DE LA PÉRFIDA ALBIÓN Y EL BROWN’S HOTEL DE LONDRES

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DE LA PÉRFIDA ALBIÓN Y

EL BROWN’S HOTEL

DE LONDRES

Lo sé. Últimamente estoy muy irritado con todo lo que se menea; cabreado a tope. Y eso, se nota en los artículos que cuelgo en este blog. Porque todos ellos -a los artículos me refiero- tienen un deje de protesta y descontento. De contrariedad y desagrado.

Ese enfado indeseado, me tributa que, como resultando que generalizo mucho, no a todo el mundo le gusta lo que escribo. Y, algunos, se sienten en cierto modo, agraviados, agredidos y lo que es peor: aludidos in personam. Pero bueno eso es lo que hay; no se puede contentar a todo el espectro.

Tengo que reconocer sin embargo, que últimamente, repito, no me salen demasiado a menudo y con la fluidez deseada, esos relatos humorísticos y divertidos que antes eran tan habituales en este sitio. Será porque, involuntariamente, estoy cercado por una panda de mamones y sinvergüenzas que me impiden la inspiración jocosa y sólo me quedo, resignada e impensadamente, en esa parcela irónica, mordaz y malévola.

 Pero bueno, vayamos al tema, no se me vaya a enfadar alguien.

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Hoteles de Londres.

 Empezaremos con el sermón y con la reprimenda. Vayamos pues a por los de la pérfida Albión.

 Sentimientos encontrados son los que tengo con los rubicundos hijos de la Grandísima Bretaña; ejemplo mundo-mundial de colonialismo, opresión y pillaje. Por un lado, un sentimiento de admiración  -y cierta envidia- hacia esos latifundistas de las tierras altas que viven en sus casas de campos señoriales y palaciegas.

Nada me gustaría más el vivir en mi casa de la campiña de Souvir on Huelin. Que mi mayordomo Archibald me despertase cada mañana con el Diario Sur planchado, una taza de café humeante y -a falta de tejeringos- unos deliciosos scones con manteca colorá y zurrapa de lomo desde la balconada de mi dormitorio sobre las verdes praderas de Worcestershire. Ya sabéis, donde se hace la imprescindible Salsa Lea & Perrins de mis amados Bloody Maries mataresacas.

 Nada me gustaría más.

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Por el contrario, nada me disgusta más que esa juventud inglesa maleducada, desaliñada y grosera; aupada a lomos de no se que ínfulas, que ahogada en alcohol, pueblan nuestras costas en verano y sus propios territorios durante todo el año.

 Resumiendo pronto y rápido. Cuando un amigo me comentó lo que le hubiese gustado vivir en la época romana, yo le contesté que sí; que claro, que a mí también; pero de patricio, maifrén, de patricio.

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Pero, dejemos de divagar. Vayamos a lo que vamos -vuelvo a decir-que son los hoteles de Londres. A uno en concreto: El Brown’s Hotel en Mayfair.

 He visitado la ciudad del Támesis muy repetidas veces. Y me he alojado en distintos y variados sitios: un par de semanas al menos en un piso en el barrio donde operaba Jack el Destripador -Whitechapel- acompañando a mi cuñado y amigo Maxi cuando prestaba sus servicios como médico en el London Hospital de la City. Con mi querido amigo Leo Abril en  su piso de Candem Town. Él era residente allí en Londres.

 Después he pernoctado -en las diferentes temporadas pasadas en la ciudad- en hoteles de todo tipo de categoría. Desde los hotelitos de putas (preciosos su canalones exteriores llenos de condones usados de colores) en las cercanía de Victoria Station, St. Pancrás, hasta  el YMCA Hotel, una especie de residencia tipo Opus Dei inglés para estudiantes de alto standing. Y muchos más. Muchos más.

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Donde nunca he estado, es en un hotel de la categoría del Brown’s Hotel. Sobre éste, me remite docto artículo mi admirado y querido Maestro Rafael de la Fuente.

 Rafael de la Fuente, sigue descubriéndome –y yo ahora lo hago, al que lee esto- preciosos hoteles que él ha visitado en su dilatada carrera -como director de este tipo de establecimientos de 5 estrellas- por todo lo largo y ancho de este mundo que diría el inefable Capitán Tán.

 Cada artículo del Maestro de la Fuente, es una lección magistral de buen gusto; de elegancia, refinamiento y distinción.  Ahora nos pasea por los interiores y por la historia del Brown’s Hotel de Londres y nos guía la visita para que -como Oscar Wilde, Agatha Christie, Sir Arthur Conan Doyle, Bram Stoker o Robert Louis Stevenson- nos sintamos huéspedes privilegiados de estas instalaciones.

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 Este es el artículo de Rafael de la Fuente.

  opi – Rafael de la Fuente – BROWN’S, Londres

 Disfrutadlo!!!

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FOLLET, DE LA FUENTE Y EL HOTEL ADLON DE BERLÍN

HOTELES EN LA MEMORIA:

 Hotel Adlon de Berlín

***

“Volodia gruñó. El Adlon era el hotel más chic de Berlín. Estaba en Unter den Linden, en el distrito gubernamental y político, por lo que su bar era el lugar de encuentro predilecto de los periodistas, que lo frecuentaban con la esperanza de hacerse con algún chismorreo”

 Ken Follet (The Century: El Invierno del Mundo)

Últimamente parece que mis lecturas, van casadas -en un “matrimonio de coincidencia”- con las entregas de sus “Hoteles en la Memoria” que me proporciona tan dadivosamente mi querido amigo y Maestro Rafael de la Fuente.

Hoy, más Maestro y admirado que nunca.

Ya me pasó con el Hotel The Pierre de Nueva York en “Lugares que no quiero compartir con nadie” de Elvira Lindo, y ahora vuelve a sucederme mientras estoy con la segunda entrega de la serie The Century de Ken Follet y el Hotel Adlon de Berlín.

Nada más leer el párrafo que encabeza este articulo, recordé lo que en su día me había enviado Rafael. Así que, presto y ligero, lo desempolvé de la sala de espera de las futuras publicaciones y volví a leerlo.

Descubrir  recordando, que el admirado Maestro cuando era niño, paseó por los mismos lugares -y en la misma época- que algunos de los personajes de Follet : Vladimir “Volodia” Peshkov, Heinrich Von Kessel y Werner Franck, me produjo un a inesperada sensación de importancia y orgullo por compartir amistad con una persona que ha vivido momentos históricos e interesantísimos en su vida Y que tiene la inmensa generosidad de compartirlos con nosotros.

No recuerdo especialmente si yo habría caído en la cuenta, cuando visité la ciudad de Berlín, de observar y admirar el Hotel Adlon;  sus restos más bien. Estos, quedaron tras la división de la ciudad en la parte oriental. Y aunque yo visité los dos lados (pasando la pertinente e impresionante doble frontera  americana-soviética), fueron pocos años después ((en 1984) cuando fue reconstruido y ya había desaparecido el llamado Muro de la Vergüenza.

Lo que si recuerdo con toda claridad, es haber paseado por la principal calle de Berlín la Unter den Liden para cenar;  otra mágica noche, un notable codillo con chucrut acompañado de champán Môet & Chandon invitado por mi inestimable y muy querido amigo Carlos Gil Passolas que en paz descansa todavía trabajando. Estoy seguro.

Esta es la fantástica entrega que ha realizado Rafael de la Fuente sobre el Hotel Adlon de Berlín. A los lectores de la última entrega del Follet, les recomiendo que no se pierdan la anécdota primera del articulo del Maestro. Les emocionará y les hará sentirse un poco tentados por Volodia para hacerse espías -como Heinrich Von  Kesse- para derrotar al nazismo.

Esta es la entrega:

Hotel Adlon Berlin

Que la disfrutéis!!

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HOTELES EN LA MEMORIA. GLENEAGLES EN ESCOCIA

Rafael de la Fuente.

Hoteles en la Memoria:

Gleneagles en Escocia.

 

Y sigo (pero sólo hago un inciso) con Elvira Lindo y con esos lugares que ella no quiere compartir con nadie. Y debo de continuar, porque leí que, entre otros, uno de esos sitios que ella cita en su libro era el Hotel The Pierre y el otro el restaurante La Côte Basque, ambos establecidos en Nueva York; aunque mucho me temo que el restaurante está cerrado desde el 2004. Sinatra lo echaría de menos. Y la Duquesa de Windsor también.

No puedo dejar de acordarme, por consiguiente, de mi querido y admirado Maestro Rafael de la Fuente.

Primero, porque fue él  quien me proporcionó una preciosa entrega de sus Hoteles en la Memoria dedicada al  Hotel The Pierre de Nueva York; y segundo, porque recuerdo imperecederamente, esa memorable anécdota que conocí -mediante aquella preciosas letras que me regaló generosamente con motivo del millón de visitas en mi blog- y que tuvo lugar en el magnifico restaurante que es La Côte Basque.

No puedo sino estar muy orgulloso de haber sido el destinatario de un regalo tan particular como curioso. Que experiencias no habrá vivido este amigo!! Me pregunto.

Contaba en esa anécdota, que una vez él -Rafael de la Fuente- cedió una mesa en La Côte Basquea la esposa de Aristóteles Onassis y unos amigos. Una mesa junto a una ventana con vistas al lago artificial más grande de Central Park. Ese mismo que más tarde se llamaría -como homenaje a la propia dama- The Jacqueline Kennedy Onassis Reservoir.

Tengo el privilegio de haber paseado por las orillas del Reservoir después de haber subido -con el resto de los Gorgonzola- a los más alto del Belvedere Castle y haber salido después por el Imagine de John Lennon camino del edificio Dakota donde Polansky rodó su terrorífica Rosemary’s Baby. La Semilla del Diablo, para entendernos.

Asombra muy mucho que los recuerdos y las experiencias puedan llegar a juntarse en un puñado de memoria, y que salgan -sin pretenderlo- en un lugar tan intangible como es este post: la Lindo, la Kennedy, mi querido el Maestro de Maestros y este humilde, (e inmerecidamente incluido en el grupo) Father Gorgonzola.

Así que, para celebrarlo, elaboro esta entrada con otra entrega que me ha proporcionado Rafael de sus Hoteles en la Memoria…esta vez,  viajamos a las  Tierras Altas de Escocia; al  Gleneagles Hotel.

Un hotel  del que, por ejemplo, dice su Web: “Es un lugar donde ocurren cosas sensacionales: Gleneagles se enorgullece de haber albergado la Cumbre del G8 de los líderes mundiales en julio de 2005 y será la sede de la 40ª edición de la Ryder Cup en 2014”

 Rafael dice mucho más que eso en su artículo. Muchísimo más que eso!

 

 Disfrutad de esta crónica. Transportaros mentalmente -es gratis- a las Highlands de Escocia. No hace falta que asumáis el reto de jugar los dieciocho hoyos del Kings Course, uno  de los campos mas apasionantes que existen. Tampoco es necesario -quien pudiera!- comer en el restaurante con dos estrellas Michelin de Andrew Fairlei. Tened en cuenta que El Maestro es un experto en estrellas Michelin!

Yo, la verdad… yo solo me conformaría con poder tomarme un par de whiskies de avanzada edad (esos que traspasan la edad adolescente que son los que más me gustan) -después de haber contemplado la sobrecogedora belleza del paisaje donde está enclavado el Gleneagles- sentado cómodamente en The Bar.

 

Rafael de la Fuente; Hoteles en la Memoria:  Gleneagles en Escocia.

 

Aquí:

 OPI RAFAEL DE LA FUENTE – GLENEAGLES

 Disfrutad de esta entrega. Otra maravilla.

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LOS TRES CABALLEROS Y EL HOTEL DE PARÍS EN MONTECARLO

HOTELES EN LA MEMORIA:

 

LOS TRES CABALLEROS Y

EL  HOTEL DE PARÍS EN MONTECARLO

Estábamos disfrutando una fantástica  y opípara velada en casa de mi muy querido amigo el Cónsul de Portugal. Se daba el caso que, por motivos de viaje, no se había podido celebrar la entrañable y tradicional Fiesta de los Fuegos Artificiales, de principios de la Feria de Agosto de Málaga, que cada año se celebra en casa de mi (insisto) querido amigo el diplomático.

La Fiesta de los Fuegos Artificiales es una reunión que uno, si está en sus cabales y ha sido invitado claro, no se debe de perder por varios motivos: Por las magnificas y privilegiadas vistas que se disfrutan desde la casa del Cónsul. Por los asistentes al evento -ya todos amigos, después de tantos años asistiendo a la recepción- Y sobretodo,  por el magnifico trato dispensado por los anfitriones: Rafael y Julia, a los que me une una  amistad consolidada por el cariño mutuo. La culpa: los  muchos años de trato, que te permiten la agradable sensación de sentirte como en tu propia casa.

La  recepción de este año, celebrada el 25 de Agosto, fue una recepción inusual. Reunión “Petit Comité” porque se casaba el vástago en días. Rafael tuvo el detalle de otorgarnos audiencia a un grupo selecto de amigos con un nexo común: Pertenecemos todos a la Logia del Negro Anaranjado. El trato dispensado por los dueños del recinto fue de una amabilidad inigualable. Desde aquí las gracias. Las muy muchas Gracias.

Pero no era ese el motivo de esta entrada. En un apartado de la fiesta –después de que Rafael bailase con tal brío y entrega que a otro cualquiera se le habrían bajado los pantalones- estuvimos los dos un buen rato charlando sobre un amigo común. Un muy querido amigo común de todos los que estábamos allí. Carlos Gil, (del que ya he hablado profusamente en este blog) y de la concesión, a título póstumo, del Premio Andalucía de Turismo; además de la petición al Alcalde de Benalmadena ( gestión efectuada por parte del Cónsul) de ponerle calle en el Pueblo de Benalmadena donde residía este costasoleño de Calatayud.

Por cierto: Gracias Cathy!!! Ya tengo la pajarita de Carlos en mi poder!!!La usaré, como es natural.

Sigo…

Saqué a colación en la conversación –por la ingente tarea que también había realizado en Pro de la excelencia y el buen nombre de la Costa del Sol- a mi querido amigo Rafael de la Fuente; le comenté al Cónsul, que manteníamos -Rafael de la Fuente y yo- relación epistolar y que el me obsequiaba, con esa deferencia que solo poseen los grandes, con su amistad y con sus artículos de “Hoteles en la Memoria” donde se hacen una especial  docta y erudita semblanza de los hoteles que él, en su dilatada carrera profesional, ha tenido la oportunidad de conocer.

De ese modo, estos: Los Tres Caballeros son el nexo común y la resultante  de esta entrega.

Este post, que ha empezado con una declaración de amistad, tiene la finalidad  de proporcionar otra magnifica entrega de “Hoteles en la Memoria” realizada por mi Maestro y estimado amigo Rafael de la Fuente. Habría que ir pensando también en otorgarle -en vida como a D. Pedro Alexis Turpault- el  Premio Andalucía de Turismo; no solo por la magnifica dirección que desarrolló al frente de grandes y emblemáticos hoteles de cinco estrellas de la Costa (entre otros lugares), sino por su magnifica labor llevando a la más alta categoría a la Escuela de Hostelería de la Cónsula. Esa de las Estrellas Michelin.

A ver para cuando lo dejamos!!

Hoy tengo el placer de presentaros el Hotel París de Montecarlo por Rafael de la Fuente. Que lo disfrutéis.

Si queréis leer el articulo que me ha remitido, podéis hacerlo desde aquí:

OPI RAFAEL DE LA FUENTE – Hotel de Paris, Monte-Carlo

Que lo disfrutéis!

HOTELES EN LA MEMORIA. THE SAVOY-LONDRES.

HOTELES EN LA MEMORIA

The Savoy. Londres.

Cuando el pasado 18 de Mayo, estábamos un nutrido grupo de amigos -compungidos y apenados- celebrando el paso por la vida de nuestro querido común Carlos Gil, tuvimos la oportunidad de oír a varios compañeros -que representaban a cada uno de los grupos que configuraban el entorno habitual de este gran compañero desaparecido- una sencilla y emocionada glosa de su vida.

Desaparecido estaba Carlos de la presencia física, que no del recuerdo. Carlos María Gil Passolas.

El golfista Miguel Ángel Jiménez; el ex director de la Oficina de España en Nueva York Ignacio Vasallo; el ex ministro Julián García Vargas; o mis íntimos Pedro Rojano y Paco Aguilar entre otros, se dirigieron a nosotros.

Sus sentidas palabras  -que no penosos y atribulados discursos- me produjeron un doble dolor. El dolor de la obligada resignación a la ausencia irreparable del amigo y el dolor de la impotencia producida por la pérdida de una Costa del Sol con “Charme” y distinción, que el contribuyó -enorme y eficazmente- a crear.

Recordar los tiempos pasados de la Costa Marbellí, a través de la ausencia de Carlos, me llevó también a pensar en el retiro de la primera línea de fuego -por eso de la condición de lo emérito- de gente tan valiosa como fue y lo sigue siendo, gracias a sus impagables crónicas, Rafael de la Fuente.

Cuando Rafael de la Fuente -y a este amigo vamos ahora a referirnos- se deje vencer por la indolencia (Dios no lo quiera) y nos deje sin sus artículos magistrales y pedagógicos a merced de esta panda de especuladores y merdellones de cordones de oros y comisiones impuestas, no se adonde vamos a ir a parar. O lo que es peor, sí que me huelo (y mal) adonde vamos a ir a parar.

( Un inciso: Hablando de cordones de oros al cuello… Nadie lo llevaba con tanta soltura como D. Jaime de Mora y Aragón -al que tuve el honor de tratar varias veces- showman y animador que fue de la Jet Set de Marbella)

Si Carlos Gil trajo al americano, si Hohenlohe a la realeza de medio mundo, si Don Jaime, los atrapó con su encanto y su piano, Rafael de la Fuente con su liderazgo y buen hacer al frente del Hotel Don Carlos y del Hotel Los Monteros, les dio abrigo y cobijo en portales de cinco estrellas superior. Se aficionó tanto a las estrellas Rafael, que también –al frente de la Cónsula- las puso al servicio de los paladares.

No se si os habéis dado cuenta de la cantidad de prohombres del turismo y de la promoción que he citado en estas cortas líneas. Muchos. Muchos y muy válidos.

Hoy por hoy, si se me pusiera un cuchillo en el cuello y se me obligara a decir -para evitar el tajo- algún nombre que pasee con elegancia y eficacia el nombre de la Costa del Sol por el mundo, pediría –sin dudarlo- el cuchillo para hacerlo yo mismo. Antes el Harakiri que morir a manos de un aprovechado, un político o un merdellón. Que al fin y al cabo, en algunos casos, viene a ser lo mismo. No en todos, no en todos. Gracias al Supremo Touroperador.

Rafael de la Fuente, tuvo -fíjense que categoría-  el detalle de cederle una mesa en Nueva York a la Viuda de John Fitzgerald Kennedy y de Aristóteles Onassis; una mesa en La Côte Basque frente a lo que en unos años sería su Jacqueline Kennedy Onassis Reservoir en Central Park. No sé yo quien hoy, del mundo de la alta jerarquía turística, sería capaz o podría tener al alcance, un detalle como ese de oportuna e inestimable elegancia. No lo sé, por más que lo pienso, no lo sé. Más que nada, porque la elegancia es una cualidad que escasea, infaustamente, hoy día.

Una nueva entrega de Hoteles en la Memoria de mi admirado amigo y Maestro Rafael de la Fuente: The Savoy. Londres.

Notad la distinción y el estilo… El Charme que decía antes; podéis olerlo?

Si queréis leerlo, podéis hacerlo aquí:

The Savoy. Londres

Disfrutadlo! Historia es al fin y al cabo.

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