EL CEMENTERIO INGLES

Mucho me temo que este escrito va camino de ser un escrito dentro de otro. A post within a post…

… Llegan a mis manos una serie de fotografías realizadas, por mi gran amigo Joaquín Hidalgo “Quino”, en el transcurso de una quedada fotográfico-reivindicativa de aficionados a este arte en El Cementerio Inglés de esta ciudad de Málaga.

Le pedí permiso para usarlas en este post por un motivo puramente sentimental y personal; que no era otro que el mucho tiempo pasado allí jugando cuando era niño, mientras vivía algunas temporadas -y casi todos los fines de semana- en casa de mis tíos en la Cañada de los Ingleses.

Ya me gustan esas fotos al primer vistazo, porque reconozco ahora -aunque hace mas de cuarenta años que no lo visito- cada rincón de ese jardín romántico que es El Cementerio Inglés. El primero que fue de los Cementerios Anglicanos de España.

Así que, me pongo a verlas detenidamente por segunda y por tercera vez, y me doy cuenta de dos cosas: La primera es que se me están despertando recuerdos que creía perdidos en la memoria. La segunda es que apenas hay cambios. Que no se ha cuidado nada y que sigue siendo igual, pero con el enorme  deterioro añadido por el paso de los años. Y eso conlleva un inevitable futuro incierto para este lugar.

LA CAÑADA DE LOS INGLESES

Los recuerdos que me vienen, son de los mejores tiempos pasados cuando niño en casa de mis tíos. De tía Lourdes y  de tío Matías (Tioma)  en la Cañada.

Una Cañada de los Ingleses que aún no había padecido el maltrato urbanístico por la mano de especuladores, y de los posteriores promotores y constructores, que han terminado por hacerla casi irreconocible. Una absoluta pena para quien la conoció como yo la conocí.

Desde hace ya algunos años no me atrevo a subir por allí, porque no quiero que cambie definitivamente la imagen entrañable que guardo de ella.

Una Cañada de los Ingleses donde habitaban, en su inmensa mayoría,  tíos míos -los Huelin- entre ellos. Los más queridos entre todos: los citados Tía Lourdes Souvirón y Tío Matías Huelin García de Toledo.

Pasar tiempo en la Cañada, me aportó sobre todo el saber apreciar la vida sana. La vida al aire libre. El querer y el saber estar en un medio que no era el habitual, siendo como era- según Tioma- un señorito de piso. Un señorito de piso a pesar de haberme criado como una verdadera cabra entre el Monte de Gibralfaro y el Monte de las Tres Letras.

A pesar, decía, de haber recogido en la playa cientos de kilos de piedras blancas y negras que conformarían las artísticas losetas situadas en el camino de césped del Llano de la casa de Tía Lourdes.

A pesar de haber vaciado de mierda con mis propias manos -y una enorme ilusión, tengo que reconocerlo- el pozo negro de Tioma por el ignominioso salario de una onza de chocolate La Campana de Elgorriaga y dos galletas María. Aunque tenía el impagable extra de su cariño y de su sempiterno buen humor.

Un señorito de piso a pesar de haber recogido con una pala los excrementos de caballos y las vacas y meterlos en una espuerta durante nuestras excursiones a Cártama y Alhaurín para comprar pan cateto, mostachones y altramuces.

Excrementos estos que servirían como abono a las cientos de palmeras plantadas en latas por Tío Matías en su Alameda particular. Os podéis imaginar el olor en el coche a la vuelta con tan escatológico botín.

A pesar de todo eso, yo, seguía siendo un señorito de piso.

Pero todo eso, valió  la pena. Y volvería a hacerlo todo de cabo a rabo. Aunque no hubiese recompensa de la onza de chocolate por medio. Los días más felices de mis más felices tiempos.

Sigamos con lo que nos ocupa…

EL CEMENTERIO INGLÉS

(Foto: Antonio Ruiz-Molero)

Mas abajo de su casa- en mitad de la cuesta- estaba la casa de Tío Quique y Tía Lily;  justo al lado de la casa, había una especie de corredor- entre la casa y el monte- que te permitía el paso al Cementerio Inglés. Por allí era por donde nos colábamos.

Fueron muchas las horas muertas –mira tu que apropiado- jugando entre tumbas con mis primos… Carlitos y Javier Giménez Huelin y con Pascualón Bejarano. Sobretodo con ellos tres.

Horas entre tumbas que aunque parezca tétrico, no era nada de eso. Porque el Cementerio Ingles tenía una luz y una situación que lo hacían muy especial.

Las fotos de Quino me traen tantos recuerdos… porque, ya lo he dicho, apenas ha cambiado desde esos lejanos tiempos de juegos hasta hoy día, según veo en las fotos.

Y viendo esas fotos comprendo hoy día el porqué de las muchas tumbas sin nombre hechas de ladrillos y cubiertas de conchas marinas. Tumbas de los tiempos del Cólera.

También tumbas de los marinos muertos en el naufragio del  buque escuela Gneisenau.

(Foto: Antonio Ruiz-Molero)

Comprendo ahora que esas extrañas filigranas en algunas cruces raras son en realidad dibujos celtas. Comprendo también cual es el idioma de esos sepulcros altos y magníficos.

Supongo que el modernista Ángel de la Muerte, que tanto me atemorizaba cuando niño y dedicado a Anni (1911)  pueda ser el pariente cercano del otro Ángel asesino involuntario. Ese del  Ruiz Zafón.

Foto: Joaquin Hidalgo)

Pero las fotos de Joaquín Hidalgo, seleccionadas por mi para este trabajo, son extrañamente engañosas; porque distorsionan- con su belleza- una realidad de abandono y desgaste casi irreversible de un sitio que debiera- aunque nada más fuese por sus ilustres moradores- estar perfectamente conservado y ser lugar de visita para malagueños y foráneos. Porque el sitio merece la pena ser visitado. Y respetado.

Y siguen los algarrobos como antes, siguen los hinojos y los árboles de la pimienta dando olor. Todo está invadido por una vegetación desordenada y caótica, idéntica a la de la Cañada. Pero, repito, no os engañéis con la belleza de estas fotos.

Son fotos hechas con extraordinaria generosidad. Con ánimo de plasmar la belleza y no la denuncia y el abandono.

Queremos el compromiso de las autoridades municipales o de las que sean competentes para que se ponga freno a un deterioro implacable. Para honrar debidamente a los que allí descansan. Para que los cadetes y tripulantes puedan seguir navegando, más confortablemente, en un mar de tréboles verdes. Oyendo el viento silbar entre los desarbolados palos de los eucaliptos de la Cañada de los Ingleses.

(Foto: Antonio Ruiz-Molero)

Podéis leer la interesante historia de este cementerio jardín -fantasmas incluidos- aquí:

http://www.universidadlaboraldemalaga.es/datos/Ingles/El_Cementerio_Ingles_de_Malaga.pdf

Visitad su web!!! Esta es:

http://www.cementerioinglesmalaga.org/

Y desde aquí, podéis bajaros la presentación con las fotos de Quino:

http://cid-9b5ad4b7dbd9e872.office.live.com/self.aspx/EL%20CEMENTERIO%20INGLES/EL%20CEMENTERIO%20INGLES/EL%20CEMENTERIO%20INGLES%20DE%20MALAGA.pps

 

Que lo disfrutéis.

Anuncios

2 comentarios

  1. Gracias de nuevo Alvaro, como siempre impecable la preentación. Abrazos. Quino

    Me gusta

  2. !!Que gran sitio, que acabo de descubrir hace poco, tras mas de 30 viviendo en Málaga!!!.
    Un saludo Father !!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: