EL FIN DEL MUNDO DE TABLETOM

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EL FIN DEL MUNDO DE

TABLETOM.

“Teeén cuidadiiito con el fin del muundo… A ver si te vá caé!

Teeén cuidadiiito con el fin del muundo.. A ver si te vá a caé!

 Iguá que ayé. Iguá que ayé. Iguá que ayé”

 

 Igual que ayer, que todos los ayeres, Tabletom, se pone este mundo -que indefectiblemente se va a acabar pasado mañana- por montera. Y en un alarde de valentía y de vergüenza torera, nos propone a todos sus amigos que -ya que vamos a sucumbir- lo hagamos bailando. Acompañados por esa flauta y esa guitarra, por todo el grupo en general, por esa música en particular a la que nos tiene bienacostumbrados  -y mimados- desde aquellos tiempos en que las fuerzas de seguridad del Estado, vestían de un apropiado gris repressor y gorra de plato. Que buena facha!

Así que, sin pensárnoslo muy mucho, aconsejoal variopinto personal, que nos desplacemos el nefasto día para que,  acompañados de erupciones decibélicas, tsunamis de luz y color, y terremotos de riffs & shouts, nos caguemos respetuosamente en la puta madre de esos Mayas que nos llevan la intemerata dando por ahí con la dichosa profecía. Disfrutemos pues  -como siempre hacemos- con el insuperable espectáculo musical que el mítico grupo Tabletom nos endiña en cada uno de sus conciertos. Siempre! Lo que yo te diga.

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El día 21, justo el día del fin del mundo, me iré feliz de este, saboreando un buen ron Barceló y cantando altito.

Y en la próxima edición del libro del Apocalipsis (edición revisada 2012), por lo menos se indicará, que así lo hicimos. Por Castor y por Pólux; por Baal y por Tanit. Por Marte y por Ramírez! Que si los dioses, así lo quieren, a la Cochera Cabaret acudiré pasado mañana. Y que los estos, me pillen confesao.

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Y me alegraré de hacerlo, por dos motivos. El Primero: porque si nos vamos todos al garete ( que es una manera muy fina y delicada de decir: a tomar por culo), en ese garete también estará incluida, la panda de mamones que nos han hecho más infelices estos cuatro últimos años. Y el Segundo: porque si me voy  -como es predecible- de este desangelado mundo de iniquidad, lo haré -por lo menos- brindando por todos nosotros y tocado con una corona de boquerones fritos.

De esa manera, cuando después del desastre, lleguemos a la Laguna Estigia, no pagaremos a Caronte -al modo González del Pino-con caramelos Quesada. Yo con mi moneda de plata, invitaré al barquero, a un cateto en La Campana.

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Acudid en tropel ¡!! Hermanos en aflicción!!! Muramos al son del Mezclalina….. Pidamos al Dios Inoxidable posada, alegando, que, aunque estemos -por fin- en las nubes, nos estamos quitando. Que sólo nos metemos, de vez en cuando. Que decía Camarón.

21 de Diciembre de 2012 .

Cochera Cabaret.

Avda de los Guindos, 19

A las 23:00 pm

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…///…

…LLEGARÉ TARDE.

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…LLEGARÉ TARDE.

 

“Robín de las canicas, Don Juan de Mortadela,

el Jabato con Dugan de aquellos futbolines.

En el pikú del barrio sonaba Maruzzella,

Y en el Moderno, otra de Eddie Constantine.”

(Juan Miguel González)

 

Obtuve como siempre, ganancia y beneficio principal por el disfrute de la compañía de mis queridos amigos, el Poeta Juan Miguel González del Pino y del Editor Jose Antonio Quesada en nuestra última Reunión en las Nubes. Reunión, que como es costumbre y tradición, (que sería de mí sin las tradiciones…) celebramos en la Plaza del Obispo, a los pies de esa amiga imperecedera y capitidisminuida que es la Catedral de La Encarnación. Esa Catedral vestida con torre y media, y pare Ud. de contar.

La Plaza el Obispo, ya no sólo representa para mí el símbolo de la amistad irrenunciable e inquebrantable por ser el lugar de residencia de mi otra familia en la reserva activa. También ahora, la Plaza del Obispo, es testigo -no mudo, que más quisiéramos nosotros- de esas reuniones que “vezencuando” el Poeta y siempre algún interesantísimo adlátere, tienen la deferencia y la generosidad de compartir con este que malescribe, y que incluso tiene la osadía, de mostrar en dichas veladas, opiniones y pareceres. Dimes y diretes.

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Siempre, me llevo tributo. Siempre. Cuando no es lo didáctico e instructivo de su conversación, es un tremendo, apasionante e inmerecido botín que el Poeta -desprendida y espléndidamente- me proporciona. Ya hablaremos más adelante de ese libro recién publicado que ha tenido la gentileza de firmarme y dedicarme tan cariñosamente. Como siempre hace conmigo; apelando a ese cariño compartido y a una gratitud que solo debe de partir de mí.

A modo de aperitivo:

“Soy el puñado de hierba

con que Diana se limpia la sangre de los muslos.

Soy la triste canción de los hijos del vaho,

la eterna rosa azul sin porvenir,

la aborrecible esfinge de la aguas”

 (Juan Miguel González)

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Vamos a lo que vamos. Y seré especialmente sincero:

No soy, desde los últimos blues y los rocanroles primeros, muy dado a lo cantautor. Y menos, si son locales. Debo de reconocer mi cainismo con esta tierra en ese aspecto. Desde que mi amigo Jose María Alonso se fue, y mi hermano en aprecio Luis Centeno, se retiró a ese Tártaro que es la mudez para los poetas, muy pocos, por no decir ningún cantautor -tal y como se entienden estas dos palabras malcasadas- pocos, por no decir ninguno, repito, es especialmente de mi agrado. Soy difícil de complacer cantautoramente hablando. Bastante difícil.

Pero ahora, creo que ha llegado el momento de tener paciencia – y conceder el beneficio de la duda- para contemplar y oír lo que pronto, habrá de llegar. Pues así me obliga, “La Teoría del aval” y así me lo aconsejan mis queridos González y Quesada. Que no me dirán Uds. que no es un nombre apropiadísimo para una marca de vino Gran Solera de cualquier bodega jerezana de prestigio. “González & Quesada:Una divina pasada”. Cállome; pues como el afamado doctor, divago.

 

Juan Alberto Gómez, se llama.

Juan Alberto Gómez, no sé lo que tendrá; aunque le adivino algo especialísimo porque ha subyugado a amigos literatos de muy alta valía poética. No se lo que tendrá. Sé que el admirado poeta González de Pino y Jose Antonio Quesada (ya sabéis, aquellos del vino Gran Solera) me ponderan a este joven cantautor con vehemencia y afecto. Este chico, le llaman, con esa licencia que permite la diferencia de edad.

Desde luego estoy absolutamente seguro que algo debe de tener para que -y ahora indico bardos- le hayan proporcionado parte de su trabajo para que lo musique y edite…

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…  Pilar Bugella, José Sarriá, J.A. Gómez, Enrique Alot; el citado González y el “Féliz” de los Ingenios, que es mi querido Paco Navidad, postrado ahora me dicen por una insurrección visceral. Estos son los que ponen la palabra; además del propio Gómez -que también pone su ración-  y música a todos los temas. Excepto a una, cuya autoría, pertenece a los hermanos Ramírez.

Para que músicos de la talla de los Tabletones Perico y Pepillo Ramírez y la también hermana de estos, la lírica Carmen, hayan apadrinado un tema con su música…Para que el pintor Ayuso haya colaborado tanto en la portada como en el libreto del primer trabajo de Juan Alberto Gómez… para que tantos poetas hayan aportado su trabajo tan graciablemente… Algo, algo debe de tener. Algo debe de tener este chico, que yo -si los mayas quieren y me lo permiten- haré por verlo.

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El día 20 de este mes de loterías descomunales y desilusión permanente, de engorde indeseado y consumo irracional, de buenos deseos y de promesas por incumplir, el día 20, repito, de Diciembre, a las  11,30, tendrá la presentación en rueda de prensa, en la Sala Cochera Cabaret, del trabajo… Para ¡¡¡IMPORTANTE!!!  El día 26 a las 21.00 y en el mismo lugar, celebrar el concierto de este joven cantautor.

Cantará arropado. Arropado por Mandy Mezzo y Gema Cuellar que le prestarán su voz. Manolo Rorro a las guitarras, Juan Beny (Saxo) María Jesús Romero Postigo al violín, Rafa Nández…

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Los Tres Ramírez -me dicen- le acompañarán en el tema proporcionado y apadrinado por ellos: Mi niña vuela. Con letra de Gónzalez.

Creo que son estos motivos, los suficientes. Nos sobran los motivos que decía aquel, para acudir a esta cita para la presentación de su primer trabajo discográfico: …Llegaré tarde. Así se llama. Canciones de poetas de Málaga. Canciones de los adentros.

Os lo recuerdo:

Día 20.12.12  11:30: Rueda de prensa.

Día 26.12.12. 21:00: Concierto presentación del disco.

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Ambos en el local de Cochera Cabaret. Sito -como todos sabréis- en la Avda. de los Guindos. Un local, por otro lado, que se está transformando –por poco tiempo que le   demos- en un clásico; el local de los eventos musicales y artísticos de Málaga.

Por allí nos veremos más de una vez este mes de Diciembre en el que estamos. Mes de loterías descomunales y desilusión permanente, de engorde indeseado y consumo irracional, de buenos deseos y de promesas por incumplir,  ya sabéis!!! Pero que se le va a hacer. De algo hay que morir si los mayas, no se ponen a ello, y lo consiguen.

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CATALUÑYA (X) LA SAGRADA FAMILIA

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CATALUÑYA (X)

LA SAGRADA FAMILIA

 

A la Santa Iglesia Catedral Basílica de la Encarnación se la conoce como La catedral de Málaga, empezada a construirse en 1528 y acabada en 1762. Mejor empezar de nuevo : La Santa Iglesia Catedral Basílica de la Encarnación se la conoce como La catedral de Málaga, empezada a construirse en 1528 y sin acabar.

Como le falta además del tejado una torre, algunos malagueños y malacitanos,  mejor ahorrarse calificativos, le llaman La Manquita, apodo de dudoso buen gusto por más que próceres del malagueñismo charlotesco insistan en que eso le da personalidad.

Lo de los barceloneses es de admirar. Peor no le ha podido ir a la Sagrada Familia, proyectada para construirse en 10 años y que aún permanece lejos de finalizarse. Por perder perdieron hasta los planos. Pero insisten en acabarla. Y la acabarán.  Y al concluir la majestuosa basílica contará con dieciocho torres. En la de Málaga bastará con dos.  Y están los planos.

Tras esta entrega dedicada al Templo Expiatorio de la Sagrada Familia,  beberemos con cava, uno de los pocos espumosos españoles y que como sólo lo bebemos por Navidad como que pega.

A la salut de mi querido Alvar Souviró i García-Huelín

Qué lo disfrutéis

Jab

Si queréis leer esta entrega, podéis hacerlo desde aquí:

La Sagrada Familia

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CATALUÑYA (IX) MEDITERRÁNEO

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CATALUÑYA (IX)

MEDITERRÁANEO.

Canta una canción de Serrat que «los  domingos a pelar hembras entre Salou y Cambrils». Pero hubo un tiempo en el que el cantautor hubiera ampliado su «cancha de ligoteo» desde Algeciras a Estambul , cuando el Mediterráneo era un lago de la corona aragonesa. Pocos saben que la fama de tacaño de los catalanes nos es un chascarrillo nuestro, sino italiano, cuando el control del comercio se lo disputaban a genoveses, venecianos para cabreo de franceses y bizantinos. Y hay de aquellos que osaran no pagar, pues iban a saber bien pronto en que consistía eso de la «venganza catalana».

Cumpliendo con lo comprometido con  Álvar Souviró i García-Huelin, esta entrega está dedicada  al Mediterráneo, cuya luz y olor lleva todo catalán, y los que no lo son , por donde quiera que vayan.

El próximo capítulo tendrá a  La Sagrada Familia  como protagonista. Se acerca la navidad y sería menos sin la obra del genial Gaudí. Por cierto, tipo raro donde los haya. Y es que la brisa mediterránea crea carácter. Y si lo dudan pregunten a los que se cruzaban con los Almogávares.

Que lo disfruten

Jab

Si queréis seguir leyendo, podéis hacerlo desde aquí:

Mediterráneo

 

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LOS YUPPIPOLLAS, LOS TRIUNFADORES Y LOS TONTOS DE SIEMPRE

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LOS YUPPIPOLLAS,

LOS TRIUNFADORES

Y LOS TONTOS DE SIEMPRE

***

Si se quiere, se pueden sacar conclusiones positivas de las crisis que hemos y estamos padeciendo. Es un ejercicio de buenísima voluntad y de optimismo, porque… ¿Que queréis que os diga? Es lo que nos queda. Y el efecto más positivo, os cuento, es que ha habido una profunda  limpieza general en el país, de imperecederos tontos del nabo  y de irremediables piojos resucitados.

Los llamados Yuppipollas y los llamados Triunfadores. Para quedar, después, con cara de haba… !!!Los Tontos de siempre!!!

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Me explico:  El mejor ejemplo higiénico, purificador e higienizante de las últimas crisis que llevamos pasadas -y estamos pasando- es , sin lugar a dudas, la cantidad de pamplinas y empresarios de medio peo (si, he dicho peo) que nos hemos quitado de encima. Grá y adiós! Que decía Carmen Sevilla.  Aquellos que  salieron  -los años anteriores a las crisis-  con la idea de comerse al mundo antes de -pretendiendo encumbrarse ellos- hundirse con él. Lo digo con rencor e inquina, sobre todo, por el desprecio que demostraban estos imbéciles a las clases trabajadoras y profesionales. De cualquier categoría.

Veréis, lo que quiero decir…Vámonos a las postrimerías de la Crisis del 92. A esa la llamaremos “La Crisis del Yuppipollas”.

triunfadores En aquellos años -cercanas Olimpiadas en nuestro país- surgió una nueva especie de animal negociante, llamado: Yuppie. O lo que es lo mismo: “Ignorantes, aunque sobradamente preparados ” El que no era Yuppie en aquellos tiempos, podía considerarse un fracasado absoluto. Un pobretico sin título,  inventado y por la cara, que llevarse a su tarjeta de visita.

Así lucían: Peinaban pelo cortísimo –y a pesar de eso- engominado hasta la textura de un almendrado comprado en calle Nueva. Vestían traje negro de chaqueta – mejor si era de marca pseudo italiana del Corte Inglés- y rutilantes zapatos imitación de Castellanos. Corbata de topitos y camisa celestona. Por supuesto, agenda sobaquera atiborradísima de datos, direcciones y teléfonos de Luis Buitrón. Dicho sea de paso, era el mismo uniforme que usaban en Bodas, Bautizos y Comuniones. Lo que inducía a la duda de si estaban asistiendo a un enlace matrimonial -pongamos por caso- o si estaban vendiendo una magnífica y súper necesaria colección de enciclopedias de la famosa editorial ¿Que passa, Calpe?

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En aquellos tiempos, antes del crack del 92 de pamplinas emperifollaos, se hablaba, con una inconsistente soltura de grandes negocios y proyectos y del devenir de las nuevas tecnologías aplicadas a los estudios de mercado, (aunque fuesen humildes vendedores de Enciclopedias) con una familiaridad pasmosa.

Existían también, Oh desdichados! los Tontos de siempre. Solo había que observar los bares del Centro por la noche para darse cuenta de que las cazadoras de pana, los pantalones vaqueros y la ausencia de corbata, no sólo estaban proscritos, sino muy requetemalisimamente vistos. ¡ Estos  Tontos de siempre… son unos desgraciados! decían mirándonos los trajeados yuppies representantes de comercio con su copa en vaso de tubo en la mano y moviendo una pata al son de la música.

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Todo esto, con un desprecio notorio hacia empleados, funcionarios, médicos, abogados, administrativos o autónomos. -porque debemos de meternos todos- que, horrorizados, contemplábamos como pasaba por delante de nuestras vidas la oportunidad única -de ser Yuppies exitosos y adinerados- y dejarla pasar. Nosotros: Los tontos de siempre. Sniff. Buá!

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Llegó la crisis y los Yuppies se fueron directamente a tomar por el culo. Agenda incluida.

Continuamos…

Llegamos a los años anteriores a la  nueva crisis del 2007 que aún todavía dura. Valga la “repugnancia”. Aquí nos viene “La Crisis del Triunfador”

Son aquellos años del falso esplendor, de riqueza sin fin (ein?), y de trabajo para todos. En ese tiempo surgió una nueva especie urbana llamada: Los Triunfadores.

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Los Triunfadores, peinaban pelo cortísimo –y a pesar de eso- engominado hasta la textura de un almendrado comprado en Paguís oh lálá! . Vestían traje negro de chaqueta – esta vez, si de auténtica marca italiana Armani , aunque también del Corte Ingles- y zapatos rutilantes (esta vez auténticos) marca Todd’s. Por supuesto, Black Berry  de última generación. Para las bodas bautizos y comuniones, disponían de otras vestimentas de lujo e incluso chaqué -que por cierto les sentaban fatal a la mayoría- para demostrar el falso postín del que disfrutaban.

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Esta fauna estaba compuesta por individuos semejantes a los otrora Yuppipollas de la Generación del 92, pero con la diferencia que ahora TODOS, eran promotores noveles, constructores noveles, enchufados sobradamente preparados, especuladores sin corazón, y políticos insultantemente untados. Cuando no, todo a la vez.

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Todo esto, con un desprecio notorio hacia empleados, funcionarios, médicos, abogados, administrativos o autónomos, –porque debemos de meternos todos- que, horrorizados, contemplábamos como pasaba por delante de nuestras vida la oportunidad única de ser Triunfadores exitosos y adinerados, y no poder serlo. Los tontos de siempre. Sniff. Buá! otra vez.

¡No se si os suena!

Sigo…

Ahora, la mitad de estos Triunfadores, o están arruinados, o cargan con inasumibles hipotecas imposibles de pagar (*)  Pero ahora…Ahora, los que nos sentíamos unos desarrapados y unos desgraciados por no habernos subido al autobús de éxito de los Yuppies y Triunfadores, sino que nos conformábamos con ser -simple y llanamente- trabajadores y profesionales, que solo queríamos cumplir con nuestros cometidos y arreglarnos con lo que ganábamos -fuera mucho o fuera poco- ahora resulta, digo, que somos nosotros, los Tontos de siempre, los que debemos de pagar los cristales rotos por esta pandilla de imbéciles que no supieron estar en el lugar que les correspondía. Bancos innobles, incluidos.

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Así que… Además de habernos comido sus miradas por encima del hombro, sus ínfulas, y sus comentarios despectivos, ahora… ahora tenemos que pagar los platos rotos de estos hijos de la grandísima pata. (pata, realmente va con primera u)

Quedo tranquilo de todos modos, porque -hoy voy y me entero-  de que  los ilustrísimos Sres. Diputados, han votado a favor -todos en comandita, que es como debe de ser- de viajar en preferente; no se vayan a quebrar sus delicados siesos maníos.

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Es, desde luego, como para denunciarlos a la policía. Si, a esos mismos que les quitan frutas y patatas a los vendedores ambulantes -que se están buscando la vida- y se las quedan para  ellos. ¡¡¡País de sinvergüenzas!!!  ¡Ejincreiiible!  Que diría el rizos Bisbal. ¡¡Jíncreiiible!!

(*): Juro que conozco casos de profesionales de la albañilería que -construyendo pisos para verdaderos promotores  profesionales- adquirían un par de esos pisos para especular. Ahora se comen los pisos y las hipotecas con papas. Bueno…sin papas. Ni mamas (porque los avalaron)

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CATALUÑYA (VIII) ARAGÓN

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La serie Cataluñya incluye en esta entrega el tema de Aragón, elemento esencial para entender Cataluña  Comparten banderas e historias, lenguas, reyes, danzas, música, ríos, montañas y valles, pese a que hoy aparentan darse la espalda al una y la otra .

Quizás en algún otro espacio algún día se explique esta divergencia, que en nada coincide con los hechos históricos, pero vale una muestra: testimonios que aseguran que la popularizada heroína, Agustina de Aragón, no se llamaba Agustina, sino Marieta, y no era de Aragón sino de Barcelona.

La próxima entrega ,  embarcará por el  «Mediterráneo» el mar que baña Cataluña y que le da carácter y por donde navegó y sigue navegando. Con o sin Aragón.

Si queréis leer esta nueva entrega, podéis hacerlo desde aquí:

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Que la disfrutéis.

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PLAZA DE LOS MÁRTIRES, 17 (Circa 1960)

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Plaza de los mártires, 17

(Circa 1960)

Dedicado a mi amigo de la infancia Pepito Rodríguez Gámez. Por haberme regalado un cálido y evocador viaje de ida y vuelta a mí, cada vez más distante, niñez.  Y a mi hermano Fernando, mi más querida y última referencia de aquellos tiempos.

 “Nos quitaron los percheles,

las tabernas, los tranvías,

las comadres barberías,

el Norit de los carteles.

 

Huérfanos van los pinrreles

de Segarras  y Chaparros,

confinados los cigarros

y sin porrones la sed.

!Ay! Plaza de la Merced,

y tú sin un motocarro.”

(Juan Miguel González, Poeta y Amigo)

 

Recibo, inesperadamente, una solicitud de amistad en mi muro de Facebook. José Rodríguez Gámez, quiere ser tu amigo, dice esta lacónicamente. Como tantas otras veces -y por ignorar quien es el solicitador- mi primer impulso es renunciar a la  propuesta de un completo desconocido. Ignorarlo pues y… ¡Santas Pascuas!

Pero ese sexto sentido que se dice poseemos, me sugiere y al pronto me obliga, a aceptarlo como amigo virtual. No sé porqué, le verdad te digo, pero lo hago. Poco después recibo un mensaje de la esposa de este donde me pregunta si yo soy (aporta datos precisos y concisos) el mismo del que su marido -y esto me resulta muy halagador- guarda un grato recuerdo de cuando éramos amigos y tan sólo unos niños que apenas habían empezado a vivir en aquella Málaga ya muy lejana. Circa 1960.

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Me remite incluso una foto donde aparecemos los dos acompañados de su hermano mayor: Paco. Y otra, donde estamos los dos, en compañía de mi hermano Fernando en la playa.

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La simple contemplación de dichas fotos, me trasladan a un tiempo, que ahora, y con la inestimable ayuda de mí hermano Fernando (que me sirve de guía por la remembranza) paso a detallar:

Nací a mediados del siglo pasado. Soy pues de la hornada del 55; del reemplazo 73/4º según el calendario castrense que Alá confunda y maldiga. Dieciséis años después de finalizar la guerra civil española, los tiempos, eran aún duros; pero no tanto como los que llevaron de serie la generación de mis hermanos mayores y, mucho más, la de mis padres. Yo, cogí la cola del huracán Franco y apenas si me dí cuenta en mi niñez.

Sin embargo, esos tiempos de carencias materiales, estaban compensados por unas circunstancias afectivas -aun estaba la familia al completo y unida-  por poder disponer de cosas que hoy desafortunadamente están, o desaparecidas, o tan cambiadas que ya no parecen ser las mismas. Porque no se las reconocen, ni tan siquiera, en eso tan generoso -cuando ella quiere- que es la memoria.

La memoria… caprichosa, impredecible y veleidosa como es, solo destapa lo que a ella le viene en gana. Y cuando le viene en gana. Aunque, sí que es cierto, que a la menor provocación cede y entonces saca de la habitación de los recuerdos dormidos, esos momentos, esas situaciones, fechas y lugares, que conformaron el capítulo de tu vida que pretendes revivir.

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La Málaga de principios de los sesenta, era  -a pesar de su sencillez, y de su menor tamaño como ciudad- mucho más gratificante que esta que ahora vivimos. Una Málaga alejada de esta actual que vive en la descarnada competición del “yo más que tú”. Del “tengo más, pues valgo más”. Craso error. Tremendo e injusto error. Pasear hoy día por aquella Plaza de los Mártires de la niñez de Pepito y Alvarito, resulta un paseo desolador para el recuerdo. Llena de escaparates de tiendas cerradas a cal y canto y con esas esquelas mortuorias grafiteadas en sus cierres de aluminio. Muy muy lejos de esa viveza, de ese bullicio de saludos cordiales y de extraña parentela, que te proporcionaba el ser vecino en aquellos tiempos pasados.

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Me asomaba yo, en aquellos ya lejanos tiempos, desde mi balcón situado en el primer piso del número 17 de la Plaza; y podía quedarme horas viendo y escuchando las bandadas de miles de vencejos que volaban alrededor de la torre de la Iglesia de los Mártires.  Podía también -si giraba a la izquierda la cabeza-  ver, a la entrada de calle Andrés Pérez y situado en lo más alto del edificio, un cartel publicitario de Norit. Donde el borreguito aseguraba y juraba por tós sus muelas, que era, con diferencia, el mejor para lavar lana, seda, nylon y Tergal. ¡Indudablemente el mejor! insistía el lanudo animalico.

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Si desde ese mismo balcón mirabas hacia abajo, a tus pies, Rosalía desde su puesto de chucherías (justo enfrente de nuestro portal) vendía los chicles Bazooka, los caramelos de menta en barritas liados en papel de celofán y las pipas y los garbanzos en monodosis de cubiletes de parchís. Altramuces y “cotufas” en verano. Pasta Sara y regaliz blando.

Vayámonos para abajo. La calle era un hervidero de humildes negocios que no enriquecían a sus propietarios, pero si les permitían vivir con sencillez y honradez. Dos adjetivos que hoy, desgraciadamente, no abundan. La tienda de marcos y cuadros de casi debajo de nuestra casa, y al lado una señora que vendía huevos cuya hija (la niña de la huevera) tenía, según las habladurías, una relación con el Rey de Marruecos, o cualquier otro príncipe árabe. ¡A saber!

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La panadería de nuestro otro amigo Pepito -Juani se llamaba el encargado-  y que era el que nos proporcionaba paso franco hasta el almacén y nos permitía jugar, revolcándonos sobre los sacos de harina, con el consiguiente disgusto de nuestras madres por el emborrizamiento que debíamos pagar como tributo. Pepito, el hijo del dueño de la panadería, se mudó; pues al ser alérgico a este cereal, le resultaba imposible vivir en aquella casa, donde se fabricaban las albardillas, los molletes y los violines más sabrosos que puedo yo recordar. Una quincalla, y una carpintería seguían. Un poco mas allá, una papelería de un señor con un elegante aspecto de inglés y que para complementar su distinguido porte, disponía de una preciosa Harley Davidson blanca a la entrada de su negocio.

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Llegábamos  -todo eso en apenas cien metros- a la esquina con la calle Andrés Pérez. Bar Los Claveles, donde, gracias a mi padre, por primera vez en mi vida, probé aquella ambrosía liquida llamada Coca Cola que me proporcionó el primer orgasmo gustativo de mi vida. Justo enfrente de ese bar, me enseñó mi padre nuestro primer coche un Ford negro con un absoluto look gángsteril, que además, se arrancaba con una manivela. “La Pedorreta” le llamábamos, por el peculiar ruido que hacia. Una cosa al estilo Chitty- Chitty- Bang-Bang, pero bastante más escatológico.

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La vida que se desarrollaba en aquellos tiempos –aunque pueda parecer lo contrario-no era gris. Era en colores; pero no en esos colores chillones e irreales que proporcionan hoy la televisión, las Wii, las Pleisteishons, o la posesión infinita de objetos inservibles. Todos estos, con fecha de caducidad -para la ilusión- expirada.

Eran aquellos tiempos de jugar a indios y vaqueros en el portal y en las escaleras de Mártires 17. Escondites y “Salvo la valla”; una valla que siempre salvabas con generosidad por tus compañeros -pero no nos engañemos- por ti, el primero. De jugar al “La llevas!” y a los dardos; esos mismos que le costaron el ojo a Carlitos y que le proporcionó, ya para siempre, el mote. No le impidió eso a Carlitos ser feliz. Se le notaba cuando desfilaba orgulloso y guiñotero – para envidia de todos- como corneta de la OJE por la Calle Larios.

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Adentrándonos en calle Los Mártires -que empezaba justo en nuestra casa y terminaba en Calle Compañía- llegábamos a la Plaza de San Juan de Dios. Allí, nos encontrábamos con la tienda de los Clerie, dedicada a la venta de carteras, cinturones y todo tipo de artículos de cuero. Enfrente, la tienda de ultramarinos de Victoria y Miguel. Una tienda donde se adquirían la mantequilla de Flandes a granel, las legumbres al peso o se dispensaba el aceite de oliva a través de una bomba que, imaginábamos, sacaba esta de un depósito inagotable bajo nuestros pies. En esta tienda se llevaron mis hermanos el susto de su vida al entrar en la trastienda y encontrarse un día de frente, al probo Miguel, amortajado dentro de un ataúd. Tres días sin dormir.

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Eran tiempos -ya podéis ver- donde la necesidad de buscarse la vida, obligaba a muchos a tener un medio de subsistencia instalando -casi en cada portal- un negocio que a la postre, les proporcionaba un beneficio vital.

Todos estos negocios, estaban especializados; ya fuera en productos, en elaboración propia o en horarios. Peros todos subsistían sin ese espíritu competitivo y demoledor, descarnado y cruel de los actuales. Ese espíritu que hoy ya se ha perdido, mas que nada, porque aquella forma de comercio tan estimulante y cercana, desgraciadamente, ha  desaparecido a manos de las grandes superficies. Tan enormes como desnaturalizadas e impersonales. Donde ya no eres un cliente amigo, tan solo un número que carece de cualquier rasgo humano. Y eso, como se comprenderá, habiéndose vivido lo que ahora estoy relatando, resulta descorazonador.

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Seguimos…

En la esquina de la Plaza de San Juan de Dios con San Telmo, estaba el  Café-Bar Los Pastores; donde todos los domingos, se compraban los tejeringos ensartados en un junco y que quemando como los propios demonios, trasladábamos a nuestra casa para el desayuno. Siempre jugando los hermanos a ver quien encontraba dentro del churro más bolillas de estaño que el aceite hirviendo derretía de la propia sartén del churrero. Hoy estaría cerrado por sanidad y consumo; aunque Mercadona los sigue vendiendo hoy día congelados, liofilizados y pasteurizados, pero sin el sabor de antaño. Y, como comprenderéis, sin junco para su traslado.

tejeringos

Adentrándonos en la citada San Telmo, pasábamos por la carbonería donde se compraba el cisco y el picón para los braseros que calentaban nuestros inviernos. Aquellos que una vez dispuestos debajo de las mesas de camilla, se les arrojaba a las brasas un puñado de alhucema que perfumaba la casa extraordinariamente. ¿No os habéis dado cuenta de que en aquellos tiempos llovía y hacía más frío en invierno. Que un simple brasero o -más adelante- una estufa catalítica, proporcionaba un calor muchísimo más acogedor y hogareño que cualquier sistema de calefacción moderno?

Pasada la carbonería, el Bar La Valpeñense con sus pinchitos y su perenne olor  a cerveza Victoria derramada sobre la barra de madera; la entrada trasera de la sacristía de la Iglesia de los Mártires donde se celebraban conciertos de villancicos en Navidad, y desde la cual, Don Rafael (el sacristán) nos daba paso a la iglesia donde, con un silencio respetuoso, robábamos cera derretida de las velerías de cada capilla, o -fíjate que guarrería- bebía yo ansiosamente, y a grandes sorbos, agua bendita fresca aupado a los grandes pilones de mármol rosa donde todo el mundo metía las manos para santiguarse.

¡Lo sé! Un asco, pero seguro que tengo el cielo ganado.

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En la esquina de San Telmo, “la chorraera”, una pendiente por donde nos deslizábamos con la expresa prohibición de nuestros padres. Y por fin… La librería Denis. Un maravilloso y mágico mundo de material de papelería. El arco iris de los estuches de lápices de colores Alpino. Un mar de gomas de borrar Milán, el olor de la Tinta para recargar Parker. Plumieres de madera barnizados y carteras de buen cuero para los colegiales de la época. Si tenías suerte, te regalaban unos papeles secantes de la marca Pelikán preciosos.

secante

La plaza de los Mártires por el otro lado, asomaba a la Calle Mosquera; allí, al principio, se encontraba el ultramarinos de Aurelio (nombre inolvidable para los chiquillos, pues contenía las cinco vocales) donde se compraba un jamón de York solo comparable al de la cercana “Confitería La Española”. Mas adentro en Mosquera y camino de su transversal Nosquera otra carbonería proporcionaba el petróleo y las torcías para encender la lumbre, y la cola de pescado para hacer la gelatina. Pasábamos la Imprenta Urania y una tienda de material eléctrico que en Navidad, se iluminaba hasta el infinito mientras podías oír por los altavoces del comercio, el éxito del momento: “Di papá” de José Guardiola y su hija, la cursilísima e inefable Rosa Mary. Una monada de pipiola.

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Al final -y termino con esa calle- había un corralón en cuya esquina un estraperlista vendía sus productos. Allí, y a traves de un ventanuco, fui yo no pocas veces, y aterrado (en aquello tiempos se le tenía miedo al “Sacamantecas” y al “Hombre del saco”)  para comprar un pan cateto macizo, imperecedero y sabrosísimo y una deliciosa longaniza. Tan deliciosa era, que los bocadillos que mi madre preparaba a mi hermano Fernando para el colegio del Sagrado Corazón, eran trocados inmediatamente por otros de jamón serrano que llevaba un pudiente alumno que vivía en el edificio de la Equitativa y cuyo nombre guardo en secreto discretamente. ¿Porque a quien le va a interesar que dicho alumno se llamaba Jose Manuel Mesa Carpintero? Pues eso.

Calle Los M+írtires

Pero sobretodo, había dos momentos, que cada vez que sucedían, eran motivo de juego y jolgorio, entre los niños de toda la calle. Frente a nuestro portal, había un almacén de sanitarios llamado “Sobrinos de Julio Goux” donde, de vez en cuando, llegaban los camiones llenos de lavabos, platos de duchas y bañeras que, una vez descargados y almacenados, dejaban montañas de paja tiradas por el suelo y que nos proporcionaba a los chiquillos del barrio incontables revolcones y peleas. También  -lógico es suponerlo- unos terribles e insufribles picores y las broncas, también insufribles, de nuestras madres. Porque en aquella época, solo las madres regañaban; mientras los padres, displicentemente, ahuecaban el ala.

!!Que guapa mi madre. Si supiese la pobre de la que se está librando!!

ALBUM FAMILIAR_0005 mamá

El otro momento era cuando por Semana Santa, se montaban los tinglaos. Barriles llenos de arena de la playa con altísimos postes hincados en ella y que sostenían los toldos donde se montaban los tronos de las cofradías. Como quiera que mi padre era el Comandante Jefe del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga, y los operarios que montaban los tinglaos, pertenecían a dicho cuerpo, no eran pocas las veces que los bomberos (Benito Reina y los hermanos Silva) a escondidas, me subían a hombros por aquellos armazones para mi delicia y para horror de mi madre si se hubiese enterado.

tinglao

He contado todo esto, por dos motivos diferentes. El primero y principal, por el envite que, sin proponérselo, me ha dado mi amigo de la niñez Pepito Rodríguez Gámez, al que le agradezco dicho empujón y su deferencia hacia mí en el recuerdo. El otro motivo -y no menos principal- es que cuando, hablando con mi hermano Fernando de ese lugar, (donde viví hasta el 22 de Noviembre del año 1963; lo recuerdo, porque el día que me mudé de la Plaza de los Mártires, asesinaron en Dallas a Kennedy) hablando con mi hermano Fernando, decía, me he dado cuenta de que, al apoyarme en sus recuerdos más frescos que los míos, ahora vivo en una ciudad que ya no reconozco como la que fue en tiempos Málaga.

Una ciudad, de las de antes; donde los comercios bullían por todas partes. Donde todo el mundo te conocía por tu nombre. Donde todo el mundo podía aspirar a una mejor situación económica basada en su esfuerzo, en su trabajo. Un mundo y sigo, ajeno a  esta obsesión por contribuir a una supuesta buena salud, que le ha quitado el sabor a la mantequilla Lorenzana, al salchichón García-Agua. Al yogur natural de las lecherías, y al Cola Cao de toda la vida. El del negrito del África tropical..

Plaza Los M+írtirez

Un lugar aquel, donde, el producto de ese trabajo, no iba a parar a las arcas de multinacionales con sede en nosedonde; empresas que lo único que han aportado a esta vida moderna, ha sido un inútil cúmulo de objetos inservibles, que en el caso de los niños, te impiden jugar en la calle a indios y vaqueros, a saltar entre montones de paja, o como hacía mi amigo Pepito, realizar su particular vuelta al mundo en triciclo, cuando él llegaba – según me cuenta- a la Plaza de la Constitución y volvía por la calle Compañía hasta nuestra desaparecida y familiar Plaza de los Mártires de aquella inolvidable niñez.

Pero esos recuerdos, amigo Pepito, como estarás comprobando al leer esto, no estaban olvidados, solo estaban amodorrados entre los pliegues de nuestra memoria. Y me dejo atrás la Mercería Torres y aquellos bares Pombo, Casa Hijo de Matías y La Balear. Me dejo atrás la cervecería La Paloma y la cerería Casa Ojeda: Venta de velas y bujías. Los puestos de alquiler de tebeos de Calle Comedias y la Confitería Aparicio. Me dejo también la elegancia en el vestir.

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Los Establecimientos Álvarez  con su universo de cristal. La zapatería aquella de calle Andrés Pérez con sus ninots donde el aprendiz de zapatero se ria a mandíbula batiente del martillazo que se había arreado su maestro. Goterón de sangre colgante incluido. Me dejo el Convento de Las Catalinas y los panecillos que se repartían el dia de San Martín de Porres antes de subir a casa de Tía Celia para ver una  televisión -esa sí-en blanco y negro.

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Me dejo atrás el estanco con dispensador de bolitas de caramelos y la relojería de la plaza. Me dejo en el tintero, querido amigo Pepito, muchas cosas que hicieron, si cabe, más feliz nuestra niñez.

Vuelvo a repetir- lo hago constantemente porque me encanta- la frase del Maestro Manuel Alcántara: “No fueron los mejores tiempos; pero sí los más nuestros”.

Un abrazo muy fuerte de tu amigo Alvarito. Sólo me quejo por no haber podido acompañarte a ese Cuarto Mágico de Doña Adelaida, lleno –tal y como me cuentas- de gramófonos y cajas de música, de soldaditos de plomo y muñecas de porcelana; de juguetes de hojalata. !Una verdadera pena!

Aunque de eso, ten la completa seguridad, que de eso, sí que me acordaría. !Ya lo creo que me acordaría!

Málaga. Circa 2012.

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CATALUÑYA (VII) EL CAGANER

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CATALUÑYA (VII)

EL CAGANER

Próximas las fechas navideñas, se acercan los  repiqueteos los “jingle bells”, de rollizos Santa Klaus, Father Christmas, Papa Noel y algún  San Nicolás, de abetos cargados de luces, de pavos rellenos, villancicos, renos que vuelan, camellos que entran por las ventanas; Nochebuena, Navidad, Fin de año, turrón, mantecados, Reyes Magos, nieve hasta en el trópico… Algunas tradiciones se han perdido como la última felicitación analógica y vía correos que recibíamos, naturalmente obra de Alvar Souviró i García-Huelin y su Santa.

Cataluña también hace su aportación. En un mundo globalizado, los canelones de San Esteban no coñarian; el Roscón de Reyes tampoco. El “caganer” sí.

Pronto sabremos qué número le ha tocado a otro en el sorteo de Navidad ( bien llamado de la salud, por aquello de que al final es lo más importante) y cuál ha sido  el “caganer” que triunfa este año Y es que el peculiar personaje está invadiendo los belenes de medio mundo.

Alguien echará de menos al “tió”. Se equivoca. El “tió” apenas trasciende del territorio catalán. Además es tan aragonés como catalán.  Como muchas cosas. Tantas que es imposible entender Cataluña sin el concurso de Aragón. Y así se llamará el próximo icono de la serie: Aragón.

Que lo disfruten

Aquí lo teneis:

El caganer

…///…

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CATALUÑYA (VI) LA VANGUARDIA

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CATALUÑYA (VI)

LA VANGUARDIA

Estimados ,

Algo o alguien está «a la vanguardia» cuando está en primera posición, por delante de los demás. Eso es lo que pretendían los que fundaron un periódico que pregonara el pensamiento progresista del Partido Liberal; estar en el punto más avanzado, estar en La Vanguardia.

Este periódico representa,  como pocas cosas, la esencia de Cataluñya. Con frecuencia se lee la frase «el hecho diferencial de Cataluña» Puede que exista o puede que sea una fantasía. Pero en ambos casos tendría un alma gemela. Como el sol, sale cada día por la mañana. Pero no se acuesta con él. El alma nunca duerme.

Aquí tenéis el articulo de refencia:

La Vanguardia

Que lo disfrutéis

RAFAEL DE LA FUENTE Y EL MUSEO PICASSO DE MALAGA

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Rafael de la Fuente y

el Museo Picasso de Málaga.

Debo de reconocer con vergüenza, que aún   no conozco ni el Archivo Municipal ni el Palacio Arzobispal de Málaga. Por no conocer -y sigo fustigándome- no conozco ni el Museo Municipal. Sí en cambio  -y sírvame de disculpa-  Alcazaba y Catedral, Gibralfaro y el Centro de Arte Contemporáneo; multitud de iglesias y casi todas las tabernas habidas y por haber, todos estos lugares, si que forman parte de mi libro de visitas. Pero lo que mas me sonroja, en cuanto a mis carencias culturales -y eso,  en cierto modo me deshonra- es no conocer, teniéndolo tan cerca, el Museo Picasso de Málaga. Lo siento profundamente, pero es así.

Es eso, algo impensable e injusto para alguien que, como yo, ha visitado  museos, galerías y monumentos desde Londres a Nueva York. De Sevilla a Ámsterdam. De Lisboa a Berlín. De Algeciras a Estambul, que diría el ilustre Joan Manuel. Museo del Prado y Thyssen Bornemisza. Reina Sofía y Museos de Historia.. Tate Gallery,  British Museum y grandes Bibliotecas…por conocer, hasta un Museo  del Sexo y otro de la Droga en lo años 80 y situados ambos en pleno Barrio Rojo de la citada Ámsterdam.  Aunque, es verdad que cuando antes cité Ámsterdam, me refería al Museo Van Gogh que también conozco.

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Pero eso de no conocer la pinacoteca dedicada a unos de los paisanos mas ilustres de esta mi ciudad, como que es un delito de los mas punible y deberá de ser reparado lo más pronto posible. Es deuda que tengo pendiente conmigo mismo, y que pienso pagar en breve. Porque uno – al igual que los Lannister- siempre paga sus deudas. Y también las hace pagar si hace falta, no nos equivoquemos.

Seguí de cerca la transformación del Palacio de Buenavista y de todo su entorno. Viendo con agrado como sus alrededores se iban redecorando con negocios exitosos como teterías. restaurantes, vinotecas y tiendas de souvenirs que le aportaban el debido ambiente al referido Palacio que es donde se ubica el Museo Picasso. Todos ellos vigilados de cerca por la única torre de la Catedral, por el Patio de los Naranjos y por El Pimpi de Calle Granada.

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Ahora os voy a proporcionar un documento en pdf que me ha remitido mi querido amigo -y cada día más Maestro- Rafael de la Fuente con una gira, no por el Picasso en sí, que para eso hay mil guías, sino por la evocación, el recuerdo de una época que vivió en aquella  judería de Málaga en los territorios de la Calle de San Agustín. Esa calle que le vio crecer como persona siendo estudiante en ese colegio  -ancestral enemigo de mis Maristas- .que era el de los Padres Agustinos. Mariscos contra Langostinos; Romanos contra Cartagineses. Tirios contra Troyanos.

Un texto lleno de floridas referencias que te proporcionan  -ya lo he dicho- una tournée por los alrededores del Centro Histórico y por el mismo Museo Picasso de Málaga

Me he preguntado, a veces, porqué personas de la categoría de Rafael de la Fuente, no pasan a limpio ese valiosísimo cuaderno de bitácora que guardan -si no en referencias escritas- sí en los anaqueles de sus recuerdos. Sería un testimonio inapreciable, una vez publicado, de una época irrepetible de esta ciudad, de esta Costa del Sol, que el contribuyó a crear. A mi, particularmente me encantaría leerlo y guardarlo debidamente en mi memoria. Y en mi biblioteca.

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Si queréis, podéis tener acceso a esta reseña con el Museo Picasso de Málaga de excusa.

Aquí la tenéis:

https://skydrive.live.com/redir?resid=9B5AD4B7DBD9E872!2477

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 Que lo disfrutéis.
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