LA MÁLAGA A TRAZOS DE LUIS RUIZ PADRÓN

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No hay la menor duda de que este probo administrador de “El Blog de Father Gorgonzola” tiene sus debilidades y sus preferencias particulares. Predilecciones inevitables e ineludibles hacia determinados invitados –a pesar de la irrenunciable excelencia general–  que como digo siempre, cuando llegan aquí, es para quedarse a perpetuidad.

A causa de esa excelencia general, sería muy difícil e injusto particularizar en unos cuantos por lo que supone de desconsideración hacia todos los que con su talento, han aparecido por  aquí dándole clase y elegancia –y una pátina de distinción– a los más de mil artículos que ya preñan este espacio virtual.

Pero… ¿Cómo particularizar entre todos los pintores al que ostenta el grado de Almirante o al que viñetea diariamente junto a su hermano dándole réplica a la realidad en la prensa? ¿Cómo indicar que mi poeta favorito es aquel que jugaba de chavea por el Pasillo de Nateras sin mencionar al que todos los lunes me prepara el ánimo para el resto de la semana? ¿Y el que prosea desde el ingenio más inimitable y selecto? ¿Puedo decir que, de entre tantos actores amigos, mi preferido es el que desde hace cuarenta años hace mejor mi vida? O…  ¿Qué el nombre del músico más excelso que habita este rincón empieza por José y termina por Lito?

No. No puedo personalizar sin crear un poco desencanto y un mucho de desconcierto. No puedo hacerlo ecuánimemente, porque todos son grandes en sus distintas disciplinas artísticas. Modelos a imitar por sus muchos seguidores y partidarios.

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Pero sí que puedo indicar  –porque siempre hay una excepción– que sí hay alguien que en su especialidad destaca especialmente. Alguien que me fue presentado por un amigo del alma. Ese alguien, es mi admirado afecto Luis Ruiz Padrón. Luís, Doctor arquitecto, columnista de prensa, y representante máximo del movimiento Urban Sketcher en Málaga, es un Maestro en lo suyo; además de ser una persona generosa donde las haya y que, manifiestamente, dispensa un trato tan cordial cómo educado a todo el mundo. Tan atento cómo tremendamente ilustrado. Único en ese estilo tan fresco, preciso y detallista que resulta de pintar en el exterior sin la complicidad de la soledad, la tranquilidad y el silencio.

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Luis, acaba de presentar en nuestra librería de cabecera “Mapas y Compañía” su último trabajo “Málaga Choréographie Portuaire” –una selección de dibujos del puerto de Málaga– al que sin duda le auguro un papel principal como regalo en esta navidades. Pues bien, también está realizando cada domingo en el Diario Sur y para nuestro regocijo, su particular visión (con dibujos y textos) de una Málaga arquitectónica que, las muchas veces, se escapan de la mirada profana del viandante, más ocupado en las prisas y la impaciencia que en el paseo observador y sosegado.

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Yo, que soy seguidor y fan absoluto de su trabajo, me levanto cada domingo con la ilusión de leer y escudriñar atentamente su colaboración semanal; y –como es natural– las guardo con la debida y pertinente devoción;  con ese ansia coleccionista que me domina de forma incontrolable con las cosas que me gustan.

Esto que ahora vais a ver, son las diez primeras entregas de su “Málaga a Trazos”. Espero que haya muchas más y espero también, tener la oportunidad de que mi blog se  vuelva a vestir de satisfacción cómo siempre lo hace cuando el amigo, armado de cuaderno y rotulador, llega para visitarlo.

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01- UN ÁRBOL EN LA CORNISA

La tenacidad con que la naturaleza reclama su antiguo solar resulta admirable. La ciudad supone un desafío para la fauna y la flora silvestres, pero siempre hay un pájaro dispuesto a depositar una semilla en suelo yermo de la que luego surgirá la planta pionera. La avanzadilla suelen formarla higueras y otras especies de ficus, que padecen una querencia irrefrenable por las cornisas de las edificaciones antiguas. Como es el caso de esta casita, en cuyo canalón prospera un ejemplar que pronto alcanzará porte arbóreo. Quien transite por la calle Salamanca (número 32) reparará en ella debido al oscilante ramaje que brota del alero. Al pasar puede que oiga el inconfundible sonido que producen al cerrarse los portones de madera de antaño: la buena noticia es que la casa sigue habitada.

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02- EL ARCA DEL TESORO

Dicen los persas que la granada es un cofre que guarda un tesoro en el interior de su austero envoltorio. De la misma forma, el Palacio de la Aduana esconde un formidable contenido que al fin va a ser desvelado. Nos hemos acostumbrado a entender ese edificio como un simple volumen situado en el mejor lugar de la ciudad, y del cual solamente su piel es relevante; casi un simple decorado para realzar el grupo de palmeras washingtonias de su fachada sur. Pero pronto estaremos como niños con zapatos nuevos, cuando abramos la cáscara y contemplemos los fondos del flamante Museo de Málaga.

 

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03- LOS OTROS

En todo grupo hay siempre un individuo que destaca sobre el resto y se erige en protagonista, aunque son los otros los que le arropan y refuerzan en su papel. Los conjuntos urbanos no son una excepción a esta norma, y convendremos que en la plaza de Félix Sáenz es el edificio del mismo nombre el que capta la atención de los todos los viandantes: su emplazamiento y prestancia así lo dictan. De esta manera pasan desapercibidas otras construcciones cercanas que, sin ser ejemplos sobresalientes de la arquitectura local, imprimen un carácter distintivo al lugar.

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04- ANTES DEL NEÓN

Hubo un tiempo en que los reclamos publicitarios de los negocios estaban asociados al arte de la rotulación manual sobre paramento en vez de al neón. Los vestigios de esta tendencia han desaparecido entre los escombros de los edificios que los mostraron o, en el mejor de los casos, bajo capas de pintura. Por eso es muy infrecuente hallar fósiles como este de la calle Miguel de Molina, en Capuchinos. Como aún puede leerse, en su día albergó el taller de mármoles Heredero de la viuda de R. Baeza; de su antigüedad da fe el número de dígitos del teléfono escrito en el anuncio. Sólo cuatro.

 

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05- EL ÚLTIMO GRITO

Se ha escrito tanto acerca del fin de Discos Candilejas que es una grata sorpresa encontrar la tienda todavía abierta. Por desgracia es sólo un espejismo, ya que el negocio cerrará el día 15 de este mes. El local luce su estética setentera con orgullo, rompedora en el momento de su apertura y que hoy destila un cierto aire vintage. Entonces mereció el apelativo de «último grito del diseño», que en la actualidad está tan pasado de moda como –tristemente- la costumbre de comprar discos. Más que un grito, a lo que asistimos ahora es al canto del cisne del pequeño comercio en el centro, ahogado por las nuevas formas de consumo, el monocultivo hostelero y los alquileres inasumibles.

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06- RETOQUES FINALES

Dice la leyenda que la fuente de Génova cayó en poder de los piratas berberiscos cuando era transportada por mar a nuestra ciudad, hace ya cinco siglos. Sea o no auténtica la historia, lo cierto es que su mármol está bastante baqueteado después de experimentar diversas mudanzas y otros avatares. El último de ellos vino en forma de una pedrada asestada con nocturnidad durante el pasado verano, tras la cual ha sido restaurada con mimo por la empresa Quibla Restaura.

Esta semana se retiraban los andamios que la han ocultado durante los trabajos y ahora se muestra resplandeciente a todos los que pasean por la plaza de la Constitución, mientras los operarios dan los retoques finales pincel en mano.

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07- PALACIO DE SOLESIO

Las guías de arquitectura de Málaga informan sobre la presencia de un palacio barroco en el nº 61 de la calle Granada: el palacio de Solesio, incorrectamente conocido como del marqués de la Sonora. Pero tal edificio no existe. Lo único que hay allí es un cascarón hueco, que tan sólo se sostiene en pie gracias a un aparatoso corsé metálico. La ficha, sin embargo, sigue testarudamente: «la monumental escalera emplazada en el zaguán confirma el carácter noble de esta obra» y «las mansardas en cubierta denotan influencia francesa». Todo en vano, el palacio se ha vaporizado. Gozaba de protección integral.

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08-LOS DIAS CONTADOS

La Alameda Principal es un diamante en bruto entre los espacios públicos de nuestra ciudad, aunque tal afirmación resulte chocante dada su imagen actual fragmentada, ruidosa y caótica. Pero esta situación tiene los días contados, ya que las etapas en la ruta hacia su peatonalización parcial van sucediéndose; puede que lo que hoy es una terminal de autobuses urbanos sea pronto una superficie para el disfrute ciudadano en la que ya no predomine el asfalto. Lo cual significará por cierto un respiro para los grandes árboles que flanquean su paseo central y que entrelazan sus ramas sobre él, cerrando una bóveda insólita por sus dimensiones colosales.

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09- ARMA DE INSTRUCCIÓN MASIVA

El hábitat natural del bibliobús lo constituyen aquellas barriadas que no disponen de una biblioteca pública, por eso resulta muy infrecuente encontrarlo desempeñando su misión en pleno centro de la ciudad. El pasado miércoles fue una de esas raras ocasiones, con motivo de la celebración del Día Internacional de la Ciudad Educadora, cuyo propósito es «crear conciencia de la importancia de la educación en la urbe». No podía por tanto faltar el equipo de nuestro bibliobús municipal, que se encargó de difundir la ilusión de la lectura entre los escolares. Mientras tanto, una actriz amenizaba su espera ilustrándoles sobre personajes de la literatura clásica. Marcos Reina, el entusiasta bibliotecario, nos proporcionaba la más certera definición de las bibliotecas móviles: armas de instrucción masiva.

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10- GUIÑOS DESDE EL ALFÉIZAR0

Detenerse y mirar hacia arriba tiene recompensas. La ciudad agradece la gentileza y nos corresponde proponiéndonos un juego. En este caso no uno, sino dos. La elección puede inclinarse del lado de la papiroflexia, como muestran las pajaritas enfrentadas del azulejo de la segunda planta, o del tangram mediante el cual parecen estar compuestas las figuras. En cualquier caso es un privilegio reservado a aquellos capaces de sustraerse de las prisas por un instante y con receptividad suficiente como para captar los guiños que nos dirigen las fachadas. Se desconoce el nombre del arquitecto que hace un siglo diseñó el edificio mostrado en el dibujo, pero no cabe duda de su sentido del humor.

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BARCOS

BARCOS

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Uno de mis lugares favoritos para pasear –ahora que estoy en el tránsito hacia esa ansiada vida de ocio y desocupación; libre por fin de miserables– es el Puerto de Málaga. Aparco justo al final del Muelle de Levante –y atravesando a buen paso todo el Muelle Uno– llego hasta la Virgen del Rocío (La Noria de Málaga) y vuelvo sobre mis propios pasos para recupera mi coche y mi resuello. Un largo paseo; vivificador y estimulante. Saludable y reconfortador.

Tengo que confesarles que cuando paseo por esos lares, recupero parcelas de mi memoria que estaban dormidas. Hoy, ha sido eso de que cuando niño me atemorizaban sobremanera las grandes máquinas. Pongo ejemplos: El Tren Verde (La Cochinita) me producía espanto. No sé porqué; pero me echaba a llorar nada más verlo. Aquellos preciosos ascensores al aire libre en los huecos de escaleras (cuando los había, los huecos y los preciosos ascensores) también me daban mucho miedo. Quizás fuera porque a mi tío Guillermo le aplastó la cara uno de ellos cuando, irresponsablemente, asomó la cabeza por donde no debía y el bicho le aplastó el careto. Pero lo que más miedo me producía, sin duda alguna, eran las enormes salas de máquinas de los barcos –que por aquella época atracaban en el Puerto por donde paseo hoy– y que mi hermano Fernando me llevaba a visitar.

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No entiendo pues, porque la fascinación que siento ahora por los barcos. Debe de ser, pienso yo, que me he acostumbrado a fuerza de viajar en el Pequod con el Capitán Ahab buscando a Moby Dick. Debe de ser porque he bajado con Robert Ballard, un par de docenas de docenas de veces, hasta el Titanic que duerme el sueño de los malaventurados en el fondo del Atlántico. Será que en La Hispaniola he bebido ron sobre el cofre del hombre muerto; o que a bordo del Nautilus –acompañando a Nemo (nunca entendí como el arponero Ned Land tenía tanto interés en abandonar esa maravilla de submarino)– he pasado no poca parte de mi juventud aventurera de sofá y brasero de cisco y picón. El Almirante Nelson, por esos días, me invitó también a disfrutar panorámicas únicas a bordo del Seaview y también, he de confesarlo, me rebelé en la fragata Bounty –solidarizándome con Marlon– contra el capitán más severo y malapipa que el océano haya dado navegando. Con Luiso, también viajé en el María. Matrícula de Bilbao.

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Pero, si de viajes en barco literarios se trata, continúo, si de atravesar mares y tormentas de letras e imágenes fascinantes estamos hablando, nunca he disfrutado más (ni más veces mil) que en El Unicornio buscando el Tesoro de Rackman el Rojo, o en Karaboudjan donde descubro a mi eterno amigo Haddock. En el Sirius, en el Aurora. En el yate Sheherezade de mi alter ego tintinesco: el otro alter ego de Rastatapóulos: El Marqués de Gorgonzola que me dio nombre.
Todo esto viene porque en esos paseos portuarios, ya tengo nuevos y buenos amigos entre las embarcaciones atracada en los distintos muelles. El principal, entre todos, mi favorito; mi predilecto, el barco que más fascinado me tiene: La Sultana.
Ya he hablado de este barco en este blog. Pero debo de confesarles algo que me falta cada vez que lo veo, precioso como es, atracado y reluciente al pie de La Farola. Busco (y me falta) ver a mi querido y admirado amigo Luis Ruiz Padrón, sentado en un banco de madera que hay frente a La Sureña, dibujando a la Sultana que flota, entre mástiles, con el fondo único del Castillo de Gibralfaro y La Alcazaba. Espero, ilusionadamente, que pronto le ponga remedio. Porque nunca se lo perdonaría. Nunca jamás.

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El Aurora

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La fragata Bounty

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El Karaboudjan

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La Hispaniola

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María. Matrícula de Bilbao

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El Nautilus

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El Pequod

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El Unicornio

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El Titanic hundido

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El submarino Seaview

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La Casa Consistorial de Málaga. Retrato de un edificio.

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La Casa Consistorial de Málaga.
–Retrato de un edificio–

A punto como está de empezar le época navideña, mis amigos artistas han tenido a bien –miren Uds. que precioso detalle– el agruparse en manojito de a tres –como los boqueroncitos victorianos– y me regalan, para que yo a su vez lo regale a todos aquellos que leen este blog, un pellizco de su espléndida producción artística.

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Les cuento: No hace muchos días fueron unos poemas de uno de los mejores poetas que haya dado esta tierra: Juan Miguel González del Pino. Tres días más tarde, tres –se me perdone la recurrencia con el cardinal– es Ángel Idígoras el que me lleva andando a desayunar por los barrios de Málaga. Y fíjense Uds. ahora, lo que ya no es recurrencia sino redundancia en el dato, que tres días más tarde del segundo regalo, viene a visitar este blog alguien que apareció en ese artículo de los paseos. Alguien, que es una indiscutible referencia de buen gusto y maestría entre los dibujantes urbanos in situ llamados Urban Sketchers: Luis Ruiz Padrón.

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Si yo les dijera que ahora, hace algo así como un año, la editorial Loving Books publicó un libro de mi amigo Luis; un libro que fue el más vendido en Málaga durante la campaña navideña del 2014, no les mentiría. Tampoco mentiría si les recordara que este, una muestra de buen gusto y de delicadeza llamada “Málaga. Cuaderno de Viaje – Sketchbook”, era un dechado de exquisitez y distinción en cuanto a edición, diseño, planteamiento y elección de los materiales.

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Nadie, y menos yo, puede evitar la comparación (de este libro y del que ahora voy a comentar) con las antiguas ediciones que tengo en mi poder del maestro Hergé de la colección de álbumes de Tintín en la España los años sesenta por la editoriales Casterman y Juventud. También, con alguna que otra publicación de formato similar de Norma Editorial en la posterior década de los noventa.
El libro de este año, lleva el mismo camino de volver a ser el regalo perfecto elegido por el público malagueño. Una apuesta segura, dado que está dedicado a uno de los edificios más carismáticos, personales y atractivos de la ciudad en la que vivo: La Casa Consistorial. La Casona del Parque. El Ayuntamiento de Málaga.

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La Casa Consistorial de Málaga. retrato de un edificio. Así se llama el regalo perfecto.

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Un paseo por un edificio, para mí, absolutamente familiar. Y digo eso, porque una parte de mi niñez –y mientras acompañaba a mi padre– transcurrió entre sus dependencias; y recorrí muchos de sus rincones escapando furtivamente de la mirada de los vigilantes que –acostumbrados a mi sempiterna presencia por el edificio– me dejaban campar a mis anchas por los vericuetos más importantes y reservados de La Casona del Parque.

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Dicen de este edificio:
“Hubo un tiempo en que Málaga enfiló con decisión el camino del progreso. Hace 150 años, los visitantes anglosajones veían más parecido entre Málaga y Glasgow o Liverpool que entre Málaga y otras capitales andaluzas, a la vista de las chimeneas humeantes de las industrias metalúrgicas y textiles que flanqueaban la ciudad en todas direcciones. En tal sociedad, que esos mismos viajeros definieron como la más abierta y tolerante del país, nació el genio de la modernidad, Picasso, y estudios recientes reivindican el papel que ese ambiente tuvo en su formación. Sin embargo, el sueño resultó ser un espejismo, pero de la ilusión quedan testimonios abundantes en las creaciones de la época. La Casa Consistorial es uno de ellas. Aunque se construyó cuando el sueño se desvanecía, los anhelos quedaron plasmados en sus muros: las delicadas musas del Parnaso sostienen aquí locomotoras de vapor, navíos mercantes y engranajes industriales.”

Estos son los datos del libro:

La Casa Consistorial de Málaga. retrato de un edificio
48 páginas 19,5×19,5 cm.
Autor: Luis Ruiz Padrón
Prólogo: Alfonso Vázquez
Editorial: Loving books
1ª edición: mayo 2015
ISBN: 978–84–940672–4–2
DL: MA–750–2015

Más info:
http://www.lovingbooks.es
info@lovingbooks.es

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Un libro, en resumen, que enaltecerá y distinguirá vuestras bibliotecas. Regaláoslo a vosotros mismos. Regaladlo, también, a vuestros seres queridos. Regaladlo y acertaréis plenamente.

(Las imágenes que acompañan estas líneas están incluidas en el libro !La Casa Consistorial de Málaga”, retrato de un edificio, que recoge las impresiones dibujadas en vivo de la arquitectura, detalles y actividad diaria del Ayuntamiento a lo largo de varias semanas de la primavera de 2015.)

Y estas otras que ahora vienen, son, algunas de las fotos de la presentación de este en mi Librería de cabecera: Mapas y Compañía (C/ Compañía 33, 29008 Málaga) .Exclusivista que es del merchandising de mi adorada Ediciones Moulinsart y Sede de la Sociedad Geográfica de España.

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EL MONTE DE LAS TRES LETRAS

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EL MONTE DE LAS TRES LETRAS

“Ganas dan de correr y abrazarte, de llenar de castañas y almencinas tus enormes zapatones de tela peatonal, de auparme hasta tu frente y ungirla de sonetos bien mojados en vino de los Montes.”

Juan Miguel González

Cuando a la temprana edad de ocho años me mudé de la céntrica Plaza de los Mártires, para vivir en una descampada Barcenillas despojada de bloques, lo único que me consoló fue que estaba destinado a vivir en una zona de “entremontes”. Una zona despoblada, en aquellos tiempos, situada entre el Monte de Gibralfaro al sureste y el Monte Victoria al noroeste. No se me tenga muy en cuenta mi capacidad orientativa que no es muy mucho de fiar.

Debido a esa apacible y bucólica situación cuasi rústica, el terreno me obligó gratamente a vivir en un ambiente saludable y enormemente divertido. Un terreno proclive a gozar de aventuras y juegos, que de ninguna manera, podría haber vivido de haber seguido residiendo en el centro de la ciudad. Otro tanto me pasaba cuando, en mis largas temporadas en La Cañada de los Ingleses, podía zascandilear libremente por el monte entre algarrobos y Llagas de Cristo. Esta circunstancia, hizo de mi un experto en subir y bajar entornos sombríos por pinares inacabables o por zonas absolutamente soleadas, y que me procuraban vistas únicas de la ciudad, cuando –cómo solíamos hacer de chavales– subíamos a las cimas de los citados Montes de Gibralfaro y Victoria. Este último también conocido como Monte de la Tres Letras.

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Viviendo en Los Pinos (Barcenillas) no eran pocas las veces que atravesando el Reino de Conde Ureña, llegábamos hasta el Mirador que se encontraba en todo lo alto y en el comienzo del camino de tierra que llevaba al Seminario. Una vez allí, la pandilla, las más veces, hacíamos largas marchas de montañismo para alcanzar la cima del Monte de las Tres Letras. Una vez allí, en unas inclinadas y enormes lajas de piedra (La Barca grande y la Barca chica) nos tendíamos a todo lo largo y pasábamos horas contemplando cómo la ciudad – aparentemente quieta– respiraba a nuestros pies y jugábamos a situar edificios y monumentos.

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El Poeta Juan Miguel González, me llamó hace unos días para agradecerme (no hay de qué) el tratamiento que le había dado en este blog a su inspirada felicitación navideña.

Como suele pasar, la conversación con mi amigo se prolongó más de lo que permiten los horarios laborales, debido a su amenísimo e interesante palique. Salió a colación mi absoluta admiración y pasión hacia su producción costumbrista y localista. Ya se lo he dicho muchas veces, que cualquier referencia versificada sobre la Málaga que ocupó nuestra niñez, y sus bellísimos alegatos sobre negocios, paisajes o personas desaparecidas, conforman uno de las temas preferidos por este que ahora os escribe.

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Juan Miguel González tuvo a bien (Qué honor!) el proponerme ser el personaje, el actor principal, de un romance que escribiría sobre algún lugar preferido de mi niñez. Para hacerme un regalo imborrable para mi ego (no puedo negar mi parcela de vanidad) y para afinzar mi devoción inquebrantable hacia su obra. Hacia su persona. Me preguntó qué lugar estaba grabado de manera indeleble en mi memoria para situar el romance. Entre otros muchos sitios, le indiqué el Monte de las Tres Letras, y eso es lo que ahora viene. Un texto poético de una espléndida hermosura que desde ahora, formará parte del lugar más entrañable y principal de mi Muro de los Afectos.

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Para adornar esta entrada de una manera perfecta, qué mejor que hacerlo con los dibujos de otra persona –que al igual que yo– subió y disfrutó ese monte en su niñez: mi querido amigo el arquitecto Luis Ruiz Padrón. Luis, con esa generosidad inacabable que dispone hacia mí, ha tenido la deferencia de remitirme una serie de dibujos que –junto a la palabra de Juan Miguel– conforman una de las entradas más placenteras que yo haya escrito últimamente.

Este es el texto de Juan Miguel González. Estos son los dibujos de Luis Ruiz Padrón; disfrutadlos. Son una verdadera muestra de delicadeza y de elegancia. Una demostración de cariño, aprecio y amistad tan agradecido cómo inmerecido.

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EL MONTE DE LAS TRES LETRAS

Para Álvaro Souvirón

En lo alto se subía
del Monte de las Tres Letras,
Alvarito Souvirón,
con unos cuantos chaveas.

Deshojaban margaritas,
masticaban vinagretas,
cogerían almencinas
y partirían las almendras.

Caballitos del diablo
volando sobre la alberca,
y cigarrones saltando
y algún lagarto en las peñas,
iban mirando asombrados,
en su escaladora gesta,
por el agreste condado
matinal de Conde Ureña.

A contemplar se sentaban,
felices en una piedra:
la Catedral, el Castillo,
el Seminario, las huertas,
las hileras de eucaliptos,
el Camino de las Pencas,
el Puerto y el Melillero
y el mar de la Malagueta.

En su pecho de gigante,
emocionado conserva
el niño aquel que subía
al Monte de las Tres Letras,
para abrazar con los ojos
y en el alma retenerlas
la luz, la mar y los cielos
de aquella Málaga nuestra.

Juan Miguel González
Málaga. Enero 2015

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ANEXO DE ÚLTIMA HORA

Mi estimado amigo Manolo Alonso Aragón –hermano de mi íntimo amigo (Q.E.P.D.) José María Alonso– tiene a bien el proporcionarme una información que él, cómo testigo directo (era vecino en aquellos días de Conde Ureña) vivió y presenció el bautizo del Monte Victoria cómo Monte de las Tres Letras.

Esta es la información que me proporciona:

Testigo del bautizo del monte.

Hasta finales de los 50 desconocíamos el nombre original del monte. La chiquillería de la zona le llamábamos el monte de las almencinas, el de las chorraeras o simplemente el monte. Pero una buena mañana de aquellas fechas, vimos asombrados las siglas PCE (Partido Comunista de España) pintadas con cal en las grandes rocas que culminan su cima en su cara más occidental y visible desde buena parte de Málaga.

La reacción de las autoridades del régimen no se hace esperar. Apenas 48 horas después, veo desfilar por la puerta de mi casa, decenas de presos políticos; en fila de a uno a ambos lados de la calle y flanqueados por numerosos guardias civiles fuertemente armados. Todos llevaban la misma indumentaria, un mono gris plomizo y transportaban cubos, cañas, brochas, cal, cuerdas, escaleras de mano etc.
En pocas horas aquellas tres letras del monte fueron sustituidas por las de JAC (Juventud de Acción Católica) Cada dos años aproximadamente, las letras eran repintadas con la misma mano de obra.

Con el paso de los años, contemplé varias veces, cada vez con más indignación, la silenciosa y humillante procesión. Esas siglas permanecieron durante el franquismo, la transición y los primeros años de la democracia. Yo era apenas un crío, pero aquel recuerdo quedó grabado en mi mente a hierro; me acuerdo, como si fuese ayer, con todo lujo de detalles.

ALONSO05campo(Jose María Alonso en lo alto del Monte de las Tres Letras)

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MÁLAGA. CUADERNO DE VIAJE – SKETCHBOOK

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MÁLAGA.

CUADERNO DE VIAJE – SKETCHBOOK

 

“Nuestro destino nunca es un lugar,
sino una nueva forma de ver las cosas”
(Henry Miller)

Hay personas que, en los tres primeros minutos de conversación, ya saben que sintonizarán adecuadamente entre ellos y que están llamados a llevarse bien. Y que, sin esos compromisos y responsabilidades que conllevan los contratos vitales de las amistades más antiguas, tienen como destino marcado –desde ese mismo momento– el sentimiento del mutuo respeto y la consideración. Cuando eso pasa, y a mí me pasa, (la química funciona con enorme rapidez) me doy cuenta de que tener, en la nómina de mis amigos artistas, al arquitecto Luis Ruiz Padrón es un enorme y absoluto privilegio. Un auténtico placer y satisfacción.

Luis es un Urban Sketcher de enorme prestigio en ese fantástico universo presencial del trazo callejero. Luis Ruiz Padrón –lo diré de una forma afectada pero sin arrechucho– es una persona adorable. Tremendamente educada, ilustrada y generosa. Correcaminos impenitente, va llenado sus cuadernos de impagables apuntes de la ciudad (Málaga) que tanto ama y que tanto –por sus falacias arquitectónicas y su indignidad para con la conservación– le apena. Ahora, mi amigo, presenta un libro con sus dibujos. Un lujo para todos. Un absoluto lujo para todos.

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Me podría haber limitado a darle al botón ese que te aleja de molestias que se llama “Compartir”; pero yo quiero –porque así lo creo conveniente, y además me encanta– que la estupenda noticia de la publicación de ese libro: “Málaga. Cuaderno de Viaje – Sketchbook” tenga presencia y estancia participativa con otras entradas de mi amigo, aquí en su Blog de Father Gorgonzola.

“Que así se escriba. Que así se cumpla” que decía el Faraón. O algo así.

Estas, que ahora vienen, son las palabras de la presentación de este libro. Espero que la presentación física sea en esa ciudadela de la elegancia, ese ágora de los aventureros viajeros que es la Librería Mapas y Compañía; para poder tener mi ejemplar debidamente firmado por el autor; para poder volver, otra vez, a visitar el Reino de Ottokar. Para poder beberme después con el Capitán Haddock –ya sabéis que siempre lo hago– un buen trago de Whisky Loch Lomond a la sombra de La Alcazaba y del Castillo de Gibralfaro; mientras Luis, oh disfrute! nos considera actores secundarios en uno de sus dibujos.

Sería un verdadero placer.

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Cómo os decía, estas son las palabras de presentación. Me felicito; porque va a ser uno de los libros más queridos y releídos de mi biblioteca. No les quepa a Uds. la menor duda. Ni la mas mínima y exigua duda.

Presentamos nuestro próximo libro, Málaga Cuaderno de Viaje – Sketchbook.
El libro presenta un recorrido por Málaga capital a través de los apuntes de Luis Ruiz Padrón, arquitecto malagueño de talento inigualable.
El libro es una reproducción fidedigna de sus cuadernos, respetando tanto el formato como el tipo de papel.

“Si hay algo que defina a la ciudad de Málaga es la vitalidad, una vida que se respira en el trasiego de turistas en el puerto, en los clientes de los puestos del mercado, en las abarrotadas terrazas o en las desordenadas fachadas de sus edificios. Este libro presenta una selección de los cuadernos de viaje de Luis Ruiz Padrón, arquitecto malagueño perteneciente al colectivo internacional Urban Sketchers.
Su trabajo capta fielmente la ciudad mediante apuntes del natural. En ellos descubrimos no solamente lugares sino también instantes; en definitiva, una crónica dibujada de una Málaga viva, en muchas ocasiones de rara belleza y en otras, rematadamente imperfecta”

Autor: Luis Ruiz Padrón
Prólogo: Alfonso Vázquez
Editorial: Loving books

Edición biligüe castellano–inglés

80 páginas 13,8×21,5 cm.

Primera edición: noviembre de 2014
ISBN: 978–84–940672–3–5
DL: MA–1709–2014

#UrbanSketcher #Málaga

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LUIS RUIZ PADRÓN. TODO ES PONERSE

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Luis Ruiz PADRÓN.

Todo es ponerse.

-“No es tan difícil dibujar como yo lo hago, Álvaro, Todo es ponerse.

-Hay que joderse, Luis. Hay que joderse”

(Extracto de una conversación entre Luis Ruiz Padrón y Álvaro Souvirón)

 

Mantener una Reunión en las Nubes con uno de los más considerados y alabados Urban Sketchers del panorama mundial -como es el arquitecto Luis Ruiz Padrón- es, cuando menos, un placer y un honor inesperado. Que Luis Ruiz Padrón me ofrezca -a mí que soy un absoluto negado para el dibujo-  la oportunidad de asistir a una de sus reuniones pictóricas y proveerte de lápiz y papel con el peregrino argumento de “Todo es ponerse” es, también cuando menos, un inequívoco e inapelable disparate. No obstante, agradezco su inmensa generosidad. Y disculpo, por supuesto, su irresponsable candor.

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La cosa surgió así:

 Hace algún tiempo, elaboré una entrada en este blog acerca del magnífico trabajo de Luis. Ese primer encuentro, supuso mi entrada  -como fan y admirador, claro está- en el mundo de estos dibujantes errantes; que, apartados de los círculos  establecidos, realizan su trabajo a pie de calle al amparo que le proporcionan su grupo de afines y la misma ciudad que dibujan.

 Artistas son; retratistas urbanos que -como notarios sin despacho, y certificadores de momentos- dan fe y fijan en el tiempo, la ciudad que plasman en el papel. “Todo es ponerse!” dirá el distinguido y brillante amigo. Hay que joderse! contesto yo sin recato.

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Había quedado pues desde aquellas fechas, este que suscribe, cautivado por la frescura de ese estilo de pintura. Si a esa frescura, le sumas detalles como los fragmentos de escritura en el papel -que son como manchas explicativas que complementan la visión- y, además, el uso de una acuarela que da la impresión  (sólo la impresión) de que el trabajo está inacabado, el resultado es de lo más gratificante. Así que, desde aquel  momento, me aficioné a utilizar  estos dibujos en numerosas entradas de este blog. Para ilustrar, debidamente, los textos que contenían cada una de ellas.

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Se me ocurrió -con esa cercana desconfianza y aprensión que depara el no conocer personalmente a tu interlocutor- el pedir permiso primero, y nuevo material después, con la idea de  elaborar otro trabajo con su obra reciente. Para que -el resultado- fuese susceptible de ser incluido en mi “Ateneo Alas con Secuencias”. Luis Ruiz Padrón. “The Urban Sketcher ( 2)” Así se llamaría.

 De esa manera lo hice; le pedí la venia y le pedí el material. Y, con esa boca chica, falsa, mendaz y embustera -que ocultaba un deseo anhelante por la posesión de una obra del artista- le sugerí e insinué (como el egipcio), me donase a tiempo indefinido y sin derecho a vuelta, uno de sus trabajos para que así enriqueciera- si es que se puede aún más- la página de inicio de este blog. Página que está abanderada -orgullosamente- por el trabajo de otro grande: Ángel Idígoras.

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Luis Ruiz, me contestó afirmativamente. Y con esas virtudes -que sólo poseen algunos de  los dotados por el destino con el gen de lo artístico- : la sencillez, la naturalidad y la humildad, me dijo que quería conocerme “in personam” y que me llamaría. Me dio su teléfono. Yo le dí el mío. Y al cabo de unos días, nos reunimos.

 Siempre que debo de encontrarme con un desconocido al que admiro profundamente, me entra lo que los afrancesados llaman “Le telelé” es decir, los nervios desajustados e incontrolables ante lo inesperado y lo ignoto. Lo que yo no puedo sujetar a base de conversación, verborrea y desparpajo, me descompone y lo paso fatal. La primera hora; dado que no parto de base sólida de amistad ni de conocimiento mutuo.

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Así pues, recurrí  a la figura literaria que nunca falla: La Celestina. ¿Y quien mejor, que otro notable Urban sketcher como es el común amigo Javier Rico?. Amigo muy querido y apreciado desde nuestros principios.

 Concerté la cita en el irlandés Irish Time’s de la Malagueta. Llegó primero Javier, que , con su sola presencia, ya me tranquilizó antes de la llegada del artista.

 Y llegó Luis! Precedido por una sonrisa que mantuvo durante las casi cuatros horas que duró esa Reunión en la Nubes. Se pretendía al principio tan sólo un somero café con leche. Acabamos, ya te digo, casi cuatro horas después.

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Los nervios desaparecieron diluidos en una conversación que iba desde los “Tornavoces” de los púlpitos de la Catedral de Málaga, hasta las firmas personalizadas con que  los Urban Sketchers bautizan sus trabajos. Desde las habilidades adquiridas, y las innatas, hasta las metopas y otros elementos arquitectónicos. Desde los tiempos en que Javier y yo vestíamos el negroanaranjado, hasta ese lejano parentesco que compartíamos Luis y yo con al Maestro Picasso. Desde lo mucho que le admiro, hasta lo mucho que lo admiro. Lo sé, es reiteración aposta.

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Luis, me había prometido surtirme de una parte de su ultima cosecha artística para la elaboración de la presentacion que complementa esta entrada, y así lo ha hecho. Ha cumplido su palabra como caballero que es.

 Pero también yo -lo sospechaba al ver que portaba una carpeta en sus manos- presuponía ilusionadamente, que me haría entrega de uno de sus dibujos -para que una vez dedicado y firmado- figurara no sólo en mi pagina de inicio, sino también, en un lugar destacado de mi “Muro de los Afectos”.

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Tengo que darle las efusivas gracias -como así hago en este momento- a Luis por su generosidad, por su esplendidez y largueza. Por ese detalle tan precioso de haberme regalado no sólo el dibujo, sino el germen de una amistad que empieza y que yo, orgullosa y honrosamente, acepto.

 Gracias también a Javier Rico, ya no tan sólo por haber propiciado este encuentro, sino  por haber sido -y seguir siendo- compañero fiel, amigo noble y leal durante casi cuarenta años, que no es tarea fácil. No señor! No es, para nada, tarea fácil.

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Esta es pues, la presentación que estáis a punto de contemplar. Aquí tenéis el trabajo de Luis Ruiz Padrón. Ya sabéis, como es costumbre, dadle a Acciones de Carpeta > Descargar Carpeta.

 Luis Ruiz Padrón. The Urban Sketcher (2)

Disfrutadlo, porque ya sabéis: “Todo es ponerse”. Una verdadera gozada, Un  tremendo y desmesurado deleite,

URBAN SKETCHERS EN NUEVA YORK

URBAN SKETCHERS 

EN NUEVA YORK

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Lo reconozco, estoy absolutamente prendado de los trabajos realizados a pie de calle por esta fantástica tribu de dibujantes “callejeros” llamada Urban Sketchers. Era esta una técnica, un tipo de dibujo, que siempre me había fascinado;  pero ahora por fin, le he puesto -gracias a los dibujantes Javier Rico y  Luis  Ruiz- nombre y apellido.

Por cierto hablando de Luis Ruiz, mi admiración se acrecienta cuando alguien me comenta que dibuja directamente a rotulador; sin lápiz previo que abra camino al resultado, sin posibilidad de borrar con goma. ¡¡Completamente alucinante!!

Continúo con los Urban Sketchers… Me encanta ese dibujo fresco copiado de la realidad y pasado por el tamiz de la retina, el cerebro y la habilidad.

Me gusta ese aspecto de trabajo inacabado que le proporcionan los espacios en blanco. Preciosos. La incidencia en el punto principal de lo reflejado en el Sketchbook, para resaltarlo, mediante colores. Otorgándole la importancia debida, pero sin menospreciar el cortejo de líneas y trazos que le acompaña.

Me encanta el texto manuscrito que define, explica y complementa el lugar. Me agrada, sobremanera, ese espíritu de camaradería que los Urban Sketchers comparten y disfrutan. Esa generosidad, que comparten con todos, al insertarlos en las redes sociales.

Si, estoy prendado de este estilo de dibujo; pero si a eso le sumas la pasión que siento hacia la ciudad de Nueva York, cuando los dos se juntan, esa simbiosis –pues ambos se aprovechan el uno del otro – ya me resulta cuando menos sublime y apreciada.

He realizado una presentación en Power Point con imágenes de la ciudad de Nueva York realizadas por Urban Sketchers de todas partes. Ya se sabe que todo el mundo pasa alguna vez en su vida por Nueva York Y si quieres ver a alguien  paseando, debes de esperar a que pase por Times Square. Porque, sin ninguna duda, lo hará.

Hablaba antes de Javier Rico y de Luis Ruiz, les imploro, les ruego -por favor- que si algún día viajan a la ciudad de mis sueños, a Nueva York, realicen un dibujo especialmente para mi (o para este blog) y me lo dediquen. Por favor os lo pido. Por favor os lo pido.

Si queréis bajaros esta presentación (a la cual le he puesto música del neoyorquino Billy Joel) podéis hacerlo desde aquí:

https://skydrive.live.com/redir?resid=9B5AD4B7DBD9E872!2463

Pinchad en Acciones de Carpeta> Descargar Carpeta.

Disfrutadla!!

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