EL RÓTULO DE LA MEMORIA

1960

EL RÓTULO DE LA MEMORIA

“Un amigo es la mano que despeina tristezas”.
Gustavo Gutiérrez Merino, Filósofo y teólogo peruano.

“Amigos. Nadie más. El resto es selva”.
Jorge Guillén, Poeta español.

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Uno vale tanto, como los buenos y valiosos amigos que tiene. Y yo –que estoy completamente de acuerdo con eso– me considero un tipo muy, muy, rico. Rico en afectos y en consideraciones; rico y acaudalado en cariño y en ternura. Un hombre es, Father Gorgonzola, que se siente enormemente satisfecho (y feliz) con ese hatajo de maravillosas personas que le rodean. Se me permita la vanidad del uso de la tercera persona.
Ayer, sin ir más lejos, mi más que querido amigo Diego Cumpián, me /nos regaló a Santa y a mí un perfecto gazpachuelo en Benagalbón y una posterior tarde de tocada musical. Ambos dos regalos, difícilmente superables.

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(Diego Cumpián con Father)

Pero al margen de lo tangible y de lo palmario –vuelvo a generalizar– mis amigos me aportan una riqueza instructiva y una inestimable ganancia en lo intelectual; un adorado dividendo en cultura, ilustración y en saber, que es muy difícil de encontrar con tantísima abundancia, como yo –y afortunado me siento– lo encuentro en todos ellos. En todos.

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(Ángel Céspedes)

Particularicemos otra vez. Entre esos muchos amigos enriquecedores que tengo la fortuna de manejar, se encuentra mi muy querido Pedro Rojano; escritor y articulista que es. Una extraordinaria y magnífica persona. Alguien que, escribiendo, hila las palabras de una manera tan ejemplar y acertada, que leer cualquiera de sus textos resulta un inevitable y profundo placer. Este bloguero que os escribe, se jacta de que, en este sitio, casi nunca inserta textos completos corta–pegados de otros autores; salvo contadas excepciones en que dichos textos, poseen o la belleza incontestable de lo escrito, o la más indiscutible coincidencia con la opinión del citado bloguero. Dueño y Señor de este sitio que es.

Por ese motivo, inserto el articulo de Pedro Rojano publicado hoy en el diario “La Opinión de Málaga”.

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(Pedro Rojano)

Leedlo y ya me contaréis! A ver si no se están cargando los comercios tradicionales de los centros históricos de la ciudades. Los rótulos que son, de la memoria.

Este es:

EL RÓTULO DE LA MEMORIA

Una ciudad se recorre tres veces: La primera en la ensoñación del viaje. Inspirada por sus monumentos, por el glamuroso nombre de sus calles, por la huella histórica de lo verídico. La segunda vez con inevitable sorpresa. En el callejeo por calles anónimas, en el café escondido, en la plaza deshabitada o en el atestado mercado. Y la tercera se recorre en la memoria, momento en el que la ciudad cruza la íntima frontera. Un espacio recreado por el recuerdo, anclado en los días en el que lo fotografiamos. Detenido para siempre en el óleo de la evocación. Y entonces la ciudad, esa ciudad, deja de ser la misma que muestran las enciclopedias, las guías de viajes, los portales de internet o las fotografías de los amigos. Esa ciudad nos pertenece.

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Cuando eso ocurre, descubrimos que la identidad de una ciudad también está escrita con el rótulo de sus comercios. Singulares escaparates donde además del género se expone la cultura y tradición de un pueblo. Recorrer la estancia, sentarse en sus mesas, aspirar el aroma de la mercadería? Todo forma parte indivisible de la ciudad, porque solo a ella le pertenece.

La globalización ha infectado las calles de las ciudades con la vulgaridad de lo repetido. Ha repintado de franquicia las fachadas históricas, convirtiendo en un dejá vu el paseo por cualquier capital. La verdadera ciudad está sepultada bajo esa capa de rótulos multiplicados. Visitable tan solo en horario de madrugada, cuando el recuerdo y el sueño son en blanco y negro.

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Málaga sigue amenazada por las aguas del progreso, aunque aún quedan remansos donde admirar lo antiguo. Lugares en los que comprar es una mera excusa para perderse entre los expositores, para deleitarse con el olor de las paredes, para reconocer que los años perdidos están escritos en las vigas que sostienen el tejado. Por eso me gusta pasear por mi ciudad como un extraño. Hacerme el olvidadizo y perderme por sus calles como un buceador frente a un pecio de adoquines. Tomar una caña en La Campana, Casa Guardia o el Pimpi. Oler las especias en El Reloj, probarme unos zapatos en Calzados Alas, embriagarme con el olor a tocino de Zoylo o ajustar el reloj en la relojería Miguel Heredia. Tomar un sombra en la terraza del Bar Central y entrar en la ferretería El Llavín de calle Santa María recordando el arreglo de casa que aún espera. Disfrazarme de comedia en Carrasquilla. Decidir entre los churros de Aranda o el sabor de lo antiguo de Aparicio.

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Acomodarme unas alpargatas en Hinojosa de calle San Juan, saborear el helado de Casa Mira e inventar algún motivo para entrar en la cerería Zalo Y así seguir caminando hasta que la noche comience a encender el neón de mi memoria y pueda salvar del naufragio mi ciudad interior.

La semana pasada cerró sus puertas La Veneciana. Horadada en sus cimientos por un gusano perezoso que no acaba de llegar al Centro y que ha devorado la fragilidad, la paciencia y la ilusión de pequeños comerciantes. Las aguas precipitadas de la modernidad han inundado las cubetas donde se fabricaban helados sorprendentes al paladar que sólo eran posible degustar en Málaga. La góndola de helados quedará sepultada bajo las precipitadas aguas de la modernidad. Como un pecio hundido por los cañones de la globalización, su stracciatella de carnaval, su antifaz de tutti frutti y el chocolate de murano quedarán al pairo de bancos de peces atraídos por su deliciosa mercadería. La heladería La Veneciana sólo estará al alcance del recuerdo.

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(Alberto Murante)

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SEE YOU LATER TEODORO.

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Lo que me faltaba ya para mudarme de sitio. Después de arder (Pancho) Troya, la partida (parece que sin retorno) del periodista Teodoro León Gross, del Diario Sur ha sido la gota que ha colmado el vaso de mi paciencia y de mi fidelidad periodística. El desencadenante de mi, durante mucho tiempo, contenida “espantá”.
Hace ya bastante, que el Diario Sur de Málaga, me estaba invitando –con su cada vez más infumable línea editorial– a abandonar la lista, a la que estaba abonado, de fans incondicionales de dicho periódico. La cantidad de artículos “cortapegados” de Internet; la temática chusmeta de algunas noticias más propias de revistas vulgares y chocarreras; el conocimiento de que la empresa en Málaga está siendo desmantelada (ahora, tengo entendido, no hay rotativa y la subcontratan en Antequera) y la caída de lectores, producida ya no por la crisis, sino por las noticias chabacanas que se ofrecían, han mermado mi confianza y credulidad en mi otrora periódico de referencia en la ciudad de Málaga.

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Ahora es el periodista –y articulista del Diario Sur– Teodoro León Gross el que se va. Ya no va a haber Mirador al que asomarse. Teodoro, no es que se vaya; es que ya se ha ido. Y eso, tal y cómo he dicho al principio, ha sido lo que me ha decidido a hacer pública mi decepción. Mi frustración y mi desencanto. Sólo el Maestro Alcántara, Pablo Aranda y mi querido amigo  Ángel Idígoras, me tienen todavía pillado a un periódico que ya ni me va ni me viene. Seguiré poniéndole más atención al otro; a La Opinión de Málaga. Donde articulistas amigos de un enorme bagaje profesional y literario, hacen que yo lo siga con el antaño y fiel interés que siempre le he dispensado al Diario Sur. See you later Teodoro. So long.

Este es el artículo de despedida de Teodoro León Gross: una magistral lección de caballerosidad, cortesía y elegancia.

Disfrutadlo.

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ultimo Teo

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LOS COMERCIOS DESAPARECIDOS DE MÁLAGA

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Una vez más –me suele pasar con los evocadores y emotivos artículos de Guillermo Jiménez Smerdou– cuelgo en este blog un paseo suyo por la Málaga ausente. Si antes fueron los bares, esta vez son –los que se reflejan en esta infausta nómina– los establecimientos que dieron brillo y esplendor al centro de la ciudad; negocios que hoy, triste y lamentablemente, están desaparecidos. Tiendas y locales –a partir de los primeros años setenta son los que a mí me intervienen– que oyéndolos citar, y situándolos en su justo emplazamiento, me retrotraen a una época que ya sólo habita en la memoria y en el recuerdo más querido y afectuoso; y, que también me provocan –qué le vamos a hacer– unos sentimientos encontrados: una indeseada mezcla de añoranza, melancolía y tristeza.
Este es el magnífico artículo publicado en el Diario La Opinión de Málaga por el citado Guillermo Jiménez Smerdou. Una exquisitez entrañablemente rememorativa.

LOS COMERCIOS DESAPARECIDOS DE MÁLAGA

Un paseo por las calles del Centro para recordar tiendas que han desaparecido y que formaban parte de nuestras vidas.

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Dicen que en Málaga los comercios no duran más de dos generaciones. Cuando muere el fundador, el comercio pasa a manos de los hijos…, y salvo casos excepcionales la empresa desaparece porque o los hijos no han sabido mantenerlo o porque los nietos han dirigido su vida hacia otras metas. Comercios de gran arraigo en nuestra ciudad durante medio siglo o más acaban por sucumbir. Resulta facilísimo relacionar los comercios, las industrias, los talleres…, que han desaparecido de la geografía local.

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Sin entrar en los detalles, o sea, en los porqués de su desaparición, basta con repasar los establecimientos que tenían su sede en las calles Larios, Nueva, Especerías, Granada, Calderería, Martínez y las plazas de la Constitución y Carbón para respaldar mi aserto.
De la Calle Larios, por ejemplo, la más comercial de Málaga, han desaparecido estos últimos años tiendas, comercios y negocios que durante mucho tiempo fueron cédula de identidad del centro, estampa y reclamo para la sociedad de consumo. Me vienen a la memoria los nombres de Gómez Mercado (tejidos), Gómez Raggio (gran almacén), La Cosmopolita (cafetería), Temboury (ferretería), Ana María Florido (corsetería), Farmacia Central, Alitalia (la primera compañía aérea italiana), Romero (regalos), Calzados Segarra, La Mar Chica (cervecería y después Martín Luque, bolsos y cinturones), Cosmópolis (ultramarinos), Moragues (confecciones), Confecciones Rosaleda, Librería Imperio, Óptica Entrambasaguas (ahora Barbarela), Café Español, Ricardo (coctelería), Gámez (confecciones), Lis (regalos, mantillas, abanicos), Morganti (cristalería), Rodolfo Prado (radios, televisores, deportes), Oficina de Turismo, La Chavalita (cafetería), Geles (confecciones), La Palma Real (cervecería), Casa Rueda (electricidad), Bazar del Fumador (después Trapos, pantalones, vaqueros)…

11659237_10204486372747112_2576973123158073157_nTambién cerraron sus puertas el centenario Círculo Mercantil, lugar de encuentro de los comerciantes malagueños, y el Hotel Niza, de larga tradición en nuestra ciudad. Alguno se habrá perdido en los recovecos de mi memoria. Creo que los únicos que resisten el paso del tiempo son Casa Mira con sus helados y turrones, la Joyería Marcos y la Farmacia Mata.
De los bancos y cajas no entro porque es otro mundo y aguantan todo lo que haya que aguantar ya que manejan un artículo de primerísima necesidad: el dinero. Si no hay bancos, malo.

De la Plaza de la Constitución desaparecieron Memphis (confecciones), Marmolejo y Espejo (mercería, perfumería…, después se separaron y quedaron dos establecimientos diferentes, que también dijeron adiós), Casa Ortega (óptica), La Costa Azul (tejidos), La Estrella Oriental, Páez (abanicos), la Librería Cervantes, una tienda de quincalla o mercería y hasta una lechería que estaba adosada al edificio de la Sociedad Económica de Amigos del País. Permanecen la farmacia Utrera y un taller de relojería.

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Si nos pasamos a la Calle Nueva, pisando el primer tramo de Especerías, echamos de menos García Larios (camisería y confecciones), Narváez (joyería), el 0,95 (todo se vendía a 0,95 pesetas, antecedente de las tiendas Todo a Cien)…; y, al entrar en Nueva, ya no están la tienda de las maletas, Calzados Mallorca, Rojo (sastrería), Álvarez Fonseca (gran almacén), Ricardo Sánchez (papelería), La Ibérica (librería), la farmacia Guerrero Strachan, La Casa de las Colchas, Almacenes Robledo, Charín (perfumería), Lopera (camas y cunas), Hebilla (bisutería y abanicos), Valero (camisería y ropa masculina en general), Martín Prado (confecciones), La Imperial (confitería), Mantequería Arias, Foto Blanco, una tintorería, Villén (confecciones), Sedeño (camisas, corbatas, calcetines), Tudela (confecciones, que fue de los primeros en usar bolsas de plástico con el logotipo del establecimiento para envolver las prendas que vendía)…

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hasta llegar a la esquina con la Plaza de Félix Sáenz, donde había una ferretería en la que se anunciaba un pegamento excepcional mostrando un objeto roto y pegado con el producto anunciado que soportaba el peso de un adoquín de los utilizados para pavimentar las calles y que hoy los antisistema, en las llamadas manifestaciones pacíficas, lanzan contra las fuerzas del orden público que no pueden defenderse porque son tachadas de antidemocráticas, violentas y represivas.

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El único superviviente, como en el caso de calle Larios, es Casa Mira, que es incombustible para bien de los ciudadanos por sus exquisitos productos.
Y de la plaza de Félix Sáenz desapareció el establecimiento que da nombre a la plaza (un gran almacén), Mascota (mercería), una tienda que vendía huevos, una confitería… Se mantiene ultramarinos La Mallorquina.

Puerta del Mar
Si nos detenemos en Puerta del Mar queda Anglada (confitería), el estanco y la farmacia de la esquina con Martínez. Dijeron adiós, entre los que yo recuerde, El Pequeño Bazar (ultramarinos), una panadería, Papelería Álvarez, La Campana (taberna), García y Zafra (sanitarios y solerías), Foto Wandre y la tienda de comestibles La Cubana en cuyo escaparate durante años y años se exhibió hasta la desaparición del establecimiento una botella de un extraño licor en el que se conservaba en alcohol, nunca mejor dicho, un hermoso lagarto. Desconozco si alguien llegó a comprar alguna vez una botella de aquel licor nada apetecible por el hermoso ejemplar de lagarto.

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¿Qué queda de la Calle Martínez de hace años? Los Almacenes Masó voló por los aires tras caerle encima una bomba durante la Guerra Civil. La gran tienda de ultramarinos también pasó a mejor vida, como una ortopedia, la tienda Todo para la mujer, el café Negresco, la peluquería de Diego García, un establecimiento que solo vendía café, el Banco Rural Mediterráneo (como uno de sus promotores fue Rodrigo Vivar Téllez, veleño, que fue gobernador civil de Almería, la gente lo denominaba Banco Vivar de Rodrigo Rural), las famosas pensiones La Lojeña y La Flor (comidas y camas), las tiendas de moda Patricio y Silvia… De la gran ferretería se hicieron dos, de las que queda una sola. Aguantan el ciclón Juan de Dios Barba (tienda de quesos, jamones y bacalao) y la Droguería Ávila. De Alarcón Luján desaparecieron VARTA (lámparas), la agencia Nieves, Hogar y Jardín (muebles de jardín)…, salvándose de la huida la tienda de estilográficas, ahora bolígrafos.

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Continúa el paseo
De la Alameda ¡ay¡, ya no están el garaje Virtudes, el de las bicicletas Sánchez Ramos, el bar Valladolid, el café Cruz, Teide (pollos asados), La Competidora (ultramarinos), dos ultramarinos de los Ramos que regentaron La Cubana en Puerta del Mar, una guarnicionería… Pero está, como siempre, la Antigua Casa Guardia. El hotel Londres, rebautizado como Hotel Lisboa por motivos políticos, pasó después a Atarazanas. Su marcha dio paso a la ONCE, que de la calle Granada pasó al edificio que albergó el hotel de los dos nombres.
Podría seguir el recorrido por otras calles del centro, como Liborio García, donde estuvo Wolworth, que los malagueños identificaban como «la Volvo» y donde a la hora de la merienda se daban cita muchas señoras para ponerse moradas (y gordas) ante las ofertas de los dulces de nata, y donde estaba Mateos, la librería de viejo; la plaza del Carbón con el estanco conocido por «la perdición de los hombres», María Manín (con unas tortas del mismo nombre y cuya receta se llevó a la tumba la creadora), la cafetería Arizona, la primera que despachó perritos calientes; Molina Lario, donde se instaló TAISA, la tienda de electrodomésticos donde los malagueños pudimos ver por vez primera la televisión y acceder a la compra de los frigoríficos Kelvinator;

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Plaza del Siglo y calle Calderería, con la papelería Fin de Siglo y la nueva sede de Charín, la relojería de Brinkmann, Zulaica (deportes y caza), una administración de Lotería, Fran (confecciones), el cine Goya, Braun, curtidos Minguet, La Predilecta (confitería)… Y de la plaza de Uncibay, Calzados Ramírez, Foto Cristóbal Velasco por cuya galería pasaron las mujeres más guapas de Málaga…

Colas por los libros de texto
De aquel mismo sector desaparecieron la perfumería Maru, Almacenes El Águila, el primero en la confección de trajes de caballeros; Casa Polonio, Holanda Radio, Hotel París… En Santa Lucía destacaba la librería Denis, una institución en el mundo de las letras, con largas colas a principios de curso porque los niños de media Málaga adquirían en Denis los libros de texto y que cuando abrió sus puertas ofertó la colección completa de Austral.

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No es bueno ni malo evocar el comercio de una época fenecida; simplemente otras firmas, otros empresarios y sobre todo franquicias de firmas internacionales, han arramblado con todo. Lo que sí es cierto que las calles citadas, salvo las excepciones recogidas y las que he olvidado seguramente, ya no tienen personalidad propia porque los establecimientos son los mismos que están en las grandes capitales españolas y extranjeras ya que, repito, son franquicias de firmas internacionales. Las tiendas de las calles céntricas de Málaga son las mismas que uno puede encontrar en Madrid, Londres, Berlín, Roma… porque están en manos de las multinacionales.

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Apostilla del Administrador del blog: La Tienda Fernández Escobar  “La Casa de las Lámparas” fue un negocio -que al estar muy próximo al domicilio de mi niñez, sito en la Plaza de los Mártires- forma parte muy importante y querida de aquellos tiempos. La amistad del propietario de dicha tienda, con mi padre (recuerdo haber ido allí en muchas ocasiones) y la posterior mía con sus hijos Salvi, Carmen y Antonio Fernández Laporte, la hacen aún más entrañable y especial para mí.

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LA MÁLAGA DE LOS BARES PERDIDOS

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Muy raramente suelo insertar en este mi blog, artículos copiados –literal o parcialmente– de otros autores. Así que siempre que publico algo de otro – ya os digo, muy de vez en cuando– lo hago con su consentimiento o tras su propia petición.

Esta vez me voy a dejar llevar por la pasión y por la vehemencia; por la nostalgia más irrefrenable; y voy a asaltar impunemente al Diario La Opinión de Málaga que en la edición de hoy, inserta un reportaje tremendamente melancólico y apesadumbrado por la Málaga que fue y que ya nunca volverá a ser.

Una Málaga –la de los bares perdidos– donde los platos que se servían están hoy, o ridículamente proscritos ( los pajaritos fritos) o caídos en el desuso. Muchas de esas tapas y raciones, están hoy ridículamente “reinventadas” o ” deconstruidas” (dos palabras que me fastidian soberanamente) por chefs de nueva hornada o propietarios que son de esa proliferación cansina de taperías, tan uniformes y coincidentes en sus contenidos, como llenas de ineficaces platos cuadrados de pizarra donde el sopón está vedado por las propias leyes de la física.

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Este es pues el paseo, que por los bares de ayer, nos proporciona –y ahora vais a poder leer íntegramente– Guillermo Jiménez Smerdou.
Lo recomiendo a todos los malagueños que ya han flanqueado el medio siglo de edad; no hace falta que vistan calva o las disfracen de blanco. A mí, que ya supero esa edad, y a algunos de estos esteblecimientos los veo con una cierta lejanía temporal, sinceramente, que queréis que os diga, me ha emocionado verdaderamente.

Este es:

Ruta de la tapa por los bares de ayer

Guillermo Jiménez Smerdou, ex redactor de Radio Nacional de España en Málaga y premio Ondas, hace un repaso a los bares y restaurantes tradicionales del Centro y los barrios hace décadas, la gran mayoría ya desaparecidos

De los bares que poblaban Málaga hace cincuenta años no queda ninguno. El único superviviente era Orellana, que cerró hace poco. Se salva también el restaurante El Chinitas.
Sin circunscribirme al centro de la ciudad, o Centro Histórico como gusta denominarlo ahora, y sin orden ni concierto, y recurriendo a la memoria porque pasé por casi todos en distintas etapas de mi vida, voy a recordar los siguientes. No hay preferencia alguna. Cada uno tenía su personalidad, su clientela, sus especialidades…

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La Alegría, bar y restaurante, tenía una larga barra donde las bebidas más solicitadas eran los vinos de Montilla y Jerez, aparte la cerveza. Tenía la particularidad de ofrecer una larguísima lista de tapas que se iban sirviendo a medida que se consumían las bebidas. Los camareros reclamaban de la cocina ¡una primera!, para la primera copa. Si se repetía, el camarero cantaba ¡una segunda!… y así hasta que los clientes dejaban de trasegar. Eran tapas pequeñas que iban incluidas en el precio de las bebidas. Fue famosa la ensaladilla rusa.

Enfrente estaba La Hostería, con un mostrador diseñado para los jugadores de baloncesto porque el ciudadano medio tenía que sentarse en el taburete para ponerse a la altura del mostrador. ¿Tapas? Muchas. Pero la más apreciada eran los búsanos.

En la otra esquina de La Alegría estaba la Vinícola Cordobesa, con vinos de aquella tierra y bien surtido de tapas. No lejos, ya en la calle Mesón de Vélez, estaba Guerola, con vinos de la Mancha y con calamares fritos de platos estrella. Toda la calle olía a calamares.
Si uno se desplazaba hacia el sur encontraba la oferta de la Cafetería Granada, con personalidad propia. Era cafetería o bar de copas pero preferido para meriendas al aire libre en la calle Antonio Baena. Pero si se le apetecían gambas sobre otras viandas a dos pasos estaba El Boquerón de Plata, con generosas tapas de gambas para acompañar la cerveza. No lejos estaba Casa Antón, con una oferta distinta a la de los establecimientos citados. Ofrecía huevos de codorniz, croquetas, pajaritos fritos…

En el mismo sector, hacia la calle Marín García, uno podía buscar otras ofertas diferentes, como La Valdepeñense…
Más bares desaparecidos
Exceptuando Lo Güeno, que sigue en la brecha, todos los citados han desaparecido. En la calle Larios, en el mismo sector que iniciamos la ruta de la tapa y bares que solo están en la memoria de los que los frecuentamos, nos tropezamos con La Cosmopolita, más cafetería que bar, y enfrente La Chavalita, solo para matrimonios de cierta edad y por los general acomodados. El primer director que el Banco Santander tuvo en Málaga, que como buen bancario tenía ojo para captar potenciales clientes de sólida economía, comentaba que en La Cosmopolita se daban cita gente de todas clases…, pero los que tenían dinero de verdad frecuentaban La Chavalita. Ninguno de los dos existen.

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Como tampoco está el primer Refectorium, sito en la calle Liborio García, donde salvo los albondigones y las perdices servían el jamón y queso –todo de calidad exquisita– en papel de estraza. El nombre no se ha perdido porque la marca fue adquirida después por un nuevo empresario. Antes de instalarse en La Malagueta estuvo en calle Granados.
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En la calle Strachan se instalaron dos bares–restaurantes que alcanzaron gran prestigio con una clientela numerosísima. Estaba a tope todos los días. Cada uno tenía características propias. Estoy aludiendo a Los Faroles y Los Camarotes, el primero regido por Federico Torres Cuesta, que después se encaminó hacia el camino de la fotografía, cine amateur y vídeos, y el segundo por Eugenio Aichman, de origen alemán y que antes regentó o estuvo en Gambrinus en la calle Denis Belgrano.

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El alemán, aparte de las especialidades de su país como el Mettwurst, Lewerwurst, Bratwurst y otros embutidos de origen germano, ofrecía a su variopinta clientela boqueroncitos victorianos, rape, ensaladilla rusa… Él atendía al público y su esposa se cuidaba de la caja, aquellas mastodónticas cajas registradoras con campanillas que sonaban cuando se accionaba la apertura del cajón en el que se depositaba el dinero. Era un negocio familiar, y al desaparecer la pareja, el establecimiento cerró. Auf wiedersehen (adiós).

Los Faroles no era su competidor sino su complemento, o al revés: los dos se apoyaban mutuamente porque ofrecían tapas y platos diferentes. Gambas, merluza, las indispensables empanadillas, gazpacho que llegó a envasar para su venta en el mismo local, otros mariscos… eran los más populares. Y para completar la oferta, una bolera, la primera que se instaló en Málaga que se sumaba a la oferta de ocio.

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A la entrada de Strachan, haciendo esquina con la calle Salinas, estaba El Gallo, primero café a secas, y después rebautizado como Granja El Gallo. Cuando era solo café era el más popular de Málaga con los precios más bajos. Recuerdo que un empresario bastante rácano, de vez en cuando, premiaba a uno de los empleados más fieles con un café de pie en El Gallo. Le decía, «toma, Enriquito, para que te tomes un café de pie en El Gallo». Desprendido que era el gachó.

La ruta de las tapas

Sin salir del Centro se podía seguir la ruta de las tapas, por ejemplo, por el pasaje Marmolejo, donde estaba Las Baleares, cervecería y oferta del marisquero con sus búsanos y conchas finas crudas con limón o calientes con un aliño propio; muy cerca, en la calle Santa Lucía, estaba el Bar Pombo, cervecería decorada con elementos arábigos. Era uno de los lugares donde mejor se tiraba la cerveza. Y a dos pasos, el Bar Campos, famoso por sus pajaritos fritos.
Y no lejos, en la plaza Mitjana, El Rincón, donde la cazoletita de angulas con su salsa picante era el plato estrella.

No había que alejarse mucho porque la oferta seguía en la Cafetería Viena, en la calle Granada, donde el surtido de canapés invitaba a no abandonar el local hasta agotar la gama de la oferta. En la calle Ángel estaba el Bar Regio, con sus típicos soldaditos de Pavía, o bacalao rebozado. Y si uno quería degustar pulpos fritos, a tiro piedra como dicen en los pueblos, en la calle Capitán, se encontraba La Pilarica, con la particularidad de servir los pulpos con vino Málaga.
Pero había más, de los que no queda más que el recuerdo de los que los frecuentábamos. En la plaza de Uncibay, donde sigue Doña Mariquita con sus meriendas, se encontraba La Reja, con un plato muy solicitado porque era el típico del establecimiento: gambas fritas.

Sin abandonar la zona, el Bar Luna con sus biberones –vino de Jerez en botellas de 333 decilitros– el lugar de encuentro de personajes de la vida cultural de Málaga. La puerta de acceso era de cristal esmerilado que impedía ver desde la calle los clientes que saboreaban buen vino y tapas de jamón y queso. También estaba la Cafetería Santander, muy frecuentada por los futbolistas del Málaga.

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Y curiosamente, la tienda de ultramarinos El Aeroplano, en la esquina de Méndez Núñez con Granada, cuando echaba el cierre metálico a las siete de la tarde, dejaba entornada la pequeña puerta de salida para que accedieran unos asiduos amigos del propietario que convertía el mostrador de la barra y servía vino y toda clase de embutidos de los que vendía al público. En un rincón frecuentado por algunos periodistas, dibujantes y pintores. En la Buena Sombra, en la calle Sánchez Pastor, se citaban a diario muchos artistas que acompañaban la cerveza o el vino con guarritos, curiosa denominación de un bollito de pan con carne de cerdo.
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En otros puntos de la ciudad existían igualmente bares y restaurantes frecuentados por los residentes en la zona; pero la fama sobrepasó las fronteras o límites de los barrios hasta el punto de incorporarse a la nómina del Centro, como los casos de El Trompi, en la plaza Montaño, que se hizo muy popular con sus gambas al pil–pil que se servían al diez, veinte, treinta y hasta el cien por ciento, que eran las dosis de picante que solicitaban al cliente. Al diez eran las menos picantes y las del cien eran el no va más. En los primeros tiempos había que hacer cola para acceder al pequeño establecimiento donde las ristras de ajos y guindillas decoraban el local.
Para tomar caracoles el lugar recomendado era el bar de la plaza Montes, en el barrio de la Trinidad. Era una taberna más entre las muchas que se repartían por la ciudad. Pero los caracoles con su salsa picante eran únicos. Para secarse las manos después de saborear el rico molusco de la tierra se colocaban en el mostrador rollos de papel higiénico.

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En la calle Monserrat, en el sector de Capuchinos, una calle terriza, con una gran variedad de baches y desniveles, empezó un bar dedicado a mariscos que respondía al nombre de Los Delfines. Pese a la odisea que suponía llegar en coche hasta el lugar elegido por el promotor del establecimiento, durante algunos años fue lugar de cita para consumir y deleitarse con gambas, cigalas, conchas finas, almejas… a precios mucho más bajos que en el resto de los del Centro. El local era frecuentado por personas del Centro de Málaga a través del boca a boca, que es la publicidad más efectiva y directa.

Poco tiempo después cambió de ubicación. Eligió una esquina de la Alameda de Barceló, mejoró la instalación con nuevos refrigeradores, mejor servicio y los mismos precios. Al fallecer el industrial en un accidente automovilístico en una curva del Paseo de Sancha (creo que fue atropellado) el negocio ya no funcionó igual. Creo que se estableció en El Palo.
Y más lejos todavía, en la rotonda Suárez, estaba Los Peroles, con sus discos de flamenco a todo trapo y almejas salteadas como nadie preparaba en Málaga en aquellos años. Siempre había tertulias discutiendo si el Príncipe Gitano cantaba mejor que Manolo Caracol. Pero la máxima figura del cante era, para aquella tertulia, Farina.

Después de este paseo por los bares malagueños algún lector pensará que el autor del reportaje se pasaba el día de taberna en taberna. Nada más lejos de la realidad. Es que sesenta y tantos años de ir de acá para allá frecuentaba los establecimientos citados y otros que recuerdo y no recojo para no cansar a mis posibles lectores. Pero echo de menos los pinchitos de Yudi en La Marina por poner punto final a este paseo gastronómico cultural que tengo en el baúl de los recuerdos de Málaga.

Autor: Guillermo Jiménez Smerdou–
Fuente: Diario La Opinión de Málaga

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SEIS PRESENTES Y UN AGUINALDO POR OTOÑO

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SEIS PRESENTES Y UN AGUINALDO POR  OTOÑO


 “Te quieros” de catorce de febrero
se hace el amor, aquí ya no se folla
La muerte no separa solo alivia
la  dieta estricta del  pan y cebolla.

 

Suelen ser los artistas –por lo menos los que yo conozco– variados en sus aptitudes y muy duchos en sus capacidades y realizaciones. Pongo por caso –los que se me vienen a la cabeza– a Jose Luis  Zambrano que esculpe, modela y pinta; a Idígoras que dibuja magistralmente, ”toka el ukelele” cuando le dejan  y escribe fantásticamente cuando se lo piden. Al Mérida, que también –aparte de pintar– (y es de los grandes), cuando le da al bolígrafo (no me gusta eso de pluma, que amaricona), sorprende y deleita. Mi querido hermano Luis centeno escribe, canta y toca la guitarra insuperablemente. Paco Navidad, Jose Antonio Quesada, Manolo Salinas, Curro Fortuny y –sobretodo– mi querido amigo Juan Miguel González, no solo conciben verdaderos prodigios literarios, sino que además –porque es todo un arte eso de la dialéctica– dominan  y practican el culto e ilustrado palique sin final previsto; la más genial y divertida cháchara sin el menor atisbo de pedantería ni ostentación verbal (¡¡¡con lo que saben!!!) ni tampoco, la más mínima pizca de artificio ni malaje.

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Ahora añado a la nómina de mis polifacéticos notables a mi querido amigo Álex “Zurdo” Meléndez, ese que vive en el ala izquierda del músculo palpitante. Porque este amigo –al que un día me encontré en una caverna “surterránea” entre abrazos y acordes de guitarra– ya no ha dejado de acompañarme desde ese mismo día en que tocó todos los palos habidos y por haber.

Al “Zurdo” me lo encuentro continuamente; ya sea encima de la tribuna que le proporciona el escenario o desde su habitual artículo en el Diario La Opinión de Málaga; o lo que es  más mejor y preferible, rematando las madrugadas (a golpe de Vicios Caros) que se congratulan por su compañía. Una única desafección tenemos Álex y yo: La temperatura; pues a él, lo que le gusta verdaderamente, es la cerveza bien fría, a ser posible en lata; y yo, disfruto enormemente con un buen ron bien templado y servido, a ser posible, en chupito de culo gordito tirando a respingón. Cómo todo culo que se precie de mujer rotunda y con el maderamen bien entablado.

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Me regala el Zurdo –por mensaje privado y en secreto de lo más riguroso– la maqueta de un tema musical que acaba de pergeñar.  Me manda el sonido en Mp3 y además, cómo sabe que me gusta, la letra de dicho tema.

Le doy las gracias y le indico que me encanta, por esa referencia Dylaniana del tema, y porque me halaga que cuando piense en Dylan, también piense en mí.

Como las cosas tienen la particularidad  en casos– de el llevar de unas a otras, acabo pidiéndole –lo sé, soy un “pidión” desorejado– algunas de sus últimas creaciones literarias para alojarlas en este apartado que ahora estáis leyendo, para vuestro placer y regocijo; para y por, el mío propio.

Y me dice: “Te mando seis poemas inéditos en exclusiva que formaran parte de mi libro de poesía y aforismos que vendrá después del disco.”Y cómo es caballero de palabra (poética), y persona educada en lo fiel, lo hace de inmediato.

La poesía que, a fuerza de robarle horas al descanso, crea mi querido amigo el articulista, el músico, y sobretodo el poeta, Alex Meléndez “El Zurdo” es dolorosamente bella. Y se perdone la melindrosa afectación, pero es que no encuentro palabras más apropiadas para definir las letras encadenadas que este hombre me procura para esta entrada. Dolorosamente bellas.

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Son seis poemas, que son seis presentes; y cómo aguinaldo de otoño, me añade la letra de una canción. Por si fuera poco. Seis presentes y un aguinaldo de otoño. Por si fuera poco.

Antes de leerlas, sabed y conoced que las preciosas ilustraciones que aderezan y hermosean esta entrada, son obras del magnífico artista malagueño Emmanuel Lafont. Así que lo digo y así lo escribo. Para que se sepa.

 Leed y multiplicaos! Bebeos mientras una cerveza fresquita (directamente de la lata) o un sorbito de ron añejo en vaso con culito respingón. Como tiene que ser!

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Seis Poemas…

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# 01

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CORAZÓN EN VENTA

Se ofrece corazón, quince bienales

Larga experiencia se adjunta credenciales

Carnet de conducir a contravía.

 …

Titulado en esta boca es mía

cum laude en pagar los platos rotos

que otros rompieron en su día.

  …

Curso de riesgos laborales 

para actrices semi profesionales 

master en corista y camareras

  …

Matrícula de honor en las aceras

Libre de mácula, suspenso en  cobardía 

buena salud, intacta su ceguera

 

# 02

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MY FUNNY VALENTINE

 

Uno más uno, resta más que suma

catorce de febrero, risa floja

cajita de Nestlé y rosas rojas

polvo de rigor, alma en ayunas.

  …

Besos de la desgana, cena fría

corbatas para el, ella un pijama

El desencanto a los pies de la cama

Y volver a soñar con otra vida.

  …

“Te quieros”  de catorce de febrero

se hace el amor, aquí ya no se folla

La muerte no separa solo alivia

la  dieta estricta  del  pan y cebolla.

 

# 03

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VEINTE AÑOS Y UN DÍA

 

Tus veinte años descansan en mis brazos

Tras la batalla de amor de madrugada

Insomnio que contempla los rescoldos

De las hogueras de sábanas quemadas.

 …

Y ese perfume que impregna nuestro cuarto

De ese dulzor de ansia desmedida

Ese gemido de herida compartida

En el fragor del sexo y el espasmo.

 …

Tus veinte años descansan en mi pecho

Como un pájaro abatido en la tormenta

Tu cálido suspiro me alimenta

El hambre de un amor deshabitado.

 # 04

 

LAS RATAS

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Los ríos de la baba envenenada

Anegan el discurso  del mediocre

Afilan a escondidas el estoque

Y a escondidas te dan su puñalada

 …

Sueñan con bajarte a sus cloacas

Nivelarte a ras del miserable

 Se disfrazan de gente venerable

Pero las colas mordidas son de ratas

 …

Clasistas, culturetas, iletrados,

Desafinado coro de ruido,

Mea pilas que roban del cepillo

Parásitos del cuarto de invitados 

 …

Egos desbocados sin talento

Especialistas en malvivir del cuento

Id precavidos están por todos lados

 

 # 05

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MANUAL ZURDO

 Alma de lunes huérfana de viernes

Teléfono ingrato con ronquera

Plañideras en huelga de sonrisas

Lo urgente es esperar tu primavera

 …

 Treinta días trae nuestro febrero

No me acostumbro si pierdo con ventaja

A los destierros a punta de navaja

Le sientan como un tiro los te quiero

 …

 Mejor guardar distancia que rencor

No más lejos que a un palmo de tu ombligo

Tu tierra de por medio es mi castigo

Sudar el reencuentro,  mi afición.

 

 # 06

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10 MANDAMIENTOS

 

Y cuando todo termine 

me negaras tres veces

me odiaras sobre todas las cosas

tomaras mi nombre en vano

maldecirás el día que nos conocimos

Deshonraras lo poco que nos quede

Mataremos la esperanza del concilio

Cometeremos sin dudar actos impuros

Robaremos la razón a quien la tenga

Ensuciaremos con calumnias los recuerdos 

Desearemos la revancha maculada

Anhelaremos el bien y el mal ajeno

Antes de que cante el gallo

Me negaras tres veces

 

 

Y…una canción…

 1426226_684184914955601_41110242_nDOMINGO CUALQUIERA

 

Domingo sin mucho que contar

Más que descansar es mente en blanco

Sábanas que ocupan tu lugar

Triple salto mortal del desengaño

 …

Desayuno mal trago con café

Tostadas untadas con recuerdos

Leche con dos de azúcar y de hiel

Y en la tele un si te visto no me acuerdo

 …

Que poco dura nuestro carnaval

Que raro es tenerte intermitente

Aunque más raro sería acostumbrar

A juntarnos más de lo prudente

 …

Me siento, me levanto, escupo versos

Me miro en el espejo, me sonrío

Leo libros, distraigo el pensamiento

Toreo de salón contra el hastío

 …

Cuantas veces nos hemos maldecido

Pero el tiempo nos quita las razones

Efímera poción contra el olvido

Por una noche de santas bendiciones

 …

Que poco dura nuestro carnaval

 Que raro es tenerte intermitente

Aunque más raro sería acostumbrar

A juntarnos más de lo prudente

 …

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MÁLAGA EN ACUARELA. ÁNGEL LUIS CALVO CAPA

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MÁLAGA EN ACUARELA.

Ángel Luis Calvo Capa

                      

Me llama  -lo que siempre representa para mí una alegría- mi querida amiga la pintora Beatriz Taillefer. Y me llama para, no sólo saludarme tan cariñosamente como lo hace siempre, sino también, para regalarme una recomendación y hacerme una sugerencia. Aunque al final, fíjense Uds. que también me regaló una prevista y cercana cena en su casa en la mejor de las compañías posibles: Un íntimo y apreciado círculo de amigos con innumerables muescas en la culata del afecto y el cariño.

 Decía que me regaló una sugerencia. Y yo de las sugerencias de los artistas hago mucho caso. Por la cuenta que me trae.

 Bea me dijo que se había encontrado con un buen amigo, el también pintor Ángel Luis Calvo Capa; no me especificó muy bien -o quizás, yo no supe enterarme- del porqué acabaron hablando de mi blog y de mi humilde persona.

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Me comentó su conversación mantenida con el pintor Calvo Capa; y siguió indicándome lo bueno que era, lo que a ella le gustaba, y que si a mí me apetecía, le echase un vistazo a la página de éste para ver que me parecía; que le había comentado que mi blog tenia un sitio destacado para el arte y la cultura, con una predilección especial hacia los artistas malagueños. Y qué le dijo, que me lo comentaría porque seguramente, gozaría su trabajo, de mi disposición para realizarle alguna entrada en este blog. Como así ha sucedido.

 Me dio el link a la página de Ángel Luis -que inserto al final de este escrito-  y yo, que no estoy dotado precisamente con el don de la paciencia, dejé todo lo que estaba haciendo Y me puse a investigar.

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Nada más ver su trabajo, me dio esa familiar sensación de resultarme conocido; pero no saber de qué, ni de cuando, ni de donde. Donde, eso me preguntaba. Donde había yo visto antes el trabajo de este autor? Al final, lo averigüé!

 Hace ya algunos años, el Diario La Opinión de Málaga, realizó un coleccionable de  láminas relativas a Málaga con trabajos de estos dos magníficos pintores: Taillefer y Calvo Capa. Como quiera que ya en aquellos tiempos Beatriz y yo disfrutábamos de la amistad compartida, me hice con dicho coleccionable que aún guardo -estoy seguro- en algún recoveco, oculto a la mirada directa, de mi biblioteca.

 Era una  preciosa serie de acuarelas que, algunas de ellas, podréis ver en la presentación en Power Point que he elaborado con los trabajos de este autor.

 Serie Opinión Plaza de la Constitucion Acuarela 20x26

Uno, por no ser, no es demasiado nacionalista ni patriotero. No tiro mucho hacia el considerarme acérrimo y entusiasta regionalista andaluz. No lo fui ni siquiera en los tiempos de las oportunidades políticas de esta autonomía. Tampoco tiro para ser más que nadie del Vivaspaña! ni -por supuesto- del Arribaspaña!.

 El considerarme europeo… pues mira tú que bien lo modernos que somos. Pero mira, Pedro Mira!

 Aunque lo que sí que me considero por los cuatro costados -y se me perdone la dosis justa de chauvinismo que se refiere- es malagueño. De Pro. Aunque mi familia –fíjense que anacronismo-  sólo lleva, apenas un par de siglos, asentada por estas tierras. Emigrantes gabachos que fuimos en su día. Así que cuando vi la obra casi completa de Ángel Luis Calvo Capa, con sus rincones de mi ciudad, y además, sus bodegones, sus paisajes marroquíes, sus alegorías… Cádiz… y mucho más, decidí (por eso de un amor inevitable a primera vista) realizar el trabajo que ahora viene, particularizando los que tienen como protagonista a mi ciudad: a Málaga.

 Serie Opinión Paseo de la Farola Acuarela 20x26

También es cierto, que me guardo el resto de su obra, de su preciosa obra, en la recamara de los trabajos pendientes de este blog. Porque es susceptible de segunda entrega; siempre que al autor le pareciera bien después de esta, claro.

 Las acuarelas que ahora vais a ver son de una belleza y una ejecución extraordinaria. Une las maestrías indiscutibles del trazado urbano estructural del arquitecto y excelso Urban Sketcher Luis Ruiz Padrón y la técnica más depurada, tenue y sutil de la acuarela de la común Beatriz Taillefer. Por poner dos casos tan cercanos como conocidos por mí.

 No muestra estridencia chillona alguna en sus pinturas; todo lo contrario, trabaja adrede una cierta palidez y opacidad a sus trabajos que le confieren una atmósfera, algo nebulosa. Los sitios están elegidos magistralmente; Calle Varela, Calle España. El precioso Carril de la Pimienta. Rincones ocultos del patio de los naranjos en la Catedral… Preciosa villas perfectamente reconocibles. Y un silo del puerto custodiado por un Quijote que vigila, desde lejos, a la Farola. Un Quijote, al que sólo le faltan los cenachos para obstinarse aún más en su malagueñismo.

 El Gran Cenachero Alquidico sobre lienzo 64x60

Un amigo y compañero de colegio de la niñez -compartíamos cursos y aulas-el prestigioso crítico de arte Enrique Castaños Alés dice de la obra del artista:

 “Ángel Luis Calvo Capa (Málaga, 1949), que es un pintor de producción lenta y reposada, ha continuado internándose en itinerarios espirituales y estéticos parecidos, aunque dejando ahora más a un lado aquella nota irónica e incluso humorística que solía estar presente en muchas de sus composiciones. Reivindicación de la memoria arquitectónica y paisajística más vinculada a nuestra biografía, sentimiento de melancolía por ciertos edificios en ruinas o seriamente amenazados de ser destruidos, añoranza por lo irremediablemente perdido, Calvo Capa homenajea en estas obras no sólo un territorio geográfico cercano que se convierte en un trasunto de su experiencia interior, sino también a ciertos autores contemporáneos con los que se siente en deuda.

 Serie Opinión Silo del Puerto Acuarela 20x26

Es un verdadero placer presentar aquí en mi blog a este artista malagueño.

 Para que comparta estancia y alojamiento con la Málaga de Paco Aguilar y Bola Barrionuevo; con la misma Beatriz Taillefer, Andrés Mérida, Eduardo Guille, Antonio Abril y Tato Zambrano. Con  Antonio Gaviño y Luis Ruiz y Javier Rico; con mi apreciado Ángel Idígoras; con todos estos amigos -y sólo cito a los pintores de mi ciudad- que conforman un universo artístico, íntimo y personal, del que estoy absoluta y enormemente orgulloso.

 Una selecta cuadrilla de pintores donde la proximidad se alía con el afecto, y el afecto, con la admiración y la admiración, por fin, con el más sincero y efusivo agradecimiento. Una selecta caterva de artistas que, honrosa y generosamente, habitan esta casa virtual con su siempre distinguida y honorable presencia.

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Ángel Luis Calvo Capa. El último que ha llegado. Por ahora.

 Si queréis ver la presentación en Power Point con su trabajo, podéis descargarla desde aquí. Ya sabéis…Acciones de Carpeta >Descargar carpeta.

  Málaga en Acuarela. Ángel Luis Calvo Capa

Disfrutadla.

 Si queréis tambíen, podéis visitar la página del artista:

 http://angelluis.calvocapa.es/

…///…

Fabrica de Cemento Acuarela 44,5x60

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