádiz), no solo nos pide información para poner sus condiciones. No perros. No niños. Sino que además nos insinúa  nuestro limitado intelecto al pretender mesa para ese mismo día. Táis chalaos?  Nos pregunta.

 La mandamos a tomar por el culo muy finamente y nos dirigimos a otro lugar que afortunadamente resultó fantástico. En Facinas. Ventorrillo El Nene. Ctra. de Facinas- Los Barrios. Km.1,500. Tlf. 956 68 70 20. Un sitio absolutamente recomendable y muy ambientado en el tema taurino. Con unas simpatiquísimas y guapas camareras, Un Jamón ibérico de rechupete y unas almejas con gambas sirven de entremeses, y los advenedizos se liban dos botellas de Protos, como quien no quiere la cosa.

 Father degusta un magnifico entrecote de retinto servido en una piedra ardiente.

 

Vuelta a casa, las chicas enseñan a Titi las compras de pareos y demases en unos puestos de hippies junto al Bolonia Beach.

 Que mono! Que mono! Que mono! Que mono! Repiten incansablemente, mientras los machos buscamos, sin encontrarlo, el puto simio.

 Travelling agotado por la jornada fotográfica, se desmaya en su cama. Shati se desliza como un áspid hacia sus aposentos sin que nadie se entere.

 Y Placi y yo nos vamos a la playa con un sol radiante pero un viento de cojón de mico. Que mono!

 La sensación de tener mil alfileres pinchándote el cuerpo al mismo tiempo es indescriptible. Y doloroso.

Dejamos las toallas en la arena con una enorme piedra encima, no se la vaya a llevar el viento. Y así, acuchillados, llegamos a la orilla. Nos adentramos en el agua y allí, parece ser, amaina la cosa.

 Salimos y el tormento vuelve. Nos vamos a la casa inmediatamente. Nos cruzamos con Oía y Titi que van  a darse otro baño para quitarse el síndrome Protos de la cabeza. Se bañan en bolas y Placi y yo nos quedamos sentados tranquilamente en unas piedras desde arriba al amparo del viento viéndolas zascandilear con un estilo- el nuestro- absolutamente sátiro.(Sin prestarles demasiada atención, todo hay que decirlo).  Salen y nos vamos para arriba los cuatro.

Me raptan de nuevo la Hendrick’s del congelador y en un acto de piedad, le damos una muerte rápida.

 Decidimos ir a ver la puesta de sol desde La Cabaña. Imprescindible.

 

Es, para mí, el momento más mágico de la jornada, si no del viaje. Estar en primera fila en un comodísimo sillón de anea, contemplando como el sol –poco a poco- se va ocultando tras el acantilado y la duna es, incontestablemente, fascinante. Estamos allí un buen buen rato.

Con Titi en La Cabaña.

 

 

Decidimos irnos para la casa para cenar algún picoteo. Cris y Stiff se animan a venir (más por el que por ella) y cenan con nosotros. Girilín prepara una deliciosa crema de untar a base de Mascarpone, Gorgonzola (En mi honor) y nueces. Delicioso!

 Empieza el recital. Tres guitarras. Escuela -otra vez de armónicas- El travesti interpreta su Unplugged de Cat Stevens, Bob Dylan y Eagles. Stiff toca un inacabable Clandestino de Manu Chao, bajando cada vez un tono lo que hace que la Oía bailando y cantando levite y le dé la cabeza una vuelta completa alrededor del cuello. Demoníaca perdía la Oiaporculo.

 

Después de 16 minutos tocando el Clandestino de los cojones –los dedos con calambres- damos paso a la interpretación de temas en spanglish y el pérfido inglés se despoja de su guitarra acústica y saca un timbal enorme y una maraca que traía de extranjis (nunca mejor dicho).

 Con unos vasos medio a llenar de agua se fabrica una suerte de xilófono y no se que cosas más. El xilófono vasero, le duró los dos primeros toques. Se quedaron Oía y Meripiss si sus copas heladas para la cerveza.

   De esta guisa, damos por finalizada la jornada.

Colofón y remate a esta entrega.

 

Mientras tanto, el ínclito micocultor-Phoskito- yacía en todos estos momentos amarrado al duro banco de la soledad, el desconsuelo y la aflicción.

Atribulado, contrito y despojado de cualquier trazo de alegría, permanecía  postrado y desconsolado en su alcoba Phoskito. Phoskito de Evax.

 A el – a Phoskito- va dedicado este sentido homenaje deseándole su más pronta recuperación.

Tumorrou mor (en Spanglish: Mañana más)

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3 comentarios

  1. Pues ya ves, yo esperaba que esa noche, después de darle a la ginebra, hubierais terminado tocando algo del Jimmy (Hendrix, of course), incluyendo el pepino entre los habituales instrumentos.

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  2. Joer macho como te lo montas,,,,,,,,,,
    Gracias otra vez.
    P.D. Prueba la nueva maravilla “española” llamada GIN MARE.

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  3. Mú potito,tó!! como siempre.
    Has encontradó ya al mono??
    Me encantan las fotos de las puestas de sol,verlas en directo,una maravilla, no me extraña que te quedes allí.
    un beso

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