ANGEL IDÍGORAS. ALGO MAS QUE CARICATURAS

Cuando se creó la página Ateneo’s Alas con Secuencias de este blog, tuvo esta dos propósitos primigenios y principales: El primero, era el incluir en ella todo lo relativo a cualquier disciplina artística: Música, Literatura (Prosa o Poesía), Fotografía, Dibujo, Pintura… en fin, todo lo relacionado con la creatividad.

El segundo, consistía en juntar en un mismo espacio -para reivindicar y sacar a la luz pública mediante  Internet, la obra de gran número de amigos artistas-  que, desconociendo el medio, observaba yo que se iba quedando -su obra- distraída entre los pliegues del pasado. Además, mi pretensión, era complementarlo con la inclusión de nuevas aportaciones.

Ese segundo propósito, se ha transformado con el transcurrir del tiempo, en el primer objetivo. Y así, de ese modo, antiguos amigos se encuentran con otros nuevos (ya estos duchos en las nuevas tecnologías) en este ágora virtual que es esta página ateneísta.

Así pues, están incluidos los artistas que son amigos y que  -generosamente- me ceden sus trabajos, para que a su vez ellos, dispongan de una parcela propia y reservada para “perpetuar” de alguna manera su producción… Y después, están los que -desconociéndolos personalmente- me seducen tanto con su talento que no tuve más remedio que insertar posts elaborados con sus creaciones.

Sirvan de ejemplo la series (de pintura) que elaboré en su día -y sólo cito un par de ellos de cada estilo-  de pintores realistas (Bert Monroy, Jason de Graaf),  famosos ilustradores (Norman Rockwell o Fernando Vicente) o fantásticos dibujantes (Glennray Tutor, M.C. Escher) y pintores (Donald Roller Wilson o Fred Calleri).

Dejo las demás disciplinas aparte.

Pero hay un grupo de artistas -los malagueños- que sin ser amigos personales, yo los siento como propios. Como si fuesen amigos “no presenciales” porque  son los que, por mor de su obra, los siento muy cerca de mí. Me imagino que será por chovinismo puro y duro.

Me sucede con Andrés Mérida y me sucede con Ángel Idígoras. Me pasa, ya te digo, porque su obra me resulta tan gratificante que, de alguna manera, forma parte esencial de mis gustos estéticos personales. De mis preferencias artísticas.

Con Andrés Mérida pagué la deuda que contraje -unilateralmente- conmigo mismo; ya elaboré un post con su obra y así figura aquí, en este blog.

Con Ángel Idígoras estoy a punto de hacerlo ahora. A continuación.

Porque Ángel Idígoras (tuve el gusto de conocer a su mujer el día del Concierto Homenaje a Tabletom) ha sido -desde hace mucho tiempo- compañía habitual de mi sempiterno café descafeinado y sacarina (Un “singrasia”, se debiera de llamar en el Café Central) y el desalentador, huérfano y “jartible” pitufo con aceite y sal de mi desayuno.

Las viñetas de Ángel, siempre me hacen o sonreír o reflexionar. Puede ser -si él así lo quiere- cáustico e irónico. Pesaroso o dramático. Divertido, ocurrente e hilarante; crítico y mordaz. Puede reflejar en sus viñetas un amplísimo abanico de sentimientos y sensaciones según sea la noticia o la situación que quiera transmitir. Y lo hace con una habilidad y destreza apabullante.

Pero sobre todo me despierta, como dibujante, la admiración y el asombro hacia ese trazo justo y oportuno, equilibrado y proporcionado (Y estoy hablando de caricaturas!) que los pintores buenos -pongo solo tres ejemplos: Mérida, mi querido Antonio Abril o el propio Idígoras- poseen Ad maiorem Dei gloriam. Un prodigio de habilidad tan singular como incomprensible para este “mano de escayola” que -por no tener- no tiene ni buena letra.

Por eso, no podía abstraerme a ese deseo compulsivo que me intervenía que no era otro que el que Idígoras, formase parte del plantel artístico de este grupo de amigos que se reúnen de tertulia, para tomar café con la vida, en su Ateneo’s Alas con Secuencias. Sean presenciales o no.

Una de las causas principales  por la que elaboro dicha presentación, es la coincidencia en los gustos de cada uno; en la afinidad que tengo con el dibujante por determinados personajes caricaturizados.

Parece ser que a los dos nos encantan: Tom Waits, y Leonard Cohen. Van Morrison y Ray Charles,  Rockberto y  Tabletom, John Lee Hooker y Django Reinjardt; todos ellos componen una intima  galería -de músicos en este caso- entrañablemente familiares.

Pero hay más trabajos extraordinarios: Saca la esencia a William Faulkner y a Neruda, A Sábato y a Puccini. A Beckett, Welles y Rubinstein. Al Lengua; A Robert Louis Stevenson, a Picasso, Modigliani o a Kafka…a muchos más.

En muchas de esas caricaturas, figura el nombre de los caricaturizados; en otras no. Así que podéis jugar a adivinar quien es quien. Es muy fácil, os lo advierto, pues los parecidos son enormes.

Hay también otra recurrencia que me encanta de Ángel Idígoras, que son sus magos y payasos. Sus cómicos; el circo.

Alguna perturbación insospechada tuve que tener yo de pequeño para que los payasos siempre me causaran miedo; el Carablanca autentico terror. Por el contrario, los retratados por Idígoras solo me producen ternura. Y eso -a nivel psicológico- ya es muy de agradecer.

Pero si en algo coincidimos verdaderamente Ángel Idígoras y yo, es – sin ninguna duda- en la importancia que le damos -como síntoma vital- al humor. Si no fuese por esta circunstancia que nos interviene a los dos, ni el estaría donde está, ni yo estaría escribiendo esto sobre él. Porque seguramente, no seríamos las mismas personas.

La risa como terapia. La risa como vehículo. El humor como algo inherente a nuestras personas. El ingenio al poder!

Finalmente, por todo lo antes expuesto, he buceado por los entresijos de la red y de aquí, de allá, y de acullá, he recopilado esta nómina de caricaturas encadenadas que ahora, componen esta presentación en Power Point.

Recomiendo mucho la visualización de este pps. Atentos a los rasgos, a los trazos que definen y componen cada uno de estos retratos que a nadie deja indiferente. Son de una maestría intolerable.

Además, le he puesto una música que al maestro -si viera este trabajo, que no lo creo- le encantaría.

Podéis bajároslo desde aquí:

https://skydrive.live.com/?sc=documents&cid=9b5ad4b7dbd9e872#!/?cid=9b5ad4b7dbd9e872&sc=documents&nl=1&uc=1&id=9B5AD4B7DBD9E872%212381

Disfrutadlo. Merece mucho la pena, mientras os lo bajáis, podéis distraeros con esto:

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2 comentarios

  1. Gracias, Gorgonzola…..Ángelote, el Idigoras, es una de las pocas personas que tiene por brújula en la vida un corazón, un enorme corazón de niño…. Te quiero Ángel

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  2. Flipante.
    Es el nombre de la corriente artística que acoge el arte de Idígoras.
    ARTE FLIPANTE porque en cada chiste, caricatura, mancha o trazo, uno flipa.
    ¡Cuánta gracia y sabiduría hay en toda su cultura pintada!
    Porque es CULTURA con mayúscula… como ARTE FLIPANTE.

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