LA DELIBERADA MALA EDUCACIÓN.

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LA DELIBERADA MALA EDUCACIÓN.

Habeo quem fugiam, quem sequar non habeo
“Sé de quién tengo que huir, pero no sé a quién debo seguir”.
(Proverbio Latino)

Cuando lo innecesario se alía con la ofensa, se torna en provocación (también innecesaria) incluso para las personas que, como yo, nunca se han echado las manos a la cabeza ante la irreverencia y el desacato. Ante la extravagancia y el desvarío. Pero cuando me hieren la vista o el oído, me mosqueo aunque ni me vaya ni me venga. Y me mosqueo, porque concurre una circunstancia queridos míos; sepan ustedes que lo respeto todo menos la deliberada mala educación.
Adoro el doble sentido. La palabra malsonante crítica y oportuna; el disparate sin exceso y la burrada comedida.

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Soy consciente de que el “tocacojonamiento” es, las muchas de las veces, imprescindible y conveniente. Pero me repito: Todo lo respeto, menos la deliberada y adrede mala educación. Y no me gusta, en absoluto, que determinados imbéciles, traten de provocar situaciones, que en un momento dado, puedan desembocar en coyunturas y posiciones indeseadas y peligrosas.
La altivez, la altanería y la arrogancia de determinados sectores catalanes están colmando la paciencia de muchísimos paisanos (aunque renieguen de ellos) suyos; españoles y catalanes. Yo, que sólo entiendo la convivencia pacífica y próspera, dentro de los parámetros del respeto, de la tolerancia y del miramiento, lo estoy viendo venir.

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En referencia a la difusión del innecesario Padrenuestro “coñero” –y desde mi más convencido agnosticismo– tomo prestadas las palabras de mi muy querido amigo el Poeta Juan Miguel González del Pino, que con absoluta clarividencia, define el momento actual con unas bellísimas palabras escritas para mi blog hace ya algunos años.

“Frente a la cochambre hegemónica de coleguillas subvencionados, ¡La insurrección de la delicadeza!; contra la plaga de advenedizos trileros, ¡La noble apuesta por la belleza!; frente a tanta voraz ramplonería monotemática, ¡La rebelión del buen gusto!”

Debemos de respetar, incluso más, a las personas con las que no comulgamos (miren que oportuno!). Porque si no, esto se va a transformar en el coño de la Bernarda . Y la Bernarda, últimamente, no está para que le toquen mucho el coño y puede que empiecen a pagar justos por pecadores, y lo que es peor, que empecemos a pagar los pecadores de toda la vida, por imbéciles provocadores. Iniciemos pues, todos juntos, la rebelión del buen gusto y dejemos a cada uno con sus convicciones y sus creencias.

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Las imágenes que ilustran esta entrada, son obras del artista Michael Hutter

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LAS BUENAS COSTUMBRES / CUANDO JÓVENES FUIMOS.

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LAS BUENAS COSTUMBRES.

Conserva las buenas costumbres y las buenas formas, caballero de los de antes, mi muy querido amigo el Poeta Juan Miguel González del Pino. Mi querido amigo, mantiene y cuida arquetipos de otras épocas más cálidas en el trato personal cuasi desaparecidos hoy en día. Actitudes y disposiciones tales como son la cortesía y la educación; la gentileza y la elegancia; la corrección sin empalago y la generosidad sin espera de retribución compensatoria. Lleva Juan Miguel González del Pino —compadre que es (nobody’s perfect) del ínclito Javier L. Navidad— lleva, digo, por guión y estandarte la fidelidad, la honestidad y la nobleza.

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El Poeta, el querido amigo, conserva las buenas costumbres y siempre pregunta por la familia, por la salud; nunca por el dinero que, ya se sabe, en demasía es una ordinariez. Se interesa el amigo Poeta por tus cuitas, por tus aflicciones y tus tristezas. Inquietudes y zozobras. Y eso señores, es muy de agradecer en este mundo actual —lleno de amigos de barra y copa pagada— que adolece del mínimo protocolo y de la exigible y pertinente buena educación. Créanme Uds. es muy, muy de agradecer.
Esta es una nueva entrega del trabajo de mi amigo. Sin más preámbulo y exordio, aquí tenéis una muestra de su última producción poética. Que la disfrutéis!

 

***CUANDO JÓVENES FUIMOS.

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EL MONTE DE LAS TRES LETRAS

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EL MONTE DE LAS TRES LETRAS

“Ganas dan de correr y abrazarte, de llenar de castañas y almencinas tus enormes zapatones de tela peatonal, de auparme hasta tu frente y ungirla de sonetos bien mojados en vino de los Montes.”

Juan Miguel González

Cuando a la temprana edad de ocho años me mudé de la céntrica Plaza de los Mártires, para vivir en una descampada Barcenillas despojada de bloques, lo único que me consoló fue que estaba destinado a vivir en una zona de “entremontes”. Una zona despoblada, en aquellos tiempos, situada entre el Monte de Gibralfaro al sureste y el Monte Victoria al noroeste. No se me tenga muy en cuenta mi capacidad orientativa que no es muy mucho de fiar.

Debido a esa apacible y bucólica situación cuasi rústica, el terreno me obligó gratamente a vivir en un ambiente saludable y enormemente divertido. Un terreno proclive a gozar de aventuras y juegos, que de ninguna manera, podría haber vivido de haber seguido residiendo en el centro de la ciudad. Otro tanto me pasaba cuando, en mis largas temporadas en La Cañada de los Ingleses, podía zascandilear libremente por el monte entre algarrobos y Llagas de Cristo. Esta circunstancia, hizo de mi un experto en subir y bajar entornos sombríos por pinares inacabables o por zonas absolutamente soleadas, y que me procuraban vistas únicas de la ciudad, cuando –cómo solíamos hacer de chavales– subíamos a las cimas de los citados Montes de Gibralfaro y Victoria. Este último también conocido como Monte de la Tres Letras.

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Viviendo en Los Pinos (Barcenillas) no eran pocas las veces que atravesando el Reino de Conde Ureña, llegábamos hasta el Mirador que se encontraba en todo lo alto y en el comienzo del camino de tierra que llevaba al Seminario. Una vez allí, la pandilla, las más veces, hacíamos largas marchas de montañismo para alcanzar la cima del Monte de las Tres Letras. Una vez allí, en unas inclinadas y enormes lajas de piedra (La Barca grande y la Barca chica) nos tendíamos a todo lo largo y pasábamos horas contemplando cómo la ciudad – aparentemente quieta– respiraba a nuestros pies y jugábamos a situar edificios y monumentos.

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El Poeta Juan Miguel González, me llamó hace unos días para agradecerme (no hay de qué) el tratamiento que le había dado en este blog a su inspirada felicitación navideña.

Como suele pasar, la conversación con mi amigo se prolongó más de lo que permiten los horarios laborales, debido a su amenísimo e interesante palique. Salió a colación mi absoluta admiración y pasión hacia su producción costumbrista y localista. Ya se lo he dicho muchas veces, que cualquier referencia versificada sobre la Málaga que ocupó nuestra niñez, y sus bellísimos alegatos sobre negocios, paisajes o personas desaparecidas, conforman uno de las temas preferidos por este que ahora os escribe.

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Juan Miguel González tuvo a bien (Qué honor!) el proponerme ser el personaje, el actor principal, de un romance que escribiría sobre algún lugar preferido de mi niñez. Para hacerme un regalo imborrable para mi ego (no puedo negar mi parcela de vanidad) y para afinzar mi devoción inquebrantable hacia su obra. Hacia su persona. Me preguntó qué lugar estaba grabado de manera indeleble en mi memoria para situar el romance. Entre otros muchos sitios, le indiqué el Monte de las Tres Letras, y eso es lo que ahora viene. Un texto poético de una espléndida hermosura que desde ahora, formará parte del lugar más entrañable y principal de mi Muro de los Afectos.

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Para adornar esta entrada de una manera perfecta, qué mejor que hacerlo con los dibujos de otra persona –que al igual que yo– subió y disfrutó ese monte en su niñez: mi querido amigo el arquitecto Luis Ruiz Padrón. Luis, con esa generosidad inacabable que dispone hacia mí, ha tenido la deferencia de remitirme una serie de dibujos que –junto a la palabra de Juan Miguel– conforman una de las entradas más placenteras que yo haya escrito últimamente.

Este es el texto de Juan Miguel González. Estos son los dibujos de Luis Ruiz Padrón; disfrutadlos. Son una verdadera muestra de delicadeza y de elegancia. Una demostración de cariño, aprecio y amistad tan agradecido cómo inmerecido.

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EL MONTE DE LAS TRES LETRAS

Para Álvaro Souvirón

En lo alto se subía
del Monte de las Tres Letras,
Alvarito Souvirón,
con unos cuantos chaveas.

Deshojaban margaritas,
masticaban vinagretas,
cogerían almencinas
y partirían las almendras.

Caballitos del diablo
volando sobre la alberca,
y cigarrones saltando
y algún lagarto en las peñas,
iban mirando asombrados,
en su escaladora gesta,
por el agreste condado
matinal de Conde Ureña.

A contemplar se sentaban,
felices en una piedra:
la Catedral, el Castillo,
el Seminario, las huertas,
las hileras de eucaliptos,
el Camino de las Pencas,
el Puerto y el Melillero
y el mar de la Malagueta.

En su pecho de gigante,
emocionado conserva
el niño aquel que subía
al Monte de las Tres Letras,
para abrazar con los ojos
y en el alma retenerlas
la luz, la mar y los cielos
de aquella Málaga nuestra.

Juan Miguel González
Málaga. Enero 2015

balcón

***

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ANEXO DE ÚLTIMA HORA

Mi estimado amigo Manolo Alonso Aragón –hermano de mi íntimo amigo (Q.E.P.D.) José María Alonso– tiene a bien el proporcionarme una información que él, cómo testigo directo (era vecino en aquellos días de Conde Ureña) vivió y presenció el bautizo del Monte Victoria cómo Monte de las Tres Letras.

Esta es la información que me proporciona:

Testigo del bautizo del monte.

Hasta finales de los 50 desconocíamos el nombre original del monte. La chiquillería de la zona le llamábamos el monte de las almencinas, el de las chorraeras o simplemente el monte. Pero una buena mañana de aquellas fechas, vimos asombrados las siglas PCE (Partido Comunista de España) pintadas con cal en las grandes rocas que culminan su cima en su cara más occidental y visible desde buena parte de Málaga.

La reacción de las autoridades del régimen no se hace esperar. Apenas 48 horas después, veo desfilar por la puerta de mi casa, decenas de presos políticos; en fila de a uno a ambos lados de la calle y flanqueados por numerosos guardias civiles fuertemente armados. Todos llevaban la misma indumentaria, un mono gris plomizo y transportaban cubos, cañas, brochas, cal, cuerdas, escaleras de mano etc.
En pocas horas aquellas tres letras del monte fueron sustituidas por las de JAC (Juventud de Acción Católica) Cada dos años aproximadamente, las letras eran repintadas con la misma mano de obra.

Con el paso de los años, contemplé varias veces, cada vez con más indignación, la silenciosa y humillante procesión. Esas siglas permanecieron durante el franquismo, la transición y los primeros años de la democracia. Yo era apenas un crío, pero aquel recuerdo quedó grabado en mi mente a hierro; me acuerdo, como si fuese ayer, con todo lujo de detalles.

ALONSO05campo(Jose María Alonso en lo alto del Monte de las Tres Letras)

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EL NUEVO TRABAJO DE TABLETOM. LAS LETRAS.

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EL NUEVO TRABAJO DE TABLETOM.

LAS LETRAS.

(De Juan Miguel González)

“Me asomo al Guadalmedina
por ver si pasa Milagros,
y la que pasa es Olvido,
que, al verme, pasa de largo.”

Puedo jurarle a Uds. por mi antigua fe en la hipotenusa, que ardo en deseos por oír el nuevo trabajo discográfico de mi grupo de cabecera: el llamado Tabletom. Ardo en deseos –y, a la “teresitadejesús” manera, vivo sin vivir en mí– porque ese momento de llegada se distrae, se despista en el discurrir del tiempo, y no llega con la prontitud deseada. Ya sabéis lo que decía aquel de las luengas barbas (y adicto al pescaíto frito con pan) sobre ellos mismos: “Somos más lentos que violentos”.

Ya se está pergeñando la nueva entrega de Tabletom; ya les han sido proporcionados –por el poeta y letrista Juan Miguel González– los textos que otorgarán la palabra a los temas musicales que Perico Ramírez está componiendo. Ya está en marcha esa maquinaria engrasada de ingenio, creatividad e inventiva que nos proporcionará otro nuevo incunable a nuestra colección del grupo más emblemático, conocido y querido de la ciudad de Málaga.

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Hace unos días, hablando con Juan Miguel González, salió a colación eso de las letras del nuevo disco de mis amigos. Volver a tener al alcance del oído y de la vista otro trabajo realizado conjuntamente por el poeta y por los músicos – siguiendo la misma ejecutoria que su memorable “Sigamos en las nubes”– es cuando menos ilusionante. Es emocionante y es prometedor.

Llamé a Perico Ramírez que me puso al tanto de cómo iba el tema de los temas. ¡Para final del verano, Álvaro! Me dijo. Ya mismo estará listo y preparado para irnos todos de excursión al estudio. ¡Ponle que para el principio del invierno!
“Somos más lentos que violentos”. Ya te digo. También son duros. Son más bien duros.

cirquePerico me dio permiso para que el poeta González me proporcionase las letras y yo las publicase en este blog. Como adelanto; cómo préstamo sin interés y cómo primicia inesperada para los que hoy vais a tener la oportunidad (y la suerte) de poderlas leer. Una honorable y honrosa primicia. Juan Miguel en estos textos no se muerde la lengua. No las querías así Perico? Contundente, esclarecedoras y fuertes? No las querías leñeras, decías? Pues ahí las tienes, Perico! Ahí las llevas: leñeras.

Juan Miguel González, ha escrito unas letras para Tabletom –adornadas, como siempre, de esa belleza inimitable que sólo él sabe proporcionar a sus textos– duras y directas. Tremendamente contemporáneas; de una actualidad apabullante. No digo más, aquí las transcribo; tal y cómo me las manda el poeta. Disfrutad del aperitivo de lo que en pocos meses vendrá. Un disfrute; un gozo y un deleite. Se lo vuelvo a jurar a todos Uds. Por mi antigua fe en la hipotenusa.

Estas son:

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ME NIEGO SER TONTO ÚTIL

Me rebelo contra el mal,
completamente, no a medias,
provoque quien lo provoque
y venga de donde venga,
que con justa rebeldía
ya muy pocos se rebelan.
Me niego a ser tonto útil
de izquierdas o de derechas.

Me indignan los paniaguados
que nunca cambian de lema,
y gritan indignamente
su indignación farisea.
Me indigna quien no se indigna
con valiente independencia.

La libertad se conquista,
vuela alto y no es rastrera,
ni comercia la valiente
bondad con la que se entrega.
Contra los falsos rebeldes,
mi libertad se rebela.

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ME ASOMO AL GUADALMEDINA

Me asomo al Guadalmedina
por ver si pasa el Pisuerga,
y lo que pasa es la vida,
y lo que paso son penas.

Me asomo al Guadalmedina
por ver si pasa Milagros,
y la que pasa es Olvido,
que, al verme, pasa de largo.

Me asomo al Guadalmedina
por asomarme a algún sitio,
si es que a un pobre cauce seco
se le puede llamar río.
..
Me asomé al Guadalmedina
por ver si pasaba algo,
y lo que pasé fue frío,
amor, de esperarte tanto.

Me asomo al Guadalmedina
tan sólo por asomarme
y ver si sigue aquel niño
que fui una vez, asomándose.

Me asomo al Guadalmedina
por ver si pasa el invierno,
y sólo pasa la sombra
cojeante de Roberto.

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OFICINA DEL INEM

Haciendo fila en la cola
diariamente está Lola,
como en un siniestro andén,
por ver si le encuentra amparo
a sus tres años de paro
la oficina del INEM.

Tiene los ojos castaños
y no más de treinta años,
y vive en calle La Unión,
y espera con ilusiones,
como esos cinco millones,
alguna colocación.

Lleva un libro en la mochila,
y un amor que nunca alquila,
y tabaco de liar,
y en su currículum pone:
–¡me cago en cuantos cabrones
me dejan sin trabajar! –.

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PASEN, PASEN Y AHORREN

–Esta adivinanza
rima con finanza.
Aquel que la acierte
que lo grite fuerte.
¿Queréis que juguemos?
Pues venga, empecemos.

“Cuidan los modales,
pero son chacales.
Van de respetables
los muy miserables.
Absolutos reyes,
desprecian las leyes”.

–Fácil me lo pones,
los grandes ladrones
de nuestro dinero:
¡Coño, los banqueros!

El currante ahorra,
La Banca se forra.
Si pierde el currelo,
embargo y canguelo.

Hombre hipotecado,
de por vida atado
a estos caballeros
crueles y usureros
que llaman banqueros
siendo bandoleros.

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A Pablo y Mari Carmen
FANTASÍA ANDALUZA

Quién se sentara una noche
bajo la luna de mayo,
a esperar lo que no vuelve,
tan sólo por esperarlo.

Todo el dolor del mundo,
todo el misterio,
en las hojas del chopo
cantaba el viento.

Sin saber poco ni mucho,
ni solo ni acompañado,
quién durmiera junto al río,
tan sólo por escucharlo.

Todo el amor del mundo,
toda su gloria,
oculta entre las ramas,
canta la alondra.

Quién tuviera aquellos ojos,
ilusión, y aquellas ganas,
para llorarte, si vuelves,
para cantarte, si escapas.

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“Poema a la memoria de Rockberto González.
Cantante de Tabletom”
 
ALMUECÍN DE LAS NUBES
Tu machaco decente y tu sombra harapienta
tu voz estrangulada, que ladraba y mordía,
soledad que a la sola libertad daba cuenta,
cigarra de la noche, que calcinaba el día.

Compadre de los gatos, pariente de las cabras,
libertador del blues a lo Pepe Marchena,
si al mundo te cerraste, tu leyenda no abras
a quienes no entendieron tu impaciencia y tu pena.

Pocos saben por qué en tus manos ardía
la bala de Van Gogh y el pájaro de absenta.
Sentado en el abismo llorabas tu alegría,
almuecín de las nubes que amenazan tormenta.

Muerto estás. Distraído. Libre ya del verano,
de los cumplidos lutos y las tediosas loas.
Apenas te traté, pero te quise, hermano,
consuegro de los grillos y el blanco con anchoas.
***
**
Todas las ilustraciones son de Jason Cantoro
 
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RAFAEL GONZÁLEZ ALVARADO. TALLER DE LOS RETRATOS

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RAFAEL GONZÁLEZ ALVARADO

Taller de los Retratos

      Ese avión extraviado en la bruma azulada

                          “PAPELES PARA TODOS”

 “Me gusta este avión de cola hermosa, puesto ahí, donde no tiene que estar, en el asfalto ingenuo de la impertinencia. ¿Y qué otra cosa es esta aeronave sino una libélula desovando, tranquila, o envejeciendo en paz? ¿Y esa tenia humana buscando el vientre de la ballena? ¿Y esa hilera de sombras menesterosas que abandonaron, desesperadas, su casa circular?

 A nadie trae ni a nadie llevará este largo verano con cola de avión, este arcángel sentado, con alas de aluminio, esta iglesia de trigo derramado en la pista.

 Me gusta el templo de este avión extraviado en la bruma azulada. Puede que sea la buhardilla que sueña el pintor para sí, el túmulo amarillo contra el cielo romántico, su dolor despidiendo a las nubes viajeras.”

                                                                              Juan Miguel González del Pino

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 De manera muy obsequiosa, mis queridos amigos los ingeniosos y magistrales literatos Juan Miguel González del Pino y Paco Navidad, me refieren frecuentemente en nuestras reuniones en las nubes, a su amigo compartido el pintor Rafael González Alvarado. Y, a veces, gratamente, me proponen el realizar una visita al estudio de éste. Yo, que siempre declino la invitación, debo de considerar seriamente el aceptarla, para -haciendo caso omiso a la vergüenza que me ocupa, pues no conozco personalmente al pintor- realizar gira contemplativa y explicativa por el propio artista a dicho estudio.

 Dos son también los amigos artistas plásticos que poseen trabajos de Alvarado colgados en las paredes de su casa, y que siempre -cuando los visito- contemplo; por eso, siempre estuve tentado de invitarlo a merendar un día a la mesa de camilla de este blog, en el cuarto de estar de esta, que a partir de ahora es su casa; y eso hago.

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Ahora Rafael González Alvarado, expone en Málaga. A lo grande; en el Museo del Patrimonio Municipal de Málaga (Salas de La Coracha) hasta el 29 de Diciembre.

 Bien, empecemos por el principio. Escribí por este medio a Rafael -dándome someramente a conocer- comunicándole mi deseo de realizar entrada en éste con una selección de su trabajo. Me contestó afirmativamente y me permitió escarbar, solapada y sigilosamente, en su faltriquera para robarle las pinturas que ahora vais a contemplar.

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Pero había un enorme problema…

Uno -que es aprendiz de todo pero, Oh, desdicha! maestro de nada- contemplaba como insalvable la dificultad de escribir a modo de presentación -sensata y solventemente- (esto que estáis leyendo es solo un humilde y modesto prolegómeno) sobre el trabajo y sobre la persona de Rafael González Alvarado, pues ya he dicho, que no tengo el gusto de conocerlo personalmente.

 Aunque, para ser justos, éste que os escribe que es, repito, aprendiz de todo pero, Oh, desdicha! maestro de nada, sí tiene que reconocerse el mérito  y la desfachatez de ser un buen procurador de recursos. Uno, que es este que os escribe, ya sabéis, para que negarlo, si que tiene una cierta capacidad y habilidad para el subterfugio y la solución adecuada y pertinente. Y ahora, -como muchas y gloriosas veces- este recurso no es otro que mi querido amigo Juan Miguel González del Pino; el mayúsculo Poeta. Mi amigo Juanmi; que no sólo me aporta una preciosa entradilla para el principio de este escrito, sino que también- en el súmmum de la generosidad- me proporciona estas extraordinarias letras que ahora vienen y que sirven de introito a la presentación del Power Point que he realizado con los trabajos del Maestro Pintor.

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Disfrutadlo; excepto el mío, esta es una reunión cordial de talentos. De enormes talentos. Ambos dos González son; uno del Pino y el otro Alvarado.

LA CASA DEL ABUELO RAFAEL

TALLER DE LOS RETRATOS

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Subíamos, por la tarde, a ver a Rafael Alvarado, a su estudio,  en la segunda planta de aquel angosto y destartalado edificio de la judería de calle Granada, donde los sorprendidos viandantes se preguntarían, viendo los cristales  de su único ventanal pintado de palomas y ramas verdes, qué clase de aventado podía ser su morador.

 -¡Rafaeel!-, lo llamábamos, a voces, desde la acera.

 -¡Rafalitoo!-; y al momento se asomaba nuestro querido pintor al balconcillo a darnos la bienvenida, con el aire desconcertado de quien ha sido despertado bruscamente de su atareada ensoñación, todavía traspuesto del ensimismamiento creativo. Bajaba y nos abría el viejo portalón con gran contento infantil y el ánimo dispuesto para la plática interminable, y el abrazo indefenso, y la voz conmovida.

 Había barrido el taller ese día, apilado contra la pared decenas de telas recientes, ordenado montañas de carpetas y dibujos, y colocados aquí y allí y sobre la mesa de formica donde dibujaba, unos botes de cristal con margaritas y malvas florecidas, que infundían a aquel espacio un silencio ermitaño de profundo y sentido sincretismo.

Rafael, pintaba ligeras hornacinas en las paredes, con silvestres motivos evangélicos, y no se libraron las dos puertas de las alacenas de sus arrebatados amarillos y morados, en clara ofrenda al vagabundo holandés que se echó a dormir entre los maizales con el revólver de absenta disparado en el pecho.

 Pasada la medianoche, abrazábamos al abuelo en su pijama de franela ferroviaria, y salíamos del estudio de este hombre bueno como aquellos niños perdidos del poema de William Blake, hiriéndonos, ya en la calle, con la piedra de la madrugada, ardida toda de luceros violentos (*).

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 Rafael Alvarado es uno de los artistas más íntegros y honestos que me ha sido dado a conocer en el transcurso de mi ya larga vida, y aún siendo así lo sobrepasa su ejemplar humildad, su ternura viril, su desmesurada orfandad… Más de cuarenta años lleva este hombre entregado como pocos a su generosa vocación, y en todo este tiempo de indesmayable libertad y probidad creadoras, no ha logrado obtener el indispensable desahogo económico, con el que disfrutar de un estudio propio donde poder dedicarse por completo a su obra. ¿Por qué tan ruinmente se le niega a este pintor el reconocimiento y el apoyo que su poderosa y excelente obra merece?

 Todos estos retratos  están transidos de una dolorosa compasión, de una maestría escandalosamente sincera. De haberlo querido habría retratado al mismo Belcebú con sus togas y banderas ideológicas, pero no ha sido así, prefiriendo antes para esta galería, a las modestas personas que familiar y fraternalmente tanto quiso y quiere.

 Rafael Alvarado, tentado a veces por la idolatría de lo nuevo, no ignora, al igual que Leopardi, que la moda es la madre de la muerte. Desde su ilustre pobreza cervantina, felizmente, a sus 56 años de edad, ha alcanzado el estatus de artista independiente, desde el que puede repetir con George Steiner: ”El fracaso de nuestra cultura es el miedo al silencio”.

 Málaga, marzo 2013

Juan Miguel González

 (*) Juan Miguel González, Diario “El Mundo” Edición de Málaga” , 12 de abril de 2006.

 

Si queréis podéis descargaros o ver la presentación desde aquí:

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Disfrutadla!

…///…

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GRILLOS Y MAZORCAS

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 GRILLOS Y MAZORCAS

“Por aquel mapa infantil
cantaba el ropavejero
su romance de pan frito
y su cuplé de estraperlo.
 
Hasta que nos rescataba
del continuo Padre nuestro
nuestra princesa de Thule,
tu novia, Capitán Trueno.”
 

 A veces, afortunadamente, la rutina laboral queda de vez en cuando gloriosamente interrumpida por un simple, y siempre bienvenido, aviso de mi compañera…

 -Álvaro… es tu amigo Juan Miguel. Y me pasa la llamada.

 Dejo de inmediato lo que estoy haciendo; cojo un papel limpio, trinco mi lapicero y descuelgo el teléfono.

 Mi querido amigo Juan Miguel!!! Digo yo.

 Buenas tardes Álvaro!! Me dice un siempre complaciente y obsequioso Juan Miguel; perdona si te molesto! Continúa el incauto como si él no supiera que si el mismísimo Barak Obama estuviese entrando por la puerta -cosa harto improbable y tirando a lo imposible- haría esperar al moreno de mi copla en la antesala de la indiferencia debido a la llamada del Poeta.

 Cuando Juan Miguel González del Pino me llama por teléfono, os cuento, me predispongo y preparo para lo mejor. Para asistir a una clase magistral de cualquier disciplina -de ahí lo del papel y el lapicero- pues su conversación siempre está adobada con citas pertinentes, precisas y adecuadas. Siempre viste de elegancia y distinción el palique mutuo que suele durar, al menos, veinte preciosos y pedagógicos minutos. Pedagógicos para mí, claro!

 Me llama y me dice, entre otras muchas cosas -doblegándose ante mi continuo requerimiento- que me va a enviar seis poemas; de los cuales, uno de ellos, está dedicado al común amigo el virtuoso y polifacético dibujante Ángel Idígoras. Estaba yo seguro de que a éste, le iba a encantar. Al de las caricaturas me refiero.

 La curiosidad -esa que dejó al gato con sólo seis- me invadió de inmediato. Así que después de colgar, leí ávidamente lo que el poeta me había remitido.

 No voy a extenderme más porque quiero -y así lo hago- que este texto continúe sólo con las  palabras de Juan Miguel -González del Pino sigue al nombre compuesto- que es, como reiteradamente he indicado en este blog, un inigualable e insigne Poeta. El más perspicaz e ingenioso compañero que pudiera tenerse en nuestras afortunadas Reuniones en las Nubes.

Estas son sus palabras. Estos son sus poemas:

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Querido Álvaro:

 Como te prometí, te envío seis poemas-canciones pertenecientes al poemario inédito GRILLOS Y MAZORCAS. Dicho libro responde a una necesidad soberana de revivir la infancia a través de la palabra redentora, que aquí adquiere el tono de la alabanza.

“El niño es el padre del hombre; y desearía que mis días estuviesen unidos unos a otros con piedad natural” escribió William Wordsworth.

 Dylan Thomas nos dejó unos de los más bellos versos referido a la niñez, ese que dice: “La pelota que lancé cuando jugaba en el parque aún no ha caído al suelo”; y el gran Claudio Rodríguez se preguntaba una y otra vez “¿Por qué todo es infancia?”.

 No otra cosa es lo que he intentado cantar en este libro, lejos del ánimo melancólico y desesperanzado de Luis Cernuda, que tan bellamente escribió: “Desperté de la infancia / caí en el mundo”.

 Gracias nuevamente por tu bonhomía y generosidad. Te envía un fuerte abrazo tu amigo Juan Miguel González del Pino.

Y ahora…

LOS POEMAS!

***

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CANCIONCILLA DE INVIERNO PARA LA NIÑA ABRIL

A la niña Abril Franco

 Caídas las hojas,

volverá la nieve

a cubrir los campos

silenciosamente.

 

Arderán las piñas,

reirá el acebo,

y a mojada leña

olerá el invierno.

 

Que del rey don gallo,

dulce niña Abril,

te despierte, alegre,

su kikirikí.

 

                                                                     Málaga. Invierno 2011

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COMPÁS DE LA TRINIDAD

 Compás de la iglesia,

juego de las bolas,

y el coro de niñas

saltando la comba.

 

Vidrieras azules,

amarillas, rojas,

y la higuera al fondo

del zaguán en sombra.

 

Mojados chilindros,

abiertas magnolias,

de mayos aquellos,

y aquellas palomas.

 

¿Sólo son recuerdos,

llorada memoria?

 

Bajo las moreras

siento que me tomas

de la mano, madre,

esta tarde hermosa.

 

                                                                                Málaga. Mayo 2013.

 

 cuervos y mazorcas

                                                                                                                 

CUERVOS Y MAZORCAS

  A Sergio Franco

 El ataúd del pozo

que el alcotán vigila,

entre las parvas yace,

con su crespón de espigas.

 

El ataúd florido

de azules campanillas.

 

Las sílfides cantoras

volvieron a la encina:

oh, coro de comadres

y alegres chirimías.

 

Las sílfides o náyades;

las náyades o dríadas.

 

                 II

 Este montón de nubes,

este zurrón de sombras,

al descreído, aflige,

al arrogante, enoja.

 

Este montón enorme

de cuervos y mazorcas.

 

Este panal de muertos,

de hoces y de antorchas,

no es edecán de murrias

ni capellán de horcas.

 

Este panal de necias

y pobres abejorras.


                                                                       Málaga. Febrero de 2013

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DÍAS DE VACACIONES DE CLARA Y SUS AMIGAS EN COLMENAR

  El campo en paz dormita

al puro sol echado,

el campo eterno y grande

y ahora solitario.

 

En su amarillo seco,

los chopos sombreando

el humedal de juncos,

el carrizal del vado.

 

Allí, para las niñas

será el cielo más alto,

y más amigo el monte,

y más dulce el verano.

 

Allí, sus corazones

de tan enamorados,

soñando vivirán,

despertarán soñando.

                                        

                                                                          Málaga. Julio 2013


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Oh, girasol fatigado del tiempo

                                                                       que cuentas los pasos del sol.”

                                                                                                  W. Blake

                 

          

EL NIÑO QUE EN EL VAHO REINÓ DE LAS VENTANAS

El niño que corría para anunciar la bruma

y en ella divisó a la virgen guerrera,

en el patio formaba su batallón de espuma,

y a esperar se sentaba que la visión volviera.

 

El niño de ojos grandes y sandalias troyanas,

con las nubes se hería del camino empedrado.

El niño que en el vaho reinó de las ventanas

y hasta ahora perdura su inocente reinado.

 

El niño que corría para buscar su casa,

y en sueño la encontraba cada vez más perdida,

supo que todo muda, pero que nada pasa,

y que el amor devuelve hasta el amor que olvida.

 

El niño que agitaba las ramas del granizo,

y su estrella escondía apretada en la mano,

las mágicas palabras conoce del hechizo

con que los grillos abren las puertas del verano.

 

El niño que en la gruta de la escondida fuente

hablaba con el ángel que giraba la noria,

al dragón de la bruma se enfrentaba valiente

y en la canción de comba escuchaba su historia. 


                                                                          Málaga. Junio-Agosto. 2012

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EN AQUEL MAPA INFANTIL

   Para Ángel Idígoras

  En aquel mapa infantil

se oía el agua del Ebro

y los árboles crecer

tras las tapias del colegio.

 

Cantaban los pizarrones,

silbaban los polïedros,

tarareaba la tinta

y tangueaba el maestro.

 

Sólo tú desentonabas

mal encarado esqueleto,

siempre cruzado de tibias

y mal tosido de sueldo.

 

Por aquel mapa infantil

cantaba el ropavejero

su romance de pan frito

y su cuplé de estraperlo.

 

Hasta que nos rescataba

del continuo Padre nuestro

nuestra princesa de Thule,

tu novia, Capitán Trueno.

 

                                                                  Málaga. Primavera de 2005

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PUBLICIDAD VIROLAS Y OTRAS NOTICIAS

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PUBLICIDAD VIROLAS

Y OTRAS NOTICIAS

Diario La Tarde de Málaga:

“Abrumado por las deudas, se lanza al vacío desde la tercera planta del Monte de Piedad muriendo en el empeño.”

 

***

 

“El destino (también llamado fátum, hado o sino) es el poder sobrenatural inevitable e ineludible que, según se cree, guía la vida humana y la de cualquier ser a un fin no escogido de forma necesaria y fatal, en forma opuesta a la del libre albedrío o libertad.”

Uno, por descreer, no cree ni tan quiera en la Santísima Trinidad. Porque -como todo el mundo sabe- no eran tres, sino dos los llamados Trinidad: Bud Spencer y Terence Hill.

Digo esto, porque desconozco si lo que ahora os cuento, es fruto de la casualidad o fruto del destino. Veréis:

“Long Time Ago” -hace mucho tiempo- andaba yo detrás de unos escritos absolutamente surrealistas que, en forma de anuncios publicitarios, había elaborado mi querido amigo el  Poeta Juan Miguel González del Pino. PUBLICIDAD VIROLAS, se llamaba el documento. Por una u otra causa, no hubo momento propicio para que el poeta -a pesar de nuestras reuniones- me hiciese entrega de este.

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Pues bien, hace ya al menos tres meses, durante una nueva Reunión en las Nubes  -esta vez en la nueva Cosmopolita-  con los hermanos Cumpián, el cantautor Juan Gómez, el eminente profesor y distinguido poeta Curro Fortuny, el editor Jose Antonio Quesada y  Juan Miguel González, tuve el honor de recibir de manos de este último, el citado legajo humorístico; y le prometí -como sólo prometen los amigos que se aprecian- que se lo publicaría inmediatamente. Mentira podrida, he de reconocerlo avergonzado.

El  fátum, hado o sino, vulgo destino, quiso que -una vez leído dicho legajo- me provocara un arrebato inspirador que me hizo –obviando de inmediato el proyecto de González del Pino- elaborar dos entradas de cosecha propia. Quedando el escrito del Poeta arrinconado involuntariamente; olvidado, silencioso y cubierto de polvo que dijera Gustavo Adolfo. De Sevilla Capital.

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El domingo pasado (hace dos días) un poco abochornado por las prisas metidas y las lentitudes indeseadas, cogí el panfleto, y puesto a la tarea, empecé a transcribirlo adornándolo con imágenes para su más amena -si cabe- lectura. Transformé el todo en un documento pdf para su mejor visión, y también, para su más cómoda y fácil impresión si así lo desease el lector. O para guardarlo, rediez! que esa es otra opción.

Al día siguiente, después de bastante tiempo -y aquí entran los Hados de las casualidades afortunadas- Juan Miguel me llamó para otro asunto. Le comenté el hecho y que -estaba convencido- estábamos unidos, en el espacio intemporal, por un cordón umbilical de sincronía y simultaneidad inexplicable. El destino sería, pensé yo.

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Publicidad Virolas es una sarta de anuncios en donde se mezclan Bicicletas Orbea con Tortas Pasta-Flora. Viajes al más allá en Autocares Barranco, con hormigoneras aún por afinar. Un inapreciable anuncio de una orquesta para amenizar eventos de la época, con Noticias sacadas de un magín tan rápido e ingenioso como, entre pocos, posee Juan Miguel. Mi amigo y Maestro.

Este es el documento en cuestión:

Publicidad Virola

Leedlo y transportaros a la época de la Radio. A aquellas de tardes de costuras delante de  balcones llenos de gitanillas y pelargonios rojos y blancos asomados, desde la altura, a la Plaza de Los Mártires. Tiempos de anuncios de Relojes Festina y  Calmantes Vitaminados, que te devolvían la alegría. De Negritos del África tropical y Discos Dedicados. De actuaciones ¡No se la pierdan! de la orquesta de Salvador de Alva en la Discoteca Madrigal de Torremolinos. De Norit: El Corderito.

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Publicidad Virolas de Don Juan Miguel González del Pino; en colaboración con Don Álvaro Souvirón, o la fuerza del sino.

* Aprovecho la ocasión, para comunicaros que Juan Miguel González realizará  -invitado por el Centro Cultural “Generación del 27” de la  Excma. Diputación de Málaga- el día 12 de  Abril de 2013, una lectura poética de sus obras en la Biblioteca Publica Municipal de Arroyo de la Miel – Benalmádena Costa (Tlf.952 57 41 51) que será presentada por el profesor, escritor y poeta antes citado Curro Fortuny.

Así que si queréis disfrutar de una magnifica velada literaria… Ya sabéis, ahí la vais a encontrar.

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…LLEGARÉ TARDE.

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…LLEGARÉ TARDE.

 

“Robín de las canicas, Don Juan de Mortadela,

el Jabato con Dugan de aquellos futbolines.

En el pikú del barrio sonaba Maruzzella,

Y en el Moderno, otra de Eddie Constantine.”

(Juan Miguel González)

 

Obtuve como siempre, ganancia y beneficio principal por el disfrute de la compañía de mis queridos amigos, el Poeta Juan Miguel González del Pino y del Editor Jose Antonio Quesada en nuestra última Reunión en las Nubes. Reunión, que como es costumbre y tradición, (que sería de mí sin las tradiciones…) celebramos en la Plaza del Obispo, a los pies de esa amiga imperecedera y capitidisminuida que es la Catedral de La Encarnación. Esa Catedral vestida con torre y media, y pare Ud. de contar.

La Plaza el Obispo, ya no sólo representa para mí el símbolo de la amistad irrenunciable e inquebrantable por ser el lugar de residencia de mi otra familia en la reserva activa. También ahora, la Plaza del Obispo, es testigo -no mudo, que más quisiéramos nosotros- de esas reuniones que “vezencuando” el Poeta y siempre algún interesantísimo adlátere, tienen la deferencia y la generosidad de compartir con este que malescribe, y que incluso tiene la osadía, de mostrar en dichas veladas, opiniones y pareceres. Dimes y diretes.

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Siempre, me llevo tributo. Siempre. Cuando no es lo didáctico e instructivo de su conversación, es un tremendo, apasionante e inmerecido botín que el Poeta -desprendida y espléndidamente- me proporciona. Ya hablaremos más adelante de ese libro recién publicado que ha tenido la gentileza de firmarme y dedicarme tan cariñosamente. Como siempre hace conmigo; apelando a ese cariño compartido y a una gratitud que solo debe de partir de mí.

A modo de aperitivo:

“Soy el puñado de hierba

con que Diana se limpia la sangre de los muslos.

Soy la triste canción de los hijos del vaho,

la eterna rosa azul sin porvenir,

la aborrecible esfinge de la aguas”

 (Juan Miguel González)

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Vamos a lo que vamos. Y seré especialmente sincero:

No soy, desde los últimos blues y los rocanroles primeros, muy dado a lo cantautor. Y menos, si son locales. Debo de reconocer mi cainismo con esta tierra en ese aspecto. Desde que mi amigo Jose María Alonso se fue, y mi hermano en aprecio Luis Centeno, se retiró a ese Tártaro que es la mudez para los poetas, muy pocos, por no decir ningún cantautor -tal y como se entienden estas dos palabras malcasadas- pocos, por no decir ninguno, repito, es especialmente de mi agrado. Soy difícil de complacer cantautoramente hablando. Bastante difícil.

Pero ahora, creo que ha llegado el momento de tener paciencia – y conceder el beneficio de la duda- para contemplar y oír lo que pronto, habrá de llegar. Pues así me obliga, “La Teoría del aval” y así me lo aconsejan mis queridos González y Quesada. Que no me dirán Uds. que no es un nombre apropiadísimo para una marca de vino Gran Solera de cualquier bodega jerezana de prestigio. “González & Quesada:Una divina pasada”. Cállome; pues como el afamado doctor, divago.

 

Juan Alberto Gómez, se llama.

Juan Alberto Gómez, no sé lo que tendrá; aunque le adivino algo especialísimo porque ha subyugado a amigos literatos de muy alta valía poética. No se lo que tendrá. Sé que el admirado poeta González de Pino y Jose Antonio Quesada (ya sabéis, aquellos del vino Gran Solera) me ponderan a este joven cantautor con vehemencia y afecto. Este chico, le llaman, con esa licencia que permite la diferencia de edad.

Desde luego estoy absolutamente seguro que algo debe de tener para que -y ahora indico bardos- le hayan proporcionado parte de su trabajo para que lo musique y edite…

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…  Pilar Bugella, José Sarriá, J.A. Gómez, Enrique Alot; el citado González y el “Féliz” de los Ingenios, que es mi querido Paco Navidad, postrado ahora me dicen por una insurrección visceral. Estos son los que ponen la palabra; además del propio Gómez -que también pone su ración-  y música a todos los temas. Excepto a una, cuya autoría, pertenece a los hermanos Ramírez.

Para que músicos de la talla de los Tabletones Perico y Pepillo Ramírez y la también hermana de estos, la lírica Carmen, hayan apadrinado un tema con su música…Para que el pintor Ayuso haya colaborado tanto en la portada como en el libreto del primer trabajo de Juan Alberto Gómez… para que tantos poetas hayan aportado su trabajo tan graciablemente… Algo, algo debe de tener. Algo debe de tener este chico, que yo -si los mayas quieren y me lo permiten- haré por verlo.

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El día 20 de este mes de loterías descomunales y desilusión permanente, de engorde indeseado y consumo irracional, de buenos deseos y de promesas por incumplir, el día 20, repito, de Diciembre, a las  11,30, tendrá la presentación en rueda de prensa, en la Sala Cochera Cabaret, del trabajo… Para ¡¡¡IMPORTANTE!!!  El día 26 a las 21.00 y en el mismo lugar, celebrar el concierto de este joven cantautor.

Cantará arropado. Arropado por Mandy Mezzo y Gema Cuellar que le prestarán su voz. Manolo Rorro a las guitarras, Juan Beny (Saxo) María Jesús Romero Postigo al violín, Rafa Nández…

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Los Tres Ramírez -me dicen- le acompañarán en el tema proporcionado y apadrinado por ellos: Mi niña vuela. Con letra de Gónzalez.

Creo que son estos motivos, los suficientes. Nos sobran los motivos que decía aquel, para acudir a esta cita para la presentación de su primer trabajo discográfico: …Llegaré tarde. Así se llama. Canciones de poetas de Málaga. Canciones de los adentros.

Os lo recuerdo:

Día 20.12.12  11:30: Rueda de prensa.

Día 26.12.12. 21:00: Concierto presentación del disco.

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Ambos en el local de Cochera Cabaret. Sito -como todos sabréis- en la Avda. de los Guindos. Un local, por otro lado, que se está transformando –por poco tiempo que le   demos- en un clásico; el local de los eventos musicales y artísticos de Málaga.

Por allí nos veremos más de una vez este mes de Diciembre en el que estamos. Mes de loterías descomunales y desilusión permanente, de engorde indeseado y consumo irracional, de buenos deseos y de promesas por incumplir,  ya sabéis!!! Pero que se le va a hacer. De algo hay que morir si los mayas, no se ponen a ello, y lo consiguen.

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MANUEL SALINAS. BAILANDO CON MÚSICA DE LLUVIA

MANUEL SALINAS.

 BAILANDO CON MÚSICA  DE LLUVIA

Posee  mi querido amigo el Doctor en Literatura Manuel Salinas  un ligero aspecto de indiano urculiano.

Lo de indiano lo digo, porque parece (con ese moreno sempiterno que luce) recién llegado de allende los mares; además de la elegancia que le proporciona ese sombrero Panamá que le cubre la testa últimamente. Lo de urculiano, viene dado por esa apariencia y envoltura que le confiere dicho tocado, y que él sabe -tanto como nosotros- que le favorece y que le sienta tan bien, tan bien, que le procura papel principal como interviniente en el universo pictórico de Eduardo Úrculo.

Cierto es que si en vez de un Panamá, vistiera canotier, bombín o chistera, luciría igualmente elegante. La buena facha, que diría mi madre.

Tiene a bien mi buen amigo el Doctor en Literatura Manuel Salinas, el recopilar en un blog su última producción poética. ¿He dicho que es un insigne poeta? Pues lo digo: es un excelso e insigne poeta. Tal y como lo son la camarilla de amigos que le rodean. Mi muy querido amigo González -el del Pino- a la cabeza de tan distinguido grupo literario: Alot, Navidad, Quesada, Verdú y los propios Salinas y González del Pino, Don Juan Miguel.

Sigo con lo del blog:

Quiero escribir esta reseña en este mi sitio, acerca de mi amigo Manolo, ya sabéis… el Doctor en Literatura Manuel Salinas, porque quiero haceros partícipes de su lugar en  Internet.  Un lugar donde bailando, la palabra del poeta se resguarda de la lluvia.

Porque ya se sabe… “Siempre fue la lluvia una música muy bailable.” ¿Verdad Manolo?

El link a esa página, para que la visitéis, es este:

http://ningunanubeesinutil.blogspot.com.es/

Y como para muestra, vale un botón, -yo, que tiendo a la exageración- inserto en esta entrada seis muestras, que no una, de la poesía de Manuel Salinas. Para vuestro uso y disfrute. Para gozo y alborozo; júbilo, placer y regocijo que le dicen.

Como quiera que el poeta Manolo –no sé como lo hace- siempre está rodeado de bellas mujeres, ya sabéis eso de “Cuídate de los que saben escribir, pues tienen el poder de enamorarte sin tan siquiera tocarte”, he pensado que -a lo mejor (no sé que dirá la propia)- le gustaría que sus poemas estuviesen escoltados y amparados  por las pinturas surrealistas de Michael Parkes.

Porque como mejor se está, maifrén, es en buena compañía.

Estos son los poemas que he destacado de Manuel Salinas. ¿Os es dicho que es Doctor en Literatura, verdad? Pues sabed amigos míos, que antes de eso, y por encima de eso, es poeta.

***

Tomados los ojos, no fue difícil adivinar que lo lluvioso y perdido

 terminarían por echarlo de la tarde de sol aquella.

Manuel Salinas

Llévame a los cielos
envuelto en el fuego de las cosas que amas;
hospédame a solas en su corriente;
pídeme socorro con un perfume de flauta de espina;
avívame, soy lumbre,
violeta sonora de un ático donde las niñas
se peinan con alondras y cantan.
Vuélame la noche, la tarde, el claro día.
Madúrame la casa de verde fruta.
Lléname de saltos de caballo el alma.
Llámame con sueños por mi nombre de poeta.
Coróname de migas de buen pan. Ampárame
y baila hermosa, mientras el mundo se hunde,
con un dulce violín en la solapa.
Regálame esa nube para gastarla juntos;
dime que sí. Dame la tinta, luz, agua: todo
lo que sea tuyo y tiemble de alegría
en los falsos oros de esta pavana
que la noche toca en los atardeceres con niebla.

La palabra es río
y se demora en el aire como un pájaro.

Aves y peces son de un mismo linaje,
pertenecen a lo hondo.

Ay,  y yo sólo miro el agua, el agua
que tiembla. El aire.

En las manos, el aire.

Tal es la malicia que me tiene que sólo desea quitarme la alegría de esos otros mundos que he visto alzándolos hasta los sueños, salvándolos de la noche donde se habían ahogado. Pues lo mío es cabalgar en lo oscuro, picar espuelas a contracorriente, emprender la hazaña que nos niega la voz que nos llama. Mira, que andar en las nubes es un destino. Mas cuida que, si bella es la verdad, también las mentiras sean bellas. Sé señor en todo. No ayunes en amores ni en derroches. Pide, que no te harte el descanso, que generosa sea la mudanza. Y de claro en claro, cree.

Y que así te ayude Dios, pues de nada vale el saber en este antiguo oficio de caballería, que alivia la tristeza, socorre el dolor, consuela la desgracia, ampara en la tormenta.

Desayunados todos,
en el hombro ningún sueño duele
y la muerte a la muerte ahoga en la azul rosa de una taza.

Prodigio esta mermelada
donde dulce aguardaba lo lluvioso
y perdido en los verdes manteles

y donde, para ver el milagro,
los niños cruzan el jardín con una nube en el pecho,
hartos de pan mojado y rubias alas de cristal de Sèvres.

Ésta es La Casa;
ésta es mi casa y sobra el café
y es pecado la tristeza
junto a esa naranja
que de la primavera bajó al frutero.

Es tu dolor lo mejor de mi vida:

me duelen tus manos, como una fresca llamarada;
me duelen tus ojos, de su herida vengo.

Me dueles tú, yo te conozco:
escasa eternidad
que ni llega ni se queda.

Y cuando deje de amarte,
qué raro fruto de frío será el mundo.

Es bueno que al dolor le duela algo,
que nada se repare,
que llore y que se muera.

Es tu dolor esa llama que llamo;
es tu dolor el color de mi alma.

Me dueles tú, dolor, yo  te conozco,

yo sé de tu alta nieve, de la fiereza
donde se turba el agua.

En el aire del verano somos eternos.
Todo es fresca fruta que está en llamas.

Y hace tanto calor
que es joven luz la sombra en el celindo.

Vamos a abrir la ventana, no tardes.
Ya no estaremos más solos.  Sube

que están las palabras que queman
en el parque, soñándote.

…///…

¡QUE BIEN TE SIENTAN LOS AÑOS!

El Poeta según el Poeta.

Alot según Salinas.

Mi buen amigo, el poeta y catedrático Manolo Salinas, tiene a bien el remitirme un texto comentando la obra del otro poeta, nonagenario este, llamado Enrique Alot. Este texto, ha sido publicado por la revista norteamericana “Creatividad Internacional”

Tuve la primigenia intención de realizar un prolegómeno presentando estas letras, pero, son tantos los insignes que aparecen, que sería una temeridad  el hacerlo.

Así que me limito a transcribir lo remitido e insertar imágenes que le den el descanso y la pausa  aconsejable a los textos; porque así, la lógica de las publicaciones en Internet, lo recomiendan.

Esto es; y se llama…

¡QUÉ BIEN TE SIENTAN LOS 90 AÑOS!

Por Manuel salinas

Asegura Álvaro Delgado-Gal que esta crisis se llevará por delante la cultura.

El argumento es simple: la cultura depende en dosis masivas del dinero público. Las subvenciones a la cultura integran, ciertamente, una porción muy modesta del Presupuesto. Pero como la cultura no importa a nadie, quitando a los que viven de ella, lo esperable, es más, lo natural, es que la Administración meta por ahí el bisturí con mayor desparpajo que en otras partidas del gasto.

Ahora bien, tenemos que recordar que hoy día conviven dos clases de escritores, aquéllos que vienen del modernismo y la bohemia para los que la literatura y la vida son una y la misma cosa sagrada, y ésos otros, para los que la cultura es una externalidad de la acción de los partidos políticos, sus compañeros de viaje. Y como lo que quieren los partidos es ganar las elecciones, no ilustrar a la Humanidad, la cultura no inane, esto es,  la independiente, la libre, la de los otros, la que es lenta e incierta, reúne por consiguiente todos los números de la lotería para quedarse bailando con la más fea después de esta crisis.

Sin duda Enrique Alot Montes pertenece a esos escritores herederos del modernismo, a esos que sólo les interesa la literatura, el ser escritor, la obra.

Mucho me temo, por tanto, que Enrique lleva todas las de perder. Y que tanto a él, como a mí mismo,  o  a Juan Miguel González, como él dice:

“Ni el oro ni el terciopelo,/

ni el bordado ni el encaje/

ni el título ni el linaje/

hará que nos brote el pelo.

1

En principio, y para entendernos, en la poesía de Enrique Alot Montes  suceden más cosas por fuera que por dentro. O para decirlo con precisión: lo que sucede por fuera modifica o determina lo que sucede por dentro.

Lo que quiero decir es que la vida real, material, social, la que ocurre por fuera, es la que va construyendo la conciencia en el interior de EAM, y es esa conciencia, su arte, su poesía, como él mismo nos lo indica en estos endecasílabos:

“Porque suele ocurrir lo que me ocurre:

que busco fuera mucho y poco dentro”

En este sentido, su poesía responde a esa línea que abrió uno de los pocos autores de la generación del 27 que no ha envejecido: Luis Cernuda, quién en el “Soliloquio del Farero” se preguntaba:

“Cómo qué llenarte, soledad,

sino contigo misma”

o como escribe Enrique en este verso:  “ a desgana conmigo converso”, que recuerda a aquel de Antonio Machado que decía …“quien habla /  solo espera hablar con Dios un día”.

Mas, a pesar de todo, “LA OBRA” poética de Alot Montes, el soliloquio de este otro farero, gira en torno a tres preocupaciones básicas, preocupaciones en las que podemos dividir sus poemas:

1º – los poemas que pertenecen a una serie ética:                                                        poemas que elaboran motivos del universo                                                    religioso y de una filosofía moral.

2º – la serie amorosa.

3º-  los poemas  satíricos y burlescos.

Y, aunque podamos encontrar estos tres apartados a lo largo de su obra, su poesía es moral y satírica fundamentalmente. Por lo que, las diferencias se dan en el estilo adoptado según las convenciones de estos subgéneros:

-la poesía moral corresponde un estilo más grave, un tono alejado de matices cómicos. Poemas que reflexionan sobre el sentido de la existencia humana, la presencia de la muerte, la fugacidad o fragilidad de la vida, el rechazo de lo contingente.

-Y el discurso satírico en donde hallamos un estilo humilde y un léxico coloquial.

2

De su poesía ha escrito Juan Miguel González:

“Enrique Alot Montes, sintió la revelación de la poesía cuando contaba cincuenta y cinco años de edad. En mi opinión, su musa es más aritmética que lírica, más manual que musical “…

…Ha construido con ella ( con “ese sueño que ante mí no se desploma”)  plegarias hermosas etc…

No me extraña, -continúa Juan Miguel en el hermosísimo prólogo,- que nuestro poeta eligiera el soneto como medio de expresión, por lo que éste tiene de ingeniería, de arquitectura rotunda y arriesgada, de reloj espiritual con el que Dios parece que marca el sueño exacto de la eternidad.

Juan Miguel González ha clavado el asunto de una forma bellísima al llamar a su poesía:

“reloj espiritual con el que Dios parece que marca el  sueño exacto de la eternidad.”

Y es que la poesía de Enrique Alot Montes se inscribe dentro de la tradición moderna de la que el poeta inglés Eliot llamó “Il Milior Fabro”. Esto es, del poeta artesano, y su poesía está dentro de la idea de artefacto, de soneto que podemos encontrar desde los sonetos vivos de Carlos Edmundo de Ory o de Miguel Hernández o Blas de Otero, frente a esa otra tradición moderna de río lírico, de torrente de imágenes, que se halla en Pere Gimferrer o en el jovencísimo José Luis Rey.

Pero estas piezas de relojería, no sólo están hechas con manos de artesano, sino que una música celeste las recorre y las convierte en poema, en percusión, en “tan tan”,  en canto:

Tan florida y tan fiel la primavera.

Tan bella y tan hermosa la mujer

Tan chulo es ponerlo por poner.

Tan lírico el tan…tan que se reitera.

Tan vieja y tan gentil la regadera.

Tan vano y peligroso el bien comer.

Tan útil, tan sabroso el conocer.

Tan sabia y parlante la portera.

Y el tantán de la gota al fregadero.

Y el tantán del nervioso con bastón.

Y el tantán del que cuida un relojero.

Y el tantán de la aldaba en el portón.

Y el tantán de la selva, mensajero.

Y el tantán con que avisa el corazón.

Por esto, su obra se compone de magníficos, algunos muy bien premiados, sonetos y sonetillos, bien medidos, bien hechos con  una voz fuerte y una rima que algunas veces recuerda al mejor Miguel Hernández, porque como escribe Enrique “la tristeza siempre enluta”. Oigamos este sonetillo octosilábico:

Cuesta arriba o cuesta abajo

sin comprender lo que intentas.

Ni me ayudas ni alimentas

ni valoras mi trabajo.

En mi faena a destajo

no me cuadraron las cuentas.

Ni tuve las herramientas

cuando ya estaba en el tajo.

Por confiar en lo cierto

por prolongar mi letargo

por falta de un buen injerto

o por mal hecho el encargo

sembré un frutal en mi huerto

y el fruto me salió amargo.

3

Pero reparemos un momento en los versos del segundo terceto:

Sembré un frutal en mi huerto

Y el fruto me salió amargo

Es la forma que tiene Enrique Alot Montes de referirse al mundo que refleja su poesía, ese“ fruto amargo”. Y lo expresa magistralmente en este oxímoron:

Y noto la vida hermosa

estando en lo mismo hundido,

envuelto en las mismas cosas.

Son la soledad, la incomprensión, el dolor, la sinrazón,… temas neorrománticos con una música modernista; en fin, son los temas de los que trata la poesía moral de Enrique Alot Montes :

Porque nadie le entendía

un hombre a la luna hablaba

y aunque a veces preguntaba

la luna no respondía.

Lo hizo de noche, de día,

porque siempre la encontraba.

Y hasta la luna lloraba

cuando aquel hombre sufría.

Y esta poesía  moral y satírica, en la que “el recuerdo y el olvido son palos del mismo signo”, la recorre y la invade una  misma sensación, un mismo clima, una misma atmósfera, esa que se desprende de aquel diálogo de Dickens en el que un hijo le pregunta a su madre si tenía dolores y ésta le contestaba que había un dolor en la habitación pero que no sabía si era ella quien lo tenía.

Recordemos, también, en este sentido, ese sentimiento que abren, como a una dalia, estos versos: “ Todas las tardes en Granada,/todas las tardes se muere un niño” del Diván de Tamarit de Federico García Lorca. Ya que es el mismo sentir el que emerge de ellos.

Así, junto a este difuso sentimiento va apareciendo en la obra de Enrique su tema fundamental, el de lo humano, “ cómo aguanto, no me explico”, escribirá el poeta:

Por culpa de la artrosis que galopa

estoy plantado aquí como una mata.

Debido a otro defecto que no mata

me encuentro condenado a caldo y sopa.

O, en este terceto:

Mi artrosis de cadera y de rodilla,

Y atendiendo del médico el mandato,

Cada seis horas tomo una pastilla.

O:

La pena se estaciona en el poeta.

Su numen poco aguanta ese trago…

Y mi cuerpo que vela su muleta

Por causa de la artrosis y el lumbago.”

Dolor que no sólo es físico, sino que es también es el que más duele:

Noté que se agotaba de repente

mi venero repleto de ilusiones.

Y así este día luminoso y riente en el jardín de la vida se fue convirtiendo en noche oscura:

Si la noche oscura…

….., derrama en tu boca

su cáliz de pena que te sabe a poca,

Apagón, noche oscura sobre la que vuelve una y otra vez nuestro poeta:

Volveré a mi ronda

en la eterna noche,

desolada y fría.

En fin, para leer la poesía de Enrique Alot hay que relajarse y dejarla fluir como un rumor o como una melodía. Es ahí donde aparecen las respuestas. Ésta es la mejor manera de acercarse al autor, y de abordar su obra, que poco a poco, nos va  atrapando en sus manos como una auténtica bomba de relojería espiritual. Porque no hay códigos concretos para descifrarla, sólo los sentimientos como guía, sólo el ritmo de sus versos, sólo pequeñas señales abriendo ventanas que conducen a sendas profundas y a ese completo sinsentido que es algunas veces el sentido de la vida vivida.

De lo que recelaba desconfío.

A lo que me aterraba no hago frente.

A lo que rechazaba no hinco el diente.

Y a lo que me enredaba no deslío.

Con lo que antes me helaba siento frío.

Con lo que me quemaba estoy caliente.

Con lo que yo aguantaba soy paciente.

Y con lo que lloraba no me río.

Lo que no me encajaba no me rima.

Lo que antaño era malo está fatal

Y lo que estaba lejos no se arrima.

Mi hacienda sigue escasa, menos mal.

Aquello que cargaba llevo encima.

Y mi estómago enfermo sigue igual.

“Lo que antaño era malo está fatal”, re-escribe Enrique Alot aquella ley de Murphy en este endecasílabo.

Pero el poeta va más allá  al señalar el fracaso, la desilusión, el dolor como experiencia moral y estética y él mismo reconocerá que escribe, “para hacer armonioso un sufrimiento”.

Esto es, para convertir lo  humano en arte, para trascender. Porque es lo adverso, el deseo, lo que nos hace más hombres, mientras que la realidad siempre va por otro sitio:

El incordio que suelta mi verso

y se aleja prendido a la brisa,

sólo lleva mi amago de risa

y el fracaso marcado al reverso.

A desgana conmigo converso

animando a la mente imprecisa,

y la mente me engaña, me sisa

y me deja plantado en lo adverso.

Frente al mar y en su orilla me huelo

que me falto a conciencia el respeto

cuando amaso a lo incierto y al ripio.

Que mi llanto no tiene consuelo

pues termino con este soneto

y me encuentro peor que al principio.

4

 

 

Mas la alegría se halla, no sólo en la experiencia acumulada a lo largo de la vida, sino como un “saber vivir” (savoir vivre) y lo escribe en tono moral, desengañado, más cerca del consejo clásico del que huye del mundanal ruido de Fray Luis que de ese árbol apenas sensitivo del poema de Rubén Darío:

“Dichoso el que de alegre se reviste.

El dolor agradece al que lo abona.”

Alegría, dicha que llegará a ser más profunda y alcanzará su verdadero cenit en los poemas de tema religioso.

Magnífico este soneto donde resume, a mi entender, magistralmente, toda la trayectoria íntima de la que venimos hablando:

Tú fuiste de mis noches las mañanas,

el soplo que aventó turbias neblinas,

la luz de mi aposento ¿Te imaginas

lo que es un cuarto oscuro y sin ventanas?

Y luego, desterrando a mis desganas,

me enseñaste que hay rosas sin espinas

y montañas a más de haber colinas

y vuelos de palomas y campanas.

Me encanta tu mirar cuando me apunta.

Me has hecho concebir un mundo nuevo

donde mi antigua pena está difunta.

Me gusta cualquier parte si te llevo.

Quizás esto conteste a tu pregunta

y puedas comprender lo que te debo.

Mas, permítanme también recordar ahora el soneto de la página 147, que comienza así:

Buscando claridad topé lo espeso

Y buscándote, Dios, la desventura.

o éste otro de Enrique:

Te he sentido abrazar y te he soñado

regando con Tu Amor mi campo verde.

Te he sentido llorar si al otro muerde

el frío, la ansiedad de lo apagado.

Te he sentido animar si me he cansado,

te he visto dar la mano al que se pierde.

Perdona que al final ya ni recuerde

la estela que al pasar siempre has dejado.

Si te quiero imitar nunca te imito.

Si te quiero escribir confundo el tema.

Si te quiero llamar no sale el grito.

Y siempre acabará triste el poema

si junto a tu calor no me derrito

si el fuego que te abrasa no me quema.

5

 

 

Mas como recordaba antes, la poesía de Enrique Alot  se podía dividir en Moral-Amorosa y Satírica. Y, como de muestra bien vale un botón, les recordaré dentro de su poesía amorosa ese poema que es un delicadísimo apunte lírico, ese dibujito de trazo rápido que es este soneto, lleno de gracia y con alguna incorrección gramatical, como la de el verbo “ver” que no rige la preposición “de”:

Hoy te ví recorrer la calle estrecha

y te ví revistar como dudando.

Hoy te ví penetrar contoneando

y te ví de a la barra irte derecha.

Hoy te ví la hermosura tan bien hecha

y te ví que a la carta ibas mirando.

Hoy te ví que en el bolso ibas buscando

y te ví de un dragón prender la mecha.

Hoy te ví de fumarte un puro entero,

Hoy te ví de apurar de carne un plato

y te ví de rascarte el trasero.

Hoy te ví trasegar de vino un chato,

Hoy te vi de abonarle al camarero

y te vi de marcharte al poco rato.

Mas también escribí, al principio de mi presentación, que en la poesía de Enrique existe también la línea satírico – burlesca, y como quiero terminar con esa sonrisa de la que habla su poesía, acabaré leyendo alguno de sus versos:

Primavera, calor, otoño y frío,

tapizan mi contorno en su andadura.

Se combinan lo agreste y la hermosura

sobre un globo de inmenso poderío.

Al planeta de todos, también mío,

que se distingue azul desde la altura,

los hombres retocaron su estructura

y alguien dijo: la vida es como un río.

Cada vez que lo pienso me parece

muy caprichoso el río con su lecho

que al mismo tiempo achica y engrandece.

Un traje en sus medidas tan mal hecho

que al más acaudalado favorece

y que siempre al más pobre queda estrecho.

Ironía y sentido del buen humor al que no es nada ajeno su obra y que encontramos por aquí y por allá en este libro, ya cuando le hace exclamar:

¡No sé cómo lo soporto

Sólo me falta un canuto

o en este cuarteto:

Me barrunto un mal cariz

si te está saliendo un cuerno,

porque se me antoja a mí

que no es cosa del infierno.

En fin, ya solo me queda decir que al poeta malagueño Enrique Alot Montes le sientan muy bien sus 90 años y que su obra es una buena lección de saber convertir, lo que la larga vida le ofreció como abrupto, en sutileza.

Málaga , ferragosto.

 

 

 

 

 

 

…///…

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