EL BUSTO DE TABLETOM

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EL BUSTO DE TABLETOM

 No piense, el que lee esto, que aún abrumado por la fiesta de anoche, me equivoco en la denominación del busto que ayer se inauguró en una céntrica plaza de la capital malagueña. Si sé que el busto es la imagen de Rockberto; pero también sé, que esa escultura es la representación -justa y necesaria- de todo el grupo Tabletom.

 Vayamos primero a la fiesta:

P1190249 (Father Gorgonzola con el actor Juanma Lara)

 Anoche, viajé inopinadamente en el tiempo. Viajé al hoy cerrado a cal y canto Bar Alaska de mi juventud. Volví a comerme unos imaginarios platos de caracola cocida con sal, pimienta y limón; y mordí -hasta el dolor más punzante de mandíbulas- unas cuantas tiras de mojama de pintarroja asadas al carbón. Calamaritos y pimientos fritos. Me bebí -cómo en los buenos tiempos- un par de litronas de Cerveza Victoria de tres cuarto, tocada la cabeza con una larga melena que ya nunca volverá y embriagado por unos humos que ya hace mucho tiempo que no me acompañan con la carcajada y el mareo feliz. Me reencontré con amigos más que barrigudos y rollizos; más canos, mondos y lirondos. Cómo todos; pero también me dí cuenta de que el espíritu, el alma, la sustancia -esa que es siempre indomable, indisciplinada y rebelde- seguía intacta en la plaza que ahora preside con honores El Busto de Tabletom.

 P1190260 (El insigne Laporte)

Anoche, disfruté como antaño, de la compañía y del cariño; del abrazo y de la evocación optimista de amigos poetas y escritores; directores de teatro y actores. De músicos en activo y otros que permanecen, resignados, descansando en la poltrona de la excedencia obligada. Pintores y dibujantes y escultores. Editores y flamencólogos. Fotógrafos y Técnicos de sonido. Mil eruditos de lo más “leídos y escribidos” que estuvieron anoche arropando a un Rockberto, que por mucho que los dioses se empeñen en arrebatárnoslo de esta su tierra, todavía vive entre nosotros. Muchos artistas por metro cuadrado, muchos; todos poblaban esa plaza porque ninguno quería perderse la ocasión. Una ocasión irrepetible que volveremos a recordar cada vez que pasemos por ella, porque queremos poder decir: Yo, aquel día, estuve allí!

 P1190237(Father con Rockberto)

Y se estará más de uno preguntado…. Porque llamo al busto con el careto de Rockberto, Busto de Tabletom si éste sólo representa a la persona más querida y representativa del grupo? Si a quien representa es a Rockberto: personificación de la empatía con el público; de la simpatía hacia sus amigos. Del ingenio, la perspicacia y la chispa desbordante; el de la palabra siempre en su justo lugar y momento… el gran amigo y colega de toda una generación libre y libertaria de esta ciudad de Málaga…

 ¿Por qué llamo al busto, El Busto de Tabletom?  Porque me parece justo! Simple y llanamente porque me parece justo, honesto y equitativo.

 P1190286(The Tiritos in Live)

Ahora, ya no puedo criticar al Alcalde; pues concedió en su día calle en el Real al grupo: Calle Tabletom; y ahora, pone plaza a Rockberto y lo nombra Sereno de esta ( Sereno, que palabra más inapropiada para el Barbas, pordiós) lo hace encargado vigilante sempiterno en la susodicha; esa que se llama ahora de San Pedro de Alcántara, que siempre fue llamada Plaza del Alaska y que  posteriormente -al desaparecer dicha taberna- terminó con la escatológica denominación de Plaza de la Mierda.

 Podría, este que os escribe, reivindicar desde este ágora (es lo fácil) el nombre de Plaza de Rockberto. Pero -haciendo ejercicio de justicia, de objetividad y de conciencia- creo que este reconocimiento ciudadano debe de ser extendido a los Hermanos Ramírez y excelsa compañía.

 P1190291  (The Tiritos)

Desde aquí, reivindico -asumo que alguna crítica recibiré de los fundamentalistas de turno- el nuevo nombre de Plaza de Tabletom para la Plaza de San Pedro de Alcántara, perdón! Para la Plaza del Alaska, perdón! Para La Plaza de la Mierda, perdón!…

 Reivindico desde aquí, una Plaza de Tabletom siempre presidida, por el busto de su cantante y frontman más carismático: Rockberto. El más querido por su público: el más representativo que se pudiera tener. Pero afrontemos la realidad, Tabletom sigue y de eso nos tenemos que congratular y felicitar; Felicitarnos de que nos sigan deleitando en este presente y en el próximo futuro.

 P1190298 (Father  con Rafa Insausti de Dry Martina)

Así que Sr. Alcalde de Málaga, Don PacodelaTorre, aplíquese la sugerencia; no es mala idea si quiere Ud. tener de su lado a una parte muy importante de población malagueña; un segmento de ciudadanos que somos los que conformamos la legión de admiradores y seguidores del grupo más emblemático, más querido y de mayor calidad  que ha dado esta ciudad. Y eso que, haberlos haylos muchos y muy buenos.

 Así lo pienso, y así lo he escrito. Y que el Sereno de la plaza me coja confesado.

 P1190271 ( Father con Santa y el actor Luis Centeno)

PLAZA DE TABLETOM

PLAZA DE TABLETOM

(Sirva este articulo de reivindicación y exigencia)

Me quejé un día que acudí a casa del guitarra de Tabletom y de su Santa: Perico y Gloria, acerca de lo inoportuno que había sido el Excelentísimo Ayuntamiento de Málaga por la inadecuada ubicación de la Calle Tabletom en el Real de la Feria de nuestra ciudad en Teatinos.

No pretendo denostar  en absoluto ni el susodicho Real ni a los que prestan sus nombres a dichas calles. Por supuesto que no, quede claro. Tampoco puedo negar que el grupo Tabletom, ha sido un asiduo y prestigioso referente de las actuaciones en la Caseta de la Juventud, año tras año y de ahí la ubicación de la calle.

No! No iban por ahí mis críticas.

Mi efusiva contrariedad, iba encaminada a que Tabletom debería figurar como huésped con plaza fija, como inquilino de honor, en el callejero del centro de la ciudad. En una calle que fuese paseada y transitada durante todo el año. No tan sólo una semana que es lo que dura la feria.

Del modo que es ahora, la Calle Tabletom es un erial -al igual que las restantes- durante 53 semanas al año.

La dificultad radicaba  -me decían Gloria y Perico, ante mi sugerencia del cambio de ubicación- en que sería, muy complicado para el Ayuntamiento y para los vecinos, el cambiar la dirección en el centro de la ciudad. Por las molestias que le ocasionarían, sobretodo, a estos últimos.

Pero Gloria sabía la ubicación apropiada. Precisa y adecuada por diferentes motivos.

Dicha Ubicación era esta: La Plaza de San Pedro de Alcántara (Nadie la conoce por ese nombre, todo el mundo conoce esa zona con un apelativo un tanto escatológico). Esa plazuela, que está situada al final de calle Carreterias, y junto a la plaza del Teatro; esa misma donde se ubicaba el entrañable y ya cerrado Bar Alaska que tanto frecuentaban ellos mismos. Que tanto frecuentábamos nosotros.

Al tener muy pocos vecinos, los problemas, las molestias para los que viven allí, serían irrelevantes.

Pocos días después, nos encaminábamos Juan Miguel González (Poeta y letrista de Tabletom) hacia Torremolinos para participar en una mesa coloquio sobre Rockberto; cantante que fue de la banda. Le comenté la conversación que había mantenido con Perico y Gloria sobre este tema, y se ofreció –con esa generosidad que siempre me dispensa- a escribir unas letras reivindicativas sobre el cambio de nombre de la actual plaza.

El hombre al que le atormentan los álamos sin aire, cumplió -como es habitual en él- su palabra; y estas son. Las que ahora vienen.

Letras del hombre al que castigan a reclusión los largos terrales. Ese mismo que habla con Montaigne en la parada del 15: Juan Miguel González del Pino. Magistrales letras como siempre. Magistrales como es usual en él. Malacostumbrado me tiene.

PLAZA DE TABLETOM

 

(ANTIGUA PLAZA DEL ALASKA)

Los jóvenes artistas inclasificables de los 70, sentíamos aversión, como una alergia incurable, al hormigón, la formica y el acero inoxidable, que se nos impuso como prestigiosos símbolos de modernidad, desarrollo y progreso, con tan febril y agresiva avidez transformadora, que en pocos años nada quedó en pie de aquella Málaga decimonónica y cosmopolita, singularmente sencilla y popular, portuaria y burguesa. Y no se paró hasta convertirla en un pastiche bastardo de la codicia especuladora, en un lamentable engendro de ciudad desnaturalizada y sin alma, en nombre de esa arrogancia supersticiosa y mostrenca que llamaron así: modernidad.

Y era por eso, que aquellos jóvenes frecuentáramos los últimos reductos de las pocas tabernas que escaparon a la piqueta; porque en ellas aún alentaba el espíritu de lo verdadero, el vestigio honrado y menestral de nuestros orígenes, la alegría vital y celebrante de nuestro ser andaluz.

Recuerdo los botines y el atuendo de dandy, y los libros de poesía y de pensamiento con que asistíamos, cada atardecer, al encuentro de nuestros amigos, en aquellas salvadoras tabernas. En ellas recitábamos y cantábamos. En ellas nos enamoramos. En ellas nos perdimos y encontramos, con lluvia o con terral, con esposa y con nietos, con dolor y lealtad, con la noble esperanza de no olvidarnos nunca y perdonarnos siempre. Durante más de tres décadas muchos jóvenes y veteranos celebramos lo mejor de nuestras vidas en aquella Plaza del Alaska. Abrían, a media mañana, las mesas de tijera, y disponían las sillas taurinas bajo las frescas sombras bisabuelas de los árboles grandes, y bien arremangado y ceñido en su blanco mandil, el marisquero repetía el ritual oferente diario: los “gúsanos”, el blanco y el pintao, las cañaíllas y la Victoria de tres cuarto, el mostrador de adobo y camarones, la caracola grande que mi novia pedía, y todo, acompasado por la música alegre del trajín de los vasos, y por la luna grande que nos acompañaba de taberna en taberna.

Justicia poética sería que este ahora percudido y nostálgico rincón recobrara su antigua dignidad, y se le llamara Plaza de Tabletom, porque esta banda “permanece y dura” como el Guadalmedina, como el Monte Coronao, como nuestra Málaga viva e intemporal cantada homéricamente en las viejas tabernas.

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