UN ABRAZO CON CILANTRO

Foto: Kuky Pereda

UN ABRAZO CON CILANTRO


“Olvidamos la perla en el fondo del agua

olvidamos al gusano de seda

olvidamos la dulzura en los ojos

y la bondad sacramental

olvidamos todo lo que vuelve

con esta canción.

Lleva cilantro el abrazo

lleva cilantro el abrazo

y hierbabuena el mar.”

 

El incrédulo que escribe esto, no daba crédito ante lo que se le estaba poniendo delante de los ojos. Ante lo que oía y se le ofrecía. Por lo inesperado.

Pensaba, distorsionada la realidad por su desconfianza en la capacidad humana, que el concierto al que iba a asistir le reportaría, más que nada, la satisfacción del ver a los amigos encima de un escenario y, que con eso, ya estaría bien.

Pero se equivocó. El incrédulo que escribe esto, se equivocó. De cabo a rabo; porque la hora y media que duró el concierto, le pareció escasa. Muy corto el espectáculo por el cúmulo de sorpresas escénicas que configuró el recital.

Foto: Kuky Pereda

La realización y la puesta en escena que el grupo Solo un Momento desplegó en su actuación en el Teatro Echegaray de Málaga, fue espléndida. Con un mérito innegable para un grupo que, careciendo de medios técnicos de más relevancia, suplieron con una enorme dosis de imaginación, creatividad artística, y empatía hacia el entregado publico asistente, esta insuficiencia.

Al amparo de una claque femenina -desaforada y entregada hacia el prominente guitarrista Diego “Shati” Cumpìán- comenzaba el show  con la aparición de los músicos ocupando sus lugares correspondientes; para, a continuación, una vistosa entrada a modo de vernissage, consistente en una inesperada comitiva escénica con un fondo musical fundamentado en una fusión hindú-berebere con reminiscencias sonoras a  Steve Hillage y a Gong. El mantra Om Namah Shivaya a golpes de címbalos y daf bendir.

Foto:Daniel Pérez. Teatro Echegaray

Preciosa como tema de entrada. Preciosa y perfecta también como tema salida. Y en medio, todo un recital que, en ciertos momentos, tenía trazos de Burlesque, Commedia dell’arte y género lírico.

Aquí podéis apreciar ese tema llamado “Desierto”:

Solo un Momento. Desierto

El grupo Sólo un momento está formado, habitualmente,  por nueve componentes. De estos nueve, cuatro pertenecen a la familia Cumpián. Para el concierto-performance de este pasado día 20, contaron también con la presencia de una sorprendente soprano  (Auxi Matías), una excelente bailarina (Ana Iglesias) y una entrañable “corista” (la deliciosa Soledad Villalba). De estos tres colaboradores. Dos de ellos, pertenecen también a la misma familia.

En base a esa circunstancia, podemos colegir que estamos ante una de las familias más polifacéticas y creativas de esta ciudad.

La familia Cumpián detenta ese don que pocas familias, al completo, poseen: el gen de lo artístico. La disposición para el vestuario de Ami (clarinete y coros de la banda) la magnífica percusionista Lola. El guitarrista (y también letrista y compositor) Diego, y el líder y Alma Mater de la banda Fernando, que no solo compone la música de la mayoría de las canciones, sino que también crea las letras y ejerce de director de esta banda de golfos apandadores.

Pero no queda ahí la cosa respecto a los Cumpianes…Paco es un excelso poeta, y Miguel es un inestimable escritor y cantaor. Figura este, junto a Diego, como unos de mis mejores y más queridos amigos.

Foto: Archivo Gorgonzola

Se complementa el elenco con mi más que hermano Ángel Céspedes ( Teclista, Bajista, Guitarrista y Shati’s Control Manager) Tatú Corredor (Guitarras electricas y acústicas), Auxi Toro (Clarinete y Creativa- junto a Ami- del grupo) un fantástico contabajista : mi amigo Jesús Ramos (Bajo) y colaborando, Ramón Baena (Posiblemente el mejor batería de Málaga).

La actuación, repito, fue un continuo enlazar escenas donde se combinaba lo teatral con lo musical. La danza con la lírica. El universo poético con la luz, el sonido y el color. Y esa amalgama de disciplinas artísticas, nos llevó a los asistentes, a que nos pareciera un recital muy corto.

Foto:Daniel Pérez. Teatro Echegaray

Perico “Tabletom” Ramírez, supuso la sorpresa de la noche con un fantástico apoyo al tema “Vampiro” que el grupo dedicó al desaparecido Rockberto. Perico (que me hizo entrega de la púa del Concierto homenaje al barbas) es como el calcio: Enriquece la leche!

Foto:Daniel Pérez. Teatro Echegaray

Se sintieron los Sólo un Momento tan a gusto y tan acogidos por su público, que anoche me decían que hubiesen querido dar las gracias al publico uno a uno. Por el afecto demostrado, por la pasión y la por entrega exteriorizada .

Yo, también les quiero dar las gracias a todos ellos y, además -porque los quiero- un abrazo aderezado con cilantro y hierbabuena; porque es un  placer tenerlos de amigos. Mas que eso, mucho más que eso.

“Se fueron los saltamontes

y vuelve la buena música

amigo está el jardín soleado

podemos prescindir del arma letal.

 

Lleva cilantro el abrazo

lleva cilantro el abrazo

y hierbabuena el mar”

Aquí podéis ver imágenes del grupo y volver a oír su música:

Sólo un Momento. Tarabilla Mester de Disentería

Disfutadlo!!!

Foto: Kuky Pereda

…///…

LLAMANDO A LAS PUERTAS DEL CIELO. (Sólo un Momento)

LLAMANDO A LAS PUERTAS DEL CIELO.

(Sólo un momento)

Casi nunca de los nuncas, doy explicaciones acerca de mis motivos para realizar un post en este blog. Mas que nada, porque a nadie le atrae los entresijos de mis intereses.

No obstante, en este post concurren cuatro circunstancias que me obligan a la aclaración pertinente. Y, por si queréis saberlas, estas son. Las cuatro.

La primera de estas circunstancias es el tema en sí. Knockin’on Heaven’s Door. Una de mis canciones preferidas de uno de mis idolatrados autores, si no el que más: Bob Dylan. Mi mito particular.

La otra circunstancia que me afecta es que, los que interpretan este tema, es un grupo llamado “Sólo un Momento” que lo componen distintos amigos; cuasi hermano, algún que otro componente.


Tres: Como quiera que se le dedica este tema  a otro cuasi hermano querido -Antonio Abril, ausente ya para siempre- la cosa como que me va embargando el ánimo y mi reticencia a la intervención va menguando.

Y por fin, la última circunstancia que me atañe, es que llevaba en mi poder una armónica Hohner Blues Harp en Sol, que viene que ni pintada para un asalto que ya voy previendo y temiendo no poder reprimir.

Y esto pasó:

Que… abusando de las circunstancias antes citadas de amistad y del momento apropiado… en mitad de la canción, solicito a Fernando Cumpián -Alma Mater del grupo- y desde abajo del escenario, que me pase el micro. Así, por la cara.

Este -no se cómo, la verdad- se arriesga; y vehementemente, desde arriba, me lo pasa. Y así, de esta manera, se continúa ese tema: con una armónica intrusa, inesperada y no solicitada; que ni estaba prevista ni ensayada, ni tan siquiera -fíjate lo que te digo- soñada por el espontáneo.

Que queréis que os diga. A mi me gusta esta especie de Jam Session; un ensayo sobre la improvisación que se dice.

Llamé a las puertas del cielo, aunque fuese Sólo un Momento. Y a mi bastó. ¡Vaya si me bastó!

¡Gracias Tatú por la hospitalidad y por la paciencia!




Si queréis oír el tema podéis bajaros esta presentación en Power Point con la versión que os estoy comentando. Aquí:

https://skydrive.live.com/?sc=documents&cid=9b5ad4b7dbd9e872#!/?cid=9b5ad4b7dbd9e872&sc=documents&nl=1&uc=1&id=9B5AD4B7DBD9E872!2196

Y mientras se baja, podéis distraeros con un video de mis amigos. Disfrutadlo.

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