SE ME PERMITA (A MÍ TAMBIÉN) LA RAJADA.

snob

Muchos son los que rajan hasta la extenuación, de la masiva afluencia de público en determinadas fechas por el centro de la ciudad que habito; todos esos de los muchos, protestan airadamente por establecidas y tradicionales manifestaciones artísticas, religiosas o populares; abominan también del buen número de cruceristas que pasean –formando  aglomeraciones en las calles– pero produciendo pingües beneficios a comercios, monumentos y museos. Dándole vida a unas calles que antes, se comían el maleficio de la mierda y el abandono.

Absolutamente todos los que, airados, alzan su voz protestando sin descanso, por los acontecimientos ciudadanos que conllevan una evidente prosperidad y éxito, pero también, sus inherentes e inevitables molestias, me parecen tan snobs e irreflexivos cómo sectarios e intransigentes.

Unos reaccionarios que están convencidos de que su comportamiento, forma de pensar y actuar, sólo encaja en una minoritaria élite cultural al alcance unos pocos elegidos. Todos los demás, chusma. Muchos de estos regalados por la erudición y la inteligencia, por decisión propia, conforman una selección antinatural de doctos ilustrados que habitan un mundo de “vernisagges y happenings y otros actos de alto rango cultural” que el ciudadano de a pie (pobrecito él lo que se pierde) no es capaz de llegar a  comprender ni a discernir. No alcanza el probo  ignorante, a ver por dónde llegan los tiros de la excelencia y la sublimidad artística. Aunque, y eso es otra cosa, imploren su asistencia a los actos que ellos organizan.

¿Será porque la mayoría de esos actos son petulantes, complicados e incomprensibles?

¿Será porque esos actos son autoafirmaciones –en su propia languidez– de sus exclusivos mundos de Yupi?

Tengo que estar volviéndome muy viejo y mucho más cascarrabias; pero cada vez aguanto menos, y se me permita (a mí también) la rajada, a los modernos jactanciosos que se quejan de todo lo popular y multitudinario para acaparar los aplausos de sus manejados acólitos de turno.

Ecce dicit.

 

avidas-pretensiones

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2 comentarios

  1. Pues a mí me encanta ver las calles rebosando gente de todas las edades, culturas y estratos sociales; eso sí respetándose todos, y me encanta que venga cada vez más gente a ver a mi Málaga bonita, y al que no le guste !que no baje al centro!.
    Por lo demás estoy totalmente de acuerdo contigo 😃

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  2. Hay días que se junta demasiada gente.

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