NONI GAVIÑO. PINTURAS

NONI GAVIÑO

PINTURAS

Decir que Noni era mi amigo, es quedarse muy corto. Es quedarse muy corto, porque compartíamos algo más que amistad: era afinidad y aprecio; era empatía y cariño, era complicidad…Así que, decir que fue uno de mis más cercanos y queridos amigos, ya se aproxima más a la verdad. Hay también un componente que abunda en este cariño fraternal compartido, y es que nuestras mujeres, también se llevaban (y se llevan) de maravilla. Grandes amigas.

Noni era una persona entrañable, con un sentido de la camaradería fuera de lo común. Y desplegaba un trato muy próximo a la hermandad. Chapado a la antigua en cuanto a las relaciones de amistad, mantenía un código de honor que cumplió a rajatabla conmigo hasta el maldito día de su partida. Siempre supo ser un Señor.

Notorias y notables eran sus Fiestas de los Villancicos, nombre cuya autoría recae en mí. Todo un honor. Y fijaros que aún hoy día, después de su repentina fuga vital, se festejan cada año estas reuniones que no son sino una fantástica celebración de los amigos en las que se desecha públicamente, el dolor por la ausencia -aunque esté, el dolor, perennemente anclado  en nuestro pensamiento- durante toda la velada. Perennemente atenazado en nuestro corazón.

Estas fiestas consisten en “Asaltos”; es decir, todos cooperamos con platos preparados y bebidas, congregados alrededor de una paella que ahora -porque él ya no está- preparan sus hijos y, además, las galletitas y postres que elabora Margarita. Galletitas para todos en general. Para los Gorgonzola en particular, pues siempre disponemos de botín reservado y dispuesto.

Por la noche, todos en torno a una barbacoa de carne -y a una hoguera en un bidón- donde se realiza el acostumbrado ritual del recital de villancicos; y es en ese momento, en el cual se demuestra porque la Fiesta de los Villancicos, se denomina así; de esa manera.

Noni, disponía de un enorme estudio en su preciosa casa de Torremolinos, justo al lado del lugar donde se celebran estos eventos navideños. En ese estudio, mil y una veces, Noni me /nos enseñaba y explicaba su obra a los ignorantes del Arte que conformábamos su camarilla.

Cuando nos dejó definitivamente -un mal nacido año de hace ya algunos Agostos- pensamos sus íntimos el montar, como homenaje a nuestro amigo, otra exposición  con sus obras (yo ya había asistido a algunas) pero el proyecto quedó en voluntad. Y la voluntad, en desidia. La desidia en olvido. Y el olvido, por fin, se hizo aire.

Nunca me pareció justo, ni lógico, que mi querido amigo Antonio Gaviño Barroso (Noni) no estuviese presente en este blog en el dignísimo apartado  “Ateneo’s Alas con Secuencias” donde habitan -en fantástica y bien avenida comunidad- mis amigos los artistas.

¿Porque no era así?

Bueno…Pues porque resultaba algo engorroso poner de acuerdo a los amigos que poseemos cuadros suyos colgados en nuestras paredes; al margen de la poca calidad que tendrían dichas fotos tomadas por aficionados. Entonces, se me ocurrió la idea! Llamé a su hijo y le expliqué mis pretensiones con el debido encargo de que realizase fotos de los cuadros que disponían ellos de su padre. Asalto al estudio del pintor, que se llama.

Este, Alejandro, me sorprendió remitiéndome una serie de estupendas imágenes de parte de la obra de Noni. Raudo y veloz. Una absoluta e inesperada diligencia que le agradezco enormemente.

Así que -sigo contando- recibo el material. Y me encuentro con una remesa de trabajos (treinta y seis en concreto) que me dejan impresionado. Y me dejan impresionado, pues – parece mentira- nunca le había prestado la atención debida a las explicaciones del autor de cada uno de estos cuadros. Lo que demuestra que muchas veces la conversación y la voz distorsionan y distraen el sentido de la contemplación y del entendimiento.

Digo esto, porque los cuadros que ahora vais a ver, me parecen de una calidad absolutamente superior a lo que yo creía  recordar. Y por eso es un orgullo, presentaros esta exposición virtual -en modo Power Point- para que la disfrutéis. Son buenísimos. Preciosos son.

Con este material y esta presentación quiero saldar, en parte, esa deuda contraída con nosotros mismos -sus amigos- y hacer esta humilde exposición de sus trabajos. Y así lo hago. Desde el más absoluto cariño. Desde la más absoluta e incondicional amistad. “In Absentia”

Guardaré este trabajo en el rincón de mi memoria donde guardo, a buen recaudo, los recuerdos gratos y entrañables de mi vida. Esos que configuran la parte feliz de mi existencia.

Si queréis bajaros esta presentación con los trabajos de Antonio Gaviño Barroso “Noni”, podéis hacerlo desde aquí:

https://skydrive.live.com/redir?resid=9B5AD4B7DBD9E872!2425

¡Que los disfrutéis!

Anuncios

EL MURO DE LOS AFECTOS

EL MURO DE LOS AFECTOS


Aquel que siga este blog, habrá alguna vez leído algo acerca de mi “Muro de los Afectos” ¿Y que es eso del Muro de los afectos? Se preguntará la mayoría.

Pues es -nada más y nada menos- que un muestrario de cariño; un repertorio de amistad y fidelidad. Un lugar privilegiado en mi guarida personal donde colgadas de las paredes -que ya son dos- están eternizadas las muestras de afecto que, en los últimos y no tan últimos tiempos, he estado recibiendo de mis buenos amigos, que son -felizmente- muy muchos.

Una sala de trofeos incruenta donde la palabra afectuosa se codea con los dibujos; la tinta con la pintura. El grabado con la fotografía. Y la prosa… con la poesía. Hasta la música, si nos ponemos.

Firmas y dedicatorias en sus trabajos que no son sino ofrendas generosas que me hacen los incondicionales y que me llenan de orgullo. De satisfacción y de honra.

De esa manera, cohabitan -todos los afectos- en una especie de comunidad de vecinos bien avenida que tienen como vínculo la amistad que a mí me pertenece.

Una reunión mágica donde Luis Centeno vecindonea con Miguel Ángel Cumpián a causa de dos preciosos poemas. También lo hacen -mientras les reprende por eso de la métrica-  con el mismísimo Juan Miguel González que recuerda a Álvaro Souvirón, en la parada del 15 preparándole su menú para la cena de cumpleaños a base de Basiliscos Tritones y Pegasos. Un Chicharro-perdiz y un boquerón indómito anchoado.


Asiste a la cena Antonio Abril. No solo con caricaturas y otros dibujos, sino, además, con la única foto íntima y personal, que he colgado y colgaré en este Muro. Si él no estuviese ”En presencia física” no estaría plenamente justificado en este Muro, el  calificativo “Afecto”

Jose Luis “Tato” Zambrano tiene también un sitio en el muro de enfrente con su trabajo. Y  no para de hablar con un Noni Gaviño: “Para mi especial amigo Álvaro, por lo que de especial tiene”. Otro cantamañanas que tuvo la poca delicadeza de abandonar este mundo sin pedirle permiso a nadie. Ni tan siquiera a sus amigos. ¡Y ya van dos!

Una foto de Brooklyn dedicada por el fotógrafo barcelonés Josep Marin  -mi Azafata`s Brother- va sumándose a estas muestras de cariño. Sin olvidar una mención especial y cariñosísima de mi Directora de la Escuela Oficial de Idiomas y un dibujo a lápiz y ceniza de Andrés Mérida que no es sino el representado de su íntimo Juan Rambla. Él, sobrino putativo que es, que es el que se lleva la parte de mi afecto y que sabe que, todavía mantiene conmigo un compromiso adquirido..

El precioso grabado de mi querido Eduardo Guille, el 9/50. Que pronto estará junto al Taillefer otoñal neoyorquino. Y un “Con cariño para mi amigo Álvaro, de Perico”. Del Tabletom Ramírez

Una pared llena de aprecio y de estima; de ternura y de consideración. Unas paredes -porque ya son dos en el mismo cuarto- y que van perdiendo el blanco porque están, poco a poco, siendo conquistadas por los agasajos que acompañan a tantos años de amistad. Muchos años de ternura que ocupan el lugar debido no solo en mi memoria para siempre, sino también, el lugar de honor que les corresponde: En mi Muro de los afectos. Una guarida muy acogedora y entrañable para compartirla con viejos amigos.

A %d blogueros les gusta esto: