EL OJO DE CURRI

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EL OJO DE CURRI

Muy en consideración debo de tener yo a unos amigos para permitir que me “obliguen” a salir, con estos terrales inclementes y despiadados, a la hoguera de la calle. Mucho debo de quererlos para arriesgarme al síncope por calor. Pero acudir a la exposición de mi admirado y querido amigo Andrés Mérida y cumplir con la cita concertada -al día siguiente- con mi entrañable Curri Guille, ambos artistas de la brocha y el pincel, merecía la pena. A pesar del suplicio térmico, y la amenaza del golpe de calor, me merecía muy mucho la pena.

Lo de Curri, tenía un fin benéfico. Benéfico para mí, pues ésta había prometido regalarme una acuarela que a mí me encantaba. Como quiera que la benefactora había bajado desde Unter-Stammheim, Schaffhausen (pronúnciese con una castaña pilonga bajo la lengua) allá por las tierras planas de Helvecia para pasar unas cortas vacaciones, aquí en Málaga -en el Reino de Conde Ureña- quedamos citados para la entrega de la donación a las trece horas en punto del maldito e infausto terral en la Cafetería Bar Samoa que tantos recuerdos nos traía a ambos. Y así fue y allí quedamos.

Puntual cómo suelo ser cuando me dejan -y en bajada de Mérida- me presenté en Samoa con los “suóres de la muette” para recibir las dos dádivas: la presencia de Curry -y en menor medida- la acuarela prometida. Un ojo, para más señas.

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Llegó Curri acompañada de una delicia de ojos cristalinos y boca culopollo que no estaba por regalar risas así como así, dado que su madre le había dado la mañana leyéndole la cartilla en un perfecto alemán victoriano. Danielle; una preciosidad no apta para diabéticos.

Cocacolas y aguas para empezar. Charlamos amistosamente y esperamos la apreciada presencia de Eduardo Guille y de su Santa Taillefer (una debilidad que tengo que reconocerme) para que se unieran al comité.

Rememorar tiempos pasados del Reino de Conde Ureña, siempre es un placer para mí. Por los recuerdos inolvidables que mantengo; por las amistades que todavía perduran a pesar del tiempo transcurrido. Por las anécdotas que no pierden vigencia. Esta reseña -sin ninguna significación ni transcendencia para el resto de los mortales ajenos a los que estuvimos- no tiene ninguna intención ni alcance que no sea el de certificar mi agradecimiento a Curri por su regalo; a Edu y a Bea por su comparecencia y a Danielle, por su mirada transparente y su nariz manchada de pecas, que fue la que realizó las fotos que ahora estáis viendo.

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Gracias a todos ellos. La amistad bien conservada y mantenida, bien vale un Terral. Aunque sea un Terral inclemente y terriblemente despiadado.

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MÁLAGA EN ACUARELA. ÁNGEL LUIS CALVO CAPA

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MÁLAGA EN ACUARELA.

Ángel Luis Calvo Capa

                      

Me llama  -lo que siempre representa para mí una alegría- mi querida amiga la pintora Beatriz Taillefer. Y me llama para, no sólo saludarme tan cariñosamente como lo hace siempre, sino también, para regalarme una recomendación y hacerme una sugerencia. Aunque al final, fíjense Uds. que también me regaló una prevista y cercana cena en su casa en la mejor de las compañías posibles: Un íntimo y apreciado círculo de amigos con innumerables muescas en la culata del afecto y el cariño.

 Decía que me regaló una sugerencia. Y yo de las sugerencias de los artistas hago mucho caso. Por la cuenta que me trae.

 Bea me dijo que se había encontrado con un buen amigo, el también pintor Ángel Luis Calvo Capa; no me especificó muy bien -o quizás, yo no supe enterarme- del porqué acabaron hablando de mi blog y de mi humilde persona.

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Me comentó su conversación mantenida con el pintor Calvo Capa; y siguió indicándome lo bueno que era, lo que a ella le gustaba, y que si a mí me apetecía, le echase un vistazo a la página de éste para ver que me parecía; que le había comentado que mi blog tenia un sitio destacado para el arte y la cultura, con una predilección especial hacia los artistas malagueños. Y qué le dijo, que me lo comentaría porque seguramente, gozaría su trabajo, de mi disposición para realizarle alguna entrada en este blog. Como así ha sucedido.

 Me dio el link a la página de Ángel Luis -que inserto al final de este escrito-  y yo, que no estoy dotado precisamente con el don de la paciencia, dejé todo lo que estaba haciendo Y me puse a investigar.

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Nada más ver su trabajo, me dio esa familiar sensación de resultarme conocido; pero no saber de qué, ni de cuando, ni de donde. Donde, eso me preguntaba. Donde había yo visto antes el trabajo de este autor? Al final, lo averigüé!

 Hace ya algunos años, el Diario La Opinión de Málaga, realizó un coleccionable de  láminas relativas a Málaga con trabajos de estos dos magníficos pintores: Taillefer y Calvo Capa. Como quiera que ya en aquellos tiempos Beatriz y yo disfrutábamos de la amistad compartida, me hice con dicho coleccionable que aún guardo -estoy seguro- en algún recoveco, oculto a la mirada directa, de mi biblioteca.

 Era una  preciosa serie de acuarelas que, algunas de ellas, podréis ver en la presentación en Power Point que he elaborado con los trabajos de este autor.

 Serie Opinión Plaza de la Constitucion Acuarela 20x26

Uno, por no ser, no es demasiado nacionalista ni patriotero. No tiro mucho hacia el considerarme acérrimo y entusiasta regionalista andaluz. No lo fui ni siquiera en los tiempos de las oportunidades políticas de esta autonomía. Tampoco tiro para ser más que nadie del Vivaspaña! ni -por supuesto- del Arribaspaña!.

 El considerarme europeo… pues mira tú que bien lo modernos que somos. Pero mira, Pedro Mira!

 Aunque lo que sí que me considero por los cuatro costados -y se me perdone la dosis justa de chauvinismo que se refiere- es malagueño. De Pro. Aunque mi familia –fíjense que anacronismo-  sólo lleva, apenas un par de siglos, asentada por estas tierras. Emigrantes gabachos que fuimos en su día. Así que cuando vi la obra casi completa de Ángel Luis Calvo Capa, con sus rincones de mi ciudad, y además, sus bodegones, sus paisajes marroquíes, sus alegorías… Cádiz… y mucho más, decidí (por eso de un amor inevitable a primera vista) realizar el trabajo que ahora viene, particularizando los que tienen como protagonista a mi ciudad: a Málaga.

 Serie Opinión Paseo de la Farola Acuarela 20x26

También es cierto, que me guardo el resto de su obra, de su preciosa obra, en la recamara de los trabajos pendientes de este blog. Porque es susceptible de segunda entrega; siempre que al autor le pareciera bien después de esta, claro.

 Las acuarelas que ahora vais a ver son de una belleza y una ejecución extraordinaria. Une las maestrías indiscutibles del trazado urbano estructural del arquitecto y excelso Urban Sketcher Luis Ruiz Padrón y la técnica más depurada, tenue y sutil de la acuarela de la común Beatriz Taillefer. Por poner dos casos tan cercanos como conocidos por mí.

 No muestra estridencia chillona alguna en sus pinturas; todo lo contrario, trabaja adrede una cierta palidez y opacidad a sus trabajos que le confieren una atmósfera, algo nebulosa. Los sitios están elegidos magistralmente; Calle Varela, Calle España. El precioso Carril de la Pimienta. Rincones ocultos del patio de los naranjos en la Catedral… Preciosa villas perfectamente reconocibles. Y un silo del puerto custodiado por un Quijote que vigila, desde lejos, a la Farola. Un Quijote, al que sólo le faltan los cenachos para obstinarse aún más en su malagueñismo.

 El Gran Cenachero Alquidico sobre lienzo 64x60

Un amigo y compañero de colegio de la niñez -compartíamos cursos y aulas-el prestigioso crítico de arte Enrique Castaños Alés dice de la obra del artista:

 “Ángel Luis Calvo Capa (Málaga, 1949), que es un pintor de producción lenta y reposada, ha continuado internándose en itinerarios espirituales y estéticos parecidos, aunque dejando ahora más a un lado aquella nota irónica e incluso humorística que solía estar presente en muchas de sus composiciones. Reivindicación de la memoria arquitectónica y paisajística más vinculada a nuestra biografía, sentimiento de melancolía por ciertos edificios en ruinas o seriamente amenazados de ser destruidos, añoranza por lo irremediablemente perdido, Calvo Capa homenajea en estas obras no sólo un territorio geográfico cercano que se convierte en un trasunto de su experiencia interior, sino también a ciertos autores contemporáneos con los que se siente en deuda.

 Serie Opinión Silo del Puerto Acuarela 20x26

Es un verdadero placer presentar aquí en mi blog a este artista malagueño.

 Para que comparta estancia y alojamiento con la Málaga de Paco Aguilar y Bola Barrionuevo; con la misma Beatriz Taillefer, Andrés Mérida, Eduardo Guille, Antonio Abril y Tato Zambrano. Con  Antonio Gaviño y Luis Ruiz y Javier Rico; con mi apreciado Ángel Idígoras; con todos estos amigos -y sólo cito a los pintores de mi ciudad- que conforman un universo artístico, íntimo y personal, del que estoy absoluta y enormemente orgulloso.

 Una selecta cuadrilla de pintores donde la proximidad se alía con el afecto, y el afecto, con la admiración y la admiración, por fin, con el más sincero y efusivo agradecimiento. Una selecta caterva de artistas que, honrosa y generosamente, habitan esta casa virtual con su siempre distinguida y honorable presencia.

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Ángel Luis Calvo Capa. El último que ha llegado. Por ahora.

 Si queréis ver la presentación en Power Point con su trabajo, podéis descargarla desde aquí. Ya sabéis…Acciones de Carpeta >Descargar carpeta.

  Málaga en Acuarela. Ángel Luis Calvo Capa

Disfrutadla.

 Si queréis tambíen, podéis visitar la página del artista:

 http://angelluis.calvocapa.es/

…///…

Fabrica de Cemento Acuarela 44,5x60

NEW YORK CITY. EDUARDO GUILLE

NEW YORK CITY.

EDUARDO GUILLE.

Se lo advertí muchas veces. No vayáis a Nueva York, queridos…Os romperá el corazón!

Pero no me hicieron caso, y , a pesar de la advertencia, reservaron billetes y vuelos, y para allá se fueron haciendo caso omiso del consejo.

Un par de semanas antes, fui a cenar -y a beber- a su casa para tomarles la lección. Para comprobar si habían hecho bien los deberes que les había encomendado para preparar su viaje…Y vaya si lo habían hecho.

Así que entre chupito y chupito, fuimos limando un planning que ya tenían mas o menos elaborado. Consejos  acerca de lo que no debían perderse e insistir muchísimo (aunque maldita la falta que hacía) a Edu para que se comprase una guitarra Martin & Co.

Pero yo intuía, me rumiaba, que les estaba haciendo más mal que bien. Porque sabía yo -por experiencia propia- que volverían con el corazón roto y con el virus de la vuelta ineludible e incurable (dos años les doy) inoculado para siempre en sus memorias.

Y digo que les hacía más mal que bien, porque dos artista de la talla como lo son el pintógrafo Guille y la deliciosa pintora y retratista Taillefer, no podían venir sino heridos de muerte en el ánimo con una impenitente sobredosis de nostalgia por la ciudad visitada.

Yo estaba feliz con ese viaje que ellos iban a emprender. Sabía que Beatriz traería una visión muy especial de Central Park para mi. Y sabía -muy mucho me lo temía también- que Eduardo me proporcionaría una serie de fotografías de la ciudad que tanto amo -y ahora ellos también- que avivaría la, por ahora imposible, vuelta a Nueva York. Ya se sabe: los Gorgonzola no entendemos la Citysi no es en comandita, y eso -hoy por hoy- es un Harakiri económico.

Eduardo Guille me sugirió  -con esa cara que pone de “Por favor, si a ti no te importa…” que elaborase esta entrega con una selección en blanco y negro de su trabajo fotográfico. Para que el color no distorsionase la imagen retratada.

Yo dudé, porque las mismas instantáneas que componen esta presentación, en su versión color, transmiten una alegría formidable e imponente.

Pero tengo que reconocer que la elegancia y la belleza del blanco y negro es indiscutible.

Así que me puse manos a la obra y este es el resultado. Un resultado nada gratuito y que me ha resultado muy duro el hacerlo; pues me ha costado mucho el contener la emoción de descubrir los rincones nuevos. De rememorar los  rincones de siempre. Mucho me ha costado teniendo en cuenta que compartimos – aunque en distintos años- la misma época de visita: Halloween; cuando el frío del  otoño neoyorquino está empezando a pintar de marrones, ocres y rojos los árboles del Literary Walk o The Lake: los alrededores de Bethesda Fountain y del Boathouse.

De todo Central Park.

Pero, como de naturaleza soy un entrañable ser vengativo, no me he podido reprimir el realizar, yo también, esta presentación -incluido textos, portada y la firma final- en rigurosa ausencia de color. No querías Blanco y Negro? Ahí lo llevas!

Y para joder mas al autor de las fotografías, -amigo desde los principios que es- también le pongo, como banda sonora al trabajo, una tristísima -pero bellísima- canción de nuestro mas querido amigo para que acompañe la sobriedad de este trabajo.

Queridos todos. New York City por Eduardo Guille.

Disfrutadlo!!

Si queréis, podéis bajaros este trabajo desde aquí:

https://skydrive.live.com/redir.aspx?cid=9b5ad4b7dbd9e872&resid=9B5AD4B7DBD9E872!2398&parid=root

Lo dicho, disfrutadlo!!

EL MURO DE LOS AFECTOS

EL MURO DE LOS AFECTOS


Aquel que siga este blog, habrá alguna vez leído algo acerca de mi “Muro de los Afectos” ¿Y que es eso del Muro de los afectos? Se preguntará la mayoría.

Pues es -nada más y nada menos- que un muestrario de cariño; un repertorio de amistad y fidelidad. Un lugar privilegiado en mi guarida personal donde colgadas de las paredes -que ya son dos- están eternizadas las muestras de afecto que, en los últimos y no tan últimos tiempos, he estado recibiendo de mis buenos amigos, que son -felizmente- muy muchos.

Una sala de trofeos incruenta donde la palabra afectuosa se codea con los dibujos; la tinta con la pintura. El grabado con la fotografía. Y la prosa… con la poesía. Hasta la música, si nos ponemos.

Firmas y dedicatorias en sus trabajos que no son sino ofrendas generosas que me hacen los incondicionales y que me llenan de orgullo. De satisfacción y de honra.

De esa manera, cohabitan -todos los afectos- en una especie de comunidad de vecinos bien avenida que tienen como vínculo la amistad que a mí me pertenece.

Una reunión mágica donde Luis Centeno vecindonea con Miguel Ángel Cumpián a causa de dos preciosos poemas. También lo hacen -mientras les reprende por eso de la métrica-  con el mismísimo Juan Miguel González que recuerda a Álvaro Souvirón, en la parada del 15 preparándole su menú para la cena de cumpleaños a base de Basiliscos Tritones y Pegasos. Un Chicharro-perdiz y un boquerón indómito anchoado.


Asiste a la cena Antonio Abril. No solo con caricaturas y otros dibujos, sino, además, con la única foto íntima y personal, que he colgado y colgaré en este Muro. Si él no estuviese ”En presencia física” no estaría plenamente justificado en este Muro, el  calificativo “Afecto”

Jose Luis “Tato” Zambrano tiene también un sitio en el muro de enfrente con su trabajo. Y  no para de hablar con un Noni Gaviño: “Para mi especial amigo Álvaro, por lo que de especial tiene”. Otro cantamañanas que tuvo la poca delicadeza de abandonar este mundo sin pedirle permiso a nadie. Ni tan siquiera a sus amigos. ¡Y ya van dos!

Una foto de Brooklyn dedicada por el fotógrafo barcelonés Josep Marin  -mi Azafata`s Brother- va sumándose a estas muestras de cariño. Sin olvidar una mención especial y cariñosísima de mi Directora de la Escuela Oficial de Idiomas y un dibujo a lápiz y ceniza de Andrés Mérida que no es sino el representado de su íntimo Juan Rambla. Él, sobrino putativo que es, que es el que se lleva la parte de mi afecto y que sabe que, todavía mantiene conmigo un compromiso adquirido..

El precioso grabado de mi querido Eduardo Guille, el 9/50. Que pronto estará junto al Taillefer otoñal neoyorquino. Y un “Con cariño para mi amigo Álvaro, de Perico”. Del Tabletom Ramírez

Una pared llena de aprecio y de estima; de ternura y de consideración. Unas paredes -porque ya son dos en el mismo cuarto- y que van perdiendo el blanco porque están, poco a poco, siendo conquistadas por los agasajos que acompañan a tantos años de amistad. Muchos años de ternura que ocupan el lugar debido no solo en mi memoria para siempre, sino también, el lugar de honor que les corresponde: En mi Muro de los afectos. Una guarida muy acogedora y entrañable para compartirla con viejos amigos.

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