BLACK FRIDAY, EINSTEIN Y NAVIDAD.

Unas preciosas reflexiones de mi amigo Lasa Lasaeta, Alter Ego que es del Dr. Andrés Torres. Algo así como Jeckill y Hyde

Sacado de su cuaderno de Bitácora:

http://lasalasaeta.blogspot.com.es/

BLACK FRIDAY, EINSTEIN Y NAVIDAD.

Leía hace poco, naturalmente en internet ese lugar maldito donde sólo puede uno leer chorradas y equívocos, un artículo titulado La Teoría de la relatividad en siete preguntas y respuestas. Y es que, a pesar de los que “putean” al Albert Rivera, se puede intentar entender a Kant sin leer a Kant y entender a Einstein sin leer a Einstein. O la Biblia sin leer la Biblia. Se trata de reconocer uno humildemente sus limitaciones y buscar fuentes de naturaleza divulgativa que te expliquen y te “desmenucen” el tema del que quieres saber algo por cultura general, no para hacer una tesis doctoral.

Esto lo aprendí en el colegio cuando, en una agenda saturada de deberes y exámenes, al profesor de literatura de turno le daba por exigirte que te leyeras las “Novelas ejemplares” de Cervantes. Con quince años, las hormonas ebullendo en tu sangre y tus neuronas, y una niña guapa esperándote en la puerta del colegio. O una Victoria de tres cuartos en “La Buena sombra”. ¡Te quiere í peregí ¡.

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En La Buena Sombra, mi amigo Rafael O’Donnell (Con gafas de sol).

Pues descubrimos en la biblioteca de la Diputación una enciclopedia de muchos libracos gordos donde venían resumidas todas las grandes obras de la literatura española. Te leías un resumen de estos y hacías el trabajo sobre el libro que te habían mandado. Lo que viene siendo un copia y pega pero con Bic naranja que escribe fino o Bic cristal que escribe normal.

Hoy día están San Google y Santa Wikipedia, patrones de los maestros liendres, que es como llamamos a la gente que quiere saber un poco de muchas cosas más que mucho de un tema en concreto si queremos despreciarlos. Porque si queremos halagarlos, les llamamos “hombres del Renacimiento”.

En fin, vayamos al grano, decía Einstein que espacio y el tiempo dejan de ser absolutos y dependen de la velocidad a la que nos movamos.

Cosa que más o menos entiendo , pero que los que lo han entendido bien son toda esa legión de “intelectuales” especialistas en marketing al servicio de los poderosos trust, grandes corporaciones, banqueros y políticos de paja. Tan bien que son capaces de manipular el tiempo, el espacio y la velocidad al antojo de sus intereses comerciales.

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Estamos asistiendo a ello y la mayoría sin percibirlo.

Centrémonos en la Navidad. Para ello sólo tengo que tirar de memoria, lo cual significa que voy siendo viejo, pero no tanto como para que se me olvide que cuando yo era pequeño, las navidades comenzaban el día del sorteo de la lotería. 22 de Diciembre, dos días antes de la nochebuena. España era un país emergente pero aún pobre por las consecuencias de la posguerra y el Noplan Marshall. Los españoles podían consumir poco, la renta per cápita era pequeña y los sueldos escasos.

Las luces que iluminaban las calles eran pocas y espacialmente reducidas y la tómbola en la Plaza de José Antonio el lugar donde, además de en las administraciones de loterías de las viudas de guerra franquistas, se pagaba el impuesto sobre la ilusión. Y la ONCE , con su cupón de tres números donde se lavaban conciencias ayudando a los pobres ciegos como excusa para jugar a algo en un país donde hasta el bingo era ilegal.

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Pero ocurrió que gracias a Eisenhower ( a cambio de bases, claro) a Alemania ( a cambio de mano de obra barata, emigrantes, cantados por Juanito Valderrama con maleta de cartón) y a Suecia y sus chicas ricas en bikini nos convertimos en un país emergente.

Y gracias también a nuestros empresarios honrados y emprendedores y trabajadores inquietos que se preocupaban de progresar dentro de la legalidad y la ética,los países emergentes empiezan a ser interesantes para los manipuladores de capitales, ingenieros financieros al servicio de usureros codiciosos ávidos de aprovecharse sin esfuerzo de los anteriores. Ponen su inteligencia al servicio del mejor postor, que evidentemente no es ni el trabajador ni el empresario-emprendedor que necesita préstamos para poner en marcha o mantener su negocio.

Y manipulan el mundo de tal modo que reducen la economía a un concepto: el consumo.

Y aquí es donde entra la teoría de la Relatividad:

Manipulan el tiempo: Cuando llegan las “navidades” cada vez lo hacen antes por aquello de estimular el consumo.

Decíamos antes que en mi infancia empezaban el día de la Lotería. Pero no les pareció suficiente el intervalo temporal y hace ya años se hablaba de que la Inmaculada era el punto de partida. Hasta los cofrades, católicos apostólicos y romanos, inauguramos los belenes el día de la Inmaculada. 8 de diciembre. Hasta el 8 de Enero , que empezaban las rebajas, un mes.

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Pero llegó la crisis, que sufrimos las clases trabajadoras, o sea, la media y la baja , más que nadie.

Pero los codiciosos no se conforman con que sus beneficios disminuyan aunque no les falte ni el yate ni el forfait en la estación de esquí. Los codiciosos quieren más. Les va en los genes.

Inventaron aquello de adelantar las rebajas, pero no les salió demasiado bien.“Daremos otra vuelta de tuerca”, pensaron sus ejecutivos. Ya que no les llegó el Plan Marshall, que les llegue el plan Black Friday.

Primero mandaron una avanzadilla en forma de Halloween, que triunfó, hizo prisioneros a un gran número de consumidores, pero a pequeña escala, a modo de maniobra de calentamiento.

Cuando vieron que a los españoles su cultura les importaba un bledo y que aceptaban con naturalidad la invasión sin oponer resistencia, ordenaron el desembarco. El Black Friday se impuso sin ninguna oposición. Incluso los colaboracionistas se lo facilitaron haciendo coincidir el día D con el encendido de las luces navideñas, que ya desde hace tiempo se hacen a final de Noviembre. Un mes antes de la Navidad.

Pero también hay que manipular el espacio. Volvemos a la memoria de mi infancia: recuerdo que las luces que iluminaban algunas calles representaban la navidad , o sea , la venida del Mesías, las bombillas formaban portales de Belén, ángeles anunciadores de la buena nueva, las luces conscientemente o no, eran de los colores de la corona de adviento. En la cabalgata de reyes , algunas carrozas representaban momentos bíblicos , como la aparición del ángel a los pastores o la propia Natividad en forma de portal de belén viviente.

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Pero a los codiciosos no les interesa un dios que condena la codicia, la avaricia, la lujuria, la gula , la vanidad o la soberbia. Eso se enfrenta directamente al concepto de consumo como motor del mundo. Se enfrenta a su dios.

“Manipulemos el espacio” se dijeron. Logremos que sus símbolos, los que predican la austeridad, la modestia, la solidaridad, la caridad, la vida sencilla, la familia o la amistad . el verdadero origen de la fiesta, desaparezcan poco a poco.

Así los ángeles se convirtieron en estrellas y lunas, los Nacimientos quieren ser recluidos en las Iglesias y las casas, o mejor sustituidos por el árbol, que es más laico y “ofende” menos. Y las cabalgatas podrían servir perfectamente para Carnaval o para la Expo del 92.

Pronto propondrán que las navidades se llamen “ Fiesta del solsticio de invierno” .

¿ Comoooooooooo? ¿ Que ya lo han propuestooooooooo? ¿Y no precisamente los que se suponen amigos de los ricos, si no los que se suponen amigos de los pobres? ¿ Que me dices, que les están haciendo el juego a los capitalistas adoradores del consumo?

Y el tercer factor implicado en la Teoría de la Relatividad es la velocidad.

Interesa que todo ocurra muy rápido, que no dé tiempo a la gente a pensar, a escribir o leer cosas como la que estás leyendo ahora.

No interesa el slow food , interesa el atiborrase . No interesa el tomarse una copa con un amigo, interesa que la copa sea un gin tonic de ginebra botánica de 60 pavos la botella con tónica de 6 pavos el botellín y rapidita que tenemos que ir a otro sitio que ponen uno de fresa.

No interesa que como antaño, la gente se reúna en las casas con aceite, harina, miel y ajonjolí para hacer los borrachuelos y permanecer juntos durante horas comentando delante de una copita de anís. Por cierto, las copas, como las botellas de Coca Cola, cada vez son más grandes.

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No interesa el lomo en manteca que hacía la abuela, interesa el jamón de bellotas 200 jotas.

Pero es más, es que ya no interesa ni que te entretengas en cortar el jamón. Lo compras, le pagas a un tipo y te lo corta por 35 euros más iVA y te lo envasa al vacío. Tú, en nochebuena ya tienes que estar pensando en que vas a comprar en las rebajas de Enero.

Y como esto es muy largo y mis prismas suelen ser más cortos, lo vamos a dejar aquí. Que cada cual saque sus conclusiones, que ya me imagino las que van a sacar alguno de los pocos que me leéis, como si os hubiera parido.

Así que si habéis llegado hasta aquí, que sepáis que yo no soy de esos que están superocupados con todos los días pillados en éstas fechas. Que tengo tiempo de sobra para quedar con los amigos a tomar un vinillo y que si es necesario y la conversación lo merece, me quedo hasta el amanecer.

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LA MÁLAGA DE LOS BARES PERDIDOS

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Muy raramente suelo insertar en este mi blog, artículos copiados –literal o parcialmente– de otros autores. Así que siempre que publico algo de otro – ya os digo, muy de vez en cuando– lo hago con su consentimiento o tras su propia petición.

Esta vez me voy a dejar llevar por la pasión y por la vehemencia; por la nostalgia más irrefrenable; y voy a asaltar impunemente al Diario La Opinión de Málaga que en la edición de hoy, inserta un reportaje tremendamente melancólico y apesadumbrado por la Málaga que fue y que ya nunca volverá a ser.

Una Málaga –la de los bares perdidos– donde los platos que se servían están hoy, o ridículamente proscritos ( los pajaritos fritos) o caídos en el desuso. Muchas de esas tapas y raciones, están hoy ridículamente “reinventadas” o ” deconstruidas” (dos palabras que me fastidian soberanamente) por chefs de nueva hornada o propietarios que son de esa proliferación cansina de taperías, tan uniformes y coincidentes en sus contenidos, como llenas de ineficaces platos cuadrados de pizarra donde el sopón está vedado por las propias leyes de la física.

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Este es pues el paseo, que por los bares de ayer, nos proporciona –y ahora vais a poder leer íntegramente– Guillermo Jiménez Smerdou.
Lo recomiendo a todos los malagueños que ya han flanqueado el medio siglo de edad; no hace falta que vistan calva o las disfracen de blanco. A mí, que ya supero esa edad, y a algunos de estos esteblecimientos los veo con una cierta lejanía temporal, sinceramente, que queréis que os diga, me ha emocionado verdaderamente.

Este es:

Ruta de la tapa por los bares de ayer

Guillermo Jiménez Smerdou, ex redactor de Radio Nacional de España en Málaga y premio Ondas, hace un repaso a los bares y restaurantes tradicionales del Centro y los barrios hace décadas, la gran mayoría ya desaparecidos

De los bares que poblaban Málaga hace cincuenta años no queda ninguno. El único superviviente era Orellana, que cerró hace poco. Se salva también el restaurante El Chinitas.
Sin circunscribirme al centro de la ciudad, o Centro Histórico como gusta denominarlo ahora, y sin orden ni concierto, y recurriendo a la memoria porque pasé por casi todos en distintas etapas de mi vida, voy a recordar los siguientes. No hay preferencia alguna. Cada uno tenía su personalidad, su clientela, sus especialidades…

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La Alegría, bar y restaurante, tenía una larga barra donde las bebidas más solicitadas eran los vinos de Montilla y Jerez, aparte la cerveza. Tenía la particularidad de ofrecer una larguísima lista de tapas que se iban sirviendo a medida que se consumían las bebidas. Los camareros reclamaban de la cocina ¡una primera!, para la primera copa. Si se repetía, el camarero cantaba ¡una segunda!… y así hasta que los clientes dejaban de trasegar. Eran tapas pequeñas que iban incluidas en el precio de las bebidas. Fue famosa la ensaladilla rusa.

Enfrente estaba La Hostería, con un mostrador diseñado para los jugadores de baloncesto porque el ciudadano medio tenía que sentarse en el taburete para ponerse a la altura del mostrador. ¿Tapas? Muchas. Pero la más apreciada eran los búsanos.

En la otra esquina de La Alegría estaba la Vinícola Cordobesa, con vinos de aquella tierra y bien surtido de tapas. No lejos, ya en la calle Mesón de Vélez, estaba Guerola, con vinos de la Mancha y con calamares fritos de platos estrella. Toda la calle olía a calamares.
Si uno se desplazaba hacia el sur encontraba la oferta de la Cafetería Granada, con personalidad propia. Era cafetería o bar de copas pero preferido para meriendas al aire libre en la calle Antonio Baena. Pero si se le apetecían gambas sobre otras viandas a dos pasos estaba El Boquerón de Plata, con generosas tapas de gambas para acompañar la cerveza. No lejos estaba Casa Antón, con una oferta distinta a la de los establecimientos citados. Ofrecía huevos de codorniz, croquetas, pajaritos fritos…

En el mismo sector, hacia la calle Marín García, uno podía buscar otras ofertas diferentes, como La Valdepeñense…
Más bares desaparecidos
Exceptuando Lo Güeno, que sigue en la brecha, todos los citados han desaparecido. En la calle Larios, en el mismo sector que iniciamos la ruta de la tapa y bares que solo están en la memoria de los que los frecuentamos, nos tropezamos con La Cosmopolita, más cafetería que bar, y enfrente La Chavalita, solo para matrimonios de cierta edad y por los general acomodados. El primer director que el Banco Santander tuvo en Málaga, que como buen bancario tenía ojo para captar potenciales clientes de sólida economía, comentaba que en La Cosmopolita se daban cita gente de todas clases…, pero los que tenían dinero de verdad frecuentaban La Chavalita. Ninguno de los dos existen.

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Como tampoco está el primer Refectorium, sito en la calle Liborio García, donde salvo los albondigones y las perdices servían el jamón y queso –todo de calidad exquisita– en papel de estraza. El nombre no se ha perdido porque la marca fue adquirida después por un nuevo empresario. Antes de instalarse en La Malagueta estuvo en calle Granados.
Strachan

En la calle Strachan se instalaron dos bares–restaurantes que alcanzaron gran prestigio con una clientela numerosísima. Estaba a tope todos los días. Cada uno tenía características propias. Estoy aludiendo a Los Faroles y Los Camarotes, el primero regido por Federico Torres Cuesta, que después se encaminó hacia el camino de la fotografía, cine amateur y vídeos, y el segundo por Eugenio Aichman, de origen alemán y que antes regentó o estuvo en Gambrinus en la calle Denis Belgrano.

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El alemán, aparte de las especialidades de su país como el Mettwurst, Lewerwurst, Bratwurst y otros embutidos de origen germano, ofrecía a su variopinta clientela boqueroncitos victorianos, rape, ensaladilla rusa… Él atendía al público y su esposa se cuidaba de la caja, aquellas mastodónticas cajas registradoras con campanillas que sonaban cuando se accionaba la apertura del cajón en el que se depositaba el dinero. Era un negocio familiar, y al desaparecer la pareja, el establecimiento cerró. Auf wiedersehen (adiós).

Los Faroles no era su competidor sino su complemento, o al revés: los dos se apoyaban mutuamente porque ofrecían tapas y platos diferentes. Gambas, merluza, las indispensables empanadillas, gazpacho que llegó a envasar para su venta en el mismo local, otros mariscos… eran los más populares. Y para completar la oferta, una bolera, la primera que se instaló en Málaga que se sumaba a la oferta de ocio.

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A la entrada de Strachan, haciendo esquina con la calle Salinas, estaba El Gallo, primero café a secas, y después rebautizado como Granja El Gallo. Cuando era solo café era el más popular de Málaga con los precios más bajos. Recuerdo que un empresario bastante rácano, de vez en cuando, premiaba a uno de los empleados más fieles con un café de pie en El Gallo. Le decía, «toma, Enriquito, para que te tomes un café de pie en El Gallo». Desprendido que era el gachó.

La ruta de las tapas

Sin salir del Centro se podía seguir la ruta de las tapas, por ejemplo, por el pasaje Marmolejo, donde estaba Las Baleares, cervecería y oferta del marisquero con sus búsanos y conchas finas crudas con limón o calientes con un aliño propio; muy cerca, en la calle Santa Lucía, estaba el Bar Pombo, cervecería decorada con elementos arábigos. Era uno de los lugares donde mejor se tiraba la cerveza. Y a dos pasos, el Bar Campos, famoso por sus pajaritos fritos.
Y no lejos, en la plaza Mitjana, El Rincón, donde la cazoletita de angulas con su salsa picante era el plato estrella.

No había que alejarse mucho porque la oferta seguía en la Cafetería Viena, en la calle Granada, donde el surtido de canapés invitaba a no abandonar el local hasta agotar la gama de la oferta. En la calle Ángel estaba el Bar Regio, con sus típicos soldaditos de Pavía, o bacalao rebozado. Y si uno quería degustar pulpos fritos, a tiro piedra como dicen en los pueblos, en la calle Capitán, se encontraba La Pilarica, con la particularidad de servir los pulpos con vino Málaga.
Pero había más, de los que no queda más que el recuerdo de los que los frecuentábamos. En la plaza de Uncibay, donde sigue Doña Mariquita con sus meriendas, se encontraba La Reja, con un plato muy solicitado porque era el típico del establecimiento: gambas fritas.

Sin abandonar la zona, el Bar Luna con sus biberones –vino de Jerez en botellas de 333 decilitros– el lugar de encuentro de personajes de la vida cultural de Málaga. La puerta de acceso era de cristal esmerilado que impedía ver desde la calle los clientes que saboreaban buen vino y tapas de jamón y queso. También estaba la Cafetería Santander, muy frecuentada por los futbolistas del Málaga.

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Y curiosamente, la tienda de ultramarinos El Aeroplano, en la esquina de Méndez Núñez con Granada, cuando echaba el cierre metálico a las siete de la tarde, dejaba entornada la pequeña puerta de salida para que accedieran unos asiduos amigos del propietario que convertía el mostrador de la barra y servía vino y toda clase de embutidos de los que vendía al público. En un rincón frecuentado por algunos periodistas, dibujantes y pintores. En la Buena Sombra, en la calle Sánchez Pastor, se citaban a diario muchos artistas que acompañaban la cerveza o el vino con guarritos, curiosa denominación de un bollito de pan con carne de cerdo.
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En otros puntos de la ciudad existían igualmente bares y restaurantes frecuentados por los residentes en la zona; pero la fama sobrepasó las fronteras o límites de los barrios hasta el punto de incorporarse a la nómina del Centro, como los casos de El Trompi, en la plaza Montaño, que se hizo muy popular con sus gambas al pil–pil que se servían al diez, veinte, treinta y hasta el cien por ciento, que eran las dosis de picante que solicitaban al cliente. Al diez eran las menos picantes y las del cien eran el no va más. En los primeros tiempos había que hacer cola para acceder al pequeño establecimiento donde las ristras de ajos y guindillas decoraban el local.
Para tomar caracoles el lugar recomendado era el bar de la plaza Montes, en el barrio de la Trinidad. Era una taberna más entre las muchas que se repartían por la ciudad. Pero los caracoles con su salsa picante eran únicos. Para secarse las manos después de saborear el rico molusco de la tierra se colocaban en el mostrador rollos de papel higiénico.

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En la calle Monserrat, en el sector de Capuchinos, una calle terriza, con una gran variedad de baches y desniveles, empezó un bar dedicado a mariscos que respondía al nombre de Los Delfines. Pese a la odisea que suponía llegar en coche hasta el lugar elegido por el promotor del establecimiento, durante algunos años fue lugar de cita para consumir y deleitarse con gambas, cigalas, conchas finas, almejas… a precios mucho más bajos que en el resto de los del Centro. El local era frecuentado por personas del Centro de Málaga a través del boca a boca, que es la publicidad más efectiva y directa.

Poco tiempo después cambió de ubicación. Eligió una esquina de la Alameda de Barceló, mejoró la instalación con nuevos refrigeradores, mejor servicio y los mismos precios. Al fallecer el industrial en un accidente automovilístico en una curva del Paseo de Sancha (creo que fue atropellado) el negocio ya no funcionó igual. Creo que se estableció en El Palo.
Y más lejos todavía, en la rotonda Suárez, estaba Los Peroles, con sus discos de flamenco a todo trapo y almejas salteadas como nadie preparaba en Málaga en aquellos años. Siempre había tertulias discutiendo si el Príncipe Gitano cantaba mejor que Manolo Caracol. Pero la máxima figura del cante era, para aquella tertulia, Farina.

Después de este paseo por los bares malagueños algún lector pensará que el autor del reportaje se pasaba el día de taberna en taberna. Nada más lejos de la realidad. Es que sesenta y tantos años de ir de acá para allá frecuentaba los establecimientos citados y otros que recuerdo y no recojo para no cansar a mis posibles lectores. Pero echo de menos los pinchitos de Yudi en La Marina por poner punto final a este paseo gastronómico cultural que tengo en el baúl de los recuerdos de Málaga.

Autor: Guillermo Jiménez Smerdou–
Fuente: Diario La Opinión de Málaga

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IN TABERNA MORI. De Antros, Tabernas, Bares y Cafeterías

CASA LUNA 2(Casa Luna; Calle Granada)

IN TABERNA MORI

“Est Propositum meum in Taberna Mori
Meum Est Propositum In Taberna Mori
Est Propositum meum in Taberna Mori

Estoy absolutamente convencido -porque tengo un cuñado bioquímico, mirusté- que en la cadena de ADN humana en general, y de la malagueña en particular, existe un eslabón agazapado y escondido llamado ATBC que condiciona  nuestra existencia de forma absolutamente conductiva. Ese eslabón nucleótido, el llamado ATBC -lo sé porque mi cuñado Maxi (el bioquímico, mirusté) me lo ha dicho- es un acrónimo de Antros, Tabernas, Bares y Cafeterías. Así. Como suena.

Estoy persuadido también de que esa condición genética, nos provoca el acudir -sin remisión ni poderlo evitar- a habituar diferentes locales en nuestra niñez y juventud que marcarán no tan sólo nuestro destino, sino también -como inopinadamente se podría esperar- nuestro comportamiento vital y ético para el resto de nuestra mala vida.

(Ahora Uds. se dirán y preguntarán…Este está de coña?. Pues no!)

Intrínseca y connaturalmente, cada uno de nosotros -apoyándome en esta absurda teoría que expongo sin rubor ni base científica alguna- es el resultante de los locales, tugurios, cantinas, mesones, tascas, café y cervecerías; fondas, bodegas o figones; de todos los dispensadores de comidas y bebidas que hemos visitado y que configuran y adecentan -dando gloria y esplendor- nuestro íntimo y particular Curriculum Cannallae.

LA CAMPANA (La Campana de Calle Granada)

Vamos allá!

Me llamó, tan innecesaria como amablemente, el Poeta Juan Miguel González para darme las gracias por la publicación, en este blog, de la última remesa de poemas entregadas a éste que os escribe.

Terminamos pronto el apartado de lisonjas y de los aplausos, pues no me gusta demasiado (lo digo con la boca chica) que un enorme talento como él, pierda su valioso tiempo aplaudiéndome algo que para mi no sólo no resulta trabajoso, sino que deviene en un verdadero placer. Al final, me prometió enviarme un precioso poema (que me leyó) que hace referencia al ambiente de los bares y tabernas antiguas de Málaga y que cierra este artículo que es -y lo siento- quejumbroso, lastimero y afligido. Un poco desconsolador.

la cancela(Restaurante La Cancela. Calle Denis Belgrano)

Hablamos diecinueve minutos (el terminal telefónico, es un irreductible chivato) y empleamos parte de ese tiempo en hablar de los bares y bodegas desaparecidas en Málaga -de ahí el tema que nos ocupa- debido a la implacable plaga y profusión de esos establecimientos desnaturalizados y plasticosos que se están haciendo con los centros históricos de las ciudades. Haciendo -las calles principales de las ciudades del mundo mundial- todas iguales e impersonales hasta la confusión. 

Todos esos locales que antaño -y no tan antaño- estaban ocupados por históricas cafeterías, bares, tabernas, restaurantes, mesones… Seamos más beligerantes con el pseudoprogreso “modelno”… Librerías, ópticas, papelerías, horchaterías y whiskerías. Camiserías y sastrerías. Heladerías y cererías. Despachos de pan, colmados, almacenes y confiterías, Tiendas de confección y pasamanerías. Y de menaje, y de decoración y de regalos; por las últimas talabarterías. De  Ultramarinos (la más bella de las palabras) y de Coloniales de los que quedan sólo unos pocos que resisten estóica y heróicamente.

BANCO CENTRAL(Banco Central y La Cosmopolita. Esquina Larios y Liborio García)

Todos esos locales, digo, han desaparecido del mapa y ahora solo están alojados en la memoria consternada y pesarosa de los que más canas peinan y aún tienen, meridianamente bien, la capacidad del recuerdo.  Son nuevos tiempos de Burgerkines y McDonadles. Mangos, Zaras, Springfields y Benettones;  Desiguales, Pull & Bears y C&A… Negocios vestidos de limpio impoluto con la “distinción” del nombre en inglés y el perenne y consabido Ampersan (&) que tanto mola, adorna y agrada a las nuevas generaciones.

CHURRERIA KIOSKO EUGENIO GROSS(Kiosko de churros de Calle Eugenio Gross)

La mayoría de los locales de los centros históricos -a base de subidas desorbitadas e inasumbibles de los arrendamientos- están desterrando los comercios tradicionales de toda la vida de dicho localización, y sustituyéndolos por otros tan modernos como carentes de alma y de solera. Y si ya hablamos de los barrios, “shit yourself little parrot”: Cágate lorito!. En los barrios, los negocios chinos ya se han encargado de aniquilar despiadadamente al pequeño comerciante autóctono.

Pero (¡¡Cómo divago!!) quería ceñirme sólo a los Antros, Tabernas, Bares y Cafeterías que han dejado de existir o que, los pocos que perduran, están maquillados patética y ridículamente por esa aborrecible modernidad de renovación/ innovación que nos acontece y nos domina. Aquí, en esta ciudad, no se conserva ni complementa. Sólo se destruye y sustituye, sin miramiento alguno, a la voz de: Maricón el primero!! Que diría el Poeta González.

CAFE TEATRO(Café Teatro. Calle Afligidos; Hoy Museo Revello de Toro)

Pertenezco a una generación en la que nos distinguíamos -a modo de tribus urbanas- por los locales que habituábamos; aquellos donde se servían o papeo o bebercio; o ambos dos. Aquellos espléndidos locales de jaraneo y guitarreos; de medias tardes y altas madrugadas. De canciones afinadas y magreos a hurtadillas.

BUENA SOMBRA(Mi amigo Rafael O’Donnell -de pie- en la Buena Sombra)

De aquellos establecimientos que nos configuraron y nos hicieron mejores personas, ahora, hemos pasado al castigo y a la condena del decibelio faltón y ensordecedor; a la papa vomitá en la puerta del local ante la atenta y oprobiosa mirada del gorila macarrón y pendenciero -acomplejado sheriff sin placa- de turno.

Ya no hay Bar Pombo ni Casa Bárcenas donde tomarse un submarino. No hay  ya donde almorzar económica y exquisitamente porque ya han cerrado la Cancela o Gambrinus. La Mar Chica o La Balear, pasaron a peor vida. Pinchitos Sami y Judi han corrido la misma mala suerte. La Buena Sombra ya no tiene a Pirri sirviendo cervezas. Bárcenas, otra vez, sólo suena a sinvergüenza y Gambrinus a franquicia sin entrañas. Para más INRI, el Bar Orellana ha muerto entre lamentos inconsolables de las ya improbables Ligeritas, Colombos y Bartolitos. Todas esas tapas, ahora, gimen y se lamentan, a modo de deliciosas  y sabrosas plañideras, pensando… ¡¡¡Ay, si Don Manuel Viviera!!!

Morirán también en la memoria?

ORELLANA(El Bar Orellana en los tiempos de Don Manuel)

Se acabaron los cafés históricos cómo El Español. Y el  Café Madrid, subsiste irremediablemente emparanollado y temeroso entre carruseles de showarmas infectos de triglicéridos y freiduras pestilentes de grasa requemada y fritangas.

Mi querida amiga Auxi Toro, clarinetista, autora teatral y experta en casi todas las disciplinas literarias y escénicas,  me escribió y dedicó una proféticas y cariñosas líneas hablando de un grupo de amigos que nos distinguimos por la música que tocamos y por el júbilo y el entusiasmo que desplegamos, y demostramos, en nuestros momentos de esparcimiento y entretenimiento. Viva la risa!!! Porque la risa -decía Víctor Hugo- es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano.

CASA PEDRO(Restaurante merendero Casa Pedro en El Palo


Estas son las palabras de Auxi Toro:

“Me asombro  profundamente de la capacidad de diversión que tenéis la peña, el fuerte hedonismo que os impregna y de como os sumergís en los ritos dionisíacos, tanto en el mar como en la tierra, tanto en invierno como en verano. Fieles adoradores del Dios Baco -que como sabes es el responsable del origen del ditirambo- y lo bien que escribes y lo simpático y lo “curto” que eres !mi arma!… Todavía me duele el fuerte apretujón o abrazo de oso con el que me despediste. Buena cosa.

In Taberna Mori…como dirían Los Goliardos”

Casa Bárcenas  (Casa Bárcenas en Plaza de Uncibay)

 

Este es el poema que me regala para todos vosotros Juan Miguel González del Pino. Precioso. Verdaderamente precioso y…  conmovedor. A mi me parece bellisimamente conmovedor.

 Juan Miguel por Idígoras(El Poeta visto por Ángel Idígoras)

                                                                                    

                                                                               ” y pedantones al paño

que miran, callan, y piensan

                                                                                que saben, porque no beben

                                                                                el vino de las tabernas…”

                                                                                                             

                                                                                     Antonio Machado

 

AQUELLAS FRATERNALES TABERNAS MACHADIANAS

 

El blanco y las anchoas enteras, de barrica,

el serrín esparcido los días de aguacero,

la tiza de las cuentas que suma y multiplica,

por todo el mostrador, el hábil tabernero.

 

Las mesas de tijera, el tubo fluorescente,

el humo de los Celtas y el Chéster sin boquilla;

la concha de altramuces y el caldillo caliente,

y el jilguero, la radio, Marchena y el Montilla.

 

En la pared del fondo, la foto de Kubala

junto a otra, en color, de La Saeta rubia.

Alguien trajo a la novia en su Montesa Impala

con cara de Ava Gardner mojada por la lluvia.

 

Santísimas tabernas de nuestra adolescencia;

socráticos refugios, escuelas menestrales,

donde pronto aprendimos la poética ciencia

de ser libres y honestos, rebeldes y leales.

 

Aquel vino en los vasos con forma de campana,

aquella bien bebida y fiel fraternidad,

ya son cantadas coplas, leyenda provinciana

de cuando paraíso aún era esta ciudad.

 

                                                                                   Juan Miguel González

                                                                              Málaga. Septiembre de 2013

KUBALA

 

Entonemos el cántico propicio por los locales que se fueron y que ya nunca volverán. In Taberna Mori.

 

NOTA BENE

Gracias a la página de Facebook “Sólo Fotos Antiguas de Málaga”; a Lasa Lasaeta por su cordial y afectuosa bienvenida al sitio. Pero -sobretodo y muy especialmente-  a Toñi Villatoro, un dechado inacabable de generosidad y predisposición, porque sin ella, este artículo estaría huérfano de tan entrañables imágenes. Un beso y mi amistad para ella.

 Gracias también, por su colaboración eficaz y desinteresada a la también página de Facebook “Málaga Ayer y Hoy”. Buena gente.

solymar(Cafetería Solymar en Plaza de la Marina. “Villa Conejitos”)

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