EL PREMIO DE HILARIO CAMACHO

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EL PREMIO DE HILARIO CAMACHO

“Le disputamos a la muerte, a base de memoria,

 lo que antes teníamos delante de los ojos

 para disfrutarlo a base vida”.

 (Juan Antonio Muriel)

 

Leo en el Muro de facebook de mi antiguo amigo Juan Antonio Muriel, la noticia del  reciente homenaje celebrado en la Sala Galileo de Madrid hacia la figura del cantante Hilario Camacho fallecido en  Agosto de 2006. Hace el Muriel una reflexión -con toda la razón del mundo- muy quejosa, que incluye una preciosa frase que sirve de encabezamiento a esta entrada.

 La reflexión camina por la senda de que… ¿Que  es eso que nos pasa a todos, que alguien tiene que desaparecer de esta vida para que sus amigos se reúnan para realizarle cualquier tipo de homenaje, fiesta o agasajo?  ¿Es necesario que una persona se vaya para siempre, y nos regale su ausencia, para que acudamos en tropel amigos -y no tan amigos- al último saludo? A cumplimentarlo en la partida.

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A mi, personalmente, me parece un absoluto acto de desatención  y una falta de consideración el rendirle homenaje a una persona que estuvo -pienso yo, que no lo sé- a lo mejor, necesitada de esa compañía, de esa adhesión, de ese apego, en vida. Tristeza de amor.

 

“Preguntarse es de sabios
me aconseja el espejo del baño
me pregunto si debo
preguntarme porque me has dejado
despistado, confundido
ofuscado , deprimido
despistado, confundido
ofuscado , deprimido”

 

Pero bueno…no va a ser ésta una entrada  triste y compungida. Para nada consternada y pesarosa. No se trata de escribir acerca de la manera en que Hilario se fue; ni tan siquiera elucubrar o rumiar acerca de los motivos que le llevaron a atravesar la definitiva puerta trasera; con esa premura inexplicable que sólo entiendee el que la traspasa.

 Por el contrario, esta va a ser una entrada jocosa y alegre, festiva y jaranera; y si se me permite -que él lo haría- incluso un poco burlona y cargada de pitorreo hacia el cantante de los madriles.

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Finales de los ochenta. “In illo tempore”

 Por aquellos años, en aquel tiempo, yo era asistente habitual a las tertulias que se realizaban en casa de mi amigo Salvi Laporte cada tarde. Ya he indicado alguna vez lo enriquecedoras que eran aquellas reuniones “Salvinianas” pues acudíamos gente de todo tipo y con heterogéneas inquietudes culturales.

 Aconteció que Hilario Camacho bajó a Málaga y se hospedó durante algún tiempo en casa de Salvi. Como quiera que nuestras reuniones eran diarias, llegamos a tener -al cabo de unos días- una cierta confianza adquirida con el cantante. Malo para él. Muy malo para él.

 Sucedió que, una de aquellas tardes (Hilario, se meaba de risa con nuestras cosas) estábamos un nutrido y representativo grupo de “cashondos mentales” en la tertulia acostumbrada.  A Hilario eso -según le explicábamos- eso de los premios fonéticos, cómo que, o no los entendía muy bien, o no tenia -por la falta de costumbre- la suficiente diligencia y rapidez para aplicarlos y dispararlos; particularidades, que esta tremenda ordinariez, requiere para que sea realmente eficaz y contundente.

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Sirva de ejemplo… Hilariooo… A que hora  empieza  hoy el partidooo??

él respondía… A  las cinco!!!   Por el culo te la jinco!!!!!.  Respondíamos todos al unísono nadando en un mar de carcajadas. Y así mil y una veces.

 Hilario Camacho, famoso cantautor madrileño, resignado, se cagaba en tó nuestras muelas reiteradamente, pero también, hay que decirlo, se reía a mandíbula batiente.

 He aquí que una tarde, ya te digo, estábamos los rapsodas “merdellones” de lo más inspirados. Demasiado inspirados, diría yo. Y además, se daba la circunstancia de que Hilario estaba más aplatanado que de costumbre. Pues en casa de Salvi, era normal aplatanarse si no tenías costumbre de no aplatanarte. No sé si me explico. Lo del aplatanamiento digo.

 Los premios, se sucedían incontenible e imparablemente. Las risas, eran inmediatamente ahogadas por otras nuevas que producían el nuevo premio que el berzotas de turno acababa de regalarle. Y así hasta el infinito y más allá. Hilario Camacho estaba hasta los mismísimos cohoness de que no pudiese articular palabra o hilar frase alguna sin que tuviese su correspondiente rima ordinaria y grosera. Eso, para un poeta, debía de ser insufriblemente irritante.

 Entonces (estaba sentado en un sofá) estiró las piernas, se tumbó a la bartola y se puso la gorra sobre la cara; no sin antes mandarnos a la mierda con una sonrisa pelín cabreada. Y nos amenazó con no abrir la boca en toda la tarde así lo matasen. No estaba dispuesto a caer más en las redes de nuestra estulticia poética.

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Y así estuvo durante casi una hora; aguantando la risa -eso si, por debajo del bigote y de la gorra- pero callado como una puta. No words.

 Yo, ya no sabía como provocarlo. Habían sido lanzados mil cebos en formas de palabras acabadas en partículas como -olla, -icha, -oño, -ones, -eto, -ulo…y así hasta el hartazgo. El ínclito compositor no entraba al trapo. Callado como una puta, ya te digo.

 Pasó mucho más tiempo. Hilario, ya con dolor de espalda debido a la postura, se incorporó. Y nosotros, también es cierto, habíamos acabado el cerco, el acoso y el derribo.

 Aunque yo -pertinaz como la sequía cuando es pertinaz- seguía con la pretensión de metérsela doblada, pero no sabía cómo. No sabía cómo. No encontraba el momento oportuno, mardita sea!.

 Así que ideé el premio perfecto. Esa respuesta irrenunciable e ineludible a la que es imposible sustraerse y que conlleva aparejada la rima impecable.

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         Oye Salvi… le comenté a mi amigo… Que fuerte, tío… El otro día volví a ver la reposición de Ben Hur en la tele. Que maravilla de película!!

 El Salvi que me conoce bocabajo, se olió la tostá. Y empezamos a hablar de la fantástica película desenfadadamente. Cómo quien no quiere la cosa. Hilario Camacho -interesado- intervenía por fin en la conversación muy animado. Dominando tema.

 Que si era mejor Mesala que Ben Hur… Que si hay que ver Charlton Heston y Stephen Boyd… Que si las producciones cinematográficas antiguas… Que si la ambientación y los decorados… Que si el Circo Máximo… Que si William Wyler…  Que si la banda sonora… Que si las escenas bélicas en el mar….

 Las escenas bélicas en el mar!!!! Fantasticas!!! Os acordáisss? Dije como si nada. Esos planos de los aterrorizados remeros bogando al ritmo y a la cadencia del tambor y del látigo…

 

         Oye Salvi!!! Pregunté. Cómo se llamaban los remeros antiguos de las galeras romanasss???

         Galeotes!!! Respondió, rápidamente y con la voz engolada, Hilario Camacho sentando un poco de cátedra.

 Ben hur 1959 réal : William Wyler Charlton Heston Collection Christophel

 Inmediatamente, dio un salto arrepentido. Demasiado tarde maifrén. Deamasiado tarde.

 Un sonoro !!!! AGÁRRAMER CIPOTE!!!! Taladró  la habitación y la cabeza del cantante. Indignado, se levantó y comenzó a atizarnos gorrazos a cada uno de los tertulianos al grito de: Cabrones! Cabrones! Cabrones!!! Mientras nosotros (y él) reíamos a cajas destempladas y llorábamos sin parar de risa.

 Esto sucedió In illo tempore, y así lo cuento. Recuerdos que me han venido a la cabeza gracias al Muriel. En fins, que se le va a hacer.

Ya se van cantando los cuatro luceros… se van a cantar con los hombres muertos…la la la la la…

 Siguió el camino elegido. No volvió la cabeza atrás.

 Málaga. Circa 1990

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LOS PREMIOS DE JUAN MARIANO

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LOS PREMIOS DE

JUAN MARIANO.

***

Se llamaba, el desgraciado, Juan Mariano. Y le gustaban al berzotas (hasta el frenesí y la exageración) las palabras que rimaban con alguna grosería.

Los ordinarios e inefables premios. Debiera de ser un reflejo adquirido -a modo de herencia- de una infancia infeliz y desdichada;  rechazado y vilipendiado por todos sus amigos y conocidos. Pues, se daba la circunstancia, que cada vez que -a viva voz- le gritaban llamándole… ! Juanmariaaano!  él, inocentemente, contestaba y terminaba no se sabe cómo, agarrándosela al que le llamaba con las dos manos. Y siendo -como no podía ser de otra manera- el hazmerreír  y el escarnio de toda la chavalería. Y eso marca, que queréis que os diga. Marca muy malamente.

Con ese trauma vergonzante creció Juan Mariano. Y pasó, en edad más adulta, por decisión propia y sin que nadie de sus nuevos amigo lo supiéramos, a llamarse  Juanma.

Todo el mundo daba por supuesto que respondía a un Juan Manuel de difícil rima.

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Pero Juanma creció, sigo contando, con la obsesión de premiar, ininterrumpida y agotadoramente, toda palabra cuyas dos ultimas sílabas se prestasen a ello. A la rima fácil y ordinaria. Era su patético y único modo de bromear. Pero era tan reiterativo y tan recurrente; tan singracia y pesadísimo, que era un infierno que asistiera (siempre se colaba “de extranjis”) a cualquiera de nuestras fiestas o reuniones. Un pelma.

No paraba! Puedo jurarlo, no paraba! Era un premio detrás de otro. Inacabable. Si la palabra terminaba en hinco, inmediatamente corría a hincártela por el culo. Si la palabra terminaba en icha, nadie se libraba de agarrarle la picha. Un ordinario, oiga! Un pesado de los inaguantables (agárrame tól sable!) Me decía, si me atrevía a indicárselo.

Oye, Juanma, coño! Que pesado te pones. Pues agárrame los cojones!!!

Delirante. (Me la trincas por delante!!

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Así que un día decidí darle una lección para dejarlo en ridículo delante de todo el mundo. Tomé el diccionario y con una paciencia infinita, apunté cada una de las palabras que encontraba cuya terminación fuese “ote”. Mas que nada, para ver si después de la retahíla tenia ganas de tricarme el cipote.

Una vez sacada la lista, durante quince días y sus quince noches -y teniendo en cuenta, que yo había opositado para notarías-, me aprendí de memoria la relación de palabras para darle el escarmiento. Y así lo hice.

El día de la suprema venganza, estábamos sentados toda la pandilla en una mesa exterior de la habitual cafetería. Café – Bar Hermanos Pinzón. Agárrame un cojón, advertía él invariablemente a la menor oportunidad.

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Me dirigí a Juanma. Éste, al pronto, se extrañó; pues nadie se atrevía a dirigirle la palabra temiéndose lo inevitable. Einn? Pensó éste para sus adentros.

Juanma! Le dije cordialmente. Agárramela que se me empalma! Me contestó.

Y yo, obviando al insoportable rapsoda, tomando aire, empecé a decirle:

Abajote, abarrote, abetinote, achiote, achote, acocote, agote, ahuizote, ajolote, ajote, alborote, almodrote, amigote, anascote, anchote, anclote, angelote, apasote, arlote, arvejote, ayocote, ayote, azarote, azote, barbarote, barbote, barcote, barrote, bellote, bergamote, bezote, bigote, bingarrote, blancote, bobote, bojote, bonote, borricote, bote, bravote, brisote, brote, brulote, burlote, caballerote, cabezote, cacalote, cachalote, calabrote, calbote, calimote, camalote, camarote, camelote, camisote, camote, candiote, capirote, capote, carenote, cascalote, cascote, caulote, cavacote, cayote, celote, cenote, cepote, cerasiote, cercote, cerote, chafarote, chalote, chamborote, chamelote, chapapote, chapirote, chapopote, chapote, charriote, chayote, chicalote, chichicuilote, chicote, …arf…arf…arf…

Me las había aprendido por orden alfabético para así poderlas recordar…. El me miraba atónito. (O.O)

… chicozapote, chilacayote, chilchote, chilmote, chilote, chiltote, chipote, chipriote, chirote, chirrichote, chorote, chote, cipote, citote, cocote, cogote, colote, cote, coyote, cuajicote, cuajilote, cuajiote, cuanlote, cubilote, culote, derrote, descote, desmote, dote, ejote, elote, epazote, escajocote, escalfarote …  Seguía yo…  sescote, espiote, estefanote, estradiote, estrambote, estribote, estricote, feote, filibote, flote, formalote, frailote, franchote, francote, frangote, frescote, frote, gabote, galeote, galipote, gallote, gañote, garrote, gavinote, gigote, gramalote, grandote, guacalote, guacamote, guajolote, guapote, guillote, guiñote, guisote, gurbiote, hachote, herejote, hidalgote, higuerote, honradote…arf…arf…arf…

Monotematico

El aire me faltaba. Mis ojos inyectados en sangre, luchaban por salirse de sus orbitas. Las sienes me batían la frente a un ritmo apresurado. Juanma absorto, sin palabras.

…hotentote, hugonote, igorrote, islote, izote, jabegote, jarapote, jerricote, jicote, jigote, jilote, jote, lampote, librote, lingote, lìtote, llanote, lote, lugarote, machote, mangote, marquesote, masicote, matalote, mazacote, melote, mitote, mogote, monigote, monocerote, monote, morenote, mote, nejayote…  arf…arf…arf… nepote, niviciote, noblote, noviciote, ocelote, ocote, pagote, pailebote, pajarote, pajote, palote, papalote, paparote, papelote, papillote, papirote, paquebote, pasitrote, pasmarote, pasote, pazote, pegote, pellote, pelote, pericote, pernicote, perote, picarote, picote, pijote, pilote, pincelote, pingorote… arf…arf…arf…

 

Me dolía terriblemente el pecho; y sentía una punzada aguda en el brazo, pero no decaía y seguía adelante a pesar del dolor. Tenía que seguir adelante. Me lo había propuesto. Al idiota se le abría la boca y babeaba.

…pinzote, pipote, pivote, pizote, pochote, popote, pote, principote, pringote, quijote, rebote, rebrote, redingote, ricote, rocote, sacerdote, sapote, segote, sicote, soldadote, sote, tagarote, talayote, talchocote, taparote, tecolote, tejocote, terminote, tigüilote, tripote, trote, vejote, villanote, vilote, vinote, virote, zapote, zonote, zopilote…y…y… zote.  Arf…arf…arf…arf…arf…arf.

Terminé.

Juanma, reaccionando, me miró con cara de desprecio. Subió el labio superior por el lado derecho de la boca. Y alzando la ceja izquierda, desdeñosamente, me contestó un lacónico: Agárrame la polla! Y añadió, riendo desaforadamente:  Pardillo! (por el culo te meto el dedillo)

Mientras, yo, casi desmayado, controlaba la hiperventilación respirando en una bolsa de papel del Opencor y me cagaba en tó zuputamadre.

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