EL MONTE DE LAS TRES LETRAS

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EL MONTE DE LAS TRES LETRAS

“Ganas dan de correr y abrazarte, de llenar de castañas y almencinas tus enormes zapatones de tela peatonal, de auparme hasta tu frente y ungirla de sonetos bien mojados en vino de los Montes.”

Juan Miguel González

Cuando a la temprana edad de ocho años me mudé de la céntrica Plaza de los Mártires, para vivir en una descampada Barcenillas despojada de bloques, lo único que me consoló fue que estaba destinado a vivir en una zona de “entremontes”. Una zona despoblada, en aquellos tiempos, situada entre el Monte de Gibralfaro al sureste y el Monte Victoria al noroeste. No se me tenga muy en cuenta mi capacidad orientativa que no es muy mucho de fiar.

Debido a esa apacible y bucólica situación cuasi rústica, el terreno me obligó gratamente a vivir en un ambiente saludable y enormemente divertido. Un terreno proclive a gozar de aventuras y juegos, que de ninguna manera, podría haber vivido de haber seguido residiendo en el centro de la ciudad. Otro tanto me pasaba cuando, en mis largas temporadas en La Cañada de los Ingleses, podía zascandilear libremente por el monte entre algarrobos y Llagas de Cristo. Esta circunstancia, hizo de mi un experto en subir y bajar entornos sombríos por pinares inacabables o por zonas absolutamente soleadas, y que me procuraban vistas únicas de la ciudad, cuando –cómo solíamos hacer de chavales– subíamos a las cimas de los citados Montes de Gibralfaro y Victoria. Este último también conocido como Monte de la Tres Letras.

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Viviendo en Los Pinos (Barcenillas) no eran pocas las veces que atravesando el Reino de Conde Ureña, llegábamos hasta el Mirador que se encontraba en todo lo alto y en el comienzo del camino de tierra que llevaba al Seminario. Una vez allí, la pandilla, las más veces, hacíamos largas marchas de montañismo para alcanzar la cima del Monte de las Tres Letras. Una vez allí, en unas inclinadas y enormes lajas de piedra (La Barca grande y la Barca chica) nos tendíamos a todo lo largo y pasábamos horas contemplando cómo la ciudad – aparentemente quieta– respiraba a nuestros pies y jugábamos a situar edificios y monumentos.

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El Poeta Juan Miguel González, me llamó hace unos días para agradecerme (no hay de qué) el tratamiento que le había dado en este blog a su inspirada felicitación navideña.

Como suele pasar, la conversación con mi amigo se prolongó más de lo que permiten los horarios laborales, debido a su amenísimo e interesante palique. Salió a colación mi absoluta admiración y pasión hacia su producción costumbrista y localista. Ya se lo he dicho muchas veces, que cualquier referencia versificada sobre la Málaga que ocupó nuestra niñez, y sus bellísimos alegatos sobre negocios, paisajes o personas desaparecidas, conforman uno de las temas preferidos por este que ahora os escribe.

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Juan Miguel González tuvo a bien (Qué honor!) el proponerme ser el personaje, el actor principal, de un romance que escribiría sobre algún lugar preferido de mi niñez. Para hacerme un regalo imborrable para mi ego (no puedo negar mi parcela de vanidad) y para afinzar mi devoción inquebrantable hacia su obra. Hacia su persona. Me preguntó qué lugar estaba grabado de manera indeleble en mi memoria para situar el romance. Entre otros muchos sitios, le indiqué el Monte de las Tres Letras, y eso es lo que ahora viene. Un texto poético de una espléndida hermosura que desde ahora, formará parte del lugar más entrañable y principal de mi Muro de los Afectos.

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Para adornar esta entrada de una manera perfecta, qué mejor que hacerlo con los dibujos de otra persona –que al igual que yo– subió y disfrutó ese monte en su niñez: mi querido amigo el arquitecto Luis Ruiz Padrón. Luis, con esa generosidad inacabable que dispone hacia mí, ha tenido la deferencia de remitirme una serie de dibujos que –junto a la palabra de Juan Miguel– conforman una de las entradas más placenteras que yo haya escrito últimamente.

Este es el texto de Juan Miguel González. Estos son los dibujos de Luis Ruiz Padrón; disfrutadlos. Son una verdadera muestra de delicadeza y de elegancia. Una demostración de cariño, aprecio y amistad tan agradecido cómo inmerecido.

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EL MONTE DE LAS TRES LETRAS

Para Álvaro Souvirón

En lo alto se subía
del Monte de las Tres Letras,
Alvarito Souvirón,
con unos cuantos chaveas.

Deshojaban margaritas,
masticaban vinagretas,
cogerían almencinas
y partirían las almendras.

Caballitos del diablo
volando sobre la alberca,
y cigarrones saltando
y algún lagarto en las peñas,
iban mirando asombrados,
en su escaladora gesta,
por el agreste condado
matinal de Conde Ureña.

A contemplar se sentaban,
felices en una piedra:
la Catedral, el Castillo,
el Seminario, las huertas,
las hileras de eucaliptos,
el Camino de las Pencas,
el Puerto y el Melillero
y el mar de la Malagueta.

En su pecho de gigante,
emocionado conserva
el niño aquel que subía
al Monte de las Tres Letras,
para abrazar con los ojos
y en el alma retenerlas
la luz, la mar y los cielos
de aquella Málaga nuestra.

Juan Miguel González
Málaga. Enero 2015

balcón

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ANEXO DE ÚLTIMA HORA

Mi estimado amigo Manolo Alonso Aragón –hermano de mi íntimo amigo (Q.E.P.D.) José María Alonso– tiene a bien el proporcionarme una información que él, cómo testigo directo (era vecino en aquellos días de Conde Ureña) vivió y presenció el bautizo del Monte Victoria cómo Monte de las Tres Letras.

Esta es la información que me proporciona:

Testigo del bautizo del monte.

Hasta finales de los 50 desconocíamos el nombre original del monte. La chiquillería de la zona le llamábamos el monte de las almencinas, el de las chorraeras o simplemente el monte. Pero una buena mañana de aquellas fechas, vimos asombrados las siglas PCE (Partido Comunista de España) pintadas con cal en las grandes rocas que culminan su cima en su cara más occidental y visible desde buena parte de Málaga.

La reacción de las autoridades del régimen no se hace esperar. Apenas 48 horas después, veo desfilar por la puerta de mi casa, decenas de presos políticos; en fila de a uno a ambos lados de la calle y flanqueados por numerosos guardias civiles fuertemente armados. Todos llevaban la misma indumentaria, un mono gris plomizo y transportaban cubos, cañas, brochas, cal, cuerdas, escaleras de mano etc.
En pocas horas aquellas tres letras del monte fueron sustituidas por las de JAC (Juventud de Acción Católica) Cada dos años aproximadamente, las letras eran repintadas con la misma mano de obra.

Con el paso de los años, contemplé varias veces, cada vez con más indignación, la silenciosa y humillante procesión. Esas siglas permanecieron durante el franquismo, la transición y los primeros años de la democracia. Yo era apenas un crío, pero aquel recuerdo quedó grabado en mi mente a hierro; me acuerdo, como si fuese ayer, con todo lujo de detalles.

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MÁLAGA. CUADERNO DE VIAJE – SKETCHBOOK

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MÁLAGA.

CUADERNO DE VIAJE – SKETCHBOOK

 

“Nuestro destino nunca es un lugar,
sino una nueva forma de ver las cosas”
(Henry Miller)

Hay personas que, en los tres primeros minutos de conversación, ya saben que sintonizarán adecuadamente entre ellos y que están llamados a llevarse bien. Y que, sin esos compromisos y responsabilidades que conllevan los contratos vitales de las amistades más antiguas, tienen como destino marcado –desde ese mismo momento– el sentimiento del mutuo respeto y la consideración. Cuando eso pasa, y a mí me pasa, (la química funciona con enorme rapidez) me doy cuenta de que tener, en la nómina de mis amigos artistas, al arquitecto Luis Ruiz Padrón es un enorme y absoluto privilegio. Un auténtico placer y satisfacción.

Luis es un Urban Sketcher de enorme prestigio en ese fantástico universo presencial del trazo callejero. Luis Ruiz Padrón –lo diré de una forma afectada pero sin arrechucho– es una persona adorable. Tremendamente educada, ilustrada y generosa. Correcaminos impenitente, va llenado sus cuadernos de impagables apuntes de la ciudad (Málaga) que tanto ama y que tanto –por sus falacias arquitectónicas y su indignidad para con la conservación– le apena. Ahora, mi amigo, presenta un libro con sus dibujos. Un lujo para todos. Un absoluto lujo para todos.

libro Luis Ruiz Padrón

Me podría haber limitado a darle al botón ese que te aleja de molestias que se llama “Compartir”; pero yo quiero –porque así lo creo conveniente, y además me encanta– que la estupenda noticia de la publicación de ese libro: “Málaga. Cuaderno de Viaje – Sketchbook” tenga presencia y estancia participativa con otras entradas de mi amigo, aquí en su Blog de Father Gorgonzola.

“Que así se escriba. Que así se cumpla” que decía el Faraón. O algo así.

Estas, que ahora vienen, son las palabras de la presentación de este libro. Espero que la presentación física sea en esa ciudadela de la elegancia, ese ágora de los aventureros viajeros que es la Librería Mapas y Compañía; para poder tener mi ejemplar debidamente firmado por el autor; para poder volver, otra vez, a visitar el Reino de Ottokar. Para poder beberme después con el Capitán Haddock –ya sabéis que siempre lo hago– un buen trago de Whisky Loch Lomond a la sombra de La Alcazaba y del Castillo de Gibralfaro; mientras Luis, oh disfrute! nos considera actores secundarios en uno de sus dibujos.

Sería un verdadero placer.

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Cómo os decía, estas son las palabras de presentación. Me felicito; porque va a ser uno de los libros más queridos y releídos de mi biblioteca. No les quepa a Uds. la menor duda. Ni la mas mínima y exigua duda.

Presentamos nuestro próximo libro, Málaga Cuaderno de Viaje – Sketchbook.
El libro presenta un recorrido por Málaga capital a través de los apuntes de Luis Ruiz Padrón, arquitecto malagueño de talento inigualable.
El libro es una reproducción fidedigna de sus cuadernos, respetando tanto el formato como el tipo de papel.

“Si hay algo que defina a la ciudad de Málaga es la vitalidad, una vida que se respira en el trasiego de turistas en el puerto, en los clientes de los puestos del mercado, en las abarrotadas terrazas o en las desordenadas fachadas de sus edificios. Este libro presenta una selección de los cuadernos de viaje de Luis Ruiz Padrón, arquitecto malagueño perteneciente al colectivo internacional Urban Sketchers.
Su trabajo capta fielmente la ciudad mediante apuntes del natural. En ellos descubrimos no solamente lugares sino también instantes; en definitiva, una crónica dibujada de una Málaga viva, en muchas ocasiones de rara belleza y en otras, rematadamente imperfecta”

Autor: Luis Ruiz Padrón
Prólogo: Alfonso Vázquez
Editorial: Loving books

Edición biligüe castellano–inglés

80 páginas 13,8×21,5 cm.

Primera edición: noviembre de 2014
ISBN: 978–84–940672–3–5
DL: MA–1709–2014

#UrbanSketcher #Málaga

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EL MIÉRCOLES SANTO DE ALISTER O’DONNELL.

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EL MIÉRCOLES SANTO DE

ALISTER O’DONNELL.

SAETA

Las tórtolas que en tu manto
tortoleando estarán,
en un balcón de Verona
la alborada anunciarán
ay, a los enamorados
que por amor morirán.

Hoy, a tu paso, Señora,
¿quién, triste, recordará
a quienes ya ni recuerdan
que olvidaron recordar?

Juan Miguel González
Marzo, 2014

NAZARENO EN REPOSO

“NAZARENO EN REPOSO ”

(Obra realizada expresamente para este post por Jose Luis Zambrano)

A MODO DE PROEMIO, PREFACIO E INTRODUCCIÓN!

EL POTAJE

Era lo que Antonio Garrido Moraga definiría como un nazareno gordo.
Le gustaba comer, vamos.
Su mujer había preparado potaje de vigilia. Con sus garbanzos y su bacalao.
“Tomaré poquito que esta tarde salimos”.
Era jefe de procesión.
Alcohol, ni probarlo. Coca Cola.
“Mira Mariano que eso te provoca gases”.
Estaba de escándalo, repitió.
“¡Que sed, ¡El bacalao!, ¡Más Coca Cola!”.
Café y cigarrito. Nunca fumaba, su cuñado le ofreció un “Bisonte”
¡Ni años que no veía esa marca!

Se fue para la iglesia. Notó “ardores”. El ajetreo, el protocolo, la hora…. El ardor se hizo retortijón. Aguantó. Subió a pedir la venia. Al pisar el último escalón, una presión incontrolable bajó del píloro al recto en un segundo. El rubor transparentó el capirote.
Los ojos como brótola. El estruendo se oyó hasta en Gibralfaro. Algo caliente recorrió su pierna hasta el negro calcetín.
Despertó en el Civil.

Cortesía de mi amigo Lasa Lasaeta®

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“Y cuando la Señora iba siendo paseada por las atiborradas calles de Málaga,
una Tórtola vino a posarse delicadamente en su mano.
Y en ella permaneció, acompañándola,
durante todo el desfile procesional.
Desde aquel momento, la Virgen de los Sinsabores,
pasó a llamarse –por expreso deseo popular–
La Virgen de La Tórtola”.

(A.S)

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LA VÍRGEN DE LA TÓRTOLA

Decir que las prisas, y los nervios contenidos, desbordaban a todos los hermanos en la Casa Hermandad, es decirlo de una manera simple y concisa. Muy corta y exiguamente. Pues era el día grande; Miércoles Santo en el que los Tronos de La Hermandad de la Tórtola, cuya denominación oficial es Real, Bastante Ilustre, Tirando para Venerable y Tela de Antigua, Hermandad y Cofradía de Penitentes de Nuestro Padre Jesús de la Fuente del Perdón y María Santísima de la Tórtola, salían de su sede en La Plaza de San Frasquito para ser procesionados en loor de multitudes por las calles de Málaga. Datecuén!

El Hermano Mayor, Don Josué Calcetín Roto y su más desinteresado colaborador en el trajín diario, el “Jefe de Protocólogo” Don Albariño T. Comes L’Okealla, iban de un sitio para otro tratando de solucionar esos pequeños detalles que suelen escaparse con las prisas y que, sin poderlo evitar, pueden si no estropear, sí deslucir el cortejo que había sido preparado, tan ardua como afanosamente durante todo el año, por todos los hermanos cofrades de la muy querida cofradía de La Tórtola y Nuestro Padre de La Fuente del Perdón.

Todos estos hermanos de la cofradía, colaboraban con su trabajo, con su esfuerzo, y con su dedicación plena de amor hacia sus sagrados titulares, ya te digo, para que todo saliera con el mayor esplendor y la más absoluta de las perfecciones. María Santísima, sin embargo, lloraba afligida y desconsolada; pues a su hijo le quedaban, literalmente, tres telediarios. Lo que yo te diga, Maguila!

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“OJOS VERDES”

(Obra cedida para este post por Andrés Mérida)

DOS DÍAS ANTES.

El Lunes Santo, en casa de los Vicente, Manolo, el orondo penitente, junto a Encarni, su diligente esposa, la vivaracha y exuberante adolescente Manoli, y la adorable abuela Paquita, esperaban para salir hacia el aeropuerto para recibir al joven Alister O’Donnell; un estudiante –de prominente y encumbrada familia liberal irlandesa– que con beca Erasmus, llegaba desde Dublín para perfeccionar el idioma castellano y lo que cayera o cayese. Pretérito imperfecto del subjuntivo que era al fin y al cabo.

Llegaron todos al Aeropuerto de Málaga, justo cuando el rubicundo y pelirrojo mozalbete irlandés salía satisfecho -por la zona de llegadas- cargado de mochila y una botella de Whisky Jameson de edad avanzada para el agradecido Manolo; capitoste del clan familiar que era. Fue recibido con alborozo y júbilo por toda la familia Vicente. No sabía el joven lo que les molaba a estos el tener a un guiri alojado en pleno Barrio del Perchal; pues les daba lustre y prestigio entre los vecinos. Un especial e inusual toque de distinción.

El Guiri

EL GUIRI”

(Obra realizada expresamente para este post por Andrés Mérida)

Alister era alto y espigado. Estilizado, enjuto y cuasi quebradizo de canijo. Pálido cómo un vampiro transilvánico y cubierto todo el cuerpo por miles, millones de pecas. El pelo, ya lo hemos indicado antes, de un intenso color panocha tirando para colorao refulgente.

–Muerde el niño la cara que tiene! – Dijo la inefable abuela Paquita al verlo
– Parése que l’an pegáo un tiro mierda mal tiráo! El Líster; tiene cara comunista!.

El niño Alister estaba ilusionadísimo porque estaba en España. Y estaba en España porque iba a poder ir a la playa en el mes de Abril!!! Porque era Semana Santa!!! Porque iba a poder comer pescáito frito, Pero sobretodo, era feliz, por las dos enormes razones que esgrimía la concupiscente Encarni bajo las camisetas, que dándose cuenta de las miradas de agonía que el pelirrojo le dirigía, se procuraba las más escotadas y ajustadas para marcar pezón del quince, ombliguillo sugerente al aire y un culo respingón tremendamente caído hacia arriba que desafiaba las elementales leyes de la física.

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“MONUMENTO EN LA CONCHA”

(Obra cedida para este post por Paco Aguilar)

Así que esa mañana, nada mas deshacer el equipaje, y para parecer más atractivo a ojos de la lasciva y voluptuosa Encarni, Alister, decide irse a la playa para tomar el sol y coger color. Color moreno, claro está.

Y va entonces y pregunta a Manolo…

–Monolo! You quiero ir a la playa!
– No niño, questás tu mú blanco, cohoness! Ein?
–Monolo! You quiero ir a la playa!
– Joer. Bueno, pos si tú quieres ir, pos vale! Medáiguá! Ein? Mira niño, yo te voy a acompañar hasta la mitad del camino, porque tengo que ir a la cofradía a hacer un mandaíllo, ein? Vámonos y yo te indico después cómo llegar a la playa, ein?
– Mocho bien, Monolo!

Manolo y él salieron Alameda Principal hacia abajo.

–Mira niñato! Te voy a invitar a una cosita antes de irme, ein? ya verás tú que no has probado nunca nada más rico en tu vida. Ein?!

Entraron en la Bodega Casa Guardia.

–Ponnos dos Pajaretes, Antonio!! Y unos mehillones!!
Se lo echaron al coleto.
–Otros dos, Antonio! Y unas gambitas cosías y unos tsunamis de esos coloraos!!!

Igualmente. Al coleto. De un trago. Dos más. Al coleto.

–Mira, Líster, yo ya me voy, ein? Tu vete tó tieso p’alante y cuando llegues a la fuente aquella que ves al final del parque, pregúntale a cualquiera por el Lavashosho, ein? Esa es la playa. Er Lavashosho, ein?
–Grraciasss Monolo.

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” GUIRI EN LA MALAGUETA”

(Obra realizada expresamente para este post por David Padilla)

Y para allá que se fue el pequeño petirrojo con un leve mareíllo y una modorra asaz considerable. Al llegar al final del Paseo del Parque, le preguntó a una chica monísima que andaba por allí:

–Perdona Usted Señorrita: Selavarshosho, ein?

Una sonora y tremenda bofetada lo puso –girándolo media vuelta– en la dirección correcta. Llegó a la playa junto al Merendero de Antonio Martín, se tendió –mas blanco que la nieve– en la toalla, y gracias a la ingesta de Pajaretes, se quedó profundamente dormido –durante cuatro horas al menos– a pleno sol. El Martirio de San Lorenzo se quedó en agua de borrajas. Ríanse de los asados argentinos.

 

MIÉRCOLES SANTO.

La multitud acudía en tropel para la salida de La Tortóla, como era conocida por el público llano, la cofradía de la Virgen de los Ojos Reverdes.

Allí estaban las sagas familiares más ilustres e históricas de la Hermandad: Los Bolero, los Escarchas, los Navarricos; los Primorosos, los Hernández Castigos, los Calcetínes, y por fin –y para no cansar– la Vocal de Calidad: Doña Reyes Nás D’Antxoa que había logrado exitosamente certificar para la cofradía la ISO 9001: 2008; cuyo alcance se aplicaba a la consecución de obras caritativas entre los menesterosos de la zona del Molinillo y parte de la Calle Parra. Calle llamada así, según tengo entendido, por unos distinguidos miembros de esta afamada cofradía. Emérito Hermano Mayor él y Camarera virginal ella.

Se abren las puertas del templo… Sale el Estandarte seguido del Libro de Estatutos de la Cofradía. Gran número de Mazas y Bocinas, 101 Dalmáticas, y un larguísimo reguero de penitentes…La gente, atentísima al primer Trono, pues parece ser que se había corrido el bulo entre la Málaga cofrade de que –a causa de la crisis económica– Nuestro Padre Jesús de la Fuente del Perdón iba a ser acompañado este año, en vez de por el Sayón Berruguita, por El Cobrador del Frac. Una manifiesta, falsa y malintencionada mentira difundida, suponemos -aunque no podemos asegurarlo- por no se sabe cual cofradía de desleal competencia.

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“LA PUENTE”

(Obra cedida para este post por Jose Manuel Pastor)

Siguen saliendo del templo… Las Autoridades locales e invitadas, los Acólitos Ceriferarios (encargados de los ciriales) los Acólitos Turiferarios (encargados del incienso) y los Acólitos Anónimos (encargados del botijo del aguardiente para los hombres de Trono). Estos, los Acólitos Anónimos, eran siempre los últimos en llegar al encierro. Si llegaban; porque no todos los años conseguían encontrar su templo. Por último, los “arzacables” con las cañas para quitar impedimentos.

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“SIN TITULO”

(Obra cedida para este post por Rafael González Alvarado)

Se pliegan los enormes candelabros, coronados con tulipas que llevan los tronos en las esquinas, para pasar la estrechez de la calle.¡¡¡Los Abortantes!!! Dice un ilustre maharón malagueño una moza extranjera de buen ver. Y detrás de la imagen de La Tortóla, la banda de música dirigida por el inefable y siempre eficaz Maestro Don Perfecto Artope interpretando la Malagueña Virgen de la Tórtola.

Logran, para verla llegar, sitio privilegiado en la Tribuna de los Pobres Manolo Vicente, la escotada y apretada Manoli, Doña Encarni y la madre de ésta la Abuela Paquita. Todos acompañaban a un tórrido, achicharrado y rojísimo Alister que apenas puede moverse del terrible dolor que le infligen las ampollas producidas por el sol en el pecho, en la cara y en la parte anterior de las piernas. La nariz es un enorme pimiento choricero cuasi calcinado y el rictus de dolor es visible y evidente. Camina tiesísimo como una mojama, pues incluso el doblar los brazos y las rodillas, le hace sufrir intensísimamente. Podría decirse que estaba hecho un Cristo. El del Mayor Dolor, para ser exactos.

– Ande ver el Líster como s’a quemao!!! Con tó la cara un tiro mierda mal tiráo! Dice la Paquita.

Tórtola…guapa!!…guapa!!…guapa!!…
Tórtola…guapa!!…guapa!!…guapa!!…
Tórtola…guapa!!…guapa!!…guapa!!…

Viva la madre que te parió! Guapa!!!

Gritaba el gentío incontenible por la emoción. Henchido por la glorificación del momento.

El irlandés, se quedaba boquiabierto con las eufóricas manifestaciones y expresiones del pueblo y trataba de memorizarlas. Pues sentía, que debía de ser partícipe de esa costumbre tan andaluza como es la de jalear y elogiar a la Virgen.

Tórtola…guapa!!…guapa!!…guapa!!…
Tórtola …guapa!!…guapa!!…guapa!!…
Tórtola…guapa!!…guapa!!…guapa!!…

Viva la madre que te parió! Guapa!!!

Seguía gritando el gentío con delirio y frenesí. Entre el entusiasmo y la exaltación más irreprimible.

Llega por fin el trono de la Virgen a la Tribuna de los Pobres; y entonces, el asalmonetado pelirrojo dublinés – queriendo congraciarse con el pueblo devoto– se levanta a duras penas entre la muchedumbre; y tremendamente dolorido, grita a todo volumen y con una voz estridente y estentórea:

¡¡¡Toortóoola… Guárpar!!!… Guárpar!!!… Guárpar!!!…
¡¡¡A ti te parió una madre!!! Guárpar!!!…

Tórtola

“TRIBUNA DE LOS POBRES”

(Obra realizada expresamente para este post por Luis Ruiz Padrón)

La gente se queda callada; petrificada sin saber si pegarle una paliza o matarlo directamente a pellizcos; y entonces, la abuela Paquita indignada, terriblemente irritada, se vuelve hacia el guiri, y le dice: –Y a ti te parío una gamba, So comunista!!! Con tó la cara que parese que t’an pegáo un tiro mierda mal tiráo!!! Añadió, y le pegó un certero y contundente bolsazo en la cabeza que lo dejó completamente atontolinao.

Y mientras tanto, en la Plaza de Tabletom, Rockberto, al loro de todo, entre brumas y oscuridades, vigilando la plaza desde su quietud obligada, derramaba –sin poder contener la risa– lágrimas de bronce y de rocío; y gritaba al cielo suplicando piedad y clemencia: Somoh moooroh! Somoh mah bien mooooroh. Y no paraba de reír. No paraba de reír; cómo te lo digo, Rodrigo.

 

POST SCRIPTUM (1)…

La “Virgen de la tórtola”, le ha puesto,
burlesco, nuestro amigo Souvirón,
y más que irreverencia, en el denuesto
infiero una velada devoción.

¿Blasfemar?. Otra forma de oración.
Piadoso es el humor cuando es honrado,
y en toda verdadera transgresión
nostalgia siempre habrá de lo sagrado.

La “Virgen de la Tórtola”. Qué hermoso
mote le has puesto a la de la Paloma.
De paradojas carga lo jocoso
a veces el Diablo de la broma.

Juan Miguel González
Marzo 2014

POST SCRIPTUM (2)…

1. Está escrito este relato, desde el más absoluto respeto. Además, quiero mostrar mi más absoluta consideración a las instituciones cofrades y en especial a las imágenes que portan.

2. Todos los personajes son ficticios. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia…!!Digo yo!!

3. EL Nihil Obstat, el Imprimi Potest y el Imprimatur, concedidos todos por la Autoridad Eclesiástica Malagueña sobre este texto, han sido gestionados por la experta abogada malagueña y cofrade Pesebre Calcetín Testero.

4. Quiero agradecer expresamente, y que sepan disculparme, el uso del apelllido ODonnell; pues entre todas las opciones posibles de apellidos irlandeses, es a ese , por razones de amistad, al que más cariño tengo.

5. Este relato es solo la recreación humorística de un chascarrillo que me contaba, siempre entre risas, un cuñado mío, que ocupaba de una manera importantísima mi vida.

6. También quiero agradecer enormemente a los artistas que, de forma desinteresada, han colaborado con su obra en este artículo. Estos son por orden alfabético:

Andrés Mérida
• Andrés Torres (Lasa Lasaeta)
• David Padilla
• José Luis Zambrano
• José Manuel Pastor
• Juan Miguel González
• Luis Ruiz Padrón
• Paco Aguilar
• Rafael G. Alvarado

Un millón de sinceros agradecimientos a estos artistas que, con su generosa aportación, demuestran que poseen – por encima de todos los demás sentidos- el más beneficioso, útil y necesario para vivir razonablemente feliz: el del humor.

Álvaro Souvirón
Abril 2014

 

GUIRI QUEMAO

“TONTOPOLLA”

(Obra Anónima)

 

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