EL EMINENTE Y EXCLUSIVO CENTRO DE ESTUDIOS DEL TALENTO.

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EL EMINENTE Y EXCLUSIVO
CENTRO DE ESTUDIOS DEL TALENTO.

“Tiene verde la mirada
y el aire de pizpireta
Lolita de nueva hornada
bien puestas el par de piernas”

(Camarera de mi ron; Vladikov Nabomir)

 

El a priori:

En el año 1986, un grupo de intelectuales de la ciudad de Málaga fundaron el Centro de Estudios del Talento. Una congregación que estaba y está integrada por insignes prohombres con una particularidad común: una innata predisposición y vocación hacia la cultura y el conocimiento. Hacia la ilustración y el discernimiento. La sede estaba en la Calle Lágrima Virgen número 19. No me negarán que ya el nombre de la calle promete y cumple.

Su Presidente, el notable escritor, profesor y poeta Francisco Javier López Navidad. El Secretario, el sinólogo y erudito Javier Cabeza y Sanz. Cómo Tesorero “Eméritus di antimanno” el insigne poeta Juan Miguel González del Pino; formando también parte del grupo, como vocales, el pintor Antonio Ayuso y el dibujante Ángel Idígoras.

292027_2190294730220_1610333047_n(Ángel Idígoras por Ángel Idígoras)

Cito a estos ilustres primero, porque –concedida la gracia de mi pertenencia a dicho grupo– auspiciado por Francisco Javier, protegido por Juan Miguel, apadrinado por Idígoras y Ayuso, y certificado por Javier Cabeza, paso a engrosar, y valgo yo mucho para eso del engrosar, las filas de tan excelsa camarilla.

Forman parte también de dicha partida, los siguientes:

Antonio Cabello Arce, corrector y crítico literario, Gavilán y Chaves, filósofos. La escritora Carmen Rigalt; Julio Quesada Martín que es catedrático de Metafísica de la Universidad Autónoma de Madrid; Guillermo Aguilera, los filósofos Carlos Conchillo, Juan Gavilán y Francisco Chaves; el pintor Rafael Alvarado, los editores Francisco Cumpián (también poeta e impresor) y José Antonio Quesada. El escritor Cristóbal G. Montilla y Laureano Quesada; Antonio López Navidad, figura de la medicina, Vallejo “El Ínclito”, los también poetas Francisco Bravo y Eduardo Martín Calvo. Antonio Arjona, escultor, José Manuel Domínguez, concertista de guitarra y Juan Alberto Gómez, cantante.

Personalidades de la Manualidad, tales como Manuel “El Viruta”, el Sr. don Antonio De la Cuesta, y don Manuel Pérez, ingeniero de átomos y voltios. Alexandru Afrasinei, traductor de Juan Miguel González al rumano, Viola de la OCM. Y ahora –y con la dignidad de recién llegado– el bloguero y cronista virtual Álvaro Souvirón.

el-maestro-y-pintor-antonio-ayuso-2012(El pintor Antonio Ayuso)

El a posteriori de lo a priori:

(Del Cuaderno de Bitácora de Father Gorgonzola.)

Como acostumbra Juan Miguel González, me esperaba amarrado al duro banco acompañado de Paco Navidad, Antonio Ayuso y Javier Cabeza. Debo indicar – no sin un cierto rubor– que el acomodo en mi coche de tan señalado grupo no podría calificarse como una digna demostración y/o exhibición de agilidad, elasticidad y ligereza.

Saltar el tabique infranqueable –ríete del Muro de Berlín– que representa la separación de la trasera de mi coche (circunstancia que podría haberse evitado mi amigo el sinólogo si hubiese entrado por la puerta correcta) procurarse el adecuado acomodo el pintor y el poeta, y la infructuosa y estéril intentona de mi querido amigo el escritor para ponerse el cinturón de seguridad usando para ello la correa de mi bolso-bandolera, presagiaba una tarde aciaga en cuanto a capacidades físicas y cinemáticas. Pero ya saben Uds. cómo son los pensadores.

1229983_10201402218450733_877894438_n(Juan Miguel González por Ángel Idígoras)

Los conduje, no sin cierto nerviosismo, hasta el lugar de la cita donde nos tendríamos que encontrar con Ángel Idígoras. Una vez allí, la camarera, una simpatiquísima y pizpireta chica de intensa mirada y torneadas piernas, nos hizo sentirnos tan atribulados cómo felices y contentos. Un encanto de chiquilla, que nos llevó a más de uno durante un momento, a pasear de nuevo por los jardines medio olvidados de la carnalidad y la concupiscencia.

Podría contar muchas más cosas de esa fantástica velada, pero sólo indicaré que Ángel Idígoras me regaló el original de mi caricatura. Antonio Ayuso la promesa de proporcionarme material para una entrada monográfica en este blog, y Juan Miguel González me hizo entrega de un divertidísimo romance que a modo de colofón inserto al final para vuestro deleite y satisfacción.

caricatura Idígoras original reducido(Álvaro Souvirón por Ángel Idígoras)

Una noche memorable que deberemos, sin duda alguna, repetir. Aunque sólo sea para ver cómo Idígoras aprovecha la reunión para, delante de nuestras narices, realizar la última viñeta que debería de salir publicada en la prensa el día siguiente. Para hablar de Tintín y de comics y tebeos con Javier Cabeza; para oír la palabra didáctica, apocada y respetuosa de Antonio Ayuso; para poder aprender algo nuevo, como cada una de las veces que nos vemos, de mi querido amigo Juan Miguel González. Para poder volver a tocar la guitarra con Ángel esta vez en mi casa; para intentar empaparme –aunque sea sólo un poco– del inagotable ingenio y cacumen de Francisco Javier López Navidad.

11016772_938618862839662_315274109_n(Francisco Javier López Navidad por Ángel Idígoras)

***

Este es el romance-pasodoble al “Chupaodios” de Juan Miguel González; disfrutadlo:

ROMANCE DEL “CHUPAODIOS”
(PASODOBLE)

Bajo las verdes moreras
se aliviaba el “Chupaodios”,
un ojo puesto en el Marca,
y en la Derbi el otro ojo.

Sin importarle un ardite,
retador daba y jocoso
larga coba a los canutos,
buena cuenta del tintorro.

Oculto en las cañaveras,
imaginaba, rijoso,
grandes urbes de ortopedias
y el orbe lleno de cojos.

Tan feliz se las tenía,
que se arrancó a lo Poropo,
con estos trenos de horca
y estos ayes covadongos.

¡Vivan las sillas de ruedas,
y las roturas de codos;
los barrenos a la plancha
y las tapas de microbios!

Alertados por el cante
y los crecientes oprobios,
aludidos guardacoches
majaron al “Chupaodios”.

***

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JAVIER ESPINOSA. EL ÁNGEL MOLIDO

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JAVIER ESPINOSA.

EL ÁNGEL MOLIDO.

“Javier es Javier Luna, o Javier Espinosa,
o Javier el Príncipe de los poetas,
o Javier el cervatillo asustadizo de cuya mirada
cada día caía una lluvia perenne e inacabable.”

                                                                                 (José Infante.)

 

Andaba yo, hace ya bastante tiempo, detrás de elaborar una entrada dedicada al poeta y músico Javier Espinosa. Al ceramista y editor Javier Luna, al morisco diletante y al militante nacionalista Alí Yíbril. Como se le quiera llamar! de cualquier manera, pues todos  eran él. Todos, eran Javier.

Andaba yo, ya os digo, desde hace largo tiempo, detrás de hacer este proyecto que ahora estáis leyendo. Porque me parecía – y me sigue pareciendo hasta ahora mismo- que su no presencia en el Ateneo’s Alas con Secuencias de este blog, era una afrenta absurda e ilógica. Un insulto a la pretensión de este apartado que no es sino la confirmación en un nuevo medio, en unos casos, o la reivindicación en otros, del universo artístico que de una u otra manera, adornaron y acompañaron -y siguen ahí- mi vida. No tener en este blog, una entrada dedicada a Javier Espinosa, suponía la más tremenda de las injusticias. Injusticia que ahora, mea culpa, reparo dentro de mis escasas posibilidades. De mi pobre talento.

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Conocí a Javier Espinosa allá por los muy principios de los  años ochenta. Solía verlo deambular con ese aspecto triste y desvalido por las calles de la ciudad. Casi siempre guiado -a modo de lazarillo inerte e inexpresivo- por la funda de su violín. No pocos días coincidí con él en aquellas fantásticas ágoras que, espontáneamente, se celebraban en casa de mi querido amigo Salvi Laporte. Con muchísima frecuencia, cuando terminaban esas reuniones, Javier se venía conmigo en mi coche para que, desde Pedregalejo, lo acercase a la casa de sus padres donde vivía. Allá por la casi nueva Prolongación de la Alameda.

Cuando llegábamos, tampoco eran pocas las veces que yo, le quitaba el contacto al motor y callaba, deleitado, para no interrumpir la conversación de Javier. Sobre música, sobre literatura. Sobre esa quimera que tenía en la cabeza de una Andalucía imposible y autárquica. Aquel Califato Independiente inalcanzable que él deseaba.

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Alguna vez, he comentado en este sitio, que Javier nombró -en su particular entelequia- Ministro de Relaciones con el Vaticano a mi querido amigo Antonio Abril. A mi, y a través de una preciosa dedicatoria en un librito azul que me regaló, (Colección Abén Humeya, creo recordar,  o La Voz de la Serpiente; no me hagáis mucho caso.) también me daba -desde su atalaya de Javier Luna o de Alí Yibril-  credencial como embajador en Al Ándalus. No sabéis como he buscado ese librito pequeño entre los recovecos de mi biblioteca. Pero éste, por esa cualidad de escurridizo que el tamaño le procura, se empecina en no aparecer.

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Buceando por la red, he encontrado una preciosa descripción de Javier Espinosa que no me resisto a insertar. Porque lo clava. Y -cómo cito autoría-  pues eso, voy, me atrevo y lo pongo. Después, y como es natural, viene una breve muestra del Javier poeta; una somera selección de su libro “Entre el Tigris y el Eúfrates” que, tan amablemente, me ha cedido temporalmente el otro Poeta: mi querido amigo Juan Miguel González del Pino.

Esta, es la descripción escrita por Cristóbal Carrasco Bermudo. Licenciado en Filología Hispánica, poeta y escritor, nacido, como Javier, en la villa de Campillos (Málaga).

A Alí Yibril (Javier Espinosa),

Poeta y Príncipe de la Luna.

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“Aquel que cruza la calle, vestido de lino blanco como visten los latinos, y que lleva una bolsa con un cartón de vino tinto en una mano y la funda de un violín en la otra; aquel hombre de no más de cincuenta años, moreno, pelo corto, de estatura mediana, que se va acercando algo corvado y haciendo eses como si fuera borracho; aquel que le dicen que se parece a un ángel pero molido por el peso de las alas, que le dicen que está loco porque se desnuda en el andén de las costumbres, que le dicen que no es de este mundo porque tiene los ojos siempre llorosos y también porque parece como si te hablara en versos tristes y termina uno llorando con él todas las desgracias del ser humano.

 2

Aquel que abre el cartón de vino y ofrece un trago a un vagabundo que siempre está en la plaza, y que luego mira el baile de las palomas para hacer tiempo y presentarse ante el paraíso con un poco de heroína mal cortada… aquel príncipe desgarrado de los paraísos celestiales y terrenales, que ya pasea con los andares de un velatorio y grita a veces la premonición del fin del mundo, y que se siente príncipe al clamar un trozo de felicidad al kiosquero de la esquina, y que se siente poeta entre novísimos presumidos, y que se siente niño a la vera de los políticos.

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Aquel que describe en su violín la sinfonía de los árabes, y mancha el cielo de una música parecida a los cantos de los gatos bajo la luz de la luna… Aquel que baila sobre las cenizas de una civilización perdida y clama al reino de los califas su triunfo sobre la faz de la tierra… Aquel, te digo, que lo ve todo en claro, pero nada importa, es quien abraza la espada y desenfunda el corazón por todos y por nadie… “

Estos son algunos de los…

POEMAS

DE JAVIER ESPINOSA

  “Sólo me ciñen
los brazos de tu ausencia.”                                  
 
 

#01

ethhh

Tengo cuarenta años y pocos dientes,
mas alguna noche
glorioso paseo por los jardines,
con la sonrisa de un pájaro en la boca,
como Jesús del brazo de Juan, como un novio,
y murmuran aquellos que te acusan…,
con el dedo te apuñalan, con los ojos,
si supieran…
Por la mañana levanto mis ruinas
mientras la luz silenciosa me saluda
con el dedo en la boca, susurrando
me dice: cállate,
nadie sepa nuestro blanco secreto.

# 02

fhhe

Sólo en la palabra mora quien amo.
¿Dónde podría encontrarte sino en ti?
Verbo de la vida
escondido tras la apariencia fugaz
de las criaturas.
Míralas, recónditas, surgir
del vientre de la tierra,
repitiendo, así las olas,
la eterna llegada de la vida y la muerte,
un paso inalterable;
sucediéndose incesantes,
gangrenas y caricias, puñaladas y besos.
Rostros amados, rostros perdidos,
que dejan una huella sangrienta
en nuestro pecho.
Sólo la palabra, ¿y lo demás? No existe.

# 03

ghhf

Pues sólo tu amor quiero,
por él me humillo
y me reduzco.
Así empezaré a perderte.
Así te enseñaré
lo que es amar,
a ti, que nada sabes de esa muerte.

 # 04

srter

Cuando nací
el aire me asfixió
y enrojecí de ira.
¡Qué cauterio de soles!
Qué caudal
trepanando por mis ramas
cicatrizaba heridas.
Después vi palomas
agitando sus alas
en un cielo azul
y vi el mar.
Me atraían
rumores de veleros
en luminosas aguas.
Me llamaban.
No dudé,
la amada y temible
condición humana
de nuevo me vestía.

 # 05

zdfhth

Susurra la reina Freddy:
el espectáculo debe continuar,
pero ¿ha comenzado? Nos besa,
nos acaricia, con el último pétalo
que queda en su cuerpo, la voz.

¡Ah! En verdad nos enamora
cuando nos dice que se va,
se va para siempre.
Más ya no habrá amantes
ni amigos generosos
que abran en sus ojos paraísos,
ni fuentes refrescantes en sus poros,
ni ofrecerán como prado su piel y sus mejillas.

El espectáculo debe continuar,
nos canta, triste,
aquel para quien fue dulce la vida,
que se va, se va para siempre.

 # 06

zfhh

Es amargo

el amor de Lucifer

como la flor del sueño

mas si conoces

sus besos de hielo

sus glaciales labios

de púrpura letal

oirás el canto

del pájaro serpiente

que lleva el corazón

de aquel quien es

señor del fuego.

 # 07

dghh

No pudo Dios evitar

que yo te amase.

Más puso entre nosotros

la distancia,

desde el infierno al cielo.

La recorrí cien veces.

Un cansancio de siglos

duerme en mis ojos.

Y puso Dios mi amor

Junto a su olvido.

 # 08

rhgergh

A veces los milagros se cumplen:

he llegado a cumplir cuarenta y un años.

Como premio he recibido

una camisa de vivos colores,

una vara de nardos

la música divina de Bach

y un chapuzón en el mar.

¿Suficiente?, acaso excesivo salario

para quien ha renunciado al trabajo.

…///…

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