LOS 1.000 ARTÍCULOS

LOS 1.000 ARTÍCULOS

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Esto que estáis leyendo, se corresponde con el artículo número 1.000 que escribo en este blog. Un blog que fue parido –fíjense Uds. que coincidencia– el 19 de Marzo de 2009; día del Padre. Pronto pues, cumplirá los seis años de edad.

Seis años (dentro de tres semanas) que han dado para mucho; de entrada, ya lo estáis leyendo, 1.000 artículos, escritos, crónicas, comentarios, reseñas; como queráis definirlos. 1.000 artículos –les llamaremos así para generalizar– que han traído, por añadidura, más de 2.210.000 visitas, miles de comentarios y suscripciones al blog. Miles de abrazos y agradecimientos virtuales, algunas críticas –porque, necesariamente, tienen que haberlas¬– y un par, sólo un par, de juicios malévolos e injustos, porque maleducados y miserables también los hay en todas partes.

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Han sido mil predisposiciones y actos de voluntad para sentarme frente a ese lienzo blanco –despiadado, cruel y poco dispuesto– que es la pantalla del ordenador; para llenarla de letras que, agrupadas en palabras, y domeñadas y sometidas por un estricto reglamento ortográfico y gramatical, conforman cada una de las entradas de este blog que hoy – entre tanta letra– cumple cifra.

Han sido muchos pensamientos hacia la ciudad de Nueva York. Una de las primeras intenciones de este sitio fue la información para el viajero a esa ciudad y hacia los estudiantes de inglés, proporcionándoles unos fantásticos apuntes que yo mismo elaboré (se me persone el atisbo de soberbia) tomados en la Escuela Oficial de Idiomas en la que cursé seis felices y dichosos años.

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Después vinieron artículos que me despojaron – hasta donde yo he querido, claro– de una parcela de intimidad; y que procuraron –siempre en base a mi propia experiencia– confesiones acerca de mis gustos musicales y literarios; acerca de mis aficiones por los cómics y por las notas para la guitarra; por las letras de mis intérpretes favoritos. Hechos y lugares de mi juventud y de mi niñez que arrancaron sentimientos de nostalgia a los que habitan al igual que yo, la ciudad de Málaga.

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Llegaron tiempos de reivindicar en este medio a artistas que estaban fuera del circuito tecnológico y que, o no se habían adecuado a los tiempos, o ya habían atravesado el Valhala. Poetas, músicos, escritores, escultores y pintores; retratistas y fotógrafos, articulistas y maestros de la opinión; todos ellos configuraron un grupo de actuantes que le confieren a este blog un soplo cultural que hoy, sin duda, es lo que me procura las mayores satisfacciones y complacencias.

También hay muchos relatos de humor basados casi todos en experiencias reales y personales; y muchas declaraciones de amor y amistad a amigos y amigas que se lo merecen. Asimismo –porqué no decirlo– algunas subidas de tono porque así, estos tiempos perversos y detestables, me las han propiciado.

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He huido siempre, de la confrontación y de la crítica injusta, de la reprobación y del vituperio, más que nada, ya os digo, porque siempre he disfrutado del respeto de mis lectores y, tengo que reconocerlo, apenas ha habido oportunidades de machacar a algún impresentable que, por eso de tener su momento infame de una supuesta gloria, haya dado la nota.

Mil artículos; mas de tres veces los espartanos que acompañaron al rey Leónidas de excursión a las Termópilas. Veinte veces más que sombras del insoportable y pusilánime Grey. Casi diez veces más que Dálmatas tenía secuestrados Cruella De Vil. Doce veces y media las veces que he podido dar la vuelta al mundo en globo a razón de ochenta artículos por vuelta. Mil sin una de sus noches; a veces con la ausencia del genio inspirador; siempre con la lámpara encendida presta al deseo de agradar y complacer.

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Así que desde este número tan justo, preciso y cabal, quiero agradeceros a todos mis lectores, la fidelidad que día a día, me estáis demostrando. Superando casi siempre y muy mucho por encima –otra vez la cifra de marras– las mil visitas diarias a este blog. Y eso me hace sentirme muy orgulloso y muy querido. Muy muy orgulloso y muy muy querido; para que vamos a buscar más sinónimos.

Muchas gracias a todos. Y a Nini, mi mujer; mi amor más imperecedero y que me soporta cada tarde delante de una pantalla dándole al tecleo.

Todas las imágenes que adornan esta entrada son obra de la pintora Antonia María Samper Hernández.

(Gracias por su disposición)

***

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UN MILLÓN SETECIENTAS CINCUENTA MIL VISITAS

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UN MILLÓN SETECIENTAS

CINCUENTA MIL VISITAS.

 

A algunos les parecerán pocas; a otros les parecerán muchas. A mi me parecen una barbaridad. Pero no se confundan, no es el número redondo, mágico e impensable, lo que me parece una barbaridad; lo que me parece una barbaridad es lo que va de serie, lo que lleva adosado a sus espaldas esa cifra.

 Un millón setecientas cincuenta mil visitas, dan para mucho; dan para saberse leído por tantas personas como componen y le dan forma al número. Me hace suponer, fehacientemente, que ha habido un millón setecientas cincuenta mil pensamientos hacia algo que yo he creado; engendrado en mil horas de dedicación, de afán y entusiasmo. Y eso, no sólo me abruma felizmente; sino que además, un poco, asusta y sobresalta.

 Pero al margen de la responsabilidad no buscada que me acompaña desde la creación de este blog -ya saben eso de mostrarse a un mundo con opiniones y pensamientos privados (que dejan en ese momento de serlo) y que irremisiblemente se escaparán de tu control- este nuevo medio de correspondencia, de intercambio, de relación y -en muchísimos casos- de afecto, ha cambiado mi vida para bien. Para muy bien.

 Porque extrañamente (como suele suceder en estos circuitos) nunca se ha recibido -en este blog que ahora estáis leyendo- ningún mensaje insultante ni provocador. Nunca, como administrador de este sitio, he tenido que intervenir ni censurar ninguna comunicación proclive al enfrentamiento o a la hostilidad. Nunca, lo juro.

 Una de mis primeras intenciones fue el de proporcionar información de ciudades para viajeros, de apuntes de inglés y cualquiera de esas cosas que formaban parte de ese universo privado, y cerrado al mundo exterior, que era el disco duro de mi ordenador. Pero esa pretensión primera, fue superada ampliamente con colaboraciones de mis amigos que con sus sugerencias, sus aportaciones y sus generosas contribuciones artísticas, han dado a este blog una pátina de valor y consideración, un revestimiento ilustre y atrayente, que en tres vidas que viviera, nunca hubiera imaginado poder alcanzar.

 Pero sobre todo, de forma muy especial, el afecto que siempre, inesperadamente, recibo y me sorprende cuando salgo a la calle a algún evento y recibo el cariñoso grito de ¡Father! de mucha gente que se me escapa al reconocimiento o a la memoria.

 Por eso, en esta “celebración numeral” no voy a darle las gracias a mis amigos de toda la vida; o a los amigos escritores, pintores, poetas, fotógrafos… que me han regalado su arte muy generosamente. Esta vez voy a darles las gracias a esos amigos anónimos y desconocidos que desde los lugares más insospechados. (Hay visitas desde China a Alaska; desde Rusia hasta Nueva Zelanda. En lugares aislados de la selva amazónica o desde el mismo centro de los océanos donde no existe tierra conocida; quizás un barco) voy a darle las gracias, decía, a esos amigos que como puntitos rojos adornan ese mapa de visitas que -cuando lo consulto- me deja asombrado y estupefacto por la lejanía de los que entran; pero también, conmovido y emocionado, imaginando el hecho del hasta donde han llegado mis palabras.

 Y eso, ya te digo, me resulta tan asombroso como desconcertante. Así que vuelvo a daros las gracias. Un millón setecientas cincuenta mil veces las gracias. Que no son pocas. Que son, en realidad, una verdadera barbaridad.

Espero que, con el tiempo, pueda llegar a nueve millones de visitas; tantas como bicicletas hay en Beijing.

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