ME CANSÉ DE SUTILEZAS

Me cansé de sutilezas

Por Leopoldo Abadía.

Un amigo me advierte: “Leopoldo, te veo demasiado sutil. Y cuando uno es sutil, se expone a que otros digan: ¿Ves cómo este también está de acuerdo conmigo?”

Y por eso, y sin que sirva de precedente, en este artículo pretendo no ser sutil, sino dejarme llevar por mi bendito aragonesismo, que me encanta porque me hace ver la riqueza de mi patria (España), en la que le caben dentro gente como mi hijo Carlos (un poco brutico) o como mi yerno Javi (un poco gallego) o como mi nuera Mercedes (un poquico catalana).

Me preguntan muchas veces por la independencia de Cataluña. Y yo suponía que había quedado claro que a mí eso no me gusta nada. Resulta que no había quedado claro. Pues ahora queda claro: LA INDEPENDENCIA DE CATALUÑA NO ME GUSTA NADA.

En consecuencia, el día 25 iré a votar y votaré por un partido que no será CiU, porque a CiU le veo desnortado, dirigido (¡?¡?¡?) por un personaje que ha perdido el oremus y que va diciendo cosas con las que no estoy en absoluto de acuerdo. Personaje que se llama Artur Mas. (Aclaración que yo antes consideraba innecesaria, pero que ahora hago, por aquello de evitar las sutilezas).

Supongo que hasta aquí queda claro. Pues sigo.

En Els Matins de TV3, Ariadna Oltra, una presentadora  fenomenal, me preguntó si me extrañaba que el 67% de las pymes catalanas hubieran votado a favor de la independencia. Le dije que no me extrañaba. Sé que alguien entendió que eso quería decir que a mí me parecía bueno, lógico y saludable que las pymes catalanas quisiesen la independencia. Pues no. Me parecía lógico porque, en este ambiente que se ha creado en Cataluña, mejor decir que te parece bien que meterse en líos.

Después se me ocurrió leer la noticia, en La Vanguardia, periódico propiedad de un Grande de España que seguramente piensa devolver la grandeza, porque creo que no se puede ser a la vez Grande de España y sonreír ante las cosas que dice Oriol Pujol, de CiU, sobre el Rey y que publica La Vanguardia, claro.

Bajo el titular “El 67% de los empresarios de Pimec, a favor de un Estado propio”, decía que “el 66,8% de las 2.224 compañías que habían respondido al sondeo, aproximadamente un 12% del total de asociados, son partidarias de que Cataluña tenga un Estado propio”.

Como sé multiplicar, multipliqué 66,8 por 12 y me salió que el 8% de las  empresas de Pimec había votado a favor del estado propio. O sea, no era el 67. Era el 8.

Estoy hasta el gorro de falsedades, de groserías. Y, por favor, que Mas no me diga que ellos, también. Y que ellos, más. Pues si ellos, también y ellos, más, quiere decir que ellos y tú, Artur, lo estáis haciendo ESPECTACULARMENTE MAL. Y que estáis jugueteando con mi Patria y eso es muy serio.

El asunto de la independencia se arregla, si se quiere, en una semana y tres meses, por este orden.

En una semana, un empleado del Ministerio de Economía del Gobierno central y un empleado de la Conselleria d’Economia de Cataluña se meten en un parador, cada uno con su calculadora y sin móvil, sin Twitter, sin cámaras de televisión y sin micrófonos, y queriendo llegar a un acuerdo, resuelven en cuatro días el famoso tú me robas, yo te expolio. Cuando digo cuatro días, quiero decir cuatro días. Aquí no hay sutilezas.

Luego, en tres meses, queriendo, un grupo de personas competentes (y cuando digo competentes quiero decir competentes, no cualquier Senador), actualizan la Constitución, que, después de 34 años, bien se merece que la pongan guapa. Sin olvidar que, en el grupo que redactó la Constitución, había dos catalanes, Miquel Roca Junyent y Jordi Solé Tura. Y que Roca vive, de lo cual me alegro mucho y que tiene una cabeza mejor y más clara que muchos monigotes que circulan por ahí. Aquí me da por la sutileza y no pongo nombres de monigotes, pero ya sabéis a quiénes pondría.

He repetido y subrayado dos veces que esto se hace queriendo, porque si no queréis y os dedicáis a sembrar el odio, allá vosotros con vuestra conciencia.

Pero aquí repito lo que hace tiempo escribió Ángel Gimeno, un socialista muy amigo mío, que fue Consejero de Economía en la Diputación General de Aragón: “Algún día, el PSOE tendrá que pedir perdón a España por lo que ha hecho Zapatero”.

Pues mira, Artur. Si sigues en tu viaje a lo desconocido, algún día CiU tendrá que pedir perdón a Cataluña por lo que has hecho.

Ya sé que eso no te importa nada. Pero la historia es la historia. Y alguna vez alguien te recordará como un personaje nefasto que hizo daño a su país.

Seguramente, te reirás y dirás que no te importa nada lo que yo te diga.

Pero el desahogo que he conseguido escribiendo este artículo hace que me importe tres pitos tu opinión. Y no digo aquello de Humphrey Bogart en Casablanca (“Si tuviera tiempo de pensar en ti, te despreciaría”), porque quiero ser bien educado. ¡Y no sabes lo que me cuesta!

P.S.1

Alguien dirá que no soy catalán. Y es verdad. Pero quiero dejar claras varias cosas:

Que de los 7 millones y medio de catalanes, hay más Abadías que muchos otros apellidos ilustres de esos que se creen que llevan la sangre de Wifredo el Velloso por las venas. Que yo, con muchos otros, catalanes y no catalanes, hemos hecho el IESE, institución por la que se conoce y se prestigia a Cataluña mucho más que por las cosas que hayan hecho los Mas y otros que presumen y no han hecho NADA. Y que, por tanto, no admito ser un catalán de segunda. Soy tan de primera como ellos, y si me apuran un poco, más. (No Artur). Como es natural, si me encuentro con Mas, le daré un abrazo y volveremos a echar risas como la última vez que nos vimos, recordando cosas divertidas que nos habían sucedido.

En el próximo artículo, volveré a la sutileza.

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