TODO

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“TODO”.

EL DESAFIO DE LAS LETRAS

 

“Todo” surgió de la siguiente manera. Estábamos mi querido amigo Miguel Ángel “Pelúo” Cumpián en una fiestuki que nos habíamos organizado, con el peregrino motivo de no sé qué partido entre los de siempre. El Clásico, le llaman los que entienden de eso. Éramos pues, en la casa de Girilín, que era el anfitrión, tres grupos bien definidos: Los que le gustan el futbol, los que no nos gusta, y por fin, una serie de nosesabequé que iban volantones entre grupo y grupo según sonase el cuerno de caza que más les conviniese. Mi rizado y crespo amigo el tal Iván entre ellos. Barça indignum sequela cum mane dies chavalote. ( Desmesurat seguidor del Barça des dels primers temps el noi.)

 En un momento determinado, el Pelúo y yo decidimos elucubrar acerca de inventarnos  un juego; para distraernos. Una especie de duelo de letras para que usando una sola palabra como motivo, tema, o argumento principal, realizar un escrito que sería publicado en mi blog. Que es lo que estoy haciendo ahora.

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Yo,  condición sine qua non –aunque detento el título de escriba autorizado- no debería de mover ni una coma de lo que él escribiese. Así que, en este artículo que ahora estáis leyendo, no me he ganado el sustento que, como amanuense y escriba, me embolso con cada una de las entregas que en papel azul (que es nada) me remite mi amigo el poeta canalla.

 La idea era que todo debería de girar, ya te digo, sobre una palabra. Y empezamos a mirar a nuestro alrededor para ver cual de ella nos gustaba más. Cactus! Dije yo. Zapato! Dijo él! Amigo… Enemigo… Mil y mil palabras más, que ni nos convencian ni nos gustaban. Hasta que mi amigo dijo de Todo!! Vamos a escribir sobre “Todo” y así lo acordamos. Y de esa manera, con esa directriz, lo hemos hecho.

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Así que a ello nos pusimos. Y esto es lo que viene ahora. Yo sí sé de qué va lo que yo he escrito, porque yo me lo he cavilado. Pero lo de él, de lo de él, no tengo ni idea. Sólo en este mismo y justo momento que lo estoy transcribiendo, tal y cómo me lo ha dado. A ver que pasa.

Por cierto… Todas las imágenes que van insertadas en este artículo, son de “Shorra Digital Art and Design”

 http://www.shorra.com/

Esto es:

“TODO”

Por Miguel Ángel Cumpián

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Alguien dijo una vez

que le era imposible dormir

con la puerta de un armario

o de un cajón de la mesilla de noche

abierto de su cuarto..

.

.

Que poner una cortina en la bañera

era algo impensable

yo nunca he sido supersticioso

sólo soy un inversor a fondo perdido.

.

.

También mi amigo Antonio decía que

“Abril” un paraguas dentro de la casa,

poner un sombrero encima de la cama

o que un gato “te se” cruzara

delante tuya por la calle, traía mala suerte.

.

.

Mal año debe de estar siendo éste

para algunos insomnes

mejores tal vez para los muertos

yo solo soy un inversor a fondo perdido

.

.

Ahora ya no tengo a mi lado

ni a quien me decía una cosa

ni a quien me decía la otra.

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.

.

Aún estamos en Noviembre de 2013

por eso, ni pongo sombreros encima de la cama,

ni abro paraguas dentro de mi casa

me ducho en la bañera con la cortina descorrida

y por supuesto, cierro todos los cajones de mi habitación

antes de acostarme

y me cuido muy y mucho de que ningún gato negro

“me se” cruce por delante,

he llegado a dar rodeos enormes para evitarlos.

.

.

He decidido invertir Todo lo que tengo

en: paraguas, sombreros, cortinas de baño, cajones de mesilla de noche,

y sobre Todo, en gatos negros.

Sólo soy un inversor a fondo perdido.

 

“TODO”

Por Álvaro Souvirón

 

“Siendo Todo, puedes llegar también a ser

-en último caso, y sin pretenderlo- Nada.” 

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Aunque parezca harto y bastante difícil, “Todo” se sentía aquella mañana inmensa y terriblemente desdichado en el seno de su familia. Resignadamente sólo y abandonado. El más infeliz de toda la familia de los adverbios de cantidad.

Abrumado estaba por su propia circunstancia de totalidad y por las responsabilidades innatas a su función. Pues consciente era, de que -a diferencia de los demás adverbios- no podía descuidarse lo más mínimo en cuanto a su carácter y condición. Porque si así lo hiciese, perdería, irremediablemente, su naturaleza diferenciadora  para siempre. Ese -él lo sabía- era su cruel destino.

 Por ese motivo, envidiaba mucho a sus familiares más cercanos: a Algo, a Bastante, y a Casi. También a Demasiado, a Extremadamente, y a Infinitamente. A Mucho, a Nada, a Poco, y por fin, a Tanto. Y los envidiaba, porque todos ellos, vivían tranquila y desenfadadamente; a su aire y sin preocupación alguna. Así pues, “Todo”, sufría en soledad,  porque no podía permitirse ni un momento de descuido; un solo descuido, y “Todo”, dejaría de serlo y se transformaría en otra cosa.

Tan sólo en su casa -y encerrado en sus pensamientos- encontraba una cierta seguridad e inmunidad. El necesario amparo.

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Sucedió que un día, “Todo”, estaba acostado en el sofá de su casa bostezando irreprimiblemente; se encontraba enormemente aburrido. Muy aburrido; tanto, tanto, tanto, que pasaba de hasta él mismo; si señores: “Todo” pasaba de “Todo”.

Así que, para distraerse, comenzó a rememorar las historias amor que, antaño, había tenido con algunas de sus mejores amigas funcionarias; amigas qué trabajaban -fíjense que casualidad- como preposiciones latinas en el idioma castellano. Sección “Gramática de la Oración” de la Real Academia de la Lengua.

Y empezó recordando, para no liarse, por la primera:

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Recordó, dichosamente, que con la A fue someramente feliz. Pues A se prestaba (A “todo”) y eso le gustaba  y complacía sobremanera. Con Ante(Ante “todo”) se sentía molesto, porque ésta, siempre, le llamaba la atención y le reconvenía por cualquier cosa; le asaltaba, con ella, la impresión de advertencia, y eso, cómo se comprenderá, le agobiaba muchísimo. Con Bajo (Bajo “todo”) no llegó a nada pues ni siquiera llegaron a salir. No era su tipo, concluyó.

Cabe(Cabe “todo”)  Cabe era una delicia de preposición. Con Cabe fue muy dichoso pues se sentía lleno, pletórico y realizado; se lo pasaba genial. Por el contrario, con Con, (Con “todo”) era la terrible sensación del no llegar; de quedarse a medias. Igual le pasaba con Contra (Contra “todo””) esta era buena chica -o eso le parecía- pero siempre terminaba con la desafección y el abatimiento; con el hartazgo; nada le parecía bien. Con De, sin embargo, se sentía noble, especial y por encima de los demás. “Conde Todole llamaba ella cariñosamente. Era muy divertida y graciosa.

Con Desde (Desde “todo”) se sentía atrapado y vigilado. Y con En (En “todo”) se acostumbró a estar y a ser siempre atento y dispuesto. Con Entre (Entre “todo”) se imaginó arropado por los demás y con Hacia (Hacia “todo”) le daba la certeza de la buena o mala dirección de sus actos y de su vida.

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“Todo”, siguió rememorando a sus antiguos amores…

Con Hasta(hasta “todo”) no lo pasó bien. Nunca se entendieron. Con Para (Para “todo”) se sentía utilizado y con Por (Por “todo”) culpable hasta el remordimiento más injusto e inmerecido. Según (Según “todo”) fue la sospecha y Sin (Sin “todo”) lo más parecido a nada; era la carencia absoluta; lo ininteligible. Con So y con Tras, tampoco tuvo mucho éxito y lo dejaron al poco tiempo. Aunque, para compensarlo, con Sobre (Sobre todo) le fue mucho mejor, pues le hacía sentirse abrigado y resguardado, y fue, con diferencia, con la que mas dichoso se encontró.

Después de estas elucubraciones pasadas, “Todo” se desperezó y se levantó del sofá. Y terminó meditando acerca de lo difícil que era su vida. Porque siendo “Todo”, se dijo, te obligas a  la universalidad y al conjunto. Y eso era agotador.

Así que, ten cuidado, se dijo, y recapacita… Porque siendo “Todo” puedes llegar también a ser, en último caso y sin pretenderlo, Nada. Y pasar de “Todo” a Nada… Eso sería ya, queridos míos, eso sería ya una terrible e irreparable tragedia.

 

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LAS ZAPATILLAS Y LOS TORTAZOS.

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LAS ZAPATILLAS Y LOS TORTAZOS

“Zapatillazos de madre y tortazos de profesor,

no hieren, y a veces para el futuro, necesarios son”

Que a nadie, ni por sólo un segundo, se le pase por la cabeza que hago aquí apología de la violencia o de la agresión; a nadie, insisto, que  realizo defensa alguna del castigo corporal o de cualquier otra mala práctica educacional. Nada más lejos de esa intención. Pero  aquí, -y sean Uds. indulgentes en sus apreciaciones hacia mí- reivindico y justifico aquella azotaina rectificativa y correctora, e incluso, y así lo hago, del tortazo despeinante -no exento de inquina y puñetería- del profesor de turno aún más hastiado y aburrido que el propio alumno receptor del sopapo.

Y los zapatillazos de madre? Qué hay que decir de los perversos y dudosamente merecidos zapatillazos de madre?

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Recuerdo con inmenso cariño -fíjense Uds. que contrasentido y disparate-  esos diestros y certeros zapatillazos que mi madre -ante la vista gorda de mi padre- nos propinaba a mis hermanos y a mí, cuando a su juicio, éramos merecedores de ellos. Recuerdo un culo ruborizado y absolutamente encendido, no precisamente de vergüenza y pundonor. Más bien de hormigueo e insoportable escozor.

Decía yo, que mi padre delegaba siempre huidizamente, el castigo físico en las más “suaves y sutiles” manos femeninas de la administradora familiar; confiando, ilusamente éste, en una muy improbable benevolencia en la fuerza dispensada por la dadora y por la duración de la penitencia. Craso error. Disponía ésta, la señora madre, de suficientes aptitudes de eficiencia y energía  cómo para infligir la mortificación de manera muy competente y profesional. Capacidades estas adquiridas, todo sea dicho de paso, por la práctica, la experiencia  y la asiduidad.

 índiceA modo de inciso digo…

Qué parecerá que cuando hablo de tiempos pasados, lo hago con cierta añoranza y melancolía. Como comparándolos, a peor, con los actuales. Nada más lejos de la realidad o de mi pensamiento; sólo pongo cosas en su debido sitio. No sólo no añoro -sí que es verdad que los recuerdo con mucho cariño- los tiempos anteriores, sino que me congratulo de vivir estos actuales que me sobrevienen y acontecen. Adoro las nuevas tecnologías -este blog es el mejor ejemplo de ello- y me gustan, al contrario que a muchos, esas combinaciones bastardas y contrapuestas en el estilo de edificaciones modernas junto a edificios históricos (siempre que se respete y conserve el antiguo) por poner otro ejemplo. Lo actual conviviendo en amable armonía con lo pasado.

 Sigo…

Este post, tiene la finalidad de -salvo casos lastimosos- reivindicar, en tono sarcástico, la azotaina escarmentadora y el guantazo comedido. Aunque, recuerden por favor el primer párrafo de este escrito. Por favor, insisto muy mucho, les digo, porque hoy pasan cosas terribles e inaceptables.

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He sido un feliz niño, -y como consecuencia,  y dentro de lo razonable que me procuran estos tiempos miserables- un feliz adulto a pesar de mi holgado equipaje en zapatillazos y en tortazos. Mis nalgas recuerdan -con una mezcla de melancolía y tristeza- aquellas tandas de zapatillazos que mi madre me propinaba cuando -en mi niñez- sacaba los pies del plato o del tiesto; que eran ambos la parcela acotada y recomendable de las buenas costumbres.

Aquellas andanadas con las que mi madre intentaba inculcarme -por medio de aquel ancestral sistema didáctico tan usual en aquellos tiempos- las más elementales normas de urbanidad y de civismo. Sistema tan efectivo en la fijación del concepto y la pauta educativa, cómo en el aprendizaje del correcto comportamiento. Plás, plás, plás… Se acabó lo que se daba, Alvaristo; que ya vas listo. Y se iba tan pancha.

Tampoco puedo dejar en el lado oscuro del olvido a un dilecto profesor de los Maristas apodado “Pichi” que me propinó, con admirable profesionalidad, tales tundas que aún, si lo pienso con detenimiento, me pican las somantas que me propinó el muy taimado y ladino.

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Viene esto a que esos -hoy aborrecibles y reprobables- castigos corporales, ya sabéis: la azotaina y el tortazo, de ningún modo y manera, han afectado mi vida de forma perenne, dolorosa o lacerante. Para nada me han causado trauma infantil alguno por superar. Guardo el recuerdo amoroso de mi madre sin merma alguna, a pesar de la afición a la zapatilla, y guardo también un cariñoso recuerdo del asotanado Hermano Eugenio  -el apodado Pichi– a pesar de la leña y los meneos que me dispensó tan asidua cómo eficazmente; con una dedicación y entrega digna de encomio. La pertinaz y sutil ojeriza que se llama.

Así que no seamos mentecatos con el tontopolleo y el buen rollito imperante y dejemos aparte esa invención tan manida y mal entendida de lo políticamente correcto. Porque muchas veces, esa invención demoniza o enaltece sin ninguna coherencia ni medida. Yo, personalmente, los tortazos del “Pichi” y los zapatillazos de mi madre, los considero sin ninguna duda, métodos pedagógicos absolutamente asumibles -cómo mucho “heridas de guerra”; efectos colaterales de mi educación y formación y que, me repito, ningún daño me hicieron. Si acaso, lo inevitable de la picazón y el orgullo herido. Aunque, esto último, pensándolo bien, si que me dolía. Bastante.

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Mi querido amigo el poeta Miguel Ángel “Pelúo” Cumpián, me remite una breve y divertida reflexión que algo tiene que ver con todo esto y que ha dado pie a lo anteriormente escrito.

 Esta es:

 “Los amados y astutos malandrines.

Añorados bellacos.

La niñez y la invención de la memoria

La vejez y su puta madre.”

 

 

EL TIEMPO, ESA ENORME INJUSTICIA.

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 Entonces, y a la sazón, tras propinarle un palizón a mi hermano Paquito “El Castañuelas” y después -aprovechando la ausencia de mis padres- de darle con la fregona a mi hermana Amy en sus incipientes tetillas, me cogieron estos “In fraganti”, y  tras recibir una tunda de zapatillazos -por malandrín y por bellaco- vino el consiguiente llanto. Me quedé placenteramente dormido y desperté otra mañana de Domingo.

 Después de aquel sueño reparador y profundo -a la edad de siete años- abrí los ojos para ver qué pasaba.

 Aunque, inconscientemente, soy consciente de que todo eso fue un sueño. Un sueño.

El tiempo, esa enorme injusticia.

 M.A. Cumpián. Septiembre 2013.

 

P.D. Continúa el Pelúo: Esto es solo una prueba con mi maquina Olivetti eléctrica ET Compact 60 con cartucho de tinta Pelikán que la tenía olvidada y después de muchas manipulaciones, la he devuelto a su electrificada vida.

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LA TABERNA DEL CULPABLE

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LA TABERNA DEL CULPABLE

“La amistad es un comercio desinteresado entre semejantes”

(Oliver Goldsmith)

Siempre he sido más Botero que Sílfide. De satélite más que de estrella. Más humano que sujeto. Más copulativo que predicativo. Mas izquierdo que derecho (nunca viceversa)  y si la Tierra Media habitase, mejor ser Montaraz del Norte que Elfo de Rivendel. Antes lobo que Caperuza. Gigante malvado antes que guisante hervido.

 Siempre, siempre he sido, en fin, mucho más hombre tabernario que petimetre de restaurante.

 Mucho más de mesa basta de madera desmantelada que de otras cubiertas de lienzos y de paños; porque éstas últimas, las vestidas, suelen ir con guarnición incluida de servilismo decantado y falsedad marinada. Con eneldo, claro está. He adorado -y sigo adorando- esos locales decadentes donde todavía se sirven medias botellas de Cerveza Victoria vestidas de escarcha; con raciones de boquerones – también victorianos- agrupados en manojitos de a cinco. De a cinco, como las buenas bandas de Rock’roll.

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Hombre de las tabernas sigo siendo. Tabernas… Locales singulares esos donde se te dispensa del miremeusté y de la falsa apariencia. De  lo afectado y la obligada complacencia. Las tabernas, esas que te llevan de la mano hacia la conversación fraternal y a la francachela; del… Ponme otra, Manolo!  Al…  Corre por mi cuenta!

 Bodegas y tabernas; antros destartalados donde aun se pueden comer costillas fritas metidas en orzas de manteca y chorizos al infierno requemados por el sol que más calienta. Callos con garbanzos y estofadillo de carne de Babieca. Ensalada malagueña abacalá y caldito picante de pintarroja. Sopa de tomate y pan migao, con  aroma de hierbabuena. Siempre he sido, ya lo he dicho, menos de restaurantes; y más amigo de bares y tabernas.

 Mi querido amigo el poeta Miguel Ángel Cumpián, me remite un trabajo llamado La Taberna del Culpable. De ahí esta sarta inconexa de confesiones subjetivas.

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Mí querido amigo El Pelúo… Me doy cuenta, y quiero pensar bien, para ayudarme, solicita puntualmente servicios de escribiente que reduzca el ímprobo trabajo que acostumbradamente realizo en cuanto a traducción, limpieza y la siempre enojosa tarea, de dar más brillo a sus -últimamente escasos- trabajos literarios.

 Pues bien; como quiera que ahora me ha hecho llegar uno nuevo -llamado La Taberna del Culpable- con una inusitada limpieza en el texto;  buena y bonita letra, y con una parquedad exquisita de tachones- sólo los justos que le reportan la viveza y naturalidad propia de la impronta peludiana- he decidido colgar este trabajo tal cual. A pelo.

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Con imágenes escaneadas para que se aprecie meridianamente, el apego y el cariño de su dedicatoria hacia éste que os escribe -esta sí manuscrita- y la belleza singular de las palabras que me dedica.

 Esto es.

 Disfrutadlo. Es obra de un querido amigo, a pesar de él.

  MIGUEL CUMPIAN

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MIGUEL ÁNGEL CUMPIÁN. COSAS QUE DECIR

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COSAS QUE DECIR

 

¿Te acuerdas las veces que te dije que no me lo dijeras?

 Y tu me lo dijiste.

¿Te acuerdas las veces que me dijiste que yo te lo dijera?

Y yo no te lo dije.

Ya no te acuerdas. Ni yo tampoco.

¿Sabes amor? … ¡Hay tantas cosas que decir!

¿Te acuerdas de aquello que tal vez no nos dijimos o dijimos tantas veces,?

¿Que era aquello que teníamos que decirnos y no nos dijimos?

Lo dijimos tantas veces, que de tanto decirlo, no sabemos si nos lo dijimos o no.

Ya no te acuerdas. Yo tampoco.

¿Sabes amor? … ¡Hay tantas cosas que decir!

El tiempo es un desierto donde no hay nada que decir

Por eso, nunca encontramos el oasis.

Estábamos al alcance de las manos.

Pero las palabras nos perdieron

¿Me lo dijiste tu? ¿O yo no te lo dije?

Ya no te acuerdas. Ni yo tampoco.

¿Sabes amor? … ¡Hay tantas cosas que decir!

EL RESTO DE LA MEMORIA Y LA IMPRESENTABLE.

El Resto de la Memoria

 y La Impresentable.

 

EL RESTO DE LA MEMORIA.

“Uno de Enero. Dos de Febrero. Tres de Marzo. Cuatro de Abril.

Cinco de Mayo. Seis de Junio. Siete de Blowin’ in the Wind.”

 

Uno de Enero.

Ni la más minima duda tenía yo de que el equipo encabezado por Anita Iglesias Cumpián, iba a poner todo su arte, todo su empeño y corazón  en el trabajo escénico llamado: “El Resto de la Memoria”.

Lo sabía, porque llevo meses siguiendo con interés el Making Of de esta obra de teatro. Sabía pues de la complicidad intima y personal de los implicados en dicha historia. Sabía también de la pasión que demostraban en cada una de las  actuaciones financieras para tratar de capitalizar la puesta en marcha de este espectáculo teatral. También de los frustrantes resultados.

 

Dos de Febrero.

El espectáculo resultante es una perfecta amalgama de artes escénicas donde se reúnen  una música muy cuidada en directo (precioso el primer tema) con unos audiovisuales efectistas realmente conseguidos y absolutamente acordes con los momentos de la trama. Unas meritorias actuaciones dignas de elogios. Acreedoras de aplausos, como así fue.

 

Tres de Marzo.

Tenía yo mis reservas -siempre las tengo- de que la representación, pudiese resultar tediosa y consecuentemente aburrida. Un pardillazo que se le dice. Mis temores se acrecentaron cuando el principio de la obra se desarrolla con una lentitud exasperante. Algo absolutamente insoportable para alguien – que como yo- es el paradigma de la inquietud, la impaciencia y lo inmediato. Esa lentitud exasperante -necesaria, por supuesto, para la puesta en situación- duró apenas dos minutos. A partir de ese momento, la trama, el desarrollo de la obra, se volvió de los más interesante y ameno. Muy corta.

Cuatro de Abril.

La versatilidad de Anita Iglesias Cumpián -la principal actriz- nos dispuso durante todo el espectáculo a la sorpresa. Pasando en un mismo fragmento de la obra por situaciones dramáticas y de una seriedad patente, para al segundo -y alternando – ofrecernos una bis cómica que el público agradecía con sus risas y con alivio.

Cinco de Mayo.

No se puede dejar de citar el magnifico trabajo de Alex “Zurdo” Menéndez. Porque , además toca todos los palos muy resuelta y dignamente.  Toca las guitarras, canta, recita, actúa, tramoyea, y por fin…se echa un baile descarnado con Anita que a todos nos toca el corazón. Magnífica esa parte. Solventando con humor situaciones imprevistas como el desafine de la guitarra flamenca o la rotura de una cuerda de ese mismo instrumento. ¿Se la habría proporcionado la competencia?

Seis de Junio.

La realización audiovisual de Francis Valero, resulto tan impecable como efectista. La voz en Off. Fantásticas las tomas primeras de la playa. La elección e las imágenes. Conmovedora la saeta del chavalito con síndrome de Down acompañado por los “tambores” de Salvi Laporte. De lo mejor ese trabalenguas imposible (casi lo que más me gustó) del tutú y el yoyó de mi peludo amigo Miguel A. Cumpián. El combate de Boxeo. La hilarante y a la vez dramática escena de las rosquillas. El baile, la danza, el manejo del cuerpo y las manos. Esas manos que Anita mueve con tal maestría y delicadeza que hablan por si solas. Sería una elegantísima traductora para sordos.

Siete  de Blowin’ in the Wind.

El resultante final, fue una pieza teatral que te atrapa desde los primeros momentos. Una obra que no te deja indiferente no solo por la trama argumental, sino por el producto del empeño de las personas que se han implicado en este proyecto.

Un proyecto que me imagino difícil, cuando no rozando lo imposible Porque en esta ciudad de putas y camareros -que todo se soslaya con el turista que nos llega de donde fuese- hacer realidad un propósito artístico, es un tarea ímproba y extenuante. Para nada rentable además.

La falta de financiación, es patente a menos que sirvan a intereses partidistas y a amiguetes afectos. Por eso, es muy loable el tremendo esfuerzo que han realizado estos artistas para financiar -muy parcamente- un trabajo que va dirigido a una minoría intelectual en este miserable país de Sálvames de Mierda y cotillas maldicientes.

Y además, lo peor de todo, es que en esto, no se ve arreglo. Porque no se ve la intención de las autoridades pertinentes a potenciar entre la ciudadanía los espectáculos útiles para el cerebro. Indispensables para el corazón. Sigamos financiando macro botellones, y conciertos con resultados funestos. Pero déjennos disfrutar a los  aficionados  asistentes a los pequeños locales. No nos den  (que sí!) el Estadio de la Rosaleda. Pero se nos proporcione –y facilite- el Echegaray y el Cervantes, para que la familia cultural malagueña pueda disponer de espacios y recaudaciones dignas y decentes, para financiar nuevos proyectos. Que no les cuesten dinero.

***

La Impresentable.

Abundando en el Siete de Julio, las trabas administrativas que se les pone a los artistas con pocos recursos, son innobles e ignominiosas. Inasumibles por estos para garantizar el resultado que pretenden. Todavía recuerdo, las trabas que les pusieron a un grupo de amigos músicos para actuar en el Teatro Echegaray. Trabas que pasaban por IVA, IRPF, altas como empresarios y como trabajadores, un sinfín de legalidades que hicieron, como era de prever, que desistieran de repetir la experiencia en este tipo de locales municipales.

La Impresentable, se presentó anoche a las puertas del local donde se representaba “ El Resto de la Memoria” Lo que se creía que era una entrevistadora de un medio de comunicación. (Ay infelice!!!) resultó ser una inspectora de trabajo con la pretensión de realizar no se que papeleo para un representación en un local con un aforo ridículo y realizado, con  enorme esfuerzo, por un reducidísimo número de personas.

Anda y que le den!!! O peor aun…que no le den!!!

Pero como terminar con la presencia de esta indigna, no es de recibo, termino esta crónica con la recomendación ferviente de que se acuda  a los espectáculos menores. Teniendo en cuenta que son menores en cuanto a presupuestos y facilidades de la administración. Porque en cuanto a ganas y resultado, no dejan nada que desear. Nada absolutamente que desear.

Gracias, por fin, por haberme hecho partícipe de este trabajo. Gracias de verdad.

Sostiene ElPelúo.

Sostiene ElPelúo.

(Que no Pereira)

***

Sostiene ElPelúo -que no Pereira- que la intangibilidad del libro electrónico mata el hechizo del tacto y del olor a papel y a tinta. La mágica posesión de la biblioteca habitada y vivida. Sostiene ElPelúo, que las macetas de albahaca pueden volar por sí solas -mediante su propio perfume- hacia la casa del amigo para que sirvan de oloroso regalo de cumpleaños. Sostiene ElPelúo además, que Confucio inventó la confusión y que Dios -que parece ser que inventó todo lo demás- nos puede coger confesados.

Sostiene ElPelúo -que no Pereira- que en su casa el váter dispone de habitación privada que identifica la prueba material (el cuerpo del detrito) y asume el papel higiénico de planta de reciclaje. Sostiene ElPelúo, que la habitación donde está ese váter situado, tiene luna llena particular. Sostiene e insiste ElPelúo, (más tarde) que la luna llena no es sino el reflejo de la bombilla en la ventana, lo que le quita bastante de poesía a la estancia. Sostiene ElPelúo -que no Pereira- que cuando no se oye nada en su casa, el silencio suena y le habla.

Sostiene ElPelúo -que no Pereira- que hay veces que se cree Alicia y que puede atravesar el espejo sin romperlo. Sin romperse ni tan siquiera él. Sostiene ElPelúo que después de un block azul, siempre viene, invariablemente, otro rojo. Sostiene ElPelúo, que cada uno debiera de comérselo con su pan; que cada uno en su casa, y Dios -si puede ser- en la de todos. Termina sosteniendo ElPelúo, que a otra cosa, mariposa.

Sostiene ElPelúo –como sostiene El Piyayo- que si tienes una mosca en el arroz… No se lo digas a naide ¡¡Que no hay patós!!.

Sostiene ElPelúo… Sostiene ElPelúo…

Sostiene ElPelúo –que no Pereira- que la empleada de la tintorería sonríe tan abiertamente porque tiene el huerto bien regado (Será por eso que las Hermanas Adoratrices tienen, perennemente, el ce(co)ño fruncido?) Sostiene ElPelúo, que aunque no llueva, él abre el paraguas siempre; por si acaso, por lo que le pueda venir encima. Sostiene ElPelúo, que las lenguas muertas no se mueven porque están muertas. Y que las vivas, como están vivas, son difíciles de coger por huidizas, húmedas y escurridizas. Sostiene ElPelúo, que nacer con 58 años no es tan bonito como nacer recién nacido. Por razones de seguridad hacia la madre, supongo.

Sostiene ElPelúo -que no Pereira- también, que nunca se olvidan las clases de balde; que sólo se olvidan las clases de pago. Sostiene ElPelúo -y vamos terminando de sostener- que cuando muera y lo incineren, Antonio Machín le cantará, sólo para él, Miguelangelitos negros. Sostiene ElPelúo -y doy por terminada la retahíla- que las cajas de condones no incluyen fecha de caducidad (Pero… ¿Y las pollas? ¿Son ellas (y la edad) las que le ponen la fecha de caducidad al látex?)

Sostiene El Escriba, que ElPelúo se sostiene bastante bien a pesar de los pesares y de los avatares de su vida.Y eso, a este escriba -y que quiere Ud. que yo le diga- como que le parece muy Pereira. O muy perita, como se prefiera.

…///…

DENTRO DEL LABERINTO AZUL

DENTRO DEL LABERINTO AZUL

 


El significado del color azul


“El azul es un color fresco, tranquilizante  y se le asocia con la mente, a la parte más intelectual de la mente.  El azul representa la noche. El azul marino, nos hace sentir relajados y tranquilos, como el inmenso y oscuro mar durante la noche

 

El azul claro y el azul cielo, nos hacen sentir tranquilos y protegidos de todo el alboroto y las actividades del día; también es aconsejable contra el insomnio. El oscuro azul de medianoche, ejerce como un fuerte sedante sobre la mente, permitiéndonos conectar con nuestra parte femenina e intuitiva. Demasiado azul oscuro, puede producirnos depresión.

El azul ayuda a controlar la mente, a tener claridad de ideas y a ser creativos. .

Palabras claves del color azul: estabilidad, profundidad, lealtad, confianza, sabiduría, inteligencia, fe, verdad, eternidad. Azul marino: conocimiento, lo mental, integridad, poder, seriedad., salud, curación, frescor, entendimiento, tranquilidad.”(sic)

 …

 

Es mi querido patrón literario -y sin embargo amigo- Miguel Ángel Cumpián, muy recurrente con el color azul. Le encanta, para que vamos a negarlo

 Lo afirmo contundentemente porque de color azul es su pueblo de cabecera Chefchaouen. De color azul, son las cuartillas donde escribe para disgusto del escriba, empleado fiel y nada oneroso que es; de color azul es su Teletubby favorito: Tinky Winky; si, el moña. Es más, sabiendo como es dialécticamente de apretao, si tuviese un gato, este sería invariablemente, triste y azul.

 

Ahora por fin, y para procurarme confort y comodidad (eso se cree él) en cuanto a orden y concierto, ha decidido escribir sus dimes y diretes en un cuaderno, por supuesto también azul. Cartapacio que me ha sido entregado con esa determinación que solo dispensan, en ocasiones, los autores a su escriba de confianza“Generalmente ganamos la confianza de aquellos en quienes ponemos la nuestra”. Dijo Tito Livio; que por cierto, todavía no me he enterado quien era su sobrino.

 Es muy recurrente mi amigo Miguel Ángel Cumpián, con el color azul, repito. Tanto, tanto que daría algo por tener junto a su ojo marrón, otro azu lado.

 Figuran dentro de este laberinto azul -en un tropel anárquico y caótico- una serie de escritos que yo debo de ordenar, traducir y transcribir, con un pellizco de mi propia cosecha. Porque, al fin y al cabo, es la tarea que me tiene asignada. Porque forma parte de mi cometido en este empleo  -por ahora, que ya hablaremos- no remunerado.

 

 

¡Porque vive Dios! Que no es tarea fácil y si ciertamente enojosa; pero que realizo -es verdad- con sumo agrado, entrega y complacencia.

 

Azul…Todo en este articulo es azul. La letra …es azul, las imágenes…azules son……incluso la música -que, a modo de despedida y refresco, inserto al final de este articulo- también dispone de la misma tonalidad.

 

Disfrutad con la palabra del Vate Cumpián; dicho esto (lo de Vate) sin ánimo de pulla o retintín. Y no me refiero con lo de retintín, al perro del Cabo Rusty.

 

CRÓNICAS CUMPIANAS

 DENTRO DEL LABERINTO AZUL

 

# 01 VACACIONES EN FRANTZIA. Daban vueltas y vueltas los buitres buscando la carroña. Pero sólo era frontera en Nafarroa. La frontera que divide  a los vivos y a los muertos; la delgada línea roja. Bidarray, preciosa. Mis gracias a Patricia que nos acogió en su casa de verano para huir ella de sus cosas y yo de las mias. Y en esa huida, la huida nos unió. Yo espero que esa unión no la perdamos nunca y que sea, hasta que la muerte nos separe.

 

 

 #02 LAS OVEJAS VECINAS. Sin previo aviso para nosotros, las ovejas invadieron los pastos. A una señal de baja frecuencia ovejuna, nos miraron y delimitaron su lugar con una altivez tan admirable como nuestra perplejidad. Nosotros, las mirábamos y ellas a nosotros. Ellas no dejaban de comer y nosotros de beber. En perfecta armonía. Parecía que todas las cosas estaban en su sitio; compartíamos el calor y la música. A veces, parecía que ellas bebían y nosotros pastábamos.

 

 

#03 EL RECREO. Ansioso espero la hora del recreo para salir al patio del colegio y comerme el bocadillo de pan con chocolate que mi madre me había preparado y darle bocados mirando a mis compañeros. Yo, aún, no sabía del amargor del chocolate negro ni de los compañeros que iban desapareciendo; y con una avidez recreativa, daba bocado tras bocado. Aún espero la hora del recreo para mirar a mis compañeros y para comerme, el bocadillo de chocolate amargo que me había preparado mi madre con todo el amor del mundo.

 

 

 # 04 LA HUÍDA – EL INTENTO (A Mikel) Diez minutos en silencio en la parada del tranvía, diez. Un pitido… nueve; otro… ocho; otro… Mirando a la pared de enfrente -Atxuri- sin decir nada; tal vez porque  había nada que decir o porque no había que decir nada. Diez minutos en silencio dicen muchas cosas; es un tiempo perdido o quizás, un tiempo ganado. Ahora ya no recuerdo que pensamos durante esos diez minutos. Pero me acuerdo de que fueron diez minutos justos. Cualquiera sabe lo que estaríamos pensando en ese tiempo tan justo. En silencio.

 

 

 # 05 LOS ALEGRES RIOS. Los contrafuertes aguantaron miles de años las iglesias románicas.¿Cuanto aguantarán los contrafuertes que nos mantienen vivos antes de rodar colina abajo, y convertirnos en arena de riberas de los alegres ríos?

 

 

 

 

 Hala!!!

 

 

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