UNA NOCHE EN EL BALNEARIO

UNA NOCHE EN EL BALNEARIO

SÓLO UN MOMENTO.

Cada vez que acudo a un concierto del grupo amigo “Sólo un Momento” me acompaña no solo la intención y el deseo de oír el repertorio de estos músicos; sino también el agradable sentimiento de cariño que siento hacia cada uno de sus componentes. Hacia mi querida familia amiga sobretodo. Si!, esa misma: La del Pelúo!

Ellos, me imagino, acudirán a su propio concierto temblando. Y digo eso de temblando, porque están seriamente considerando el cachearme antes de cada actuación por si el que suscribe llevase escondida entre sus ropajes, esa armónica letal rompetemas;  esa misma que, a base de resoplidos disparatados, sorpresivamente, boicotea  la actuación a base de solos nada ensayados en ese diabólico y perverso instrumento de viento que Alá confunda.

Consideran también -los “Sólo un Momento”–  poner guardia de seguridad en los accesos o, en su caso, disponer pasquines con mi retrato en cada uno de los rincones de los alrededores donde se celebrarán estos conciertos. También, alguien del grupo –me temo que la deliciosa Sole Villalba o mi querido Girilín-  han sugerido el amputarme los labios.  No es mala idea, al fin y al cabo;  pues así, de ese modo, mi vida transcurriría en una eterna y  perenne risa forzada. Que al menos, es risa.

Eso, o cambiarse el nombre a “Sólo un Momento & The Inesperated” (Unexpected, en realidad)

Fueraparte chascarrillos y bromas (que todo o anterior es mentira), la realidad, es que  cada vez que acudo a un recital, me lo paso fantásticamente bien; porque no solo es espectáculo lo que ofrece este grupo, es también la sobremesa posterior.

“Solo un Momento”, es un cúmulo de disciplinas artísticas que se reúnen en un escenario. Poesía, música, teatro y danza. Una placentera combinación  que debiera, que tendría que oírse y contemplarse en recintos adecuados; aquellos donde la nefasta acústica , no estropease  -en parte- el sonido fantástico que esta banda desplegó –pongamos por caso- en su concierto del pasado mes de Febrero en el Teatro Echegaray de esta ciudad.

El amigo pintógrafo Eduardo Guille ha tenido el detalle de enviarme una colección de fotos realizadas esa noche durante el concierto desarrollado en El Balneario del Carmen. De entre esas, yo he entresacado algunas que componen la presentación en Power Point que viene ahora.

Todo el grupo al completo en estas fotos – y como no podía ser menos- el maletilla intruso también.  Que para eso se lo curra. Digo lo de subirse al escenario sin que nadie lo llame. Por la puta cara. Que después hay que echarlo abajo con agua caliente. Jirviendo, diría yo! Ya me callo!.

Si queréis bajaros esta presentación, podéis hacerlo desde aquí:

https://skydrive.live.com/redir.aspx?cid=9b5ad4b7dbd9e872&resid=9B5AD4B7DBD9E872!2419&parid=root

Que la disfrutéis. Yo ya lo he hecho dos veces; arriba y abajo.

Just a Moment. In Concert!

 

 

 

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NEW YORK CITY. EDUARDO GUILLE

NEW YORK CITY.

EDUARDO GUILLE.

Se lo advertí muchas veces. No vayáis a Nueva York, queridos…Os romperá el corazón!

Pero no me hicieron caso, y , a pesar de la advertencia, reservaron billetes y vuelos, y para allá se fueron haciendo caso omiso del consejo.

Un par de semanas antes, fui a cenar -y a beber- a su casa para tomarles la lección. Para comprobar si habían hecho bien los deberes que les había encomendado para preparar su viaje…Y vaya si lo habían hecho.

Así que entre chupito y chupito, fuimos limando un planning que ya tenían mas o menos elaborado. Consejos  acerca de lo que no debían perderse e insistir muchísimo (aunque maldita la falta que hacía) a Edu para que se comprase una guitarra Martin & Co.

Pero yo intuía, me rumiaba, que les estaba haciendo más mal que bien. Porque sabía yo -por experiencia propia- que volverían con el corazón roto y con el virus de la vuelta ineludible e incurable (dos años les doy) inoculado para siempre en sus memorias.

Y digo que les hacía más mal que bien, porque dos artista de la talla como lo son el pintógrafo Guille y la deliciosa pintora y retratista Taillefer, no podían venir sino heridos de muerte en el ánimo con una impenitente sobredosis de nostalgia por la ciudad visitada.

Yo estaba feliz con ese viaje que ellos iban a emprender. Sabía que Beatriz traería una visión muy especial de Central Park para mi. Y sabía -muy mucho me lo temía también- que Eduardo me proporcionaría una serie de fotografías de la ciudad que tanto amo -y ahora ellos también- que avivaría la, por ahora imposible, vuelta a Nueva York. Ya se sabe: los Gorgonzola no entendemos la Citysi no es en comandita, y eso -hoy por hoy- es un Harakiri económico.

Eduardo Guille me sugirió  -con esa cara que pone de “Por favor, si a ti no te importa…” que elaborase esta entrega con una selección en blanco y negro de su trabajo fotográfico. Para que el color no distorsionase la imagen retratada.

Yo dudé, porque las mismas instantáneas que componen esta presentación, en su versión color, transmiten una alegría formidable e imponente.

Pero tengo que reconocer que la elegancia y la belleza del blanco y negro es indiscutible.

Así que me puse manos a la obra y este es el resultado. Un resultado nada gratuito y que me ha resultado muy duro el hacerlo; pues me ha costado mucho el contener la emoción de descubrir los rincones nuevos. De rememorar los  rincones de siempre. Mucho me ha costado teniendo en cuenta que compartimos – aunque en distintos años- la misma época de visita: Halloween; cuando el frío del  otoño neoyorquino está empezando a pintar de marrones, ocres y rojos los árboles del Literary Walk o The Lake: los alrededores de Bethesda Fountain y del Boathouse.

De todo Central Park.

Pero, como de naturaleza soy un entrañable ser vengativo, no me he podido reprimir el realizar, yo también, esta presentación -incluido textos, portada y la firma final- en rigurosa ausencia de color. No querías Blanco y Negro? Ahí lo llevas!

Y para joder mas al autor de las fotografías, -amigo desde los principios que es- también le pongo, como banda sonora al trabajo, una tristísima -pero bellísima- canción de nuestro mas querido amigo para que acompañe la sobriedad de este trabajo.

Queridos todos. New York City por Eduardo Guille.

Disfrutadlo!!

Si queréis, podéis bajaros este trabajo desde aquí:

https://skydrive.live.com/redir.aspx?cid=9b5ad4b7dbd9e872&resid=9B5AD4B7DBD9E872!2398&parid=root

Lo dicho, disfrutadlo!!

EDUBEA

EDUBEA.

“Para Lú. Amor imposible de todo un escalón”

 

Debo de tener una cierta intolerancia hacia Eduardo Guille, mi Amigo. Porque cada vez que tenemos una  reunión en el 4ºM, una parte de mi memoria -la final afortunadamente- no retiene ni lo hecho, ni lo dicho, ni lo vivido. La naturaleza, que es tan sabia como generosa.

Y sé -estoy seguro de eso- que es una intolerancia, porque cuando la reunión con ellos, se celebra el 5º4 me pasa lo mismo. Y no creo que sea por esa incontenible avalancha de chupitos que libamos en una especie de guerra sin cuartel contra la botella hasta su total aniquilación. No creo que sea por eso; o sí, no lo sé. Bueno sí.

About my Beita:

Nada más puedo decir de Beatriz Taillefer que no sea otra vez lo mismo. Solo insistir en que es el arquetipo de la atención. De las buenas maneras, y de la cortesía. Por eso, tuvo la delicadeza de retirarse a sus aposentos cuando su pareja, Eduardo y el que expone, abandonados a la batalla perdida contra el enemigo Barceló, tomaron como rehenes al banjo el uno. A la guitarra acústica el otro.

Así que, poco puedo contar que no esté mediatizado por cierto poso de desazón de 40º a la sombra de la resaca. Pero aprovechando esa inveterada costumbre que he adquirido a lo largo de más treinta años de trabajos forzados, que no es otra que el madrugar, voy a exponer e intentar reconstruir y ordenar las cosas que, envalentonado por el veneno, anoche le dije cuando el pudor y las buenas maneras, habían saltado por la ventana y paseaban cuatro pisos mas abajo entre olores a hojas restregadas del  árbol de la  pimienta.


Todo empezó con su petición de auxilio y asesoramiento para su próximo viaje a Nueva York.

Una velada que debía de tener una duración aproximada de dos o tres  horas; ese era el límite que me había fijado yo, y que al final – para que veas como son las trampas de la amistad- se transformó en un festejo lleno de recuerdos hacia tiempos ya lejanos y un con-cierto homenaje al de Duluth. Guitarra, banjo y armónicas. Solo mediatizado, por el respeto que se le debe y se nos supone a los vecinos.


La preparación y el afianzamiento del precioso viaje, que les espera a mi querida pareja de amigos,  estuvo acompañado de un fantástico Carpaccio de ternera, un delicioso patedefuá y otros manjares. La Taillefer, prudente como siempre -aunque menos que otras veces- acompañó la manduca, como debe de ser, con vino tinto que es lo realmente pegaba. Pido perdón por olvidarla siempre en los brindis, cosa que ella enmendaba de inmediato. Los leones de la manada, irreflexivamente, continuábamos con chupitos de ron, que es como acostumbramos Edu y yo a celebrar nuestros mágicos momentos de reencuentros. Malacostumbre, esa de los chupitos, rediós! Bueno, tampoco tan mala, que diantres!

Sólo le pido a Baco y a Dionisos que me permita citar las reconvenciones adornadas de reprimenda que le hice anoche -y que le recuerdo- por si su estado es al menos, la mitad de la mitad de la mitad, del que yo me encuentro ahora; 10.43 de la mañana del día después. A Hard Day’s Night.

 

Así que ahora le digo, que no tire- como anoche le sugería- el banjo. Pero que desista de su intención de vender el que tiene – una magnífica pieza- para comprarse otro. Que lo haga y se compre otra.

Que dedique su tiempo a perfeccionar- aún más si cabe- esa danza que él ejecuta de manera magistral, que no es otra cosa que el arpegio; que  se dedique plenamente a las guitarras acústicas ( Pongo el plural adrede, porque ahora tiene cita obligada en la calle 48). Que acompañe el retiro y la soledad del banjo con las dos demoníacas armónicas en FA y en SI y que aumente su repertorio con blues en MI soplando la bicha de LA.

Que lo haga así, cohoness, que lo haga. El fue quien me enseñó a bailar los dedos entre las seis. El fue quien me enseñó a transformar el aire en música. Así que esto, casi no es una petición. Es casi una orden, porque el derecho y la antigüedad en el cargo de Amigo me asiste.

También, aprovechando el estado poca-ninguna vergüenza, le pedí sugiriese a Bea  -Maestra de la  luz y del color- me volviese a pintar una acuarela muy pequeñita para el libro que -una vez corregido por Damas Flores- vea la luz, espero, con mis relatos de humor.

Ahora sé, con toda seguridad, lo que quiero que me pinte. Ahora lo sé. Quiero que extraiga de su retinas un trozo de Central Park. Sin edificios que distraigan la mirada; solo ese cocktail de tonos verdes, marrones, rojos y ocres que configuran el otoño neoyorquino. Luminoso, brillante, como ella acostumbra. Su dibujo es el prolegómeno visual de la mayor parte de mis relatos: El llamado Miscelánea. Y debe de dar el tono alegre que se le supone a lo que viene. Así que Edu…Ya sabes lo que te dije anoche -cuando navegábamos en el mar confuso de la embriaguez- respecto al dibujo de Bea, ahora te lo recuerdo y, además te doy el motivo.

También Eduardo, me hizo un  fantástico regalo que adornará mi Muro de los Afectos.

Un precioso grabado realizado por el mismo: El 9/50. Debidamente rubricado. Doblemente rubricado, pues figura no solo la firma del autor, sino además, una marca de presión -no se como se llaman realmente- que no es otra cosa que el recuerdo que tengo en mi cabeza de Don Eduardo. Un elegantísimo sombrero; como el que llevaba siempre -con una inigualable distinción- su padre.

Ya está dicho todo. O casi. ¿Porque he dicho que los dos amigos pintores son – entre otras cosas- formidables retratistas? Lo acabáis de comprobar. Las imágenes que habéis visto acompañando este escrito, son algunos de sus trabajos. El que encabeza este post, – Balneario del Carmen- es el 9/50; el regalo que me hizo ayer. Un millón de gracias de nuevo.

Impagables. Bueno, en mi caso si que están pagados. Con la amistad, el cariño y la benevolencia que me dispensan. Yo a ellos. Guille y Taillefer. Edubea.

Si queréis volver a ver una parte de sus trabajos, podéis hacerlo desde aquí:

https://fathergorgonzola.com/2010/05/06/eduardo-guille-pinturas/

https://fathergorgonzola.com/2010/11/01/de-vuelta-con-eduardo-guille/

https://fathergorgonzola.com/2010/08/21/beatriz-taillefer-portraits/

Volved a disfrutarlos!!!

DE VUELTA CON EDUARDO GUILLE

DE VUELTA CON EDUARDO GUILLE.

 Otra vez con el amigo Eduardo.

 Cuando hice la presentación pps de Beatriz Taillefer llamada Portraits (Retratos) sabía que habría una segunda entrega de las pinturas de Edu, pero solo de retratos. Estaba seguro de que así sucedería.

He esperado un cierto tiempo para poder tener acceso al determinado número de imágenes que me proporcionara la duración debida de dicha presentación.

 Ahora, afortunadamente, ese tiempo ha llegado. Y así lo he hecho: Recopilar el material necesario. Fantástico material, como podréis comprobar.

Los retratos de Edu, son de una belleza innegable, y ser poseedor, además, de uno de ellos es un orgullo y un privilegio. Y sé de lo que hablo amigos. Sé de lo que hablo.

 No solo me ha servido la elaboración de este trabajo, para observar muy mucho y detenidamente los antiguos y nuevos retratos de mi – en tiempos- compañero de viaje. También me ha servido para que Eduardo Guille, tenga sala  propia en el espacio  de mi blog llamado Ateneo’s (Alas con Secuencias) Me encanta, que quieres que te diga.

Me encanta tanto como que el autor de estos retratos, mi amigo el pintógrafo, haya decidido no solo desempolvar el ejercicio acústico con la guitarra, sino además, que vuelva a sus raíces con el toque de armónica. El fue mi maestro en este arte, ya lo dije en su día. Y todavía, estamos esperando esa dura lluvia que va a caer. It’s a hard rain gonna fall.

La próxima vez que nos veamos, juntos le daremos un nuevo repaso a Dylan, pero esta vez con dos voces armónicas.

 Para este trabajo, me he permitido el detalle de la soberbia. El detalle de poner como cabecera, el retrato que el – tan generosamente- tuvo a bien el regalarme tocando dicho instrumento: Playing Harmónica.

 Contentostói.

 Si queréis contemplar este trabajo, podéis hacerlo y guardarlo desde aquí:

http://cid-9b5ad4b7dbd9e872.office.live.com/self.aspx/EDUARDO%20GUILLE.%20RETRATOS/EDUARDO%20GUILLE.%20RETRATOS.pps

 Que lo disfrutéis.

EDUARDO GUILLE. PINTURAS

Eduardo Guille. Un artista  polifacético.

 Soy un hombre afortunado. Pues, he estado y aun sigo estando, rodeado de gente que además de amigos, tienen conferido el don de lo artistico. Y eso…como que es un lujo.

 El que no pinta, compone. El que no toca un instrumento, esculpe. Los hay que son estupendos poetas y otros magníficos escritores de prosa.

 Algunos rozan la magia con la fotografía o con  el dibujo. Y otros, muchos además,  lo mismo se ponen detrás de los fogones que encima de un escenario y nos hacen, con sus habilidades, olvidar las penas.

  De todos ellos tengo mi memoria llena .Y mi casa, afortunadamente.

 Eduardo Guille es un compendio de muchas de esas habilidades. Es un excelente  fotógrafo y pintor, además de un gran dibujante.. Como músico, saca sonidos al banjo a fuerza de hacer bailar los dedos entre las cuerdas. Cuatro cuerdas arriba, que  si las apuras, se transforman en cinco a la mitad del mástil.

 Arpegios rítmicos y acompasados. ¿Que decir de su toque de guitarra acústica?

 Polifacético, ya te digo.

 Tengo con  mi amigo, una deuda contraída, desde siempre, que no sabré nunca como pagar.

 Debo a el, el abundar en el aprendizaje de la interpretación de la guitarra. Porque, para ser sincero, tengo que  reconocer que fue su guapísima hermana Luisa quien me enseñó los primeros acordes. Mi querida Lú. La más simpática – y guapa, insisto- entre todas; con diferencia. Mi mas querida amiga entre tantos Guille queridos.

 Volvamos a Edu..

 Eduardo me enseñó a amar a Dylan, y eso jamás lo olvidaré.

 Permitió, también, que babeara sin clemencia alguna, su armónica Blues Harp en C hasta doblegarla a fuerza de Blowinindewines. A hacerla mansa y obediente. A calibrar la fuerza del soplido respecto a la nota deseada.

 Domó mis dedos para enseñarles la coreografía  precisa entre las cuerdas. No púas. No rasgueos. Sonido puro a lo James Taylor,  Paul Simon, y tantos otros. Moonshadow de Stevens.

 Perseguimos también juntos a la Chica de la Feria de las Tierras del Norte. Rompimos juntos los Sonidos del Silencio.Y con permiso de Kathy, la mujer de Garfunkel, le robamos mil veces su canción.

 Atravesamos Puentes sobre aguas  turbulentas.

  Y mucho más.

 Compartimos todo esto y más durante muchos años. Hasta que la vida, nos puso en distintos caminos. Y la asiduidad se hizo ocasional. Y mas tarde aún, la ocasionalidad, por fin,  se esfumó. See you later my friend.

 Pero todo en esta vida vuelve. ¡Vaya que si!

 He redescubierto a Eduardo Guille no hace mucho. A través de sus magnificas pinturas.

 Unas pinturas que verdaderamente me han fascinado.

 Un estilo Pop-Art que, en su repertorio de retratos, me transportan al Lennon, o a la Marilyn o a la Ingrid Bergman de Warhol. Que a  través de sus trazos brillantes (sus Splashs) me llevan  al universo Hockney o a la soledad de  Edward Hopper con sus Balneario del Carmen.

 Por eso, es para mi un privilegio, primero ser su amigo y luego, ser su admirador.

 Para que todos vosotros podáis ver su obra también, he obtenido permiso – que gran suerte tengo con mis amigos- de Eduardo Guille para elaborar este Power Point con una selección de sus obras para que podáis disfrutarlas al igual que yo.

  Vuelvo a decirlo: Tengo con mi amigo, una deuda contraída desde siempre, que no sabré nunca como  pagar.

 Quizá deba de regalarle el Medio Dólar de plata que aun conservo como el primer día. El sabe a lo que me refiero.Half Dollar.

  Podéis bajaros este trabajo desde aquí:

 http://cid-9b5ad4b7dbd9e872.skydrive.live.com/self.aspx/EDUARDO%20GUILLE.%20PINTURAS/EDUARDO%20GUILLE.%20PINTURAS.pps

  ¡¡ Que lo gocéis !!

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