UN PASEO POR LAS CONFITERÍAS Y PASTELERÍAS ANTIGUAS DE MÁLAGA

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UN PASEO POR LAS CONFITERÍAS
Y PASTELERÍAS ANTIGUAS DE MÁLAGA

“Pero que emperador fuera del todo
y vitalicia majestad del uno,
que fuera el éter y que habitara el todo
y la Torta Ramos de mi desayuno…”
(Juan Miguel González del Pino)

Todo lo que escribo en este blog, tiene un génesis, una chispa que inicia el proceso mental e imaginativo que le da cuerda a los dedos y les ordena, a estos, que bailen la danza de las letras en el teclado del ordenador.

La chispa en este caso me la proporcionó –en forma de cariñosa sugerencia– mi querido amigo Juan Carlos de León y Paz (que nombre tan bonito!) pidiéndome que lo llevara de gira por las Confiterías (un nombre ya cuasi desaparecido) y Pastelerías de la Málaga de nuestra niñez. Hablamos de las décadas de los Sesenta y los Setenta, que no fueron – gracias a estos establecimientos –tan grises y amargos a pesar del bajito de cuerpo.

Pero había un problema con el encargo. No se trataba de relacionar todas las pastelerías y confiterías de la ciudad; pues hubiese sido un trabajo ímprobo; una suerte de tesis doctoral sobre la glucosa que me hubiese reportado un trabajo de investigación insufriblemente largo además de un coñazo. Y una cosa es una cosa y otra es otra. Así que decidí, al fin y al cabo, eso era realmente lo que me pedía Juan Carlos de León y Paz (que nombre tan bonito!), rememorar un paseo por los barrios que me criaron y en los que –como no podía ser de otra manera– abundaban las confiterías y dispensadores de pasteles y bombones. Así que no se crean que olvido ninguna en concreto. Olvido, citar muchas que tengo en mente, adrede. Pero eso es lo que hay. Uno tira para lo suyo…

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Lo que viene ahora, creo que para su mejor lectura, junto con el pequeño prolegómeno que acabáis de leer, está en un documento PDF en el cual, junto a imágenes iliustrativas, viene esa ruta que he elaborado además de un listado de los nombres de los dulces más comunes de la ciudad de Málaga y el planning que elaboré para realizar este paseo que me pidió el amigo.

Saboreadlo, teniendo en cuenta dos cosas, que no están las Confiterías y Pastelerías actuales, porque de eso no se trataba, y que cada barrio es un mundo particular y que contiene sus propias confiterías que a mí, cómo se comprenderá facilmente, se me escapan.

Este es el artículo completo:

CONFITERÍAS Y PASTELERIAS ANTIGUAS DE MÁLAGA

Disfrutadlo!!!

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LUIS CENTENO. SIN HISTORIAS DE SOLDADOS

IN MEMORIAM

Después de haber leído todo los textos proporcionados por Luis, me doy cuenta que hay una cierta reiteración en diversos temas.

Esta insistencia: el mar y sus olas. La arena. Las almohadas vacías, las llegadas del amor y sus posteriores partidas…todo configura y moldea un universo adolescente donde las hormonas guían la mano del escritor y le hacen caer en estas repeticiones, que no son otra cosa que una sinopsis de experiencias vitales.

El escriba, tiene mucho cuidado en no permitir eco alguno en su selección.

Mas tarde la empecinación playera desaparece. Y entonces nos encontramos a un Luis Centeno más maduro y más sutil y embriagador- perdóneseme la mariconada- en sus textos y en sus mensajes poéticos.

Pero volvamos a los escritos de su juventud.

Hay -para mí, que lo conozco bien- dos circunstancias que son muy íntimas y  especiales para el poeta.

Esas son: Su casa del Camino Suárez y la falta, muy temprana, de su padre.

La casa por dos motivos especiales -a lo mejor, me estoy metiendo en vericuetos que no me incumben- pero me da igual, son los peligros que deben de asumir los autores al otorgar la potestad al escriba.

La casa, digo, por dos motivos: por la feliz niñez pasada en ella y porque en ella la familia estaba completa. Todos juntos.

Y su padre. Porque, sin tan siquiera consultarle, tomó el camino sin vuelta demasiado pronto y le dejó desprovisto de cuentos. Sin historias de soldados.

Este relato que ahora viene, combina los dos motivos, que yo intuyo, en la obra temprana de Luis..

Es una narración conmovedora (que ganó un certamen literario) cuyos originales conservamos tanto el autor, como su hermano mayor y el escriba que suscribe.

El citado hermano -Josemaría- me dio la idea de no solo transcribir el texto sino de, además, adornarlo con las imágenes del original escaneadas.

Me pareció una estupenda idea. Pero… porque decorar en exceso lo que no lo necesita? Me dije.

Así que esta cuarta entrega no es tan laboriosa para el escriba. Solo escribo este prolegómeno e inserto los originales del relato para que se puedan leer tal cual se escribieron. Adornados, eso si, con un revestimiento de años pasados en las catacumbas, que embellece y da color al trabajo.

También –si te fijas y te acercas a la pantalla- puedes llegar a oler el papel. No te creas que es mentira.

Un trabajo salido de los tuétanos del autor. A golpe de lágrimas, añoranza y pena por su madre desolada.

SIN HISTORIAS DE SOLDADOS

 

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