EL HOTEL THE PIERRE, LA COSTA DEL SOL DESAPARECIDA, Y RAFAEL DE LA FUENTE

EL HOTEL THE PIERRE,
LA COSTA DEL SOL DESAPARECIDA
Y RAFAEL DE LA FUENTE

Mi querida amiga Pinona de la Fuente -sabiendo de mi interés obsesivo referente a todo lo relacionado con la ciudad de Nueva York- me remite una muy versada opinión sobre el neoyorquino Hotel The Pierre publicada por su hermano Rafael de la Fuente. Este, Rafael, es uno de los mejores conocedores de la Costa del Sol; pionero y experto en turismo y en todo lo relacionado con la hostelería y/o la gastronomía del mas altísimo nivel.

Hablar en Málaga de Rafael de la Fuente -leer sobre él- supone el privilegio de recibir clases magistrales de cómo se han de hacer las cosas bien hechas; de cómo alcanzar la excelencia en el sector turístico.

Así que, si algún día sucediese, eso del tomar una copa relajadamente con Rafael y oírlo contarte cosas de los principios de la (para mí, hoy, irreconocible) Costa del Sol, resultaría un absoluto placer -y que como todas las cosas buenas- deberán de ser asimiladas muy poquito a poco. Sorbo a sorbo, para que no se te olvide ningún detalle.

Esa Costa del Sol de la que aún tengo precisos recuerdos; como cuando de pequeño acudía a la Urbanización Elviria del Promotor Salvador Guerrero (mi padre le montó el primer Parque de Bomberos situado en Marbella) y yo alucinaba cuando me metía en el Mercedes de Don Salvador e íbamos – por ejemplo- a ver una monumental escultura móvil de hierro, enclavada casi en la playa de la citada urbanización, y que debería de girar imparablemente con el viento; pero que nunca se movió. Pudo más la herrumbre intransigente del mar que el deseo y la intención del escultor.

Recordar también los tés (yo Coca Cola) dominicales que la familia Souvirón nos tomábamos -cuando ya finalizaban esas excursiones- en la cafetería del Hotel Artola o en la de los Monteros; cuando estaban –supongo, espero, que aun lo estarán- rodeados por una turba inconmensurable de pinos mediterráneos.

Los fantásticos sándwiches mixtos de la Cafetería La Carihuela en Montemar… O las visitas a casa de la amiga francesa Madame Pirrotte en Carvajal… Las comidas en el pequeño restaurante Le Fiacre de Los Boliches. Los paseos por la sombría Nogalera de Torremolinos. O esos baños familiares en “El Cajón” en la Avenida Carlota Alessandri de mi tío Juan. Gazpachuelos del Ventorrillo de la Perra de mi otro tío Sebastián. Los huevos revueltos “Los Álamos” y las tardes de charlas con Frutos.

Mas tarde, me acompañaron, los sabios consejos de mi aún queridísimo y habitual amigo Carlos Gil Passolas desde el Patronato de Turismo de la Costa del Sol. Las promociones que hacíamos de Coppertone a pie de playa a golpe de guitarra; de la Costa en Acapulco…en Berlín…en Londres…

Mucho antes, era todo eso. Mucho antes de estos tiempos fríos e impersonales del Adsl, del Wifi y de los programas informáticos de reservas.

Época aquella, cuando eran las personas las que llevaban la promoción de la Costa a lomos de sus espaldas y el trato era tête a tête. No a golpe de Gigas, Mails y pendrives como ahora, que es más rápido; pero tiene muchísimo menos encanto. Ahora que la otrora excelencia en el servicio y el trato personalizado y cercano, se ha sustituido por la maldita pulsera del “Todo Incluido” donde dependiendo del color que luzcas en la muñeca, se te trata con según cual consideración.

Esos tiempos, ya no volverán; pero he de decir que, para mí, esas imágenes y esos momentos, permanecen indeleblemente grabados en esa parcela de la memoria reservada a los recuerdos entrañables, felices y nostálgicos de mi niñez y de mi juventud.. De una Costa del Sol que empezaba a ser; con una categoría, un nivel y una clase que, hoy… en fin!

Fíjate que esta entrega iba a ser, sencillamente, un consejo sobre un hotel de Nueva York, y ha acabado -con un deje de amargura- recordando unos tiempos y unos lugares, que – inexorablemente- han cambiado mucho. ¿Para bien?

Será que me estoy haciendo mayor! Seguramente si!

Bueno, aquí, tenéis acceso a la opinión, antes referenciada, del Hotel Pierre de Nueva York. No vaya a ser que con el rollo que antes os he metido, se me olvide insertar el motivo primigenio de esta entrega de Rafael de la Fuente.

OPI RAFAEL DE LA FUENTE – The Pierre NY

Que la disfrutéis.

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Una respuesta

  1. Gran artículo, buen túnel del tiempo hacia una Costa del Sol que nunca se repetirá. Gracias por compartir, me apunto el blog!

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