MANOLO SALINAS (tres poemas)

 

MANOLO SALINAS (tres poemas)

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Suele decirse, erróneamente, que el hombre (entiéndase lo de hombre como todos los seres racionales pertenecientes al género humano, no me jodan las feminazis) que el hombre, decía, cuando llega a la edad de jubilación  –y después de unos meses de adaptación a la nueva situación– suele entrar en una fase de desorientación y desasosiego –habituado como estaba a la rigidez de los horarios laborales– por no saber cómo gestionar tanto tiempo libre que le ha llegado de repente y de sopetón.

Yo, siempre he pensado que esas sensaciones de agobio y desazón del emérito, no son sino la resultante de una pobreza de espíritu y una falta de adaptación a esa nueva disposición a la cual, se le podría y se le puede, sacar un ventajoso y provechoso rédito en cuanto a bienestar físico y desarrollo personal. Es tiempo –el de la jubilación– momento de dedicarlo, con más ímpetu que nunca, a las aficiones y a las inquietudes culturales. Ni lo duden.

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Conozco a muchísimas personas que ahora, cuando les ha llegado la hora del retiro laboral, demuestran un empeño notable en ejercer sus habilidades (que antes desempeñaban robando tiempo al tiempo)  y distraerse meridianamente. Ya sea asistiendo a exposiciones, organizando quedadas para degustar ensaladilla rusa, paseando por ese Desolation row (Viva el Nobel a Dylan!) que es el Paseo Marítimo de Málaga y sus aledaños deportivos a hora temprana o dedicándose estos, a que su tiempo no sea un simple pasar sino una forma de retomar o empezar propósitos que nunca llegaron a su destino por mor o la excusa de la falta de éste.

MANOLO SALINAS:

Suelo encontrarme “vezencuando” cuando realizo mis paseos (no en la hora provecta) por dicho Paseo marítimo, con el escritor y poeta Manuel Salinas. Siempre voy acompañado por el amigo común Lucas. A Manolo le ha llegado esa hora de colgar el hábito de la enseñanza; pero este doctor en filología, profesor  y catedrático de literatura, como era de esperar, dedica su bien merecido tiempo libre (siempre lo hizo, es verdad) a seguir implicándose en el mundo de la literatura en general, de la poesía en particular, dirigiendo  la colección de poesía “Puerta del Mar” de la Diputación de Málaga, entre otras actividades culturales. Entre otras muchas actividades culturales.

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Le pedí a Manolo, mi buen amigo, tres nuevos poemas suyos para realizar una nueva entrada en este blog. Él, tan amable como siempre no tardó en remitírmelos y ahora yo, los inserto en este post para vuestro gozo y disfrute.

UNA MUY SOMERA NOTA BIOBIBLIOGRAFICA

MANUEL SALINAS (Granada).ESPAÑA.

Licenciado en Filología. Doctor en Filología Románica. Ha trabajo como Catedrático de Lengua y Literatura españolas, publicando los libros de poemas: “Edelvira”, (1975), “Los espejos fingidos” (1985), “Esplendor de la tristeza“ (1984), Zulo de noviembre” (1988), “El mar en los hangares” (2004).

La revista ABRIL de Luxemburgo recogió parte de su libro “Viviré del aire”, que fue publicado posteriormente en Estados Unidos íntegramente (2013), donde fue galardonado como mejor libro en lengua no inglesa, libro que publicaría en España la editorial Vitruvio, de Madrid , en el 2014.

Actualmente escribe un libro que se titula: “Y portuguesa el alma”, del que ha editado una parte “la Casa Gerard Brenan” de Málaga (2015).

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Estos son los que ahora vienen; y al final, un enlace a uno de sus poemas recitados por el poeta y amigo en un video.

Las imágenes que ilustran los tres poemas, son obras de Encarni Díaz “Ginger”

Disfrutadlos!

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1

 

LOCUS AMOENUS

 

La mayor aventura

sucede dentro; abre los ojos dentro: la vida,

su claridad inaceptable, una luz resuelta

en aromas dentro, sólo un sol, un sol

de una patria remota, derramado y nuevo,

todo es nuevo: la esperanza, la alegría, la verdad

o la mentira que llevaba dentro. No hay

otra isla perdida sino la infancia. Venga la primavera,

venga la palabra a encender el maravilloso

desorden de las cosas, su murmullo animal y caliente

de selvas y desiertos; de rutas de la seda y fuentes

del Nilo; de estuarios del Amazonas y deltas

del Meckong. Dentro es más alta la noche,

los ojos, la luz. Dentro.

 

2

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SUITE SIN NOMBRE

 

Lleva el agua en sus brazos

lo tuyo y lo mío,

junquillos de enero y marzo.

 

En sus brazos el aire lleva

lo mío y lo tuyo,

rosas blancas de almendra.

 

Piedad hallan, mañanica clara,

agua que prende la herida,

salvias granadas.

 

Genistas, cidonias:

un aroma de estío,

carne que encuentra su carne,

lo tuyo como lo mío.

 

El invierno trae, el invierno lleva

falsas flores. Y queman.

 

3

 

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PIEDRA VIVA

Para Antonio Carvajal.

Es la inocencia la única verdad, asombro

que da sentido al mundo, milagro

del dolor que rinde su fruto azul, guirnalda

donde el aire florece. Y la rosa,

siempre rosa, y la hormiga, hormiga siempre.

 

Es entrega la inocencia, tapia del paraíso,

agua desgajada de la más alta luz; la belleza

duele en pleno gozo, en pleno

canto, sin pauta, aguda y grave

herida, siempre herida, rosa, rosa siempre.

 

Es lugar sagrado la inocencia, audaz ruiseñor

que entre dragones amarillos, apaga el miedo,

libre de perderse, de ser hallado, libre; cielo,

hondo cielo, cielo siempre. La belleza

es verdad sólo si duele.

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Si queréis oír al poeta, pinchad sobre su fotografía.

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VIVIRÉ DEL AIRE

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VIVIRÉ DEL AIRE.

Muchas veces, me pregunto el por qué los oficiantes de las palabras y trabajadores de las rimas (que pertenecen al mismo sindicato) reivindican para sí -como oficio único entre todos los que suelen tener- el de poeta. Tienen incluso -lo sé fehacientemente por mi tío y padrino José María Souvirón Huelin- el postrer deseo de que sobre la losa definitiva, figure alguna estrofa por ellos bien elegida; y, como innecesario toque de distinción, la palabra POETA, sobre su tumba. Dando a entender, me imagino, que no hay mejor dedicación, ni  mejor oficio en la vida que eso de ser poeta.

Mi tío era laureado escritor, profesor universitario, Doctor Honoris causa y abogado. Sin embargo, insisto, sobre su última morada, figura -por propio deseo, cómo es natural- el oficio que eligió entre las diversas ocupaciones que tenía.

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Pasa mucho, no se extrañen, con eso de la elección. Mi buen amigo, el Catedrático y Doctor en Literatura Manuel Salinas, no proclama a los vientos -que son cuatro, dicen las malas lenguas- su excelencia profesional. Él se autodistingue -satisfecha y orgullosamente- como Poeta. Cosas, supongo, de su incurable liricodependencia

 Me llama el catedrático, con una cierta dosis de compunción, pues tiene deuda contraída conmigo. Soy -lo sé- un insensato e insensible amigo; con tantos compromisos, que pocas veces tengo ocasión de acudir a sus amabilísimas invitaciones literarias. Me recuerda que tiene en su poder para entregarme, algunos libros de propia autoría debidamente dedicados y rubricados, como es natural y a mí me gusta, incluido uno de Alfonso Canales, de la colección de poesía “Puerta del Mar” que él dirige  en la Excma. Diputación de Málaga

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Entre sus obsequios literarios -esos que me tiene guardados- figura su última publicación: “Viviré del aire” un poemario que en la edición española (primero fue la norteamericana) publica Vitruvio; un libro a cuya presentación fui invitado, y que presentaron el erudito Antonio Garrido Moraga y el ilustre y querido amigo Ángel Idígoras, y a la cual, tampoco -mire Ud. que raro- pude asistir.

 “Viviré del aire”… Por qué no regalaros la vista y el corazón -por qué no el alma también- con este aperitivo de seis de los 47 que conforman dicho ejemplar?

 Este es. Manuel Salinas, poeta y amigo…

 1

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AIRE TUYO

 

Da gusto estar vivo, oír

el corazón, fácil y huérfano.

***

Da gusto estar vivo, venir

del aire tuyo, tener

los ramos dentro.

***

Da gusto estar vivo, reírse

de la piedra dura, saber

por la mañana a besos.

 

 

2

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VIVIRÉ DEL AIRE

 

Mira la certeza de la alondra: quiere que el cielo sea estable. Así la fe consiste en ver lo que creemos. Toma mi jubón, mis calzas, mi camisa, donde desnuda brilla la verdad, nada se necesita. Viviré del aire, del soñar despierto. Sólo deseo ceñir un corazón que nunca admire la fuerza ni odie a los enemigos ni desprecie a los desdichados. Escribe con tiza la dulce señal de esta locura. Levanta en el pecho ese gozoso signo de pájaro que no regatea en el mercado ni usa medidas ni pesas ni balanzas, el vehemente afán de sentirse vivo,  la ardiente razón por la que todo se toma la molestia de existir. Y déjame olvidado por el aire, revoloteando con este padrenuestro, mientras la tarde es una llama entre las florecillas de Assisi.

 

 

3

 

MAÑANA DE RESURRECCIÓN

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Desayunados todos,

en el hombro ningún sueño duele

y la muerte a la muerte ahoga en la azul rosa de una taza.

***

Prodigio esta mermelada

donde dulce aguardaba lo lluvioso

y perdido en los verdes manteles

***

y donde —para ver el milagro—,

los niños cruzan el jardín con una nube en el pecho,

hartos de pan mojado y rubias alas de cristal de Sèvres.

***

Ésta es La Casa;

ésta es mi casa y sobra el café

 y es pecado la tristeza

junto a esa naranja

que de la primavera bajó al frutero.

 

4

 

ASÍ SEA.

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Sea tu corazón audaz aroma,

sólo de su maravilla me alimento.

***

Sea su sinrazón la luz

que las cosas no sabidas, despierta.

***

No tengo miedo de aupar los labios,

de volver a soñar la vida que enamora.

***

Sonríe, amor, sonríe,

sea en mí, alma la alegría,

***

anunciado fruto que enciende

lo dormido en el costado

***

y sea, después que me miraste,

tu palabra aurora insumisa y entregada.

 5

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EL INSENSATO

 

¡Qué insensato oficio amar a los pájaros! Algunos llevan en sus patas anilladas el nombre de su antiguo dueño: Hölderlin, Novalis, Rilke, San Juan, Lope.

Yo tengo una jaula en el pecho –—lo dijo un doctor—, y no importa en qué página esté, apenas oigo aquellos revoloteos, me pongo a bailar, son sólo palabras con una brasa dentro.

Nadie me tomará en serio. ¿quién puede vivir entre pájaros?

 

6

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LA PALABRA : La Belle Dame sans Merci.

 

Soy quien pervierte a las hijas del rey.  Soy un muchacho,

una muchacha, una alegre picadura, cualquier cosa.

Las embriago en la sombra con silencio de aljibe

o con un rumor de pozo, para que enjoyen

con blancas flores diminutas su frente

celeste. Me gusta verlas bailar a  mi alrededor,

girar bajo exultantes trinos como estrellas

de oro, y sentir que para su sed

toda la lluvia no basta. Así

late la luz. Así acude la noche.

Tienen empapados de amatista

los ojos y oscuras alas de sirena

y para que no olvide, entre derramada fruta

me ofrecen otra vez el Paraíso.

Las amo, no ha de volver la mañana, las amo

tanto; son  la ruta que ancla las islas

del alma y en primavera, a pesar

de la nieve, saben alegres canciones

de cerezas y verdes campos de cebada.

Tendremos mil hijos; no vivo en vano.

  ***

PortadaViviredelaire

 

 

 

 

 

 

 

¡QUE BIEN TE SIENTAN LOS AÑOS!

El Poeta según el Poeta.

Alot según Salinas.

Mi buen amigo, el poeta y catedrático Manolo Salinas, tiene a bien el remitirme un texto comentando la obra del otro poeta, nonagenario este, llamado Enrique Alot. Este texto, ha sido publicado por la revista norteamericana “Creatividad Internacional”

Tuve la primigenia intención de realizar un prolegómeno presentando estas letras, pero, son tantos los insignes que aparecen, que sería una temeridad  el hacerlo.

Así que me limito a transcribir lo remitido e insertar imágenes que le den el descanso y la pausa  aconsejable a los textos; porque así, la lógica de las publicaciones en Internet, lo recomiendan.

Esto es; y se llama…

¡QUÉ BIEN TE SIENTAN LOS 90 AÑOS!

Por Manuel salinas

Asegura Álvaro Delgado-Gal que esta crisis se llevará por delante la cultura.

El argumento es simple: la cultura depende en dosis masivas del dinero público. Las subvenciones a la cultura integran, ciertamente, una porción muy modesta del Presupuesto. Pero como la cultura no importa a nadie, quitando a los que viven de ella, lo esperable, es más, lo natural, es que la Administración meta por ahí el bisturí con mayor desparpajo que en otras partidas del gasto.

Ahora bien, tenemos que recordar que hoy día conviven dos clases de escritores, aquéllos que vienen del modernismo y la bohemia para los que la literatura y la vida son una y la misma cosa sagrada, y ésos otros, para los que la cultura es una externalidad de la acción de los partidos políticos, sus compañeros de viaje. Y como lo que quieren los partidos es ganar las elecciones, no ilustrar a la Humanidad, la cultura no inane, esto es,  la independiente, la libre, la de los otros, la que es lenta e incierta, reúne por consiguiente todos los números de la lotería para quedarse bailando con la más fea después de esta crisis.

Sin duda Enrique Alot Montes pertenece a esos escritores herederos del modernismo, a esos que sólo les interesa la literatura, el ser escritor, la obra.

Mucho me temo, por tanto, que Enrique lleva todas las de perder. Y que tanto a él, como a mí mismo,  o  a Juan Miguel González, como él dice:

“Ni el oro ni el terciopelo,/

ni el bordado ni el encaje/

ni el título ni el linaje/

hará que nos brote el pelo.

1

En principio, y para entendernos, en la poesía de Enrique Alot Montes  suceden más cosas por fuera que por dentro. O para decirlo con precisión: lo que sucede por fuera modifica o determina lo que sucede por dentro.

Lo que quiero decir es que la vida real, material, social, la que ocurre por fuera, es la que va construyendo la conciencia en el interior de EAM, y es esa conciencia, su arte, su poesía, como él mismo nos lo indica en estos endecasílabos:

“Porque suele ocurrir lo que me ocurre:

que busco fuera mucho y poco dentro”

En este sentido, su poesía responde a esa línea que abrió uno de los pocos autores de la generación del 27 que no ha envejecido: Luis Cernuda, quién en el “Soliloquio del Farero” se preguntaba:

“Cómo qué llenarte, soledad,

sino contigo misma”

o como escribe Enrique en este verso:  “ a desgana conmigo converso”, que recuerda a aquel de Antonio Machado que decía …“quien habla /  solo espera hablar con Dios un día”.

Mas, a pesar de todo, “LA OBRA” poética de Alot Montes, el soliloquio de este otro farero, gira en torno a tres preocupaciones básicas, preocupaciones en las que podemos dividir sus poemas:

1º – los poemas que pertenecen a una serie ética:                                                        poemas que elaboran motivos del universo                                                    religioso y de una filosofía moral.

2º – la serie amorosa.

3º-  los poemas  satíricos y burlescos.

Y, aunque podamos encontrar estos tres apartados a lo largo de su obra, su poesía es moral y satírica fundamentalmente. Por lo que, las diferencias se dan en el estilo adoptado según las convenciones de estos subgéneros:

-la poesía moral corresponde un estilo más grave, un tono alejado de matices cómicos. Poemas que reflexionan sobre el sentido de la existencia humana, la presencia de la muerte, la fugacidad o fragilidad de la vida, el rechazo de lo contingente.

-Y el discurso satírico en donde hallamos un estilo humilde y un léxico coloquial.

2

De su poesía ha escrito Juan Miguel González:

“Enrique Alot Montes, sintió la revelación de la poesía cuando contaba cincuenta y cinco años de edad. En mi opinión, su musa es más aritmética que lírica, más manual que musical “…

…Ha construido con ella ( con “ese sueño que ante mí no se desploma”)  plegarias hermosas etc…

No me extraña, -continúa Juan Miguel en el hermosísimo prólogo,- que nuestro poeta eligiera el soneto como medio de expresión, por lo que éste tiene de ingeniería, de arquitectura rotunda y arriesgada, de reloj espiritual con el que Dios parece que marca el sueño exacto de la eternidad.

Juan Miguel González ha clavado el asunto de una forma bellísima al llamar a su poesía:

“reloj espiritual con el que Dios parece que marca el  sueño exacto de la eternidad.”

Y es que la poesía de Enrique Alot Montes se inscribe dentro de la tradición moderna de la que el poeta inglés Eliot llamó “Il Milior Fabro”. Esto es, del poeta artesano, y su poesía está dentro de la idea de artefacto, de soneto que podemos encontrar desde los sonetos vivos de Carlos Edmundo de Ory o de Miguel Hernández o Blas de Otero, frente a esa otra tradición moderna de río lírico, de torrente de imágenes, que se halla en Pere Gimferrer o en el jovencísimo José Luis Rey.

Pero estas piezas de relojería, no sólo están hechas con manos de artesano, sino que una música celeste las recorre y las convierte en poema, en percusión, en “tan tan”,  en canto:

Tan florida y tan fiel la primavera.

Tan bella y tan hermosa la mujer

Tan chulo es ponerlo por poner.

Tan lírico el tan…tan que se reitera.

Tan vieja y tan gentil la regadera.

Tan vano y peligroso el bien comer.

Tan útil, tan sabroso el conocer.

Tan sabia y parlante la portera.

Y el tantán de la gota al fregadero.

Y el tantán del nervioso con bastón.

Y el tantán del que cuida un relojero.

Y el tantán de la aldaba en el portón.

Y el tantán de la selva, mensajero.

Y el tantán con que avisa el corazón.

Por esto, su obra se compone de magníficos, algunos muy bien premiados, sonetos y sonetillos, bien medidos, bien hechos con  una voz fuerte y una rima que algunas veces recuerda al mejor Miguel Hernández, porque como escribe Enrique “la tristeza siempre enluta”. Oigamos este sonetillo octosilábico:

Cuesta arriba o cuesta abajo

sin comprender lo que intentas.

Ni me ayudas ni alimentas

ni valoras mi trabajo.

En mi faena a destajo

no me cuadraron las cuentas.

Ni tuve las herramientas

cuando ya estaba en el tajo.

Por confiar en lo cierto

por prolongar mi letargo

por falta de un buen injerto

o por mal hecho el encargo

sembré un frutal en mi huerto

y el fruto me salió amargo.

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Pero reparemos un momento en los versos del segundo terceto:

Sembré un frutal en mi huerto

Y el fruto me salió amargo

Es la forma que tiene Enrique Alot Montes de referirse al mundo que refleja su poesía, ese“ fruto amargo”. Y lo expresa magistralmente en este oxímoron:

Y noto la vida hermosa

estando en lo mismo hundido,

envuelto en las mismas cosas.

Son la soledad, la incomprensión, el dolor, la sinrazón,… temas neorrománticos con una música modernista; en fin, son los temas de los que trata la poesía moral de Enrique Alot Montes :

Porque nadie le entendía

un hombre a la luna hablaba

y aunque a veces preguntaba

la luna no respondía.

Lo hizo de noche, de día,

porque siempre la encontraba.

Y hasta la luna lloraba

cuando aquel hombre sufría.

Y esta poesía  moral y satírica, en la que “el recuerdo y el olvido son palos del mismo signo”, la recorre y la invade una  misma sensación, un mismo clima, una misma atmósfera, esa que se desprende de aquel diálogo de Dickens en el que un hijo le pregunta a su madre si tenía dolores y ésta le contestaba que había un dolor en la habitación pero que no sabía si era ella quien lo tenía.

Recordemos, también, en este sentido, ese sentimiento que abren, como a una dalia, estos versos: “ Todas las tardes en Granada,/todas las tardes se muere un niño” del Diván de Tamarit de Federico García Lorca. Ya que es el mismo sentir el que emerge de ellos.

Así, junto a este difuso sentimiento va apareciendo en la obra de Enrique su tema fundamental, el de lo humano, “ cómo aguanto, no me explico”, escribirá el poeta:

Por culpa de la artrosis que galopa

estoy plantado aquí como una mata.

Debido a otro defecto que no mata

me encuentro condenado a caldo y sopa.

O, en este terceto:

Mi artrosis de cadera y de rodilla,

Y atendiendo del médico el mandato,

Cada seis horas tomo una pastilla.

O:

La pena se estaciona en el poeta.

Su numen poco aguanta ese trago…

Y mi cuerpo que vela su muleta

Por causa de la artrosis y el lumbago.”

Dolor que no sólo es físico, sino que es también es el que más duele:

Noté que se agotaba de repente

mi venero repleto de ilusiones.

Y así este día luminoso y riente en el jardín de la vida se fue convirtiendo en noche oscura:

Si la noche oscura…

….., derrama en tu boca

su cáliz de pena que te sabe a poca,

Apagón, noche oscura sobre la que vuelve una y otra vez nuestro poeta:

Volveré a mi ronda

en la eterna noche,

desolada y fría.

En fin, para leer la poesía de Enrique Alot hay que relajarse y dejarla fluir como un rumor o como una melodía. Es ahí donde aparecen las respuestas. Ésta es la mejor manera de acercarse al autor, y de abordar su obra, que poco a poco, nos va  atrapando en sus manos como una auténtica bomba de relojería espiritual. Porque no hay códigos concretos para descifrarla, sólo los sentimientos como guía, sólo el ritmo de sus versos, sólo pequeñas señales abriendo ventanas que conducen a sendas profundas y a ese completo sinsentido que es algunas veces el sentido de la vida vivida.

De lo que recelaba desconfío.

A lo que me aterraba no hago frente.

A lo que rechazaba no hinco el diente.

Y a lo que me enredaba no deslío.

Con lo que antes me helaba siento frío.

Con lo que me quemaba estoy caliente.

Con lo que yo aguantaba soy paciente.

Y con lo que lloraba no me río.

Lo que no me encajaba no me rima.

Lo que antaño era malo está fatal

Y lo que estaba lejos no se arrima.

Mi hacienda sigue escasa, menos mal.

Aquello que cargaba llevo encima.

Y mi estómago enfermo sigue igual.

“Lo que antaño era malo está fatal”, re-escribe Enrique Alot aquella ley de Murphy en este endecasílabo.

Pero el poeta va más allá  al señalar el fracaso, la desilusión, el dolor como experiencia moral y estética y él mismo reconocerá que escribe, “para hacer armonioso un sufrimiento”.

Esto es, para convertir lo  humano en arte, para trascender. Porque es lo adverso, el deseo, lo que nos hace más hombres, mientras que la realidad siempre va por otro sitio:

El incordio que suelta mi verso

y se aleja prendido a la brisa,

sólo lleva mi amago de risa

y el fracaso marcado al reverso.

A desgana conmigo converso

animando a la mente imprecisa,

y la mente me engaña, me sisa

y me deja plantado en lo adverso.

Frente al mar y en su orilla me huelo

que me falto a conciencia el respeto

cuando amaso a lo incierto y al ripio.

Que mi llanto no tiene consuelo

pues termino con este soneto

y me encuentro peor que al principio.

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Mas la alegría se halla, no sólo en la experiencia acumulada a lo largo de la vida, sino como un “saber vivir” (savoir vivre) y lo escribe en tono moral, desengañado, más cerca del consejo clásico del que huye del mundanal ruido de Fray Luis que de ese árbol apenas sensitivo del poema de Rubén Darío:

“Dichoso el que de alegre se reviste.

El dolor agradece al que lo abona.”

Alegría, dicha que llegará a ser más profunda y alcanzará su verdadero cenit en los poemas de tema religioso.

Magnífico este soneto donde resume, a mi entender, magistralmente, toda la trayectoria íntima de la que venimos hablando:

Tú fuiste de mis noches las mañanas,

el soplo que aventó turbias neblinas,

la luz de mi aposento ¿Te imaginas

lo que es un cuarto oscuro y sin ventanas?

Y luego, desterrando a mis desganas,

me enseñaste que hay rosas sin espinas

y montañas a más de haber colinas

y vuelos de palomas y campanas.

Me encanta tu mirar cuando me apunta.

Me has hecho concebir un mundo nuevo

donde mi antigua pena está difunta.

Me gusta cualquier parte si te llevo.

Quizás esto conteste a tu pregunta

y puedas comprender lo que te debo.

Mas, permítanme también recordar ahora el soneto de la página 147, que comienza así:

Buscando claridad topé lo espeso

Y buscándote, Dios, la desventura.

o éste otro de Enrique:

Te he sentido abrazar y te he soñado

regando con Tu Amor mi campo verde.

Te he sentido llorar si al otro muerde

el frío, la ansiedad de lo apagado.

Te he sentido animar si me he cansado,

te he visto dar la mano al que se pierde.

Perdona que al final ya ni recuerde

la estela que al pasar siempre has dejado.

Si te quiero imitar nunca te imito.

Si te quiero escribir confundo el tema.

Si te quiero llamar no sale el grito.

Y siempre acabará triste el poema

si junto a tu calor no me derrito

si el fuego que te abrasa no me quema.

5

 

 

Mas como recordaba antes, la poesía de Enrique Alot  se podía dividir en Moral-Amorosa y Satírica. Y, como de muestra bien vale un botón, les recordaré dentro de su poesía amorosa ese poema que es un delicadísimo apunte lírico, ese dibujito de trazo rápido que es este soneto, lleno de gracia y con alguna incorrección gramatical, como la de el verbo “ver” que no rige la preposición “de”:

Hoy te ví recorrer la calle estrecha

y te ví revistar como dudando.

Hoy te ví penetrar contoneando

y te ví de a la barra irte derecha.

Hoy te ví la hermosura tan bien hecha

y te ví que a la carta ibas mirando.

Hoy te ví que en el bolso ibas buscando

y te ví de un dragón prender la mecha.

Hoy te ví de fumarte un puro entero,

Hoy te ví de apurar de carne un plato

y te ví de rascarte el trasero.

Hoy te ví trasegar de vino un chato,

Hoy te vi de abonarle al camarero

y te vi de marcharte al poco rato.

Mas también escribí, al principio de mi presentación, que en la poesía de Enrique existe también la línea satírico – burlesca, y como quiero terminar con esa sonrisa de la que habla su poesía, acabaré leyendo alguno de sus versos:

Primavera, calor, otoño y frío,

tapizan mi contorno en su andadura.

Se combinan lo agreste y la hermosura

sobre un globo de inmenso poderío.

Al planeta de todos, también mío,

que se distingue azul desde la altura,

los hombres retocaron su estructura

y alguien dijo: la vida es como un río.

Cada vez que lo pienso me parece

muy caprichoso el río con su lecho

que al mismo tiempo achica y engrandece.

Un traje en sus medidas tan mal hecho

que al más acaudalado favorece

y que siempre al más pobre queda estrecho.

Ironía y sentido del buen humor al que no es nada ajeno su obra y que encontramos por aquí y por allá en este libro, ya cuando le hace exclamar:

¡No sé cómo lo soporto

Sólo me falta un canuto

o en este cuarteto:

Me barrunto un mal cariz

si te está saliendo un cuerno,

porque se me antoja a mí

que no es cosa del infierno.

En fin, ya solo me queda decir que al poeta malagueño Enrique Alot Montes le sientan muy bien sus 90 años y que su obra es una buena lección de saber convertir, lo que la larga vida le ofreció como abrupto, en sutileza.

Málaga , ferragosto.

 

 

 

 

 

 

…///…

MANUEL SALINAS. EL POETA AVALADO

 

MANUEL SALINAS.

EL POETA AVALADO.

Tengo desde siempre una “Entente Cordiale” con mi cuasi hermano Luis Centeno -cómico de la legua y poeta indolente- acerca de los futuros amigos comunes.

Una estrategia esta, que una vez aplicada, nos evitaba muchos ratos de indagación, de sondeos y, alguna que otra vez, de suspicacias y desencuentros. Y, además, nos ahorraba un tiempo precioso, que dedicábamos a afianzar sin preámbulos, la reciente amistad acodados en la barra del bar de turno.

Se trataba de La Teoría del Aval. Esto era lo que ahora explico: Luis era- pongamos de ejemplo- muy amigo de Antonio. Y yo, a Antonio, no lo conocía personalmente.

 

Llegaba el día, el momento de las presentaciones; (Nos conocíamos sobradamente, pero de oídas) Luis nos enfrentaba el uno al otro. Me miraba a los ojos y me decía:

–         Álvaro! Este mi Amigo: Antonio! Amigo del Alma.

–         Antonio! -continuaba, mirando ahora a este- Álvaro! Este es Álvaro! Mi Hermano! … Yo os avalo!

En ese mismo momento, Antonio y yo, que sabíamos quien era Luis, nos dirigíamos a la barra del Bar El Vaticano -comprobaréis que este ejemplo es real- y empezábamos a charlar como si fuésemos amigos de toda la vida y a competir, junto al amigo común, para ver quien dejaba de pasear junto a Johnny Walker el uno o quien dejaba de navegar en el clipper Cutty Sark el otro. Para los curiosos diré que yo dejé el footing y me dediqué a la navegación con el amigo Antonio. Antonio el Maceta, para dar más datos.

Viene esto a colación porque desde hace ya muchísimos años, aplico esa estrategia y raramente falla. Porque  -es fácil-  que si tengo depositada mi confianza en un amigo, por simpatía -que apropiada palabra- me fío de el y le tengo que entregar mi amistad a un tercero que dispone de la suya. No sé si me explico; pero funciona.

 

Con Manuel Salinas me pasa eso. Que viene recomendado por alguien. Ese alguien  -JMGdP- que dispone de mi confianza y que, además, posee el don de la bonhomía y la generosidad, ya me había avalado a Manolo Salinas. Así que, sin saberlo nuestro intermediario,  ya se estaba cumpliendo la Teoría del Aval, y se le aseguraba al recomendado mi más completa entrega y disposición.

El amigo común me describía a Manolo Salinas como un poeta delicado, sutil y sensible. Una persona docta -es catedrático de Lengua y Literatura- culta, ilustrada y erudita, me decía. Amena y cordial a pesar de la astringencia del poleo menta sacarinado (Eso lo digo yo).

Conocí a Salinas en la segunda reunión en las nubes. Inmediatamente le otorgué mi aprecio y después de huir de una tormenta de decibelios indeseada, disfrutamos de una tarde divertidísima con el discurso del amigo-enlace, acerca de los majaras y de los enteraos de Málaga.

 

Cuando la reunión tocaba a su fin, pedí a Manolo -con esa displicencia con que se piden las cosas muy deseadas para que no lo parezcan- que si a él le apetecía, podría publicar yo en este blog un post con una tríada de sus poemas para que engrosara las filas de este  -cada vez mas completo- Ateneo’s Alas Consecuencias.

Me dijo inmediatamente que sí. Que pronto tendría noticias suyas. Y ya, las he tenido.

Y son noticias cariñosas y llenas de afecto. Literalmente: “Ahora sé, -ay! gorrión-, que tu compañía es “esponjosa”, por eso si alguna vez me diera por inventar una rica magdalena la llamaría: GORGONZOLA. Magdalenas Gorgonzola: grandes, horneadas, calidas, generosas y rellenas de miles de tardes de amigos y de alcoholes. Estoy seguro que contigo, oyendo esa música de la que tanto sabes y amas, van a estar muy a gusto estos versos.”

Tres poemas hermosísimos que corroboran los adjetivos que empleó el amigo común en su definición: Delicados, sutiles y sensibles:” Me perdí en el amor que es un país manchado de leyendas y de historia” dice uno de ellos para confirmar lo que digo.

 

Tengo el enorme privilegio de presentároslos. Poemas de Manuel Salinas. El Poeta Avalado.

Para acompañar estas letras, yo, correspondo al poeta poniéndole banda sonora a estas:


Leedlos! Disfrutadlos!

                                               # 01

 

ENAMORADA PALABRA

“Los que de corazón se quieren sólo con el corazón se hablan”

Quevedo

                                  

Sé luz: pon la vida en llamas.

Sé ala: abre lenta las piernas.

Sé aire: haz del cielo el mejor lugar de la tierra.

Sé alma: entra dulce en vena.

Sé sal: haz más felices los días felices.

Sé noche, y sueña que hay Dios.

Sé espejo, sé loba, sé sola,

porque te tengo eterna.

# 02

 

 

PUESTA LA MESA

 

A veces

               siento que la vida sabe a poco,

               que es inconstante,

               y con un solo verso otra vez asoma

               esa antigua fe que me alimenta,

               ese aire candeal de tinta malva

               del mundo inocente y recién hecho.

              Puesta la mesa

              todo está soñado y caliente.

 

                                                                      # 03

 

 

 

 

OH, DULCE PÁJARO DE JUVENTUD. 

Oh, Sweet bird of youth.

 

 

 

 

                                   “No hablo  de las cosas que he visto; sino de las que

                                    he soñado”.

                                                           Lord Dunsany

 

 

Me perdí en el amor

que es un país manchado de leyendas y de historia, porque tú

olías a fruta tendida y cantabas turbadoras canciones

de un festín sin fronteras.

Qué mástil, qué jarcia, qué vela desplegada podrá apacentar

ese corazón mío que ruge, amamantado con vino.

Quién recordará que es un don ebrio el curso callado del arte,

y que era abril, y que en cada ondulante trazo, en cada estival sílaba

de tu nombre, anclado sobre la hierba, late el lento perfume

de un verso absurdo, el murmullo desafiante de un baile lejano

donde alguien canta,

                         se vive solamente una vez,

 

con un erizo o una estrella de mar entre las manos,

mientras balancea las ceñidas caderas la cantante

y en la sombra de la luz suena la orquesta:

oh yeah,

                 oh, yeah,

                                      oh yeah.

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