PARA ANTONIO ABRIL, CON UNOS JAZMINES

El día después de la Reunión en las Nubes que mantuvimos Juan Miguel González, Jose Antonio Quesada y este iletrado, metido en berenjenales poéticos, en la Plaza del Obispo, me llamaron –cada uno por su lado, y sin acuerdo previo- para comentar lo grata que había sido la reunión en sí y , además, para hacerme la observación de que lo escrito en el post posterior a dicha reunión, contenía – en esencia- casi todo lo tratado la tarde anterior.

Tuvieron el detalle de llamarme y así decírmelo. Raras Avis son; puesto que tener el detalle del comentario y/o la llamada cordial y amable, no es nada habitual. Solo lo hacen  pocos que podría contar con los dedos de una mano amputada.

Así que cuando recibo el mensaje referido, me sorprendo, pues no me acordaba –fallo tremendo- de la promesa que me había hecho Juan Miguel González acerca de escribir un texto sobre al amigo común Antonio Abril fallecido recientemente.

Agradezco enormemente este olvido, porque de otro modo –y sabiendo de mi intranquila impaciencia, habría vivido sin vivir en mí hasta que el citado texto no hubiese llegado a mis manos.

Por eso, esa llegada fue recibida primero, con sorpresa, y segundo con el mismo afecto que destila desde la primera vez que la leo. Después la he leído otras veces más que han sido algunas varias.

No digo nada más, puesto que no hay nada mas que decir sino lo que viene. Solo inserto aquí el mensaje primero. Y después, el texto del Poeta.

No se quejaría Antonio Abril de sus amigo. No se quejaría, no. Aunque nosotros tampoco, nunca jamás, de él.

 

 

Querido Álvaro, te envío el escrito que te prometí sobre Antonio Abril.
Espero que sea merecedor de estar en el blog. Gracias por tu trabajo
tan bien hecho y desinteresado.
Un fuerte abrazo
Juan Miguel González 


La muerte, al tocarnos, no nos destruye,

sólo nos hace invisibles.

Chateaubriand

                           PARA ANTONIO ABRIL,  CON UNOS JAZMINES

Lo malo de los tímidos no es la timidez en sí, si no que ésta suele ir casi siempre acompañada de sus otras inseparables hermanas: la introversión y la hipocondría. Esta aparente insania, no siempre, en el artista, significa limitación, más bien todo lo contrario: apertura a la heterogénea realidad. Bien mirado, suelen  formar parte de los atributos del verdadero poeta, ya que estos espíritus  se mueven con más desenvoltura en el tiempo que en el espacio. Como Pessoa, como Robert Walser, Antonio Abril fue otro viajero inmóvil, pero sin dipsomanía.

Aunque nos conocimos en los años 60, nunca llegamos a conversar más de quince minutos seguidos, y no por desavenencia alguna, si no por excesiva e indolente afinidad. Pero Antonio fue un retraído callejero de media tarde, exacerbadamente abstemio, mientras que yo rehuía el tumulto diurno, a la espera de la noche romántica  y sus largos alcoholes.

Del mismo modo que vivió, Antonio ha muerto  en el más delicado y discreto silencio. Pocos hombres alcanzan tan alta y humilde manera de estar y marcharse del mundo.

Pintó y dibujó para sí mismo, que es la más sincera y honda forma de amar a los demás. Luego, se despojaba de sus obras para ofrecerlas a los amigos, consciente de que entregaba lo mejor de su ser. Retraído, humilde, huidizo, dotadamente desprovisto para sobrevivir en el reino de la utilidad, Antonio Abril vivió conforme a la voz del niño que alentaba en su pecho y que nunca desoyó.

Cuesta entender que alguien tan leve  e ignorado como él le pueda interesar a la muerte. Creo que para hombres como Antonio  ha sido escrita esta línea de Nietzsche, “Sólo hay un mandamiento para ti: sé puro.”

                                         Juan Miguel González

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2 comentarios

  1. juan miguel,antonio, los anónimos,sinónimos antónimos, la gente escondida del sur, de los que no se sabe en el norte y de los que cuando se sabe, saben a Sabiduría.
    Sabiduría: expendeduría del saber, del sabor. Sabor de Sabiduría. Sabiduría de sardinas, sardónica, solitaria, silenciosa, sóla, sin libros. Libre por ende, por pasiva, por no fijada. Salada, sola. Sesgada por la luz solar, por su ausencia en la noche.
    Sabio el pintor que se fue, Sabio el poeta que está en la palabra, en el Verbo, en el Verso. Los Hombres, ¿ Dónde los Hombres?
    Sabios los que estando Son y Sabios los que Son por haber estado.
    Ser, Estar. Sardinas, Jazmines, Boquerones, Damas de Noche. Olor.Sabor. El Tiempo no es Oro, es el espacio entre dos versos conseguidos, entre dos dibujos logrados.

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  2. Enhorabuena al Poeta. Ese es ANTONIO ABRIL, al menos para mí, al que en algún momento tuve la dicha de disfrutar, la fortuna de conocer. Gracias, Poeta, me evitas la infructuosa tarea de expresar lo que siento. Inmensa fortuna la mía, lo conocí.

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