Los Tres Ramírez… Y la Madre que los Parió!

LOS TRES RAMÍREZ Y…

LA MADRE QUE LOS PARIÓ.

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Tengo el manifiesto placer de compartir, desde los primeros tiempos,  amistad y momentos cercanos con mis buenos amigos los hermanos Ramírez Maestre: Perico y Pepillo. Dos músicos excelentes. Dos virtuosos cada uno en su disciplina.

Detentan cada uno de ellos, un bagaje erudito y profesional en esto de la música y los escenarios, muy digno de mención. Muy difícil de emular.

Músicos que son con un curriculum académico, impecable y envidiable; plagado de notas sobresalientes, y menciones honoríficas. Premios de Honor en música de cámara y máximas calificaciones en sus respectivas carreras profesionales.

Lo mejor de todo es que pudiendo haberse dedicado en exclusiva -por aptitud y talento- al estirado mundo de lo clásico y lo lírico, siguen deleitándonos desde esa atalaya de humanidad, creatividad y calidad musical que es la banda que ellos mismos crearon: El mítico grupo Tabletom que Jimi Hendrix y Frank Zappa guarden para siempre en la actividad mas fecunda. Y que nosotros los veamos y disfrutemos.

Pero, que quieres que te diga: No acaba ahí la cosa. Pesaítos que son.

No sólo son unos excelsos intérpretes clásicos que les procura eso de ser ambos profesores en  Conservatorios de Música. No sólo son magistrales y avanzados músicos de rock y blues que también les procuran el ser los líderes y compositores de la banda más representativa y más querida de Málaga. No sólo son  – y me pongo muy pesado, ya lo sé- los Alma Mater de los  Ramírez Brothers donde dan rienda suelta a su capacidad compositora y ejecutora de fantásticas piezas jazzísticas. No! No sólo eso.

También dedican parte de su tiempo a la interpretación clásica junto a su hermana Carmen. Carmen Ramírez Maestre: Mezzosoprano que es, e imponente interprete de música lírica y barroca. Trío Ramírez se llaman.

Los tres hermanos, pueden estar contentos; deben sin duda haber heredado de su madre pianista ese oído prodigioso que tienen. Doña Concha; la madre que los parió.

Así que os comunico que tenemos todos una cita en el Teatro Echegaray de Málaga Capital el día 1 de Noviembre que viene. A las 19:00. Para poder asistir a un recital de este Trío Ramírez.

PRECIO: 12 euros. Compra de entradas: En el teatro Echegaray, en el Cervantes y en www.unientradas.es

 

El Trío Ramírez presentará también temas de su repertorio particular, con composiciones como ‘Marina’ y ‘Mi niña vuela’, así como la interpretación original y creativa de los clásicos.

 

Os pongo un video proporcionado por mi querido amigo el ilustrado Carlos López Linares donde interpretan Mi Niña vuela. Con letra de Juan Miguel González y música de Perico y Pepillo Ramírez. Para que os hagáis una idea de los que os espera. Una maravilla.

 

 

 

 

Disfrutadlos. Allí nos vemos!

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LOS TRES MONUMENTOS DE MI NIÑEZ

LOS TRES MONUMENTOS

DE MI NIÑEZ

Hay muchísimos mensajes por la red en los que se comparan los métodos de diversión de los niños de hoy día en relación con los que desarrollábamos nosotros en aquellos tiempos ya lejanos. Defendiendo que esa diversión de antes, consistía en estrujar la imaginación y  que con cuatro cosas, podíamos pasar tardes enteras de juegos y entretenimiento. A base de fantasía.

Me ha enviado mi querido amigo MAF un elaborado trabajo en pdf sobre tres de los  principales monumentos de Málaga : El Castillo de Gibralfaro con su Alcazaba árabe, el Teatro Romano junto a estos dos y, por fin, la Iglesia Catedral de Málaga.

Después de leer este documento, recuerdo con nostalgia,  que me resultan muy familiares; y caigo en la cuenta, vuelvo a recordar, que estos lugares -cuando yo era muy joven-  compusieron los tres, una suerte de triple escenario donde se desarrollaron gran parte de los juegos de mi feliz niñez. Esa niñez exenta de responsabilidades y de miedos que ahora -en la edad adulta- nos atenazan por culpa de unos indeseables que, amparados en no se qué, han hecho de este país un sitio menos bueno donde vivir. Donde jugar.

Lo explico:

Uno que lo es, se crió en Barcenillas; una incipiente urbanización que estaba naciendo a los pies del Monte de Gibralfaro. Justo ese que está coronado por el Castillo del mismo nombre y complementado con una Alcazaba musulmana que llegaba hasta los pies mismos de la ciudad. Mis juegos infantiles, transcurrieron jugando en el mejor decorado que a ningún niño pudiera ofrecersele. Un Castillo y una Alcazaba árabe. Torreones y mazmorras. Adarves almenados que te asomaban al Mediterráneo esperando a los piratas berberiscos que siempre llegaban. Invariablemente,

Éramos Capitanes Truenos y Guerreros con antifaces de cartón y gomilla. Personajes  de ¡Cáspita y Diantres!, ¡Rediez y Voto a bríos!. Las niñas a proteger, todas eran Reinas de Thule y se llamaban Sigrid. Todas.Vestíamos cotas de mallas, cascos y correajes irreales. Juegos imposibles que hoy, difícilmente pudieran desarrollarse. No porque no existan estos escenarios, que aun están -y mucho más conservados que antes- sino porque ni el Castillo ni la Alcazaba, disponen de conexión inalámbrica, ni disco duro de no sé cuantas gigas, ni por supuesto, libro de instrucciones con trucos y atajos para recorrerlos, en foros de Internet.

Si bajabas de la Alcazaba, podías cambiar tu disfraz imaginario de guerrero cristiano (¡Santiago y cierra España!)  o musulmán (¡Matad a esos perros infieles!); aunque debías de ponerte la loriga, el brazal o la toga. No sabíamos lo que eran, pero si sabíamos vestirlas en nuestro propio ingenio. En nuestro palacio inabarcable de fantasía. Sí que usábamos espadas y jabalinas que nos fabricábamos nosotros mismos con hierros oxidados de las obras de los edificios que iban creciendo en la citada Barcenillas, y que iban, inexorablemente, asfixiando poco a poco el bosque de pinos y el paisaje.

Esta vez -en el Circo Romano- éramos Jabatos y Taurus, Nunca “Fideos de Mileto” las niñas esta vez, se ponían  las estolas y las togas femeninas.  (tampoco sabíamos que se llamaban así los ropajes, pero las llevaban) lo que si sabíamos, era que todas ellas se llamaban Claudia y que suspiraban por que las rescatara el Jabato de turno, que casi siempre era el mas lanzado de nosotros. El más enterao.

Yo- para que negarlo- siempre fui o Goliath o Taurus. Cosa que tampoco me disgustaba, pues se me suponía la fuerza inacabable, el apetito voraz, y la bonhomía del fortachon amigo fiel hasta la muerte. Despues, para la hora de volver  a casa, siempre resucitaba.

Eso pasaba los días buenos de sol y sin frío. Porque los días lluviosos, nos íbamos a la Catedral. Si! A la Catedral!

Los niños de mi época, entrábamos en la catedral, que nos conocíamos al dedillo. Nos sentábamos en la preciosa sillería del Coro, llena  de relieves. Cogíamos, apagando los pabilos de las velas, los pegotones de cera que después conformaban enormes y sucísimas pelotas  que guardábamos como si de un tesoro se tratase. Desde allí, sentados en  un murmullo silencioso, observábamos el Altar Mayor de la nave principal.

Después, paseábamos por las dos naves laterales viendo las capillas donde nos impresionaban lo enormes cuadros y los muebles de sacristía donde se guardaban tesoros imaginarios.

Recuerdo también -por recordar que no quede-  que un día acudimos todos en tropel a ver a un muerto en directo. Había fallecido el Obispo de Málaga  D. Ángel Herrera Oria. Allá nos fuimos toda la pandilla, guardando una enorme cola, para -con una mezcla de miedo y curiosidad- ver el primer cadáver de nuestra vida.

Salimos también con una mezcla: de terror y de asco.

Hoy por hoy, no veo yo a niños jugando a piratas en el Castillo de Gibralfaro. A gladiadores en el Teatro romano. No los veo yo salvando doncellas. Ni los veo, observando impresionados -sin saberlo- obras de Niño de Guevara, Simonet o de Pedro de Mena. Más que nada, porque apenas tienen estos cuadros, los debidos millones de píxeles. Ni se pueden reenviar por Whatsapps.

Vaya una leche!

Este documento, interesantísimo, podéis verlo y descargarlo si queréis,  aquí:

38.Estudio sobre tres monumentos de Malagas

Que lo disfrutéis.

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