El empezar a leer Tebeos en una temprana infancia, fue gracias a aquellos cuadernos adquiridos, coleccionados y encuadernados por mis hermanos mayores. Y por algunos primos, también es verdad.
Tomar entres mis manos tomos enormes con la colección del Capitán Trueno … Tamar… Oliman… El Guerrero del Antifaz o Roberto Alcázar y el inefable Pedrín, ponían a mi alcance un mundo lleno de aventuras. Y de color, aunque fuesen en blanco y negro.
El Cachorro y Pequeña Pantera Negra. El Cosaco Verde y Aventuras del FBI.
El Cruzado Negro ( No, no era un sujetador) …Mandrake el Mago…Rip Kirby…Flash Gordon…Sigo????
Desafortunadamente, todos estos tomos desaparecieron en un quien sabe donde. Una verdadera pena!
Pero siempre, había una colección (encuadernada en lomos verdes) que me causaba un placer inmenso el leerla – como a casi todos los niños de esa época- Hazañas Bélicas.
Tebeos de guerra.
Hoy, que vivimos en una situación en cuanto lectura juvenil, ¿existe? -me pregunto- de buen rollo y de majaderías politicamente correctas que tiran para atrás, estos tebeos, imagino, estarían mal vistos.
No se yo si tendrían éxito, hoy por hoy, los relatos de Hazañas Cooperantes; porque, si en Afganistán, pongamos por caso, nuestras Fuerzas Armadas pegan un tiro en el campo de batalla, te meten un puro. Por inconveniencia y desatención hacia el enemigo. Por contravenir la Alianza de Civilizaciones. Malo!…Quéres mu malo!
En aquellos ya lejanos tiempos, habían buenos y malos de verdad. Pegaban unos tiros de cojón de mico y metían bombazos que despanzurraban al enemigo que se ponía por delante. Como debía de ser en un tebeo de guerra que se preciara.
El enemigo, siempre era japonés o ruso; incluso indochino. Los aliados eran siempre los buenos; y los alemanes…los alemanes… casi que también.
De los soldados españoles ni se hablaba por eso del resquemor entre las dos
Españas.
Boixcar, el primer dibujante de las historias de Hazañas Bélicas, fue el culpable de que yo me repasase una y otra vez cada uno de los capítulos de esta serie. Y aprendiese a decir en un perfecto alemán Atchung!! y Leutnant; incluso pronunciar en un avezado japonés: Banzai!!! Y eso, quieras que no, te marca.
Con Boixcar, viajé a las selvas de Birmania, Me quedé helado luchando en la nieve de Stalingrado e incluso hizo que prefiriera las granadas de mano (con mango) alemanas a las de piña norteamericanas. Las preferidas del Sargento Gorila. No obstante prefería mil veces las cantimploras que llevaban los aliados en los riñones que las fiambreras cilíndricas alemanas. Pas de quoi!
Vi arder Berlín.
Tengo algunos ejemplares en mi casa que guardo con un enorme cariño; y aprovecho, para hacer un llamamiento a los hermanos R.G. (José Luis y Emilio):
Impedid que los ratones sigan alimentándose a base de tebeos en el pueblo, joíos!!! Y hacedme feliz la próxima comida con un regalo inesperado. O no inesperado…
A mí, que queréis que os diga, me haría mucha ilusión.
Podéis bajaros unos cuantos ejemplares sueltos (15) de Hazañas Bélicas en pdf desde aquí:
Uno debe de empezar su trayecto como lector con buen pie. Y temprano, en la adolescencia.
Un joven que lee regularmente, será de adulto seguramente, un lector impenitente. Ya dije en su día que obras literarias de la calidad del Gulliver de Swift, La Isla del Tesoro o El extraño caso del Doctor Jekyll y mr. Hyde de Robert L. Stevenson y también el Ivanhoe de Sir Walter serían unos magníficos compañeros de viaje. Pero también, cualquiera de las novelas de Julio Verne.
No tengo mas recuerdos entrañables que verme sentado en el salón de mi casa, un día lluvioso, leyendo cualquier volumen de la Colección Historias con la compañía a tiro de vistazo del Castillo de Gibralfaro varado en un gigantesco bosque de pinos verdes.
De joven soñaba con ir de la Tierra a la Luna. Acompañar a Phileas Fogg durante 80 días; aunque eso conllevase ser Passepartout y por consiguiente Cantinflas en su versión cinematográfica. O tener que subirme al único árbol disponible ante la inminente riada -Ahora se llama Tsunami, bueno… y antes- con mis amigos: Los Hijos del Capitán Grant.
Pero sobre todo, más que nada, deseaba ser el Capitán Nemo. Nunca entendí ese deseo de abandonar el Nautilus del arponero Ned Land.
Viaje al Centro de la Tierra..Mmmm.
Para que el que así lo desee, pongo en este enlace la mayoría de las obras de Julio Verne en pdf.
Para que de ese modo se puedan imprimir y las puedan leer vuestros hijos (o vosotros) si queréis seguir viajando desde vuestra propia casa. Aunque no tengáis el Castillo de Gibralfaro arriba en el monte.
Esta es la relación, y (debajo de la relación) el link desde donde os podéis bajar esta fantástica colección de novelas de aventuras.
• Alrededor de la Luna (Autour de la lune, 1870). • Ante la bandera (1896) . • Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el África Austral (Aventures de trois Russes et de trois Anglais, 1872). • Aventuras de un niño irlandés • César Cascabel (1890). • Cinco semanas en globo (texto) (Cinq Semaines en ballon, 1863). • Clovis Dardentor (1896). • De la Tierra a la Luna (texto) (De la terre à la lune, 1865). • Dos años de vacaciones (Deux Ans de vacances, 1888). • El «Chancellor» (Le Chancellor, 1875). • El archipiélago en llamas (L’Archipel en feu, 1884). • El camino de Francia (Le Chemin de France, 1887). • El castillo de los Cárpatos (1892). • El faro del fin del mundo (1905). • El maestro Zacarías • El pueblo aéreo (1901). • El rayo verde (Le Rayon vert, 1882). • El secreto de Maston (1889). • El secreto de Wilhelm Storitz (1910). • El testamento de un excéntrico (1899). • Los hijos del tío Robinson • El volcán de oro (Le Volcan d’or, 1906). • Ensayos, discursos, poemas y cartas • Familia sin nombre (Famille-sans-nom, 1888-1889). • Gil Braltar • Héctor Servadac (Hector Servadac, 1877). • La agencia Thompson y Cía. (1907). • La esfinge de los hielos (1897). • La isla misteriosa (L’île mysterieuse, 1874). • La vuelta al mundo en 80 días (Le Tour du Monde en quatre-vingts jours, 1873). • Las aventuras del capitán Hatteras (Voyages et aventures du capitaine Hatteras, 1866). • Las Indias negras (Les Indes noires, 1877). • Las tribulaciones de un chino en China (Les tribulations d’un chinois en Chine, 1879). • Los amotinados de bounty • Los forzadores del bloqueo • Los hijos del capitán Grant (Les Enfants du capitaine Grant, 1867-1868). • Los náufragos del Jonathan • Miguel Strogoff (Michel Strogoff, 1876). • París en el siglo XX • Un capitán de quince años (Un Capitaine de quinze ans, 1878). • Una ciudad flotante (Une ville flottante, 1871). • Veinte mil leguas de viaje submarino (texto) (Vingt mille lieues sous les mers, 1869). • Viaje al centro de la Tierra (Voyage au centre de la Terre, 1864).
Nunca me gustó el futbol. De hecho, uno de los motivos por los que Santa accedió a tener relaciones conmigo, fue este. Que no me gustaba el futbol.
Los otros dos fueron… que ya había hecho la mili (voluntario) y por fin que era muy guapo y tenía el pelo tan largo y tan moreno que parecía un indio. Ejem, ejem…
Sigamos con el futbol. Salvo partidos excepcionales: los derbis, las Eurocopas y los Mundiales, sentarme frente a un televisor para ver un encuentro, me resulta de lo más penoso. Así que cuando acudo a casa de mis amigos con motivo de visualizar estos partidos, acudo más por la fiesta posterior que por el encuentro en si. También es cierto que nunca ocupo lugar privilegiado en el sofá. Entre otras cosas porque no me dejarían.
Viene esta retahíla a cuento, porque he recopilado para ellos y para el que quiera verlos, unas selección de antiguos álbumes de cromos de jugadores de futbol.
A mí, salvo algún ramalazo nostálgico, no me dicen mucho. Pero si sé que a muchísimos aficionados, les encantará.
Cuando uno alcanza una cierta edad, tiene a la nostalgia por compañera ineludible de viaje. Es lógico. El componente nostálgico no adquiere esa categoría hasta que el que la siente y la padece, no arrastra un buen número de años que te hayan servido como para acumular experiencias; Y ya has perdido la esperanza de que eso que te la produce, no volverá a ocupar tu vida. Aunque ahora, todo hay que decirlo, con esta cosa de Internet, todo vuelve.
La nostalgia, no tiene porqué ser peyorativa. No tiene porqué ser un sentimiento de pérdida irrecuperable. Sino una remembranza de pasajes gozosos de tu vida pasada.
Y esto es lo que me hizo poner en marcha estas entregas de álbumes de cromos.
He robado el titulo de esta -esperemos- trilogía “Lo tengo, no lo tengo” a un libro –magnifico recopilatorio- de Javier Conde, donde figura una estupenda relación de álbumes de cromos de todas la épocas.
Y leyéndolo, todavía me reconozco en el patio del Colegio de los Hermanos Maristas con un mazo imponente de cromos repetidos a la caza de otro con el mismo mazo en la mano.
Y al grito de ¿Quieres cambiar? Primero uno y después otro pasábamos unos tras otro todos los cromos “repes” a una velocidad endiablada mientras el otro ,el que observaba, iba repitiendo una letanía interminable… lo tengo, lo tengo, lo tengo, lo tengo, lo tengo, lo tengo, lo tengo, lo tengo, NO LO TENGO!!!! Y tú parabas y comenzaba el trueque. De la misma forma, se hacía a la inversa. La finalidad era completar el álbum. Y cuando eso se conseguía, no era esa sensación sino el adelanto de los orgasmos posteriores. O casi.
Estas entregas, tengo previsto tres, irán de la siguiente manera.
La primera –que es la incluyo ahora- corresponde a álbumes de cromos antiguos (todas las entregas lo serán) que he conseguido en pdf. Buceando en la red. Hay unos incunables de Don Quijote de 1897. Dos álbumes de personajes Marvel que harán las delicias del amigo replicante de Manhattan. Banderas de todos los países… Un entrañable 20.000 leguas de Viaje Submarino del amigo Verne. Banderas del Universo, e incluso uno de Mortadelo y Filemón cuyas estampitas, salían en los chicles riquísimos Dunkin.
También y en el mismo link, cuelgo otro magnífico álbum, (que he debido de dividir en partes para poderlos colgar) llamado Vida y Color 2. Una maravilla.
La segunda entrega, consistirá en una recopilacion de álbumes pero todos ellos con el monotema del Futbol. De todas las épocas y temporadas. También en pdf.
Y por fin la tercera y muchísimo más ardua, será la que compongan mi colección privada y la que me proporcionará mi amigo Girilín. Ardua, ya te digo, porque deberé de escanear cada página para configurar los posteriores documentos pdf.
Compondrá esta última entrega los álbumes de Sissi Emperatriz que me regaló en su día mi hermana Lourdes.
Un antiguo y entrañable álbum llamado “Las Maravillas del Universo” que se completaba con los cromos que salían en las chocolatinas Nestlé. Y por fin – y esos son propiedad de Girilín uno de Bugs Bunny, el maravilloso Vida y Color 1 (Álbum Maga) y uno irrepetible y que hace que se me salten las lágrimas: Los Diez Mandamientos Basado en la película protagonizada por Charlton Heston. Una maravilla, repito.
Así, espero, será la colección.
Podéis bajaros la primera entrega y el álbum Vida y Color 2 desde aquí.
Insiste mucho el rapsoda culé en el título de esta entrega: El Corazón de la Alcachofa.
Y, además, me dá subrepticia y tajantemente la orden de que la presentación verse sobre sus hermanas. Por cohoness. Como si la inspiracion pudiera domeñarse.
Fíjate tú que Pablo Neruda decía que las alcachofas son los guerreros medievales del huerto con el corazón tierno.
“Ellas sabrán el porqué del título”. Me dice. Y vá el cabrón y no me lo aclara. A mi! Que soy su escriba, trascriptor y traductor. Queledén!
En fin…Nada se me antoja, a priori, mas fácil que hablar del sexteto centenéreo. Porque las he vivido y mucho.
Porque que las conozco de sobra a cada una de ellas. Desde el principio de mis tiempos y de los suyos. Y poniéndome a pensar y a escribir se me llena la cabeza de anécdotas sucedidas con todas. Con la caterva de lobas que, perennemente, acompañaban a los que, ilusamente, se creian los amos y señores de la manada. Ilusamente, repito.
Pasé tanto tiempo y me pasaron tantas cosas con ellas, que a una, a Primera, estuve a punto de matarle dos veces al marido. Una vez de un abrazo fraternal (que solo se quedó en una costilla rota). La otra vez, de pura risa. Ellas pueden certificarlo. Al final, mira tu por donde, se fueron para siempre ambos dos. Una falta de delicadeza hacia sus afectos por otra parte.
No se puede negar, pués, que hayamos pasado una vida entera juntos. De risas, de muchas risas; y tambien de llantos, que de todo tiene que haber en esta putesca viña del Señor.
Muchas veces, cuando acudía a la Plaza del Obispo en busca de Luís, no importaba si estaba este o no. Siempre habia alguna de las hermanas con sus novios – Fantástico Alborto- que suplian esta ausencia.Con creces.
Casi siempre estaban Primera, Tercera y Cuarta. Por no faltar, no faltaba ni Girilín.
Yo llegaba. Saludaba. Me acurrucaba en la mesa de camilla, desplazando inopinadamente a Quinta y Sexta, que tambien solían estar, y que se dejaban avasallar ante mi inconmensurable personalidad y algún que otro culazo; sacaba mi bolsa de pesetas y a devorar horas jugando al Cinquillo. Interminables y entrañables partidas de cartas.
Hasta que, mas tarde, cuando llegaba Luis de juntar magreos para futuras odas descarnadas, y me proponia salir de copas, yo le decia : Mmmmmm…NO! Me quéo! Y me quedaba jugando tó calentito. Y el también, claro está.. Hasta que la noche mas última me expulsaba a la puta calle. Acompañado siempre, eso si, de la amistad inquebrantable y leal de mi bolsa de basura.
Hay algo mas parecido a un hogar interino? Jugar fuera de casa se le dice a esto.
Sabía y sé todavia, todo sobre ellas. Todos sus secretos mas íntimos. Lo que fumaban. Unas asquerosidades que iban desde el Sombra imposible hasta el Vencedor ya perdido de antemano. Humo negro matón.
Sabía lo que bebian. Gin tonics y cubatas de ginebra y cola. Sabía siempre el color de las braguitas que llevaban – siempre con un dia de retraso, desafortunadamente – Pués las veia, siempre, ahorcadas en el tendedero del patio de la casa… Sabía donde tenian sus nidos de amor. Hotel Maestranza. Ahora lo puedo decir por fin.
Sabía…Sabía que a Segunda le llamaban la guapa, me lo decía Titalín. Y tambien sabía lo mucho que apreciaba yo a Segundo, su marido: porque este me enseñó- con su proceder- a ser mejor hombre. Más libre. Aunque tambien me hizo la putada y se me murió. Como Primero que se llamaba Buen Nacido de segundo.
Y se me antoja fácil, ya te digo, porque podria hablar y mucho de cada una de ellas.
Podria hablar de Cuarta. Pero no lo voy a hacer. Porque es la que más quiero y ella sabe que todo lo que vaya a decir de ella, ya se lo he dicho. Porque me acompañó en la etapa mas enriquecedora de mi vida. Porque compartimos los mejores amigos que uno pueda tener en la misma. Porque sus hombres, fueron mis hermanos. Y algunos, a pesar de la lejanía, lo siguen siendo.
Tercera siempre tenía una palanca de whisky DyC escondida en su cuarto. Y todos sabíamos donde. Mamaluísa tambien. Ejerció eficazmente de Coordinadora de Acólitos Anónimos en el Vaticano.
De Quinta me pasa algo así como con Cuarta. Que forma parte inseparable de mi vida, pues tambien me acompañó en los primeros despertares. Tantos dias felices que se sucedían igualmente dichosos y divertidos unos tras otros. Sin parar. El día de la Mammota (sic)
De Sexta -una preciosa, gruñona y pequeña Nutria- de corazón mas feminista que ninguna, aunque todas lo son. Pero a esta la enervaba muchísimo la reiterada displicencia que mostraban los machos de la manada (a los que dedicaré la próxima y última entrega de esta saga) para levantarse de la cama y afrontar el dia.
Y si se me pone en el brete de decidir quien es o quien fue la mejor, no sabre discernir si Sexta o Tercera. Ni tampoco si Segunda o Cuarta. O Primera más que Quinta.Porque todas son igualmente buenas y el orden de los factores no altera el resultado.
Y si sé que todas son, como diría el malagueño mas perchelero y ordinario: De la leshe que mamaron. Y eso, afortunadamente, no se puede evitar. Porque se lleva en la sangre.
LUIS CENTENO. POEMARIO V.
EL CORAZÓN DE LA ALCACHOFA
# 01
Ay Luisito!
Con lo listo que eres y que torpe es tu vida
Ay Luisito!
La achicoria es amarga
Y te engañas con dos gramos de azúcar
Ay Luisito!
La colilla manchada de amor terminado
De noches sin ti,
Se volvió un huracán
Gestionado como otro Katrina
No supiste la fuerza y la ira
Que te fue a matar
Ay Luisito!
Que conviertes tormentas de arena
En brisas ligeras
Y al momento una brizna de hierba
En un bosque sin sol.
Guárdate el estallido
Que quiere salir de tus ojos
Dosifica la lágrima que hay en tu corazón
Ay Luisito!
Que disgustos me das
Siéndome tan cercano
No te empeñes en hacerme espía de tu soledad;
No renuncio de ti
Pero a veces me cansas
Cuando sigues con la letanía
Cercana y constante
De la falsedad
Cuando llegues del tiempo pasado
Y quizás no me encuentres
Con los brazos abiertos
Y el alma pendiente de ti
No me pidas que olvide el vacío
De ese número oculto
Te fallé, lo cogí, lo lloré
Y ese anónimo puto
Me rasgó el corazón
Los pulmones, la vida y la piel
Pero en fin,
No eres tú
Quien merece que pierda este tiempo
No eres tú
Quien merece este instante de noche despierta
No eres tú
Quien merece este instante de noche sin luz
Ojala ni una lágrima asome por estas ventanas
Tan oscuras
Tan en las tinieblas
Teñidas de azul
No es preciso que diga
Que en la noche perdida
Ya no lloro por ti
Lloro, por mi Luisito
Tan listo
Y tan torpe en mi vida
Ay Luisito!
# 02
Déjalo
No creo que merezca ya la pena
Que pienses que mis noches se me queman
Queriéndote escribir.
Déjalo
Que importa que pasara las noches en vela
Si el tiempo para ti es la primavera
Y otoño para mí.
Déjalo
Ayer dijiste que si estabas sola
Querías venir conmigo a ver las olas
Pero hoy ya no es así.
Y calla que llega la primavera
Y desde que era invierno no has visto mi escalera
No digas otra vez quizás me cure
Hoy sé
Que si hay mal que cien años dure
Déjalo quizás olvide.
Déjame
Al menos que te escriba estas canciones
Aunque queden dormidas en mis cajones
Si no quieres volver.
Déjame
Que en sueños quede dormido en tus pechos
Si no quieres volver tienes derecho
No digas nada más.
Y calla que llega la primavera
Y desde que era invierno no has visto mi escalera
No digas otra vez quizás me cure
Hoy sé
Que si hay mal que cien años dure
Déjalo quizás olvide
# 03
La música suena triste
Sus notas ya no son notas
No tiene aroma el jazmín
La lluvia no cae a gotas
Para mí.
Toda poesía es tristeza
Una canción añoranza
Una palabra una queja
Cuando no hay esperanza
Se deja.
El sol ya solo se aleja
La luna nunca aparece
Cuando se muere se reza
Cuando algo llega al cese
No empieza.
Ya no suena una guitarra
Que diga de entre sus cuerdas
Que el barco, el mar y la amarra
Haga que yo un día pierda
Mis ansias
Ya no hay un vaso de vino
Que me devuelva alegría
Ni me brinde en el camino
De vez en cuando, algún día
Un pino.
Ya no habrá nadie que grite
Para buscarme querellas
No habrá una voz que me chille
Ni en el cielo habrá una estrella
Que brille
Ya no habrá una voz que diga
Devuélveme aquella flor
Y si algunos ojos miran
Buscando ansiosos amor
Es mentira.
Ya se me ha muerto la flor
Ya he perdido su fragancia
Ya no tengo su calor
Y quisiera oír con ansias
Esa voz.
Ya no volveré a escuchar
Latidos de un corazón
Ya solo puede esperar
Poco a poco y sin calor
Soledad.
Ya no volveré a sentir
Ni una caricia ni un beso
Ni podré jamás pedir
Que me dejen un recuerdo
Ni alguien me ayude a decir
Sentir lo que estoy sintiendo
No es vivir.
# 04
Bien. La situación es esta:
La mujer principal era un encanto
Un oasis de ternura, y entretanto
Se entremezclaban las obesas y las bestias
Y la madre de aquella deslenguada
Y la torti, que era de Riogordo
Y, en medio Enrique, como de la nada
Que unas veces era mudo y otra sordo
Yo, me encontraba en un mundo sin sentido
Me sentía como un objeto maltratado
La madre de estos versos anteriores
Me vio, sin yo saber; como follado.
# 05
Hoy,
No se si estoy inspirado
Pero quiero escribir
Y quiero escribirte
A ti mujer
Quisiera decirte tantas cosas
Tantas cosas que guardo
Desde hace tanto tiempo
Decirte
Que apenas si te recuerdo
Que apenas ya si te deseo
Que apenas ya te necesito
Decirte
Que apenas ya te quiero.
# 06
EL CORAZÓN DE LA ALCACHOFA
Que poco tiempo hizo falta para quererte,
Y cuanto tiempo he gastado en olvidarte.
Pero, mira, ahí está el arte,
En dejarse arrastrar por otros vientos.
A mí, la verdad, me va bien de momento,
Algo mejor de cómo siempre ha sido.
Pero no voy a hacer leña del árbol caído,
Encenderé la hoguera con los rastrojos
Del alma que quemaste con tus ojos
Y me tuvo tanto tiempo así, perdido.
He caminado lento, sin sur ni norte,
Y alguien sin saberlo me ha empujado,
Y me ha gritado: corre, no te cortes!
Y he corrido feliz, como un poseso;
No te ofendas. Tú ya sabes, es por eso,
De que Dios aprieta, pero no ahoga,
Y por fin, me han liberado de la soga,
Que me tenía atado a nuestros besos.
Y no es por nada,
Pero al ver que el mundo, no se para con mi historia,
Mi amiga Rosa Marcos, confirma la regla; la de la excepción o no se que cosa. Esa que dice que se puede apreciar -y mucho- a alguien a quien no has visto en tu vida. Si, si has hablado con ella muchas veces por teléfono y te has escrito otras muchas también. Pero no la has visto en tu vida.
Confirma pues Rosa, que puede haber amistad más allá de la presencia física.
Rosa también es una buena vendedora. Y no se dedica a ello.
Pero tiene una especial habilidad en vender –muy bien por cierto- afinidades. Vendedora de afectos que se dice.
De ese modo, por esa capacidad de transmitir empatía, puedes sentir que aprecias de igual manera a su costillo- Patxi- o a ese remedo de siamesa valenciana que más que gemela es prismática (por lo cercana y lo lejana que es). Por poner unos someros ejemplos.
Va la buena señora -buena amiga de sus amigos, ya te digo- y tiene la ocurrencia de irse con la familia a realizar un periplo por las Américas del Western.
Para limpiarse los rescoldos de circunstancias adversas, que últimamente le estaban mareando la perdiz. O la vida, para ser más exactos.
Fíjate como será Rosa que, incluso allí, quedó citada con otras dos amigas_ y sus familias correspondientes- para darse un garbeo por Yosemite (o similar) como quien se va de pintxos por su preciosa San Sebastian.
Y cuando vuelve, me conmueve. Me conmueve, pues no solo de acuerda de mi en forma epistolar, sino que además sabiendo de mi predilección por la Navidad, me trae un regalo de la ciudad de San Francisco para colgar en mi Christmas Tree.
Es ladina la tía. Ahora, con ello, se asegura de que me acuerde de ella cada Navidad. Todas las Navidades. Y eso, que quieres que te diga, me resulta entrañable. Junto con los de Nueva York los pondré.
Además me hace llegar, aparte del tarro de mermelada de moras elaborada por ella, una serie nada corta, de más de 1500 fotos, realizadas en su periplo por su querido Patxi. Un magnífico fotógrafo.
Uno, que es manifiestamente partidario del “ser agradecido” no tiene sino – por otro lado un placer- realizar una presentación Power Point con una selección de fotos sacadas de esta estupenda colección que me ha hecho llegar. Los Arrietas en el salvaje oeste. Como a ella le gusta decir.
Esta primera entrega, es una referencia absoluta hacia la desbordante naturaleza del oeste americano. Unas preciosa fotos de Monument Valley, de Bryce y Grand Canyon, y del Sequoia National Park. Ni están todas las que son, ni son todas las que están. Pero algunas más caerán. Y otras más que será mas urbanas…Aunque habrá de todo.
Pero es este trabajo, un buen aperitivo para que los Arrieta- Marcos puedan dar el coñazo a las visitas o pasándole a los amigos, que son muchos, de fuera de Donosti, este link (donde está colgado) que os hago llegar. Pesa 32 megas!!
Rosa…Ha sido un placer para mi, ser el receptor de tu confianza en forma de reportaje fotográfico. También lo ha sido el realizar este humilde trabajo para ti…
Dale un beso a toda la familia de parte del Father…
Si queréis descargaros y guardar este trabajo, podéis hacerlo desde aquí:
Esta página es muy útil, para no borrarla nunca, hay música para todos. Solo tienes que pinchar en el enlace que hay en cada letra, (Ctrl+clic), y te salen todos los interpretes de música que empiezan por esa letra. Pinchas luego sobre el tema elegido y te pone la música y un video de esa canción además de la letra. es una pasada
Entre sueños oía ruidos que no sabia de donde venían. Se sobresaltó y asustado, se despertó entre sudores y escalofríos en mitad de la noche. Había tenido una noche inquieta y no era esa la primera que pasaba. Y ya eran demasiadas como para que no se estremeciese y se echase a temblar de miedo. Con un terror irreflexivo e incontrolable.
No sabía donde estaba ni podía orientarse porque la oscuridad le rodeaba completamente. Estaba en un mundo de tinieblas perpetuas.
Se sentía húmedo y pegajoso. Sucio. Y notaba, además, como las paredes de la habitación, donde se encontraba, parecían haberse estrechado tanto y de tal manera que le apretaban en una especie de sarcófago mojado y viscoso. Ad eternum. Como si se encontrase prisionero en una suerte de placenta cerrada a cal y canto sin salida. Asfixiante y agobiante. Y con vida propia.
No entendía nada. Tampoco podía pensar con claridad y necesitaba hacerlo. Pero no podía.
Quedó horrorizado. Y se preguntaba a que Dios habría podido insultar tanto para que le hubiese condenado a ese terrible padecimiento. Sin posibilidad de perdón.
Miraba a su alrededor y no veía nada. Sin embargo lograba percibir sonidos. Ligeros temblores a los que solían acompañar tremendos estruendos que no llegaba a entender de donde provenían. No había ventanas abiertas a las que acudir para respirar. Aunque de nada le hubiera servido.
Y sentía también, como si miles de pequeñas serpientes sin cabeza se paseasen sin su permiso por su cuerpo doliente y afligido. Estaría en el infierno? Tanto habría pecado?
Trató de nuevo conciliar el sueño otra vez; pero no podía. Era imposible, el terror lo invadía y lo desvelaba. Así que decidió levantarse de la cama y dejar atrás aquella pesadilla en vida que estaba viviendo.
Hizo acopio de fuerzas para incorporarse pero no pudo hacerlo completamente. De pronto, doblado sobre si mismo, sin dar crédito a lo que veía, contempló horrorizado que no podía mover las piernas. Porque las piernas se habían deshecho. Consumidas. Cayó hacia atrás desesperado. No podía creer lo que le estaba pasando.
Intentó apoyarse esta vez con los codos. A duras penas podía moverse en esa especie de sudario húmedo que lo envolvía cada vez mas apretado y casi enloqueció al darse cuenta, también, de que carecía de brazos. Horrorizado hubiera empezado a gritar si hubiese tenido boca. O a quien implorar.
Los sudores corrían como ríos por todo su cuerpo. Por todo el cuerpo abultado y deforme que le quedaba. Los ruidos no cesaban y agotado, volvió a dormirse. Desmayado. Desfallecido y descorazonado. Tendría corazón todavía? Pensó.
Pasado un buen rato volvieron los ruidos que le volvieron a despertar. Unos ruidos que le taladraban la cabeza, una y otra vez sin piedad. Y los movimientos desacompasados también llegaron. Como latidos.
Olía a azufre. Como si el propio Demonio estuviese mirándolo desde la puerta entreabierta que comunicaba con el pasillo. Fijamente.
Las paredes del habitáculo cada vez le apretaban más y más. Haciendo insoportable la presión. Presión que le producía un daño imposible de sobrellevar. Casi no podía respirar. Tanto era el aplastamiento que notaba que, paulatinamente, se iba escurriendo hacia adelante. Irremisiblemente. Deslizándose poco a poco. Adonde iría? Adonde le llevaban? Dios mío! Dios mío!
Sudaba tanto, que estaba al borde del agotamiento. Deshidratándose enloquecido por el miedo. Observaba una y otra vez, los ojos con pupilas amarillas que -desde el pasillo- le vigilaban y acechaban. La fuerza opresiva era cada vez mayor y el desplazamiento hacia delante era implacable e irremediable.
Una débil luz, por fin, se divisa al final del túnel. A lo lejos. Se dirigía hacia allí flotando entre nubes densas y viscosas; en dirección a un destino desconocido.
Poco a poco,se fue haciendo más grande y cercana la luz de la salida del túnel sofocante. Hasta llegar un momento en que, deslizándose rápidamente -sin esperárselo- cayó en una suerte de abismo liberador. Hasta que repentinamente, se sumergió un mar de agua cristalina y fresca que pareció devolverle la vida por un momento. Si alguna vez la había tenido.
Una somera tranquilidad lo invadió de pronto. Empezó a dejar de sudar y empezó a relajarse. Habría acabado todo? Habría llegado la muerte liberadora?
Flotaba mirando hacia arriba en un silencio y en una quietud anhelada. Por fin la oscuridad estaba desapareciendo.
Muy despacio, poco a poco.
Contemplaba extasiado, en ese relax inesperado, un universo nuevo arriba que parecía tener vida propia. Un cielo de constelaciones de luces y colores y estrellas fugaces; con dos enormes satélites de color rosado que parecían flotar en el cercano firmamento alrededor de un planeta informe e imperfecto.
Vio, también, como se cerraba un enorme cráter por el que, intuía había salido. Una especie de agujero negro que le había devuelto generosamente a la vida. O a la muerte. También comprobó que empezaba a calarse y a deshacerse en ese mar último y liberador. Habría acabado la pesadilla? Volvió a preguntarse.
Repentinamente, de improviso, una enorme masa de agua le cayó encima despertándolo del éxtasis. Como una inesperada cascada de agua limpia y transparente que empezó a arrastrarlo en un vórtice sin fin hacia las entrañas de donde fuese. Hacia el fin soñado durante esas últimas noches de pesadilla. Ahora si! Ahora si que estaba acabando todo seguro. Ahora si!! Se terminaron las noches inquietas. Había sido perdonado.
Fue entonces, cuando, en un fugaz momento de lucidez, se dio cuenta de lo que estaba pasando. De quien era el en realidad, y de quien había sido siempre. Se dio cuenta, en el último estertor, en el último hálito de vida que le quedaba.
Y resignado y riendo a carcajadas ahogadas, se dejó llevar por la corriente, sabiendo -por fin- de que era solamente un sencillo, ingenuo e incauto mojón. Un simple mojón de mierda.
Y allá se fue; riendo y seguido de una majestuosa, numerosa y sinuosa manada de caballos blancos que parecían de algodón, o quizás, seguramente, de papel higiénico Scottex mojado.
Fin de la cagada. (Vista desde dentro)
Nota del Autor: Ahora estaría bien que volvieses a leerlo sabiendo quien es en realidad el protagonista.