LUIS CENTENO. SIN HISTORIAS DE SOLDADOS

IN MEMORIAM

Después de haber leído todo los textos proporcionados por Luis, me doy cuenta que hay una cierta reiteración en diversos temas.

Esta insistencia: el mar y sus olas. La arena. Las almohadas vacías, las llegadas del amor y sus posteriores partidas…todo configura y moldea un universo adolescente donde las hormonas guían la mano del escritor y le hacen caer en estas repeticiones, que no son otra cosa que una sinopsis de experiencias vitales.

El escriba, tiene mucho cuidado en no permitir eco alguno en su selección.

Mas tarde la empecinación playera desaparece. Y entonces nos encontramos a un Luis Centeno más maduro y más sutil y embriagador- perdóneseme la mariconada- en sus textos y en sus mensajes poéticos.

Pero volvamos a los escritos de su juventud.

Hay -para mí, que lo conozco bien- dos circunstancias que son muy íntimas y  especiales para el poeta.

Esas son: Su casa del Camino Suárez y la falta, muy temprana, de su padre.

La casa por dos motivos especiales -a lo mejor, me estoy metiendo en vericuetos que no me incumben- pero me da igual, son los peligros que deben de asumir los autores al otorgar la potestad al escriba.

La casa, digo, por dos motivos: por la feliz niñez pasada en ella y porque en ella la familia estaba completa. Todos juntos.

Y su padre. Porque, sin tan siquiera consultarle, tomó el camino sin vuelta demasiado pronto y le dejó desprovisto de cuentos. Sin historias de soldados.

Este relato que ahora viene, combina los dos motivos, que yo intuyo, en la obra temprana de Luis..

Es una narración conmovedora (que ganó un certamen literario) cuyos originales conservamos tanto el autor, como su hermano mayor y el escriba que suscribe.

El citado hermano -Josemaría- me dio la idea de no solo transcribir el texto sino de, además, adornarlo con las imágenes del original escaneadas.

Me pareció una estupenda idea. Pero… porque decorar en exceso lo que no lo necesita? Me dije.

Así que esta cuarta entrega no es tan laboriosa para el escriba. Solo escribo este prolegómeno e inserto los originales del relato para que se puedan leer tal cual se escribieron. Adornados, eso si, con un revestimiento de años pasados en las catacumbas, que embellece y da color al trabajo.

También –si te fijas y te acercas a la pantalla- puedes llegar a oler el papel. No te creas que es mentira.

Un trabajo salido de los tuétanos del autor. A golpe de lágrimas, añoranza y pena por su madre desolada.

SIN HISTORIAS DE SOLDADOS

 

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Una respuesta

  1. ¡Mira que lo tengo! ¡mira que lo he leído veces! Pero ahora me parece nuevo, inalterable, definitivo. Se me ocurre hablar de sentimientos, pero es inútil ante tu amistad. Gracias emocionadas de tu afilado amigo

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