PÁ TERMINAR DE ARREGLARLO. HISTORIAS DE LA PUTA MILI 2

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 “PÁ TERMINAR DE ARREGLARLO”.

HISTORIAS DE LA PUTA MILI 2.

“Dedicado a mi querido amigo

Jerónimo Mota.”

No puedo evitar caer en la tentación de contar algo que ayer, se me quedó en el tintero cuando narré una anécdota que me aconteció cuando yo cumplía el Servicio Militar en las dependencias del Cuartel de Intendencia de Segalerva en la ciudad de Málaga.

 Juro por mis muelas  -pues no quiero ponerme pesado-  que no pensaba escribir más sobre ese periodo castrense que ocupó mi vida; pero… es que está tan íntimamente ligado lo que ahora viene, con lo de ayer… pues comparte época, personajes y escenario, y sería una lástima el desperdiciar la oportunidad de guardar en esta memoria virtual -que al fin y al cabo es lo que es este blog- una situación que, gracias a la rememoración cercana, recuerdo hoy con absoluta nitidez.

 MILI

Allá vamos:

 Continuaba la rutina en los pabellones de Intendencia de Calle Peinado. El Cabo Primero Rafa -que ya me permitía el tuteo después del tormento bodeguero- seguía vomitando negro por las mañanas a consecuencia de sus impenitentes cogorzas nocturnas.

 Había cuatro equipos distintos en dicho cuartel. De abajo a arriba en el escalafón militar: un grupo de civiles que solo iban, o por la noche a la panadería para elaborar los chuscos (los panecillos para el ignorante que no haya realizado el Servicio Militar) para la tropa, o por el día, para manipular los enormes fardos de uniformes usados que entraban en aquellas naves procedentes de los soldados licenciados. Otro grupo lo constituíamos los soldados residentes en Málaga; otro, los de fuera de la provincia y destinados aquí;  y por fin, los Oficiales y Jefes que vivían en pabellones privados dentro del cuartel.

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El más famoso de entre los soldados era uno llamado Olmos que dispensaba y disfrutaba de un enorme e inconmensurable cipote; su miembro viril, era la atracción matutina de todos los habitantes del cuartel. Personal civil y pases pernoctas incluidos. El Cabo Primero Rafa, nos llamaba a todos en cuanto sonaba diana, y ordenaba -tal y como te lo digo- al tal Olmos aún en la cama, a que se mimase cariñosamente el artilugio para enderezarlo hasta lo imposible y más allá para que todos -entre risas- nos quedásemos con la boca cerrada (porsi) de admiración ante tal engendro de la naturaleza. Obviamente, los oficiales y jefes, estaban dispensados de dicha demostración de carnaza erecta. El Prolongo le llamábamos al Olmos. Cómo el afamado Salchichón de Málaga.

 SALCHICHON-CASERO

El Comandante Don Felipe Rafael de Robles Echecopar y Pineda Consiglieri –como es natural- seguía al mando de tan gallarda y refinada guarnición. Auxiliado en el cargo por un Capitán llamado Cañas que era bastante altanero y antipático. Bastante antipático. Muy bastante antipático. Muy mucho. Más seco que su puta madre.

 Vivía el Capitán con su dulce esposa en el recinto; y alguna que otra vez, ésta, su esposa, nos distinguía a los soldados y cabos con arriesgadas y peligrosas misiones como la de comprar en el colmado de al lado del cuartel cuarto y mitad de garbanzos remojados y un trozo de hueso blanco y añejo para el puchero. ¡Y que te los den bien despachaos! Nos aconsejaba, por nuestra propia seguridad, tiernamente.

 ultramarinos

La vida transcurría plácidamente en el cuartel teniendo en cuenta las circunstancias políticas del país. Recuérdese: Cebollazo y record en salto de altura por Carrero Blanco; Marcha Verde hacia Ceuta y Melilla por parte de la infame Morubia; y Franco, más mortadela que otra cosa. Así que, como se podía, al terminar los servicios, los destinados de otras provincias organizaban su vida en el cuartel; y fuera de éste, los que disponíamos de pase pernocta hacíamos la nuestra. Dicha rutina, sólo se alteraba para todos, cuando algún tren llegaba al puerto de la ciudad cargado de sacos de trigo, que nosotros debíamos de descargar y guardar en nuestro cuartel para la fabricación chusquera diaria y su posterior traslado en el camión que disponíamos y que conducía el soldado raso jienense Almirón.

 (Circulaba un chiste en el cuartel que decía: ¿A quien le gusta más mirarle la polla al Olmooss? Al mirón!!! Repetíamos todos con contundencia para enojo y encoñe del inefable conductor.)

 camion

Llegó la Semana Santa.

 La Semana Grande en la que la ciudad se llena de miles de visitantes y autoridades, tanto civiles como militares. Nada atraía más al público que el poder ver desfilar a los ejércitos españoles bajo la cúpula vegetal que proporciona la Alameda Principal. Y atravesándola: La Legión (carnero uniformado incluido), La Infantería de Marina, La Guardia Civil de gala. Los Paracaidistas pegando cabriolas con los fusiles CETME  y una compañía al completo de Regulares con sus capas blancas y tocados con el clásico Fez. Para que nada faltase, el Real Cuerpo de Bomberos con el director  Paco Frutos -y su sempiterna nariz abultada, venosa y roja-  al frente y, terminando, la Banda de la Cruz Roja, con el ínclito Sargento Villegas tocando con maestría el Tambor cuando se lo permitían los Catetos en La Campana.

 30.Cabo Tambor. Manuel Perez 1982.1 copia

Como es preceptivo, al frente de cada uno de estos destacamentos, los Generales, Jefes y Oficiales en formación de presidencia disponiendo y mostrando orgullosamente toda clase de condecoraciones en sus pechos y portando bastón de metal plateado con la insignia del cuerpo al que representaban.

 El inciso acostumbrado # 1

 Por aquella época, disfrutaba yo de un enorme amistad con un reconocido fotógrafo llamado Jerónimo Mota. Una delicia su mujer Laura!!

 Jerónimo y yo éramos inseparables y menudas correrías nos pegábamos. Disponía éste de un magnifico equipo fotográfico absolutamente inusual para aquella época de Kodak Instámatics y máquinas chunguis por el estilo. Teníamos por costumbre -éramos golfos apandadores consumados, ya te digo- el colarnos en los eventos con sus cámaras colgadas al cuello; él cargado de carretes hasta lo imposible, y yo, con la cámara vacía de dicho adminículo que me impedía, consecuentemente, hacer fotos. Pero nada he dicho del flash. Porque contra toda lógica, disponía el que suscribe de un pedazo de flash eterno e incansable. Y no veas tú la consideración y el respeto que me proporcionaba entre el pueblo llano; ignorante éste de lo que me traía entre manos.

 camaras

Información de interés: “El Cuerpo de Intendencia del Ejército es Hermano Mayor Honorario de la Pontificia y Real Archicofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y María Santísima de la Esperanza desde el 21 de julio de 1943.”

Jueves Santo. Día mayor de la Semana Santa en la ciudad. Hoy acaban de salir los legionarios en la Cofradía de Mena. Nuestra plana mayor el Capitán Cañas y, sobretodo, nuestro comandante Don Felipe Rafael de Robles Echecopar y Pineda Consiglieri  marchan en marcial séquito cómo Presidencia delante del Trono de Nuestro Padre Jesús Nazareno del Paso. Trono consorte que era del de María Santísima de la Esperanza. Iban ellos muy ufanos -mi Capitán y mi Comandante- junto a los Generales de dicho cuerpo; todos elegantísimos, luciendo uniforme, multitud de medallas y fajines de Generalato. Portaban  bastones plateados con emblema superior del Arma dorado en oro alemán de quilatada indeterminada.

 presidencia

Mientras tanto, ignorante de esa situación, Jerónimo y yo campábamos a nuestro aire entre los desfiles procesionales sin ninguna cortapisa por las autoridades policiales ni cofrades; que ya se sabe lo que impone una cámara con un objetivo tan grande que casi podría emular al otro aparato del citado soldado Olmos. El bien llamado Prolongo.

 Yo, con esa ingenuidad y candor que ya comenté en la anterior entrega, iba disparando a troche y moche interminables ráfagas de disparos de flash (pero SIN película dentro de la cámara, recuérdese). A todo lo que se ponía a tiro. A diestro y siniestro. Si era soldado, más marcial se me  ponía el muchacho; si era militar de grado, más miraba al frente como si divisase un Destino en lo Universal allá en lontananza. Si era portador de trono, mas esforzado aparentaba, y si era nazareno, miraba fijamente a la cámara como intentando creerse que iba a ser reconocible,  tras la túnica y el capirote, por aquella mirada aguda mezcla de orgullo y devoción. El muy maharón.

 fotografiando

Flash! Flash! Flash! Flash!…. iba yo como loco. Flash! Flash! Flash! Flash!…. Flash! Flash! Flash! Flash!…. Continuaba incansable. Flash! Flash! Flash! Flash!…. seguía yo disparando a todo Dios (nunca mejor dicho en lo referente a los titulares de los tronos) con la inexplicable petulancia y arrogancia del que se sabe estar realizando una tarea que -indudablemente- pasaría la posteridad de los reportajes gráficos. (Recuéérdeseee…si llevara carrete fotográfico).

En esto, repentinamente, me encuentro frente a mí, a toda la comitiva que representaba la Presidencia del Arma de Intendencia con sus Generales al frente y entre ellos a mis bienamados Capitán Cañas  y mi Comandante… bueno, ya sabéis el nombre; muy ufanos ellos de, no solo estar en aquel grupo de mandos privilegiados, sino de además, tener al puto Shuuuviirrrón… plasmando el irrepetible momento hasta más allá de la epilepsia.

 regulares

A todo esto, yo en la inopia, sin tener en cuenta las consecuencias de mis actos y lo que se me avecinaba.

Tres días más tarde. (Three days later)

Estaba yo, deambulando inocentemente por el cuartel de calle Peinado dedicado a las labores propias de la soldadesca que eran casi ninguna. De pronto  -y ante mi más absoluta extrañeza- pasa junto a mi el Capitán Cañas, que tras saludarlo -y él corresponderme- se dirige a mi, y con un amago de sonrisa (es que no le salían al pobre) me comenta con caída de ojos: Buenosss díasss cabo… Que tal andamosss…?

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Yo flipo. En colores. Pero en colores!. Algo se masca aquí y yo nomenteráo!

Poco después mi Cabo Primero Rafa, se dirige a mí y me suelta:

         Shavá! Qua disal Comandanta que te pasa por su daspacha. (Recuérdese que era de la Córdoba profunda)

Yo empiezo a temblar. Cágome. Si el Jefe de una guarnición te llama a su despacho, pueden pasar dos cosas: o que sea para algo malo, o que sea para algo peor. Ocurrió esto último.

El inciso acostumbrado # 2

Debo de aclarar, para la puesta en situación, que el Comandante poseí una forma  inusual y muy particular de hablar. A ver como lo explico. Una suerte de voz y tembliqueo en ella, tal cual tenía un famoso locutor y presentador de programas cinematográficos -de por allá el pleistoceno de la Televisión Española- llamado Alfonso Sánchez. Para quien no lo conozca o recuerde, indicaré que éste hablaba tal si fuese un pavo. Y que era adorado por los imitadores de la época.

 alfonso sánchez

Pues sí. Así hablaba el Excelentísimo Sr. Don Felipe Rafael de Robles Echecopar y Pineda Consiglieri: Cómo un pavo. Un puto pavo; lo que yo te diga.

Nuestro comandante Don Felipe Rafael de Robles Echecopar y Pineda Consiglieri, no sé si lo he dicho, se encontraba sentado detrás de su escritorio  bajo un enorme cuadro de Franco enmarcado en un grueso marco dorado absolutamente “Recocó”. Y un cuasi gigantesco crucifijo sobre la mesa.

Entre contrito y acojonado, pegué taconazo y saludé de la forma acostumbrada.

-Sussordenesss Micomandanter! Crucé los dedos sin que se diese cuenta.

– Glogloglogloglodejcansa shuuuviirrooóóóón! Yo ya empezaba a temerme lo peor de lo peor.

Oye! Hombre! El gloglogloglogloootro día me hiciste una fotos junto al General Pérez gloglogloglogloEnciso y ViiiianagloglogloglogloCárdenas, te acuerglogloglogloglodas?

Yo- que no dejaba de temblar- le conteste con un marcial pero bajito: ¡ Psssip micomandanter!

-Puesglogloglogloglomencantaría tener una de tus mejores fotos para enmarcarla y ponerlgloglogloglogloaquí encima de mi escritorio! Un vahído me dio y por poco caigo al suelo en redondo. ¡Psssip micomandanter! … volví a repetir y salí del despacho tratando por todos los medios de no hiperventilar.

Al salir el Capitán Cañas me miraba con cara de complicidad y sonrisa malévola como diciéndome…Yo también quiero una, HAS OIDO!!! Y ya si que tuve que sentarme en el banco de piedra, que tantas guardias beodas había contemplado desde lo más alto de la montaña de la historia cuartelera, y respirar con la cabeza metida dentro de una bolsa de plástico del Pryca.

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Llamé en cuanto pude a mi amigo Jerónimo, mientras imploraba al Altísimo -y le juraba- que si me libraba de esa, vestiría hábitos por el resto de mi vida.

Jerónimo!!Jerónimo!!Jerónimo!!Jerónimo!!.. Que la he cagao, Jerónimo!! Que la he cagao!!! Jerónimopordiosss!!!

Niñoniñoniñoniño… Por Diosss -otra vez- que la he cagao!!! Aaayyyymaremíaaa!!!

Jerónimo trató de calmarme. Se fue rápidamente a su laboratorio y empezó a mirar atentamente cualquier negativo en la que pudiese estar -casualmente, claro- el comandante de mis desvelos.

Por fin, hallamos una. Malliísimaaa. Muuuuyyyy lejanaaaaa…. Un horror!!! El Comandante apenas sí se distinguía en aquella lejanía que proporcionaba casi toda la doble hilera de penitentes de la sección del Cristo Jesús Nazareno del Paso.

Y con ella se puso mi amigo manos a la obra: empezó a revelar con sumo cuidado la imagen. Recortó y recortó hasta que consiguió dejar al comandante casi de protagonista central de la imagen. Eso si, de un borroso que tiraba de espaldas. Un ruido, que le llaman ahora los técnicos en fotografía, que atronaba. Pero la sacó y me dio.

Aquello no había por donde cogerlo. De ninguna de las maneras!

borroso

La foto resultaba tener un efecto cómico. Blanco y negro. Un maremágnum de puntos borrosos entre los cuales apenas se distinguía una forma gris y desvaída (mi comandante con gorra de plato) y una raya vertical apenas brillante a su lado (el Bastón de mando). Una verdadera mierda de foto, para que decir otra cosa.

Así, que con esa enjundia y esa poca vergüenza que Dios nuestro Señor me ha otorgado, me fui a una tienda de material de fotografía, le compré un precioso marco plateado y dispuse la foto en este tras un cristal opaco que incrementaba lo difuso e irreconocible de la figura.

Trás tres o cuatro días de haberme solicitado la foto -y yo, de haberle dado mil excusas- llamé a su puerta una mañana. Le entregué un precioso paquete y al abrirlo, emitió una suerte de gemido parecido a un  apenado glogló; o un apagado quejido.

Otros tres días más tarde, estalló lo más virulento de la Marcha Verde y quitaron todos los destinos. A mi me hicieron Cabo de lanzagranadas y me dispusieron en un camión para trasladarme a Ceuta. Vamosquenosvamos pá la guerra!!!

Después del episodio de la puta foto, estaba convencido de que nada peor podría sucederme. Creo que era el único que iba cantando en aquel incómodo camión con destino incierto. Camino de la muerte más tranquilizadora y confortable.

See you never Capitan Cañas. See you never!!!! Ojúmaremía!

Sucedió en Málaga. Circa 1975.

malaga

Nota: Las fotos insertadas en esta entrada, y referidas al cuartel de Segalerva, son de  la época de ruina sufrida por los años de abandono. Los enormes silos -que ahora se ven vacios- estaban llenos a rebosar, y la arboleda y los patios  (llenos de matojos) antes estaban limpios y en perfecto estado de revista. Como no podía ser de otra manera.

 

UN MILLÓN DE MIRADAS.

I

UN MILLÓN DE MIRADAS.

Autor: Álvaro Souvirón Jr. “In the dark”

En su día, solicité una colaboración a mis amigos “Los Artistas” –para revestir de realce y prestigio este articulo de agradecimiento -con motivo de celebrar el inesperado e ilusionante hito del millón de visitas a este blog.

Un millón de miradas. ¡Que se dice pronto!

Nunca -y digo bien eso de nunca- supuse la enorme generosidad  que iban a desplegar estos amigos tras mi petición. Una generosidad que me demostrarían con el envío desinteresado de una muestra de sus trabajos para ser alojados en este artículo que ahora mismo tenéis delante de vuestros ojos.

Inesperadamente, tuvo esta petición, una impresionante capacidad de respuesta y de compromiso para con este blog, y por consiguiente, para con su creador y administrador.

Así que he decidido -sin tener que deliberarlo mucho- que, ya que ellos han tenido el altruista detalle de remitirme esos retazos de su arte, son ellos en exclusiva, los que van a configurar este post. Ellos van a ser los auténticos autores.

Yo, como me indica la sensatez, voy “solo” a aparecer “In the dark”. En la oscuridad.

Una anecdótica aparición voluntaria al comienzo de esta entrada. Ya estoy suficientemente citado (y bastante abrumado) hasta la mas inevitable vergüenza -esa que se debate entre la torera y la ajena- por las aportaciones de los amigos. Pienso que ya acaparo bastante, muy mucho, demasiado protagonismo.

No obstante… más adelante, realizaré un post de agradecimiento a todos los que hoy aquí figuran . Para contar el Making Off de esta historia tan emotiva de esplendidez, amistad y cariño.

Hoy, tengo el privilegio de teneros reunidos alrededor de mi blog. Y de consideraros, más que nunca, AMIGOS. Un millón de gracias por cada visita. Por cada mirada. Habéis -entre todos- hecho que este día sea absolutamente mágico y especial para mí. Un día perfecto. A perfect day!

Estos son los trabajos que me habéis remitido; Os estoy enormemente agradecido. A todos. A todos y cada uno de vosotros…

II

Los Trabajos:

Autor: Ángel Idígoras. Dibujante. “Para Álvaro”

Acertijo:

Bitácora de emoción

con nombre de padre y queso

que regala Souvirón.

¿Dime tú, listo sabueso,

qué visita hará el millón?

Si aciertas te doy un beso…

Autora: Mariví Verdú. Poeta. “Acertijo”

Autor: Joaquín Hidalgo “Quino. Fotógrafo. “Amanecer en el Espigón”

Ahora vivo a costa… De un millón de muertos, un millón de tumbas, un millón de espectros , de un millón de cuerpos, un millón de sombras, un millón de sueños.

Cecilia

Ahora vivo a costa…

De un millón de risas, un millón de llantos, un millón de gozos; de un millón de sosiegos, un millón de alegrías, un millón de festejos; de un millón de veladas, un millón de albas, un millón de tiempos; de un millón de acordes, un millón de poemas, un millón de versos; de un millón de colores, un millón de paisajes, un millón de lienzos; de un millón de ofrendas, un millón de halagos, un millón de pretextos; de un millón de moradas, de un millón de casas, un millón de techos; de un millón de lumbres, un millón de campanas, un millón de braseros; de un millón de tierras, de un millón de lagos, de un millón de cielos.

Ahora vivo a costa…

De un millón de amigos que vuelan con el viento.

Autor J. Rebuscá. Escritor. “Un millón de lectores”

Autor: Miguel Ángel S. Lucena. Fotógrafo. “Selfportrait”

# Una

Un millón de veces llamaron a su puerta,
un millón de veces entraban y salían.
Y él y todos… Así se complacían

# Dos

Un millón de veces a su puerta llamaron,
entraban y salían cada uno,

a la hora que mas les convenían.
Y él y todos… Así se complacían
# Tres y última
De un satélite a otro saltaban

y en su portal alegres entraban.
Un millón de veces fueron, y así,

como siempre, él y todos… Así se complacían.

Autor: Miguel Ángel Cumpián. Poeta. “Asi se complacían”

Autor: Gonzalo Martínez. Fotógrafo. “Bryant Park”

No he conocido a nadie más entusiasta con su blog que este hombre. Ni que pueda concitar tanta expectación ni aglutinar a tanta gente distinta, tampoco. Yo llegué a él por Nueva York, donde vive además, un amigo común; pero otros llegaron intentando aprender inglés y se encontraron con una ciudad vibrante, o unos cuadros, o tebeos y superhéroes, o unas poesías. Hasta relatos eróticos ha habido en este blog.

La posesión más preciada de mi librería me la regaló este hombre, junto con una mañana frente al mar, algunas conchas finas con vino malagueño y muchas risas y achuchones.

Felicidades, Gorgon.

Autora: Olga Ayuso Barreto. Periodista.  “Para Gorgon”.

Autor: Noni Gaviño. Pintor. “Sin Título” (In Absentia)

Un millón.

Un millón de palabras,

Un millón de miradas,

Un millón de risas,

Un millón de silencios.

Un millón de copas,

Un millón de caladas,

Un millón de lágrimas.

Un millón de “Te quiero”

Un millón de kilómetros,

Un millón de ciudades.

Un millón de personas,

Un millón de recuerdos,

Un millón de nostalgias,

Un millón de futuro.

Un millón de tí,

Un millón de nosotros,

Un millón de teclados

Que te siguen en este millón

De las libertades

De tu millón de amigos.

Un millón de poetas,

Un millón de escritores,

Un millón de fotógrafos,

Un millón de pintores…

… Un millón.

Un millón de abrazos

De quien, a lo mejor,

Ni te conoce.

Un millón de mí.

Autor Luís Centeno. Actor. “Un millón de mí”

Autor: Javier Rico. Dibujante. “Entre Millonario y Rico”

Acabo de llegar a Nueva York después de un duro día de trabajo. Bajo por la Quinta desde Central Park hasta St. Patrick, pero antes desvío la vista hacia el escaparate de Tiffany donde aún se reflejan las sugerentes gafas de Audrey Hepburn. Giro en la 47th y dos manzanas después, al llegar a Times Square, mi mujer me llama desde el salón para cenar. Apago el ordenador y una noche más dejo correr mi imaginación por los blues subterráneos de Gorgonzola.

Para mí, el blog de Álvaro es como viajar a Nueva York cada noche, salir de la rutina y dejarme llevar a través de sus palabras claras y certeras por su paraíso neoyorkino. Siempre he pensado que Antonio Muñoz Molina debió esperar un poco más para editar su magnífico libro acerca de esta fascinante ciudad, y es que, sin lugar a dudas, el blog de Father Gorgonzola es una de las ventanas de Manhattan.

Autor: Pedro Rojano. Escritor. “Para celebración”

Autor: Salvi Laporte. Fotógrafo. “Groucheando”

El olor de la biznaga

con espetos de sardina

en la noche de moraga

y el potaje la vecina.

El olor de Casa el Guardia

(A vino agrio)

A las conchas finas,

y a la grifa “el lejonario

El NH3 del váter de la Campana,

A los pollos de San Juan.

Y como es naturá…

El cuscús de calle (es)Camas.

Recuerdo…

El olor a la tienda del estraperlista,

Y a los mistos cachondeo

a bronceador de las turistas

y a cazuela de fideos.

Recuerdo…

Con flores a María

en el mes de Mayo,

el romero de la Esperanza,

y el meao de los coches de caballo.

Recuerdo…

La dama de noche y el azahar,

Recuerdo…

El atardecer junto al mar.

Recuerdo…

El perfume después de amar.

Autor: Salvi Laporte. Artista de la Vida. “Los olores que compartí con Álvaro Souvirón”

 

Autor: Jose Luis Zambrano. Artista. “Figura en barro”

 “ Y yo por los aleros

qué serafín de llama busco y soy”

García Lorca

Los violinistas conocen esta música

que el poeta escribe en el cielo con un puñado de agua.

Sólo ellos saben dónde una vez estuvo el aire

y cantan a la puerta desprendida del alma.

Te quise, entre espumas y nubes; te he perdido:

una alegre llama en los tejados se baña.

Me llamaste, canción del agua que un gorrión trae en el pico.

Te he visto: la vida de manzanas se empapa.

Los violinistas inventan el escote de las rubias muchachas

y van por la lluvia que llega,

pintada de abril, incendiando el agua.

Autor: Manuel Salinas. Poeta. “La música inventa”

Autor: Eduardo Guille. Pintor y fotógrafo. “Niebla en el Balneario”

Un blog malagueño que lleva el nombre de EL  BLOG DE FATHER GORGONZOLA  – si  pronuncias lo del Father con acento de Brooklyn, suena más que  genial –  es probablemente lo mejor que navega en estos momentos por el ciberespacio.

Su autor, un malagueño rabelesiano, brillante  e irreverente, se llama Álvaro Souvirón. Sus antepasados llegaron a Málaga desde el otro lado de los Pirineos hace mucho tiempo. Como es un genio le llamo maestro. Espero que no se enfade.

Me ha permitido su blog algo que siempre le agradeceré: volver, a través de su reino, a mi  Málaga con unas claves insospechadas. Y regresar a mi N.Y., también alojada en mi  alma compartida. Gracias a Álvaro, sé ahora que fue una buena acción cederle mi mesa en La Côte Basque a la señora Jacqueline Kennedy Onassis y a sus simpáticos amigos hace muchos años. Al fin y al cabo no muy lejos de allí, su nombre fue dado a lo que siempre fue el Central Park Reservoir. Creo que fue lo correcto.

Me dicen que el  blog del Father Gorgonzola se acerca al millón de visitas. No me sorprende. The sky is the limit, Álvaro!

Autor: Rafael de la Fuente. Articulista. “Para el millón”

Autor: Frank Ramos. Fotógrafo. “La mirada de Picasso”

Autor: Fco Javier López Navidad. Escritor y Poeta. “A Don Álvaro de Souvirón”

Autor: Antonio Ruiz-Molero. “Noche en la Merced”

Mi admirado y además amigo, Álvaro Souvirón, me ha pedido le escribiera un soneto para festejar que su blog, ha superado la cifra de un millón de visitas. No es un aniversario, pero si una fecha a recordar, y yo, que jamás me he autoescrito un soneto al llegar al millón de años, (algo que espero hacer dentro de 999.941 febreros) no quiero dejar de pasar la ocasión de que Álvaro tenga su soneto al millón de visitas, su soneto millonario, y cuando llegue al billón (que será seguramente antes de salir de esta jodida crisis) le escribiré otro.

“Soneto millonario”

El llegar a un millón no es tu tragedia.

Visitas por juzgar. Pierde la cuenta

de veces que cantaste las cuarenta

o te pasaste de las siete y media.

Tu blog no va  palmar. Palmar de Troya.

Jesús que disparate. Sube al carro,

al carro de combate y un cigarro

fúmate a mi salud. Que gilipollas.

Mas cuando solo quede un coito anual

y sea la  ley de vida, mala ley……. (que desengaño)

la que ponga el fin a la condena

entonces tirarás de la cadena.

Que llegar a un millón no es el final.

La vida sigue. Tu sigue siendo el rey……….(por muchos años).

Autor: Luis Bravo. Sonetista. “Soneto millonario”

Autor:Paco Aguilar. Pintor y Grabador. “Babel”

Málaga a 2 de mayo de 2012

Querido amigo Alvaro:

Con ese hidalgo gesto pudoroso del que da  mucho más de lo que , honesto, solicita, me sugieres que escriba unas líneas para tu Blog, en conmemoración del millón de visitantes alcanzado. Y esto hago ahora, contagiado del entusiasmo y la perseverancia  con los que has logrado cumplir felizmente tu tarea. Por lo que a mí respecta, no puedo por menos que reiterarte mi agradecimiento por la exquisita acogida de mis colaboraciones a las que siempre ilustras con tanta distinción, que a veces se ven superadas por tu prodigalidad. Espero que algún verso, que alguna nota irónica mía, hayan alcanzado su modesta misión: ayudar a encontrar el camino de vuelta a casa…

Como el viernes pasado regresó la lluvia fecundante, y aguaceró en la falsa pátina de esta ciudad encaramada en la petulante vanagloria de su turismo museístico y cultural, como llovió, repito, e incluso la redimió el granizo, he cambiado el aguafuerte de las páginas humorísticas que te prometí, por esta pequeña elegía a la niñez. Por un instante, el pequeño diluvio entreabrió el paraíso,  momento que aproveché para llenar mi sombrero de luciérnagas, de las que te hago llegar un ramo encendido.

Buenas noches, amigo. Gracias una vez más ¡Ánimo, salud y enhorabuena!

Autor: Juan Miguel González. Poeta. “Carta para Álvaro”

Autor: Antonio Abril. ” Sin Título” (In Absentia)

Cuando vemos bailar a la necia abundancia,

cuando el agua salada esperando está el tren,

sacamos los paraguas del país de la infancia,

y, felices, saltamos las tapias del Edén.

Cuando llorar sentimos a San Jorge en el pozo,

y sacar a las niñas de su chistera el mar,

impacientes volamos al domingo ventoso,

y a llover por las calles, y a coser y cantar.

Cuando por los rincones donde escarban los gatos,

al Diablo escuchamos maldecir y reír,

es porque desde el fondo de los secos regatos

los grillos y los muertos se alegran de vivir.

Cuando despierte el ángel de los viejos graneros,

y el arroyo, cantando, se asome al torreón,

ladrarán las cachimbas, piarán los sombreros,

y brotarán del árbol las habas con jamón.

( Del libro inédito “ El Carrusel de Hiedra”)

Autor: Juan Miguel González. Poeta. “Cuando vemos bailar a la necia abundancia”

III

Autora: Beatriz Taillefer. Pintora. “Balneario de noche”


Todos los amigos:

Juan Miguel González (Poeta), Mariví Verdú (Poeta), Rafael de la Fuente (Articulista), J. Rebuscá (Articulista), Javier L. Navidad (Escritor y poeta), Eduardo Guille (Fotógrafo), Joaquín Hidalgo (Fotógrafo), Salvi Laporte (Artista de la vida), Antonio Ruiz Molero (Fotógrafo),  J. Luis Zambrano (Artista). Beatriz Taillefer (Pintora), Frank Ramos  (Fotógrafo), Paco Aguilar ( Grabador y Pintor), Ángel Idígoras (Dibujante y Pintor), Miguel A. Lucena ( Fotógrafo), Álvaro Souvirón Jr (Hijo), Antonio Abril ( Pintor “In Absentia”), Gonzalo Martínez (Fotógrafo), Miguel Ángel Cumpián ( Poeta), Luis Centeno ( Actor y Poeta), Manuel Salinas (Poeta), Olga Ayuso ( Periodista), Pedro Rojano ( Escritor), Noni Gaviño (Pintor “In Absentia”), Luís Bravo ( Sonetista), Javier Rico (Dibujante),

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