KUKY PEREDA. FOTOGRAFÍAS

KUKY PEREDA. FOTOGRAFÍAS

En los prolegómenos del post que escribí sobre el grupo amigo-musical “Sólo un Momento”, contemplé, y después inserté, algunas fotos realizadas por la fantástica fotógrafa oficial de este grupo: Kuky Pereda.

Poco después, con motivo también de otro post que realicé con un preciosísimo texto laudatorio que había escrito el Poeta Juan Miguel González sobre el citado evento, Kuky tuvo la deferencia -a pesar de no conocernos en aquel momento personalmente- de proporcionarme nuevas instantáneas.

Era tanta la calidad de las imágenes, que no pude abstraerme a la tentación de demandarle una selección de su trabajo para que fuese mostrado a todo aquel que así lo desease en este blog. ¡Me dijo que Si! Que le encantaría; y así, de una manera impaciente como es natural en mí, quedé a la espera de recibir lo prometido.

Pasó después, que tuvo la gentileza de invitarme a una inolvidable fiesta de cumpleaños de la común Lola; allí fue donde pude darle un saludo y un beso In personam y aproveché para recordarle el compromiso que tenia adquirido conmigo.

Cumplió la palabra dada al poco tiempo. Y me remitió una magnífica selección de momentos únicos atrapados por su cámara, pero descubiertos por sus ojos. Estas fotografías, que ahora vienen, nos disponen para  un precioso paseo por la  luminosidad y por la más rutilante gama de colores. Por bellísimos paisajes costeros con cielos rojos cuajados de nubes. Torcales de piedra y musgo. Bolonias de mar y arena.

Un trabajo lleno de miradas infinitas. Miradas inocentes y profundas las unas; lascivas y concupiscentes las otras. Privadas muchas de estas del color, pero enriquecidas por la pátina invisible e inapreciable que le otorga el blanco y negro; Llenas de atardeceres desde la orilla.

Barcas relegadas al olvido en playas solitarias; suplicando la misericordia de la última oleada que las lleven al descanso definitivo.

Se detiene Kuky Pereda también, y se recrea, en los cuerpos desnudos ungidos de barro.  Caterva Cumpianesca. Amigos a mansalva. Estaciones postreras para los trenes de largo recorrido que tanto le gustan a mi querido Entrecortado. Ese mismo -que ha fuerza de buscarlo- ha encontrado, por fin, el Bar Término Medio.

Kuky Pereda a través de sus fotos, nos enseña en las hojas verdes, las Lágrimas de las Lluvias de Castamere; esas mismas que -sin nadie que las oigan- descansan  ordenadas y como dormidas.

No dejéis de ver esta presentación con parte de su trabajo. Estoy seguro de que os encantará.

“De esa manera habló, eso fue lo que dijo
el Señor de Castamere,
pero ahora las lluvias lloran en sus salones,
y nadie oírlas puede.
Sí, ahora las lluvias lloran en sus salones,
y ni un alma oírlas puede.”

(Las Lluvias de Castamere)

 

Si queréis bajaros este trabajo, podéis hacerlo desde aquí:

https://skydrive.live.com/redir.aspx?cid=9b5ad4b7dbd9e872&resid=9B5AD4B7DBD9E872!2400&parid=root

 

Que lo disfrutéis!

NAVIDAD EN MÁLAGA. ANTONIO RUIZ-MOLERO

Este blog, con el tiempo, va adquiriendo una saludable costumbre que consiste en el conmemorar –humildemente- las diferentes festividades del año con el principal y casi único protagonismo de la ciudad de Málaga.

Así pues, se llena de esta manera el blog -sin pretenderlo- de aromas estacionales.

Por Semana Santa, huele a romero apenas pisado y a incienso; huele a nubes que –no lo quiera Dios- amenazan lluvia y a limones cascarúos del Camino del Calvario.

En la Feria de Agosto -ya con el calor- percibimos el olor de los espetos de sardinas y de biznagas preñadas de jazmines. A varas de nardos y a viento Terral.

Y si es Navidad, si esa época es Navidad… Se llena la ciudad del olor a pino abeto y a castañas asadas. A borrachuelos, Isabelas y pestiños de la Confitería Aparicio.

Aquí, todas esas manifestaciones estacionales, tienen un nexo común en la mirada conveniente e incomparable del objetivo de mi muy querido amigo Antonio Ruiz -Molero. Y este, contribuye siempre con su trabajo en modo de paseo fotográfico.

Antonio Ruiz – Molero se ha transformado en un indispensable y extraordinario colaborador de El Blog de Father Gorgonzola, con una esplendidez y prodigalidad absolutamente encomiables. Es tan solo sugerirle el Leit Motiv de lo que quiero incluir en estas páginas y -afanosamente- se pone manos a la obra para complacerme. Siempre me hace llegar fantásticas selecciones de su estupendo trabajo artístico.

Ya he dicho muchas veces que lo que mas me gusta de Antonio Ruiz – Molero, es la  singularidad de sus imágenes. Porque se salen de los métodos establecidos; de las maneras comunes. Su mirada, su distinto planteamiento y el particular enfoque que le aplica y somete a los rincones de la ciudad de Málaga.

Rincones -ya lo he dicho también más de una vez- que a los demás nos pasan cuasi inadvertidos; y que nos llegan -afortunadamente- con otra perspectiva a través de sus fotografías.

Es todo un privilegio presentaros  una Málaga iluminada con luces de Navidad. Aliñada de villancicos y dulces de conventos. Con árboles, vestidos de quincalla de luz y guirnaldas de colores, que le confieren un aspecto mágico y festivo. Farolas florecidas de pascueros y lentiscos, muérdagos y acebos; naranjos plagados de luciérnagas amarillas. Con tres Reyes Magos que se dirigen al Portal, entre eucaliptos, algarrobos y cipreses en la Coracha.

Una Natividad ciudadana  a través de los ojos del fotógrafo; Otra  Navidad más familiar tamizada por la luz de las velas rojas que distraen a la Madre del Hijo.

¡La Málaga en Navidad según Antonio Ruiz-Molero!

Si queréis bajaros esta presentación, podéis hacerlo desde aquí:

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Que la disfrutéis.

MAYTINES DEL NACIMIENTO

MAYTINES DEL NACIMIENTO

Me comunica mi amiga Mariví Verdú que el próximo día 20 de Diciembre en el Centro Cultural «Vicente Aleixandre» de Alhaurín de la Torre, a las 20,30 horas, y el 23 de Diciembre a las 19,30 en el Ateneo de Málaga, se presenta un libro de villancicos titulado «Maytines del Nacimiento» . El libro muestra villancicos escritos por la propia Mariví, Pilar Bugella y Juan Miguel González con ilustraciones de Ayuso, Ángel Idígoras y Pachi.

El Blog de Father Gorgonzola, tiene el enorme privilegio de publicar en este post un adelanto que consiste en el bellísimo prologo de Laure Quesada y el no menos bello epílogo del también amigo Manuel Salinas.

Entre ambos, y como anticipo de lo que ha de llegar, inserto -como primicia- una preciosa canción de Diciembre escrita por mi buen amigo Juan Miguel González.

Disfrutadlo, pues merece la pena. Muy mucho.

PROEMA

Laure Quesada

La pátina, mugre purísima que ensucia y ennoblece los lienzos, se posa, también, en las palabras. No deja de ser una ironía que villano, palabra inmaculada en su origen latino-medieval (de villanus = aldeano), y que más tarde, en el Renacimiento, dará villancico, hubiese ya perdido, aún no bien entrado el Medievo tardío, su prístino candor y pasado, de un golpe, a designar lo abyecto. Que, en cambio, sea hoy sinónimo de ruin y villancico de frescura es uno de esos raros, mágicos milagros que sólo le debemos al lenguaje y su arbitrario aluvión de sentidos.

En ese delta caprichoso (del lenguaje) trabajan, rarísimas hormigas, los poetas. Son ellos, arqueólogos del tiempo, quienes, visionarios, le devuelven su genuina frescura, su atávico, mítico fulgor. Porque lenguaje es mito (reliquia de mito) en tanto último eslabón de esa cadena que nos une a lo que fuimos, allá en la primavera de los tiempos. Son ellos, comadres del olvido, quienes, nostálgicos, velan su integridad revelando, bajo una nueva luz, su cadáver. Y esa luz, redentora, no es otra que la música. La música que danza su vals entre sus versos. La música, sí. ¿Quién no ha subido nunca esa escala de Jacob…? ¿Quién no luchó jamás (qué poeta, qué ser) contra el ángel del ritmo y después, extenuado, durmió en su silencio…?

Este libro, lector, es un canto al silencio. Un canto al silencio escrito por poetas que saben que la música es su llanto vertebral, su risa más pura. ¿Y qué más puro canto, sencillo y popular, que el villancico, reliquia que nos queda del villano cuando éste, todavía, era sólo un campesino…?

 

A mis hijos Daniela y Teseo y
a mi nieto David

 

A CANDELA DEL MONTE…

Juan Miguel González

A candela del monte
huele el ganado;
a leña verde y paja,
Niño, tu establo.

A rebaño mojado,
a encina, a brezo,
a divinos pañales
huele, y a heno.

¿Quiénes bajan cantando?,
¿qué flauta es ésa,
en tan oscura noche,
con lo que hiela?

A huerto soleado
huele el pesebre,
porque ha nacido Mayo,
con tanta nieve.

 

NIEVE QUE LA NOCHE ALUMBRA

Manuel salinas

Cada niño trae un milagro bajo del brazo: la encarnación del verbo, la posibilidad del habla de la tribu en la que haya nacido, el don del lenguaje.

Así cada nacimiento va unido a la alegría, al bullicio, al jaleo, al festejo, al estar despierto.

El villancico es el signo, la manera del que vela, del que para espabilarse en medio de la noche coge el almirez, hace bulla y canta.

Pero la palabra no sólo nombra la realidad o la construye, sino que al mismo tiempo se rebela contra ella y la desmiente; esto es la sueña. Y ese juego de la palabra nos desnuda de lo sabido, del quienes somos, y nos reúne ,y nos da vida, y nos hace –váyase lo ganado por lo perdido-, niños de nuevo, porque todo es infancia.

En efecto, esta música de oro que habla del amor sólo tiene una patria: la infancia, porque no hay más paraísos que los perdidos.

En fin, ése es el misterio. Éste es el milagro que no se razona y se impone como el amor o como el idioma. Éste es el estado de desvelo que encontramos desde mucho más allá del cancionero de Upsala, del siglo XVI, donde se nos recuerda que no debemos dormir la noche santa, hasta estas otras “canciones de vela”, villancicos que han escrito en este hermosísimo libro Pilar Bugella, María Victoria Verdú y Juan Miguel González.

Puñado de notas o de sílabas que se preguntan, por ejemplo, “¿En qué estaba yo,/ bello pastorcillo,/ que ni oí tus pasos/ ni escuché tus silbos?”, o que tararean, “silenciosa, rezando,/ casi sin voz,/ una nana te canta/ mi corazón”.

Villancicos, exactos y medidos, como los pasos de una danza, son este “estar atento”, este “estar despierto”, de esos poemas de la Presencia, poemas de la Llamada, del Nacimiento, que nos traen o nos llevan por dos largos ríos recién brotados de una estrella, una voz que narra el suceso, la gloria que es la encarnación de la palabra que de la Historia escapa.

Desde lo popular a lo culto llegan para cantarnos que la Nochebuena no es noche de dormir, sino de avivar la inocencia, de poner donosura en papel de regalo y palabras a un tiempo todavía no domesticado, a un tiempo que salvaguarda el misterio, nuevo y antiguo, del hacer versos.

El villancico o la “canción de diciembre”, “canción del desvelo” es una maña de la lengua que hace, gozosa y navegable, la luz, el ardor que pone a la par Poesía y Verdad: Canto; del que de amores muere, el dulce canto.

PARA ÁLVARO (De Juan Miguel González)

Mi querido amigo el Poeta Juan Miguel González, tiene la enorme consideración de regalarme una vasija rebosante de aprecio, cariño y ánimo. Una inmerecida demostración de amistad que le agradezco “Ab Imo Pectore”. Desde lo mas hondo de mi corazón. Y tiene, además, la esplendidez de regalarme -para compartirlo con vosotros- la exclusiva de la letra de un villancico perteneciente a un próximo libro que será editado, estas fechas navideñas inminentes, con el nombre de Maytines(sic) del Nacimiento.

Comparte la autoría con Pilar Bugella y también con la amiga Mariví Verdú. Edita “Calle del Agua”

No quiero hablar de este libro- por ahora- pues merecerá una entrega específica prologada con la palabra amiga de Manuel Salinas. Ahora solo os dejo esta epístola amable y afectuosa que me llena el pecho de satisfacción y de honra.

Muchas gracias maestro. Es un ENORME privilegio. Yo también te hago un regalo musical al final de este post… En mi niñez -y cuando la familia Souvirón nos reuníamos por Navidad- mis tías Lourdes y Pilar, cantaban este precioso villancico. Es algo tan personal que, precisamente por eso, quiero compartirlo contigo.

Málaga, madrugada del 26 de Noviembre de 2011 

 

Querido amigo Álvaro: 

Qué joven me siento cada vez que me asomo a ese ancho y claro ventanal con que tu bondad se empeña en hacerme feliz. 

Ganas dan de correr y abrazarte, de llenar de  castañas y  almencinas tus enormes zapatones de tela peatonal, de auparme hasta tu frente y ungirla de sonetos bien mojados en vino de los Montes. 

La deferencia, el jovial y esforzado ejercicio de estética con que ilustras los versos que con tanta calidad musical ha popularizado TABLETOM, revelan un talento fresco y versátil, que en vano intentas disimular bajo la corpulenta apariencia bonachona de tus dos metros de estatura. En esta bastarda cultura del éxito inmediato, en este execrable muladar subvencionado en que han convertido el arte, consuela y reconforta que alguien como tú se prodigue en aquello que sólo se realiza desde la independiente gratuidad, siempre insumisa, generosa y apasionada. ¡Ánimo, amigo! Gracias otra vez y enhorabuena. 

No quiero despedirme, querido Álvaro, sin antes ofreceros esta canción de Diciembre que, aunque de próxima edición en un libro de villancicos, también os dedico a ti y a tu esposa. 

Siempre agradecido, te abraza, tu amigo. 

Juan Miguel González 

 CON CUANTO AMOR NOS LLAMA 

 

¿Cómo abrirán las breñas 

sus matinales salmos 

si están los montes secos 

y sin pastor los prados? 

 

¿Cómo alzarán los valles 

sus matinales brumas  

si a las dormidas fuentes 

no despertó la lluvia? 

 

De ti, niñez, no queda 

más que la pura nieve 

cayendo en las menudas 

canciones de Diciembre. 

 

¿Quién dejará, de frío, 

morir la dulce infancia, 

oyéndola, en el heno, 

con cuánto amor nos llama? 

        Juan Miguel González

GONZALO MARTÍNEZ PHOTOGRAPHY

GONZALO MARTINEZ

PHOTOGRAPHY

Comenzó mi amistad virtual con el fotógrafo Gonzalo Martínez de manera fortuita e inesperada.

Tan inopinadamente, que la única vez que hemos estado mas cerca el uno del otro , había momentos en que estábamos bajo el mismo techo pero separados por más de tres mil cabezas basculantes. Compartiendo un espacio donde habitaba el calor más sofocante con el decibelio más desatado.

Sala París 15. Coincidimos en el fantástico homenaje que la banda Tabletom brindó a su cantante Rockberto González. Puede que, en camerinos de la zona VIP –donde yo me encontraba, inmerecidamente, gracias a la invitación del letrista del grupo- si que estuviésemos mas cerca. Pero ninguno reparó en el otro; mas que nada, porque no nos conocíamos.

Gonzalo, era uno de los fotógrafos acreditados del evento musical. Y era  -junto a Eduardo G. Magaña- uno de los que se paseaban cámara en ristre, por el escenario, inmortalizando el concierto.

Pocos días después, cuando yo  estaba realizando la reseña de dicho espectáculo para mi blog, pude ver una serie de fotos magnificas que me impresionaron por la calidad que tenían. En blanco y negro eran y me encantaron.

Contacté con Gonzalo con la intención de requerir el pertinente permiso para  usar algunas de sus fotos en dicha reseña; este, con una enorme deferencia y generosidad, me concedió la autorización solicitada.

A partir de ahí, hemos mantenido una relación cibernético-epistolar donde hemos hablado, muy a menudo, (yo se lo propuse) acerca de crear en este blog -que estáis visitando ahora- una presentación en Power Point con una muestra de su trabajo.

Con un altruismo y dadivosidad que no se da con demasiada frecuencia entre personas que apenas conocen, en poco tiempo me mandó una selección para que eligiese las imágenes que yo considerase oportunas. Un trabajo ingrato, cuando la tarea reside en descartar momentos captados desde y con el corazón de un artista.

Semana Santa, viajes, fotos de denuncia social. Portadas de revistas, modelos espléndidas y fantásticos retratos…todos temas universales, pero que, tamizados por el ojo de Gonzalo Martínez, se salen de lo habitual y de los más visto.

Y me puse manos a la obra: realicé una copia de la carpeta  para guardar la original en toda su integridad, y compuse -descartando, sin ninguna pauta preconcebida- la selección que configura esta recopilación que ahora viene.

Las fotos de Gonzalo Martínez es una comunidad bien avenida de imágenes que constituyen en sí –y cada una de ellas por separado también- un reflejo donde conviven paisajes de la India llenos de miradas perdidas con mares de sombras. Ojos negros sin fondo a la orilla del río de la vida y de la muerte.

Mujeres de una  belleza tan inmensa y tan intensa, que parecen irreales; la piel desnuda y sugerente que se arrebuja irreverentemente -en esta presentación- junto a Cristos con los telones fondo que le proporcionan las cristaleras urbanas de colores.

Nueva York en esencia; asomando en la imagen  rincones tan escondidos de la ciudad, que solo el experto puede descubrir -y fijándose mucho- Bryant Park a través de los carámbanos de agua de lluvia helada. Cautivos ahogados en lluvia de pétalos. Caras viejas ajadas y atravesadas por los caminos del tiempo. Músicos amigos y más amigos actores.

Gonzalo Martínez nos abre un universo de instantes. De situaciones que disfrutan de una enorme naturalidad y, que además, no resultan para nada convencionales. Y todo eso, admirablemente, lo comparte de una forma desinteresada conmigo; y ahora, con vosotros.

Para gozo mío, la primera foto que se asoma a este post, es una imagen del citado concierto que, el ahora amigo, ha tenido a bien dedicarme para que se incorpore a mi Muro de los Afectos.

Desde aquí, podéis bajaros la presentación que he elaborado con una parte de su obra, para que podáis apreciar su magnifico trabajo. Gonzalo Martínez Photography.

 https://skydrive.live.com/redir.aspx?cid=9b5ad4b7dbd9e872&resid=9B5AD4B7DBD9E872!2394&parid=root

 

Que lo disfrutéis.

A PROPÓSITO DE VISIÓN DE LA PIEDAD

Hoy, 30 de noviembre, publica el periódico EL MUNDO, en PAPELES DEL PARAÍSO, un  artículo escrito por el común amigo Manolo Salinas sobre el nuevo libro de Juan Miguel González “Visión de la Piedad”

Como no podía ser de otra manera, los amigos -y sus textos- tienen siempre cabida en este “Ateneo’s Alas con Secuencias”

Este es:

A propósito del libro “Visión de la Piedad”

de Juan Miguel González.

 MANUEL SALINAS

            Escribe magistralmente el ensayista Ignacio Gómez de Liaño, en el impagable prólogo al libro “Visión de la Piedad” (editorial, “Libros delaire”) de Juan Miguel González, que el fundamento último de esa obra poética es el ímpetu y la trascendencia.

Esto es, el libro de Juan Miguel González participa de ese raro afán de trascendencia, de esa idea radicalmente lírica, frente a la tendencia más realista imperante en estos días en los que se desconfía del canto. Desconfianza moderna que Marcos-Ricardo Barnatán supo definir de esta manera: “los poetas ya no creemos en los dioses y en los héroes. Por eso ya no cantamos”. El poeta ahora es un investigador privado.

En efecto, frente a este luto del canto, frente a esta mirada alicorta y rasante, Juan Miguel González nos habla en su libro de fervor, de entusiasmo, entroncando su poesía con la de uno de los poetas indiscutibles de la poesía española del siglo XX: Claudio Rodríguez, quien cantó la esencia de la poesía y la “ebrietas” de la que ésta dimana. Poesía como don y como ebriedad que es un estado de entusiasmo en el sentido platónico. En resumen, nuestro poeta malagueño nos dice que la vida humana es una especie de “ímpetu entusiasta” y que ese ímpetu, esa “ebrietas” es lo mejor que hay en ella.

Por otro lado, el antídoto, que nos ofrece la poesía de Juan Miguel para estos oscuros días de individualismo y picaresca, en los que los hombres no tienen ningún deseo ni sueño ni idealidad sólo la necesidad de cosas prácticas y de dinero, es una búsqueda de sentido y sosiego a la existencia, una búsqueda de valores éticos y esperanza, una búsqueda de una vida trascendente y espiritual: cosas de toda la vida que el tiempo no desgastó jamás.

Mario Vargas Llosa ha escrito: “Durante mucho tiempo se creyó que con el avance de los conocimientos y de la cultura democrática, la religión, esa forma elevada de superstición, se iría deshaciendo, y que la ciencia y la cultura la sustituirían con creces. Ahora sabemos que ésa era otra superstición que la realidad ha ido haciendo trizas. Y sabemos, también, que aquella función que los librepensadores decimonónicos, con tanta generosidad como ingenuidad, atribuían a la cultura, ésta es incapaz de cumplirla, sobre todo ahora. Porque, en nuestro tiempo, la cultura ha dejado de ser esa respuesta seria y profunda a las grandes preguntas del ser humano sobre la vida, la muerte, el destino, la historia, que intentó ser en el pasado, y se ha trasformado, de un lado, en un divertimento ligero y sin consecuencias ”.

Sin lugar a dudas, y Gómez de Liaño tiene otra vez razón, que Juan Miguel González es un raro poeta que en lugar de promover lo peor -ya sabemos que todo cambia siempre para peor-, busca lo mejor de la tradición para cantarlo, acaso convencido de que el “más allá” no puede estar en esa revolución terrenal que nos prometió cierta idea de progreso. Recordemos, en este sentido, que el prestigio del arte o de la poesía, en nuestra época, le viene de aquella antigua promesa de que nos proporcionaría el soñado Edén. No hay duda, la publicidad ha sido el sustituto moderno del argumento y su función ha consistido en que “lo peor” pasara por “lo mejor”, porque indefectiblemente todo “acá” logrado nos lleva a suspirar por cualquier “allá”. Ya lo sabemos: así es la condición del alma humana que, desde Altamira, siempre se puso de pie para alcanzar a pintar sueños o bisontes.

En fin, Juan Miguel González es un poeta que está lejos del exhibicionismo moderno y dentro de esa otra tradición también moderna (Santayana, Wilde, Eliot, Pound, etcétera.), a la que los ingleses han llamado “medievalizante” o “gótica”, que es la de ésos que no han renunciado a ser constructores del Absoluto para convertirse en publicitarios del Partido. Ahora bien, recordando a estos últimos, escribe Karl Kraus: “Nunca me pareció una blasfemia aquella frase de Peter Altenberg: Oh Dios, eres como un Shakespeare; sin embargo, sí me parece un delito de lesa majestad cuando dijo eso de que en la Abadía de Westminster yacían los restos de Shakespeare y los demás reyes ingleses”.  Porque, cuando en la ciudad sagrada caiga la última muralla frente a los bárbaros, uno siempre esperará que Roma sobreviva, asistido por la convicción de su supremacía moral.

Por eso, Juan Miguel González, como el “neotrovadorismo” de Cunqueiro –sólo es un ejemplo-, cree que la Tradición es salvadora, porque entonces, el arte, la poesía impedían a las personas dar la espalda a esa riquísima realidad de la que dijo Lord Dunsany: “no hablo nunca de las cosas que he visto; sino de las que he soñado”, y porque esa mirada al pasado consiste en una educación para ver más claro y más hondo en la naturaleza humana y encontrar en ella un principio de perspectiva, de prudencia, de amor.

Si el arte y la poesía nacen del dolor y se alimentan de él, ciertamente que será por medio de éste por donde se llegue a la profunda alegría y al verdadero entusiasmo, convencidos que de la razón moral será su aliada.

Y que, no hay duda, también se puede “avanzar hacia atrás”, como se dice en los autobuses.

¡¡QUE PAREN EL MUNDO, QUE YO ME BAJO!!

¡QUE PAREN EL MUNDO, QUE YO ME BAJO!

Sé que lo que viene ahora es un texto pesimista y desesperanzado, porque…

Realmente dan ganas de bajarse de este mundo amañado y fariseo. Este mundo en el que corren tiempos de desánimo y depresión; de desaliento inacabable  y de pertinaz abatimiento… ¿sigo? Pues sigo… De desconsuelo repentino e inesperado, porque, asombrados, vemos lo que queda por llegar con un derrotismo y una impotencia insostenible e inevitable. Y, si esto es así, y no hay presente… ¿como mierda va a haber futuro?

Vivimos un tiempo vacío de esperanza y solidaridad no buscado en el que la importancia del enriquecimiento económico a ultranza, prima sobre la ilusión y sobre  el derecho que creíamos tener adquirido sobre el bienestar, la tranquilidad y el progreso. Sobre el convencimiento de que íbamos en la dirección correcta de la cultura, la prosperidad y lo civilizado.

Hoy ese mundo se ha venido abajo, y sin apenas habernos dado cuenta, nos encontramos un lugar donde la preocupación, la inseguridad y el miedo, atenaza el ánimo, y además, encuentra su mejor caldo de cultivo en esta interesada desvergüenza política cuasi generalizada.

Así que viendo lo visto, y sobre todo, adivinando las negras perspectivas, uno no tiene más remedio que sentirse capitidisminuido y abatido por todo esto que nos está sucediendo  -que era impensable no hace mucho- y que ahora entra por las puertas sin permiso y sin haberlo solicitado.

Por eso a mi, no me queda mas remedio ni mas solución que, o abandonarme a nuestro trágico destino, o inventarme un mundo paralelo.

Porque dan ganas de bajarse del mundo actual. ¡¡Que paren el mundo, que yo me bajo!!

Así que yo, opto por la solución íntima y desesperada de refugiarme en otro universo paralelo; Y si no me lo invento yo -como es el caso de este blog- lo tomo prestado de los maestros.

Me mudo a los territorios ficticios e irreales. A la Tierra de la Abundancia. Aunque eso –en cierto modo- signifique el esconder la cabeza ante la inmundicia que representa este tiempo que nos está tocando vivir. Pero lo asumo y trato, ilusoria y engañosamente, de desdeñar la terrible realidad que me rodea implacable y miserablemente. Así que eso hago: me refugio en donde puedo. O en donde me dejan..

Por eso, quizás, tengo últimamente ese especial amor, devoción y entrega  -que diría John McLaughlin- hacia el surrealismo en todas sus vertientes; sobre todo en la pictórica. Porque me deja asomarme a sitios imaginarios, a paisajes oníricos que solo pueden existir en la cabeza del artista y -a través del paisaje utópico e inalcanzable del color y de la perspectiva mágica e imposible- nos los transmite a nosotros y nos hace soñar con un lugar feliz o, por lo menos, diferente y especial.

Con ese mundo que añoramos del antes de la insania de las primas de riesgo. Mucho más antes de estar ahogados en un pozo sin fondo de rescate

Los mundos paralelos de Jacek Yerca, son mundos tan irreales como inviables.

Mundos extraños donde las apariencias se vuelven verosímiles. Donde los animales se funden con el metal formando criaturas que, por la noche, cuentan ovejas eléctricas tratando de combatir el insomnio que les provocan -y aturden- los despiadados Telediarios y los artículos de eleconomista.es.

Un lugar de ilusión donde las islas navegan a lomos de dinosaurios gigantescos. Las rocas flotan albergando en sus cimas castillos en equilibrios antinaturales. Laberintos intrincados y ciudades erigidas en las nubes.

Paisajes ficticios e imaginarios, donde podríamos albergar la esperanza de vivir en un mundo distinto al nuestro que ya, no volverá a ser como antes.

Disfrutad con esta presentación de pinturas de Jacek Yerca. Por lo menos os abstraerá del mundo patético que algunos  impresentables han fabricado para nosotros y para nuestros hijos por su beneficio.¡¡¡ Malditos sean!!!

Si queréis bajaros esta presentación en Power Point, podéis hacerlo desde aquí:

https://skydrive.live.com/?cid=9b5ad4b7dbd9e872#cid=9B5AD4B7DBD9E872&id=9B5AD4B7DBD9E872!2387

(Poned la música altita)

Que la disfrutéis.

DE JUAN MIGUEL GONZÁLEZ Y TABLETOM

DE JUAN MIGUEL GONZÁLEZ Y TABLETOM

Detenta el poeta Juan Miguel González una especial y puntillosa particularidad; una connotación como escritor (y como persona, estoy convencido),  que no es otra que la absoluta -y cuando digo absoluta, digo bien- disposición hacia el aplicar -con una enorme disciplina y rigurosidad- las pertinentes reglas ortográficas y sintácticas en sus escritos. Sean poemas o sea prosa.

Y lleva esta rigurosidad hasta el extremo de la anhelada perfección.

Por poner un ejemplo: Lo que el llama “El pajarito ausente” (es decir no poner una tilde en una sílaba) le produce tal estado de desasosiego y remordimiento que, hasta que no ve remediado el lapsus calami cometido por este transcriptor, hasta que yo no desfago el entuerto, el Poeta, no empieza a respirar acompasadamente y a volverle las pulsaciones al ritmo adecuado. Algo así como lo que me pasa a mi cuando veo un cuadro colgado de la pared  y este está torcido.

Sea leído esto con el debido tono jocoso que es el tono en que está escrito; pues por lo descrito, ambos compartimos –para según que cosas-  una especie de obsesión paranoica que no es del todo cómoda. Por lo menos para mí.

Fueraparte que diría el ínclito Quioritién…

¿Y a que viene esto? Pues viene a que  Juan Miguel González – el llamado cuarto miembro de Tabletom- reivindica desde hace mucho -sin el menor atisbo de reproche, por supuesto- el delirio de la inclusión de las letras originales escritas por él en los discos editados por el grupo.

Es decir, él -con esa mente no acostumbrada a los entresijos técnicos- no se explica como no aparecen en las carátulas la versiones académicas y originales suyas y junto a las  versiones ajustadas por los músicos.

Yo, siempre le digo que eso –cuando no lo hacen- es porque no es posible. Que los músicos está sometidos a las presiones de las productoras; y que la métrica musical, no se ajusta a la métrica poética. También que, además, -para concordar ambas- los Tabletones deben de hacer inexcusablemente estos cambios, que por otro lado, no son nada fáciles de realizar. Es más, musicar un poema, es terriblemente complicado. Hay que valer muy mucho para ello.

Otra cosa son las licencias que -en base al estilo propio- se toma  cada cual. Verbigracia: Cuando el poeta escribe: Los martes trece de nosotros mismos, Tabletom lo transcribe como: La parte chunga de nosotros mismos.

Tanto monta monta tanto. Las dos versiones son absolutamente apropiadas para el elemento en que se desenvuelven. Incluso creo, a mi pobre entender, que se complementan.

Esta anécdota -pues de eso se trata- viene a colación porque a través de una magnifica página Web dedicada a Rockberto: www.rockberto.com  y gracias a uno de sus creadores -Paco Roji- han llegado a mis manos las letras de Tabletom. Separadas en dos partes: una las compuesta por los miembros del grupo y la otra por el insigne.

Estas letras son -las que vienen ahora- las incluidas en los discos y creadas por el Poeta. (Nótese que cada vez que escribo Poeta, lo hago con mayúscula. Es aposta)

Tabletom musíca a Juan Miguel González. ¿Se puede pedir más?  El genio de la rima, el talento de la métrica, de la palabra escrita, combinado con la música mas inspiradora, elaborada y acertada. Dos magisterios en uno. Un fantástico matrimonio de conveniencia. Tanto monta…monta tanto. Para nuestra suerte.

Insistir en mi agradecimiento a Paco Roji (Y a Mariví Verdú por la fantástica biografía del Maestro)) y volver a recomendar que visitéis su página www.rockberto.com

Disfrutad estas letras; son magníficas, yo he tenido el detalle de maridarlas con ilustraciones de Vladimir Kush.

(Excepto, logicamente, la que viene a continuación que es una licencia que me permito)

ALGO ASÍ COMO UN TANGO

(Escrito en una pensión de Salamanca)

 

(Dedicada a Don Alfredo Di Stéfano)

Incluído en el libro «El ozono y la ópera»


Estoy en casa solo y sin Machaco,

sentado en el salón,

conjurando a las musas del tabaco,

medio seco un pulmón.

Pues quiero estar solemne y muy cuitado,

me he negado a cenar,

que bardo bien sufrido y mal cenado

gusta a las musas más.

Como llueve en Melilla y hace frío,

amada, y no estás tú,

converso con el lelo pio-pio

del pájaro cucú.

A qué tanto cuidado capilar,

poeta, menos moño,

me dicen rubicundas al rodar

las hojas del otoño.

Por mucho que componga la figura

y agrave el ademán,

no consigo rimar con sepultura

la risa de Don Juan.

¿Do fueron de gardeles los eventos,

perchelero farol?

¿Qué se hicieron de aquellos Paco Gento?

Se interna, centra y gol.

Me voy en acabando este cuarteto,

pues llega la mañana.

Nos vemos – a mi ponme un cateto –

muy pronto en La Campana.

LA PARTE CHUNGA

Este tema se llamó inicialmente ‘COPLA AL MONOTEISTA DON DIOS,

PARA SER CANTADA CON MUCHO VINO TINTO’, posteriormente se

quedó en ‘LOS MARTES TRECE DE NOSOTROS MISMOS’, por último el

grupo la llamó ‘LA PARTE CHUNGA’

Bella contradicción, enigma amado,

la rosa se eterniza en las tabernas.

Lesbiana juventud, muestra las piernas

para que el viejo Dios viva endiablado.

A fuerza de ternura y de botellas

logramos que también Dios tangueara,

era normal de Dios que se endiosara

y llamase Señor de las estrellas.

Pero que emperador fuera del todo

y vitalicia majestad del uno,

que fuera el éter y que habitara el lodo

y la torta ramos de mi desayuno…

Venga, por Dios, un poco de respeto,

y aquel día perdimos la paciencia,

y en lugar de la cruz, el amuleto

al cuello nos colgamos de la ciencia.

Aquel fisgón abstracto y timorato,

aquel glorificado absolutista,

no lo mato el materialismo chato

ni la bomba infantil del anarquista.

Y es que Dios no es la espiga ni el minuto,

ni la azarosa Historia y sus abismos.

Dios es la copa, el chute y el canuto:

Los martes trece de nosotros mismos.

DAMA DE NOCHE, AMARILIS

(La del manojo de cuervos)

Dama de noche, Amarilis,

Salomé de ojos de yeso,

quién escuchara llover

dentro de tu pozo seco,

al pié de tus blancos muros,

detrás de tus durazneros.

Dama de noche, Amarilis,

sor Juana de los ateos.

Espigadora, no mires

la flor azul del enebro.

La cierva blanca bebía

la sangre de los corderos,

el semen de los apóstoles,

el ron de los arquitectos.

Dama de noche, Amarilis,

la del manojo de cuervos.

Anoche vino la brisa

pisando, a lo soldadesco,

con aires de generala

y salvas de regimiento,

y en todo, ramas y brisas,

sonaba el himno de Riego.

Dama de noche, Amarilis,

Robín de los tiroteos.

AVIONES DEL PINTOR RAFAEL ALVARADO

(Orange y Gaseosa)

¿Por qué cielo de tarde sin escuela

derribando tú mágico avión?

¿De qué caña de escoba y que cartón

volar lo hiciste que, aun ardiendo, vuela?

Aeroplano de menta y de limón,

pegasillo de engrudo y regaliz,

¿En qué cine de barrio fue feliz

este corsario de la aviación?

¿En qué vieja pantalla, en que cuaderno

Se estrellará tu párvula avioneta?

¡Orange y gaseosa! Una peseta.

Programa doble. FIN. Cine Moderno.

SIERRA DE RONDA

Por la sierra de Ronda,

la blanca luna,

señora de mis noches,

y de mis dudas.

Bésame y vete

que me vienen buscando

los migueletes.

Por la sierra morena

repite el eco:

los amores soñados

son los más ciertos.

Ay, yo quisiera

que nunca fuera falsa

ni verdadera.

Luna de los pastores,

campos de nieve

por donde la esperanza

se fue y no viene.

Fuente de  los suspiros,

Fuente soñada,

dile que no se quede,

ni que se vaya.

VIEJA CANCIÓN

(El reggae del amor)

Que tendrá el televisor

y la sección feminista,

que hasta el pájaro anarquista

canta en el contenedor.

Porque el amor y el dolor

Se juega a la primitiva,

Canto esta vieja canción

Que está más muerta que viva.

GUADALMEDINA

Ay río Guadalmedina

donde jugué de chavea,

eso sí que eran pedreas

y canutos, y almencinas.

Vendía en calle Cotrina

los “Lucky triki” el “Boquera”;

treinta Caunys de pulsera

se sacaba del abrigo.

Infancia de pan de higo

frente al cuartel de Natera.

COMPENDIO FLAMENCO

(No tengo ná)

Mira si soy desgraciao,

que tira, para no verme,

mi sombra por otro lao.

Aquellas palabras

que nunca me oyeras,

en las ramas hablan, en las aguas cantan,

Y en el viento suenan.

Y estos fueron mis pecados:

Vino tino por las noches,

mañanas de vino blanco.

Pediremos vino

y no habrá botellas,

ni calles ni noches ni donde ni nadie,

que sirva la espuela.

Me iré de este mundo,

del otro y del otro.

Manantial del monte,

donde bebe el lobo

¿quién borró el camino

de grama y ortigas

quién secó el arroyo?

Lo grande y lo verdadero

no tiene patria ni dueño.

Yo soy libre cuando sueño

porque desprecio el dinero

y sólo en soñar me empeño.

SIGAMOS EN LAS NUBES

Por nuestra antigua fe en la hipotenusa,

por nuestra condición de perdularios,

por el mal pago que nos da la musa,

seamos libertarios.

Por no querer bajar nunca del guindo,

por nuestro trato con las musarañas,

porque he perdido pero no me rindo,

viva Manuel Azaña.

Porque acerté eligiendo el desatino,

porque algún día la tendremos seca,

porque sobra merced, si falta el vino,

viva el lomo en manteca.

Por seguirle pidiendo olmo a las peras,

porque la estrella del fracaso irradie,

porque aunque tengo arreglo, no hay manera,

felices los Don Nadie.

Contra la chusma de chalé adosado,

contra la turbamulta rociera,

vivamos silenciosos y apartados

de las hormigoneras.

Contra el pequeño y cruel dios estresado

comido de alopecia y dioptrías,

contra el primate cibernetizado,

Machado y los tranvías.

Contra tanta poesía mercenaria,

contra tanta experiencia de tendero,

contra esta ubicua nómina sectaria,

¡ maricón el primero !

Contra las taifas de la diferencia,

no menos embusteras y arribistas,

contra sus resentidas obediencias,

la bohemia anarquista.

Contra los dogmas de la progresía,

reconvertida en cuota y B.M.W.,

contra sus insaciables señorías,

sigamos en las nubes.

BLUES DEL OZONO

Cuando tenga once meses el verano,

y agosto sea, por fin, cada semana,

todo playa será, parrilla humana,

altas palmeras de poliuretano.

Un ángel de dióxido y metano,

anunciará internet cada mañana.

Se cruzará en camello el Bidasoa,

y al fin todos tendremos barbacoa.

Ven de marchito ozono coronada

y empuñando un besugo macrobiótico.

Ven volando con alas de periódico,

nadando ven de la espuma envenenada.

Frente a la mar de Homero alquitranada,

brindaré con plutonio y antibiótico.

Bajo la fértil lluvia radioactiva

¿me oyes cantar con una siempreviva?.

BLUES DE ROCKBERTO

Siempre metío en “Casa el Guardia”

y una orla te mereces en oro y tinta china

Porque nadie en verano vende

polos de pana

Por eso en portugués te silbo,

te silbo maestro este bolero.

Y eres lo que quisistes:

un hombre a palo seco,

mojado asteroide en anís Machaquito

los pájaros buscaban el sur de tu chaleco

y el mar te coronó

con una corona de boquerones fritos.

TARDES DE LLUVIA CON EL NIBELUNGO

TARDES DE LLUVIA CON

EL NIBELUNGO.

Para decorar esta entrega, he decidido insertar ilustraciones de Arthur Rackham del libro de Jonathan  Swift:  Los Viajes de Gulliver.

Para que de todo haya.

Decía yo, ya hace algún tiempo, en otro post sobre una parte de mi vida pasada en Los Pinos 5, -El Quinto Pino- que una de las cosas que mas recuerdo de esa época de niñez y adolescencia eran las tardes de lluvia, leyendo en el salón de mi casa, sentado frente a la ventana.

Esa lluvia que se hacía mas patente y visible, si cabe, gracias al telón de fondo que le proporcionaba el cercano Monte de Gibralfaro, y ese Castillo que era -así lo describía- como un buque varado en un interminable mar verde de pinos y eucaliptos. O algo parecido.

Eran en esas tardes de lluvia intensa, y después de haberle dado mil vueltas a los libros de Tintín y de Asterix de mi colección, -que, mire usted por donde, aún conservo- cuando acudía a una enciclopedia que había en la biblioteca de mi casa llamada Universitas.

Esa biblioteca, que era un compendio del saber; donde al lado de la citada Universitas, estaba la sempiterna Espasa Calpe, una nutrida colección de novelas y de libros recopilados durante muchísimo tiempo, y muchos otros  cuyo autor era mi tío José María Souviron; además de eso, algunos incunables que hoy forman parte de mi biblioteca actual  y unos cuantos tomos inestimables de grabados antiguos. Recuerdo especialmente una maravilla de Mariano Fortuny.

Sigamos con el Universitas. Una de las cosas que mas me gustaba hacer -esas tardes de lluvia sobretodo- era leer en ella los relatos de los clásicos (tenían unas ilustraciones bellísimas) Edgar Allan Poe… Robert Louis Stevenson… Melville… Wilde… y muchos otros más.

También había lugar para las sagas y las epopeyas. Así que -sin siquiera pretenderlo ni buscarlo- compartí grosso modo las aventuras de Ulises y Aquiles (sí, el del talón). Navegué con Jasón y los Argonautas…temblé de miedo con el Manuscrito encontrado dentro de una botella. Conocí a la ballena blanca de Ahab y a Dorian Grey; y por llegar , llegué hasta la Isla del Tesoro. Todo eso, ya te digo, después de haber estado en la Luna y en el Tíbet con el Capitán Haddock y con Milú. Después de haberme pateado Lutecia, Córcega y Helvetia con Obelix e Ideafix; y eso, mucho antes de haber estado en Thule con Crispín y con Goliath; con Trueno y Sigrid.

Hablando de sagas y epopeyas, – que es a donde voy, después de este divagar por los laberintos del recuerdo mas antiguo- me leí la historia de Sigfrido: un imitador de Aquiles, pues también disponía de su propio punto débil, aunque este situado en la espalda. Y ya, para poner otro ejemplo mas insustancial, otro que disponía de punto débil era James Bond en Goldfinger -creo recordar- el cual es bañado en oro (como Sigfrido en sangre de dragón; como Aquiles en las aguas de la laguna Estigia) con la aviesa intención de asfixiarlo tapándole todos los poros de la piel. No creo sea necesario indicar que parte dejaron sin pintar y que salvó la vida al inefable Bond. James Bond.

No piense el que lee este coñazo, que yo era un niño repelente y lector a todas horas, no. Pero si que es verdad que la letra, la primera letra, no entra con sangre, entra con resúmenes bien elaborados y con sugerentes ilustraciones que hagan al adolescente atractiva y amena la lectura. Y yo, afortunadamente, tenia mucho de eso a mi lado.

Vuelvo a Sigfrido. El Anillo de los Nibelungos, no fue en realidad el texto que yo leí (recuérdese: un compendio) lo realmente leído fue el Cantar de los Nibelungos. Y para no faltar a la verdad, no es tampoco de Los Nibelungos sino de El Nibelungo; que en realidad era un enano que se llamaba Alberich. Casi como yo, si te fijas.

He encontrado por estos lugares de la red una ilustraciones magnificas de Arthur Rackham (Fíjate que casualidad que el titulo de una aventura de Tintín es El Tesoro de Rackham el Rojo)

Arthur Rackham es un fantástico ilustrador inglés de libros infantiles… Alicia en el País de la Maravillas… Peter Pan…y también sobre textos no tan infantiles de Poe, de Shakespeare y este que ahora nos ocupa: El Anillo del Nibelungo

No se espere nadie dibujos alegres ni luminosos y brillantes. Son mas bien oscuros y tenebrosos. Lúgubres y trágicos. Pero no dejan de ser extremadamente bellos.

Intenté por todos los medios acompañar la sucesión de imágenes del Power Point con el Sigfrido o con la Walkirias de Wagner ( autor de las cuatro óperas) pero problemas de medida me lo han impedido. No obstante, lo suplo con una pieza de Händel que tampoco le viene mal.

Si queréis bajaros esta presentación, podéis hacerlo desde aquí:

https://skydrive.live.com/#cid=9B5AD4B7DBD9E872&id=9B5AD4B7DBD9E872%212383

Que la disfrutéis.


La Buena Musica (De MAF). Tom Waits

 

 

Mi Agente en la Sombra –y sabiendo de mis inclinaciones musicales- tiene a bien el suministrarme el germen de otra entrega de La Buena Música.

Tiene la generosidad, también, de facilitarme mucho el trabajo en la búsqueda de temas de los autores que él referencia. Afinidad en los gustos musicales que tenemos ambos dos, que se dice.

Con Tom Waits ha acertado de pleno.

Comparto con Waits, muchas cosas: pero sobre todo su amor por el burlesque y por la obra de Don Carlos Bukowsky; Y compartimos, como no podía ser de otro modo, ídolo en la persona de Bob Dylan. El cine de Jarmush y la poesía de Cohen. Jack Kerouac y de todo lo beatnik. Marianne Faithfull (ex de Jagger) y Louis Armstrong.

Por cierto, la Faithfull ,estuvo por estas tierras –en el Teatro Cervantes (Julio 2010)- y yo, con esa indolencia que a veces me interviene con los calores estivales, pasé de ir a verla. Después los comunes que sí la habían visto, se encargaron de ponerme los dientes largos durante una temporada.

Cito textualmente: Creador y espejo de outsiders dados al alcohol y a la bohemia que pueblan ambientes tan sórdidos como románticos, tan míseros como fascinantes, tan teatrales como reales, Tom Waits es uno de los grandes personajes de la historia del rock, un crooner noctívago del lumpen, de los clubes de barrios bajos llenos de alcohol y humo.”

Podéis ver la selección que mi Agente en la Sombra ha hecho para mi…Para vosotros.

No obstante, como siempre os doy referencias del músico. Esta vez no acudo a la socorrida Wiki, sino a una biografía (de la cual he sacado la magnifica definición que antes me ha servido como cita, y que me parece mucho mas enriquecedora -la info, digo-  que la proporcionada por la Pedia.

Recomiendo además encarecidamente, visitar esa página que no es sino esta:

http://alohacriticon.com/alohapoprock/article2377.html

Aquí tenéis la música de Waits.  Su versión de Waltzing Matilda todavia me sigue poniendo los pelos como escarpias. Lo mismo que me sucede con su Chocolate Jesus. En fin….Aquí lo teneís:

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