LA MÁLAGA DE LOS BARES PERDIDOS

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Muy raramente suelo insertar en este mi blog, artículos copiados –literal o parcialmente– de otros autores. Así que siempre que publico algo de otro – ya os digo, muy de vez en cuando– lo hago con su consentimiento o tras su propia petición.

Esta vez me voy a dejar llevar por la pasión y por la vehemencia; por la nostalgia más irrefrenable; y voy a asaltar impunemente al Diario La Opinión de Málaga que en la edición de hoy, inserta un reportaje tremendamente melancólico y apesadumbrado por la Málaga que fue y que ya nunca volverá a ser.

Una Málaga –la de los bares perdidos– donde los platos que se servían están hoy, o ridículamente proscritos ( los pajaritos fritos) o caídos en el desuso. Muchas de esas tapas y raciones, están hoy ridículamente “reinventadas” o ” deconstruidas” (dos palabras que me fastidian soberanamente) por chefs de nueva hornada o propietarios que son de esa proliferación cansina de taperías, tan uniformes y coincidentes en sus contenidos, como llenas de ineficaces platos cuadrados de pizarra donde el sopón está vedado por las propias leyes de la física.

Barcenas
Este es pues el paseo, que por los bares de ayer, nos proporciona –y ahora vais a poder leer íntegramente– Guillermo Jiménez Smerdou.
Lo recomiendo a todos los malagueños que ya han flanqueado el medio siglo de edad; no hace falta que vistan calva o las disfracen de blanco. A mí, que ya supero esa edad, y a algunos de estos esteblecimientos los veo con una cierta lejanía temporal, sinceramente, que queréis que os diga, me ha emocionado verdaderamente.

Este es:

Ruta de la tapa por los bares de ayer

Guillermo Jiménez Smerdou, ex redactor de Radio Nacional de España en Málaga y premio Ondas, hace un repaso a los bares y restaurantes tradicionales del Centro y los barrios hace décadas, la gran mayoría ya desaparecidos

De los bares que poblaban Málaga hace cincuenta años no queda ninguno. El único superviviente era Orellana, que cerró hace poco. Se salva también el restaurante El Chinitas.
Sin circunscribirme al centro de la ciudad, o Centro Histórico como gusta denominarlo ahora, y sin orden ni concierto, y recurriendo a la memoria porque pasé por casi todos en distintas etapas de mi vida, voy a recordar los siguientes. No hay preferencia alguna. Cada uno tenía su personalidad, su clientela, sus especialidades…

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La Alegría, bar y restaurante, tenía una larga barra donde las bebidas más solicitadas eran los vinos de Montilla y Jerez, aparte la cerveza. Tenía la particularidad de ofrecer una larguísima lista de tapas que se iban sirviendo a medida que se consumían las bebidas. Los camareros reclamaban de la cocina ¡una primera!, para la primera copa. Si se repetía, el camarero cantaba ¡una segunda!… y así hasta que los clientes dejaban de trasegar. Eran tapas pequeñas que iban incluidas en el precio de las bebidas. Fue famosa la ensaladilla rusa.

Enfrente estaba La Hostería, con un mostrador diseñado para los jugadores de baloncesto porque el ciudadano medio tenía que sentarse en el taburete para ponerse a la altura del mostrador. ¿Tapas? Muchas. Pero la más apreciada eran los búsanos.

En la otra esquina de La Alegría estaba la Vinícola Cordobesa, con vinos de aquella tierra y bien surtido de tapas. No lejos, ya en la calle Mesón de Vélez, estaba Guerola, con vinos de la Mancha y con calamares fritos de platos estrella. Toda la calle olía a calamares.
Si uno se desplazaba hacia el sur encontraba la oferta de la Cafetería Granada, con personalidad propia. Era cafetería o bar de copas pero preferido para meriendas al aire libre en la calle Antonio Baena. Pero si se le apetecían gambas sobre otras viandas a dos pasos estaba El Boquerón de Plata, con generosas tapas de gambas para acompañar la cerveza. No lejos estaba Casa Antón, con una oferta distinta a la de los establecimientos citados. Ofrecía huevos de codorniz, croquetas, pajaritos fritos…

En el mismo sector, hacia la calle Marín García, uno podía buscar otras ofertas diferentes, como La Valdepeñense…
Más bares desaparecidos
Exceptuando Lo Güeno, que sigue en la brecha, todos los citados han desaparecido. En la calle Larios, en el mismo sector que iniciamos la ruta de la tapa y bares que solo están en la memoria de los que los frecuentamos, nos tropezamos con La Cosmopolita, más cafetería que bar, y enfrente La Chavalita, solo para matrimonios de cierta edad y por los general acomodados. El primer director que el Banco Santander tuvo en Málaga, que como buen bancario tenía ojo para captar potenciales clientes de sólida economía, comentaba que en La Cosmopolita se daban cita gente de todas clases…, pero los que tenían dinero de verdad frecuentaban La Chavalita. Ninguno de los dos existen.

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Como tampoco está el primer Refectorium, sito en la calle Liborio García, donde salvo los albondigones y las perdices servían el jamón y queso –todo de calidad exquisita– en papel de estraza. El nombre no se ha perdido porque la marca fue adquirida después por un nuevo empresario. Antes de instalarse en La Malagueta estuvo en calle Granados.
Strachan

En la calle Strachan se instalaron dos bares–restaurantes que alcanzaron gran prestigio con una clientela numerosísima. Estaba a tope todos los días. Cada uno tenía características propias. Estoy aludiendo a Los Faroles y Los Camarotes, el primero regido por Federico Torres Cuesta, que después se encaminó hacia el camino de la fotografía, cine amateur y vídeos, y el segundo por Eugenio Aichman, de origen alemán y que antes regentó o estuvo en Gambrinus en la calle Denis Belgrano.

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El alemán, aparte de las especialidades de su país como el Mettwurst, Lewerwurst, Bratwurst y otros embutidos de origen germano, ofrecía a su variopinta clientela boqueroncitos victorianos, rape, ensaladilla rusa… Él atendía al público y su esposa se cuidaba de la caja, aquellas mastodónticas cajas registradoras con campanillas que sonaban cuando se accionaba la apertura del cajón en el que se depositaba el dinero. Era un negocio familiar, y al desaparecer la pareja, el establecimiento cerró. Auf wiedersehen (adiós).

Los Faroles no era su competidor sino su complemento, o al revés: los dos se apoyaban mutuamente porque ofrecían tapas y platos diferentes. Gambas, merluza, las indispensables empanadillas, gazpacho que llegó a envasar para su venta en el mismo local, otros mariscos… eran los más populares. Y para completar la oferta, una bolera, la primera que se instaló en Málaga que se sumaba a la oferta de ocio.

FOTO MARISQUERO
A la entrada de Strachan, haciendo esquina con la calle Salinas, estaba El Gallo, primero café a secas, y después rebautizado como Granja El Gallo. Cuando era solo café era el más popular de Málaga con los precios más bajos. Recuerdo que un empresario bastante rácano, de vez en cuando, premiaba a uno de los empleados más fieles con un café de pie en El Gallo. Le decía, «toma, Enriquito, para que te tomes un café de pie en El Gallo». Desprendido que era el gachó.

La ruta de las tapas

Sin salir del Centro se podía seguir la ruta de las tapas, por ejemplo, por el pasaje Marmolejo, donde estaba Las Baleares, cervecería y oferta del marisquero con sus búsanos y conchas finas crudas con limón o calientes con un aliño propio; muy cerca, en la calle Santa Lucía, estaba el Bar Pombo, cervecería decorada con elementos arábigos. Era uno de los lugares donde mejor se tiraba la cerveza. Y a dos pasos, el Bar Campos, famoso por sus pajaritos fritos.
Y no lejos, en la plaza Mitjana, El Rincón, donde la cazoletita de angulas con su salsa picante era el plato estrella.

No había que alejarse mucho porque la oferta seguía en la Cafetería Viena, en la calle Granada, donde el surtido de canapés invitaba a no abandonar el local hasta agotar la gama de la oferta. En la calle Ángel estaba el Bar Regio, con sus típicos soldaditos de Pavía, o bacalao rebozado. Y si uno quería degustar pulpos fritos, a tiro piedra como dicen en los pueblos, en la calle Capitán, se encontraba La Pilarica, con la particularidad de servir los pulpos con vino Málaga.
Pero había más, de los que no queda más que el recuerdo de los que los frecuentábamos. En la plaza de Uncibay, donde sigue Doña Mariquita con sus meriendas, se encontraba La Reja, con un plato muy solicitado porque era el típico del establecimiento: gambas fritas.

Sin abandonar la zona, el Bar Luna con sus biberones –vino de Jerez en botellas de 333 decilitros– el lugar de encuentro de personajes de la vida cultural de Málaga. La puerta de acceso era de cristal esmerilado que impedía ver desde la calle los clientes que saboreaban buen vino y tapas de jamón y queso. También estaba la Cafetería Santander, muy frecuentada por los futbolistas del Málaga.

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Y curiosamente, la tienda de ultramarinos El Aeroplano, en la esquina de Méndez Núñez con Granada, cuando echaba el cierre metálico a las siete de la tarde, dejaba entornada la pequeña puerta de salida para que accedieran unos asiduos amigos del propietario que convertía el mostrador de la barra y servía vino y toda clase de embutidos de los que vendía al público. En un rincón frecuentado por algunos periodistas, dibujantes y pintores. En la Buena Sombra, en la calle Sánchez Pastor, se citaban a diario muchos artistas que acompañaban la cerveza o el vino con guarritos, curiosa denominación de un bollito de pan con carne de cerdo.
Más lejos

En otros puntos de la ciudad existían igualmente bares y restaurantes frecuentados por los residentes en la zona; pero la fama sobrepasó las fronteras o límites de los barrios hasta el punto de incorporarse a la nómina del Centro, como los casos de El Trompi, en la plaza Montaño, que se hizo muy popular con sus gambas al pil–pil que se servían al diez, veinte, treinta y hasta el cien por ciento, que eran las dosis de picante que solicitaban al cliente. Al diez eran las menos picantes y las del cien eran el no va más. En los primeros tiempos había que hacer cola para acceder al pequeño establecimiento donde las ristras de ajos y guindillas decoraban el local.
Para tomar caracoles el lugar recomendado era el bar de la plaza Montes, en el barrio de la Trinidad. Era una taberna más entre las muchas que se repartían por la ciudad. Pero los caracoles con su salsa picante eran únicos. Para secarse las manos después de saborear el rico molusco de la tierra se colocaban en el mostrador rollos de papel higiénico.

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En la calle Monserrat, en el sector de Capuchinos, una calle terriza, con una gran variedad de baches y desniveles, empezó un bar dedicado a mariscos que respondía al nombre de Los Delfines. Pese a la odisea que suponía llegar en coche hasta el lugar elegido por el promotor del establecimiento, durante algunos años fue lugar de cita para consumir y deleitarse con gambas, cigalas, conchas finas, almejas… a precios mucho más bajos que en el resto de los del Centro. El local era frecuentado por personas del Centro de Málaga a través del boca a boca, que es la publicidad más efectiva y directa.

Poco tiempo después cambió de ubicación. Eligió una esquina de la Alameda de Barceló, mejoró la instalación con nuevos refrigeradores, mejor servicio y los mismos precios. Al fallecer el industrial en un accidente automovilístico en una curva del Paseo de Sancha (creo que fue atropellado) el negocio ya no funcionó igual. Creo que se estableció en El Palo.
Y más lejos todavía, en la rotonda Suárez, estaba Los Peroles, con sus discos de flamenco a todo trapo y almejas salteadas como nadie preparaba en Málaga en aquellos años. Siempre había tertulias discutiendo si el Príncipe Gitano cantaba mejor que Manolo Caracol. Pero la máxima figura del cante era, para aquella tertulia, Farina.

Después de este paseo por los bares malagueños algún lector pensará que el autor del reportaje se pasaba el día de taberna en taberna. Nada más lejos de la realidad. Es que sesenta y tantos años de ir de acá para allá frecuentaba los establecimientos citados y otros que recuerdo y no recojo para no cansar a mis posibles lectores. Pero echo de menos los pinchitos de Yudi en La Marina por poner punto final a este paseo gastronómico cultural que tengo en el baúl de los recuerdos de Málaga.

Autor: Guillermo Jiménez Smerdou–
Fuente: Diario La Opinión de Málaga

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GASTROPOÉTICA. RECETARIO TÍPICO MALAGUEÑO:PATATAS A LA IMPORTANCIA

PATATAS A LA IMPORTANCIA

GASTROPOÉTICA.

RECETARIO TÍPICO MALAGUEÑO:

PATATAS A LA IMPORTANCIA

 

Cada llamada telefónica que recibo de mi admirado y querido amigo el Poeta Juan Miguel  González, empieza de la siguiente  y susurrante manera: Álvarooo…Soy Juan Migueeel… Así, arrastrando las vocales últimas de los dos nombres propios; lo que le confiere un tono de cordialidad, una  calidez y una familiaridad especial, que a mí, probo e irredento bloguero, llena del orgullo y satisfacción que diría el Real suegro del inefable cuatrero Urdangarín.

 Y siempre  -y cuando digo siempre, es siempre- esa llamada lleva aparejada el obsequio por parte del insigne. Regocijo y complacencia sin limite que representan para este que os escribe.

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Nos tiramos un buen rato cada vez que nos llamamos. Yo, sorprendido y satisfecho por la atención y amistad inesperada que éste me dispensa hablando de mil y una cosas. Él, invariablemente, con referencias a autores -recitándome de memoria otras tantas mil y una citas- y proporcionándome clases magistrales de todo lo que refiere. Sobretodo del complicado mundo (para mí) de las métricas y reglas poéticas que conforman – con su aplicación- parte de la belleza de sus escritos. Pero, no vayáis a creer, que no todo es teoría, “munsho ciudiao” que el magín y el ingenio no vienen de serie. Tan solo los disponen unos pocos elegidos por el azar o la genética.

 

Estuvimos hablando de la inspiración, del estro, del numen, de la musa. Yo pienso que todo eso surge de una chispa primera. El diez por ciento. El otro noventa es trabajo y disciplina. Es oficio. Pero, Ay, queridos míos! Os lo aseguro, es la chispa primera que prende y se extiende, la verdaderamente importante.

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Juan Miguel, sólo se reúne someramente con Baco, una noche a la semana; y esa noche, a medida que transcurre, se transforma en madrugada a base de lances poéticos y palabras domesticadas que los demás disfrutamos posteriormente.

 Por esa amistad y confianza que los dos compartimos, me permití sugerirle dos chispas. Pues estas también se regalan. Le repetí que siguiera bajando al mundo de esos mortales que entendemos la poesía llana, simple y sencilla,  y sobretodo, cercana y familiar. Y, me atreví, imprudente e insensatamente, a regalarle dos chispas: Los personajes de los tebeos antiguos;  los productos de los antiguos carrillos de chucherías y similares.

 PALODUZ Y CAÑADÚ

Que el no instruido en materia poética, Juanmi -seguí diciéndole- se identifica con tus Tortas Ramos y tus Catetos en La Campana. Con los motocarros de la Plaza de la  Merced y con los carteles de Terry y de Norit. Con Percheles y con Chaparros. Con el Pasillo de Nateras y los “Lucky Triki” de calle Cotrina.

 

Así, de esa manera, le sugerí le diese vueltas al Loco Carioco y a Carpanta. A Gordito Relleno y a Don Pío. Y seguí refiriéndole a  La Familia Ulises. Y a Eustaquio Morcillón y Babalí; a Melitón Pérez, a las Hermanas Gilda y a Doña Urraca. Al Doctor Cataplasma y a la familia Trapisonda, ya sabéis: un grupito que es la monda. Al abuelo Cebolleta y a Don Berrinche. Capitán Trueno y Jabato; Roberto Alcazar y Pedrin. El Guerrero del Antifaz y El Coyote. Pumby, TBO, Tiovivo, DDT y Pulgarcito. Hazañas Bélicas. Al Corsario de Hierro y al Cachorro…Tantos y tantos, que muchos se me escaparon por el sumidero de la mala memoria.

todos tebeos

 Pero también, le hablé de chufas y altramuces, garbanzos y pipas de girasol; castañas pilongas y sobres sorpresa. Mistos cachondeo y chicles Bazooka; globos de colores y canicas de cristal y de barro; Pasta Sara y Pictolines. Pistolas de agua y trompos con su cuerda. Cigarrillo sueltos Bisonte, Tres Carabelas y Mencey Capote. Papel de fumar  Smoking, Bambú y Abadie. Canutos, chorlitos y su prima rica la Almencina.  El paloduz y la cañadú.

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Ahí queda eso, Maestro. Ahí queda eso!

 Ahora lo que viene:

 Una nueva receta gastropoética que será próximamente presentada en sociedad en -cómo es costumbre- la Cosmopolita (José Denis Belgrano,3) y que mi querido amigo, tiene a bien el adelantarme. Yo cuando llegue el momento del evento, lo publicaré debidamente.

 Esta vez degustaremos: Patatas a la Importancia. Así que, como es costumbre también,  paso a insertar el poema, para después, indicaros la receta original para fruición y deleite. Y ya por último, también, un consejo musical.

 Disfrutadlo todo y que os aproveche! Ricas, ricas, ricas.

El Poema:

PATATAS A LA IMPORTANCIA:

¿No es acaso petulancia,

aunque prestigio les sobre,

que siendo de origen pobre

gocen de tanta importancia?

Huelen y saben a infancia

de cretonas y boleros,

a tebeos y a braseros

y a barrio de casas matas,

estas míticas patatas,

señoras y caballeros.

 

Si Alvarito Souvirón

fue quien me dio la receta,

merece ración completa

amigo tan gigantón.

Aunque su buen corazón

dará parte a algún Cumpián,

aún más se prodigarán

su buen humor y constancia,

y aunque se quite importancia

patatas se la darán.

 

                                                               Juan Miguel González

                                                            Málaga mayo de 2013

Y ahora…

LA RECETA:

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La receta de las patatas a la importancia es un clásico en las elaboraciones que se enseñan en las Escuela de Hostelerías. Por un lado es una receta fácil de preparar, por otro lado aprendemos varias técnicas a la vez. Rebozado, fritura, cocción, etc. Lo importante de la receta, para mí, es la parte sentimental por un lado. Y por otro lado es una forma de comer patatas convirtiéndolas en plato principal en lugar de guarnición.

Los ingredientes para 4 personas son 800 gr de patata, huevos, harina, 1 cebolla pequeña, 2 dientes de ajo, 3 cucharadas de aceite de oliva, perejil, hebras de azafrán, agua o caldo y sal. Si se quiere se puede añadir un poco de vino blanco al gusto.

La preparación, como dije al principio, es sencilla. Pelar, lavar y cortar las patatas en rodajas de 1 cm. aproximadamente; sazonarlas. Poner harina en un plato, y batir los huevos en otro. Pasar las patatas por harina y a continuación por los huevos batidos. Freir en abundante aceite caliente.

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Hacer un majado con el ajo, el azafrán, perejil y sal. Calentar unas 3 cucharadas de aceite y rehogar la cebolla, pelada y picada, hasta que comience a dorarse. Agregar 1 cucharada de harina, dar unas vueltas rápidas y añadir el majado, sin dejar de mover. Colocar las patatas en una cazuela, regar con el preparado anterior y añadir 2 tazas de agua o caldo.

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Acercar al fuego y cuando comience a hervir, rectificar la sazón y cocer a fuego suave durante 20 minutos, moviendo con cuidado de vez en cuando. Las pincharemos para probar que estén tiernas, ese será el momento de apartarlas del fuego y llevarlas a la mesa. Seguro que nuestros comensales están hambrientos con los aromas que les llegan desde la cocina.

 En esta receta las patatas se han preparado rebozadas, incrementado de este modo el aporte de energía y grasa del plato. Por lo que se pueden acompañar de una ensalada sencilla, y así evitaremos demasiadas calorías en la comida.

 29 Ensalada de invierno

Para los que gustéis guardar estas recetas gastropoéticas, aquí teneis este documento en pdf, para o lo imprimáis o lo incluyáis  en carpeta adecuada.

GASTROPOÉTICA. PATATAS A LA IMPORTANCIA

Por fin,

EL CONSEJO MUSICAL:

…///…

Gastropoética (2) Recetario Típico Malagueño. Sopa Perota.

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GASTROPOÉTICA (2)

RECETARIO TÍPICO MALAGUEÑO

-SOPA PEROTA-

Cocinero, cocinero, enciende bien la candela
y prepara con esmero un arroz con habichuelas
cocinero, cocinero, aprovecha la ocasión
que el futuro es muy oscuro que el futuro es muy oscuro
trabajando en el carbón.”

“Cocinero. Antonio Molina”

 

Segunda jornada gastronómica dedicada a los platos típicos malagueños en el Guiso-Bar “La Cosmopolita”. En Calle Denis Belgrano, 3.

 Entrañable fue la reunión de rapsodas con su público, y fantásticas las dos lecturas que realizaron los poetas Paco Cumpián y Juan Miguel González de los dos poemas (obra ambos de éste último) acerca de los Garbanzos con Bacalao (la anterior edición) y de la Sopa Perota de Álora que ayer tuvimos el placer de degustar.

 Al desamparo de la viola da gamba ( apareció el músico –ya se sabe como son- a eso de las tres y media de la tarde, arguyendo que no le había sonado el despertador a las catorce horas, tal y como él había previsto) pero arropado por amigos y clientela, Juan Miguel González del Pino, una vez más, dispuso su genio creativo y lírico al servicio de los asistentes.

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Yo, sinceramente, espero con ilusión que esta iniciativa no se quede en agua de borrajas;  porque para mi, ya es cita mensual de obligado cumplimiento.

Quedan por  llegar las sopas cachorreñas y el gazpachuelo. Las berzas y las migas. Porra antequerana y ensalada de bacalao con naranjas. El ajoblanco y la sopa de tomate, el lomo en manteca colorá y las papas a lo pobre; el potaje de habas y chícharos y la pipirrana… Muchas más que desde ahora, conmino a Juan Miguel González del Pino que, fructifique o no esta iniciativa, dedique su talento a elaborar poemas referentes a cada una de estas recetas, para que estas dos entradas se transformen en serie y sección fija en este blog. Este blog que es tan suyo como mío.

 Temíase el insigne, me dijo, que al grito de ¡Viva la Sopa Perota!, algún zascandil  presente -en un arranque de poca originalidad e incontinencia ordinaria- alzase la voz respondiendo con rima inadecuada. El llamado Premio, para que se me entienda. No obstante todo quedó en una obligada contención verbal y algunas sonrisas socarronas.

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Agradezco al poeta, escritor y profesor Curro Fortuny (y al propio Juanmiguel) la aclaración y docta explicación a este pobre ignorante, del uso (en patrïota) de la diéresis a la Gongorina manera -para evitar la sinalefa; esa especie de francesa “liaison” entre vocales- y que cuadren las silabas pretendidas en numero adecuado

 Agradezco también a mi muy querido amigo Rafael Pérez Peña – Doctor en Derecho, Economista y Cónsul de Portugal- el rato dispensado y su disertación ayer acerca de la palabra “Madrevieja”  que se aplica a las alcantarillas en Málaga; también, sus siempre estupendas recomendaciones literarias. Sólo le falta aprender a silbar algún bolero en portugués -al estilo González del Pino- para ser perfecto.

Aquí:

 EL POEMA…

 

SOPA PEROTA

 

“Álora la bien cercada”,

cantaba el viejo romance,

más desde ahora, en mi lance,

serás la bien ensopada.

De sopa y vino almorzada,

entone con gentil nota

el ánima patrïota

su amor por lo popular,

y que se arranque a cantar:

¡Viva la Sopa Perota!

 Otro Abril mas. Cómo huye

el tiempo, y de qué manera,

cómo en su hambrienta carrera

todo lo traga y engulle.

Avaro, no restituye

cuanto codicia y derrota

mas el alma manirrota

y sedienta de bondad

beber quiere eternidad

con vino y sopa perota

Juan Miguel González

Ahora:

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 LA RECETA

(Fuente: Málaga en la mesa.com)

En la receta que figura en el libro “Comer y callar” de María Pepa Estrada, se recomienda que el pan se “pique” a cuadraditos, aunque en el pueblo de Álora se suelen comer con el pan cortado en rebanadas.

En un artículo publicado en el diario SUR hace más de veinte años, se decía: “Pero… ¿qué son las sopas perotas? Como su nombre indica, es un plato propio de Álora y, sobre todo, de las gentes de su campo, de su Valle del Sol y de sus montes inmediatos.

Pero cómo las condimentan, ya es algo que hay que ir diciendo despacio, y además, apostamos algo a que nos equivocamos y tendrán que rectificarnos, pero bienvenida sea esa rectificación si de esa forma, quien quiera y desee, aprende a realizar tal condumio”.

El articulista Rafael Montilla decía que los “perotes” las comían con un pepino bien pelado o con uvas. Calderón, un ilustre vecino de Álora, aconseja que, para comerlas, debe armarse la mano diestra de una buena cuchara y la siniestra de un pepino tierno, mediano y jugoso, de una aceituna aliñada, cebolla, naranja o rábano, según sean las disponibilidades de la estación. Sabemos que en algunos lugares también se acompañan con higos frescos.

Las sopas perotas constituyen, pese a su simplicidad, un ejemplo de la sabiduría de un pueblo a la hora de cocinar, que con tan sencillos ingredientes es capaz de elaborar un buen plato.

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Ingredientes

1/2 Kg. de pan, 3 tomates, 4 huevos, 1 cebolla, 1 pimiento, 1 ajo, hierbabuena, azafrán, pimienta molida, aceite, sal

Preparación:

– Se hace un refrito con los tomates, cebolla, pimiento, ajo, pimienta y azafrán.
– En un recipiente aparte, se hierve agua con un poco de sal, a la que se añade el sofrito y se deja cocer un rato.
– En una cacerola amplia, de mucha base, o en un lebrillo de barro, se colocan las rebanadas de pan asentado, juntas unas con otras, procurando que queden unidas, lo que puede conseguirse aplastándolas con la mano. Encima de ellas se disponen unas ramas de hierbabuena.
– Se vierte el caldo sobre el pan, de forma que quede completamente empapado y se sirve muy caliente.

Temporada:
Otoño-invierno

Nota Bene: El amable Jefe de Cocina de La Cosmopolita, trata de mojar el pan adecuadamente; de manera que no quede demasiado empapado ni tampoco seco. Fríe los huevos tratando de que quede la clara con encajes y la yema liquido-cremosa (que es como Dios manda) y después, los dispone encima de la Perota. Al servir las escudillas (buenas son a falta de lebrillos), rompe el huevo con la espumadera que usa para servir, y sirve una ración con la yema derramada sobre la sopa logrando el objetivo de que el comerlas sea “Placer de Dioses”.

Acompaña el Plato de Álora con rabanitos, naranja y guindillas verdes  picantes.

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Como acostumbro, también adjunto este artículo en pdf para  -el que así lo quiera- pueda guardarlo y coleccionarlo.

Aquí:

Gastropoética. 2 Sopa Perota

Y, por fin:

El consejo Musical:

Que la disfrutéis!!!!

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…///…

 

GASTROPOÉTICA (1) RECETARIO TÍPICO MALAGUEÑO.

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Gastropoética (1)

Recetario típico malagueño.

-garbanzos con bacalao-

“Papas con arroz, bonito con tomate
cochifrito, caldereta,
migas con chocolate,
cebolleta en vinagreta,
morteruelo, lacón con grelos,
bacalao al pil pil…
…y un poquito perejil”

Con las manos en la masa; Vainica Doble

 

Nefasto año del Señor este de 2013. Malos tiempos para el comercio y para el bebercio. Para esos dos placeres terrenales que se conjugan en la mesa. O en cualquier otro sitio que venga bien y que se tercie.

 Porque Uds. Verán:

 Resulta que, si a esta mala crisis devastadora y desmoralizadora que nos envuelve y amilana las ganas de salir,  y  -a causa de ella- lo renuente y perezoso que se encuentran el bolsillo y la cartera, se le añade la sobreoferta inadmisible e inasumible, por la tan poca clientela cada vez más parca en el gasto; si estos negocios dedicados a la pitanza no se reinventan u ofrecen algo -ya no tan sólo distinto, sino atractivo- en cuanto a precio, oferta y servicio, están, inexorablemente, destinados al cierre mas improrrogable e inminente. “Cerrado por defunción de la caja registradora” pondrá un cartel pegado en su puerta..

 Así que ándense con ojo los propietarios de negocios del comercio y del bebercio.

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Avizoren los ojos restaurantes y freidurías, no digamos marisquerías y locales de lujo; taparías modernas de plato cuadrado y tascas decadentes -arraigadas en la memoria y en locales de renta antigua- y, para terminar, los imprescindibles bares de desayunos (cubiles de tardones funcionarios que son).

 Porque tengámoslo claro: La gente (entre la que me incluyo)  ahora se gasta menos en comer fuera de su casa que Nikita Jruschov en escapularios del Niño Jesús de Praga.

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Así que vuelvo a apuntar lo anteriormente dicho:  Sólo el local que se distinga y ofrezca algo de excelencia que vaya entre lo gratuito y lo muy barato; que ofrezca una originalidad más allá de lo acostumbrado, y una amabilidad meridiana y notoria , podrá poner muescas en la culata de su calendario laboral como local abierto y lucrativo.

 Pongo ejemplo, aunque no sé si lo seguirá haciendo: hace algunos años La Taberna La Campana, en Calle Granada -aún sin hacerle falta, pues disponía de suficiente clientela durante toda la semana- elaboraba paellón del quince para repartirlo gratuitamente entre parroquianos, viandantes varios, clientes habituales y los sempiternos gorrones de turno.

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El caso es que el susodicho paellón, provocaba un aluvión (ya se sabe lo de la infalible y eficaz fórmula que supone la mezcla de cerveza de pago y tapita de válvula) de peticiones de raciones extras de marisquito fresco y de pescaíto frito que hacían que sus propietarios se olvidaran del dispendio económico -a eso de las tres de la tarde- que aparejaba la deliciosa paella.

 Bien; Vamos a lo que vamos ( No.1).

En el Guiso-Bar La Cosmopolita (me encanta ese nombre por lo que me significa) en calle Denis Belgrano 3, -muy cerca de La Campana, fitetú que casualidad- se celebra una vez al mes una jornada que desde este blog llamaremos  Gastropoética donde, en la fecha señalada, se elabora un guiso propio de nuestra tierra que se distribuye gratuitamente entre los asistentes; debiendo estos sólo pagar las bebidas que lo acompañen, y lo que mejor se les antoje de su carta, que para eso la tienen.

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Esto no tendría nada de original (ya sabéis: El paellón Campanero) si no fuese porque la elaboración de dicho plato estará amenizado por musiquita en directo, y sobretodo, con la lectura de un poema alegórico al plato consumido; leído en directo por su autor, Juan Miguel González del Pino, con esa gracia, estilo, y musicalidad, como solo un maestro de su categoría sabe hacerlo.

 La última  -a la que desgraciadamente no pude asistir- versó (nunca mejor dicho) sobre un plato tan típico de Cuaresma como Los Garbanzos con Bacalao. El Próximo; este Viernes 19 de Abril a las 14:30, el plato y el poema estarán dedicados a las famosas Sopas Perotas de Álora. Y ese, ese sí que no me lo pienso perder. Así que: Avisados estáis.

 Bien; Vamos a lo que vamos (No.2)

 Me pareció una buena idea, el realizar una serie de entregas en este blog,  en las que se incluirán, estas recetas típicas malagueñas. También una foto del plato -similar al realizado en La Cosmopolita- y, después, insertaría el poema creado por el insigne. Para terminar, por fin, con la receta original del guiso en cuestión, para -matando tres pájaros de un gato- quedaros con la copla de cómo se hace el susodicho guisote..

Esta es la primera entrega.  Disfrutadlos, que vienen más.

 PotajeDeGarbanzoConBacalao

GARBANZOS CON BACALAO

Autor: Juan Miguel González.

Siguiendo la tradición,

en torno de este fogón,

letrilla dejaré escrita.

Comience el canto primero

alabando al cocinero

del Bar La Cosmopolita.


Mientras la música suena,

y el vino mi copa llena,

oído y gusto afianzo,

y en tiempo tan cuaresmal,

goce la carne mortal

del bacalao con garbanzos.


Pecado es no beber vino,

y ser tibio y anodino

por resentida pereza.

Pobre de aquel que no sienta

que la canción se alimenta

de dulce y bella tristeza.

… 

Que alegren pues los fogones

los jóvenes corazones

de este ilustre mediodía,

y sirve el Mestre beato

hasta arriba cada plato

de Cuaresma y poesía.

… 

Olvídense de sus males,

y al cucharón, comensales,

que hoy nos guisa este chambao.

Cómo las penas nos quita

estos tan cosmopolitas

garbanzos con bacalao.

 

LA RECETA

Ingredientes (4 personas):

  • 1 Kgr. bacalao del morro
  • 500 grs. garbanzos
  • 1 cebolla grande
  • 3 dientes de ajo
  • 2 hojas de laurel
  • 2 huevos (Opcional)
  • 2 tomates maduros
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 1 rama de perejil picado
  • 1 cucharón de aceite de oliva
  • sal
  • 2 cucharadas soperas de harina

Preparación de la Receta Garbanzos con Bacalao:

Paso 1: Se ponen en remojo los garbanzos con agua, durante toda una noche.

Paso 2: Se le cambia el agua a los garbanzos y se ponen a hervir. Cuando arranquen a hervir, se les cambia el agua y se vuelven a poner en agua fría al fuego. El agua deberá sobrepasar los garbanzos de 5 dedos. Cuando vuelva a arrancar el hervor, se baja y se deja a fuego lento durante 1’30 ò 2h..(el tiempo de cocción dependerá de los garbanzos).

Paso 3: Se pone el bacalao se corta en 4 trozos grandes, se pone en remojo durante 48 horas y se les cambia el agua 3 veces, hasta que esté en su punto. Lo mejor es comprarlo desalado en una bacaladería, porque ellos se lo dan en su punto, pero si lo hace Vd. deberá probarlo Vd. seguidos los pasos indicados, hasta que esté a su gusto.

Paso 4: Se limpia y se corta la cebolla en láminas finas, así como los ajos, que se pican. Se reservan.

Paso 5: El tomate se parte por la mitad y se ralla. Se reserva.

Paso 6: El perejil se lava y se pica también y se reserva.

Paso 7: Se saca el bacalao del agua se seca bien con un paño de cocina, se pasa por la harina y se fríe, hasta que se dore. Se reserva.

Paso 8: En el mismo aceite se hace un sofrito con la cebolla (a fuego lento), cuando empiece a dorarse se añade la cucharita de pimentón, se le da unas vueltas sin dejar que se queme y se añade el tomate rallado, junto con el laurel, hasta que el sofrito esté en su punto.

Paso 9: Se añaden los garbazos previamente escurridos, con un cucharón de agua de hervir los garbanzos. Se le da unas vueltas.

Paso 10: A continuación se deshace el bacalao un poco con los dedos.

Paso 11: Luego se añaden al guiso el bacalao, con los ajos y el perejil picados.

Paso 12: Se echa sal, se tapa la cazuela y se deja cocer a fuego lento durante 1 hora.

Paso 13: Mientras se está haciendo el guiso, se hacen los huevos duros, se enfrían y se cortan muy pequeños.

Paso 14: Se sirve en una fuente con los huevos por encima a modo de decoración.

Y aquí tenéis la receta (poema incluido) en un documento pdf imprimible por si queréis guardarlos y coleccionarlos:

Gastropoética. Recetario Típico Malagueño. Garbanzos con Bacalao

Buen Menú Señor:

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