PROPÓSITO DE ENMIENDA

PROPÓSITO DE ENMIENDA

 

 Me había quedado sin deseos a realizar en los finales de cada año. Me propuse estudiar inglés y así lo hice. Seis años nada menos hasta conseguir el título. Me propuse aprender algo de informática y este blog es la prueba de que lo hice.

Me quité de fumar y de vicios innecesarios; y entonces hubo una época plana -imagino que mas que plana, plena- que no necesitaba pedir nada al año venidero, porque -razonablemente- todo lo tenía.

 Sin embargo, el color rosa de los últimos años- por circunstancias adversas e indeseadas- se ha ido empañando; tornando hacia tonalidades grises. Cada vez más grises. Y todo por eventualidades que me han venido gratuitamente. Por la cara.

 Así que este año, me he propuesto un reto para el que viene. Ya sé que no es demasiado original. No inglés…No Informática…No dejar vicios…

 Este año me he propuesto ser, otra vez, razonablemente feliz. Porque no debe de ser demasiado difícil si tienes a tu familia cerca de ti. Contigo. Esa familia que forma el núcleo central de tu existencia. No la otra.

 Y me he propuesto ser razonablemente feliz, porque tengo un numeroso grupo de amigos, que sé, que me doy cuenta, que cuando llego a ellos, se alegran verdaderamente de tenerme cerca. Y eso es mucho. Sin esperar otra recompensa que la verdadera amistad. Y eso es mucho, no me cansaré de repetirlo. Mucho muchísimo.

 También pasa, para ser razonablemente feliz, por  dejar atrás cizaña –por cierto cortada- que solo ha emponzoñado mi vida última y que estoy decidido firmemente a olvidar. Enterrada para siempre.

 Pero para llegar a buen termino, no solo necesito buenos deseos. También necesito del propósito de enmienda; es decir: el firme propósito de no caer en las mismas trampas de antaño. De hacer lo que decía el poeta: Que cada perro se lama su cipote.

 No queda fino, pero si meridianamente claro. Concreto, específico, definido.

 Así que voy a robarle a una gran amiga una cosa. Ella me lo perdonará estoy seguro. Porque los amigos son generosos y ella además sabe, como nadie, leer entre líneas.

 Porque ella está, siempre, tomando café con la vida.

 Y voy a robarle un magnifico consejo, que desde ahora mismo pienso seguir:

 “No importa como te haya ido durante el día…

Vuelve siempre a casa con la cabeza bien erguida”

 

Desplumado, aporreado, maltratado,…pero derechito! !!! Esa es la Actitud !!!

El mejor consejo que me han dado en mucho tiempo. Gracias May.

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