LAS ZAPATILLAS Y LOS TORTAZOS.

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LAS ZAPATILLAS Y LOS TORTAZOS

“Zapatillazos de madre y tortazos de profesor,

no hieren, y a veces para el futuro, necesarios son”

Que a nadie, ni por sólo un segundo, se le pase por la cabeza que hago aquí apología de la violencia o de la agresión; a nadie, insisto, que  realizo defensa alguna del castigo corporal o de cualquier otra mala práctica educacional. Nada más lejos de esa intención. Pero  aquí, -y sean Uds. indulgentes en sus apreciaciones hacia mí- reivindico y justifico aquella azotaina rectificativa y correctora, e incluso, y así lo hago, del tortazo despeinante -no exento de inquina y puñetería- del profesor de turno aún más hastiado y aburrido que el propio alumno receptor del sopapo.

Y los zapatillazos de madre? Qué hay que decir de los perversos y dudosamente merecidos zapatillazos de madre?

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Recuerdo con inmenso cariño -fíjense Uds. que contrasentido y disparate-  esos diestros y certeros zapatillazos que mi madre -ante la vista gorda de mi padre- nos propinaba a mis hermanos y a mí, cuando a su juicio, éramos merecedores de ellos. Recuerdo un culo ruborizado y absolutamente encendido, no precisamente de vergüenza y pundonor. Más bien de hormigueo e insoportable escozor.

Decía yo, que mi padre delegaba siempre huidizamente, el castigo físico en las más “suaves y sutiles” manos femeninas de la administradora familiar; confiando, ilusamente éste, en una muy improbable benevolencia en la fuerza dispensada por la dadora y por la duración de la penitencia. Craso error. Disponía ésta, la señora madre, de suficientes aptitudes de eficiencia y energía  cómo para infligir la mortificación de manera muy competente y profesional. Capacidades estas adquiridas, todo sea dicho de paso, por la práctica, la experiencia  y la asiduidad.

 índiceA modo de inciso digo…

Qué parecerá que cuando hablo de tiempos pasados, lo hago con cierta añoranza y melancolía. Como comparándolos, a peor, con los actuales. Nada más lejos de la realidad o de mi pensamiento; sólo pongo cosas en su debido sitio. No sólo no añoro -sí que es verdad que los recuerdo con mucho cariño- los tiempos anteriores, sino que me congratulo de vivir estos actuales que me sobrevienen y acontecen. Adoro las nuevas tecnologías -este blog es el mejor ejemplo de ello- y me gustan, al contrario que a muchos, esas combinaciones bastardas y contrapuestas en el estilo de edificaciones modernas junto a edificios históricos (siempre que se respete y conserve el antiguo) por poner otro ejemplo. Lo actual conviviendo en amable armonía con lo pasado.

 Sigo…

Este post, tiene la finalidad de -salvo casos lastimosos- reivindicar, en tono sarcástico, la azotaina escarmentadora y el guantazo comedido. Aunque, recuerden por favor el primer párrafo de este escrito. Por favor, insisto muy mucho, les digo, porque hoy pasan cosas terribles e inaceptables.

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He sido un feliz niño, -y como consecuencia,  y dentro de lo razonable que me procuran estos tiempos miserables- un feliz adulto a pesar de mi holgado equipaje en zapatillazos y en tortazos. Mis nalgas recuerdan -con una mezcla de melancolía y tristeza- aquellas tandas de zapatillazos que mi madre me propinaba cuando -en mi niñez- sacaba los pies del plato o del tiesto; que eran ambos la parcela acotada y recomendable de las buenas costumbres.

Aquellas andanadas con las que mi madre intentaba inculcarme -por medio de aquel ancestral sistema didáctico tan usual en aquellos tiempos- las más elementales normas de urbanidad y de civismo. Sistema tan efectivo en la fijación del concepto y la pauta educativa, cómo en el aprendizaje del correcto comportamiento. Plás, plás, plás… Se acabó lo que se daba, Alvaristo; que ya vas listo. Y se iba tan pancha.

Tampoco puedo dejar en el lado oscuro del olvido a un dilecto profesor de los Maristas apodado “Pichi” que me propinó, con admirable profesionalidad, tales tundas que aún, si lo pienso con detenimiento, me pican las somantas que me propinó el muy taimado y ladino.

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Viene esto a que esos -hoy aborrecibles y reprobables- castigos corporales, ya sabéis: la azotaina y el tortazo, de ningún modo y manera, han afectado mi vida de forma perenne, dolorosa o lacerante. Para nada me han causado trauma infantil alguno por superar. Guardo el recuerdo amoroso de mi madre sin merma alguna, a pesar de la afición a la zapatilla, y guardo también un cariñoso recuerdo del asotanado Hermano Eugenio  -el apodado Pichi– a pesar de la leña y los meneos que me dispensó tan asidua cómo eficazmente; con una dedicación y entrega digna de encomio. La pertinaz y sutil ojeriza que se llama.

Así que no seamos mentecatos con el tontopolleo y el buen rollito imperante y dejemos aparte esa invención tan manida y mal entendida de lo políticamente correcto. Porque muchas veces, esa invención demoniza o enaltece sin ninguna coherencia ni medida. Yo, personalmente, los tortazos del “Pichi” y los zapatillazos de mi madre, los considero sin ninguna duda, métodos pedagógicos absolutamente asumibles -cómo mucho “heridas de guerra”; efectos colaterales de mi educación y formación y que, me repito, ningún daño me hicieron. Si acaso, lo inevitable de la picazón y el orgullo herido. Aunque, esto último, pensándolo bien, si que me dolía. Bastante.

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Mi querido amigo el poeta Miguel Ángel “Pelúo” Cumpián, me remite una breve y divertida reflexión que algo tiene que ver con todo esto y que ha dado pie a lo anteriormente escrito.

 Esta es:

 “Los amados y astutos malandrines.

Añorados bellacos.

La niñez y la invención de la memoria

La vejez y su puta madre.”

 

 

EL TIEMPO, ESA ENORME INJUSTICIA.

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 Entonces, y a la sazón, tras propinarle un palizón a mi hermano Paquito “El Castañuelas” y después -aprovechando la ausencia de mis padres- de darle con la fregona a mi hermana Amy en sus incipientes tetillas, me cogieron estos “In fraganti”, y  tras recibir una tunda de zapatillazos -por malandrín y por bellaco- vino el consiguiente llanto. Me quedé placenteramente dormido y desperté otra mañana de Domingo.

 Después de aquel sueño reparador y profundo -a la edad de siete años- abrí los ojos para ver qué pasaba.

 Aunque, inconscientemente, soy consciente de que todo eso fue un sueño. Un sueño.

El tiempo, esa enorme injusticia.

 M.A. Cumpián. Septiembre 2013.

 

P.D. Continúa el Pelúo: Esto es solo una prueba con mi maquina Olivetti eléctrica ET Compact 60 con cartucho de tinta Pelikán que la tenía olvidada y después de muchas manipulaciones, la he devuelto a su electrificada vida.

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LA TABERNA DEL CULPABLE

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LA TABERNA DEL CULPABLE

“La amistad es un comercio desinteresado entre semejantes”

(Oliver Goldsmith)

Siempre he sido más Botero que Sílfide. De satélite más que de estrella. Más humano que sujeto. Más copulativo que predicativo. Mas izquierdo que derecho (nunca viceversa)  y si la Tierra Media habitase, mejor ser Montaraz del Norte que Elfo de Rivendel. Antes lobo que Caperuza. Gigante malvado antes que guisante hervido.

 Siempre, siempre he sido, en fin, mucho más hombre tabernario que petimetre de restaurante.

 Mucho más de mesa basta de madera desmantelada que de otras cubiertas de lienzos y de paños; porque éstas últimas, las vestidas, suelen ir con guarnición incluida de servilismo decantado y falsedad marinada. Con eneldo, claro está. He adorado -y sigo adorando- esos locales decadentes donde todavía se sirven medias botellas de Cerveza Victoria vestidas de escarcha; con raciones de boquerones – también victorianos- agrupados en manojitos de a cinco. De a cinco, como las buenas bandas de Rock’roll.

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Hombre de las tabernas sigo siendo. Tabernas… Locales singulares esos donde se te dispensa del miremeusté y de la falsa apariencia. De  lo afectado y la obligada complacencia. Las tabernas, esas que te llevan de la mano hacia la conversación fraternal y a la francachela; del… Ponme otra, Manolo!  Al…  Corre por mi cuenta!

 Bodegas y tabernas; antros destartalados donde aun se pueden comer costillas fritas metidas en orzas de manteca y chorizos al infierno requemados por el sol que más calienta. Callos con garbanzos y estofadillo de carne de Babieca. Ensalada malagueña abacalá y caldito picante de pintarroja. Sopa de tomate y pan migao, con  aroma de hierbabuena. Siempre he sido, ya lo he dicho, menos de restaurantes; y más amigo de bares y tabernas.

 Mi querido amigo el poeta Miguel Ángel Cumpián, me remite un trabajo llamado La Taberna del Culpable. De ahí esta sarta inconexa de confesiones subjetivas.

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Mí querido amigo El Pelúo… Me doy cuenta, y quiero pensar bien, para ayudarme, solicita puntualmente servicios de escribiente que reduzca el ímprobo trabajo que acostumbradamente realizo en cuanto a traducción, limpieza y la siempre enojosa tarea, de dar más brillo a sus -últimamente escasos- trabajos literarios.

 Pues bien; como quiera que ahora me ha hecho llegar uno nuevo -llamado La Taberna del Culpable- con una inusitada limpieza en el texto;  buena y bonita letra, y con una parquedad exquisita de tachones- sólo los justos que le reportan la viveza y naturalidad propia de la impronta peludiana- he decidido colgar este trabajo tal cual. A pelo.

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Con imágenes escaneadas para que se aprecie meridianamente, el apego y el cariño de su dedicatoria hacia éste que os escribe -esta sí manuscrita- y la belleza singular de las palabras que me dedica.

 Esto es.

 Disfrutadlo. Es obra de un querido amigo, a pesar de él.

  MIGUEL CUMPIAN

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LA TABERNA EL CULPABLE 3

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Sostiene ElPelúo.

Sostiene ElPelúo.

(Que no Pereira)

***

Sostiene ElPelúo -que no Pereira- que la intangibilidad del libro electrónico mata el hechizo del tacto y del olor a papel y a tinta. La mágica posesión de la biblioteca habitada y vivida. Sostiene ElPelúo, que las macetas de albahaca pueden volar por sí solas -mediante su propio perfume- hacia la casa del amigo para que sirvan de oloroso regalo de cumpleaños. Sostiene ElPelúo además, que Confucio inventó la confusión y que Dios -que parece ser que inventó todo lo demás- nos puede coger confesados.

Sostiene ElPelúo -que no Pereira- que en su casa el váter dispone de habitación privada que identifica la prueba material (el cuerpo del detrito) y asume el papel higiénico de planta de reciclaje. Sostiene ElPelúo, que la habitación donde está ese váter situado, tiene luna llena particular. Sostiene e insiste ElPelúo, (más tarde) que la luna llena no es sino el reflejo de la bombilla en la ventana, lo que le quita bastante de poesía a la estancia. Sostiene ElPelúo -que no Pereira- que cuando no se oye nada en su casa, el silencio suena y le habla.

Sostiene ElPelúo -que no Pereira- que hay veces que se cree Alicia y que puede atravesar el espejo sin romperlo. Sin romperse ni tan siquiera él. Sostiene ElPelúo que después de un block azul, siempre viene, invariablemente, otro rojo. Sostiene ElPelúo, que cada uno debiera de comérselo con su pan; que cada uno en su casa, y Dios -si puede ser- en la de todos. Termina sosteniendo ElPelúo, que a otra cosa, mariposa.

Sostiene ElPelúo –como sostiene El Piyayo- que si tienes una mosca en el arroz… No se lo digas a naide ¡¡Que no hay patós!!.

Sostiene ElPelúo… Sostiene ElPelúo…

Sostiene ElPelúo –que no Pereira- que la empleada de la tintorería sonríe tan abiertamente porque tiene el huerto bien regado (Será por eso que las Hermanas Adoratrices tienen, perennemente, el ce(co)ño fruncido?) Sostiene ElPelúo, que aunque no llueva, él abre el paraguas siempre; por si acaso, por lo que le pueda venir encima. Sostiene ElPelúo, que las lenguas muertas no se mueven porque están muertas. Y que las vivas, como están vivas, son difíciles de coger por huidizas, húmedas y escurridizas. Sostiene ElPelúo, que nacer con 58 años no es tan bonito como nacer recién nacido. Por razones de seguridad hacia la madre, supongo.

Sostiene ElPelúo -que no Pereira- también, que nunca se olvidan las clases de balde; que sólo se olvidan las clases de pago. Sostiene ElPelúo -y vamos terminando de sostener- que cuando muera y lo incineren, Antonio Machín le cantará, sólo para él, Miguelangelitos negros. Sostiene ElPelúo -y doy por terminada la retahíla- que las cajas de condones no incluyen fecha de caducidad (Pero… ¿Y las pollas? ¿Son ellas (y la edad) las que le ponen la fecha de caducidad al látex?)

Sostiene El Escriba, que ElPelúo se sostiene bastante bien a pesar de los pesares y de los avatares de su vida.Y eso, a este escriba -y que quiere Ud. que yo le diga- como que le parece muy Pereira. O muy perita, como se prefiera.

…///…

DENTRO DEL LABERINTO AZUL

DENTRO DEL LABERINTO AZUL

 


El significado del color azul


“El azul es un color fresco, tranquilizante  y se le asocia con la mente, a la parte más intelectual de la mente.  El azul representa la noche. El azul marino, nos hace sentir relajados y tranquilos, como el inmenso y oscuro mar durante la noche

 

El azul claro y el azul cielo, nos hacen sentir tranquilos y protegidos de todo el alboroto y las actividades del día; también es aconsejable contra el insomnio. El oscuro azul de medianoche, ejerce como un fuerte sedante sobre la mente, permitiéndonos conectar con nuestra parte femenina e intuitiva. Demasiado azul oscuro, puede producirnos depresión.

El azul ayuda a controlar la mente, a tener claridad de ideas y a ser creativos. .

Palabras claves del color azul: estabilidad, profundidad, lealtad, confianza, sabiduría, inteligencia, fe, verdad, eternidad. Azul marino: conocimiento, lo mental, integridad, poder, seriedad., salud, curación, frescor, entendimiento, tranquilidad.”(sic)

 …

 

Es mi querido patrón literario -y sin embargo amigo- Miguel Ángel Cumpián, muy recurrente con el color azul. Le encanta, para que vamos a negarlo

 Lo afirmo contundentemente porque de color azul es su pueblo de cabecera Chefchaouen. De color azul, son las cuartillas donde escribe para disgusto del escriba, empleado fiel y nada oneroso que es; de color azul es su Teletubby favorito: Tinky Winky; si, el moña. Es más, sabiendo como es dialécticamente de apretao, si tuviese un gato, este sería invariablemente, triste y azul.

 

Ahora por fin, y para procurarme confort y comodidad (eso se cree él) en cuanto a orden y concierto, ha decidido escribir sus dimes y diretes en un cuaderno, por supuesto también azul. Cartapacio que me ha sido entregado con esa determinación que solo dispensan, en ocasiones, los autores a su escriba de confianza“Generalmente ganamos la confianza de aquellos en quienes ponemos la nuestra”. Dijo Tito Livio; que por cierto, todavía no me he enterado quien era su sobrino.

 Es muy recurrente mi amigo Miguel Ángel Cumpián, con el color azul, repito. Tanto, tanto que daría algo por tener junto a su ojo marrón, otro azu lado.

 Figuran dentro de este laberinto azul -en un tropel anárquico y caótico- una serie de escritos que yo debo de ordenar, traducir y transcribir, con un pellizco de mi propia cosecha. Porque, al fin y al cabo, es la tarea que me tiene asignada. Porque forma parte de mi cometido en este empleo  -por ahora, que ya hablaremos- no remunerado.

 

 

¡Porque vive Dios! Que no es tarea fácil y si ciertamente enojosa; pero que realizo -es verdad- con sumo agrado, entrega y complacencia.

 

Azul…Todo en este articulo es azul. La letra …es azul, las imágenes…azules son……incluso la música -que, a modo de despedida y refresco, inserto al final de este articulo- también dispone de la misma tonalidad.

 

Disfrutad con la palabra del Vate Cumpián; dicho esto (lo de Vate) sin ánimo de pulla o retintín. Y no me refiero con lo de retintín, al perro del Cabo Rusty.

 

CRÓNICAS CUMPIANAS

 DENTRO DEL LABERINTO AZUL

 

# 01 VACACIONES EN FRANTZIA. Daban vueltas y vueltas los buitres buscando la carroña. Pero sólo era frontera en Nafarroa. La frontera que divide  a los vivos y a los muertos; la delgada línea roja. Bidarray, preciosa. Mis gracias a Patricia que nos acogió en su casa de verano para huir ella de sus cosas y yo de las mias. Y en esa huida, la huida nos unió. Yo espero que esa unión no la perdamos nunca y que sea, hasta que la muerte nos separe.

 

 

 #02 LAS OVEJAS VECINAS. Sin previo aviso para nosotros, las ovejas invadieron los pastos. A una señal de baja frecuencia ovejuna, nos miraron y delimitaron su lugar con una altivez tan admirable como nuestra perplejidad. Nosotros, las mirábamos y ellas a nosotros. Ellas no dejaban de comer y nosotros de beber. En perfecta armonía. Parecía que todas las cosas estaban en su sitio; compartíamos el calor y la música. A veces, parecía que ellas bebían y nosotros pastábamos.

 

 

#03 EL RECREO. Ansioso espero la hora del recreo para salir al patio del colegio y comerme el bocadillo de pan con chocolate que mi madre me había preparado y darle bocados mirando a mis compañeros. Yo, aún, no sabía del amargor del chocolate negro ni de los compañeros que iban desapareciendo; y con una avidez recreativa, daba bocado tras bocado. Aún espero la hora del recreo para mirar a mis compañeros y para comerme, el bocadillo de chocolate amargo que me había preparado mi madre con todo el amor del mundo.

 

 

 # 04 LA HUÍDA – EL INTENTO (A Mikel) Diez minutos en silencio en la parada del tranvía, diez. Un pitido… nueve; otro… ocho; otro… Mirando a la pared de enfrente -Atxuri- sin decir nada; tal vez porque  había nada que decir o porque no había que decir nada. Diez minutos en silencio dicen muchas cosas; es un tiempo perdido o quizás, un tiempo ganado. Ahora ya no recuerdo que pensamos durante esos diez minutos. Pero me acuerdo de que fueron diez minutos justos. Cualquiera sabe lo que estaríamos pensando en ese tiempo tan justo. En silencio.

 

 

 # 05 LOS ALEGRES RIOS. Los contrafuertes aguantaron miles de años las iglesias románicas.¿Cuanto aguantarán los contrafuertes que nos mantienen vivos antes de rodar colina abajo, y convertirnos en arena de riberas de los alegres ríos?

 

 

 

 

 Hala!!!

 

 

CRONICAS CUMPIANAS. THROUGH THE LOOKING-GLASS

N o reivindico que el trabajo de escriba sea siempre agradable en cuanto a lo que lee, traduce, corrige, y finalmente transcribe. De todo tiene que haber en la viña del Señor.

Pero a este escriba, se le oscurece el ánimo cuando ve al amigo compungido y sobrepasado por las circunstancias adversas y por los fantasmas que el mismo se crea y se cree.

Y esos fantasmas  -en su afán por perdurar y eternizarse, y que además salen de él mismo-  no son buenos. Ni convenientes. Porque al reflejarse en el espejo, le vuelven  irremediablemente; cada vez que se mira. Fantasmas que no son -en muchos casos- sino  figuraciones propias producidas por una mente calenturienta e inmisericorde que imagina cosas que distan  mucho -la mayoría de las veces- de ser realidad.

Es roñoso el amigo poeta, debiera de ser más generoso consigo mismo. Y este escrito que ahora viene, creo, es una catarsis que el mismo se aplica para desterrar los malos rollos. Debiera de ponerla en práctica. Fijaros que, al final, acaba riéndose a carcajadas. ¿De el mismo?

No te acuestes a las ocho de la tarde, amigo. Es demasiado pronto, tómate una taza más de café.


Through the Looking-Glass. (And What Miguel Found There)

A través del espejo. (Y lo que Miguel encontró allí)

Cuando le pregunté  a ella si iba a ir, me dijo que si. Que yo  podía ir con  gente que ni tan siquiera se iba a quedar allí.

No me debes nada, soy yo el que te debo a ti estos últimos años; nadie debe nada a nadie. Incluso me sentí abandonado y engañado, sabiendo lo que sabía desde el principio.

Llevaba varios días acostándome a las ocho porque no quería pensar lo que pensaba. Desde el principio intenté llorar por mi desgracia. No sabía que hacer conmigo mismo.

 Ya en el coche grité: Mírate! El mes que viene cumplirás 57 años, estás enfermo, eres un borracho, y ya nadie te aguanta, ni siquiera tú a ti mismo. ¿Y te quejas?  ¿Y encima quieres llorar por lo desgraciado que eres?  ¿No es ya hora de afrontar la realidad?

Aún estás vivo, no trabajas y cobras dinero por no hacer nada,  y encima te crees como si tuvieras derecho a todo, como si los demás te debieran algo, pero lo único que tienes es cobardía.

Esa cobardía -la de los demás- de la que tantas veces has rajado. Tanto decir que los tontos también lloran, y ahora el miedo, te da miedo. Y ahora, es la sonrisa lo que no sale de tu boca. De tanto reírte de los tontos, ahora el tonto eres tú y no eres capaz de mirarte al espejo, porque si te miras, te verás, y, ¿sabes? no te gusta verte. Porque ya no tienes gracia.

Con lo gracioso que eras… y ya nadie quiere estar contigo. Porque ya no tienes gracia.

Te acuestas a las ocho para no estar aquí, pero estás y no quieres cumplir la penitencia.

Sigues escribiendo – como pidiendo perdón delante de la horca- porque piensas que no has hecho nada y no tienes cojones ni tan siquiera de escupir a tu propia cara delante del espejo, porque tienes miedo de escupirte a ti mismo y piensas que la culpa es del que ves reflejado en el espejo y no tuya.

Que todo te lo mereces, y que si lo haces, aún eres capaz de sentirte ofendido porque es el espejo el que te escupe. Y tú eres inocente. Llevas un muñeco en la espalda que dice que eres inocente.

Y yo te miro y me río a carcajadas.

CRÓNICAS CUMPIANAS. OSTRAS Y MONOPOLE.

Cuando el vate sugiere, ordena sin saberlo.

 No se si es estrategia pura – que le sale espontáneamente- o es premeditada. Averigua!

 Ahora pretende, ordena, sugiere, que le “dramatice”, que le pase a prosa, relatos salidos de su calenturiento magín. Uno que no solo es escriba por vocación, sino que aspira, interesadamente, a un lugar  preferente al lado del creador en el universo cumpiano, pasa por uva.

 Agacha la cabeza y asiente, Con la esperanza, ya te digo, de pasar a la posteridad.

 Veremos que me espera en las conversaciones del amigo con una lagartija (sic)

  A temblar me echo.

 La música que pongo en esta entrega, es de un enorme músico, Paul Simon y un edulcorado comparsa – Garfunkel- que le hace las voces. Mala leche tengo con el ricitos, ío!!

 Pongo dos temas en un solo video: Sounds of Silence y Bridge Over Troubled Waters para en medio insertar el mágico The Boxer. Todos ellos en una  inusual actuación en directo en el Madison Square Garden de Nueva York en el 2009.

 Las imágenes que acompañan al texto y a la música, son de mi admirado pintor y “siluetero” Keith Haring, que me encanta. Simplicidad en movimiento..

 Para terminar y que podáis bailar como locos, después de haberos libado un par de botellas de Monopole, un tema de Madonna con una proyección del citado Haring.

 Que lo disfrutéis.

CRÓNICAS CUMPIANAS. OSTRAS Y MONOPOLE

#1

 

Si averiguas quien soy

Y mandas un SMS

Todo lo que veas por el altillo

Que está encima de tu cama

Algun dia será tuyo

Tejados y cielo

¿Acaso te parece poco?

 #2

 

Ahora que es tarde

Y no quiero despertarme

Que se que duermes

Con el móvil en medio de la tetas

Por si acaso te llamo

Prefiero dejarte que descanses

Y asi mañana,  enfrentarme de nuevo a tu mirada

Con la ayuda del sol.

Y poder mirarte de soslayo

Para que no puedas cegarme

Para siempre.

 #3

 

Dia 5 de Diciembre

Dia de San Dalmacio

De alguna parte de los versos

Del buen entendedor

Y con el mismo cariño

Que siempre te he tenido

 Sueño con las curvas

Que hacen tus piernas y tu culo

Aquel pantalon corto

Que con la suave brisa del verano

Ibas del salón a la cocina

Para que yo lo viera…

Y ahora que es invierno

Y hace frio

Mis manos buscan

Lo que la vista retuvo

Imagínate mi amor

Si mi cariño es grande

Que se pierde

Por una curva de tu cuerpo

 #4

 

 Querido Miguel, Hermano.

Pasando por encima de las coincidencias

De los nombres de pila

Siempres estas en mi corazón

Y quiero que lo sepas

-Aunque tu ya lo sabes-

Por eso te lo digo,

Para que no lo olvides.

Aun sabiendo,

Que no puedes olvidarlo.

Te mandaré una postal

Desde Long Island

Aunque siempre nos quedará Lourdes

Para darnos un baño.

#5

 

 De vez en cuando,

Queriendo o sin querer

Entramos en barbecho

Porque nos falta el mineral exacto

Que los humanos necesitan

Para sortear el obstaculo

Que a veces aparece

Casi sin darnos cuenta

Damos el salto enorme

Que parece imposible

Para empezar de nuevo

Y mantenernos vivos.

 #6

 

Poco a poco la oscuridad

Cayó sobre nuestros nosotros

Y nos fuimos haciendo invisibles

Y cuando ya no eramos nada

Una guitarra tocó unas bulerias

Y bailamos toda la noche

Como locos

En la oscuridad, invisibles

No éramos nada.

Pero te juro que bailamos

Toda la noche entera.

Como locos

 #7

 

En algún lugar entre el 5 y el 6

 Quiero que me pongas, mi amor

Esa cara de gitana perversa

Y me cubras

Con los caracoles rojos de tu pelo

Y me colmes de besos

Con la preciosa boca que me abruma

Y tus ojos, mi amor,

Que son Armenia pura.

#8

 

Ultimas noticias en la Sierra de la Nieves:

No hay noticias!!

 #9

 

Ahora mi amor

Que estoy desnudo

Porque no tengo

Ni tus hermosos muslos

Ni tu boca

Ni puedo acariciar tu pelo

Ni me coges de la mano

Y me la pones en tu pecho

Ni me miras ni gimes

¿Sabes lo que voy a hacer?

Dejar un sitio en mi cama

Para dormir contigo

No se que mas puedo hacer

Mi amor

Ahora que estoy desnudo

Que no puedo abrazarte,

Que el sitio que te dejé en la cama

Está vacio y no puedo cogerte,

Te me escapas de entre medio de los dedos

Tu hermosura es inmensa

Siempre la has tenido

No dejes que se vaya

Te estoy mirando.

(De: El cajón de las bragas. 2ª parte)

#10

 

Cuando el hombre disfruta

Y se somete a los perfiles del entorno

Es hombre inmenso.

Y si masticas este incomprensible estar

Los jugos y la musica

Merecen la pena deshacerse

Y volverse a montar

Y deshacerse

Y volverse a montar

Y deshacerse

Conjugar las existencias

Y deshacerse de nuevo

Y deshacerse.

 #11

 

En la mañana de Septiembr

Apunto la mirada

Desnudo en el sofá

A la dulce mañana de Septiembre

Apunto la mirada

La mitad de los nuevos continentes

Fueron descubiertos aproas  adentro

En carabelas fabricadas

Con los bosques de Madeira

Mis pies pronto pisarán

La arena del desierto

Las que tantas ganas tengo

Pero ahora- que si bien asi es el hombre-

Otro destino quiero

Sin quitarle el deseo de uno

Ni tampoco darle al otro

El que por si ahora tiene

Olvide yo lo que pienso

Y lo que siento.

#12

 

Ostras. Despacio.

Un sorbo de Monopole recien abierto

Y darte un beso en la boca.

Lo mezclas, lo vas saboreando

Las ostras con las ostras

El Monopole con el Monopole

Y tu boca sabe un poco a mar

Un poco a viña.

Y entonces, no hay palabras para describir

Como hueles, como sabes.

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